Capítulo 06: "Efímero"

Hayami se sentó bajo el mismo árbol que había estado minutos antes de que interviniera en la pelea de Kouga y Kane, con un pequeño y herido Kane entre sus brazos. Un dolor se instaló en lo más profundo de su pecho, Kane nunca había sido tan débil. Él era un demonio fuerte y orgulloso para permitir que alguien tomara su vida sin luchar. ¿Cómo había podido ser tan descuidado?

Había oído un disturbio mientras hablaba con Sesshomaru y cuando se dio cuenta de que podía ser Kane se convirtió en un aro de luz para ir rápidamente a su encuentro, nunca había dolido tanto algo cuando vio la imagen frente a ella. Tendido en el suelo sangrando mientras recibía varios golpes de Kouga, se había enfurecido hasta la locura. Sabía que se había medio transformado y a su lado notó a Sesshomaru. Moviéndose por impulso, empujo lejos a Kouga y antes de darse cuenta estaba completamente transformada queriendo darle pelea al lobo. Hasta que Sesshomaru intervino a su manera.

Miro al niño en sus brazos, sanando sus heridas poco a poco. Le dolía verlo tan lastimado. Si solo supiera como sanarlo. Sabía que en unas horas estaría curado completamente, pero tardaría más si había algún tipo de fractura o un órgano interno dañado. Acaricio un poco más sus cabellos, meciéndolo en sus brazos. No paso mucho tiempo cuando Sesshomaru se sentó al lado de ella. —Lo sabías, ¿verdad? — el demonio albino solo la miro de reojo como única contestación. —Deberías habérmelo dicho, no hubiese ignorado una cosa así.

—Tú también lo escuchaste, Hayami. Deberías haber sido más rápida e ir en su ayuda…es enteramente tu culpa— se encogió en sí misma, era verdad. Era la pura y cruel verdad. Sabía que Sesshomaru no tenía reparos a la hora de dar su opinión. Él a diferencia de ella, no estaba en contacto con las "emociones ridículas" que ella tenía constantemente.

—Tienes razón— apretó más a Kane entre sus brazos. —Es mi culpa. Todo lo que ha pasado es enteramente mi culpa.

Sesshomaru la miró. — Sigues siendo igual de idiota que siempre.

Ella contesto con una risita. — Y tú sigues siendo igual de insensible que siempre— Hayami dirigió su mirada a la niña que comía una pera tranquilamente del otro lado. Enarcó una ceja. —O eso era antes…—lo miró de reojo para ver su reacción, él solo apartó la mirada viendo hacia Rin—…de que la conocieras—termino su frase. Él se negó siquiera a mirarla de reojo— Ella te ha atrapado— la demonio perro rio a carcajada limpia.

Se quedaron ambos en silencio, mirando a Rin comer tranquilamente. — Deberías de haber tenido cuidado, pero no te diste cuenta… ¿verdad? — no recibió respuesta alguna. —fue demasiado tarde cuando sucedió verdad. Ella ya era una parte importante de tu vida, ¿es así? —él solamente tenía su mirada puesta en ella. —Lo que te sucede ahora debe de ser una ironía, ¿verdad? — él no contesto. Ella suponía que no lo haría en algún tiempo hasta que ella fuera al punto, con un suspiro se decidió a decirle lo que en verdad quería decir. —Heredaste el extraño gen de tu padre…

—No eres la única que me lo dice. Irasue también lo dijo— Sesshomaru se decidió a contestarle, Hayami no cedió a su táctica de cambiar el tema.

—Ella tiene razón. Prácticamente lo que hizo tu padre al enamorarse de una humana, fue suicidio— ella miro hacia Kane. Acarició su rostro con sus dedos. — Ah, la vida humana es tan efímera. Y la de ella no es la excepción. La vida humana es tan corta que no pueden malgastarla amando a una sola cosa, su corazón cambia. Pero nosotros somos diferentes, no olvidamos. Vivimos con los mismos sentimientos durante siglos, milenios. No hay que ser imprudentes al abrir el corazón. Porque el amar y anhelar algo, es algo muy arriesgado para nosotros, es algo que no podemos permitirnos. Y tu humana morirá algún día…o se separará de tu lado por otras cosas…la vejez. Podrá cambiar su corazón y enamorarse de alguien como ella. Sé que la quieres, incluso alguien de afuera puede darse cuenta. No sé cómo, pero tu corazón responde a ella. Cualquiera que te mirara podría darse cuenta y es por eso…

—Me dices cosas que ya sabía, en el momento en el que ella crezca y no me necesite para nada, la dejaré. No miraré atrás y ella tampoco lo hará. Seguirá su vida como una persona normal lo haría…—Hayami tuvo que reírse de eso.

—Lo entiendo, ¿pero podrás hacerlo? — él la miro con frialdad.

—No me subestimes

Ella sonrió de lado, agarrando un mechón de su cabello, le susurró: —Déjame reformular la pregunta: Cuando ese momento llegué, ¿tú corazón podrá soportarlo? —antes de que la interrumpiera, se adelantó: —No digo que seas débil, pero a veces las emociones son fuertes. Las ansias de verla serán constantes, conociéndote lo más probable será que la vigiles. Pero luego la vigilancia no bastará. Los gruñidos al verla con su marido. No podrás hacerlo. Siempre querrás más, eres un demonio respondes a instintos, podrías soportarlo si no fueras un sangre pura pero para nosotros morir será difícil, ella es tu compañera, no puedes negarlo, cada parte de tu ser la reclamará. Y no servirá de nada esperarla en la próxima vida. Porque quizás no reencarne. También está el problema de la época, ¿qué pasará con nosotros y con ellos en el futuro? No puedes saber eso.

— ¿Hablas por la experiencia?

Hayami guardo silencio por un momento. —Sí. Y para que no cometas el mismo error, voy a ayudarte. Existe una poción capaz de hacerla inmortal. Lo único que tienes que hacer es buscarla y dársela en el momento adecuado. O en la edad adecuada para querer reclamarla.

—Dime.

—Es una rosa blanca. Se dice que está en lo alto de las montañas del Sur y proviene de un manantial, pero no cualquier demonio puede entrar. Algo la protege porque los demonios y humanos que entraron a la cueva no salieron con vida. Quizás sea perseguir una fantasía, pero lo harás por ella, ¿verdad?

Él no respondió. —Podría acompañarte si quisieras. No sé si tiene algún efecto secundario pero no está mal intentar. Averiguaré si hay otro método.

—Bien. Partiremos por la mañana.

Esa misma noche, Kouga les dijo a sus camaradas que volvieran a su territorio y que esperaran a que volviera. Él emprendería un viaje.