Capítulo 7: Juntos a pesar de todo

Las calles de la ciudad estaban relativamente vacías, y el Hyundai tiburón color negro corría a toda velocidad por la autopista, la adrenalina se sentía en el aire, Ichigo pisaba el acelerador con fuerza mientras que Rukia sacaba su cabeza por la ventana, y el fuerte viento golpeaba su rostro, soltó una risa de diversión, esas eran de las cosas que amaba hacer con Ichigo, siempre vivían al máximo y con él disfrutaba vivir. Pero la emoción llegó a su fin, en la conexión con la calle 80 había un embotellamiento, Rukia resopló enojada. Ichigo golpeó el manubrio.

-Mierda. – Masculló por lo bajo. – No creo que lleguemos.

-¿A dónde vamos? – Indagó Rukia.

-A un restaurante en la 127. – Respondió vagamente el pelinaranja.

Los orbes violetas de Rukia se abrieron de par en par, no esperaba que Ichigo la llevara a el restaurante en donde formalizaron su relación, tampoco esperaba que lo recordara, pero para su sorpresa el Kurosaki lo recordaba bien.

-¿En serio? – Los ojos de Rukia brillaban con tal intensidad que Ichigo no pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción.

-Si tengo reservación. – Respondió fingiendo seriedad. –Lo recuerdas, ¿no?

-Claro que sí.

Ambos sonrieron, rememorando aquel día, el tráfico se hizo más pesado aún, Ichigo cambió su expresión a una de impaciencia.

-De verdad no creo que alcancemos a llegar. – Mencionó decepcionado, cuando de repente un taxi lo cerró al frente.

-¿Qué te pasa idiota? – Gritó Rukia asomándose por la ventana mientras levantaba su puño en señal de exasperación. -¿No sabes conducir? ¿o qué?

-Rukia, no deberías… - Dijo el pelinaranja preocupado, para luego ser interrumpido.

-¿No debería qué?

La impaciencia de Rukia fue interferida de nuevo por el taxi, que paró en seco, para luego descender del vehículo, dejándolo completamente atravesado en la vía, Ichigo frenó para no chocar, causando que todos los que estaban en la cola realizaran lo mismo.

-Qué le pasa a este imbécil… - Pronunció Ichigo.

De repente tenían en frente del parabrisas a un fornido y vulgar hombre con una cruceta en su mano. Era el conductor del taxi. No hubo tiempo de nada porque el tipo se dispuso a patear y golpear el Hyundai negro. Rukia antes de pensarlo bajó del deportivo a detener al sujeto, Ichigo bajó tras ella, lo menos que quería esa velada era tener problemas.

-¡Oye tu, deja de hacer eso! –Gritó la pelinegra sujetando la cruceta del taxista, para que dejara de golpear el auto.

-Aléjate enana. – Respondió el hombre enfurecido y lanzó a Rukia hacia el auto contiguo, haciendo que se golpeara fuertemente en la espalda con la trompa.

Ichigo sintió hervir su sangre a mil grados, ese asqueroso idiota había golpeado a su Rukia, no le perdonaría a nadie lastimarla, y mucho menos ahora que estaba esperando un hijo de él.

Completamente enfurecido tomó el brazo del hombre y lo llevó hacia atrás, este se quejó del dolor, mientras Ichigo aprovechó para darle un puñetazo en el rostro, pero uno no era suficiente, el taxista se defendió dando unos golpes que Ichigo esquivó fácilmente, se abalanzó y golpeó al hombre como si de eso dependiese su vida, y ciertamente ahora lo hacía, el hombre se incorporó devolviéndole el puñetazo a el pelinaranja, pero esta vez no lo pudo esquivar, tambaleó un poco y llevó su mano a su ojo, estaba sangrando; aún más enojado lo golpeó de nuevo y el taxista perdió su estabilidad, el hombre cayó al suelo e Ichigo continuó dándole puños; a pesar de su dura apariencia, Ichigo no tuvo dificultad en enfrentarlo. Las personas miraban con sorpresa y terror la escena que sucedía en esa troncal. Rukia abrió los ojos y se levantó con ayuda de la conductora del auto con el que se golpeó, al observar a Ichigo llevado por el demonio se horrorizó, se acercó hacia él, lo detuvo y tomó sus puños cubiertos de sangre, lágrimas brotaron de sus ojos, todo era su maldita culpa, si tan solo ella no hubiese dicho nada…

-Se lo merecía ese hijueputa. – Dijo Ichigo con una sonrisa en su cara para darle alivio a la pelinegra. –Nadie te toca mientras yo esté.

Rukia soltó todas las lágrimas de una sola vez, ahora Ichigo estaba un poco herido y seguramente en problemas, porque algunos transeúntes y conductores se escandalizaron y llamaron a la policía, el tráfico se complicó aún más.

-Ichigo… - Mencionó al borde del llanto.

-Estoy bien preciosa, no te preocupes, más bien vayamos a el restaurante.

Se incorporó, y levantó a la pequeña Kuchiki, la dejó entrar al auto cuando una patrulla de policía llego en moto. No era normal que eso sucediera, generalmente tardaban horas en llegar, pero ahora estaba casi inmediatamente allí. El taxista se levantó inestable a acusar a Ichigo de golpearlo sin ninguna razón.

-Quédate aquí Rukia. – Dijo Ichigo alejándose de su deportivo para acercarse al policía.

-¿Me podría decir que pasó aquí? – Indagó el policía.

-Que este señor comenzó a insultarme sin razón, cuando me bajé el me golpeó. – Respondió el taxista, Ichigo rodó los ojos.

-Señor agente, es mentira, este hombre me cerró y luego se bajó a golpear mi carro, así que yo me bajé porque golpeó también a mi novia.

El policía miraba confuso. La mujer que auxilió a Rukia se acercó hacia los tres hombres.

-Disculpe, buenas noches. – Saludó la mujer. –El tránsito en este sector esta terrible, y sujetos como este lo empeoran. – Señaló al taxista. – Fue a golpear el carro y la muchacha se bajó a detenerlo pero este la lanzó contra mi auto, así que supongo que por esa razón este muchacho lo golpeó.

-¿Es verdad señor? – Indagó el policía. Ichigo asintió.

-No es lo que cree señor agente, es que…

-Me llevaré a ambos al CAI, deben responder por los daños causados. – Interrumpió el policía al taxista que intentaba excusarse. –También a la señorita de allá. – Señaló a Rukia.

-Pero señor agente… - Dijo Ichigo.

Fue inútil, luego de que llegara una de esas camionetas de platón que suelen usar los policías en Bogotá, los llevaron a los tres a la estación más cercana, los carros fueron levantados y llevados a los patios mientras Ichigo, Rukia y el taxista esperaban a ser judicializados.

-Definitivamente la policía de esta ciudad es una mierda. – Bufó Ichigo.

Rukia suspiró resignada. Miró a Ichigo reprobando sus palabras, el insultar a la policía no arreglaría nada, haría lo contrario. Les ordenaron sentarse en los incómodos sofás que allí yacían. Sería una noche larga.

– ¿Puedo realizar una llamada? – Indagó la pelinegra, y el guardia de turno asintió otorgando el permiso.


Isshin se encontraba en su casa jugando con su pequeño nieto, hacía una semana que conocía a Tobi, y como todo abuelo encantado cumplía todos sus caprichos. Orihime bajó las escaleras de la casa Kurosaki, estaba terminando de empacar algunas cosas, tomaba el vuelo el día siguiente al medio día y no se le podía olvidar nada. Sonó el timbre y la pelinaranja corrió a atender la puerta.

-¿Karin-chan? ¿Yuzu-chan? – Sus grises orbes brillaron de alegría, toda esa semana quiso ver de nuevo a las hermanas menores de Ichigo y pensó que ya no las vería, pero para su suerte ese lunes regresaban de su viaje de grado, las abrazó efusivamente, ellas sólo la miraron confusas.

-¿Inoue? – Indagaron ambas sorprendidas, hacía casi diez años que no veían a pelinaranja novia de su hermano.

-Díganme Orihime. – Les guiñó un ojo. -¿Qué tal su viaje?

Orihime pasó por alto a los muchachos que estaban detrás de las mellizas, cuando los notó vió a un alto chico de cabello rojo al lado de uno albino con ojos turquesa.

-¿Y ustedes…? –Preguntó sorprendida.

- ¡Karin! ¡Yuzu! – Llegó el padre de los Kurosaki abrazando a sus "pequeñas" hijas. -¡Cómo las extrañe!

Cuando él también notó la presencia de ambos chicos. –Ustedes… -Los miró despectivamente.

-Toshiro no le hagas caso a este viejo, está loco. – Dijo Karin antes de que alguien más pudiera decir algo.

-¿Quiénes son? – Preguntó de nuevo Orihime esta vez con una cara de satisfacción, era como si la Orihime de dieciséis años estuviera presente. -¿Son sus novios? – Indagó divertida.

Ambos muchachos asintieron confundidos.

-No, ellos no son nada de mis pequeñas. – Gritó Isshin tratando de proteger a sus hijas.

-Orihime, él es Jinta-kun. – Señaló Yuzu al pelirrojo. Ignorando las palabras de su padre. El chico asintió avergonzado.

-Soy Toshiro Hitsugaya. – Se presentó el otro de cabello blanco, serio y frío, como el hielo.

Karin rodó los ojos. -¿Cuándo serás más expresivo?

-Mucho gusto. – Saludó la pelinaranja. –Yo soy Orihime Inoue.

-La novia de mi hermano. – Interfirió la menor de las mellizas.

-Yuzu, la exnovia. – Corrigió. –Hace diez años que me fui a Europa con mi hermano.

-En fin. – Intentó finalizar Karin entrando a Toshiro a rastras, tomaron asiento en el sofá. – Viejo, Toshiro y Jinta nos acompañaron, ¿Hay algo de comer?

Pero una presencia la distrajo, era un niño de unos ocho o nueve años, con el cabello naranja picudo y unos inconfundibles ojos ámbar.

-¿E-el e-es Ichi-nii?- Balbuceó Karin. -¿Lo encogieron?

Orihime rió. –No, es mi hijo Tobi.

-¿Tobi? – Indagó Yuzu caminando junto con Jinta entrando a la sala. –Orihime, ¿Tienes un hijo? ¿Cuántos años tiene?

-Si tengo un hijo. –Afirmó divertida. -¿Tan raro es? Tiene ocho años, preséntate cariño. – Tomó al niño de la mano y lo acercó a las mellizas.

-¿Quién es el padre? – Indagó curiosa Yuzu.

-¿No lo ves? – Preguntó irónica Karin. –De Ichigo, es lógico.

Orihime asintió algo avergonzada, a pesar de que ya era una mujer hecha y derecha, las hermanas menores de Ichigo siempre despertaron su niña interior.

-Osea que… ¿somos tías? – Preguntó entusiasmada. Karin se golpeó la frente en señal de frustración.

-Si… pero no creo que eso sea lo más importante. – Mencionó Karin.

Yuzu rió mientras jugaba con su pequeño sobrino.

-Entonces ustedes dos… - Señaló el padre a ambos muchachos, pero fue interrumpido, el teléfono sonó. -¿Aló? ¿Rukia? ¿Qué paso?


Luego de que el policía le dejara hacer una llamada para que los sacaran de ese lugar, Rukia no sabía a quién llamar, aunque sería lógico que la primera opción debería ser su hermano Byakuya, tal vez no fuera la mejor idea, porque no quería decirle que estaba en una estación de policía gracias a su bocota, así que después de descartarlo decidió que la mejor alternativa era llamar a la casa de Ichigo, ya fuera Isshin u Orihime los ayudarían. Marcó ágilmente los números.

-¿Aló? ¿Rukia? ¿Qué paso? – Indagó una voz masculina al otro lado de la línea. Era Isshin.

-Isshin, lo que pasa es que se nos presentó un problema y estamos en el CAI de la 127.

-¿Qué paso? – Indagó preocupado. -¿Estás bien? ¿y Ichigo?

-Un pleito con un taxista, nos trajeron, necesitamos una fianza o algo. – Respondió avergonzada. –Qué pena con usted Isshin.

-No te preocupes cariño, ya mismo vamos para allá.

Cortaron la llamada.

-Rukia, lo siento. – Se disculpó Ichigo decaído.

-No Ichigo, fue mi culpa.

-No te culpes. – Dijo cabizbajo. -¿A quién llamaste?

-A tu papá, dijo que ya viene.

-Ay no, al viejo no…


-¿Quién era? – Indagó Yuzu aún distraída con el pequeño Tobi.

-Era Rukia, está con Ichigo en un CAI, parece que se metieron en problemas. Voy a ir a solucionar eso. – Dijo resignado.

-Ese Ichi-nii. – Mencionó Karin distraída. –Viejo, entonces si te vas yo me quedo a prepararle algo a Toshiro.

-Tu… - Dijo desconfiado el padre.

-Más bien yo cocino. – Dijo Yuzu risueña.

-Tú eres responsable Yuzu, cuida de tu hermana. – Asignó Isshin.

-¿QUÉ? – Indagó la aludida. –¡Si yo soy mayor!

-Unos segundos, además tu hermana es más responsable, ¿ves? Su amigo Jinta ya se va y no se queda a comer.

-No es mi amigo, papá, es mi novio. –Yuzu rodó los ojos. –Además también él se quedará a comer.

-¡No puede ser Masaki! – Gritó Isshin, llevó las manos a su cabeza y se acercó a una fotografía de la difunta madre de los hermanos Kurosaki. –Nuestras pequeñas…

-Isshin no exageres, Ichigo y yo éramos novios incluso siendo más jóvenes que Karin y Yuzu. – Interfirió Orihime. –Yo te acompaño al CAI, ¿Ustedes podrían cuidar de Tobi mientras no estamos?

Los cuatro asintieron, Orihime sonrió satisfecha, se despidió de su pequeño y de los adolescentes, tomó las llaves del auto de Isshin y lo subió, marchándose de la casa para llegar lo más rápido al CAI.

-Creo que aún recuerdo las vías de esta ciudad. –Dijo Orihime acelerando a fondo la camioneta.


Ichigo y Rukia esperaban que se solucionara el problema lo más rápido posible, el taxista tenía todas las de perder, porque él fue el causante del conflicto, habían testigos que apoyaban a la pareja, justificando que ellos sólo se defendieron de los abusos del taxista y el mismo fue el causante de un caos vehicular, sin embargo mientras este estaba completamente golpeado, Ichigo sólo tenía un par de rasguños, seguramente eso sería un problema. Ya que el taxista daño un poco el auto de Ichigo tendría que pagar, pero Ichigo debía pagarle al tipo un seguro por lesiones personales, y eso, puesto que por poco lo mata, por no decir que esas eran sus intenciones.

Isshin y Orihime llegaron a la estación de policía, saludaron a la pareja mientras se disponían a pagar una fianza por las dificultades causadas por ambos, además de pedir que el Hyundai fuera retirado de los patios, al principio fue difícil conciliar, sin embargo el dinero que siempre es más poderoso dejó salir bien librado a Ichigo y Rukia.

-¡Ichigo! ¡Qué irresponsable eres! – Dijo el padre para luego lanzarle una patada que Ichigo evitó fácilmente a pesar de su ojo lastimado.

-Todo fue mi culpa, Isshin. – Interfirió Rukia seria. – Permítame pagarle.

-No te preocupes cariño, tú eres de la familia, no tienes que pagarme nada. – Pronunció en respuesta a su nuera.

Rukia asintió avergonzada, sabía que no podía hacer cambiar de opinión a su suegro, pero él la estaba rectificando como parte de su familia.

-Aunque me gustaría rechazarlo, no puedo, es imposible hacerlo cambiar de idea.

-Rukia, eso es algo con lo que tendrás vivir. – Rió Orihime. –Incluso todavía yo tengo esos beneficios.

-Bueno es diferente. – Respondió Rukia.

-Bueno, sí. – Admitió Orihime cuando una llamada los interrumpió, Isshin sacó su teléfono.

- ¿Vamos? – Les preguntó a los demás mientras contestaba la llamada. -¿Aló? ¿Yuzu? ¿Qué pasa? – Indagó preocupado el padre.

-Papá, lo que pasa es que algo le pasó a Tobi, no sabemos qué, estamos demasiado preocupados. –Respondió la menor de las mellizas con un tono de angustia.

Isshin no dudó un segundo en pasarle la llamada a Orihime, ella lo miró confusa, no sabía por qué le estaba entregando su celular. Orihime atendió desorientada.

-¿Hola? ¿Si? – Respondió la pelinaranja.

-¡Orihime! ¡Tienen que regresar ya! – Casi gritó. –Algo le pasa a Tobi.

-¡¿Qué?! – Se exaltó la mujer. -¿Es un ataque de asma? – Inquirió preocupada.

-¿Es eso? – Preguntó Yuzu. –Si es eso. – Afirmó.

-Ya mismo vamos para allá, pero mientras entréguenle el inhalador, debe de estar en la mesa de noche del cuarto de Ichigo.

Colgó y les informó a los demás la situación, Tobi se enfermó un día antes de su viaje, todos cuatro regresaron a la máxima velocidad que permitía el tráfico, cuando Orihime llegó su pequeño estaba recostado en el sofá de la sala, parecía ya estar más calmado, el inhalador había funcionado, por lo menos ya tenía la respiración calmada. Orihime se acercó y se sentó al lado de su pequeño.

-Oh Tobi… - Suspiró la de ojos grisáceos. - ¿Algo más le ha pasado después de que llamaron? – Indagó a los cuatro jóvenes quienes sólo podían observar la escena con confusión.

-No. – Meneó la cabeza Yuzu. – Le dimos el inhalador y desde entonces ha estado calmado.

Orihime suspiró pesadamente, como si desde que recibió la llamada hubiera contenido la respiración hasta que llegó a la residencia Kurosaki.

-Qué alivio, pero me temo que tendré que quedarme un par de días más, así no podemos viajar. – Agregó mientras observaba expectante a Isshin.

-No te preocupes querida. – Respondió el padre. –Puedes quedarte cuando necesites, esta también es tu casa.

Un par de minutos después entraron Rukia e Ichigo quienes estaban en la farmacia averiguando algo para mejorar la crisis del pequeño.

-¿Cómo está Tobi? – Entró angustiado el de orbes ámbar. –La de la droguería dijo que…

-¡Oni-chan! – Gritó efusiva la más pequeña de las mellizas, mientras se abalanzaba a abrazar a su hermano mayor interrumpiéndolo.

-Yuzu. – Respondió cariñoso, para luego volver a su cara de angustia. -¿Si está bien Tobi?

-Ajam – Asintió sin separarse del cuerpo de su hermano.

-Si está bien, Ichi-nii. – Corroboró Karin. –Rukia, ¡Qué bueno verte!- Saludó a su cuñada amigablemente.

-¡Rukia! – Yuzu se acercó a la pelinegra y la abrazó con la misma energía que a su hermano. –Te extrañé.

Orihime observaba la escena nostálgica, mientras acariciaba a su pequeño hijo.

-Orihime, ¿si está bien? – Preguntó de nuevo Ichigo, con tal preocupación en sus ojos, que Orihime sonrió aliviada.

-Si lo está Ichigo. – Dijo sonriente. – Pero, tendré que llamar a Ulquiorra, si me disculpan.

La pelinaranja se retiró mientras sacaba su celular del bolso, debía de llamar a su esposo y comentarle que ya no podría viajar al día siguiente, le dijo que lo lamentaba mucho, y en parte era así, extrañaba a su compañero, esposo, amigo y padre adoptivo de su hijo, pero también quería quedarse más tiempo en Bogotá, su ciudad natal y en donde vivió su infancia y comenzó a conocer el mundo, además de tener la compañía de a quienes consideraba como familia. Ulquiorra, se calculador y serio como siempre, le dijo que esa misma noche viajaría a Bogotá, ya que no soportaba más tiempo sin Orihime y sin Tobi, la pelinaranja se alegró y luego de hablar con su esposo colgó y volvió a la sala con los demás.

-¿Qué hacen aquí? – Indagó Ichigo mientras señalaba a el pelirrojo y al albino. -¿Quiénes se creen?

Ichigo era el típico hermano celoso, y Rukia lo sabía bien, las veces que estaban con las hermanas de él, siempre actuaba como protector, hasta a veces enfermizo, pues les prohibía a las mellizas cosas, a las que luego cedía, por insistencia de Rukia.

-¡Ya déjalos Oni-chan! – Interfirió Yuzu, posicionándose entre los aludidos y su hermano. –Más bien vamos a comer.

-Tiene razón Ichigo. – Añadió Rukia. – Tienes que aceptarlo algún día, y entre más pronto mejor.

-¡Claro que no! – Dijo el padre, eran de esas pocas cosas en las que coincidían Ichigo e Ishhin.

Luego de pelear y discutir un poco, las ventajas y desventajas de tener novio, donde los beneficios eran casi nulos, y luego de que las dos mujeres mayores hicieran entrar en razón a padre e hijo, se sentaron a compartir la cena hecha por Yuzu. Terminaron de comer y Jinta y Toshiro se dispusieron respetuosamente a retirarse del hogar, no sin antes las mellizas interrumpieron alegando que ya estaba tarde y debían de quedarse a dormir.

-Si se quedan, ambos dormirán conmigo. – Pronunció orgulloso Ishhin, mientras Yuzu y Karin se golpeaban la frente con frustración.

-No es necesario, nosotros podemos irnos señor Isshin. – Dijo Jinta algo nervioso, mientras observaba a Toshiro.

-No lo creo. – Añadió Ichigo. –Toshiro puede quedarse conmigo.

-Hitsugaya… Hitsugaya, nada de Toshiro. – Respondió el peliblanco, como siempre lo hacía cada que el pelinaranja le llamaba por su nombre. – Nosotros nos vamos, no queremos infortunar más, además que no creo que haya espacio para más.

A pesar de las insistencias de las gemelas, los adolescentes se retiraron, ambas quedaron poco o nada satisfechas con el desenlace de la noche, pero eso era preferible a que se quedaran con su padre y hermano. Posteriormente Ichigo se retiró con Rukia, en su Hyundai negro noche, prometiendo salir al día siguiente con Orihime y Tobi, en toda la semana ni Rukia, ni Orihime habían podido reunirse.

-Lamento esta noche, nada salió como lo planeé. – Se excuso decaído Ichigo mientras encendía su deportivo. -¿Quieres que te lleve a casa?- Indagó resignado.

-Si quieres. – Respondió desilusionada.

-Prometo que lo enmendaré. – Añadió con determinación. – Pero antes pasemos a mi casa, estamos más cerca, lo menos que quiero es que Byakuya se enoje por el fracaso de esta noche.

-Está bien. – Asintió un poco más esperanzada Rukia.

Luego de conducir prudentemente a través de las vías, entraron al departamento del pelinaranja, ese espacioso lugar en el que Ichigo planeaba vivir con su futura esposa e hijo, a pesar de que la noche fue desastrosa esperaba remediar un poco lo sucedido. Rukia se fue a bañar mientras Ichigo se cambiaba de ropa, al quitarse la chaqueta que traía, sacó la pequeña caja que tanto estaba esperando sacar, y no sabía si mostrarle el contenido a Rukia o no, ahora no sabía qué respuesta le daría, y no quería arriesgarse. Tomó una rápida ducha en el baño de invitados y se vistió casualmente, Rukia salió también arreglada.

-¿Quieres hacer algo? – Indagó la pelinegra dudosa.

-No, si quieres te llevo a casa. – Respondió pensativo.

-Ya es muy tarde, ¿no crees?

-Si, pero con lo sucedido no creo que tengas ánimos de quedarte, de nuevo lo siento, si tan solo ese tipo no te hubiera golpeado… - Dijo la última parte con cierta rabia y resentimiento.

-No Ichigo, no digas eso, a pesar de todo me encantó estar contigo. – Dijo tratándolo de aliviar. – Además si yo no hubiera dicho nada, ese taxista tampoco hubiera hecho nada, todo fue mi culpa.

Ichigo la abrazó, la acunó entre sus fuertes brazos mientras acomodaba su cabeza en el cuello de Rukia.

-¿Entonces te quedarás a pesar de todo? – Levantó la mirada hacia la de Rukia, quien lo miraba con cariño, asintió.

-Claro, a pesar de todo Ichigo, ya tuve tiempo de pensarlo, y a pesar de todo quiero estar contigo, quiero que estemos juntos de nuevo. – Respondió emotiva. – Además, tienes algo que decirme, ¿no?

Entonces Ichigo vió que ella tenía entre sus manos la caja que previamente y descuidadamente dejó en la mesa del recibidor.

-Si. – Dijo esperanzado, mientras se arrodillaba en frente de ella. –Rukia, tal vez sea muy pronto, pero de verdad sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo, tu eres quien me mantiene en la tierra, tu eres mi complemento y yo sin ti no podría vivir. – Tomó las delicadas manos de Rukia mientras delicadamente le quitaba la cajita, la abrió, revelando un sutil anillo de oro blanco, con un modesto diamante en el centro, a los ojos de Rukia, era el anillo más hermoso de la existencia. - ¿Quieres casarte conmigo?

Los orbes violetas de Rukia se ensancharon con total alegría, que no pudo evitar que lágrimas de felicidad resbalaran por sus mejillas, extendió su mano.

-Si, claro que si. – Respondió convencida aún con lágrimas en sus ojos, Ichigo insertó el aro en el dedo anular de la pelinegra, suspiró aliviado, se incorporó y la tomó de la cintura acercándola a sí, y estrelló sus labios contra los de ella, quien respondió la señal de afecto con el mismo amor.

-Te amo, gracias por hacerme el hombre más felíz.


Hola a todos!

Les presento mis más sinceras disculpas por tardarme casi un mes en actualizar, pero es que en estos días he tenido muchos trabajos en la u y me queda poco tiempo, además que me envicié con los videojuegos (Otra vez :c) pero bueno eso no es excusa para mi falta de compromiso T_T Espero actualizar más pronto, y que este capítulo les guste, porque sinceramente me esforcé mucho en él, teniendo en cuenta que he tenido ciertos enrredos personales, pero bueno no vengo a quejarme con ustedes de mi catastrófica vida amorosa :/

Respecto al capítulo, no tengo la menor idea de porqué no me dejaba configurarle el formato con los estilos de fuente, y centros, negritas, itálicas y eso, así que me disculpo por esa vergonzosa presentación :/ Espero que el capítulo sea de su agrado, porque vaya que me costó subirlo, ademas que después de 897329482 intentos siempre se me caía la página y de nuevo me tocaba escribir estos comentarios. Parece que FanFiction me odia porque siempre me salía un mensajito en rojo diciendo que no pudieron convertir el archivo :/ Así que me tocó subirlo de otra forma, y luego de una semana después lo logré D:

Respecto al fic, parece ser que será más largo de lo que planeaba, porque le puse tantas cosas que tengo que concluirlas, no puedo dejar cabos sueltos D: Asi que espero que cualquier cosa me digan y que les guste la historia como va.

Gracias Mitsuki Kuromo & Rukiruki-mazzy15 por su habitual Review ^^ No tienen ni idea de lo feliz que me hacen al dejar su comentario :')

En fin, planeo tener más tiempo para escribir, pero no me comprometo a nada, así que espero que sigan la historia a pesar que me demore :c pero si prometo que no la abandonaré y la seguiré, finalmente espero que les guste mucho, o poquito pero les guste el capítulo.

Nos leemos en el siguiente capítulo el cual aspiro actualizar pronto ^^

Saludos :*