KaOrA-FGV-16:

¡¡¡Hola! ¿Cómo se encuentras, espero que estén muy bien, yo estoy bien, feliz, y de nuevo en la escuela u.u (para mi desdicha con muchas tareas), pero eso no impide que pueda continuar el fic.

Disculpen si tarde mucho en actualizar, pero e estado saturada de cosas que hacer, y por si fuera poco con muy poca inspiración, por esos dos grandes motivos, no e podido actualizar antes, pero aquí esta ya, y dicen que mas vale tarde que nunca.

Bueno creo que no hay cosas que aclarar acerca del fic, así que, los dejo con este capitulo...

Rurouni Kenshin no me pertenece...

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Entre dos amores

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CAPITULO 7.- "Visitas, peleas y malas noticias"

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...Hay tres tipos de neurosis, la neurosis fóbica, la neurosis de angustia y la neurosis obsesiva...la neurosis obsesiva es el trastorno mental que se caracteriza por la insistencia pertinaz de un pensamiento o ideas...

Kenshin miraba atentamente a Kaoru, a simple vista parecía muy concentrado en lo que la pelinegra decía. Ella tenía aproximadamente una hora tratando de que el aprendiera algo, una tarea muy difícil (N.A.: pobrecita, yo se lo difícil que es enseñar algo u.u), le había hablado de todos los temas referentes a la psicología que habían estudiado en estas ultimas semanas en clases, pero, el único efecto que había causado en el era que por algunos momentos saliera un liquido transparente de su boca (baba), y que de vez en cuando omitiera algún sonido, que ella interpretaba como un si, o un no, según el tono en que lo dijera.

¿Himura, atendió? – dijo Kaoru después de leer sobre los diferentes temas referentes a la neurosis.

Kaoru se encontraba bastante fastidiada al ver que de nuevo el no le contestaba. Ya no soportaba ni un minuto mas así, definitivamente le era imposible comprender al pelirrojo, había intentado de todas las formas habidas y por haber que el le pusiera atención, y a pesar de que aparentemente la escuchaba, cuando terminaba, no lograba nada, solo que el dijera alguna incoherencia, parecía perdido en otro mundo, un mundo muy distante al real.

¡¡¡YA BASTA! – Grito molesta Kaoru su paciencia se había terminado, el grito ocasiono que Kenshin saliera de sus fantasías y volviera al mundo real, colocando su atención en Kaoru.

– ¡Ya no lo tolero mas, olvídate de estas asesorías ¿ok! – Dijo apuntándole con el dedo índice amenazadoramente – No estoy dispuesta a estar gastando mis energías, para que TU pedazo de...TONTO, solo me mires como idiota, pensando cualquier tontería, ¿sabes todo lo que dejo de hacer por estar aquí contigo? ¡¿Tienes la mínima idea de todo lo que podría estar haciendo en este momento! ¡PERO NO, tú solo me miras como idiota (N.A.: uupppsss se enojo U)

Lo siento – dijo Kenshin mientras su rostro tomaba un color rojizo – no te enojes por favor – dijo bajando la cabeza.

Kaoru lo miro aun molesta por unos segundos, pero poco a poco su coraje fue disminuyendo al ver la cara de arrepentimiento de Kenshin.

Esta bien, pero por favor ponme atención ¿quieres? – dijo esto ultimo acercándose a Kenshin y colocándose frente a el.

Kenshin solo asintió – Gracias, prometo que te prestare atención.

Bien, por que si no lo haces, no podré seguir dándote las asesorías.

En ese momento Kaoru pudo escuchar la risa de Misao, que se encontraba parada en el umbral de la puerta que conectaba la cocina con la estancia, estaba frente a Aoshi, quien tenía una leve sonrisa en sus labios. Al parecer habían escuchado sus gritos.

¿Qué es tan gracioso? – dijo Kaoru con cara de pocos amigos.

Nada – dijo Misao entre risas.

En ese momento sonó el teléfono.

Kaoru se dirigió a el - Diga... ¿en el hospital?... ¿Que sucedió?... ¿Ella esta bien?...voy enseguida para allá... ¿en que hospital están?...ok, nos vemos – en el transcurso de la conversación telefónica, Kaoru se había tensado cada vez mas, y torno su mirada preocupada.

¿Qué pasa? – Pregunto Misao al ver la preocupación de su amiga - ¿Quién era?

Era Sanosuke - dijo mirando a su amiga - Shogo tuvo un accidente, se encuentra en el hospital central de Tokio, junto con Sayo y Choso – dijo con tristeza Kaoru, para luego dirigirse a Kenshin – Himura, tendremos que continuar después con las asesoráis, nos ha surgido una emergencia, Misao y yo tenemos que irnos.

Nosotros las llevaremos...si gustan – dijo Kenshin.

Cierto – lo apoyo Aoshi.

Se lo agradeceríamos muchísimo – contesto la pelinegra.

Los cuatro chicos salieron del departamento con destino al Hospital central de Tokio...

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Tokio empezaba con los preparativos para la cena de esa noche, estaba muy feliz por que Kaoru y Misao vendrían a cenar esta noche, y tenia que preparar algo especial para sus hijas, miro el reloj, eran las 5:34, Saito no tardaba en llagar, suspiro profundamente al pensar en su esposo, que feliz era desde que estaba con Saito, esperaba que todo siguiera muy bien entre ellos.

Minutos mas tarde se escucho algunos ruidos en el jardín trasero de la casa, se acerco lentamente a la puerta un poco asustada sintiendo que le temblaban las piernas, cuando estuvo a punto de llegar a la puerta se escucho que la puerta de la cocina se habría y asustada volteo a ver quien era.

Sonrió al ver a su marido, quien coloco rápidamente su portafolio sobre una pequeña mesa y fue a saludarla con un beso.

¿Cómo te fue hoy? – pregunto Tokio, olvidándose por completo de los ruidos del jardín.

Muy bien, gracias – dijo sonriéndole - ¿Y Kaoru y Misao?

Aun no llegan – dijo sonriéndole a su esposo – Seguro no tardan en llegar.

Tokio, tendré que irme en unas horas a Kyoto, me han solicitado allá – dijo mientras empezaba a subir las escaleras hacia los dormitorios.

¿Hoy, pero hoy se suponía que tendríamos la cena con las niñas – dijo siguiendo a su marido.

Lo se pero primero es el trabajo – dijo después de entrar a la habitación de la pareja – No puedo hacer nada al respecto – saco una maleta y empezó a sacar ropa del closet, colocándola sobre la cama.

¿Insinúas que es mas importante eso que nuestra hijas? – Tokio dijo sin alterarse pero con seriedad, mientras empezaba a acomodar la ropa que Saito saco del closet en la maleta.

No, es solo que es muy importante mi presencia en Kyoto, lo siento mucho – dijo observando a su mujer seriamente – las chicas lo entenderán – dijo tomando la maleta ya lista, para salir de la habitación.

¿quieres que te acompañe? – dijo siguiéndolo hasta la cocina.

No

¿Por qué no? – dijo, para después sonreír – quisiera visitar a mi Tía Hiromi en Kyoto, hace tiempo que no la veo – dijo sonriendo aun mas al recordar a la señora gorda de larga tranza.

Lo siento pero no puedes acompañarme.

¿Por qué no? – dijo borrando la sonrisa de sus labios.

Por que no – dijo secamente – deberías hablarle a Kaoru y Misao, si llegan pronto talvez pueda verlas.

¿Por qué no puedo acompañarte? – repitió Tokio, molesta y frunciendo el seño, por la actitud de su esposo.

Saito la miro sorprendido, jamás había visto a Tokio molesta, no con él por lo menos – Por que estaré demasiado ocupado y tendrás que estar sola – explico.

No importa, visitare a mi Tía Hiromi, ¿no me escuchaste?

Si te escuche perfectamente, pero no creo que sea buena idea.

Okina siempre me dejaba acompañarlo – dijo mirándolo seriamente – ¿Por qué tu no?

Por que yo no soy Okina, y te agradecería que no me compararas con el de nuevo – dijo Saito molesto – Ya me voy, nos vemos la siguiente semana – dijo por ultimo antes de tomas la maleta y salir de la casa.

Tokio se quedo mirando la puerta por donde salio su esposo sorprendida, ¿Qué le sucedía, ¿Por qué actuaba así, talvez no conocía tan bien como creía a Saito Kamiya.

Fuera de la casa, en el jardín podía verse una sombra que observo y escucho toda la escena atentamente, al alejarse Saito, la sombra se acerco mas a la entrada de la casa...

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En Kyoto, se encontraban dos pequeños jugando, eran un niño y una niña, parecían bastante entretenidos tratando de lograr construir algún tipo de casa, con algunas maderas y cartones.

Dame aquella madera Tsubame-chan – dijo el pequeño de mirada y cabellos castaños, señalando un trozo de madera.

¿Esta? – la pequeña Tsubame contesto, tomando entre sus manos la madera.

Si, esa – dijo tomando la madera y colocándola como techo de su "casa" - ¿Qué te parece? – dijo el niño, después de terminar de colocar la madera, la "casa" era un par de maderas largas recargadas en la paced derecha, de la casa Himura.

Es muy bonita Yahiko-chan– dijo la pequeña castaña – pero le falta algo.

Tsubame saco de entre sus cosas, una tela de seda azul con la que tapo la madera, y después un letrero que decía "Club de los castaños", con letras azul marinas.

¡Listo! – gritaron los dos niños al unisón.

Ahora si esos niños pelirrojos nos la pagaran – dijo Yahiko mirando hacia la casa de enfrente, donde había una pequeña casita con un letrero que decía "Club anticastaños"

Tsubame asintió, mientras sonreía dulcemente.

Ambos niños siguieron decorado su Club, entre pláticas y risas.

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Unos minutos después, frente a la casa Himura se estaciono un automóvil de color plateado, de donde salio una mujer, castaña con una ligera sonrisa. La mujer después de bajar del automóvil, camino tranquilamente hacia el interior de la casa, mientras inspeccionaba disimuladamente a los dos pequeños niños que jugaban al parecer bastante divertidos.

Al llegar a la puerta, toco el timbre pero nadie abría, así que decidió entrar. Al entrar pudo ver como salía un poco de humo de la cocina y corrió asustada, lo mas rápido que pudo, entro a la cocina y rápidamente observo la causa del humo, sobre la mesa se encontraba algo que parecía haber sido un pollo sobre una charola, frente al pollo quemado (de donde todavía salía humo) se encontraba un hombre de gran estatura y porte imponente, su cabello negro estaba amarrado en una pequeña cola baja y sus ojos eran tapados por sus grandes manos, que frotaban su cara con frustración.

Una pequeña risita salia de la boca de la castaña, ocasionando que el hombre volteara a verla.

¿Cuánto tiempo llevas ahí parada? – dijo mientras caminaba hacia ella.

No mucho, acabo de llegar – dijo sonriéndole dulcemente.

Bien – dijo volviendo su mirada al pollo - ¿Qué tal si llevamos a Tsubame y a Yahiko a algún restaurante?

No creo que sea necesario, traje un poco de comida, supuse que no lograrías cocinar algo decente y decidí traer algo del "Akabeco". Dijo caminando hacia la salida.

¿Qué insinúas Tae? – pregunto fingiendo estar molesto.

Tae volteo para mirarlo detenidamente y con una sonrisa le contesto – Que JAMAS Seijuro...JAMAS en los treinta años que tengo de conocerte, has logrado cocinar algo digerible.

Que simpática – dijo Seijuro siguiendo a Tae, hasta llegar al auto de ella.

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...al alejarse Saito, la sombra se acerco más a la entrada de la casa.

Tokio escucho de nuevo ruidos provenientes del jardín y por reflejo voltio hacia la entrada.

¿Quién esta ahí? – dijo con la voz temblorosa.

Al no obtener respuesta, empezó a acercarse a la puerta lentamente deteniéndose con cada sonido.

De pronto alguien pudo notar una sombra que estaba tras la puerta, rápidamente corrió hacia el teléfono, para llamar a Saito, pero fue detenida por una mano, y con la otra le taparon la boca.

No te muevas – Tokio escucho el susurro en su oído, haciéndola estremecerse, mientras su cuerpo empezaba a temblar.

No pienso hacerte daño, solo quiero hablar contigo – esta vez Tokio pudo escuchar la voz mas claramente, era una mujer, su voz se escuchaba suave, y con un poco de temor también.

Te soltare, pero debes prometerme que no gritaras, ni llamaras a la policía, ni mucho menos a Saito – dijo la mujer.

Tokio se quedo pensando por unos segundos, se encontraba aterrada, preguntándose ¿quien era esa persona, ¿quien era esa mujer? y ¿Por qué llamaba a Saito a su marido con tanta familiaridad, solo las personas mas conocidas por él podían llamarlo por su nombre, ¿Cómo podía ser que una mujer entrara a su casa y conociera a Saito?

¿Entendiste? – pregunto la mujer, Tokio asintió lentamente mientras era liberada.

Tokio se volteo lentamente para mirar a la mujer que la había tenido aterrada. De pronto una gran sorpresa, era lo único que expresaban los ojos de Tokio al comprobar la identidad de aquella mujer, la miro de arriba abajo incrédula de lo que sus ojos veían, cerró los ojos fuertemente, para ver si sus ojos la engañaban, pero al abrirlos todavía era a ella a quien veía.

La mujer al ver la sorpresa de Tokio sonrió, pero su sonrisa solo denotaba rencor y tristeza.

No Tokio – dijo la mujer repentinamente – No estas imaginándote cosas, soy yo quien ha venido a visitarte.

Ella llevaba puesto un vestido que le llegaba hasta las rodillas de color café oscuro, su cabello castaño estaba recogido en un chongo, tenia unos zapatos negros, y sus ojos cafés se veían irritados, como si hubiese llorado.

¿Qué... que es lo que quieres...Yumi? – dijo mirándola todavía sorprendida.

Quiero hablar acerca de Kaoru – dijo bajando la mirada.

Yo no tengo nada que decirte sobre de ella – dijo Tokio mirándola repentinamente con odio.

Por favor, neces...

A mi no me corresponde hablarte sobre ella, si quieres, habla con Saito, el es su padre – dijo interrumpiendo a Yumi.

Pero, tu no comprendes, el no querrá decirme nada – dijo mientras sus ojos empezaban a derramar algunas lagrimas.

Sus motivos muy fuertes tiene para ello, y ese no es mi problema – dijo mirándola despectivamente.

Por dios Tokio, ¿Por qué actúas de ese modo, siempre fuiste mi mejor amiga, tu siempre me apoyaste – dijo mientras empezaba a llorar aun mas fuerte.

¿Todavía lo preguntas? – dijo Tokio mirándola desaprobatoriamente.

Trate de comunicarme contigo después de irme, pero me fue imposible – Tokio miro a Yumi sin creer sus palabras – Saito fue el único culpable – grito desesperada Yumi.

¿Cómo puedes culpar a otros de lo que tu has hecho?

El no me dejo llevarme conmigo a Kaoru. Todo este tiempo le e mandado cartas pidiéndole que me deje ver a Kaoru, que me deje abrazarla y besarla, pero el se a negado, no me deja acercarme a ella, las veces que lo e intentado, termino lastimada – Yumi no soporto mas y su llanto aumento sin permitirle continuar.

¡Mientes! – grito Tokio - ¿Cómo puedes mentirme con tal descaro? Saito te busco después de que te marchaste, no sabes lo mucho que sufrió por tu ausencia, tú jamás has intentado acercarte a Kaoru.

Claro que lo e intentado, pero el no me lo ha permitido, y estoy segura que no le importo que me marchara – dijo entre sollozos – Si algo le lastimo fue el saber lo que la demás gente pensaría, al enterarse que el Gran Saito Kamiya fue abandonado por su mujer.

No puede ser posible – dijo Tokio sin lograr creer lo que Yumi decía.

Si, es posible – dijo Yumi, cambiando repentinamente de actitud, pasando del llanto a un semblante serio – Se que ahora todo esta muy bien, pero, poco a poco ira cambiando de actitud prohibiéndote cosas, desconfiara de ti en todo momento. Hasta que te enfade como a mi, y sabrás el motivo de mi partida, piensa en lo que paso entre tu y el esta noche, Saito es peor de lo que parece.

Tokio quedo sin palabras, por lo que su ex amiga le decía.

Si cambias de opinión – dijo Yumi acercándose a ella – Llámame – al decir esto ultimo le dio un numero telefónico que Tokio tomo entre sus manos – Si surge algún problema, no dudes en llamarme, nos veremos Toky-chan – al decir esto ultimo salio de la casa Kamiya.

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Eran aproximadamente las 11 de la noche, se podía ver como en un lujoso hotel se celebraba alguna fiesta, entre algunos empresarios de todos lados de Japón. Entre los invitados se encontraban solo los empresarios más importantes del país y sus familias, había una mesa en especial donde se centraban la mayoría de las miradas, en esta al parecer había una "pequeña" discusión.

¿Qué insinúas? – gritaba lo mas alto que podía un joven de cabello castaño y ojos chocolate, mientras miraba al chico de cabellos blanco frente a el, bastante molesto.

El joven solo lo miraba avergonzado mientras mencionaba un – Te dije que no debíamos traerlo – a la chica a su lado.

Enishi – dijo la pelirroja de manera de reproche al joven de cabellos blancos, para después voltear su mirada al castaño - Noboru tranquilízate – dijo mirando avergonzada como todos los miraban – Estas logrando captar la atención de todos.

¡¿crees que eso me interesa! – grito Noboru.

Noboru cierra la boca, estas logrando que Sora y yo quedemos en ridículo ante todos, nos estas avergonzando – dijo Enishi sin alzar la voz, mirando a su "amigo".

¡¡¡Ahora se avergüenzan de mi! – Grito aun mas furioso – pues quédense con su entupida fiesta, a mi no me interesa, es demasiado aburrida – dijo por ultimo para empezar a caminar hacia la salida del hotel.

Sora estaba por levantarse, pero Enishi le tomo la mano impidiendo que persiguiera al castaño – Ya se le pasara, déjalo que se valla.

Pero, se molestara mas, y pensara que no nos importa – la pelirroja miro con sus ojos rojos llenos de ternura a Enishi.

No, si vas tras el solo empeorarás las cosas, deja que se le pase, ¿bien?

Esta bien – dijo Sora por ultimo resignada, después de todo Enishi tenia razón, Noboru era demasiado terco, necesitaba tranquilizarse antes de poder volver a hablar con el.

Enishi suspiro cansado, definitivamente ese no era su día.

Enishi – la voz de su padre, saco a Enishi de sus pensamientos.

¿Si? – dijo algo distraído.

Tu madre – dijo extendiendo el celular a su hijo.

Enishi miro el aparato por unos segundos, para después tomarlo, empezó a escuchar a su madre del otro lado de la línea, ella se quejaba constantemente, por que el se había ido con su padre, en vez de quedarse con ella, después de unos minutos, dio por terminada la llamada con un leve "si mama", le paso el celular a su padre quien lo miraba detenidamente.

¿Qué es lo que quería la loca de Taka? – dijo el hombre.

Quiere que valla a visitarla a Tokio – dijo un desanimado Enishi.

¿Iras? – pregunto el padre curioso.

Por ahora no puedo, estoy muy ocupado con la universidad – dijo después desvió su mirada a su reloj – tengo que irme papa, Sora y yo tenemos que levantarnos temprano mañana – dijo levantándose.

Bien que les valla bien, nos vemos en casa – dijo el Sr. Yukishiro.

Nos vemos señor Kajiki – dijo la pelirroja.

Nos vemos Sora.

Así Enishi y Sora caminaron hasta el estacionamiento del hotel, donde se subieron al auto de Enishi, quien llevaría a Sora su casa...

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Por fin TERMINE¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡! No saben la emoción que me da poder terminar por fin este capitulo, tengo demasiado tiempo escribiéndolo, y mi falta de inspiración empezaba a desesperarme ¬¬. Pero por fin, pude acabarlo, no lo creerán pero tengo desde el 15 de Febrero escribiendo este capitulo -U, EN FIN.

Quiero darles una disculpa ENORME por la tardanza, realmente lamento mucho tenerlos que hacerlos esperar tanto, entre cada capitulo, pero espero que ahora que mi inspiración a regresado poder escribir mas seguido.

Que les pareció el capitulo ¿, espero que les haya gustado, me esforcé mucho en escribirlo, así que esperare ansiosa sus opiniones. por favor no duden en decirme cualquier sugerencia que tengan, algo que les gustaría leer dentro del fic, algo que deseen que les pase a los personajes, lo que gusten, alguna critica, alguna felicitación, lo que gusten.

Ahora los agradecimientos a los reviews:

Mangela Hola¡! ¿Cómo estas, espero que estés muy bien, al igual que yo, muchas gracias por tu review, perdóname por la tardanza, pero recuerda que mas vale tarde que nunca ;p. Yo me llamo Flor soy de México y tengo 18 años, MUCHO GUSTO. Bueno me despido cuídate, besos, nos leemos -.

gaby (hyatt: Hola, ¿Cómo estas, espero que estés de maravilla...muchas gracias por tu review -. bUeno espero saber tu opinión del capitulo, espero que te guste, y en cuanto a lo de Shogo tendrás que esperar hasta el próximo capitulo, lo siento, y en cuanto a lo de que las chicas se fijen en otros tenlo por seguro

AsUmI: Hola primita, en primer lugar no me digas florencia ¬¬, segundo si se murio Shogo, y tercero te perono el retraso . Cuidate byes.

Byes a todos

KaOrA-FGV-16