Lovuletto. Capítulo VII.

Lirio chan y Angel Dark Fire, les agradezco muchísimos sus reviews. Ojalá también los siguientes capis les sigan gustando, pues se me ha puesto algo difícil la trama.

*Las negritas son, esta vez, las escrituras de Fakir*

En las paredes, las cuerdas y péndulos del reloj que controlaba los sucesos en Kinkan, se habían detenido. Con un poco de miedo, se acercó a la sala donde colgaban los engranajes, sintiendo que esta vez no era una marioneta.

—Drosselmeyer san—llamó con voz queda.

AGRADABLE VISITA, PRINCESS TUTU. CASI ADIVINO LO QUE TE TRAE POR AQUÍ.

—Quería hablar con usted.

SIÉNTATE A LA MESA Y DISFRUTA MIENTRAS PUEDAS. LA TRAGEDIA ESTÁ A PUNTO DE OCURRIR. ¿POR QUÉ NO ERES UNA MARIONETA, EH, PRINCESS TUTU? ¿TE LO HAS PREGUNTADO? ESTÁS LLEVANDO MUY MAL LA HISTORIA QUE TE DI A PROTAGONIZAR. SE SUPONÍA QUE DEBÍAS SUFRIR POR EL PRÍNCIPE Y NO QUEDARTE CON UN CABALLERO.

—Traté de dar lo mejor posible, pero todo ha salido al revés. Aunque arrebaté a Fakir de su sentimiento, continúa igual. Mythos no es así. —Suspiró— Por eso renuncio al caballero, es verdad lo que usted decía… ¡sus celos me agobian! Disculpe los malos pasos, Drosselmeyer-san. He aprendido de mis errores, no hay final más seguro que el concebido por usted.

ESO ESTÁ MEJOR. PERO CREO QUE AÚN LO QUIERES.

—No es fácil arrancarse a alguien del corazón. Pero si él me amara de verdad, no dudaría de mí ¿Cierto? Fakir me está haciendo más daño que los trozos de corazón a Mythos.

NO CONFÍO EN TUS RAZONES, PRINCESS TUTU.

—¡Drosselmeyer san, por favor! —con angustia en la mirada, se llevó las manos a los ojos para frotarlos y provocar lágrimas— No puedo creer que sea tan cruel… ¿Piensa que estoy sintiéndome bien con esto? ¡Me engañé como tonta, al fantasear con un caballero noble, dispuesto a vencer su propio recelo!

OYE, OYE. NO TIENES POR QUÉ LLORAR, PRINCESS TUTU.

—¿En serio? ¡Se nota que le agrada mi tragedia! —Se enjugó las falsas lágrimas e hizo un puchero— Quisiera recuperar a Mythos y usted me lo impide.

NO ME CULPES DE TU LOCURA. POR TU OSADÍA, MERECES QUEDARTE CON EL CABALLERO ¡SUFRE AHORA Y TRAE MÁS DESESPERACIÓN A LA HISTORIA!

—Le pido que tenga una merced conmigo… ¡Quiero que Mythos me ame, así desaparezca en un rayo de luz!

NO LO SÉ, —Drosselmeyer se atusó pensativo la barba— PUEDE QUE DESPUÉS CAMBIES DE OPINIÓN Y DECIDAS CORRER TRAS EL CABALLERO.

—Le demostraré hasta qué punto deseo volver atrás la historia. En estos momentos, Fakir está a punto de acabarla a su gusto, consumido por los celos. ¡Me obligará a que estemos juntos y no estoy dispuesta! Si va a hacerme llorar de por vida, es mejor que la historia acabe como usted la planeó —hizo un gesto de intenso dolor— ¡Me gustaría poder estar junto al príncipe y decirle que me perdone, que lo amo, aunque eso signifique mi muerte!

¡¿EH, QUÉ DICES? ¿EL CABALLERO IDIOTA QUIERE ARRUINAR EL FINAL DE MI HISTORIA, MÁS DE LO QUE ESTÁ? —se volteó hacia unos engranajes y observó a Fakir, que intentaba detener los sucesos, pluma en mano. Princess Tutu aprovechó para verter un líquido rojo en la taza del viejo— NO TE INQUIETES, HARÉ LO IMPOSIBLE PORQUE TODO VUELVA A LA NORMALIDAD.

—Gracias, Drosselmeyer-san —le dedicó una sonrisa triste—. Entiendo que quiera un final trágico…

/

A pesar de que no se trataba de la pluma original que Rue le diera, Fakir notó cómo respondía a una fuerza extraña, haciéndole escribir contra su voluntad. Intentó oponerse a ser tratado como una marioneta, pero fue en vano.

AHORA, TE HARÉ SABER EXACTAMENTE LA REALIDAD DE LA SITUACIÓN. ESCRIBIRÁS LO QUE PIENSA AHIRU CHAN DE TI, JEJEJE.

Prefiero al príncipe, el caballero sigue siendo un celoso insoportable.

Te engañabas al creer que podría llegarme a enamorar de un personaje secundario.

—Tch, viejo idiota—sonrió irónico—.Por suerte no tengo dudas al respecto.

El trozo que tenías y fue extraído por mí, sólo era para completar el corazón de Mythos y al final de la historia vivir felices. Todo fue muy bien planeado, incluso Rue cayó en la trampa.

—Eso es más difícil de asimilar… —frunció el ceño, y desconfió—¿Será cierto? No, no lo es… pero si el viejo es capaz de torcer la mente de Ahiru… ¡Ahiru!

Quiero que Neko sensei me haga esposa de Mythos mediante una boda que se celebrará en Kinkan y tú serás el padrino.

—Absurdo, confío en mi princesa. No sé qué pasará después, pero la única boda que oficiará Neko sensei aparte de la suya, va a ser la mía con Ahiru. —Fakir apretó tanto el punto, que hizo un agujero en el papel—Apresúrate con lo que vayas a hacer, Princess Kraehe.

LUCES MUY TURBADO, JEJEJE.

—¡Ahiru, no creo lo que dices!¡Mythos nunca llegará a quererte del modo en que te lo he demostrado yo!¡Estúpido Drosselmeyer, no tienes derecho a manipularla!¡Cambiaré tu final a otro que hemos decidido los dos. Ella es mía, como tal, te la reclamo!

/

Princess Tutu colocó juntas las palmas en actitud implorante. Sus ojos reflejaron una profunda tristeza.

—¿Le he mentido? —sollozó— Ya lo escuchó usted, no se resigna a la idea de perderme.

ESO DEBERÍA CONMOVER TU NATURALEZA —musitó el viejo, depositando en ella otra vez su interés—. LO SUFICIENTE COMO PARA QUE TE CONVENZAS DE SU AMOR.

—El suyo está oscurecido por los celos. No quiero más tormento —dijo marchita—, anhelo la paz de decirle lo que siento a Mythos, y no volver a esta historia que tantas lágrimas me ha traído.

VALE, VALE, NO ES TIEMPO AÚN DE QUE MUERAS DE PURO ABATIMIENTO… UHM, ESO NO SERÍA UN BUEN FINAL, DESPUÉS DE TODO.

—Ahiru, —la voz de Fakir se escuchó en aquel universo de engranajes— disculpa mi egoísmo. Tienes razón al preferir a Mythos, no cambiaré la historia. Entiendo que no quieras estar junto a alguien que te muestra una pasión tan desenfrenada, tan ciega a las razones, como la que nació desde que nos reconocimos como algo más que amigos. Supongo que los celos son inevitables cuando se ama a una persona tanto, como para echar a un lado el aprecio por tu propia vida. Entonces no quieres que nadie codicie ese trozo de corazón que no es tuyo, pero forma parte de él. Te amo, Ahiru, es todo cuanto quiero que sepas. Eres libre de escoger. —un chasquido hizo que Princess Tutu se estremeciera.

¿EL CABALLERO HA ROTO SU PLUMA? JEJEJE, ESTO SÍ QUE NO ME LO ESPERABA, CUÁN INTERESANTE. PRIMERO DEJA A UN LADO SU ESPADA Y AHORA DESTROZA SU ÚNICA ARMA. Y TODO POR TI, PRINCESS TUTU…

—Fakir… —las lágrimas cayeron por su rostro.

BUENO, PARECE QUE AHORA SÍ CONMOVIÓ TU ESPÍRITU.

—No dejo de sentir pena por él. Me es inevitable —replicó ella, incómoda—. Como bien lo sabe, es parte de mi naturaleza. Pero eso no significa que renuncie al príncipe. ¡Ahora más que nunca lo necesito!

ERES EN VERDAD UNA FRÁGIL CRIATURA —sonrió maligno Drosselmeyer—, PERO ESO ESTÁ BIEN. VEAMOS EL LADO BUENO EN LA TRAGEDIA DEL CABALLERO, YA NO CAMBIARÁ TU DESTINO.

—Siento que necesito un té —pidió, extendiéndole la tacita vacía.

BRINDEMOS, BRINDEMOS, DULCE AHIRU. AHORA SOLO NOS FALTA EL PRÍNCIPE.

Drosselmeyer alzó su taza, y el tintineo de la porcelana al chocar, alivió a Princess Tutu. Observó con los ojos entrecerrados, mientras degustaba el líquido, como el viejo saboreaba el suyo con gusto.

EL PRÍNCIPE Y SU AMADO CUERVO, EL CABALLERO INÚTIL Y… —bostezó— EL TRÁGICO DESTINO DE UN ESCRITOR.

Princess Tutu esperó, sin apartar la mirada. Frente a ella, Drosselmeyer había caído sobre la mesa, roncando como un bendito. Y entre ambos, flotó la pluma negra de un cuervo.

—Es hora, no perdamos tiempo —Princess Kraehe había aparecido en el salón, armada con una filosa hoja. Al ver a la chica en un temblor, no se ahorró la ironía— Vuélvete si no quieres presenciar cómo extraigo su corazón.

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Princess Kraehe se detuvo frente a los grandes ojos del cuervo monstruoso. En sus manos apareció una caja de metal negro.

—¿Qué me ofreces, Kraehe? —La voz del cuervo resonó en los oídos de la chica, sobresaltándola.

—Padre, te he traído lo que prometí. Es el corazón más delicioso que probarás en vida —Ella sonrió al elevar sus manos.

—Oh, Princess Kraehe. Sabía que eras de fiar. ¡Entrégamelo! El príncipe será tuyo.

—Sí, padre.

La caja llegó a la boca del cuervo, que la engulló sin pensarlo dos veces. Al hundirse en el núcleo de su cuerpo, el corazón hizo que perdiera las fuerzas.

—¡¿Por qué se disipan mis poderes, Kraehe?

—¿Eh? —Abrió los ojos y retrocedió en un grand jeté, buscando evadir la garra que había caído delante de ella— No sabía que esto pudiera restarte poder, padre. Lo siento.

—¡Sal de mi vista, Kraehe!

—Padre… —Sollozó retirándose.

—¡Me ofreciste un corazón pasado, hija idiota!

/

Fakir arrojó al piso los dos trozos de pluma y abandonó con rapidez la estancia. La pequeña marioneta de cabello verde le siguió de cerca, sin dejar de sonar el tambor.

—¡No puedo esperarte, Uzura! —le gritó, volviendo el rostro, ante el reclamo de la muñeca— ¡Tengo que llegar al campanario!

—¡Aún no me dices qué cosa es un beso de amor, zura!

—Si lo que me contaste es verdad, podré mostrártelo —se sintió aliviado al ver frente a él la torre— ¿Dónde está esa máquina diabólica?

Apenas Uzura le señaló el campanario, Fakir se precipitó escaleras arriba, hacia las habitaciones superiores. La muñeca se le adelantó, entusiasmada. En el último piso, les recibió una marioneta semejante a Edel.

—¡Uzura! —al ver que se acercaba a ella sin ninguna cautela, Fakir la llamó de vuelta. Esperó como lógica reacción que la muñeca les negara el paso. Contrario a eso, les dio sonriente la bienvenida.

—Esperaba al príncipe, no al caballero… —dijo amable y señaló una escalera a su siniestra— Pero supongo que la historia sabe lo que hace.

Unos escalones más y Fakir se encontró frente a la invención de Drosselmeyer.

Esto es lo que controla los hechos de Kinkan… o más bien controlaban —desprendió con ira el brazo mecánico—. La máquina de tragedia que divertía a Drosselmeyer.

—Uuuhh… ¿Entonces qué harás, zura? —la marioneta lo observó curiosa, al verlo sacar del bolsillo la pluma que antes le había dado Rue.

—Escribiré el resto —se acomodó frente al escritorio que antes había servido de apoyo al brazo mecánico—. Gracias, Uzura —pasó su mano sobre los cabellos de la muñeca—. Si todo sale bien, te daré la respuesta a lo que quieres saber.

Y trazó en el papel las palabras que continuarían la historia.

/

Princess Tutu se vio ante las murallas de Kinkan, junto a Mythos. Por alguna extraña razón había aparecido allí de repente.

—En estos muros están los últimos trozos de corazón, Príncipe. Debes saber que el cuervo será liberado al devolvértelos.

—Gracias, Princess Tutu.

—El pedazo que dará fin a tu agonía es mi pendiente, será tuyo cuando lo necesites —Cerró los ojos, al escuchar una voz en su interior que la llamaba.

—…Ahiru, Ahiru, Ahiru. Te acompaño, estoy contigo.

—¿Fakir? —reconoció el tono ansioso del caballero y sintió que le volvían las fuerzas.

—¿Qué pasa, Tutu? —Mythos observó con desconcierto su actitud. Ella le dirigió una mirada tierna y levantó las manos ante la muralla para recoger los trozos.

La rajadura en el parapeto llamó la atención de Mythos, que debió alejarse ante la caída de las piedras. Tutu se retiró en foulletés, deteniéndose a una distancia prudencial. Recogió los fragmentos rojos que en forma de rubíes, llegaron a sus manos. Casi de inmediato, un estruendo proveniente de la tierra, les hizo saber que el cuervo monstruoso ya era libre.

—¡Rue chan! —gritó Princess Tutu, al verla aparecer en el suelo y ensangrentada. Lucía las marcas de unas garras en el brazo, huella que delataba lo poco que gustó a su padre el corazón que le ofreciera.

—El cuervo no luchará con todas sus fuerzas —Rue buscó incorporarse—… El sacrificio de Drosselmeyer lo debilitó.

—Hija traidora, eso no le dará ventajas al príncipe —un cuervo enorme apareció sobre la ciudad— y sí lo condenará para siempre a los Abismos de la Desesperación.

—¡Si te llevas a alguien, que sea yo! —gritó ella en respuesta y se volvió llorosa a Mythos— ¡Príncipe, siempre te he amado! ¡Desde que era niña, y siempre te amaré!

—¿Tutu? —Mythos observó confundido a la princesa, luego a Rue— ¿Acaso no me amas, Princess Tutu?

—El amor de Rue te merece por completo, Príncipe —ella hizo una galante reverencia y sonrió—. Yo… encontré que mi destino era otro.

—Pensar que lo amas tanto como para sacrificar tu propia vida —intervino el cuervo—, mi querida hija.

—¡Rue! —gritaron al unísono Mythos y Princess Tutu, al ver que dos cuervos la llevaban al interior del padre.

Ahiru, la historia sigue. Tendrán que pelear con el cuervo monstruoso por culpa del viejo, la escena ya estaba escrita. Creo que Kraehe no lo sabía. Los podré ayudar sólo después que Mythos enfrente al cuervo y…

—¿Fakir, qué pasa? —Princess Tutu sintió un escalofrío al escuchar su pausa— ¿Salió mal el plan de Rue?

Los del pueblo han sido bañados con la sangre del cuervo. Todo se complica, pero tengo fe en ti, Ahiru. Sabrás cómo llevarlos a un mejor destino, yo estaré contigo y te apoyaré… Al final, la historia terminará a mi manera.

—Entiendo —ella cerró los ojos y apretó con sus manos el colgante.

Ah… Ahiru. No me importa lo que eres en realidad, aprendí a quererte en todas tus formas. No tengas miedo por lo que pueda suceder…

Asintió, volviéndose hacia Mythos, que ya desafiaba al cuervo.

—Tutu, ¿podrías devolverme el último trozo? —pidió él— Quiero salvar a Rue. Voy a protegerla, y de ser posible, deseo que se convierta en mi princesa.

—Es tuyo, príncipe —la chica llevó las manos a su colgante. Al sentir que el broche no cedía, se inquietó— No sale… el colgante no quiere salir.

—¿Qué pasa, Tutu?

—El colgante…el colgante —Sollozó negando con la cabeza.

—Fakir, ayúdame a entregarle el último sentimiento al Príncipe —Tutu forzó la cadena, rompiendo el broche—.Él ya no es mi destino, la historia tiene que cambiar.

El colgante de Princess Tutu estaba conformado por un vidrio rojo y un par de alas que indicarían la libertad de todos.

—Alas libérense devolviendo al príncipe su último trozo…

Alas libérense devolviendo al príncipe su último trozo…

Al decir estas palabras el sentimiento se liberó, llegando al pecho de Mythos en forma de escarcha roja.

—Adiós, príncipe —La imagen de Princess Tutu desapareció y ante Mythos estaba la figura de un pato amarillo— Fakir… El viejo ya murió, ¿por qué vuelvo a ser un pato?