TOSKA RETSEPTOR

Capitulo siete.

El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.

Miguel de Cervantes (1547-1616) Escritor español.

Cuando Julián apretó la muñeca de Alfred, este se vio en la obligación de soltarle, por el dolor. El americano lo vio con extrañeza, mas con sorpresa que otra cosa, le estaba apretando la muñeca con fuerza y se la apartaba lentamente. Vio su rostro y estaba impasible. ¿Cómo era posible…?

—Si. Es hora de irnos. Ya viene el sol – Dijo entonces el venezolano. No volvió a ver a ver a Alfred en aquel transcurso de tiempo. —

—What…?

Entonces, Julián lo soltó. Alfred se petrifico por un momento, como una piedra pegada al piso por la fuerza de gravedad, intento recomponerse. Luciano se acercó con rapidez.

—Julián…—Llamo. El aludido arqueo las cejas negra y sonrió, levanto un poco la cabeza y con un ademan de la mano Luciano comenzó a desvanecerse.

—Tú sí que eres entrometido, da…—Dijo el de cabello negro— pero sin ti nada de esto hubiera sido posible, Luciano…

Julián emitió una risita inocente, impropia de él, ajena, aterradora. Alfred apenas y podía recordar respirar para cuando vio a Luciano volverse cada vez más y más traslucido, podía ver más allá de él, los arboles detrás de su cabeza. Era imposible. Era imposible.

No podía estar pasando. La ciencia le decía que no podía estar pasando, la razón. Su cuerpo comenzó a temblar y…un sueño. Todo era un sueño, sí. Debía serlo, todo apuntaba a ese callejón. Un sueño. Estaba agotado. Aun seguida en su oficina, seguro se había quedado dormido en el escritorio, si, si, si debía de ser eso, debía serlo, debía serlo.

Pero si todo era sueño y esto era parte de su imaginación, ¿Cómo podía llegar a ser tan nítido?, la brisa fría, la oscuridad, el sentimiento de terror.

¡Tenía que despertar!

Cerro los ojos y en el silencio intento concentrarse, intento despertar, lo había hecho antes podía hacerlo ahora, podía controlar a su mente, estudio para eso. Podía hacerlo. Se dio cuenta entonces en su meditación que su cuerpo comenzaba a temblar. Temblaba irreparablemente, y se percató que la temperatura había descendido drásticamente rápido.

Suspiro y su aliento se hizo visible.

Abrió los ojos y se observó a Julián mirándolo atentamente. No tenía el brillo juvenil y alegre que siempre había percibido los días anteriores, y su color de ojos incluso era diferente. Oscuros, ámbar. Cuando Alfred miro a Julián, este que tenía una mueca seria en su rostro pálido, sonrió como si estuviera complacido.

—No es un sueño. — Le dejo en claro eso. — ¿Lo ves? Aun estas aquí.

Julián comenzó a reírse bajito.

— ¿Dónde está Luciano? –Le pregunto el psicólogo al no verlo cerca, solo estaban Julián y el, y nadie más. Luciano había desaparecido — ¿Qué es todo esto? ¿qué está pasando? Julián… ¿Qué estás haciendo? .

Un pequeño silencio y luego el venezolano afilo la mirada.

—No tienes ni una idea de lo que ocurre ¿verdad? – Le pregunto – Sí que eres cabeza dura, veras, pensaba que eras un poco más inteligente, pero creo que no. Ustedes los hombres de ciencias son realmente estúpido.

Alfred no comprendía.

—Dzulian se fue…—

—¿…?—

—Él se marchó. Estaba tan cansado. Da…—Le dijo e hizo un gesto de tristeza como si sintiera empatía del sufrimiento del nombrado

—Trastorno de personalidad.

El paciente sonrió.

—Oh, por perun…—Aquel ser bufo, se ríe entretenido – No…Dzulián no está enfermo ¿Qué te hace pensar eso? ….ah ya, quieres ver todo siempre al lente de la ciencia…

—Julián, ven conmigo, volvamos al hospital.

El paciente parecía entretenido. Sonreía con calma y veía al doctor con algo parecido a la compasión.

—De verdad eres estúpido, Fredak…un ciego, estúpido. Dzulián no volverá contigo, no volverá a ese lugar, se quedara conmigo…yo lo cuidare bien. Conmigo no tendrá que soportarte.

—… ¿Quién eres tú?—

—Tú lo sabes— Le contesto, y luego sonrío infantilmente— pero ya que eres un tonto, te lo volveré a decir; Soy Vadim.

Alfred frunció el ceño con preocupación e impresión, fue inmediatamente hacia Julián y le tomo de los hombros, lo zarandeo un poco. Eso era imposible, primero Luciano y ahora esto.

—…Julián, no, escúchame.

—Creo que él ya te ha escuchado lo suficiente. –

—Tienes que volver al hospital. Esto es grave, ven, vamos. – intento moverlo pero fue imposible. Estaba pegado a piso –

—No dejare que me lo quites…la única razón por la cual sigues vivo, es porque me dijo que no te hiciera daño. –

— ¿Qué? …—Alfred frunció el ceño, aquellas palabras eran muy crueles— Tu nunca podrás hacerme daño.

Julián frunció el ceño.

Físicamente no. Solo mirarlo, el cuerpo de Julián era pequeño, delgado y dudaba que pudiera lastimarlo en ese momento…

—Esto es solo una manifestación de tu enfermedad –

El rostro del paciente se deformo en molestia.

—Dzulian. No. esta. enfermo.

—Ven conmigo. –Insistió Alfred tercamente.

—Dije que no.

—Julián, por favor. –Suplico

No soy Dzulian. –Le ratifico con ira en su voz y esta comenzaba a deformarse, gruesa y profunda, casi espectral. Alfred se estremeció – vete.

—No me iré sin ti. Tú no quieres estar solo. No quieres esto. — Alfred insistió, lo zarandeó un poco más, este solo se dejó y el simple contacto de Alfred le causaba repugnancia al paciente – Sé que quiere volver a ver a David pero no es la forma.

El paciente comenzó a reírse. Mostro sus dientes en una mueca de burla.

— ¿A Devida?...está muerto, ¿lo recuerdas?, aunque esta muerto todos hablan de el – Le dijo con aire burlesco y algo fastidioso – desde que murió, no paran de dar vuelta a su alrededor…como si aún existiera…

Julián dijo algo en un idioma inentendible. Lo dijo muy rápido, aparento ser una maldición en ruso, algo que solo le causaba repulsión.

— ¿crees que quiero ver a Devida? ¿De verdad? …Estas colmando mi paciencia Fredack…—La ira fue notoria en su habla, apretó los dientes. Parecía estar conteniéndose. Alfred se dio cuenta que Julián estaba frio…frio como la muerte —…Devida era un estorbo. Un peón. Como tú. Un estorbo entre Dzulian y yo…

—…Era tu hermano. –

—Era un estorbo, ni siquiera era de su sangre… – Sus ojos ámbar brillaron con fuerza al decir aquello— Solo lo desplazaba…no lo quería cerca de Dzulian, Dzulian es mío…mío.

Alfred se alejó de él, sintiendo grima. Fue entonces que algo paso. Algo parecía haberse terminado. Algo finalizo, no sabía cómo, pero el ambiente se sentía diferente, Julián cerro los ojos suavemente, relajo sus facciones.

Alfred no sabría cómo interpretar lo que sentía, pero era como un ligero miedo, miedo a no saber lo que sucedía, algo le decía que debía de alejarse, que algo pasaría. Pego la espalda de algo y se detuvo. Un árbol.

No. Los arboles no respiran.

Se dio vuelta rápidamente. Tan rápido como su cuerpo se lo permitía. Retrocedió al solo darse cuenta que allí había una persona, retrocedió hacia donde estaba Julián que se encontraba algo aturdido. Él Venezolano se levantaba poco a poco mareado, parecía haberse caído. Cuando vio hacia adelante se sorprendió en gran manera.

—Vadim…—dijo al verlo.

Privet – Saludó este; Alto, pálido, completamente vestido de negro…cabello ceniza, sus ojos brillantes como dos perlas de ámbar. Era exactamente como se lo había descrito Julián en aquel momento. Solo que en esta ocasión no estaba sonriendo — ¿Quieres llevarte a Dzulian lejos de mí, Fredack? …¿con tus pastillas, terapias y…luz del sol?

Vadim se inclinó hacia el doctor, que era mucho más pequeño que él y aquello era un gesto aterrador, su cercanía era inquietante.

— ¿Quién querría estar allí, contigo?

Alfred retrocedió hacia donde estaba el paciente. Vadim era asfixiante, su sola presencia hacia el aire frio cada vez más denso, el doctor sintió un miedo irreparable lo vio con cautela, jamás había visto a alguien como él.

—… ¿Piensas que puedes ayudar a Dzulian, da? – Hablo el ser con ironía. Alfred no sabía de qué era capaz aquel ser, pero algo sabia, era peligroso ¿de dónde había salido? ¿Cómo había aparecido sin ser visto? Era tan grande ¿Cómo es que sus pasos son tan ligeros? –

Alfred no llego a contestarse estas preguntas al momento, no podía perder tiempo en ello, su instinto le decía que debía huir. Salvaguardarse, ir al hospital, llamar a la policía y arreglar toda esta situación.

—La policía no vendrá…no llegaras al hospital. –

—No, Vadim, no le hagas nada –exclamo el paciente al escucharlo. Alfred volvió a verlo

— ¿Le conoces? –Alfred le pregunto

—Deja que se vaya – Pidió Julián, ignorando por completo el desconcierto del americano –

Vadim parecía meditarlo. Seriamente. Su rostro inmaculado estaba pintado por la seriedad y la repulsión, dejar a Alfred le quitaría la jugosa satisfacción de acabar con él. Sin embargo no le respondió, estaba renuente a aceptar algo así.

—Por favor…

—No pienso irme – Le espetó Alfred a Julián, haciéndose notar, no se iría de allí, tenía miedo, pero no podía dejar a Julián solo con él. Aunque esto era un sueño –o eso creía el – no podía hacer algo así, no era heroico. — Julián, tienes que tratarte, no es…esto no es…

—No quiero volver allí.

—Ya lo ha dicho, ¿Por qué no desapareces?— Vadim le dijo.

—Julián…escúchame, no es la solución, no puedes huir de tus problemas…

El paciente se alejó de él. No quería escucharlo, no quería tenerlo cerca. No quería volver, no quería ser tratado.

—Déjame solo, Alfred, cállate y vete. Solo quiero que te vayas – Le pidió Julián con una voz baja y algo abatida. –

—No quieres eso.

—Tu no sabes nada… —Le espeto el menor y se alejó cada vez más de él. –

—Lo sabré si me lo dices—

Vadim no parecía estar contento con esto. Fulminaba a Alfred con la mirada, aunque quisiera no podía moverse, no podía simplemente hacer su voluntad, no aun, no allí. Por mucho que quisiera romperle el cuello en dos a Alfred tenía que esperar.

—Yo no quiero… por favor, solo vete, ahora. –Julián le pidió.

— ¿Por qué? Estabas haciendo un buen trabajo. Estabas progresando, no lo entiendo…

—Tú no lo entiendes. —Le dijo Vadim entonces —…Dzulian no está enfermo.

—Oh, cállate. Tú no eres real aquí. — Alfred grito, enojado con él, enojado consigo, cansado de no entender. Vadim gruño, apretó la mandíbula pero no se movió. Como Alfred esperaba, no se movería, no podía hacerle daño, porque esto era un sueño y él no era real ¿verdad?.

Todo esto era un sueño y terminaba cuando llevara a Julián al hospital, de vuelta. De retorno.

Volvió a ver a Julián un momento más. Quería convencerlo, quería llevarlo de regreso, quería ayudarle, pero no sabía cómo. Estaba entrando en una negación muy fuerte. Entonces lo toco, y estaba helado.

—Julián…escúchame

Este volvió a verlo con sus ojos ámbar brillando.

Alfred se echó para atrás de la impresión

—Sigues pensando que esto es un juego y que tu serás el héroe… ¿Crees que esto es personal?...no pudiste salvar a tu hermano, y tampoco puedes salvar a Dzulian…

Alfred busco a su alrededor y no encontró a Vadim por ningún lado. Fue entonces que experimento un fuerte temor, Julián se le abalanzó encima, ambos cayeron y con su mano le atrapo la garganta, apretó en fuerza y Alfred casi pierde el aire de los pulmones.

—…Creo que tu estas en una negación, Fredak…— Le dijo este y apretó la garganta. Iba a matarlo, iba a robarle el oxígeno de sus pulmones—…

Alfred no podía creer que Julián pudiera llegar a ser tan fuerte. No podía sacárselo de encima, era como si pesara más de lo que realmente aparentaba.

—Voy a decirte algo…en serio me caes mal, me recuerdas a Devida, era insoportablemente terco…—Clavo las uñas aunque cortas en su cuello, Alfred gimió de dolor– No sé qué le veía Dzulian a Devida, en serio, fue muy difícil entenderlo, pero fue más fácil deshacerme de él. Si Fredak, Devida no murió en un accidente, yo lo aventé contra el gran camión…

Alfred tenso la mandíbula, sintió un fuerte mareo que casi lo deja inconsciente.

—Sé que Dzulian se siente culpable al respecto, pero no hay nada que el tiempo y algo de cuidado no arregle.

—… ¿Qué…coño estas diciendo…arhhg. –

— ¿sabes por qué La madre de Julián lo odia?, ¿Por qué su padre nunca estará satisfecho? …¿sabes por qué termino con su novia?... – El ser sonrío con maldad, Alfred no reconocía ninguna de sus facciones— ¿no te conto de su abuela…verdad?

Entonces comenzó a reír. Alfred apretó las manos sobre las muñecas del otro, quería reducir la presión pero se le estaba haciendo verdaderamente imposible, tosió adolorido y sintió como su garganta comenzaba a arder.

—Como él dijo, No. Sabes. Nada. Da. ¿Qué te hace pensar que podrás ayudarlo? Le han hecho mucho daño aquí.

—Nooohg...—Alfred apretó los dientes, apenas y podía mantener el tren de sus pensamientos— Tu le has…hecho todo ese daño. Va—Vadim… — Alfred dijo entre sus dientes, El otro no se inmuto, ni siquiera borro la sonrisa de su rostro. – Eres…un monstruo

—Ya no importa, el vendrá conmigo y tu –Apretó con fuerza— estarás muerto para entonces.

Si era un sueño.

¿Por qué se sentía tan real?

No podía dejar que eso pasara, que le permitiera aquello.

Movió las manos hacia la cabeza de Julián, pero no podía alcanzarla, este extendía el cuello y por un momento relajo el agarre, Alfred aprovecho ese descuido y respiro, tomo un nuevo respiro y se movió frenéticamente con la intensión de que el cuerpo que tenía encima perdiera el equilibrio.

Se meneó, agarro todo su impulso y se revolvió de lado, Julián quedo boca arriba y Alfred se le coloco encima y antes de que el paciente atacara, Alfred le agarro las manos, fue difícil mantenerlas quietas, tenía una fuerza descomunal.

— ¡ALEJATE DE EL!

Alfred no lo entendió en ese momento, sus lentes estaban algo torcidos, pero no le importo con tal de mantener a Julián…o Vadim quieto.

Cuando pego las manos de Julián en la tierra, presionadas contra su peso este por fin se quedó quieto. El barro y las hojas manchaban su pijama y su rostro al igual que Alfred.

—…Voy a matarte, Alfred…voy a matarte.

El americano no entendía tanto odio en esas palabras, resentimiento.

— ¿…De verdad…—Alfred respiro agitado, su corazón era un tambor enloquecido por el miedo en su pecho —…tú no eres Julián?

— ¡Por supuesto que no lo soy! –Vadim grito y levanto un poco el cuello hacia Alfred. — Dzulian no podría matar ni a una mosca. ¡Yo soy él va a matarte, como maté a Devida, así nadie va a poder arrebatármelo!

Alfred escucho todo aquello y sintió repulsión, grima, miedo. Se distrajo y Vadim libero una de sus manos y se aferró a sus hombros. Clavo sus uñas. Gimió de dolor. Entonces el doctor golpeo el rostro del paciente. Este volvió el rostro con un gruñido, respiro y escupió sangre. Se quedó quieto un momento.

Alfred había golpeado a Julián.

Julián era de Vadim

Vadim odiaba que maltrataran sus cosas…

Se quedó quieto por un momento más.

Julián volvió el rostro hacia Alfred, se relamió el labio roto, y afilo la mirada, oscureciéndola.

—Julián, reacciona. —

—Él no está aquí. —

Alfred gruño con impotencia, no quería seguir escuchando a Vadim, no ahora, necesitaba llegar a Julián y hacerlo volver.

Le tomo de las manos nuevamente. Forcejearon.

—Julián, escúchame. –

—El no puede oírte~~-

Vadim movió las manos de Julián de forma errática, gruño y movió las piernas inquieto.

—Escúchame…—Alfred respiro hondo. —…Mi…Mi madre murió cuando Mathew y yo éramos pequeños.

— ¿A quién le importa esa mierda?—

—…Mi padre siempre pensaba que Matt era muy blando para su edad, y culpaba a mi madre. Sin embargo…Matt era el más inteligente de los dos, el más paciente y definitivamente el más prudente, pero mi padre no lo veía así.

Vadim gruño con total impaciencia, se removía inquieto..

—Siempre decía lo débil y diferente que era Matt , siempre me comparaba y yo…casi nunca hacia nada para detenerlo. Le tenía miedo a mi padre, quería que me aceptaran, pero no tenía en cuenta que Matt sufría por mi indiferencia.

Alfred observo el rostro arrugado de Julián, la ira lo hacía ver amenazante, con una fiera que le saltaría en cualquier momento.

—Cuando entre a la universidad, Matt decayó, en una depresión, y le recetaron antidepresivos, yo estaba en la universidad y solo podía ir verlo en mis vacaciones, mi hermano se estaba muriendo de tristeza y ni siquiera me importo…Se lo que es perder a un hermano, lo que padeció Matt era solo mi culpa. Jamás lo defendí, jamás estuve con el cuándo realmente me necesitaba…—Alfred sintió sus ojos arder y por alguna razón Julián no se movía, solo lo observaba enfadado — ...Sé que tu querías a tu hermano. Te entiendo perfectamente…se lo que sientes.

Hizo una pausa, Los ojos de Julián se oscurecieron, apretó los dientes y mostro su dentadura enrojecida por la sangre como amenaza.

—No querías que nada le pasara, siempre estuvo contigo ¿verdad?, David te quería.

—Lo desplazaba

—Solo te desplazaba a ti Vadim. No soportabas que el fuera feliz con alguien más, eres un psicópata, Tu nunca podrás reemplazar el puesto de David en Julián, tú no sabes nada del amor, o la amistad. –

— ¿Estas analizándome?... ¿apuesto a que tu si lo sabes?...me pregunto si tu hermano lo sabe de ti.

—El único culpable de lo que le paso a Matt fue mi padre y yo –Admitió Alfred con pesar— no ayude a mi hermano, pero no por eso voy a dejar que Julián se vaya contigo, tu solo le provoca más dolor.

Vadim le gruño. Se arqueo hacia adelante buscando morderlo. O herirlo, pero Alfred lo esquivo.

—Julián no es tuyo.

—Si lo es. ¿Crees que quiere estar en este mundo? Es muy grande, jamás podrá comprenderlo, estará solo y tratado como un enfermo.

—Julián está enfermo. –Alfred le golpeo la mejilla repentinamente, El rostro del paciente volvió nuevamente y jadeo como si contuviera su indignación, ira. — tu eres su enfermedad. Y tienes que salir de él.

—El me dejo entrar, Fredack y no saldré. —

—Dudo que quiera estar con alguien que destruyó su familia, y lo dejo solo en este mundo. Julián sé que David no hubiera querido esto para ti. —Alfred le tomo de ambos lados del cuello de la camisa— Eres una buena persona Julián, no te escondas del mundo, él no te debe nada. Se valiente por David. Todo estará bien.

Hubo un momento de silencio en el aire. Ninguno de los dos se dio cuenta de que el sol estaba saliendo lentamente. Vadim observo detenidamente a Alfred. Se quedó quieto por un momento y luego sonrío, era inútil. Julián estaba dormido, eso quería decir que no podía escuchar ni una décima de lo que decía.

—El mundo cree que es un enfermo, su madre lo odia, su padre es un maldito indiferente, su hermano está muerto y está encerrado en un edificio con un montón de desadaptados… ¿de qué mundo le hablas, Alfred? .-Vadim le espeto con crueldad - ¿piensas que el de verdad te está escuchando? …

Era simple; Iba a matar a Alfred y todo terminaría para él.

—…No Alfred…Dzulián vendrá conm… —

Se detuvo en seco, abrió los ojos como platos, se sacudió con violencia y comenzó a toser con fuerza, Alfred se extrañó, se removió un poco y vio como el cuerpo de Julián busco la manera de darse vuelta para toser, sentía la garganta seca, como si hubiera un desierto en ella. Alfred se levantó de encima y fue cuando este se dio vuelta por completo. Parecía querer vomitar, Alfred se acercó a él, y vio que escupía una especie de ceniza, mezclada con sangre. Se retorció, y pego la cabeza de la tierra. Le dolía el pecho, escucho como respiraba con dificultad.

Luego de eso comenzó a llorar, y a toser.

—Julián… ¿Julián?— Le puso la mano en la espalda y este volvió a verlo con una mirada triste, sus labios estaban demasiados rojos y tenía los ojos azules demasiado acuosos, cerró los ojos y dejo brotar algunas lágrimas. —

—Lo siento…—Alcanzo a decir, limpiándose la boca y los ojos y comenzó a llorar irreparablemente por unos minutos—…Lo siento. Yo solo quería…Él me dijo…uhg…

—Ya…— Alfred lo vio compasivo, le acaricio la espalda con suavidad – todo estará bien—

— ¿Co…como podrá estar…b—bien? – Pregunto sin poder contenerse

—Solo lo estará. – Le dijo Alfred luego de suspirar, le dedico una sonrisa, y le abrazo palmoteándole la espalda— no es tu culpa, Julián, todo estará bien.

Se quedaron así por unos segundos, antes de que Julián se moviera, y asomo la mirada por el hombro de Alfred. Detrás de él, a unos pasos, Vadim aparecía, desprendía ceniza y no estaba nada contento. Julián se alarmo. Se alejó del cálido abrazo.

— ¡Tenemos que irnos! –Dijo rápidamente, Alfred volvió atrás y observo a Vadim, su cuerpo parecía hecho de arena negra, era enorme y estaba más que molesto. Enseguida se angustio. —

— ¡Corre! – Alfred sintió como Julián le tomaba del hombro y se levantaban, corrieron, pasando por unos árboles, la luz del sol los atravesaba.

Vadim parecía volar a través de ellos con rapidez, persiguiendo a ambos, Alfred se hubiera quedado paralizado por lo que había presenciado, era algo que jamás había visto, como un demonio salido del averno. No deseaba que nadie experimentara aquello.

No era un sueño.

Era real.

Julián le sostenía de la mano y le obligaba a correr, lo movió de su impresión e incredulidad y ahora estaba corriendo en un bosque que no conocían. Mal momento para recordar que solo había dormido dos horas.

Se movieron y se adentraron en un espacio donde los arboles eran tan espesos que la luz del sol no podía penetrar allí. Miraron hacia atrás y no había rastro del demonio, ni un sonido de él. Julian lo sintió aproximarse a pesar de no saber de dónde,.

—Ven…— Le dijo a Alfred muy bajito y lo empujo a unos arbustos, Alfred obedeció sin más, se escondió y luego Julián se escondió con el— allí viene…—le susurro. Y luego pidió silencio con un dedo en sus labios—

Se quedaron quieto, olfateando cualquier posible sonido. Alfred se dio cuenta que estaba comenzando a temblar, quizás el miedo o la adrenalina, no lo sabía bien, pero Julián también estaba temblando. Aun le sostenía de la mano y no paraba de agitarse. Intento regular su respiración. No había ningún ruido a su alrededor. Julián volvió la mirada hacia Alfred expectante.

—… ¿Se fue? –Alfred pregunto con su voz baja. Julián miro entre las ramas, pero era muy difícil ver por allí, no estaba seguro. Como Alfred no obtuvo respuesta se movió e intento asomarse por encima del borde de la rama—…Creo que ya se fue.

Alfred volvió a esconderse y observo a Julián.

—…Volvamos al hospital y…—Julián escucho cuando lo estuvo viendo, luego sintió algo extraño, algo presiono su tobillo y lo arrastro, atravesó las ramas del arbusto, lastimándose, su cuello termino rasguñado y su rostro. Alfred intento aferrarse a su mano pero estaba tan resbalosa por el sudor y el barro que se le fue como arena— ¡Julián!

Como una bala salió del arbusto y fue hacia el venezolano que estaba siendo arrastrado por un especie de sombra, negra, arenosa, Julián grito y enterró las uñas del suelo para poder perder rapidez, se lastimo y gruño de dolor.

No quería ir, no quería ir.

— ¡Alfred, ayúdame! — Grito entonces, gimoteó de impotencia y zarandeo su cuerpo, aferrándose a todo lo que veía pasar, pero era inútil. — ¡Ayúdame!¡Alfred!

El psicólogo corrió y se abalanzo para atraparlo, afortunadamente le pudo tomar del antebrazo, cuando la sombra lo jalo, Julián grito por la presión, no solo de su tobillo, si no de su brazo herido, aún estaba herido. Alfred le apretaba con fuerza y el dolor era casi insoportable.

Julián grito de dolor.

Alfred se sostuvo de su otra mano.

— ¡No me sueltes, Alfred! ¡Alfred, no me quiero ir…! –Julián parecía suplicarle. Dos lágrimas bañaron el rostro sucio de Julián, estaba llorando —

—No…no te voy a soltar Julián—

La sombra continuaba jalándolo con fuerza, y pronto era una completa oscuridad la que se acercaba detrás de él. Vadim no lo dejaría. No sería así de fácil. Era suyo, lo quería, lo necesitaba, Julián era especial, él debía de tenerlo.

Zarandeo el pie, pero esta presencia no lo abandonaba.

—…Julián, Julián, mírame, todo va a estar bien –

—Tengo miedo…—Dijo entre sollozos, apretó los dedos contra la mano de Alfred. – El jamás va a dejarme.

Alfred lo vio profundamente, pronto se vio arrastrado un poco. Apretó los labios y miro a Julián a los ojos. Se mantuvo fuertemente aferrado a la tierra, soltó el antebrazo de Julián y se sostuvo de una raíz. Apretó la mano del latino.

pozvol'te mne v (1) —Se escuchó en el aire, una voz de ultratumba. Eco infernal, Julián tembló de miedo y comenzó a jadear de ansiedad.

—Ya viene… —

—No Julián, no le tengas miedo, se valiente… —

—pozvol'te mne v

—No estás solo Julián, mírame, mírame…—Alfred se agitaba, aquella frase hizo eco en su cabeza, no sabía lo que significaba pero sabía que no era bueno…—

Algo le toma de la cintura al doctor, es grueso y le robo el aire y la fuerza. Julián pierde el agarre, se aferra a la tierra con desespero. Alfred es apretado por este nuevo agarre.

— ¡Alfred!, No...No, no, no…—Escavó en la tierra, con desespero, miro hacia atrás, — No, suéltame… ¡suelta! ¡Suéltame, Maldita sea!

Un fuerte viento le golpeo el rostro.

pozvol'te mne v

— ¡No! Suéltame ahora…—Julián grito con fuerza y se lastimo la garganta al hacerlo, se retorció y sintió una fuerte presión en el pecho, luego de eso, algo lo empujó hacia la tierra, como si se sentaran en su espalda. –

Alfred se retorcía pesadamente en el suelo. Sus lentes se habían caído, y aunque los hubiera tenido, estaría igual de borroso, solo puede ver a Julián echado en el piso, intentando moverse, guiñó de dolor, solo hasta lo que sus pulmones se lo permiten.

—No…—Alfred parpadea, ve a Julián— no lo dejes…entrar.

Julián estiro su brazo hacia el americano que también hacia lo mismo, o eso intentaba en su adolorido estado. Iba a terminar, nada se podía hacer contra algo que no podía ver, que no podía tocar, que no entendías.

Vadim solo tenía que esperar. Así como espero con David, esperaría un poco más con Alfred.

Alfred poco a poco sintió los parpados pesarle, cuando sintió la mano de Julián tocar sus dedos se quedó quieto. Entonces cerró los ojos agotado.

—Es hora de irnos Da. –Vadim apretó la muñeca de Julián, la derecha, esa que sostenía los dedos de Alfred. –

Vadim odiaba tanto que lo tocara.

—Ya está muerto. –

—No… —Julián se movió sobre Alfred, y Vadim solo pudo rodar los ojos con impaciencia. Observo como el azabache se movía hacia el cuerpo durmiente del americano, acariciaba el cabello rubio y lo zarandeaba— No…no,…no, no,… ¡Por qué lo hiciste!, Alfred despierta. ¡Alfred! ¡Alfred!

—Ni siquiera lo conocías, no tiene caso derramar lágrimas por el… —

— ¡Cállate! ¡Eres un maldito! –Apretó el cuerpo de Alfred. Vadim permitió que lo hiciera— ¡No pienso ir contigo!

Vadim arqueo ambas cejas, Julián le estaba respondiendo. Frunció el ceño.

—No es una opción…—

—Déjame solo. –

—…Ya lo estas. ¿Qué creen que pensaran cuando te encuentren con Alfred muerto?—

Julián no quería escucharlo, no quería que siguiera hablando. Quería que se fuera, que se alejara de él y de Alfred.

— ¡Déjame solo! –

Allí, Vadim hizo un gesto con el labio. Impaciente

—Vendrás –Se acercó a él, casi al momento Julián se alejó, pocos centímetros intentando mover el cuerpo de Alfred y lo cubrió en son de protección. Vadim se agacho, le intento tocar, pero el latino se alejó, dejando a Vadim con la mano extendida, movió los dedos decepcionado.

— ¡No te acerques!

—No me hagas noquearte— Le dijo.

—Aléjate de mí…—Le espeto con odio. –Vete. Lárgate.

—Cállate… —Vadim se acercó cara a cara a el –

Su aura oscura, absorbió la poca luz del lugar.

Vadim apretó los labios, y gruño como un animal conteniéndose.

—Vete y nunca regreses. –

—Estarás solo, odiado, marginado…nadie va quererte. Ven conmigo, es un lugar mejor para ti…–

Julián apretó la mandíbula, sin embargo no dejo de estar firme cubriendo el cuerpo de Alfred, protegiéndolo—

—Vete –

Entonces, Julián sintió una presión en el cuello.

— ¡Vendrás quieras o no!

—No Déjame! – Julián grito y se lastimo, golpeo el brazo de Vadim y se asemejo a golpear hielo solido— ¡Nunca iré contigo! ¡Me has quitado todo!

—Nunca tuviste nada

—¡Eso es mentira! ¡Vete y déjame! ¡No quiero verte!— Julián esta histérico. Un corriente de viento le golpeo a ambos, fue extraño, Vadim olfateo el aire— ¡Vete!

Y esa orden le perforo en el cráneo, Vadim lo soltó de mala gana.

— ¡Cállate!—Le ordeno y le dio un golpe con la mano abierta en la mejilla, Julián volvió el rostro, escupió sangre.

Vadim apretó los labios y su mirada se oscureció, la voz de Julián le martillaba en el cerebro. Apretó los ojos algo aturdido, Vadim observo a Julián con detenimiento, no lo reconocía.

—Vete de una maldita vez de mi vida. Quiero que te vayas…— Le ordeno, Vadim reacciono, quedándose tieso. — No quiero que regreses, no soy tuyo, soy mío.

Vadim gruño, quería asustarlo pero Julián le gruño de vuelta, como si le retara.

Retrocedió, y el viento le empujó hacia atrás, por un momento sintió que alguien le había empujado el pecho, El viento alboroto las hojas y los arboles silbaron.

—Dzulian…detente ahora. –

No le hizo caso alguno. El viento le empujo. Vadim vio a su alrededor, pero no encontró a nadie o nada responsable de aquel cima.

—vas a arrepentirte…—

—Lo dudo—

Vadim le perforo con la mirada penetrante. Intento avanzar hacia el pero no pudo moverse. Algo lo detenía. ¿Qué era aquello? Miro a su alrededor y se vio aplastado por un presencia desconocida, era extraño, Vadim sintió que se asfixiaba. Cayo al piso de repente, miro a Julián.

— ¡Deja de hacerlo!

Julián no respondió, realmente el latino también se encontraba algo sorprendido. Vadim se retorció y tosió cenizas, fulmino al venezolano como si pidiera una explicación, Julián lo ignoro. Su cabello comenzó a desprender arena y Vadim experimento miedo por primera vez ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué le estaba haciendo? ¿Quién? ¿Cómo?

—¿Qué…?—Se llevó las manos al rostro y este se desprendía como arena muy fina, olio a madera quemada y tierra húmeda— ¡que me estás haciendo! ¡Blayak!

Se intentó levantar pero no pudo ni mantenerse con las rodillas. Algo le estaba despedazando. El viento se llevaba los pedazos. Julián arrastraba el cuerpo de Alfred lejos de el… Tenía miedo. Vadim estaba sufriendo sus gruñidos eran como un bestia.

Dzu...lian. —

—Muérete de una vez…— Julián pensó.

Vadim cerró los ojos lentamente, y fue entonces que su cuerpo se desvaneció. Un fuerte viento se llevó sus cenizas.

Alfred abrió los ojos casi al momento, los movió, viendo a su alrededor. Julián aun miraba a aquel lugar con sorpresa y confusión. ¿Había sido él? Volvió a ver a Alfred lentamente…

— ¡Alfred! –Exclamo al encontrar sus ojos abiertos. Se llenó de un leve bienestar al verlo.

Este sonrío lentamente.

—Hola, Julián. –Le saludo y lo observo con la mirada afilada como si lo detallara bien –No te ves muy bien.

Julián arrugo el entrecejo. Toco el rostro de Alfred y se sintió extraño, ese no era Alfred.

—Tu…estas…

—Tranquilo, no fue tu culpa –Dijo el, y Julián solo pudo acercarse más, sus ojos se llenaron de lágrimas al reconocerlo—…

—Lo siento…yo no quería.

El sonrío con calma.

—Estas perdonado –

Julián asintió. Apretó los labios, y enorme peso salió de él.

—Que valientes eres… —Alfred rio y comenzó a toser, tanto esfuerzo que había tenido ese cuerpo, cuando se detuvo agrego con una sonrisa radiante —…cuídate mucho, Julián. Siempre voy a estar contigo.

Julián se pegó al pecho de él, no quería que se fuera, si tan solo pudiera hacer que se quedara, Sintió como este le recibía con una de sus manos. Y le abrazo la espalda.

—La abuela dice que también estará contigo, ella dice que te quiere…. Yo también. Te quiero hermano.

Cuando sintió la mano laxa reventó a llorar. Lloro hasta quedarse dormido. Mientras que sol se alzaba sin timidez y entraba por cada rincón de ese lugar. La luz en poco tiempo ilumino cada rincón oscuro.


Notas del autor

1- Déjame Entrar.

DamistaH

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