Un nuevo cuerpo, nuevas sensaciones y nuevas necesidades, tener que adaptarse a vivir como un humano no debería ser difícil. ¿O sí?

Menos mal que allí está la Sra. Pomfrey para cuidar de una, si no…

Espero que les guste

7. Selena.

-Querida, debes reaccionar. - Susurró cariñosamente la enfermera, tomo su mano entre las suyas. La mujer mayor le dedicó una dulce sonrisa, ella ladeó la cabeza y suspiró. Se sentía bien con aquella humana, sabía que estando con ella nada le ocurriría.

Le acarició el rostro. - Tal vez, deberías comer algo.

Ella la miró extrañada ladeando la cabeza. - ¿Comer? -Su voz sonó confusa. - Nosotros…yo no…necesito…comer.

Pero algo paso, su estomago se revolvió dando un sonoro gruñido que hizo que la joven abriera los ojos asustada, y la enfermera sonriera divertida.

-Tal vez como unicornio no necesitaras comer para subsistir. - Le volvió a acariciar el rostro. - …Pero tu nuevo cuerpo humano esta pidiendo comida…

Miró a su alrededor confusa, se sentía tan extraña, ese cuerpo era tan extraño, todo era tan confuso. Poppy agitó su varita y con un Accio, convocó una bandeja ante ellas. - Creo que comenzar con un tazón de leche y pastel de manzana será adecuado.

El aroma del pastel llegó a su nariz, haciendo que la boca se le llenara de saliva, nunca le había pasado algo así. La mujer tomo dos instrumentos metálicos y se los enseñó. - Esto se llaman cubiertos: un cuchillo, y un tenedor. - Le sonrió con dulzura. - Se usan para tomar los alimentos de una forma educada, te lo mostrare. - Con ellos cortó un pequeño trozo de pastel, y lo pincho con el segundo. - Ahora abre la boca.

Con delicadeza lo dejó dentro de la boca, comenzó a masticar despacio, la sensación que le produjo en la boca al mezclarse con su saliva era indescriptible, le gustaba. La mujer esbozó una risilla. - No te ofendas querida, pero me siento como si enseñara a un niño pequeño. - Le tendió los cubiertos. - ¿Quieres probar?

Ella asintió y los tomo. Cortó torpemente otro pedazo y vacilante lo llevó a la boca.

-¡Fantástico! Lo haces muy bien. -Palmeó entusiasmada, mientras la chica repetía la operación con más soltura.

La mujer se quedó un instante pensativa. - Creo querida que habrá que enseñarte muchas cosas. - Comentó. - Todo. - Río.- Empezando por el vestir.

La chica la miró con los ojos azules muy abiertos, mientras masticaba otro trozo de pastel.

-No puedes andar desnuda por ahí. Hasta Snape se te quedó mirando como si le fuera a dar un infarto. -Comentó alegremente, mientras la miraba evaluando su talla.

Ella la miró interrogante. - ¿Snape? - Preguntó suavemente.

-Si, el profesor Severus Snape. El fue quien te trajo aquí. -Dijo mientras hacia aparecer varias prendas.- Creo que esto será adecuado.- Tomó un vestido largo de color azul celeste y se lo mostró con entusiasmo.

Ella miró la tunica negra con la que se cubría, levanto una manga y la acercó a su nariz, aspirando su aroma. - Profesor Snape. - Susurró.

________________________________________________________________________

Estaban reunidos en el antiguo despacho de Dumbledore, tomaban el té, sentados cerca de la chimenea, intentando que el ambiente fuera lo más distendido posible.

Ella en cambio estaba de pie frente a la ventana, su mirada ausense te perdía en la lejanía, como si estuviera en otro lugar, muy muy lejos. Vestía un sencillo vestido azul celeste de una pieza, abotonado por delante, se ceñía perfectamente a su cuerpo y se abría en las caderas con una falda acapada, un delicado encaje blanco adornaba las mangas y el escote, contrastaba notablemente con la tunica negra que aun llevaba sobre los hombros. Su largo y sedoso cabello blanco caía a su espalda como una resplandeciente cascada. Lucia completamente femenina, nadie podría sospechar que en realidad no era humana.

Hagrid era el más afectado, estaba sentado en silencio, mirándola con ojos llorosos. Había sufrido mucho cuando Voldemort asesino a los que él creía eran los últimos unicornios, creía que todos estaban muertos y se culpaba por ello. Verla ahora ante él, su historia, lo tenían completamente en estado de shock.

Desde su retrato, el antiguo director la miraba embelesado mientras chupaba un caramelo de limón. -¿Has oído lo que hemos dicho, Albus? - La voz de Minerva le hizo atragantarse, tosió dos veces, y se quedó mirando a la mujer con gesto de niño inocente.

-¿Si?, ¿Decías querida?. Musitó con voz cantarina. Severus que permanecía de pie apoyado contra la pared, esbozó una leve sonrisa al ver la cara del viejo.

Minerva lo miró con cara circunstancias. - Comentábamos la forma de mantener a la señorita en Hogwarts, sin que llame la atención de los alumnos. Y menos del ministerio.

-Complicado, a estas alturas de curso. - Comentó Potter, sentado en un sofá junto a sus amigos. - Y con las ganas de chisme de la gente, esto pronto aparecería en primera plana de El Profeta.

-Eso no seria lo mejor. - Intervino Sirius desde su butaca. -Quien quiera que enviase a esa cosa debe estar buscándola. Mientras no sepa que esta aquí ganaremos tiempo, para descubrir quien es, y sus intenciones.

-Pues digamos que es estudiante de intercambio. - Comentó alegremente Albus.

Minerva se incorporó en su butaca para mirarlo. - Albus, ¿es que no la ves?, no aparenta tan joven.

Poppy la miró con dulzura. -Puede quedarse conmigo en la enfermería. Es tan encantadora.

El profesor de pociones seguía mirándola en silencio, ella continuaba ajena a la conversación, con sus ojos llenos de tristeza. - Seria buena idea. - Musitó la directora.

-Si, quizás una estudiante de postgrado de medí magia. - Comentó animada Hermione. - O profesora en practicas. - La enfermera asintió con entusiasmo, se había encariñado rápidamente con la jovencita.

-Bueno, un asunto resuelto. - Soltó alegre Dumbledore dando una palmada.

Poppy se quedó pensativa. -Necesita un nombre, no podemos llamarla unicornio.

-Desde luego que no. Espetó Minerva indignada.

-Einhorn. -Comentó Potter pensativo. - Es unicornio en alemán, podría ser su apellido. Y nombre…

-Selena. - Todos se giraron a mirar a Snape. - ¡QUEE!, es un nombre, ¿no? - Espetó enfurruñado.

-A mí me gusta. -Silbó el ex director.

Sirius lo miró con malicia. ser idea tuya no está mal, Quejicus. - Severus le mandó una mirada asesina. - Tal vez deberíamos preguntarle a ella. - Se levantó ágilmente y en dos zancadas se acerco a la chica, que continuaba mirando por la ventana. -¿Señorita? - Ella continuaba ignorándole, como si no existiera para regocijo del profesor de pociones.- Dígame, ¿le gusta el nombre que ha sugerido Quejicus? - Miró de nuevo con gesto socarrón a Snape. Él rechinó los dientes, ¡Por Merlin que le patearía el trasero!

Ella salió un momento de sus pensamientos, volvió levemente la cabeza para mirarlos. - ¿Nombre? - Susurró. - Nunca antes había necesitado uno.

-Los humanos usamos nombres para reconocernos entre nosotros, querida. Comentó Minerva, la enfermera asintió a su lado.

Ella dirigió su vista al hombre de negro que permanecía sobre la pared, sus ojos se encontraron un instante. - Selena…está bien. - Sabia que había sido él el primero en llamarla así.

El hombre a su lado se inclinó dedicándole una seductora sonrisa. - Mi nombre es Sirius Black. Por favor señorita, permítame ayudarla.

Las dos mujeres suspiraron por su galantería, Snape en cambio no pudo evitar soltar un gruñido, que no le pasó desapercibido al ex director. - "¡Maldito guaperas!" - Rugió en sus adentros. Pero para su satisfacción personal la chica simplemente se giró y continuó mirando por la ventana, dejando al animago algo planchado.

- Sirius, ella aun está en estado de shock. - Dijo la enfermera.

Harry miraba a su padrino esbozando una sonrisa. ¿Acaso intentaba ligar con ella?, ¡Que tipo!

-¿Y donde se quedará? - Preguntó Hermione. - ¿En la enfermería?

-No, querida. Había pensado que se quedara con vosotras en la torre Gryffindor. - Contesto la directora mirando a Ginny y a la castaña. - Las tengo por jóvenes responsables. Necesitará que le enseñen todo lo que necesite una jovencita de hoy en día.

Ron no pudo evitar poner cara, y Snape fruncir el ceño. - "Jóvenes responsables, ¡Ya!"

Las dos amigas se miraron. - ¿Seremos sus niñeras?

McGonagall puso cara de disgusto. - No me parece una definición adecuada. Pero si quieren verlo así. - Dio un sorbo a su taza de té. -Sobra decir que esto requiere discreción por parte de ustedes.

-Si, ya nos dijo Snape. - Rumió el pelirrojo mirando de reojo al susodicho, que volvía a estar con la mirada fija en Selena.

-Con respecto a ese monstruo. - Dijo Sirius plantándose muy tieso frente a ellos, y mirándolos interrogante con los brazos cruzados. -¿Qué es?, ¿Qué vieron?

-Lo mismo que yo, zopenco. - Ladró el profesor de pociones. - Ya lo hemos contado antes. Y ninguno tenemos ni idea de donde rayos ha salido esa cosa.

- El mar. - Susurró la muchacha volviéndose hacia ellos. En sus ojos azules se reflejaba una gran angustia. - Allí nos llevó entonces. - Todos la miraban ansiosos. - Y allí lo encerró ella.

-¿Ella?

Ginny miró a Minerva. - La profesora Smith nos hablo de la leyenda de un toro que atrapó a todos los unicornios. Y fue vencido por una de ellos.

Harry miró fijamente a la chica. - Que fue convertida en humana. Igual que ella.

Minerva ladeó la cabeza. - Una coincidencia.

-A veces las corrientes del tiempo se rigen por ciclos. - La voz de Dumbledore sonaba muy seria. - Hay historias que se repiten, vidas paralelas enlazadas por la caprichosa cadena del destino. Tal vez ciclos incompletos que deben cerrase, quien sabe. La muchacha lo miraba con gesto ausente.

- Igual que ella…- Susurro casi para sí, sintió una leve punzada en su pecho.

Sirius se rascó el cuello pensativo. - Y si lo encerró, ¿Qué lo liberó? -Miró a los chicos. - ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Cuando fui liberada y regresé a mi bosque, su castillo aun no existía. -Musitó con la mirada perdida. - Y aun transcurrieron muchas lunas antes de que apareciera.

Todos la miraron perplejos. Hasta ese momento no habían sido del todo conscientes de la edad de la muchacha. Francamente resultaba inquietante.

Miró a Dumbledore, con una triste sonrisa. - Para mi el tiempo nunca ha tenido importancia, no he tenido necesidad de medirlo. Siempre he existido, mientras todo cambiaba, yo permanecía. - Ladeó la cabeza. -Siempre ha sido así.

Harry tragó saliva y a Ron se le escapó un silbido.

-Lo que si se cree es que fue Schmendrick el Grande, el guardián de aquel unicornio. - Comentó la Granger, como siempre una sabelotodo.

-Entonces eso son…- Rumio Black.

-¡Mas de 1300 años! - Siseó Snape. Sus miradas volvieron a encontrarse. - Sea lo que sea no actuaba por voluntad propia. Sus ojos estaban vacíos, ciegos, sin alma. Alguien le dominaba. De eso estoy seguro.

-¿Pero quién? Y como. - Preguntó Poppy que llevaba un rato pensativa.

Snape se aparto un mechón de la cara. - Alguien que ha recuperado secretos de magia arcana. Secretos que ni nosotros conocemos. Y que ha desatado un poder oscuro e incontrolado, ya no solo esa bestia, sé lo que noté en ese bosque. - Señalo con la mirada a los jóvenes. -Y ustedes también. - Miró de nuevo a la muchacha. -Ella debe saber, tal vez oculto en su mente…

-Severus, ¡No! - Soltó tajante Minerva. -No usaras legeremancia con ella. No sabemos cómo puede afectarle. O como te afectaría a ti sondear una mente tan antigua.

Snape calló ante loa replica de la directora, podía tener razón.

-Una cuestión. -Interrumpió Ron. -Si va a estar aquí, digo yo. ¿Cómo va a pasar por bruja?, no tiene poderes, o bueno tal vez sí, pero no sabe hacer magia.

-Pues habrá que enseñarla. Ladró su novia.

¿Magia? Qué tontería, ella era magia, corría por sus venas, impregnaba todo su ser, vivía de ella. Pero con ese cuerpo. Observó un perchero en un rincón, y se acercó a él lentamente, mientras los humanos discutían sus temas. Lo miró un instante, un trozo de madera muerta, evocaba un árbol con sus ramas, de las que colgaban algunas prendas. Solo alzó una mano, y lo rozo con el dedo índice. La marca de su frente destello un instante envolviéndola en un chispazo azulado que duró apenas un segundo.

Todos se levantaron de golpe, y miraban con la boca abierta. El perchero comenzó a crujir, y removerse, brotes tiernos surgieron por el tronco, sus "ramas" se cubrieron de hojas verdes.

- Guau. Musitó el pelirrojo.

- Eso contesta a su pregunta Weasley. - Comentó sarcástico Snape.

Poppy miró con los ojos muy abiertos a la directora. -¡Magia dadora de vida!, fascinante. Y excelente para la medí magia.

-No solo eso, el unicornio puede otorgar gran poder a quien desee, además de la vida eterna. - Rumió Albus. - Seguro que eso es lo que pretende el enemigo.

Ella miró al guardabosque que continuaba observándola en silencio con los ojos llenos de lágrimas. Se acercó al semigigante y poso una mano en su rostro ajado. El gesto arrancó sendos gruñidos de los otros dos magos presentes.

El hombre miró a la joven a los ojos, era como si ella pudiera leer en su alma. - No fue culpa tuya, ellos eligieron su destino. - Susurró suavemente. El hombre asintió con los ojos, y sintió que una gran paz lo llenaba, ella le sonrió dulcemente, como lo haría un hermoso ángel.

Lentamente se apartó del guardabosque y volvió a situarse frente a la ventana. Suspiró levemente y volvió a sumirse en sus pensamientos.

Una lechuza negra irrumpió en la sala llevando un rollo de papel en las patas. Revoloteó sobre el profesor de pociones y lo dejo caer en sus manos dando un gritito. El hombre desenrollo lo que parecía un diario y sus ojos se abrieron desorbitadamente.

-¿Qué ocurre profesor? -Preguntó Potter echándose hacia adelante en su asiento.

Snape carraspeó y frunció el ceño. - Creo que por una vez hay algo interesante en una publicación muggle. - Masculló. - "Tragedia en el mar del Norte." "Agencias informan de una catástrofe acaecida la pasada noche en una plataforma petrolífera situada en alta mar." - Desvió la mirada a ellos un momento. - " Las autoridades aun no han dado datos concluyentes de lo sucedido, pero se cree que hacia la media noche, y debido a causas aun por investigar, la plataforma de extracción de gas y petróleo perteneciente a Refinerías Hagarth, fue devastada por una potente explosión de gas, seguida de un gran incendio que aun esta por controlar. No hay supervivientes. Nuestras fuentes indican que una de las causas barajadas fue una fuga de gas natural causada por posibles movimientos del suelo oceánico…"

- Anoche, antes del incidente. - Murmuró el Niño que Vivió. - Y ella ha hablado del mar.

-Debería ir a investigar. - Sugirió Black, poniéndose en pie.

-¿Tu solito? - La voz de Snape sonó todo lo cínica que podía. - A ver si la lías para variar.

Sirius lo miró serio. - ¿Algo que alegar?, Murciélago.

Snape se cruzo de brazos. - Solo que aquello estará lleno de muggles, y tú no eres demasiado cuidadoso que digamos. - Sonrío con malicia. - Estoy enterado de tu último numerito en un club de muggles. - Ladeó la cabeza. -¡Que malas son las juergas, eh!

Black se quedó petrificado y blanco." ¡Remus!, matare a ese licántropo bocón, y a este sucio mortifago por airearlo."

Dumbledore rió por lo bajo. - Tal vez deberíais ir los dos. - Ambos se giraron con los ojos muy abiertos "¡YO CON ESTE! " gritaron a coro señalándose con el dedo y con cara de pocos amigos, en un gesto un poco infantil. Las mujeres ahogaron una risilla, los gryffindor se miraron sorprendidos y el exdirector se echaba un caramelo a la boca. - Vosotros no cambiáis, no. A ver si por una vez sois capaces de hacer algo juntos, aparte de dedicaros lindezas.

Ambos gruñeron poniendo cara de niño gruñón. Severus se encogió de hombros. - Si hay que ir. - Rumió con desgana.

El otro lo miró enarcando una ceja. - Eso, vamos. Cuanto antes vayamos antes te perderé de vista.

-Yo también te quiero Black. Escupió mientras sacaba su varita.

El otro rió para sí. - Si, como el bogavante a la sardina.

Así entre insultos y sutilezas varias se esfumaron en el aire.

Minerva miró a Albus. - ¿Crees que es responsable mandar a esos dos?, ¿Juntos?

El rió divertido. - Ten fe, ambos son adultos muy capaces…

La directora enarco una ceja. (¬¬) - ¡Ya! ¡Adultos! - Se encogió de hombros. -Si tú lo dices, Albus.

___________________________________________________________

Ahí queda eso, espero que les esté gustando, pronto las cosas se van a complicar mucho para dos magos supuestamente adultos.

Saludos

Dejen reviews