Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.


Capítulo 7: Respeto

Edward POV

Realmente había sentido miedo al conocer al hermano de Bella, pero también un profundo respeto. Aquel chico, poco mayor que yo, había salvado la vida de su hermana, y estaba dispuesto a permanecer en prisión con tal de que ella no tuviera que recordar la violación.

-¿Me podríais dejar hablar un rato a solas con vuestro amigo?-les preguntó Emmett a Bella y Esme.

Mi miedo comenzó a aflorar ante la idea de quedarme a solas con ese chico enorme que adoraba a la chica a la que yo había estado a punto de matar. ¡Ay!

-Emmett.-le reprendió su hermana.

-No le haré daño, lo prometo.-suplicó su hermano.

-Compórtate,-le ordenó Esme.-¿Edward?

-Tranquila Esme, no pasa nada.-contesté.

Ellas se fueron dejándome solo con mi mayor temor. Me hizo una señal para que me sentara frente a él, un poco acojonado, lo hice.

-Bueno Edward, ya sé del accidente que tuviste con mi hermana...-suspiró y pasó su mano por el pelo-Sabes que si a ella le hubiera ocurrido algo, yo te habría matado, ¿no?

-Y con toda la razón del mundo.-acepté yo.

-Bueno, me gusta esa actitud.-admitió.

-Emmett, yo también tengo una hermana, y haría lo que fuera por ella. Sé por qué estás aquí y he de decir que mereces todo mi respeto por lo que hiciste, fuiste muy valiente. Eres un modelo a seguir.-le dije.

Él me miró confuso, sin comprender del todo.

-Gracias.-contestó.-Eres un buen tío, no de los que se suelen emborrachar y coger el coche para tener un accidente, ¿qué te pasó?

Y aquí volvía de nuevo mi avergonzante historia. Cuando terminé, Emmett estaba llorando de la risa. Ahora no daba tanto miedo, parecía como un niño pequeño al que realmente le hacía falta reír.

Supe que Emmett y yo seríamos grandes amigos.

Nos despedimos de él y volvimos a casa.

-¿Qué tal la conversación con mi hermano?-me preguntó divertida Bella.

-Emmett es un gran tipo.-contesté.

-Sí, que lo es.-apostilló Esme.-Bueno Bella, es hora de volver a la cama.-le dijo su madre en cuanto atravesamos el umbral de la puerta.

-Mamá por favor, un ratito más, no quiero volver a la cama. Estoy harta de estar acostada.-suplicó Bella como una niña pequeña.

-No hay peros que valgan, necesitas reposar, así que ya estás moviendo ese precioso culito tuyo a la habitación.-le ordenó suavemente.

-Está bien.-se resignó.-Ah, y gracias por darte cuenta de que tengo un culo precioso.-se rió Bella.

Bella subió a la habitación y yo me quedé como un idiota parado en la entrada.

-Edward, ¿estás bien?-me preguntó mi hermana Alice que se había acercado a mí.-¿Cómo ha ido la visita a la cárcel?¿Cómo es el hermano de Bella?

-Terrorífico...y una de las personas más simpáticas que he conocido en mi vida.-admití.

-Normal, Bella y él han sido criados por una gran mujer, cualquiera soñaría con tener una madre como Esme.-comentó.

-Alice, ¿qué estás tramando?-le pregunté adivinando que había algún plan oculto detrás de sus palabras.

-¿Yo? Nada, Edward.-repuso con cara de inocente.

-Claro, y tú compras tu ropa en los mercadillos.-dije sarcástico.-¿Qué tramas?

-Oh, vamos, Edward, no te pongas así. Es una gran idea, ella es una gran mujer, y papá está tan solo...

-Alice, NO.-la interrumpí.

-No ha salido con nadie desde la muerte de mamá, y Edward han pasado ya muchos años, tiene derecho a empezar de nuevo, ¿por qué no con ella?-me preguntó.

-Alice, me parecería genial que papá saliera con alguien, pero quizá deberías dejarle a él elegir.-apunté.

-Y será él quien elija, yo solo pretendo mostrarle las ventajas de elegirla a ella.-contraatacó.-Piénsalo Edward, es una mujer encantadora, sabemos que ya hubo fuego alguna vez entre ellos, y si estuvieran juntos, Bella se quedaría con nosotros.

-Alice deja de soñar, has creado tu propia fantasía con una mamá y una hermanita.-farfullé, sabía que mi padre necesitaba encontrar a alguien, pero también sabía que mi hermana tenía muchos pájaros en la cabeza.

-Quizá Emmett sería nuestro hermano, pero no creo que tú a Bella la veas como una hermana.-dijo malignamente.

-¿De qué hablas?-inquirí molesto.

-He visto cómo la miras, Edward, no soy idiota, sientes algo por ella.-apuntó.

-No digas tonterías Alice. Es una chica embarazada tras una violación y que ha perdido a su hermano, lo único que puedo sentir por ella es cariño y lástima.-repuse intentando evadir los comentarios de mi hermana.

-Guárdate tu lástima para quien la necesite.-escupió Bella que nos observaba en lo alto de las escaleras, me lanzó una mirada envenenada y se marchó a su cuarto dando un portazo.

-Genial Edward, te mereces un premio.-siseó mi hermana y se marchó dejándome solo y con cara de idiota.

Carlisle POV

Aún no me acostumbraba al hecho de ver tanta gente en mi casa, parecía que hubiera más vida aquí dentro. Desde que mi esposa Caroline muriera la casa había caído en penumbra, pero ahora con Esme y Bella en casa había más luz.

Esme

Esme

Esme

Cuántos años había pasado pensando que sería la mujer de mi vida, estuve tanto tiempo enamorado de ella, y como un cobarde nunca se lo dije, pero solo era un niño...

Había pasado mucho tiempo, pero seguía conservando las características que harían que cualquier hombre se volviera loco por ella, tan cariñosa, adorable, esa risa de pajarito, esos ojos que te hacen derretirte cuando clava su mirada en ti.

No recordaba sentirme así desde que mi esposa murió, ¿estarían despertando mis antiguos sentimientos por Esme?

-Creo que ese plato ya está bastante blanco, ¿no?-apuntó Esme al plato que llevaba más de 10 minutos frotando mientras estaba perdido en mis pensamientos.

-Un hombre fregando platos...Esto forma parte de las fantasías de tantas mujeres...-suspiró y después se puso completamente roja.

-No creo que de tantas.-objeté.

-Vamos Carlisle, no me digas que no tienes a todas las chicas del hospital babeando por el doctor Cullen, no me lo creo.-me reí.

-Créeme no soy tan rompecorazones como tú piensas.

-Será porque no quieres. Carlisle no ten engañes, que no te pesen los años, siguen siendo atractivo y encantador, y un caballero, eso ya no se encuentra.-me sonrió.

Ella pensaba todo eso de mí, ¡vaya! Dios mío, me comportaba como un adolescente hormonado.

-¿Y tu qué?-le contraataqué.-No me digas que los hombres no se mueren por ti.

-Claro que sí, sigo siendo irresistible, cariño.-bromeó.

-Desde luego que sí, ya quisiera tener yo tus piernas Esme.-comentó mi hija Alice que estaba apoyada en el quicio de la puerta mirándonos.

-¿Mis piernas?-se rió Esme.-¿Por qué?

-¡Oh, vamos, mírate! No tienes cartucheras, ni estrías, ni varices, están perfectas, tan largas...Todas las mujeres desean unas piernas como esas.-canturreó Alice.

Y cometí el error de comprobar lo que Alice decía, y ¡Ay, Dios, qué piernas! Se podría correr el Rally Dakar en esas curvas...NO NO NO Carlisle eres un hombre maduro, compórtate.

-Gracias, supongo.-se rió Esme por el comentario de mi hija, un poco sonrojada.

-No te avergüences Esme, eres una mujer preciosa, encantadora y lo más importante, con el culo en su sitio, ¿a que sí, papá?-me preguntó Alice.

Definitivamente entre el cuerpo de esa mujer y mi hija iban a matarme.


Espero que os haya gustado, intentaré no tardar tanto con el próximo capítulo.