-Diálogo-
"pensamiento"
P-chan aparece
El chico oji azul se encontraba en la sala de espera del consultorio del Dr. Tofú, esperaba pacientemente noticas sobre su prometida, es cierto que había tenido heridas graves, su piel estaba casi desgarrada y la sangre no había dejado de brotar. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó la presencia del Dr. Tofú enfrente de él.
-Ranma-. Dijo el Doctor suavemente.
-¿Cómo está?, ¿Mejorará? ¿Es grave? ¿Puedo verlo?-. dijo angustiada la peli azul.
-Tranquilo todo está bien ella está mejor, por el momento está inconsciente pero yo creo que le haría mejor que la vieras-.
-Gracias Doctor-.
-Oye Ranma ¿Por qué dejaste que peleara?-. El Doctor vio con seriedad al chico.
-usted sabe que yo jamás lo hubiera permitido, pero también sabe que Akane es una chica muy necia y terca se lo negué varias veces pero parecía que hablaba con la pared-.
El chico pasó a donde estaba su prometida sin hacer el menor ruido pudo observarla en la cama con los ojos cerrados y sus cabellos revueltos y cierta tonalidad rosa en sus mejillas, aún tenía las marcas de las armas blancas que habían rosado su piel, el chico no pudo evitar emitir unos sollozos para sentir perfectamente como las lágrimas empezaban el recorrido por sus mejillas.
-Te dije que no lo hicieras tonto-. El chico ya no soportaba toda esa desesperación que llevaba dentro de su ser.
-Te lo suplique y mira como te dejaron-. El oji azul pasaba las yemas de sus dedos por las rosadas mejillas de su prometida.
El chico tomó con fuerza la mano de su prometida y comenzó a llorar como nunca antes, el cuerpo podía ser de Ranma Saotome pero los sentimientos eran de una chica asustada y temerosa por lo que pudiera pasarle a su prometido, sentía la culpa sobre sus hombros, pero ahora no podía hacer nada solo tenía que esperar a que Ranma se recuperara…no le importaba tanto que su cuerpo quedara de esa manera le preocupaba su prometido.
-No iba a permitir…que…esas locas…te volvieran a…hu…a humillar-. Dijo la chica con voz baja y entrecortada.
-Pero Ranma…- decía el chico al cual no le importaba que lo viera llorando como un niño chiquito.
-Akane…no me arrepiento de haberlo hecho, por fin te respetaran-.
-Pero mira como te dejaron-
-velo por el lado bueno…este no es mi cuerpo-. La chica emitió una sonrisa para después caer inconsciente nuevamente.
El chico se relajó al escuchar las palabras de su prometida pero no pudo enojarse al escuchar el último comentario claro Akane sería la más afectada si regresan a la normalidad. Ahora que lo pensaba ni siquiera sabían la causa de por qué habían cambiado de cuerpo, ni siquiera sabían quién era el culpable, ya llevaban una semana así y aún no sabían nada de nada. Tenían que empezar a investigar como revertir esto, ninguno de los dos quería quedarse así para siempre.
El sol comenzaba a despedirse dejando en su lugar a la brillante luna como un hermoso diamante blanco acompañada de miles de estrellas que comenzaban a hacer su aparición. El chico había permanecido todo el día esperando a su prometida la cual aún no despertaba. Pensaba en lo ocurrido de hace unos instantes Ranma estaba a punto de perder ¿Qué pasaría si no hubiera tomado esas fuerzas? Seguramente ahorita ella no estaría ahí para cuidarlo, pero gracias al cielo eso no había pasado y Ranma seguía siendo su prometido, él hubiera dado su vida por protegerla y estaba segura que esta vez no era por su orgullo.
-Akane…-murmuraba la chica en sueños.
-Aquí estoy Ranma…a tu lado-. El chico apretó fuertemente la mano de su prometida.
La chica fue abriendo lentamente los ojos parpadeando varias veces seguidas puesto que la luz del sol le lastimaba, pudo observar que se encontraba en el mismo lugar atada a esa cama observó a su alrededor y divisó a su prometido recargado en un costado de su cama apretando fuertemente su mano y durmiendo placenteramente.
El chico poco a poco fue despertando también y lo primero que vio fue unos ojos almendrados que lo miraban atentamente, se incorporó en un instante y observó a la chica por unos instantes.
-Ranma ¿Cómo te sientes?-. dijo el muchacho tocando la frente de la chica.
-Mucho mejor, pero tu…vaya que luzco pálido, jamás me había visto con esas ojeras ¿Acaso no has dormido ni comido?-.
-Si Ranma se que te ves fatal pero agradezco no estar en mi cuerpo por ahora y no he comido he estado desde ayer aquí…contigo-.
-Pero ¿estás loca? Mi cuerpo necesita comida-.
-Al rato comeré ahorita lo importante es que ya estas mejor-.
El chico se paró para ir a avisarle al Dr. Tofú de que su prometida ya estaba mucho mejor tenía la esperanza de que ya se pudieran ir a casa juntos.
-Akane…perdóname-. Dijo la chica en un susurro.
-¿Qué?- dijo el chico parándose en seco y sin girarse.
-perdóname por mi culpa tu cuerpo quedó muy lastimado-.
-No tienes de qué disculparte, todo estará bien-.
-Akane no quiero regresar a mi cuerpo hasta que estas heridas no sanen-.
-¿Estás seguro? De todas formas tenemos que buscar la causa de todo esto y la manera de revertirlo, no podemos estar más así mira lo que te pasó quien sabe que pueda ocurrir después-.
Ambos chicos después de unas cuantas revisiones a la peli azul regresaron a casa y como era de esperarse todos interrogaban a los jóvenes, Kasumi y Nabiki trataban de ayudar a su hermana, mientras Soun lloraba amargamente y agradecía a Ranma, Genma estaba convertido en panda así que no había mucho que decir de él. El joven artista marcial fue respondiendo una a una las preguntas que surgían en la plática, se sentía algo incómodo al estar contando todo eso, después de un rato se dirigió hacia el cuarto de su prometida.
-hola Ranma-. Decía el chico mientras abría la puerta del cuarto de la peli azul.
-Akane ¿Qué haces aquí?-.
-Sólo pasaba a decirte buenas noches-.
-Igual que descanses-.
-Oye Ranma…tenemos que empezar a investigar cómo regresar a nuestros cuerpos-.
-Si…mañana empezaremos al fin y al cabo no tenemos clases-.
-de acuerdo, hasta mañana-. Decía el chico quien agitaba su mano de un lado hacía otro.
-Hasta mañana-
El sol comenzaba a asomarse una vez más, otro día mas había llegado, el cielo estaba tan deslumbrante, parecía que miles de diamantes estaban ahí, un azul tan claro…el chico se había despertado temprano y se dirigía hacía el cuarto de su prometida con una bandeja de comida en las manos. Por otro lado la chica parecía un tronco, una vez que caía en la cama nada ni nadie lo podía levantar, pudo sentir perfectamente como la mirada de alguien se fundía en su rostro y abrió los ojos lentamente para ver de quien se trataba y se encontró con unos hermosos ojos azules para después dar un salto y respirar agitadamente.
-Buenos días Ranma-. Decía el chico sonriendo.
-¿pero qué te ocurre Akane? ¿Hace cuánto tiempo estabas ahí?-.
-Acabo de llegar además no quería molestarte-.
-Tu sola presencia lo hace- masculló entre dientes.
-¿Qué dijiste? Si quieres me voy- se levantó bruscamente de la silla.
-No…quédate. ¿Qué es eso?-. dijo la chica señalando el plato que estaba sobre el escritorio.
-Es tu desayuno, sigues lastimado así que pensé en traértelo a al cama-.
-¿Lo…lo preparaste tú?- decía con una voz temblorosa.
-No, lo preparó Kasumi-.
-Entonces ¿Qué estas esperando?-
La chica comenzaba a comer delicadamente y saboreaba cada bocado que entrada por su boca cuando por fin terminó se volvió a recostar en su cama.
-oye Ranma…¿Cómo crees que sucedió el cambio?-.
La chica miró fijamente por unos instantes a la chica para después volver a dirigir su mirada al techo.
-No lo sé, la verdad no lo recuerdo muy bien-.
-Lo último que yo recuerdo es haber visto en mi cuarto humo pero después…desperté en tu cuarto y en tu cuerpo-. Decía el chico estando pensativo.
-Eso es…yo también recuerdo haber visto humo y después darme mucho sueño pero antes de eso yo había tenido un encuentro con el maestro Happosai-.
Ambos chicos se miraron incrédulos, rápidamente los dos salieron de la habitación pero le fue imposible a la chica debido a las heridas que aún permanecían en su cuerpo, además habían recordado que Happosai llegaría hasta tarde después de ir a "su entrenamiento" que seguramente constaría en robar ropas íntimas.
Había caído la noche para los jóvenes el tiempo pasaba demasiado lento, no veían la hora en la que el maestro llegara y les explicara todo de lo contrario estaban seguros que ambos le darían una paliza. Todos estaban reunidos en la mesa cenando, la chica ya se encontraba mucho mejor a pesar de que ese no era su cuerpo las heridas iban cicatrizando poco a poco ya tenía mucha más movilidad.
Escucharon unas risas provenir del patio y vieron una pequeña silueta entrar por la puerta principal era el maestro el cual como siempre llevaba en su espalda miles de prendas de todos los colores y tamaños. Observó como dos chicos se encontraban a su alrededor de brazos cruzados.
-Hola linda Akane- el viejito se lanzó contra los pechos de la chica y empezó a rosar en ellos su cara.
-Aléjese de mi viejo libidinoso-. Gritó la chica asustada para después estampar de lleno la cara del maestro en el suelo.
-¿Pero qué te sucede linda Akane? ¿Cómo puedes tratar así a un pobre viejecito como yo?-. Comenzaba a sollozar el maestro.
-¡Por su culpa estamos de esta manera!-. decía el chico desesperado.
toda la familia estaba mirando atentamente la escena cuando escucharon el último comentario no pudieron evitar tener dudas en su cabeza, querían saber a qué se referirían pero era mejor que desquitaran su coraje con el maestro.
-No sé de que hablas Ranma-. El maestro miraba con cara de súplica.
-Lo sabe perfectamente-. Decía la chica sujetando por el cuello a Happosai.
-Por su culpa Ranma en mi cuerpo y yo en el de él-. la chica no tuvo de otra que decirlo.
Toda la familia se sobresaltó, ahora entendían todo, todos los sucesos que habían estado pasando, porque Ranma llamaba a su prometida con su nombre y viceversa. Pero era preferible que por el momento no hicieran preguntas, dejarían que terminaran con el maestro para que cuando les explicaran todo estuvieran mucho más calmados.
-ah si…ya me acordé-. El maestro Happosai se encontraba comiendo calmadamente.
-¿Por qué nos hizo esto?- preguntaba el chico a modo de súplica.
-Ustedes dos estaban peleando mucho-.
-De todas formas eso no era asunto suyo- la chica estaba enfurecida.
-bueno lo hecho, hecho está- decía el viejito mientras le pedía otro plato de arroz a Kasumi.
-Entonces deshágalo- el chico rogó.
El maestro dejo a un lado el plato, se limpió su boca y se giró hacía los dos jóvenes que estaban a punto de estallar, tosió y abrió su boca para dar una respuesta.
-No sé como revertirlo-. El viejito volvía a comer.
Tanto Ranma como Akane tuvieron su caída anime, tanto al chico como a la chica le empezaba a salir una vena saltarina en la frente, tenían unas ganas enormes de darle una paliza, el había ocasionado todo esto pero no sabía cómo revertirlo, eso era increíble. ¿Cómo se suponía que regresarían a su cuerpo? ¿No tendrían de otra que quedarse así para siempre? No…esa no era opción tenían que regresar a su cuerpo.
-¿Cómo que no lo sabe?- la chica comenzaba a aumentar su aura al grado que todos los demás exceptuando el viejito y la peli azul salieran del lugar.
-Ranma…cálmate-. El chico trataba de sujetar a su prometida.
-De verdad que no lo sé-. El viejito se escondía tras las piernas de Ranma.
-Venga acá le voy a hacer recordar-. Y diciendo esto la chica mando a volar de una patada al maestro.
-Ranma ¿Por qué hiciste eso?- el chico le daba un golpe en la cabeza a su prometida.
-Eso ya no importa al parecer tenemos que buscar solución a esto solos-.
ambos chicos se habían sentado en la sala, estaban pensando en cómo podían arreglar todo ¿Qué tenían que hacer? ¿Acaso tenían que decir unas palabras? Habían tantas preguntas y ninguna respuesta ¿Qué era lo que revertía todo? Estaban tan metido en su mundo que no escucharon las pisadas de un animal entrando a la sala.
-¡p-chan!- dijo el joven al ver que el cerdito estaba rosando las piernas de su prometida.
-¿Qué demonios?- dijo la chica al ver lo que el cerdo estaba haciendo.
-Quítate de aquí cerdo asqueroso-. La chica arrojó violentamente al cerdito contra la pared.
El cerdito al recuperarse de ese golpe, no pudo evitar llorar mientras veía a la chica enfurecida enfrente de él sonriendo de una manera irónica. El cerdito trató de huir rápidamente pero gracias a su mal sentido acabo en los brazos del joven.
-¿Pero qué te pasa? No trates así a p-chan-. Dijo el chico abrazándolo
-Suelta a ese cerdo…quiero abrazarlo hasta estrangularlo- espetó la chica.
El chico jaló bruscamente a su prometido y se lo llevó al patio para poder hablarle. El cerdito estaba confundido su amada Akane le había dicho cerdo asqueroso mientras que Ranma se preocupaba por él ¿Qué demonios había sido eso?
-Ranma no seas grosero con p-chan él piensa que eres yo-. Suplicaba el chico.
-Pues que se entere de una vez-.
-claro que no…por favor sé amable con él mientras recuperamos nuestro cuerpo-.
-ah claro, entonces dormirá conmigo aún así-.
-De acuerdo, fingiré ser tu pero no te prometo que duerma conmigo-.
-Ranma…por favor-. El chico lanzó una de sus miradas mas dulces y tiernas.
-De acuerdo, está bien-.
-Pero tú tienes que tratarlo como lo trato yo-.
-Pero…Ranma..-
-Si yo me esfuerzo es justo que tu también lo hagas-.
Los jóvenes regresaron a la sala y observaron al cerdito negro que no paraba de mirarlos asustado, confundido para después ser alzado por las manos de su hermosa Akane.
-P-chan…que bien que volviste, ya te extrañaba- la chica tuvo que fingir una voz melosa para después abrazarlo sacándole gran parte del aire al pobre cerdito.
-Ran…Akane…am…¡suelta a ese cerdo!- el chico ni siquiera pudo gritar a la intensidad con la que lo haría Ranma.
al joven se le salió una pequeña gota para después mirar a su prometida dándole a entender que eso que había hecho era más que ridículo, ni siquiera llegaba a ridículo.
-P-chan, espero que no te hayas perdido en algún lugar-. La chica sonería de manera malévola.
-Akane…!deja a ese maldito cerdo!- el chico sentía como si algo dentro de él se quebrara.
-¿Pero por qué? Si es muy lindo…mira su barriga-. La chica comenzó a hacerle cosquillas al cerdo riendo siniestramente.
El cerdito no entendía nada su Akane estaba actuando de una manera muy extraña y observaba perfectamente como el oji azul lo miraba con unos ojos de melancolía absoluta.
-Ranma no sé porque lo odias tanto la verdad está muy lindo- la chica volvió a abrazar fuertemente al cerdo.
-No sé como soportas estar cerca de él-. El chico parecía el más herido con esas palabras.
-Bueno p-chan y yo nos vamos a dormir-.
-Hasta mañana p-chan…digo ni creas que dormirás con ese cerdo-.
-¿Qué pasa Ranma? ¿Hoy no lo golpearás?- la chica dirigió una mirada retadora a su prometido.
El chico no tuvo de otra que acceder y agarró al cerdito de las ojeras para darle un golpe en la cabeza, después de eso la chica lo recogió sonriente mientras el chico tenía una mirada de angustia, Ranma pagará por haberla obligado a hacerle eso a p-chan. La peli azul se dirigió hacía su cuarto, se colocó su pijama y atrajo al cerdito hacía su cuerpo.
-Bien p-chan es hora de dormir, tú dormirás en el piso y yo en mi cama…así que ni se te ocurra subirte-.
El cerdito la miró varias veces tratando de procesar lo que había dicho, su linda Akane jamás le había dicho eso. Vio como se acostaba y al poco rato se quedó dormida, el cerdo aprovechó esa situación y se subió cautelosamente a la cama para después acurrucarse entre los brazos de su amada.
A la mañana siguiente todos bajaron para desayunar, la peli azul llevaba a P-chan entre sus brazos y lo colocó en la mesa, después bajo el oji azul el cual le dio los buenos días al cerdito. Todos empezaron a comer y P-chan veía como su amada comía lenta y calmadamente de repente ésta lo observó y sonrío de una manera muy extraña.
-¿Acaso quieres comer P-chan?- decía la chica mientras agarraba su cuchara para dirigirla al hocico del cerdo. El cerdito asintió contento.
-Bueno pues…come…vamos P-chan, qué rico está verdad…come, ¿Qué pasa ya no puedes más? Yo sé que te gusta…sigue comiendo…que lento eres…vamos come más rápido…come…-
toda la familia estaba mirando a la joven asustados, la chica estaba alimentando al cerdito muy rápido apenas éste había introducido la comida a su hocico cuando la peli azul volvía a introducir más comida al grado de que el cerdito ya no pudo más y terminó por desmayarse.
-Akane ¿Qué te ocurre? No trates así a P-chan- dijo recogiéndolo y llevándoselo hacía el patio.
-Ranma…espera…solo estaba jugando, nos estábamos divirtiendo-. La chica salió tras el muchacho.
Toda la familia se quedó estática ante la escena que habían armado esos dos, esta vez estaban seguros que era acerca de la discusión que habían tenido ayer con el maestro.
-Pobre P-chan-. Decía Kasumi mientras se paraba de su lugar.
-No te preocupes Kasumi, Ranma...bueno…Akane…am no…Akane en el cuerpo de Ranma no lo permitirá-. Decía Soun.
Pero P-chan no era tan importante en esos momentos, ambos jóvenes tenían que empezar a buscar una cura para lo que les estaba pasando, tenían que hacerlo rápido no querían vivir así por el resto de sus vidas.
NOTAS DE LA AUTORA:
Hola…bueno espero que les haya gustado este capítulo, ya estoy pensando en un final, por el momento espero estén disfrutando de la historia. Ya saben cualquier comentario, crítica, idea, reclamo será muy bien aceptado.
