Título: La vie en rose.
Autor: NatWizard (Natalia Luna)
Tema: Harry Potter (Nueva generación)
Disclaimer: Los nombres y lugares que aparecen en los libros de Harry Potter, la Wikipedia o en entrevistas a Rowling, bueno, son todos suyos. Los demás, son míos.
Summary: Teddy y Victoire han sido amigos toda la vida. A ella le gusta el color rosa y las princesas. A él, el color azul, y las espadas. A Vicky le gustan las fresas, y Edith Piaf. A Teddy le gusta el arándano…y ver sonreír a Victoire. Para Gui.
FELIZ CUMPLEAÑOS GUI! (TAMBIÉN LO PUBLICO POR AQUÍ, ES EL CUMPLE DE Sorcieres de la Neige, SALUDENLA! XDD)
Capítulo 7
Azul y rosa
Tan pronto terminó el partido de Quidditch, Vicky bajó corriendo por las gradas, casi sin esperar a Mike. Le había parecido que Teddy quería decirle algo, y ella no tenía la menor intención de escuchar lo que tuviera para decirle, menos aún si estaba Catherine con él.
– ¡Victoire! –La llamó Kyle al verla a punto de huir despavorida del campo. Vicky se obligó a detenerse y lo miró con impaciencia.
– ¿Qué?
–Al final viniste. ¿Por qué?
–Porque Mike me lo pidió–Vicky iba a seguir caminando cuando Kyle volvió a insistir.
– ¿Mike? –Repitió– ¿Mike Bouvier?
Vicky frunció los labios. Empezaba a enfadarse. Sabía que detrás de Mike venían Teddy y Catherine.
– ¿Cuántos "Mike" conoces?
– ¿Y entonces qué? –Insistió Kyle, consiguiendo que Vicky se enfadara de verdad.
– ¿Entonces qué, qué, Brown? –Exclamó. Se confundió terriblemente al ver que Kyle le sonreía. Si bien era una sonrisa burlona y que pretendía ser desagradable, le estaba sonriendo.
– ¿Has podido ver lo bueno que soy en el Quidditch?
–No te presté atención–Le soltó Vicky con el ceño fruncido, para después alejarse de él a grandes zancadas. Kyle Brown era un auténtico presumido.
Mike la alcanzó ya en el castillo. Resoplaba, y estaba despeinado. Lo más desconcertante, pensó Vicky, es que aún así se ve lindo.
– ¡Vic! –Mike se llevó una mano al pecho, al tiempo que intentaba respirar con normalidad– ¿Por qué te fuiste así?
–Es que… ¡Oh, no! –Vicky vio que Mike estaba cargando su mochila y se acercó para tomarla ella misma– ¡Corriste con todo este peso! ¡Lo siento mucho, Mike! Dámela…
–No, deja, yo puedo–Mike se acomodó el bolso y ambos emprendieron el camino hasta la biblioteca.
Por un rato se hizo el silencio. Ni Teddy ni Cat aparecieron, y Vicky se alegró por ello. No quería hablar con ninguno de los dos, en especial con Teddy.
–Huir no te servirá siempre, Vic–Dijo Mike, tomándola desprevenida. Vicky lo miró con los ojos muy abiertos.
– ¿Qué quieres decir?
–Tarde o temprano tendrás que hablar con Teddy. No es porque sea mi amigo, pero no lo hizo con mala intención–Añadió cuando Vicky giró el rostro en la dirección opuesta–. Se olvidó. Es distraído.
–No le importé lo suficiente como para acordarse de mí–Dijo Vicky en voz muy baja–. Los amigos no hacen eso.
Mike, que había conseguido exactamente el efecto opuesto al deseado con sus palabras, puso cara de preocupación.
–No quise decir eso, Teddy te tiene muy en cuenta. Siempre habla de ti.
–Te lo repito, no soy tan pequeña como cree–Vicky se detuvo para mirar a Mike, obligándolo a hacer lo mismo–. Voy a hablarle cuando yo quiera, o cuando me acuerde. Y eso puede tardar. No es lo suficientemente importante–Añadió con voz tan titubeante que Mike chasqueó la lengua.
–Esa sí que no te la crees ni tú.
–No te preocupes por lo que pase entre Teddy y yo–Le pidió Vicky, intentando terminar con el tema–. Ahora tenemos que estudiar Encantamientos.
Mike le echó una mirada dubitativa, pero finalmente asintió.
–Tienes razón. No tengo que meterme. Tendrán que arreglarlo por ustedes mismos–Vicky se encogió de hombros, y pronto llegaron a la biblioteca.
Vicky dejó su mochila sobre una de las mesas cerca de la puerta y se sentó en la silla. Mike hizo lo mismo frente a ella.
–Bueno, ¿Qué es lo que va a evaluar el profesor exactamente? –Comenzó Mike poniendo las manos sobre la mesa.
–Dijo algo así del capítulo uno y dos–Vicky soltó un suspiro de hastío. Detestaba Encantamientos–. Lo más básico.
–Al menos eso es bueno.
–Espero. Y el primer capítulo es de repaso del año pasado.
– ¿Y qué tal estás con eso?
–No muy bien–Vicky lo miró haciendo una mueca–. Lo siento.
– ¿Por qué te disculpas? –Mike se encogió de hombros, y abrió el libro de Encantamientos de Vicky, quien sonrió con timidez–Yo me ofrecí a ayudarte. ¿Qué te es más difícil? ¿Lo práctico o lo teórico?
–Lo práctico. Todo eso de mover la varita…–Vicky negó con la cabeza–La última vez que intenté hacer un hechizo de los más difíciles, Teddy, que me estaba ayudando, quiso mostrarme cómo hacerlo, pero no resultó muy bien. Terminó prendiéndose fuego el pelo…–Vicky se detuvo de pronto, y se miró las rodillas. Estaba muy enfadada con Teddy. Aunque no estaba sólo enfadada. También se sentía triste. Algo le pinchaba dentro del pecho de un modo muy desagradable.
Mike pareció darse cuenta de su estado de ánimo. Cerró el libro y lo dejó a un lado. Vicky lo miró sorprendida.
– ¿Sabes qué? –Dijo Mike–Vamos a dejar esto por un rato.
–Pero en verdad necesito aprobar el examen de mañana…
–No podrás concentrarte con esos ánimos, Vic.
Vicky iba a decirle que no era cierto, pero luego decidió que Mike tenía razón. Suspiró.
–No, creo que no.
–Tienes que despejarte un poco–Mike tomó la mochila de Vicky con desparpajo y guardó el libro adentro. Luego se la colgó del hombro. Se puso de pie–. ¿Sabes que podríamos hacer? –Vicky negó con la cabeza–Estudiar afuera. Aquí está muy encerrado. Así te distraes un poco, y de paso te preparas para el examen–Le sonrió, muy pagado de sí mismo al haber encontrado la solución al problema–. ¿Qué te parece?
Vicky asintió enérgicamente con la cabeza, también muy sonriente. La idea le agradaba. No se había dado cuenta antes, pero la idea de despejarse un poco se le hacía muy agradable.
–Me parece genial.
–También a mí.
Mike esperó a que Vicky se pusiera de pie y se encaminaron al jardín. Se sentaron bajo un árbol. La tarde estaba muy agradable, y a la sombra no hacía ni frío ni calor.
Mike resultó ser tan bueno explicando la tarea como resolviéndola. Vicky consiguió aprenderse perfectamente los hechizos más fáciles y avanzó un poco en la técnica de los difíciles, aunque por poco le prendió fuego a la camiseta de Mike. Después de un par de horas de estudio intenso, Vicky sentía que ya sabía más que suficiente para sacar una nota excelente en el examen.
– ¿Quieres que revisemos algo más? –Ofreció Mike echándole una ojeada al libro.
–Creo que con eso es suficiente. Gracias–Vicky le sonrió con gratitud–. De no haber sido por ti, no sé qué habría hecho.
–No hay de qué. Y me alegro de haberte sido de ayuda.
Se quedaron un rato en silencio, contemplando el limpio cielo azul y disfrutando de la brisa.
Y entonces apareció Teddy. Vicky endureció la espalda de inmediato, sin atreverse a creer del todo que el chico estaba allí, de pie frente a ella, con aspecto de haber corrido y mirada suplicante.
–Vicky–Dijo entonces, y ella se cruzó de brazos, apartando la vista.
Vicky no quería mirarlo, mucho menos oírlo, pero Mike estaba allí y no habría sido correcto salir corriendo. Además de que Vicky quería que Teddy entendiera que ella ya era grande, y con huir sólo habría conseguido el efecto contrario.
–No quiero hablar contigo.
–No tienes que hablar–Teddy habló velozmente–. Sólo escúchame.
Sonaba un poco desesperado, y quizá por eso Vicky se ablandó un poquito. Lo suficiente como para quedarse callada y escucharlo.
–Buena idea–Mike habló entonces, y Vicky lo miró muy sorprendida cuando él se puso de pie–. Adiós, chicos.
–Pero…–Tartamudeó Vicky, viéndolo marcharse por el camino de regreso al castillo.
–Suerte–Fue lo único de añadió Mike antes de irse definitivamente. Vicky se abrazó las rodillas, y se quedó en silencio, aguardando, aunque no sabía bien qué.
–Fui tonto–Empezó a decirle Teddy en tono lastimero, poniéndose en cuclillas frente a ella, buscando sus ojos–. No debí haber aceptado ir con Cat al entrenamiento de Quidditch…
–Ahora la llamas "Cat"–No pudo evitar soltarle Vicky en tono resentido. Teddy enarcó las cejas, y para indignación de Vicky, enrojeció un poco.
–Es que me pidió que le dijera así…
–Oh, es que haces todo lo que ella te pide–Volvió a interrumpirlo Vicky, fulminándolo con la mirada–. Qué caballeroso eres, Lupin.
–No me llames "Lupin", Vicky…
– ¿Puedes dejar de decirme así? –Le chilló ella, poniéndose de pie con la velocidad de un resorte– ¡Ya no soy una nenita! ¡Tengo doce años! ¡Doce años enteros!
– ¡Siempre te he dicho "Vicky"! –Exclamó Teddy a su vez, también poniéndose de pie– ¡Y tú estabas de acuerdo!
–Pues ya no, fíjate–Teddy la miró con los ojos como platos, como si no la reconociera.
– ¿No puedes perdonarme? –Insistió con tono de súplica– ¿Qué tengo que hacer para que me perdones? –Vicky lo miró entonces, sorprendida, momentáneamente silenciada– ¿Debo suplicar?
–Claro que no–Vicky sacudió la cabeza, abriendo mucho los ojos. Entonces dio un respingo, frunciendo nuevamente el entrecejo, aunque seguía luciendo sorprendida–. ¿Por qué insistes tanto, eh?
– ¿Cómo que por qué? –Se extrañó Teddy.
– ¿Por qué insistes tanto para que te perdone?
–Pues porque te quiero–Le dijo Teddy entonces, atropelladamente pero con naturalidad, y algo en el interior de Vicky se removió, volviéndose muy cálido–. Eres mi favorita, ¿Recuerdas?
Vicky se quedó un momento en silencio, repentinamente desarmada. Todo el resentimiento parecía haberse esfumado de su cuerpo.
–Creí que Cathy era tu favorita ahora–Murmuró, y Teddy se mostró completamente sorprendido.
– ¿Cathy? –Repitió, como si no hubiera escuchado ese nombre en su vida– ¿Cathy mi favorita? ¿Qué estás loca?
Vicky se encogió de hombros, bajando la mirada.
–Como la preferiste antes que a mí…
–No la preferí de ninguna manera–Repuso Teddy velozmente–. Sólo me puse estúpido, no sé por qué. Te busqué para hablar contigo, pero tú me dijiste que ibas a estudiar con alguien más, y yo te dije que no tenías amigas…–Teddy hizo una mueca–Lamento eso también.
Vicky se encogió de hombros otra vez.
–No tienes por qué. Es cierto.
–No te hacen falta–Le dijo Teddy entonces, dando un paso hacia ella–. Me tienes a mí. Siempre me tendrás.
– ¿Incluso aunque esté Cathy? –Vicky alzó la vista para mirarlo, titubeante.
–Incluso aunque esté Cathy, o cualquier otra persona–Teddy le sonrió–. Tú siempre serás mi favorita.
Vicky también le sonrió, una sonrisa un poco temblorosa.
–Y tú siempre serás mi primo favorito.
– ¿Me perdonas?
–Te perdono–Vicky se puso repentinamente seria–. Pero no vuelvas a dejarme plantada.
–Nunca más–La sonrisa de Teddy se hizo más amplia, y buscó algo en su bolsillo. Sacó un paquete arrugado y pequeño, y se lo tendió.
– ¿Para mí? –Preguntó Vicky tontamente, tomando el paquete y buscando las uniones para abrirlo.
–Sí. Lo tenía guardado para tu cumpleaños–Añadió Teddy, metiéndose las manos en los bolsillos–, pero luego quise dártelo ahora. Espero que te guste, yo no sabía si…
Vicky soltó una pequeña exclamación, sonriendo ampliamente. Era una bonita y diminuta estrella azul, un nuevo dije para la pulsera que él mismo le había regalado.
–Gracias, Teddy. Es precioso–Intentó prenderlo a la pulsera, pero Teddy se acercó y lo enganchó en seguida. Vicky alzó la muñeca, admirando la estrella azul junto con la florcita rosa, y sonrió–. Azul y rosa. Tú y yo.
Abrazó a Teddy entonces, de repente, y el pelo del muchacho se puso azul, un bonito azul cielo.
–Yo también te quiero–Añadió Vicky, abrazándolo fuertemente, y Teddy le devolvió el abrazo.
Mike sonrió, contemplándolos desde la entrada del castillo. Sabía que había hecho lo correcto al dejarlos a solas, y ahora volvían a ser amigos de nuevo. Sin embargo, hubo algo en aquel abrazo que resultaba raro para tratarse de dos chicos reconciliándose. Hubo algo en el color azul que toó el pelo de Teddy, un color que no le había visto nunca. Y hubo también algo en la sonrisa de Victorie cuando se separaron. Un algo que hizo que Mike dejara de sonreír, sorprendiéndose a sí mismo. Victoire le había sonreído a Mike muchas veces, y todas habían sido sonrisas muy lindas. Pero nunca una sonrisa tan hermosa como esa.
·~…La vie en rose…~·
Después de una tardanza abismal, vuelvo aquí. Hola gente, muchas gracias por seguir la historia.
¿A que son hermosos estos dos? Yo los amo.
