Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece.
Gracias por sus comentarios a sirone aphrody, Connie1, y LucyThe Marauder. Con ustedes el séptimo capítulo de esta historia.
Pícaros
Harry era pequeñito. Cabía en la palma de James. Este lo hacía subir y bajar por los aires. Y el pequeño Harry reía y reía. Al pequeño Harry le gusta la escoba que le regaló su padrino Sirius. También le gusta halar los bigotes del gato Moritz. Y le encanta la tarta de melaza. Se llena con ella, se embadurna la boca con tarta. Y James ríe al verlo.
Lily piensa que no sabe quién es el niño y quien el adulto. James hace un desastre igual al que hace Harry y luego ella debe agitar la varita y decir Fregoteo por todas partes. Pero no se queja. No mucho al menos.
Lily se siente feliz. Estar casada con James la ha hecho muy feliz. James es divertido, es bromista, y un niño en un cuerpo de adulto. Pero también es maduro, es dulce, y se levanta antes que ella cuando el pequeño Harry llora. Mirándolo, mirando a padre e hijo, Lily siente que puede llorar, llorar de felicidad. Todo es tan perfecto, tan mágico, y teme despertarse de ese sueño.
El pequeño Harry se duerme. James y Lily lo llevan a su cuna. Le dan un beso de buenas noches y salen del cuarto del bebé. Entran en su cuarto y se sonríen.
- ¿Le he dicho ya que está muy linda, señora Potter?
- Um… creo que no. No lo he escuchado.
James le sonríe. Y la besa. Es un beso dulce, lleno de sentimientos. Luego se hace más intenso. Ella abre la boca y la lengua de James saluda a la lengua femenina. Él la abraza con fuerza. Ella lleva sus manos a su cabello azabache, despeinándolo aún más. Él la toma de la cintura y la levanta. Camina con ella hacia la cama. Ella lo rodea con sus piernas.
Se mueven uno contra el otro. Rozándose. Acariciándose. Él le besa los párpados. Ella lleva su mano a los botones de la camisa y los desabrocha uno por uno, acaricia la piel expuesta. Él se aleja unos centímetros para lanzar la camisa a otro lado, lleva las manos al borde la blusa de Lily. Ella alza los brazos y él le despoja de la molesta prenda. Besa su cuello, besa sus senos henchidos por la maternidad, besa el hombro desnudo. Y ella abraza su espalda, se agarra a ella como si de un ancla se tratara porque es mucho, es demasiado y siente que va a perderse en el placer.
Se besan las bocas. Se devoran. Se despojan de los pantaloncillos de Lily y de los pantalones de James. Se acarician sin barreras. Se declaran su amor mediante caricias. Él bebe de sus gemidos. Ella le toma de la boca. Y él entra en ella, profundo, fuerte, magnífico. Se mueven uno con el otro. Se abrazan, se besan. Cada terminación nerviosa se prepara para el orgasmo. Jadean. Gruñen. Es una sinfonía de gemidos. Y luego la explosión. El arcoíris. La vía láctea. El clímax.
Se siente bien. Se siente tan bien. No creen que haya algo mejor que eso. Y se sonríen.
- Es usted una pícara, señora Potter.
- Y usted adora mi picardía, señor Potter.
Se besan. Un llanto interrumpe aquella declaración de amor. Lily se levanta. Y le sigue James. Su pequeño tesoro ha tenido una pesadilla.
Notas de la autora:
- Otro limme, voy a hacerme adicta a ellos. Ahora es con James y Lily, sinceramente con esta pareja no me conecto, así q espero no haberla echado a perder.
- En un principio había pensado jugar con las parejas, pero voy a antener el orden de aparición del primer capítulo: Sirius y Sire, James y Lily, Peter y Katryn, Remus y Dora. Espero que les guste.
