Capitulo 7.

Sexta pieza.

Gotas de sangre.


El atronador sonido del disparo fue seguido por un contrastante sonido débil y cálido de sangre empapando la ropa y lentas gotas cayendo al suelo…¿eso podía escucharse o podía verse?... en ese momento su mente no notaba la diferencia. Después del disparo y la sangre vino un grito profundo y desgarrador, después el sonido metálico de un arma cayendo al suelo… no era solo una eran dos… dos impactos metálicos en el suelo.

-¿Qué clase de arma es esa…?- pregunto con voz estrangula por el miedo y el dolor, no hubo respuesta.

El hombre con el brazo prácticamente destrozado, cayo al suelo envuelto en sangre y gritos de dolor, el otro no podía ni reaccionar.

El disparo lo había hecho Airi, los últimos minutos le habían parecido eternos, atrapada en la oscuridad no podía escuchar ni entender nada de lo que sucedía y solo podía confiar en sus padres, jamás creyó que extrañaría tanto sus poderes y que ser humana seria tan abrumador era como sentir demasiado y al mismo tiempo tener los sentidos disminuidos. Tenia frío, miedo y sus extremidades comenzaban a entumirse por estar en la misma posición, pero sentía mas calida que nuca la mano de su hermano tomando la suya. A pesar de la oscuridad y que solo podía escuchar ocasionales golpes, maldiciones y respiraciones jadeantes y entrecortadas, uno de esos fugaces momentos que pudieron registrar sus sentidos le dijo que todo cambiaría; el brillo del arma rompió la oscuridad y ella no pensó solo actúo, sus manos pequeñas y frágiles actuaron con agilidad para cargar el arma y corrió por el garaje en cuanto vio que todo iba en contra de sus padres, decidió usar las balas que había traído y el arma que había tomado del saco que llevaba su madre, en su inocencia creyó seria fácil y en su desesperación creyó era la única opción. Zero le había enseñado a disparar a los gemelos por lo que lo hacían con perfección y naturalidad a pesar de ser niños de apenas 10 años. Pero ellos jamás habían disparado contra nada vivo y no habían usado un arma antivampirica.

De hecho esa arma fue un regalo de bodas, Kaname lo asumió como una amenaza mas de parte de Zero pero gustoso acepto el regalo, aunque solo tocarlo le producía dolor después de un tiempo el vampiro y el arma comenzaron a llevarse mejor, aun así Kaname casi nunca usaba el arma y "Apolo" permanecía casi siempre guardada en un cajón. Por lo especial de la situación Kaname había llevado el arma consigo a sus "vacaciones" y ahora esta cumplía su misión de proteger a los Kuran.

Airi había apuntado a la cabeza del hombre que amenazaba a sus padres pero por el peso desconocido del arma, su nueva condición de humana y los nervios el disparo había terminado acertando en le brazo del mercenario armado.

Bag…solo eso, mover los dedos y solo eso, apuntar y solo eso… había sido alagada miles de veces por su buena puntería contra blancos de papel y de todo tipo, había sonreído triunfante y arrogante por ello pero hoy por primera vez sentía el verdadero peso de un arma y no tenia que ver con nada físico; el arma cayo de sus manos y las lagrimas de sus ojos al entender que el hombre que se retorcía en el charco de sangre estaba ahí gracias a ella, no sabia si las lagrimas eran miedo o alivio, sabia que no se arrepentía de disparar pero no le gustaba ver el dolor de su… victima…era la primera vez que la sangre le pareció sucia y asquerosa y el torbellino de confusión en su cabeza no le permitió moverse ni registrar nada mas de lo que sucedía sus alrededor.

Patético, cuatro mercenarios bien entrenados contra… niños, y aun así habían perdido y el tiro de gracia, literalmente, lo había dado precisamente una niña temblorosa y mimada que no podía ni sostener el arma después del disparo. Esa era la primera vez que fallaba una misión y lo hizo de la forma mas patética posible, los cuerpos tirados en el piso de los que llamaba sus "amigos", aunque era capaz de abandonarlos si le convenía, venderlos o matarlos el mismo, le enfurecían por que eran parte de su orgullo roto; pero eso no se quedaría así no terminaría de forma tan absurda. Todos se habían quedado estáticos después del disparo de la enana y eso le dio una preciosa idea, aferro el cuchillo e sus manos y sintió el viento contra su rostro debido a la velocidad a la que corría, quería ver rojo sangre frente a el aunque fuera lo ultimo que viera y precisamente fue rojo lo que vio pero no de la forma que esperaba. Cuatro destellos que llenaron terror y desesperación su mente y las mismas frías palabras dichas por dos voces.

-No la toques-

Así de simple, ni todo el dinero del mundo ni ninguna promesa de "poder eterno" valía ese "trabajo" y el se dio cuenta muy tarde de eso, los lobos estaban disfrazados de ovejas y cuando sus ojos y su cuerpo chocaron con la oscuridad y los destellos borgoñas, por fin entendió quienes eran los monstruos en esa habitación ¿Que ricos viven en el fin del mundo en una montaña nevada?... unos muy peligrosos.

Incluso el pequeño niño de hace un rato que parecía débil y frágil en ese momento y solo con una mirada y un gesto le llenaba de terror. El chico abrazo protectoramente a la niña y el hombre detuvo bruscamente su carrera sosteniendo fuertemente su muñeca hasta que sus dedos no le respondieron y el cuchillo cayo al suelo mientras el sentía un torrente de dolor viajar de su brazo a su cerebro ¿estaría roto?...no importaba por que el estaba muerto.

-Cierren los ojos- voz fría y distante, segura y vacía. Kaname soltó al hombre y este callo al suelo retorciéndose pero conservando su orgullo absteniéndose de gritar.

El dejo la muñeca para levantar el arma que acaba de disparar su hija, pensó en la situación y todo lo había vivido en tan solo pocas horas, sintió el arma ligera en sus manos y con agilidad, sin moverse ni un paso, apunto y dio cuatro certeros disparos. Sin culpa, había algo que le gritaba que eso era necesario pero no estaba seguro del por que, solo instinto. Sus hijos mantenían sus ojos fuertemente cerrados y Yuki le dirigía una sonrisa, el era un asesino pero ella le sonreía y mientras el pudiera conservar esa sonrisa haría cualquier cosa. El olor de la sangre invadió la habitación y nublaba su razón, era desagradable y pesado como si el aura oscura y sangrienta de esos sujetos pareciera no provenir de ellos mismos sino de la sangre encerrada en sus cuerpos y que ahora liberada y regada por el suelo mostraba su oscuridad, había notado esa oscuridad desde que cayo la primera gota de sangre y ahora era tanta que le impedía respirar con tranquilidad. Tenían que salir pronto de ahí.

-Nos vamos- otra vez la tranquilidad, los Kuran corrieron a unirse como imanes que se llamaban entre ellos y Kaname los guío a una lujosa camioneta. Todos la bordaron rápida y mecánicamente, incluso el perro guardaba silencio, y Kamane retenía un grito, la única que veía su desesperación a través de mascara de calma era Yuki que le tomo la mano tratando de trasmitir todo su amor y confianza, funciono, el volvió a respirar tranquilo y encendió la camioneta el niño en el asiento trasero reacciono y presiono un botón de un control en sus manos, que el y Airi habían conseguido mientras los adultos estaban ocupados.

El sonido de engranes fue seguido de luz que invadió el lugar y después de unos segundos de ajuste Kaname pudo ver por fin el camino que debía seguir. Después de un rato de silencio las dulces voces de los niños se escucharon para romper la seriedad de los adultos.

-Podemos entender que era necesario- dijo la niña abrazando fuertemente su conejo de peluche.

-No nos has traumado ni nada- dijo el niño, Kaname dejo escapar una sonrisa melancólica y respondió.

-Ni yo estoy seguro de que pueda entenderlo…- las palabras ya no salieron de sus labios pero el sabia por que lo había hecho, la sangre era tan fuerte y tan molesta, tan oscura que algo dentro de el le dijo que dispar era necesario.

El camino trascurrió en un tenso silencio mientras Kaname seguía las instrucciones de la voz artificial del GPS, ¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Quién soy?... la pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza, sabia que con la simple presencia de las tres personas en la camioneta su vida estaba completa y tenía sentido pero la escena sangrienta del garaje volvía a su mente diciéndole que el era una persona oscura y peligrosa, posiblemente no merecedora de todo lo que tenía…¿Qué tipo de persona le dispara a otro ser humano?...y aun mas ¿que tipo de persona trata de autocomplacerse afirmando que su… "sexto sentido" le decía era necesario? ¿Que tipo de persona no siente culpa por eso?...

o.O.o

El lugar le tranquilizaba e irritaba al mismo tiempo la casa de los Aido era tan perfecta que abrumaba, Yori tranquila preparaba té y Aido jugueteaba con su hijo, que no pasaba de tres años, y un gato blanco que como todos los miembros de esa familia parecía tener un extraño exceso de brillo. Tanto el gato como el niño de vez en cuando terminaban del lado de la sala que se había convertido en el territorio de Zero, ocupada por su aura fría y nada mas, y se apresuraban a volver al luminoso lado de Hanabusa. Yori leía cómodamente instalada en un sillón y le dedicaba sonrisas sociales de vez en cuando pero fue lo suficientemente lista como para no entablar conversación con el mientras que, Aido, el niño y el gato estaban aparentemente felices y tranquilos solo esperando.

Y esperar era una de las variadas cosas que a Zero le desagradaban pero trataba de soportarlo curioseando con la mirada la sala de casa, los muebles eran blancos, como la nieve que caía afuera de la casa, y los pisos de madera fina y clara, había fuego en la chimenea y las cortinas azules mostraban varios tonos cuando la luz del fuego chocaba con ellas, perfecto escenario para una comedia familiar y el estaba totalmente fuera de lugar cinco minutos mas y saldría de esa casa... sus quejas fueron escuchadas por el universo ya que sus oídos especialmente sensibles escucharon el motor de un vehículo acercándose y lentamente sus sentidos captaron mas y mas, risas ligeras el jadeo de un perro y toda la maquinaria de auto preparandose para frenar, la risa fresca de Yuki y la voz seria de Kaname no tenia que voltear para saber que los Kuran habían llegado pero hubiera referido voltear por que ya que no lo hizo tuvo que soportar la sonrisa arrogante de Aido que le decía

- Te lo dije-

Notas: He aquí un capitulo mas después de una larga espera, en vedad lo lamento, creí que podría actualizar mas seguido este fic por que me inspira mucho la historia pero últimamente no había tenido tiempo de ponerme a escribir frente a mi computadora, así que oficialmente pasamos a la actualización mensual u.u pero no se preocupen eso quiere decir actualización cada vez que se me de la gana y el plazo máaaaaaaaximo es un mes.

Pero pasemos a lo importante ¿les gusto?... como ven a pesar de todo los Kuran si fueron con los Aido, pero no se preocupen por que definitivamente abra vacaciones y diversión para todos por que se lo merecen, aunque Kaname ya anda con pensamientos depre otra vez.

Gracias a: God Fenrir, nancyclaudinec, Camila-Hinamori12 y RedDemon21 por dejarme review ^.^ el capitulo va para ustedes.

Próximo capitulo próximamente sera "Recuerdos prestados" ¿A quien le gustan las fotos y lo anuarios?