CAP. 7 SALVACIÓN
Tras pasar Light una semana sin saber nada de L, este averigua que realmente está enamorado, es por eso que cuando se encuentran en la zona universitaria, Light ante la creencia de que L iba a morir a manos de Misa, confiesa su amor por este, ganando así la batalla contra Kira. Pero es entonces cuando L le arresta y le dice que nunca podrán estar juntos. ¿Qué serán ahora de los sentimientos de Light? ¿Vuelve L a tener claro su objetivo? ¿Conseguirá Kira poseer por completo a Light?
Todo estaba oscuro, todo era negro, tanto que Light no era capaz de distinguir una sola figura, ni una silueta que le hiciera saber dónde se encontraba, lo que le hacía sentir mareado y desorientado. Hacía frío, un frío tan intenso que su corazón parecía congelarse poco a poco, tal vez por eso por lo que le dolía el pecho, tal vez su corazón estaba muriendo. A pesar de que intentaba tranquilizarse y no tener miedo, no podía evitarlo. Respiraba con rapidez, como si el aire de allí se fuera a acabar de un momento a otro, y era su respiración, lo único que se escuchaba. De repente, una luz tenue nace en el lugar, y los ojos de Light se sienten molestos, este se esfuerza por mirar a su alrededor. Es cuando su vista se adapta cuando se encuentra con una figura situada frente a él, juraba no haberla visto cuando la luz se encendió, lo que le hace asustarse aún más. Reconocía aquella silueta, de nuevo, se encontraba cara a cara frente Kira.
-Eres patético. –Afirma este con tono de maldad. Ahora podía verle claramente, sí que era él mismo, pero sus ojos rojos desvelaban que era Kira. – ¿Creías que ibas a matarme tan fácilmente? –Ríe por lo bajo -¿Cómo? ¿Confesando tu amor por L? –este se dirige hacia Light con pasos lentos y cuando se encuentra a su altura, se agacha para mirarle a la cara, tan cera que le resultaba incómodo. –Qué pena que L no te quiera. –acaricia la cara de Light con suavidad mientras se acerca aún más.
Pero las últimas palabras alteran a Light y empuja a Kira, dejando a este sentado en el suelo frente a él. Este ríe aún más alto, y su voz inunda el lugar, como si procedieran de todas partes. Light mira a su alrededor, pero sigue sin ver nada, solo hay oscuridad pero por el eco de la risa, deducía que se encontraba en un lugar amplio. Vuelve la vista al frente en busca la luz, y se da cuenta de que Kira ha desaparecido. Su corazón golpea fuertemente el pecho, haciéndole saber que está en peligro. Light se pone de pie y se dirige hacia la luz, pero cuando está a punto de alcanzarla esta se desvanece.
Light para en seco frustrado y nota una presencia a su espalda, pero este queda paralizado al notar un escalofrío recorrer todo su cuerpo. De repente, una nueva luz aparece justo al frente, y Light se observa a sí mismo reflejado en un espejo, con Kira a su espalda.
-¿No querías ser el dios del nuevo mundo? –le susurra Kira al oído mientras mira su reflejo en el espejo. – ¡Podemos tenerlo todo! –exclama con gran satisfacción. –Tan solo tenemos que usar el cuaderno de muerte para pulgar este mundo de criminales, de gente que hace el mal.
-Tú eres el mal. –Afirma Light, mirando desafiante los ojos rojos de Kira. Este ríe a carcajadas de forma malévola, lo que hace que el corazón de Light se acelere.
-¿Y qué vas a hacer, Light? –pregunta con una sonrisa de medio lado. –Sin L no tienes nada que hacer contra mí. –Susurra al oído de Light, y a este le recorre un nuevo escalofrío que le hace incomodarse. –Tarde o temprano terminaré de poseerte y tu amado morirá.
En ese momento, Light deja de estar paralizado, y con furia se da la vuelta para enfrentarse a Kira, pero se encuentra con una nada oscura. De nuevo, la risa de Kira inunda el lugar, sonando cada vez más alto, Light se tapa los oídos, y se sorprende al averiguar que no suena en la habitación, sino en su mente. Este abre los ojos de la impresión y se percata de que la luz empieza a apagarse, que de nuevo la oscuridad le iba a invadir. Mira a su alrededor con nerviosismo, empieza a correr sin saber hacia dónde en busca de luz, todavía con la risa en su mente y su corazón aporreándole el pecho, como si de aquella manera pudiera romperlo y huir. De repente, Light tropieza con algo sólido y grande, y cae al suelo sobre su abdomen derecho, lo que hace que le falte el aire en sus pulmones. Este gruñe de dolor y tose incorporándose hacia delante, y es cuando este abre los ojos cuando se da cuenta que aquello con lo que ha tropezado es el cuerpo de un hombre. De nuevo paralizado, y todavía con un poco de luz iluminando el lugar, levanta la mirada, y la respiración se le corta al averiguar que se encuentra rodeado de cuerpos sin vida, algunos incluso amontonados.
Light, ahora con los ojos muy abiertos, no da crédito a lo que se encuentra frente a él, y miles de pensamientos invaden su mente, es entonces cuando se da cuenta que la risa de Kira ha cesado. Giraba sobre sí mismo, observando los cadáveres que se encontraban ante él, les miraba las caras y reconocía que todos ellos eran criminales cuyos nombres había escrito en el cuaderno de muerte, pero eran tantos que la vista le impedía mirarlos a todos. Una angustia recorre su cuerpo, todo aquello lo había hecho él, aunque hubiera sido poseído por Kira, no tenía excusa. Este se lleva las manos a la cabeza desesperado, no quería admitir que él era el responsable, aquello no era justicia, no era propio de Light. Entonces comprendió que él no era la persona adecuada para nadie, ni si quiera para Misa Amane, y por supuesto, tampoco para L. Un sentimiento de odio y tristeza invade su corazón, lo que le hace saber que aún se encuentra en su pecho, asustado y queriendo apartar la mirada de todo aquello. Light exclama y se pone de pie, es entonces cuando se percata de una figura sobre un montón de cadáveres, mirándole de nuevo fijamente con unos ojos color sangre.
-¡Todo esto lo hemos hecho nosotros, Light! –grita satisfecho con los brazos abiertos y una mirada maniática. –Juntos podremos hacer mucho más y crear un mundo perfecto donde reine la paz. ¿Acaso no es eso lo que querías? ¿No es para lo que me creaste? –suspira y mira los cadáveres con satisfacción. –Pero para eso, L debe morir. –Este le tiende la mano desde la cima. –Sólo tienes que dejarte llevar, yo lo haré por ti.
Light siente una atracción hacia Kira, algo sobrenatural, oscuro y profundamente frío, tan frío que sería capaz de congelarle todos los huesos. Inconscientemente da un paso hacia este, lo que le hace sorprenderse. No quería unirse a Kira, no quería que L muriera, este aprieta los puños con fuerza para contenerse, pero de nuevo e inconscientemente, da otro paso hacia delante. Light mira a su alrededor incomprensible ante lo que está pasando.
-No…. –dice Light para sí, intentando convencerse.
-Vamos, Light. –Le llama Kira con una voz ansiosa, todavía con la mano tendida. –Pronto todo habrá acabado.
-¡Light! –le parece escuchar a una voz llamarle a su espalda, y cuando está a punto de creer que ha sido efecto de su imaginación la escucha de nuevo -¡Light!
Light con esfuerzo gira la cabeza y se encuentra con una luz blanca y pura, y de repente una sensación de paz le invade. Sabía de quién era esa voz, la había escuchado muchas veces, algunas había sonado tan bien, como "Estoy enamorado de ti" en cambio, otras sonaban tan dolorosas que juraría que podría morirse "Tú y yo jamás podríamos estar juntos", la voz que ahora le llamaba, era de la única persona que podía salvarle de la oscuridad, era la voz de L.
-¡No le escuches, Light! –ordena Kira furioso. -¡Ven conmigo, él no te quiere!
-¡Light! –le llama L de nuevo, con una voz suave y tranquila.
Las piernas de Light parecen liberarse de la atracción de Kira, y este aprovecha para correr hacia la luz de donde procede la voz de L. Con el corazón en la garganta y todavía con el dolor en su abdomen, corre sin mirar atrás. Corre asustado, esquivando los cadáveres que se interponen en su camino y al mismo tiempo, intentando no mirarlos. Pero no puede evitar que varias lágrimas broten de sus ojos. Había estado a punto de unirse a Kira, a punto de aceptar la muerte de la única persona que había amado, y de no ser por la voz, no hubiera podido impedirlo.
-¡L! –grita Light con la respiración entrecortada, asustado como un niño pequeño. Deseando que este siga llamándolo para escapar de la oscuridad -¡L!
La voz de L cada vez era más fuerte, cada vez se sentía más cerca, y Light se da cuenta que ya no hay cadáveres a su alrededor, sino que el suelo ha pasado a ser blanco y lleno de luz. Es entonces cuando Light jura escuchar a Kira gritar de frustración, de impotencia, lo que le hace acelerar el paso.
-¡Light! –L se encuentra justo al frente mirándole fijamente, con su camisa blanca y sus pantalones vaqueros demasiado grandes, descalzo sobre el suelo lleno de luz, lo que le da sensación de divinidad.
Light corre hacia este, ahora con más ansia que nunca. Y cuando llega a su lado lo abraza con rapidez, y se aferra a su cuerpo como si al hacerlo pudiera eliminar su recuerdo de Kira susurrándole al oído, como si pudiera revivir a los cuerpos sin vida, como si pudiera cambiarlo todo, excepto a él. Aprieta la camiseta de L con fuerza y exclama de nerviosismo, aprieta para evitar que desaparezca, para que siempre esté a su lado. De repente el cuerpo de Light pierde toda su fuerza y ambos quedan sentados sobre el suelo en silencio, un silencio que, por primera vez, no le parece incómodo, ahora tan solo estaban él y L, y de algún modo, aquello era lo único que necesitaba. Light se sentía como en casa, sentía que junto a él no iba a pasarle nada malo, todavía aferrado a su cuerpo, deseaba convertirse en estatua y estar así para siempre, para que ni Misa ni Kira pudiera separarlos jamás. Olía a café y a tarta, un olor que, de algún modo, se había convertido en el olor favorito de Light. Ambos estaban con los ojos cerrados, sintiendo al otro, pero entonces L se incorpora, se acerca a su oído despacio y susurra:
-¡Light, despierta!
Light abre los ojos y se incorpora hacia delante cogiendo una gran bocanada de aire, como si hubiera estado aguantando la respiración durante demasiado tiempo, y siente el aire frío adentrarse en sus pulmones. Al hacerlo se da cuenta de que el dolor del abdomen seguía molestando, lo que le obliga a volver tumbarse, pero no estaba tumbado sobre el suelo, tampoco sobre una cama, sino sobre los brazos de alguien que le sostenía. Una luz amarilla y las lágrimas de los ojos le impedía ver con claridad, y un pitido constante le invadía la mente. Se sentía mareado y confuso, todo le daba vueltas.
-¡Light! –Le llama de nuevo, lo que hace que el pitido de sus oídos dejen de molestarle –Light, soy L. –este le quita las lágrimas de los ojos. –Dime algo.
La visión de Light se aclara y mira fijamente a L con sorpresa, sin duda era él, y estaba vivo. Su cara reflejaba preocupación e incomprensión, además de las mismas ansias de saberlo todo. De algún modo, no recordaba qué fue lo que pasó después de que L le dijera que nunca podrían estar juntos, no sabe dónde se encuentra, ni si quiera cómo llegó allí, pero no importaba, lo único que importaba para Light, estaba sosteniéndole.
-L –pronuncia Light con la boca seca, y alza una mano para acariciarle la mejilla con suavidad. Aquellos ojos dilatados que escondían un hermoso iris miraban fijamente los suyos, y seguramente se encontrarían con unos ojos asustados y perdidos. L le había salvado, una vez más, de Kira. La sensación de paz seguía ahí, invadiéndole, haciéndole sentir que todo iba bien. –Solo ha sido una pesadilla.
Pero aquellas palabras no sonaron convincentes, no había sido una simple pesadilla, aquello que había visto era real. De algún modo, le dolía el abdomen tras habérselo golpeado en la caída, su corazón iba a mil por hora y tenía los ojos llenos de lágrimas, las cuales reflejaban su temor. Pero no quería preocupar a L, estaba vivo, y eso era lo que importaba.
-Yo no creo que haya sido una simple pesadilla, Light. –Contradice L, tal vez sí que tenía razón, y no se le daba bien mentir. Light se da cuenta que ha estado aferrando la camisa de L con fuerza desde mucho antes de despertar, entonces relaja la mano y se incorpora con esfuerzo, pero no puede evitar gruñir de dolor al notar un tirón en el abdomen. –Light, cuando te dije aquello…
La mirada de Light cambia por completo, ahora ya no es sostenido por L, al menos no del todo, sino que se encuentra incorporado y todavía cerca de este. A pesar de que L no mostrara sus sentimientos a las personas, con Light sí que lo hacía, y lo había hecho todo el tiempo, incluso en aquél preciso instante.
-A ti tampoco se te da bien mentir. –Afirma Light, mirando los ojos de L. Intentando ver más allá, tal y como hacía este, pero no encontraba nada.
-Te desmayaste. –Informa L, ignorando lo que Light acababa de decir –Por suerte me dio tiempo de cogerte, pero perdiste el conocimiento y, por un momento yo… -hace una pausa y mira hacia otro lado, nervioso, buscando las palabras adecuadas. –Por un momento yo… pensé que habías muerto.
L estaba preocupado por Light, sabía cómo debió de sentirse cuando se desmayó, porque tan solo unos segundos antes Light estaba convencido de que L iba a morir en sus brazos después de que Misa Amane escribiera su nombre en el cuaderno. Si estaba vivo era porque mandó el mensaje a tiempo, y Misa le había obedecido, por lo que suspira con tranquilidad.
No podía decirle lo que acababa de ver, no podía decirle que había soñado con Kira, pidiéndole que se una a él para matarle y construir un nuevo mundo, no podía decirle que gracias a este había conseguido despertar. Pero, ¿y si L no le hubiera llamado? ¿Habría Kira conseguido que Light llegara hasta él y así poseerlo? Y de haberle poseído, ¿seguiría L con vida?, ¿quedaría algo del verdadero Light? Lo único que sabía era que L le había salvado, y si estaba vivo era gracias a los sentimientos que afloraron dentro de Light, gracias al primer beso con sabor a café en aquella habitación de hotel.
De nuevo, el tiempo parece pararse, tal y como pasó en la azotea. Light aprecia motas de polvo paralizadas en el aire, y la cara de preocupación de L mirándole fijamente. Es entonces cuando algo en el interior de Light parece activarse, lo que le hace ver las cosas con mayor claridad: no podía seguir así, no podía poner en peligro a L, no podía estar cerca de este, al menos mientras Kira siguiera manifestándose en su interior. Pero entonces recuerda lo que le dijo Kira "Sin L no tienes nada que hacer contra mí" ¿significaba que solo al lado de L podría destruir a Kira? Si era así, ¿cómo? ¿Y si era una mentira para que estuviera cerca y así poder matarlo? Light grita de la frustración y golpea el suelo con el puño, es así como se da cuenta que se encuentra rodeado de barrotes, se encontraba en una celda. Pero no es eso lo que le sorprende, ante él se encuentra un shinigami, este es grande y de color gris y blanco, le mira fijamente con su único ojo, ya que el otro lo tiene tapado por una venda.
-Hola, Light Yagami. –saluda este tras los barrotes con una voz suave pero aterradora. Light no puede evitar sobresaltarse, es así como se da cuenta que el tiempo sigue paralizado, ya que L sigue en la misma postura. –Soy Ren, el shinigami de Misa.
Light, con una mano en su abdomen, se pone de pie con esfuerzo y cubre a L.
-¿Qué quieres de mí? –No quería andarse con rodeos, si el shinigami de Misa estaba allí, no era para hacer una visita.
-Misa está atada y amordazada en una celda parecida a esta. –Informa, lo que hace a Light abrir los ojos de la impresión.
-Quieres decir que…
-Fue detenida el mismo día que te cogieron a ti por la persona a la que cubres. –Levanta su largo brazo y señala a L. – Justo cuando leyó el mensaje que le mandaste al móvil. –este habla con tranquilidad, lo que altera a Light. –Le han estado interrogando estos dos días, le han preguntado si sabe quién es Kira, es decir, tú. –pasa a señalarle directamente a este.
-Y dime, Ren. –empieza Light y aprieta su puño, decepcionado. Después de todo, L seguía queriendo desenmascararle. -¿Ha dicho algo?
-No. –Responde –Por algún motivo que desconozco ella te quiere, y está enamorada de ti. Es por eso que no te ha delatado. –Hace una pausa y suspira –Más bien ha hecho otra cosa.
-¿Qué ha hecho? –pregunta Ryuk muerto de la curiosidad, situado detrás de Light. A saber cuánto tiempo ha estado ahí. Ren le mira sin sorprenderse, por lo que Light entiende que no es la primera vez que se ven, si Light ha estado dos días inconsciente, no es de extrañar que Ryuk haya ido en busca de entretenimiento.
-Me ha pedido que la mate. –Aquello sorprende a Light de tal manera que da un paso hacia atrás. –Así es, Light Yagami, Misa está dispuesta a dar su vida por ti. Pero la cuestión es, ¿qué eres capaz de hacer tú por ella? –pregunta agachándose para ponerse a su altura y mirarle directamente con su único ojo. –Al final, he conseguido que renuncie al cuaderno de muerte. No recordará nada relacionado con este, tampoco recordará que tú eres Kira, y por supuesto, no podrá verme.
Light siente un profundo pero efímero alivio. Ahora Misa había perdido todo derecho de posesión, olvidando que él era Kira, olvidando todas las muertes que ha provocado y, seguramente, olvidando el verdadero nombre de L.
-Era lo mejor para Misa, Ren. –dice Light convencido. A L no le quedará más remedio que soltarla, y al mismo tiempo, L estaría protegido de esta. También él estaba a salvo, ya que ahora no había nadie que supiera que él era Kira.
-Lo sé, Light Yagami. –Y este le pone un dedo en el pecho Light. –Pero vengo a decirte, que si no sacas a Misa de ahí, mataré a tu apreciado L.
El corazón de Light parece congelarse, y un frío doloroso invade su cuerpo, ahora no solo Kira atentaba contra L, sino también un shinigami. Ahora la situación era aún peor. La mirada de Light se vuelve fría y aterradora, tanto que incluso Ren parece sorprenderse, y jura percibir un ligero color rojo en los ojos de Light, entonces este sonríe de medio lado. Pero aquello solo dura un segundo, fue una ligera señal de que Kira estaba en su interior, y se había manifestado al saber que L podría morir.
-Light –llama Ryuk –este tío te va a hacer el trabajo.
-Te equivocas, Ryuk. –dice Ren, provocando una decepción en la cara de este. –Light está enamorado de L. –Light desea profundamente matar a Ren, si supiera como hacerlo. –Ya sabes lo que tienes que hacer, Light Yagami. –Ren se da la vuelta y atraviesa la pared de aquel lugar, dejando un incómodo silencio.
-¿Es eso cierto, Light? –pregunta Ryuk seriamente, y al no obtener respuesta, da por hecho que así es. – ¡Los humanos sois la hostia! –exclama. –Un día queréis matar a alguien, y al día siguiente estáis colados por sus huesos.
-¡Ryuk! –llama Light con una voz llena de seriedad, lo que hace que Ryuk atienda a este. – ¿Te acuerdas lo que te pregunté aquélla noche en mi habitación? –Este asiente.
Light se agacha y acaricia la mejilla de L cuidadosamente con el dorso de su mano, al igual que aquella vez en la azotea, como si en algún momento fuera a romperse. Aprieta la mandíbula y los ojos se le llenan de lágrimas. Se acerca a su cara, rozándola, sintiendo el tacto de su piel y oliendo su aroma a café azucarado con tarta de fresa, aquél olor que le había salvado de Kira una vez, Light cierra los ojos y aunque sabe que este no puede oírle, le susurra al oído, tras eso suspira y se pone en pie frente a Ryuk.
-Hazlo ahora –ordena a este con voz firme.
-Después de todo, Light –dice decepcionado. -¿Vas a renunciar al cuaderno por L?
-Es la única forma de que viva –susurra con la cabeza agachada y con los puños tan apretados que incluso se clava las uñas.
-No estoy seguro de que puedas recordar tu amor por él–informa. –está demasiado relacionado con Kira.
-¡Hazlo! –grita Light enfurecido. Deseando en el fondo de su corazón que todo fuera más sencillo. No quería olvidarle, por nada en el mundo, no quería olvidar su amor por L, tampoco quería olvidar su primer beso, quería que todo permaneciera intacto en su memoria, incluso las peleas, los gritos, las palabras tan duras que era capaz de romper a Light en dos. Pero si pudiera quedarse con un recuerdo, aunque solo fuera uno, sería el de la azotea. Justo en el momento en el que L le dijo:
-Estoy enamorado de ti. –susurra Light.
Ryuk duda un segundo, pero levanta la mano y la coloca sobre la cabeza de Light, este aprieta los ojos y al hacerlo una lágrima se estrella contra el suelo, quizás la última lágrima de amor, la última lágrima de Light Yagami, el chico que quería purgar el mundo de criminales, y que al final acabó enamorándose del detective que quería encerrarle. Fue un segundo después cuando este cayó nuevamente sobre los brazos de su amado y le dedicó una última mirada, una mirada desde los sentimientos, desde su amor, un amor que, poco a poco parecía morir.
El tiempo volvió a pasar, las motas de polvo caían libremente por el ambiente, y Ryuk observaba la escena: L sostenía a Light, quien se encontraba con los ojos cerrados, y miraba a su alrededor confuso. En ese momento entra Matsuda a la celda y observa a Light.
-Qué extraño. –dice L sorprendido, mirando a Matsuda. –Juraría haber escuchado a Light decirme: "No dejes nunca que toque el cuaderno".
