Invader Zim no me pertenece, y este es un Universo Alterno.

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File 4

-Parte 1-

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Ahora: Rob

Hay situaciones en la vida, que logran superarlo a uno. Crees que estás soñando con alguna estupidez y luego te das cuenta de que, en realidad, solo tienes abiertos los ojos y estas viendo lo que sucede a tu alrededor.

Rob en ese momento, se había quedado petrificado en medio de la calle, viendo ese horrible paisaje sin siquiera dar crédito a lo que presenciaba. Una voz chillona en su cerebro, le gritaba que debía correr muy lejos de allí, pero ningún músculo de su cuerpo se movió. Él se quedo mirando con la boca abierta, como se comportaban esas personas. Estaban todas agolpadas, gritando con furia animal y destrozando los vidrios de ese local que vendía productos de los laboratorios NeoSand.

"Se están matando por un puñado de analgésicos" pensaba Rob asustado.

Esa muchedumbre comenzó a adentrarse en la farmacia, tratando de tragar los paquetes sin abrir de medicinas, productos de belleza y profilácticos. Se veían a unas finas mujeres devorar las cremas antiarrugas como si fuera una especie de postre, a los hombres masticando preservativos y tabletas de aspirinas. Esas personas estaban consumiendo todo lo que podían, tragándose los medicamentos y ahogándose con productos que realmente no eran comestibles. Más de uno colapsaba y caía al piso, muriendo en el acto por la falta de aire o el consumo excesivo de ciertos antibióticos.

Rob decidió salir de ese lugar antes de que algo malo le suceda, pero la gente no dejaba de venir desesperada. Se atropellaban entre si como si fueran animales desbocados, se golpeaban con palos y piedras, matándose entre si, para poder llegar al anhelado producto.

Entre todo esa manifestación, Rob quedo atrapado entre los desesperados consumidores, los cuales estaban tan enardecidos, que lo golpeaban con brutalidad. Por este motivo no pudo ver el cuchillo que llevaba uno de los manifestantes.

Ese sujeto comenzó a cortar la garganta de las personas, y se abría paso dejándolas caer entre las multitud. Rob había quedado a su alcance y por ese motivo recibió una puñalada en su pecho y murió en el acto, cayendo al piso mientras su sangre teñía su playera gris, y dibujaba un pequeño charco en el piso. Nadie se detuvo ayudarlo, ya que la gente estaba demasiado enloquecida por llegar a consumir, a como de lugar, sus productos predilectos.

Pisaron su cuerpo inerte como si fuera una alfombra, y hasta algunas mujeres clavaron su tacón aguja en la cuenca de sus ojos. Por suerte, Rob ya estaba muerto para ese entonces.

Ahora: Gaz

Que mala suerte tenía. Al parecer la última fechoría de la Anomalía que quedo con vida en la ciudad, había liberado los impulsos primitivos de las personas, ante la adicción provocada por los productos de NeoSand, los transformo en monstruos hambrientos de objetos usualmente inútiles.

Gaz se había quedado atrapada en medio del jaleo de la muchedumbre, tuvo que mantenerse alerta, ya que mas de uno intento atacarla o herirla con un objeto punzante.

No estaba en posición de ser herida o morir en ese sitio, aún quedaba una Anomalía suelta y era la causante de esta adicción, tanto en los productos de la farmacéutica como en todo lo que se consumía en esa ciudad.

Ese sujeto estaba dentro de NeoSand y era sin duda, la última Anomalía que quedaba. Su misión estaba más que clara. Cada vez que su mano apretaba esa navaja dentro de su bolsillo, Gaz recordaba al parásito que posesiono a su hermano y todos los problemas que esta ciudad estaban teniendo.

Ella debía destruir, a como de lugar ese laboratorio y a esa aberración que había creado, y que aún quedaba con vida.

En New Jersey

(Hace cuatro horas atrás)

Dib estaba un poco entusiasmado ese día, la casa en la que estaban quedándose con Zim le era tan familiar, que se sentía muy cómodo. Hasta se había levantado temprano para preparar el desayuno.

Estaba seguro de que su novio tenía una especie de radar para los waffles, apenas había empezado con la mezcla, este ya estaba encima del tazón, asegurándose de que no se estropee.

-He hecho esto miles de veces, Zim- Dib molesto empuja al entrometido de su novio hacia otra dirección –¡Déjame cocinar tranquilo!-

-¿Cómo voy a irme? ¡Sabes muy bien que los waffles son sagrados y no permitiré que falles en su preparación!-

-¡Y una mierda Zim! ¡Te vas o cuando los termine, me los comeré yo solo!-

-No me vengas con esas cosas- El rostro de Zim se torno serio, como si eso fuera asunto de vida o muerte.

-Estoy hablando en serio, es más…- Dib trataba de no reírse, pero era difícil, Zim ya había puesto esa cara de adicto que trata de controlar su síndrome de abstinencia –…Te vas a sentar y me verás comer hasta que los termine a todos-

Zim cambia su expresión y lo mira con malicia, ya sabía por donde debía atacar a su novio cuando llegaba a esos extremos –Eso sería muy caliente y sexy... mmh ya me lo imagino…- Dib le da un puñetazo en la cara para que lo deje de molestar.

-¡Si serás! ¡Mantén tu mente cochina fuera de esta cocina hasta que termine!-

-No tenías que pegarme tan fuerte- Zim sale de la cocina, protestando mientras se sobaba la mejilla, donde Dib le había dado ese derechazo.

-Te lo mereces, pervertido- Dib mira a su novio salir de la cocina con molestia, pero sabía que se había pasado de la raya con el golpe. Estaba tranquilo porque sabía que era difícil lastimar a Zim, pero aún así iba a doblar su ración de waffles y jarabe, además de agregar una disculpa por ser tan impulsivo.

Zim llega a la sala y mira hacia la ventana que daba a la calle, con una expresión enfurecida. El golpe en su rostro ya había sanado y sabía que Dib iba a disculparse, pero eso no era lo que le molestaba.

Era ese enorme hospital cuya torre principal se podía ver desde ese vecindario, y según podía notar parecía crecer con cada día que pasaban allí. Habían salido de la sartén pero ahora estaban en el fuego, sin duda alguna ese lugar tenía algo extraño… algo que Dib estuvo investigando sobre ese lugar hace tres años atrás. Y ahora estaban tan cerca de ese espantoso sitio ¿Como pudo haberse olvidado de algo tan importante? Debía haberse dado cuenta que no solo el inconsciente de Dib los había traído a ese territorio, también ese mugroso parásito que habitaba en su interior debió influir en su idea.

-¿Estás molesto?- Dib interrumpe el descarrilado tren de los pensamientos de Zim. Se veía un poco arrepentido y su mirada estaba llena de preocupación. El chico extiende sus dedos para tocar la zona donde le propino el golpe –Disculpa esto…-

Acortando la poca distancia que los separaba, Zim funde su boca con la de Dib para callar cualquier disculpa, de todas formas ya sabía de antemano que estaba arrepentido. Necesitaba algo más que palabras en ese momento, y era raro que besara a Dib de improvisto, porque se ponía un poco violento, y hasta era capaz de caerle a golpes.

Pero nada de eso sucedió, todo fue lento y muy suave, como la primera vez que había experimentado esa agradable experiencia que seguro nunca olvidaría (Además, jamás olvidaría el buen gancho derecho de su novio… y como el amor duele, y mucho).

Dib estaba un poco aturdido cuando se separaron, y sus mejillas seguían teñidas de un intenso color rojizo. Tenía una mirada un poco perdida, pero cuando volvió en si solo se limito a sonreírle a Zim.

-¿Te sientes mejor?- Dib dice esto con un poco de vergüenza, tratando de no salir corriendo asustado.

-Ahora me siento mejor… aunque me vendría bien otro más para el resto del día-

-Solo uno más…-

Zim no dudo en abrazar de nuevo a su novio y besarlo con ganas, un permiso de ese tipo no se conseguía todos los días. A Dib no le gustaba mucho besar o abrazar, no podía pensar muy claro cuando recibía una muestra de afecto, porque no estaba acostumbrado a nada de esas cosas. Como regla general evitaba esto, pero solo hacia estas excepciones con él y con nadie más... por suerte.

-Mmh… Zim… me siento incomodo- Dib trata de romper el beso cuando entra nuevamente en razón, pero Zim no quería dejar de abrazarlo. Aún así comienza a aflojar el agarre, y se separa lentamente de su novio, tratando de aprovechar cada segundo al máximo.

-No hay ningún problema, nadie te esta viendo- Zim dice esto al ver a su novio muy avergonzado.

-Lo siento, yo…- Dib iba a decir algo más, pero luego recuerda el desayuno –¡Es verdad! ¡Los waffles se están enfriando! ¡Vamos Zim, muévete!-

Dib tironea del brazo de su novio para llevarlo a la cocina, como si no fuera importante lo que pensaba en ese momento decirle a Zim.
De antemano el irken ya sabía lo que iba después de ese "yo", lo cual le molestaba muchísimo. La baja en la autoestima de Dib, aumento al perder su pasión por el mundo de lo paranormal, y los años de falta de cariño se notaban demasiado en su persona, a tal punto que a veces llegaba a decir que no merecía ser querido por nadie.

Eran en estas ocasiones en las que Zim pensaba que la vida de Dib hubiera sido mejor si su padre hubiera muerto, en vez de su madre… pero por ahora ese asunto había quedado relegado, como su desinterés por todo lo paranormal.


Ahora

Apartando las personas que intentaba aplastarla, Gaz avanza por las calles tratando de llegar a los laboratorios NeoSand. La muchedumbre seguía llegando a ese lugar, como si fueran insectos siendo atraídos por una lampara incandescente. Estaban tratando de tomar la farmacia y las tiendas anexas, por la fuerza.

Gaz trata de alcanzar las puertas del laboratorio, pero un sujeto mal arriado, la ataca desde atrás, para evitar que logre llegar a la puerta. Ella realiza un rápido movimiento con sus brazos, logra a duras penas parar las bofetadas y empujones, pero esa persona era demasiado grande para ella.

No podía detenerlo por mucho tiempo, y cuando iba a dejarla inconsciente de una cachetada, alguien logra sacarlo de su camino al darle un fuerte golpe en la quijada.

-¡Maldito loco!- La ayuda viene de parte de un hombre de cabello rubio y con un desarreglado traje de dos piezas, el cual llevaba su placa de policía colgando de una cadena en su cuello -¿Estas bien?-

-Para nada, este lugar es una locura- Gaz ve que otro hombre aparta a otros sujetos para que no los ataquen, dando unas torpes patadas pero eficientes al mismo tiempo. Su cabello era negro y llevaba gafas oscuras -¡Eddie! ¡La gente se ha vuelto loca! ¡Las comunicaciones se cortaron y hay interferencia en la radio de la estación!-

-Maldita sea- Eddie se pasa la mano en la cabeza despeinándose, tratando de no ponerse más nervioso de lo que ya estaba –Estamos aislados ¿Dónde esta Takahana?-

-Perdí la señal de su celular hace unos minutos…- Bill ve como la chica gótica que su pareja salvo de ser aplasta, trata de forzar la puerta del edificio de los laboratorios NeoSand. Parecía estar muy decidida en entrar a ese lugar.

-¿Qué estás intentando hacer?- Eddie rodea la cintura de la jovencita y la saca arrastrando de la puerta principal. La chica parecía estar muy decidida en su empresa, y lanza golpes en todas direcciones tratando de liberarse para terminar su tarea.

-¡Tengo que entrar! ¡La Anomalía está allí adentro! ¡Es el causante de todo esto!- Gaz gritaba con rabia acumulada por la frustración de ver a su hermano siendo manipulado como un títere, y ver al mundo a su alrededor, viniendose abajo.

-¿Estas segura?- Bill observa un poco preocupado a Gaz, ya que ella era la persona más normal de esos alrededores y no parecía estar enloqueciendo. De todos modos, lo que decía esta niña era una incoherencia, nadie podía provocar histerismo colectivo a gusto, eso era casi imposible.

-Bill, cubre a la niña- Eddie saca su arma, una bien cuidada Beretta 92 y le dispara al picaporte de la puerta de los laboratorios –Entremos antes de que esto empeore-

Un poco consternado, Bill sujeta la mano de Gaz –Vamos adentro-

La niña mira ceñuda al sujeto que tironeaba de su brazo, pero al ver el espectáculo que había del otro lado de la calle, concluyo que era más seguro seguirlo.

-Entramos al vestíbulo- El lugar estaba desierto, algunos teléfonos se encontraban descolgados y había papeles tirados por todos lados, como si los empleados hubieran huido de ese sitio. Eddie se adelanta y le da las señas a Bill y a Gaz para que lo sigan.

-Está demasiado tranquilo- dice Bill mientras camina con sumo cuidado por el pasillo, Gaz lo sigue por atrás, pero se da cuenta de que su compañero era demasiado torpe. Bill se descuida y se choca con un bebedero que había en el pasillo, lanzado litros de agua por todo el piso, provocando también un ruido estrepitoso.

Eddie mira con mala cara a su pareja, y Gaz se limita a bufar. Bill se sube los hombros y musita un "Lo siento". Estaban tratando de mantener la calma, hasta que escuchan una serie de pasos llegar apresuradamente por el pasillo. Eddie levanta el arma, apuntando cuidadosamente al pasillo y le saca dos seguros, para sacar el último, al momento de disparar.

-¿Hay alguien allí?- Era la voz del profesor Membrana, el padre de Gaz. Se lo veía un poco asustado, al darse cuenta que le estaban apuntando.

-¿Papá?- la niña sale detrás de Bill y se acerca para encontrarse con su padre -¿Qué rayos haces aquí?-

-Calabacita, debería preguntar lo mismo- El profesor Membrana le enseña un puñado de discos de información portátiles –Vine a buscar algo de material de investigación para nuestro laboratorio ¿Sabías que NeoSand tiene conexiones con científicos de casi todo el mundo?- La sonrisa de Membrana se esfumo al ver la cara de los dos oficiales de policía y la de su hija, volverse sombría.

-No me tranquiliza mucho saber eso- Gaz no tenía deseos de enfrentarse a una empresa sin rostro de alcance global, aliada con el gobierno, que está experimentando con humanos, como ratas de laboratorio. Pero si quería salir con vida de esa ciudad, debía hacerlo –Venimos a buscar al causante de todo el desastre de allá afuera-

-Mi querida Gaz, son solo consumidores entusiasmados, no hay nada que temer…- cuando termina de decir esta frase, se escucha como revientan uno de los ventanales del edificio, y un considerable numero de personas comienzan a meterse por este, parecían ser muy peligrosos y estaban armados con palos y barras de acero.

-¡Creo que están demasiado entusiasmados! ¡Muévanse!- Bill empuja a Gaz y a Membrana para meterlos en el ascensor, mientras Eddie lo abre apretando el botón con el codo, sin dejar de apuntar a las violentas personas que se les venían encima.

-Entra, Bill- Eddie tironea del brazo de su pareja para meterlo en ascensor y lo cierra.

-¿Qué está pasando?- Membrana se veía un poco alterado, había dejado a su hija Gaz detrás de él, para evitar que algo malo le suceda. Por el momento los oficiales presentes no les resultaba confiables.

-Es una larga historia- Eddie dice esto con un poco de molestia, no le gustaba involucrar civiles en sus casos –Pero esta relacionado con las carnicerías que se han llevado a cabo durante toda esta semana-

-¿Cómo pueden estar relacionadas?- Gaz trata de apartarse de su padre, pero estaba interesada en saber hasta donde habían averiguado, esas dos personas, acerca de la situación de esta ciudad.

-Todas las víctimas fueron asistidas por un hospital en New Jersey, patrocinado por los laboratorios NeoSand- Bill dice esto con reserva, tratando de no parecer asustado –Aparentemente, experimentaron con ellos y utilizaron medicamentos capaces de controlar su información genética-

-No importa como lo mire- Eddie ve como se acercan al piso más alto de edificio, el cual suponían que era en donde se encontraba la cabeza de la compañia –Este lugar es el causante de todos esos males-

-Pero hay normas de calidad que hubieran detectado algo en esas medicinas…- Membrana trata de hacer entrar en razón a los oficiales, pero su hija le tironea de la manga de su bata de laboratorio, para que la escuche.

-Las normas de calidad y la seguridad nacional está manejada por el gobierno- Gaz levanta sus hombros como si no hubiera nada que hacerle –Ellos le han dado rienda suelta a NeoSand, y parece que se les ha pasado la mano-

-Varias de estas horribles muertes, fueron provocadas por uno de los experimentos de NeoSand- Eddie dice esto y mira a Gaz, como si ella supiera algo al respecto –Me refiero a esa leyenda urbana, que solo las niñas de tu edad conocen-

-Just-Alice es conocido por muchas personas, señor- Gaz dice esto con frialdad, no tenía intenciones de entregar a su hermano por algo que no hizo.

-¿Quien?- Membrana se sentía perdido, y molesto porque su hija sabía casi tanto como los oficiales de policía. Nada de eso le gustaba.

-Según los testigos, y varios de estos eran jovencitas entre quince y dieciséis años, Just-Alice es la reencarnación de la muerte y mata a los jóvenes en la flor de su vida… ya saben, la típica tragedia joven, para evitar a los padres el disgusto de que su hija o hijo escapen de sus hogares- Dice Eddie mientras revisa sus municiones, le quedaban unas seis balas en el cargador del arma, y tenía otro el bolsillo de su saco.

-Culpar a una leyenda urbana de ese tipo de cosas es normal en una comunidad- Bill sigue explicando esto, y ve que Gaz estaba nerviosa –Pero cuando surgen imitadores, y realizan actos macabros como estos, nadie esta seguro de que solo sea una leyenda urbana-

-Hasta yo estoy empezando a creer que esa tal Alice es real- Eddie se ríe al ver la cara de molestia de Membrana –Usted lo creería si viera esos cadáveres cortados en cúbitos, esparcidos por todo un callejón-

-No hablen de esas cosas delante de mi pequeña- Membrana tapa los oídos de Gaz, y mira amenazante a los dos oficiales de policía –Solo es un imitador, hagan su trabajo y dejen de especular tonterías-

-Eso es lo que estamos haciendo- Eddie dice esto con calma –Vamos a ver que podemos encontrar en la sala de archivos de este lugar y si hay alguien que pueda darnos explicaciones-

-¿Mnh? Parece que llegamos-

Eddie había bajado la guardia cuando el ascensor se abrió, por suerte para él, Bill estaba muy atento y pudo ver lo se le abalanzaba encima. Rápidamente empuja a Eddie y ve estrellarse en la pared del fondo del ascensor a esa criatura. Una especie de monstruo con forma de oruga, salió disparado de un capullo adosado a la pared de ese pasillo. Parecía medir unos cincuenta centímetros, sus seudópodos eran morados y su cuerpo baboso y rollizo, brillaba de un intenso carmín.

"Sangre" Fue lo primero que vino a la mente de Gaz, recordando lo efectivo que era Dib como asesino serial, en noches anteriores.

-Santa mierda- Eddie se levanta y ayuda a Bill a salir del ascensor, Membrana levanta a su niña en sus brazos y sale rápidamente de ese pequeño espacio, tratando de alejarse lo más posible de la extraña criatura.

-¿Qué demonios es esa cosa?-

-Así debe ser como se ve un Catalizador cuando no esta dentro de un humano- Gaz dice esto con pena, su hermano debía tener un ser similar a ese, dentro de su cuerpo. Una especie de parásito que le ordena moverse cuando él no quiere, que lo obliga a matar cuando él no lo desea, que lo obliga a olvidar cuando él se niega.

Tratando de espantar estas ideas de la cabeza, ve que el hombre de cabello rubio le da un certero disparo a esa criatura, haciendo que estalle como un globo relleno de sustancias pegajosas color rojo oscuro.

-¿Será una nueva especie de lepidóptero?- Membrana dice esto, al observar detenidamente el capullo adosado a la pared, era sólido y de color marrón claro, con fuertes filamentos que lo sujetaban.

-No se acerque a eso- Temeroso por lo que podría suceder si era molestado ese extraño animal, Bill toma el brazo de Membrana y lo conduce hacia el otro lado del pasillo.

-Todos manténganse juntos, no quiero que nadie…- al terminar de decir esto, ven justo al final de pasillo dos niños con el mismo corte de pelo y las mismas ropas, que parecían ser gemelos. Estaban tomados de la mano y se sonreían por lo bajo.

-¿Son niños?-

-Se parecen a Melvin, pero son más jóvenes- Gaz recuerda al compañero desaparecido de Dib ¿Como no hacerlo? Apareció en las noticias locales durante semanas.

-Yo soy Tweedledum- Dice el niño parecido a Melvin, que estaba a la derecha –Y yo Tweedledee- la otra era una era una niña, y se encontraba a su izquierda.

-¿Eres una Anomalía?- Dice Gaz para sorpresa de los adultos presentes, los niños asintieron sin dejar de sonreírse -¿Ustedes son ese chico Melvin que desapareció hace un mes atrás?-

-Somos la primera- dice Tweedledum

-Y la última anomalía- dice Tweedledee

-Muy bien jovencitos, no hagan nada extraño y entréguense pacíficamente- Eddie baja el arma, pero sentía que debía mantener la guardia en alto. Esos niños pequeños no se veían muy normales, ni siquiera parecían ser inofensivos.

-Alice se fue- dice Tweedledee –Es nuestra oportunidad de hacer lo que queremos-

-Cuando el gato no está, los ratones se divierten- Tweedledum se sonríe con crueldad y con una velocidad infernal se lanza sobre Bill. Esté no puede defenderse y ve que el niño extiende su mano y le da una terrible descarga eléctrica al tocarlo, lo suficiente como para dejarlo momentáneamente inmóvil.

Eddie no duda un solo segundo y le dispara, pero las balas jamás llegaron a tocar el cuerpo de Tweedledum, porque una especie de campo de fuerza las repele. Tweedledee estaba extendiendo sus manos del otro lado, sin dejar de sonreír –Será divertido ver cuanto aguantan sus órganos al recibir nuestro ataque electromagnético-

-La tormenta magnética que se desató en la ciudad hace tres meses atrás no tendrá comparación con la que provocaremos ahora- Tweedledum dice esto mientras patea con fuerza el abdomen de Bill.

-Ya nadie está a salvo en esta ciudad- Tweedledee dice esto con una desagradable mueca de satisfacción –Gracias a pulso electromagnético y a las sustancias en los productos de NeoSand, las personas han perdido el control de sus mentes-

-¿Me están diciendo que ustedes fueron los causantes de todo esta locura?- Eddie se ríe nervioso, por algún motivo se sentía atrapado en una de esas películas de zombis.

-Incrédulo- Dice molesta Tweedledee

-Escéptico- Dice Tweedledum

-HAREMOS ESTALLAR ESTE EDIFICIO Y A TODA LA CIUDAD, PARA QUE NOS CREAS- dicen los gemelos al mismo tiempo, aplaudiendo al unísono.

-Es posible que lo hagan, si crean un campo de distorsión y una tormenta magnética, harán volar todas las computadoras y aparatos electrónicos de la ciudad- Membrana dice esto, mientras trata de mantener a Gaz alejada de esos gemelos.

-Mierda- Murmura Eddie, mientras levanta a su camarada, Bill.


Fin del séptimo capitulo

N/A: Sin mucho para agregar, creo que me he retrasado un poco con este capitulo, espero que haya quedado bien. Nos vemos en la próxima entrega.