Realidad y sueño.

Milo miro lo que tenía enfrente, era una estrella de cinco puntas… Un portal, alguien tendría que salir de ese portal… No sabía porque, pero comenzó a caminar hacia ese lugar…

-Ven… ya es hora que cumplas con tu verdadero deber… -Algo apareció en medio del circulo con la estrella.-Ya es hora… es hora que cumplas con tu destino… Dame tu mano…-una blanca mano salió de debajo de la túnica- te llevare a conocer tu verdadero ser… -Milo extendió su mano, pero antes que ese ser la tomara la retiro. Algo le decía que esa persona no era buena, era algo muy malo… Algo que él tenía que enfrentar.- Dame la mano, ahora.

-No… Tu eres malo…Mi verdadero deber, no está a tu lado…

-VEN AQUÍ MALDITO MOCOSO…TU ME SERVIRAS-El ser agarro de la mano Milo y lo jalo hacia el interior del círculo.

Milo despertó abruptamente del sueño… Miro hacia los costados y se encontró con la mirada preocupada de Mu y Saga. Se miro la mano derecha, levanto un poco el abrigo y ahí encontró lo que temía.

-¿Cómo te hiciste eso?- pregunto Mu, mientras miraba sorprendido la marca en la mano del chico. Esta era la marca de una mano, parecía como si hubieran sujetado con fuerza la mano del niño y se la hubieran marcado en el proceso.

-No se…-el chico miraba sorprendido su muñeca- cuando llegamos…

-Ya estamos por aterrizar-informo Saga, mientras no dejaba de mirar la marca en la muñeca del chico.

-¿Pueden enseñarme a pelear?-la pregunta del chico, tomo desprevenidos a los dos arcángeles.- No quiero que ellos me ataquen y estar indefenso…-informo el muchacho- tampoco quiero depender siempre de ustedes.

-Le diremos a Kanon que te entrene. Una vez lleguemos a Francia…-informo Saga.- una vez lleguemos veremos que hacemos.

-¿Por qué ese deseo?-pregunto Mu.

-Ya no quiero ser una carga y quiero aprender a cuidarme solo.-informo Milo.

Cuatro años después.

Las espadas chocaron, los dos peli azules se miraron atentamente. Pero el mayor de estos rompió el balance, formado por las filosas hojas, haciendo caer al menor al suelo.

-Auch…-informo el joven ligeramente divertido, mientras apoyaba la punta de la espada en el suelo y la usaba de apoyo para pararse.

-Mejoraste mucho-informo el mayor, mientras le ayudaba a pararse- muy bien Milo, a cada día me mantienes más tiempo el choque de espadas…

-Gracias, Kanon-Informo el joven de casi 18 años. Hacía cuatro años que estaban en Francia, cuatro años que Kanon se había dedicado a entrenarle. De los otros, no tenía ni idea. Cada tanto les parecía escucharles… pero cuando llegaba a los orígenes de las voces no encontraba a nadie. -Kanon…

-¿Me vas a preguntar por los chicos?

-Si… Dentro de poco cumpliré los 18…-informo Milo, mientras envainaba la espada.- me podrían conceder como regalo, estar presente todos…

-¿En el todos está incluido Camus?-pregunto tranquilamente, Kanon.

-Los libros que me envía, siempre me resultan de lectura agradable-informo Milo mientras cerraba los ojos- además ya eh asumido, hace tiempo, que él nunca quiso hacerme daño. Si no que todo lo contrario y quiero pedirles disculpas por lo mal que le trate antes…

-Disculpa aceptada.-escucho una voz. Cuando Milo se dio vuelta, se encontró a Camus subido en la parte más alta de una glorieta.- no te preocupes Millo, siempre entendí que estabas confundido.-el joven dio un salto y cayo con gracia frente a los chicos.

-¿Qué haces aquí?

-Dentro de una semana cumplirás los 18.-informo Camus, tranquilo- a partir de esa edad…-El joven le dedico una tranquila mirada.-te diremos lo que le falta a tu rompecabezas.

-¿Eh?-Milo miro fijamente a Camus- ¿todavía me ocultan cosas?-miro algo molesto a Kanon, que sonrió como niño.

-Te eh visto manejar la espada… muy bien sin duda.-elogio una segunda voz.

-¡DOHKO! ¡SAGA! ¡MU!-El chico corrió hacia la triada de ángeles… -No puedo creer que estén aquí…-Saga le abrazo con cariño, lo mismo Mu.

-¿Te creíste que nos olvidaríamos de ti?-pregunto Mu- perdona por no venir antes…-informo el arcángel- pero estábamos muy ocupado despistando demonios…

-Huy que lio en el que me metieron-agrego una voz, Milo miro atentamente a los recién llegados.- distraer demonios es un trabajo de tiempo completo-informo el sonriente Aioros- Milo, el es mi hermano Aioria.

-Hola-el chico saludo- también puedes llamarme Chamuel, pero prefiero Aioria-el chico soltó una cándida risa.

-Siete.-el chico miro a todos- Mu, Kanon, Saga, Aioros, Aioria, Dohko y Camus… son los siete arcángeles. ¿No?

-Correcto muchacho. -Dohko le miro atentamente.- somos los siete arcángeles…

-¿Ahora me dirán que tengo que ver con ustedes…?-pregunto el joven un tanto esperanzado.

-¿Aun no le dijeron quién es?-Aioria miro a sus pares que negaron lentamente.- Kanon, puedo-el gemelo asintió- Hace casi 18 años… Él mando a llamar a otro de los nuestros-Milo le miro atentamente- si, a ti. Te ordeno venir al mundo, pero como un humano. Sin memoria ni nada que delatara lo que eras realmente.

-¿Qué soy?

-Un arcángel-informo Kanon, sin mucho rodeo- solo que estas reencarnado.

-¿Recuerdas la historia que te leí cuando íbamos a venir a Francia…?-pregunto Mu, la espada envainada cayo de la mano de Milo. El chico se puso bastante pálido, pero no se desmayo por la impresión.

-¿Soy Azrael?-pregunto el chico, que no quería creer sus propias palabras.

-Si.-informo Mu, mientras se acercaba a él y le ponía la mano sobre el hombro- por eso queríamos protegerte…

-Puedo abrir las puertas del infierno…. Por eso me querían los demonios-el chico le miro atentamente- forzarme solo era una mentira, lo que ellos querían de mi era…

-La pureza de tu alma. -Dohko cerró los ojos.- si uno de ellos tenía relaciones, con vos, te dejaría "marcado". Por lo cual, ellos podrían localizarte no importa donde estés…

-Y para evitar que me localicen -Milo entrecerró los ojos- para evitar que corrompan mi alma, iban a asesinarme.-los Arcángeles miraron, hacia otros lados. Ninguno quería reconocerle la verdad al chico.- preferiría muerto, antes que abriendo las puertas del infierno-informo Milo. Por lo cual le miraron sorprendido- si un día uno de ellos me llega a poner una mano encima, cosa que dudo, pueden matarme. Muerto… no puedo abrir las puertas del infierno.-el chico cerró los ojos. Los arcángeles se miraron.

-Milo.-Camus se acerco – ¿entiendes lo que estás diciendo?

-Si.-el chico seguía con los ojos cerrados lo entiendo muy bien- quítenme una duda…

-Todas las dudas, son útiles para llegar a la sabiduría.-informo Dohko.

-¿Qué tiene que ver que cumpla 18 con todo esto?-los mayores se miraron y sonrieron.

-Pues… -Kanon sonrió- que es lo que tiene que ver tus 18 con todo esto…

-Que cuando cumplas 18 dejas de estar obligado a ser "casto"-informo Mu, Milo se sonrojo un poco.- a partir esa edad puedes tomar tus decisiones libremente… Pero, eso no indica que puedas caer en las tentaciones que representan los demonios…

-Tentaciones que si comienzan de chico-Milo le miro- son más difícil de controlar. -Dohko asintió.

-No hay peor mal, que el que comienza de joven. Si no te sacábamos de Londres…-Dohko le miro- estarías en serios líos…

-Si me imagino. -Milo miro atentamente a Kanon.

-Creo que es hora de comer…-informo el general de los cielos.


La cena fue tranquila, entre risas y anécdotas de todos. Ah Milo le hizo bien estar con quienes durante años fueron sus guardianes. Aunque para sus adentros seguía procesando lo que había averiguado. Una semana más y ya no estaría en la "zona de riesgo". Una semana más y seria libre de todo... Ba no de todo, los demonios seguirían acechándole. Pero no como antes, ahora tendrían que esforzarse el doble para atraparle.

Habitación de Milo.

Milo se acostó en la cama, sintió un extraño ardor en su brazo derecho. Se levanto y se miro el brazo derecho.

-¿Pero qué?-Miro la marca que volvía aparecer luego de tantos años. Una marca como si, le estuvieran sujetando la mano y le dejaran una huella por ello. Se levanto de la cama y fue a la habitación de uno de los chicos.

Habitación de Camus.

-¿Cuándo te hiciste esto?-Camus miraba atentamente la marca.

-No se… apareció luego de un sueño… Cuando veníamos a Francia… Arde.-informo, realmente sentía como si le estuvieran poniendo un hierro incandescente sobre la piel.- ¿Qué es?

-¿Recuerdas como era el sueño?-Milo negó con la cabeza- por precaución… No duermas, hasta que vuelva de hablar con Kanon…

-¿Qué es?

-No te duermas-ordeno antes de salir de la habitación- no te diré… No quiero preocuparte en vano.

Milo se sentó en uno de los cómodos sillones, el brazo le ardía a mares. Cerró los ojos, pero cuando les quiso abrir no pudo.


-Eres un niño muy travieso Milo…-dijo la burlona voz- Mira que pedirle a los emplumados que te entrenen…-informo la burlesca voz, mientras le acariciaba el cabello. Sintió como tomaba uno de sus risos y lo olía.- Pero eso no evitara que cumplas con tu destino… Tu perteneces al mundo de las tinieblas… eres la muerte… Eres algo triste que le llega a los humanos, que tanto dices amar… Tu eres uno de los nuestros…-Milo no se movía de donde estaba, sentía a ese sujeto susurrarle al oído.

-Eso es mentira… Yo no soy lo que tú dices…

-Si lo eres, por eso los mortales te odian… Eres uno de los nuestros…

-MILO DESPIERTA.-escucho que gritaba Kanon. Mientras los extraños brazos de ese ser dejaban de abrazarle.


Milo abrió los ojos y se encontró con el preocupado rostro de Kanon. Este cerró los ojos un segundo y volvió a mirarle. Camus tomo la muñeca derecha de Milo y le miro.

-Te está tratando de localizar y está sembrando la duda en ti.-informo Camus, al ver que la marca se borraba.-hoy quédate con migo.

-Si…-informo el chico.

Continuara.