Antes de empezar quiero agradecer a todos ustedes, estimados lectores, que han tomado su tiempo para escribir un review; como bien saben todos los que alguna vez han escrito un FanFic, los mensajes ayudan a inspirar la historia y son una agradable recompensa al tiempo dedicado para no fallarles a ustedes con las actualizaciones.

También quiero pedirles paciencia con el Fic. Normalmente al escribir me gusta ir directo al grano de la historia (¡Que venga lo bueno!), pero con Autumm Leaves estoy disfrutando al dejar que la historia tome su propio ritmo.

Lamentablemente este FanFiction no incluye seguro médico, por si a más de uno le ha causado malestar con lo de Charlie ¡Je je! Pero ya saben que cualquier queja y/o comentario, será bien recibido en el área de REVIEWS.

Este título es de Stevie Ray Vaughan, y ahora sí, disfruten el capítulo.

The Sky Is Crying

CAPITULO VII


-¿Ya se conocían? –Preguntó un ingenuo Neville Longbottom.

-Por supuesto. –Dijo Harry Potter jovial, mientras rodeaba a Hermione con un brazo y se inclinaba para plantar un sonoro beso en la mejilla de la escritora como si fueran los mejores amigos de toda una vida. –Demasiado bien debo decir. –Añadió guiñando un ojo a la castaña que se había quedado sin habla.

Ronald estaba a punto de hacer una pregunta indiscreta ya que se le daba muy bien, pero fue interrumpido por una jovencita que apareció buscando a Neville. Una emergencia había surgido y lo necesitaban en la sección B del evento. –Toma el carné para pasar. –Dijo poniendo la tarjeta verde en manos de la pelirroja. –Me da gusto que conozcas personas aquí, Harry. –Con notorio alivio comentó a su recién llegado amigo, sabiendo que no podría acompañarle durante esos días.

-Puedes irte con confianza, Nev. –Tranquilizó el joven a su amigo. –Se que andas ocupado. Mientras que yo, puedo quedarme a recordar viejos tiempos con mi querida amiga Mione. –Con la mano de su brazo libre, apretó con algo semejante al cariño la nariz de Hermione. Neville asintió y se despidió de todos antes de retirarse, pero ofreciéndose para lo que necesitaran y quedando de llamar después a Ginny.

Cuando Neville se hubo ido a prisa, Harry volteo a ver el resto del grupo encontrándose con las caras de sorpresa de Ron y Ginny, una soñadora de Luna que parecía mirar a la nada, y una más que parecía demasiado seria y arbitraria. No esta de sobra decir que Hermione había empezado a ponerse ligeramente pálida.

-¿Te encuentras bien, Herms? –Reaccionó por fin Ginevra, notando la palidez de su amiga.

Charlie jaló a la castaña del abrazo de Harry; este lo miró con simple curiosidad. –Si te sientes mal podemos irnos, Hermione. –Se dirigió exclusivamente a ella. Ginny no pudo evitar verlos con sospecha.

-Este… No. No, Charlie, estoy bien. Gracias. –Sonrió dulcemente pero soltándose de la mano de este.

Harry Potter actuó rápidamente y la tomó de la mano, aprovechando que ella se encontraba debilitada. –Creo que necesita un poco de aire fresco. –Decidió a pesar de que el evento era al aire libre. –La llevaré por algo dulce; se pueden ir adelantando. Los buscamos luego, ¡Ciao! –Se alejó tan rápido que nadie tuvo tiempo de impedirlo.

-Idiota… -Se recriminó el mayor del grupo, por haberse quedado ahí parado sin impedir que se llevaran a la chica. Se sentía extraño y podía sentir su frente hirviendo. Tenía los puños apretados, pero de eso solo la menuda pelirroja se percató.

-No podemos dejar que Hermione se vaya con ese desconocido. –Gruñó Ronald cruzando sus brazos al ver que habían alejado a su amiga de sus narices.

-Si que podemos. –Comentó Ginny con firmeza. –Además es muy guapo. – Dijo antes de seguir avanzando con la fila, llevaba el carné bien firme entre sus manos lista para entrar.

-¿Tanto como Neville Longbottom? –Instigó con sorna Ron. La chica lo miró amenazante desde su baja altura. –Además se ve que ni lo conoce. –Enfatizó regresando al tema mientras se acercaban a la entrada.

-Si lo conoce. –Afirmó Charles muy serio.

-¿Cómo estás tan seguro? –Desafió Ronald. ¡Cómo iba a saberlo su hermano, si el amigo de Hermione era él! Ginny veía a su hermano Charles con la suspicacia digna de su bondadosa madre.

-Ya nos toca entrar. –Dijo Luna sonriente y tranquila. Tendieron sus entradas y siguieron caminando conforme fueron pasando por las personas de seguridad.

-¿Cómo sabes que lo conoce? –Insistió en saber el pelirrojo menor una vez se volvieron a reunir. Luna caminaba a su lado contenta admirando todo lo que veía y sin prestar real atención a la conversación.

Ginny bufó fastidiada. ¡Como se alegraba de no vivir en la misma ciudad que el quejumbroso de Ron! De otra manera ella no podría salir ni a la esquina con lo ridículamente protector que era. Tomó a su hermano Charlie del brazo y fingía checar el lugar; cuando realmente buscaba a un joven de ojos cafés que le había parecido muy encantador y educado.

-Sólo lo se, Ron. –Fue la respuesta que obtuvo de su hermano; pero este no se conformó, presionó y presionó hasta que al fin obtuvo lo que quería. -¡Porque es él con quien se acostó Hermione en Nueva York! –Finalizó alzando la voz.

Incluso Luna volteó a verlo con sorpresa.

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-No creí verte aquí. –Dijo con sinceridad el hombre de ojos verdes. –Sabía que vivías en Chicago, pero de eso a encontrarte entre miles de personas. ¡Wow!

Habían caminado un poco lejos del evento. Solo algunas personas que se dirigían al evento se cruzaron por su camino. Hermione sostenía entre sus manos un pequeño bolso café; y llevaba sus ojos puestos en su flats del mismo tono. En definitiva el hombre era alto; ella apenas llegaba a su hombro sin tacones. –Sobre esa noche, Harry…

-Nop. – Negó él con la cabeza. – Me dejaste bien en claro que quedara como si nada hubiera pasado y respeto tu decisión. –Declaró con caballerosidad.

-Entonces…

-Entonces seamos amigos, Hermione. –Pidió Harry metiendo sus manos a los bolsillos respectivos de su pantalón de mezclilla. –Disfrute nuestra conversación en el club y en definitiva creo que podríamos llevarnos bien. Incluso he leído uno de los libros que me recomendaste esa noche.

Hermione pensó las posibilidades sobre este tipo de relación. ¿Dijo relación? Quiso decir… relación amistosa. Eso. Hermione pensó en las posibilidades de este tipo de relación amistosa. Harry Potter era un chico guapo; divertido, inteligente, al menos eso recordaba de la noche en el bar, donde habían hablado de los lugares que conocían, de música y de arte.

Sospesó las dificultades que le ocasionaría tener un amigo como él. Talvez Ginny quisiera salir con Harry, era muy de su tipo. Sintió un nudo en el estómago y pronto desechó esa idea, Ginny era muy respetuosa del código de amigas; que juraba no salir con alguien que hubiera estado con su amiga anteriormente. Ahora que pensaba detenidamente en esa regla, Ginny tenía ventaja en ese asunto, por los muchos hombres con que había salido.

Estudió al hombre a su lado que caminaba despreocupado por la vida. Deseo poder sentirse así en algún momento; sin presiones de entrega; sin nervios por tratar de satisfacer a sus lectores. Decidió que podía tenerlo de amigo; después de todo, no creía que llegaran a enamorarse, al menos él no era lo que ella buscaba en un hombre… ¿Pero que es lo que buscaba? ¿Acaso buscaba con quién pasar su vida? Sacudió su cabeza logrando que algunos trausentes la observaran al pasar. –Vale. –Acordó Hermione después de unos segundos, dándole la mano como si cerraran un trato.

Harry Potter se rió complacido. Tomó la mano ofrecida sellando con la seriedad requerida el pacto entre ellos. -Definido nuestro asunto. –Hermione se estremeció al soltarse. -Te voy a platicar que estaré aquí unos cuantos días más.

-Que… ¿Bien? –Honestamente no se le ocurrió que más decir. Iniciar esta relación de amistad, con el chico con el que se había acostado; resultaba un poco extraña para ella, algo así como terreno desconocido.

-Regresemos al Fest y te invito un hot dog al puro estilo chicano. –Cambió de tema el joven, recordándole como se habían conocido.

-En teoría me pagarás ese hot dog. –Enfatizó Hermione siguiendo la conversación un poco más relajada. El color había vuelto a sus mejillas.

-Deudas son deudas. –Afirmó Harry Potter sacándole una linda sonrisa a la menuda castaña de su lado. Dieron la vuelta sobre sus pasos para ir de regreso.

-¿Cómo es que estás aquí y no precisamente para tocar? –Preguntó mientras se dirigían a la zona de comidas del parque.

-Como ya debes habértelo imaginado, Neville está a cargo de la organización y es un muy buen amigo mío. –Se encogió de hombros. –Él conoce a mucha gente de la industria musical. Nos conocemos porque juntos estudiamos música. Nev consiguió una buena beca para estudiar en Julliard. Una famosa escuela de NYC. –Explicó cuando Hermione lo miró perdida. –Pero dejó la carrera en la recta final y tuvo que volver a Chicago.

-¿Y porque abandonó su carrera? –La pregunta salió de su boca antes de que pudiera detenerla. ¡Era culpa de Harry al hacerla sentirse tan pronto en confianza!

Los ojos verdes se ensombrecieron un instante; y no pudo culparlo por el poco tacto de ella, pero aún así el moreno contestó calmado. –Eso es algo muy personal de él y aunque desearía platicártelo ¡Apenas nos conocemos, Mione! –Exclamó alarmado con muchas risas de su parte.

La castaña rió agradecida de que él cambiará el tema con humor, y lo empujó suavemente aunque apenas lo movió un ápice. -Si. –Dijo Hermione, pero aún así sintió la necesidad de disculparse. –Lo siento.

-No importa. Nev es el mejor amigo; y estoy seguro que a tu amiga pelirroja no le molestará haberlo conocido. –Comentó como si supiera todos los secretos de la vida.

-¿Te refieres a Ginny? –Preguntó sin seguirle el paso.

-Ya te darás cuenta. –Hermione entendió. Llegaron hasta uno de los remolques que servían de puesto de comida.

Cuando recibieron su orden, (dos hot dogs, una hamburguesa, una bandeja de patatas y dos sodas) caminaron hacia las mesas para buscar un lugar. -¡Hermy, por aquí! –Escuchó que la llamaba Luna Lovegood. Volteó a su derecha y vio que estaba sentada con sus amigos comiendo, mejor dicho, cenando.

¡Vaya suerte la suya! Así que con una sonrisa e intentando estar tranquila se acercó a ellos, seguida por Harry Potter.

-¡Te desapareciste, Herms! –Exclamó Ronald con una sonrisa descomunal.

Hermione lo vio con sospecha y cuando percibió que los azules ojos de su amigo se dirigían a su acompañante; lo supo de inmediato. Charlie les había contado que Harry había sido su aventura en la ciudad de Nueva York. -Gracias. –Murmuró molesta sentándose al lado de Charles; pero él ni se molestó en verla. Únicamente sostenía una guerra de miradas con el moreno; mientras que los demás miraban divertidos al hombre de ojos verdes. -Chicos, este es Harry. –Presentó la castaña intentando ser muy educada y natural.

-Un gusto, Harry. –Saludó Luna primero. –Yo soy Luna, éste pelirrojo a mi lado es Ron, ella es Ginny y él es Charlie.

-Y dinos, Harry. ¿Cómo es que se conocieron? –Quiso saber Ron brincándose las formalidades, y claro, con su famosa sonrisa pervertidilla. Recibió un codazo de Luna.

-Pues tal vez Hermione quiera contárosla. –Harry tomó asiento al lado de Hermione entre ella y Charlie. Cabe decir que tuvo que empujar un poco al pelirrojo.

-¿Ya han escuchado a alguna banda? –Desvió el tema Hermione; no tenía el ánimo de revelar todo frente a Harry y menos al chismoso de Ron, que la miraba triunfante declarándose ganador. Él al menos conocía a sus conquistas con la suficiente anticipación, antes de llevarlas a la cama.

-¿A que te dedicas, Harry? –Preguntó Ginny, con el interés de todos puesto en el moreno de ojos verdes. Hermione rodó los suyos propios y empezó a tomar su perrito caliente, aceptando así su derrota.

Harry terminó el bocado que había dado a la hamburguesa antes de contestar. –Soy músico y compositor.

-No me habías dicho que componías. –Interrumpió Hermione dejando el hot dog en el plato.

-De hecho si, un poco. –Contestó él acercando el emparedado a la boca de la escritora, ella lo rechazó, pero él insistió y le metió la hamburguesa a la fuerza, no dejándole alternativa. –Buena chica. –Alabó sin sorna plantándole un beso en la cien, ya que lo había hecho con buena intención.

El gesto del moreno le valió la rápida aprobación de Ron y un suspiro romántico de Luna. -¿Qué instrumento tocas, Harry? –Deseó saber ese pelirrojo pero viendo también con interés las patatas fritas. –Si es la guitarra serás mi héroe. –Avisó cruzando sus dedos con ánimo.

Después de algunas risas, contestó un poco incómodo. Por lo que Hermione recordaba, él no parecía disfrutar mucho de hablar de su vida privada. –Soy mejor en piano; pero para componer igual uso la guitarra. –Acercó las papas al pelirrojo Ron, que las tomó gustoso y empezó a devorarlas. Su hermana giró los ojos avergonzada.

-¿Vas a tocar en el festival? –Preguntó Luna soñadora. Seguramente era un efecto que un hombre como él estaba acostumbrado a provocar; Ginny tuvo que aguantar la risa por la cara de su rubia amiga. Ahora entendía y con creces el impulso loco de Hermione, tan impropio de la castaña.

-No precisamente. –Contestó relajado –Le decía a Mione que estaré unos días por aquí. Como Neville conoce mucha gente que vive de la música, uno de sus contactos me ha pedido que apoye a una banda de jazz que está invitada a dar uno de los conciertos de verano que organizan en el domo de Hyde Park. Y ya que estoy aquí… -Se volvió a encoger de hombros.

-¡Ay, que emoción! –Exclamó Luna. – ¡Por supuesto que iremos a verte! –Aseguró aunque nadie la invitara a hacerlo. –Podemos llevar un mantel rojo con cuadros blancos, vino, algunos emparedados… -Comenzó a enumerar ansiosa. –Claro que necesitaré buscar mi repelente de insectos; ya que Ron es alérgico a las picaduras…

Hermione miró con atención a Harry Potter; que sonreía amigable a su amiga. Era muy atractivo, divertido, le parecían interesantes sus ojos verdes tan peculiares; le recordaba haberlos visto en algún otro lugar, pero no pudo rememorar de donde. ¿Acaso le gustaba? ¡Claro! ¿A quién podría no gustarle? Y además no hubiera dormido con él de no ser así; ni aunque hubiera estado muy bebida. Todos parecían encantados con la ligera conversación de Harry. Todos excepto Charlie, quién se había limitado a gruñir de vez en cuando.

Unos arpegios sonaron a la distancia y Ronald los apuró para ir a escuchar a la siguiente banda de la sección donde estaban. Harry no se le despegó de Hermione el resto de la noche.

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Los dos siguientes días del Lollapalooza Fest; Hermione vio a Harry contadas ocasiones, razón por la que se sentía algo molesta. Constantemente se reprendía por su irritabilidad y en verdad que se esforzaba por mantener su ánimo en mejor estado; misión casi imposible porque Ronald había simpatizado mucho con el moreno y no hacía mas que buscarlo entre la multitud.

-¡Míralo! ¡Hasta parece enamorado de Harry! –Había dicho la pelirroja mofándose de su hermano, que simplemente se encogía de hombros y continuaba con su búsqueda.

-Pero a él le gusta Herms. –Decía Luna manteniendo una conversación como si la aludida no estuviera con ellas.

Esos dos días le parecieron muy largos. Harry parecía haber encontrado a varios amigos por ahí y casi siempre iba rodeado de un buen grupo de gente; incluidas un par de chicas rubias que parecían besar el suelo que el moreno pisaba.

Iba molesta pensando en eso el último día del festival caminando con Charlie, que había insistido en acompañarla al tocador; cuando se topó con la causa de sus molestias. -¡Harry! –Se sorprendió bajito. Este iba acompañado de una chica de rasgos orientales, que muy melosamente lo abrazaba por la cintura mientras él hacía lo mismo en sus hombros desnudos.

-¡Hey, Mione! ¡Charles! –Los saludó caminando hacia ellos cuando los vio.

Con premura Hermione tomó a Charlie del brazo y sonrió como si lo estuviera pasando genial. Se hizo la sorprendida al tener al moreno frente a ella. -¡Harry! No te había visto. –La mentira salió redonda de su boca. Charlie la miró muy serio; pero ella solo suplicó con los ojos.

El pelirrojo suspiró accediendo a la petición muda de la castaña. -Se ve que la están pasando bien. –Comentó esperando las reacciones de todos.

-Si, Harry es increíble. –Sonrió la joven que lo acompañaba pegándose más al moreno, pero este solo prestaba atención a la mano de Hermione que con suavidad, se deslizaba por el antebrazo del pelirrojo en un premeditado movimiento. -¿Sweetie? –Dijo queriendo llamar la atención del moreno.

Charlie los presentó educadamente con la amiga de Harry que dijo llamarse Cho Chang. Cruzó sus dedos con los de Hermione al sentir que los de ella alcanzaban su mano. Si querían jugar; sería un juego de tres.

-¿Cómo es que se conocen? –Preguntó Hermione con tono exageradamente meloso. Charlie la estudió, sorprendiéndose de esa reacción celosa de la castaña, cosa que le puso a él en el mismo plan casi de inmediato.

-Nos conocimos en un bar en que Harry tocaba. –Respondió con una risita coqueta que fastidio de inmediato a Hermione. –Es muy bueno con los dedos. –Comentó con un claro doble sentido.

-Igual que Charlie. –Respondió Hermione sin pensarlo. Pronto se reprochó automáticamente ¿Cuándo había sido tan idiota al hablar? Rápidamente intentó reparar su desliz. –Quiero decir… Es muy bueno con las manos… -Dijo empezando a sentir el ardor en su cara, la oriental sonreía como si entendiera a la perfección su situación. –Es que Charlie es chef… -Terminó justificándose casi sin aire. El moreno frunció el ceño y acomodó a la chica oriental frente a él y le murmuró algo al oído que la hizo reír, sin dejar de mirar a la escritora a los ojos.

Hermione iba a comentar algo más que consideró, era brillante; pero a mitad de la frase, el pelirrojo la rodeo por la cintura y la besó. Ella alcanzó a apretar sus labios fuertemente negándose a ser besada ¡Eso no lo tenía planeado! Cuando Charlie decidió separarse; Hermione abrió los ojos únicamente para mirar a Harry. Él había dejado de abrazar a la oriental y tenía la mandíbula apretada. Se alejó de ahí sin despedirse y la chica lo siguió corriendo a duras penas por los altísimos tacones de sus zapatos.

Hermione se vio de pronto sola con Charles; quien la veía con demasiada intensidad. Ella comprendió claramente que en su arrebato de celos, había utilizado a un hombre que estaba enamorado de ella. Se sintió terrible por la acción tomada y supo de inmediato que eso le traería consecuencias. –Charlie, yo…

Pero él la acalló poniendo sus gruesos dedos sobre sus labios. –No digas nada, niña. Déjame hablar primero. –Tomó aire y apartó sus dedos cuando estuvo seguro de que ella no lo interrumpiría; no sin resistirse antes. –Hace siete años te perdí, pero no quiero volver a hacerlo. –Los ojos castaños se angustiaron, pero él siguió adelante, envalentonado por los celos. –Quiero que volvamos, Herm. Sin escondernos de nadie. Quiero que seas mi pareja y ¡Maldición! ¡Quiero a ese chico lejos de tu vida! –Exclamó rabioso. -No soporto saber que quieres a otro y no soportaré saberte esperando, besando y amando a alguien que no sea yo.

Hermione se sintió aún peor por sus palabras. Lo quería; lo apreciaba, pero ahora caía en cuenta que estaba muy lejos de amarlo y los celos sentidos por otro hombre le había hecho percatarse de ello. Charles Weasley era un hombre increíble y merecía más de lo que ella podía ofrecerle. No era justo para él darle falsas esperanzas. Dolería el rechazo, pero era lo mejor, para él, para ella, para todos.

–Lo siento. –Intentó decir más, explicarse, pero ninguna palabra salió de su boca. Quería consolarle, acercarse a él y hacerle saber lo especial que era para ella, pero no del modo en que él deseaba. La pena en los ojos de Charlie fue como si le dieran puñaladas en el pecho. No supo que hacer, pero su cuerpo reaccionó por sí solo, alejándola del pelirrojo al que alguna vez había amado.


Hello Everyone!

Ahora sí que sí. Con esto cerramos el ciclo de Hermione con Charlie, para alivio de muchas. Ha sido para mí muy triste deshacerme de este encantador pelirrojo, pero se coló a una historia donde no estaba invitado y pues que le vamos a hacer.

Quisiera responder a cada review, pero ahora estoy hasta el tope de trabajo y a penas me alcanza el tiempo para revisar la historia y postearla. Pero en verdad, verdad, que estoy muy agradecida por los comentarios que alegran mi día. Un abrazo a todos y los espero en el siguiente capítulo.

Con Cariño,

Orquídea Negra.