Capítulo 6

Tiempo de luchar I, Overture.

¡GSPORTS GAZZETE, EDICIÓN MATUTINA!

Buenos días a todos, en esta su edición matutina de GSPORTS GAZZETE. En la edición de hoy tenemos un breve recuento del pasado sorteo de equipos de la primera ronda del famoso torneo Hetalia Budokan que se está celebrando en la isla de Oezo en este mismo momento.

Así es Kendall. Gran sorpresa fue que dos debutantes fueran sorteados como cabezas de equipo, especialmente Dylan McKennet de Australia, quien es uno de los más opcionados para ganar el título de campeón. Sin embargo deberá enfrentarse a rivales de peso como Farouk Al Harani, Lovino Vargas y Gilbert Bielschmitchd… especialmente Bielchsmitchd, quien lleva cerca de 6 torneos en invicto y va por séptimo título.

Por lo pronto, el cronograma de la primera ronda se ha definido de la siguiente manera.

Liga de Oceanía VS. Liga de Suramérica.

Dylan Mckennet vs Diego Andrés Sarmiento.

A partir de las 10:30 AM en la Shinozaki Arena de Etsubashi.

En Horas de la tarde…

Liga de Norteamérica, Centroamérica e islas del caribe VS Liga del este de Asia.

Carlos Machado Vs Kyrian Rehenanpagi.

A partir de las 4:30 PM en la Shinozaki Arena de Etsubashi.

La ceremonia de inauguración se celebrará a las 8:30 am en la arena Shinozaki, con la presencia del primer ministro, autoridades gubernamentales, el representante de la casa imperial y los organizadores del torneo.

Cerramos la transmisión deseando a los competidores buena suerte y que ustedes disfruten de las fiestas navideñas.

Temprano en la mañana 4:25 AM, en el lobby del hotel…

― ¿Cómo marcha todo, Antonio?

pregunta mucho por los dos, Gabriel. Especialmente por Lovino… Feli es un niño muy dulce y me colabora mucho en la cafetería

―lo se… es una pena que te ponga en esta situación pero sabes que la salud de Feliciano es demasiado delicada y no podría permitirme estar pendiente de él mientras entreno y preparo a Lovino

tranquilo, no hay problema alguno Gabriel. Tú me ayudaste, lo menos que puedo hacer es devolverte el favor… total, Feli está pendiente de las transmisiones del torneo y se emociona cuando ve a Lovino. Todos en el barrio esperan que Lovino gane, incluso los niños del orfanato han insistido en que dejen transmitir las peleas en el salón de tu parroquia.

―Sabes bien que eso no puedo hacer eso. Monseñor Piumera no lo aprobaría… pero puedes hablar con don Girolamo: él puede gestionar un salón o un proyector por parte de la junta vecinal.

pásamelo, pásamelo pásamelos quiero hablar con él, no seas malo…

― ¿es Feli?

sí, es el. Si quieres te lo paso al teléfono Gabriel.

Gabriel resopló. Feliciano era el menor de los 3 hermanos Vargas, quien a pesar de que se gastaba sus 17 años tenía una salud en extremo delicada por varias complicaciones médicas que le habían detectado a edad temprana. No podía agitarse demasiado debido a la propensión congénita de su corazón, el cual no funcionaba correctamente, sumado a dificultades respiratorias que empeoraban su cuadro clínico. Lovino y Gabriel habían velado por su hermano menor en extremo; hasta podría decirse que de manera sobreprotectora, en especial cuando el padre de ellos falleció. El abuelo Rómulo también ayudaba pero ya estaba bastante viejo y entrado en años, sin embargo Antonio, un español dueño de una cafetería del vecindario, se había ofrecido en ayudar a cuidar a su hermano menor en retribución por la ayuda que Gabriel le había brindado tiempo atrás.

¿aún no han comenzado...? Ve… ¡espero que mio fratelli gane!

―Feli… sabes que la victoria depende no solo de Lovino y de mí, sino de que Dios así lo disponga. ¿Has tomado tus medicinas?

Saben feo…

―Toma tus medicinas. Y hazle caso a Antonio en todo. Lovino y yo te queremos, no olvides eso.

y Lovi… quiero hablar con él, porfa pásamelo… lo extraño

―Lovino está entrenando Feli. ―le dijo el de lentes con un tono amorosamente paternal― ahora… vuélveme a pasar a Antonio.

Desde el otro lado de la línea, el menor de los hermanos le pasa al español de ojos verdes la bocina del teléfono.

― ¿lo has llevado a los controles?, sabes bien que es importante que no desatienda sus controles.

Sí, lo he llevado a todos los controles médicos. Por lo pronto, dicen que está estable pero…

―pero que, dímelo.

el médico me dice que lo más aconsejable es que le hagan un remplazo de válvulas coronarias. Dicen… que la operación puede ser muy riesgosa debido a su condición médica.

―si… lo sé. Y sé que lo que sufre Feliciano es congénito. ―responde el italiano de lentes desde el otro lado de la línea― a veces siento que no satisfago a Dios lo suficiente, y me castiga hiriendo a los que quiero.

no te culpes por lo que sufre Feliciano, Gabriel. ―le espeta el español― desde que te conozco te has echado toda suerte de responsabilidades encima: tus hermanos, la parroquia, los niños del orfanato,… ¿y no piensas aunque sea en ti una vez?

―Sabes que no puedo darme el lujo de ser egoísta Antonio. Es mi deber…

tu deber es contigo mismo Gabriel. No puedes siempre pensar en ayudar a los otros, si no te ayudas a ti mismo, Dios mío.

―No metas a Dios en esto. Yo le decidí servirle, entregándome a su ministerio… porque lo quise.

¿Por qué lo quisiste, o porque te prometiste a ti mismo dejar esa vida de pandillero que tenías antes de tomar los votos si Feliciano se recuperaba?

―Antonio. ¿Recuerdas a Vash Zwingli?

Sí, me hablaste de él, que fue tu compañero de seminario ¿Qué pasa con él?

―está aquí.

Parece que Dios te está enviando una señal muy obvia. Deberías de confrontarlo.

―Antonio… dale a Feli mis saludos y mi bendición. Cuídalo.

Lo haré.

Habían cortado la comunicación, y Gabriel sentía que todo el peso del mundo se le iba encima en un sentido literal. Lovino por su parte estaba cumpliendo la "penitencia" del día afuera, en el jardín del gimnasio: 330 flexiones de pecho, y ya iba por la 400. La preparación física era especialmente importante, en especial en esos momentos.

― ¿Has terminado la penitencia?

―siempre las pones demasiado exigentes, Gabriel ―contestó el menor de los dos.

El de lentes se quitó la chaqueta y la camisa de fondo, quedando en meros pantalones deportivos. Luego, se quitó los lentes. Ambas cosas las dejó en una mesita auxiliar cercana que había en el jardín. Lovino sabía a qué se estaba preparando su hermano mayor… y sonrió confiado.

―En serio, bastardo ¿no paras aunque sea un minuto?

―necesitas prepararte, Lovino. Ahora, sabes bien que si quieres la absolución tendrás que derrotarme.

―como digas…

Y en medio de todo, comenzaron el combate.

Arena Shinozaki, en ese momento…

―todo debe de estar listo para la ceremonia de apertura… por favor, señores…

Un ir y venir de tambores gigantes, cables de luz, disfraces y demás se veía en el interior de la arena de combates en ese momento. La ceremonia de apertura iba a dar inicio al torneo de manera oficial y todo debía estar a punto. Sakura estaba al pendiente de ello, organizando todo como podía, dando órdenes aquí y allá, disponiendo en qué orden debía de salir tal o cual acto. La organización del evento debía de salir perfecta.

―el orden de entrada es importante… pongan los tambores allí y tengan cuidado, el templo nos los cobraría con un ojo de la cara si los dañamos ―daba órdenes a diestra y siniestra, coordinando como podía. No quería ser subestimada por nada, y eso lo sabía bien. Sin embargo, no advirtió la entrada de una chica de ojos violetas, cabello rubio, vestida con un caro vestido de Armani y una capa elegante de armiño que la cubría. Desentonaba con el sobrio conjunto deportivo que usaba Sakura, la cual estaba usando ropa cómoda que no le estorbase en sus funciones, justo en ese momento.

―Señorita Honda… me asombra mucho su capacidad organizativa ―dijo la ucraniana de manera falsamente gentil

― ¿Qué hace usted aquí, Braginskaya-ojousama? Este no es un lugar indicado para que esté de esa manera.

Las dos mujeres se miraron: desconfiaban la una de la otra de manera evidente. La ucraniana solo seguía sonriendo ahí, como si nada pasara. Ignoraron el ir y venir de bailarines, de luminotécnicos, estaban allí las dos confrontándose en medio de la enormidad de las tribunas del estadio de lucha.

―soy la hermana de Iván. Y a veces… él no puede estar pendiente de todo, por lo que a veces debo de velar por sus intereses ― dijo entonces la eslava― mi hermano a veces, necesitade mí.

―así suelen ser los hermanos, Braginskaya-Ojousama. A veces irresponsables, pero sin embargo daríamos la vida y el corazón por ellos si alguien les hace daño.

La oriental miraba a la eslava de manera fría y desafiante. Ekaterina, en medio de su sonrisa gentil y sus elegantes trajes parecía enmascarar toda suerte de secretos. Era como una áspid, esperando entre la hierba a cualquier incauto para atacar sin ningún tipo de reparo. Y Sakura sabía bien a que se estaba exponiendo: la presión a la que Iván le había sometido durante la rueda de prensa en Tokio le había dado una perspectiva de la batalla que tendría que librar.

―Bien… Iván me había dicho que cualquier cambio que se tuviera que hacer con respecto a la organización del torneo y la logística, se consultara con él o conmigo en caso de que no pudiera atenderlo.

―entiendo. Pero creo que es más conveniente que me entienda directamente con Braginski-san. Sin ningún tipo de intermediarios.

―una pena… total, espero que podamos ser amigas.

―No existe tal posibilidad, Braginskaya-Ojousama. ―respondió la asiática de manera fría― si me disculpa, estoy demasiado ocupada, y necesito coordinar la ceremonia de apertura que será en menos de dos horas.

En las calles de Etsubashi, 5:30 AM.

Era extraño, pero la actividad había iniciado desde las 3:00, debido al bullicio de la gente que asistiría al torneo. Los hoteles estaban a tope de capacidad, las posadas lo mismo, los puestos de comida vendían viandas y platillos rezumantes de olores, colores y sabores. A pesar de que los otros dos poblados de la isla también habían copado su capacidad, Etsubashi era el centro de todo. El estadio Shinozaki, el templo Eizan, la sombra del monte Eizan sobre la ciudad, amenazador e imponente con sus fumarolas. La actividad volcánica del monte Eizan había aumentado con el paso de los días, pero nadie le hacía caso: a fin de cuentas el dios tutelar de la isla no les haría daño… aun. Los sacerdotes del templo habían hecho varios ritos de purificación con arroz, sake, sal y agua para pedir clemencia. A pesar de estar en medio del mar del Japón, la isla de Oezo sentía los rigores invernales de la temporada. Era pintoresco de por si ver a la gente caminar, arrebujada en sus trajes invernales, cubriéndose del frio, caminando en medio de las estrechas calles del pequeño poblado. La capacidad se había desbordado, y el bullicio también. Y muchos en Etsubashi esperaban bastantes réditos económicos del torneo.

Farouk obviamente caminaba en silencio, pasando desapercibido. Su entrenador, Sadiq, se encontraba en el hotel ultimando los detalles finales. No se terminaba de acostumbrar al frío decembrino, estaba acostumbrado a los rigurosos calores de la ciudad de Túnez. Recordaba su meteórica carrera; de ser un ladronzuelo que robaba en las calles tunecinas a los turistas y transeúntes, se metió con el turista equivocado, él 3 veces campeón por la liga del sur de Europa y medio oriente, Sadiq Adnan. Se había recientemente retirado del mundo de las luchas, ya cansado de quedar siempre como el subcampeón o tercer lugar. Irónicamente, se encontraba en Túnez buscando alejarse de los medios los cuales se habían quedado consternados con aquella noticia. Lo entrenó por tres años en Estambul, le dio techo, le dio un propósito que era triunfar… y era irónico. Él era el más joven de los peleadores, con apenas 16 años: una revelación que había impactado a todos en el mundo de la lucha Budokan. La liga no había tenido a un campeón tan joven.

No era su tiempo para luchar. Ya sabía claramente a quien debía de enfrentar, cuál era su principal debilidad y fortaleza, pero aun así sentía nervios: No sabía a qué escenario se enfrentaría, aunque Sadiq le había advertido que cualquier cosa podría pasar durante el torneo. Por lo pronto tendría que tomarse el tiempo y ver qué posibilidades tendría.

Cerca de allí, Travis y Dylan se encontraban en un restaurante desayunando. Obviamente, Dylan entraría a competir en el primer combate, pero era inevitable el asedio de la prensa y los medios. Aun así, logro escabullirse y disimulando su presencia con la capucha de su abrigo, Travis le acompañaba.

― ¿nervioso?

―como no estarlo. Tenía que salir en el encuentro de debut, y no sé porque me siento como si estuviera desnudo.

―puede que hasta lo estés. Hay reglas y modalidades extrañas en las cuales incluso te quitan toda la ropa.

―QUEEE… ok, creo que me estoy arrepintiendo.

―Es broma ¿no?

El neozelandés miro al australiano serio.

―no es broma. En algunas modalidades, se exige estar completamente desnudo. ―dijo el neozelandés mirando el reglamento― se llama "descubierto total"… y créeme. Eso no nos conviene.

―si… sería demasiado vergonzoso estar desnudo y que todos te miren, además de tener que luchar.

―además quedarías extremadamente expuesto y más vulnerable. ―dijo entonces Travis― es un modo que no conviene, porque puede atraer muchos riesgos. Recuerda que en algunas modalidades el uso de armas puede ser opcional.

―si… y menos mal entrenamos con lanzas, espadas, dagas…

―tus preferidas son las tachi, ¿no?

―amo esas pequeñas.

Sonrió sueltamente, y el mesero sirvió dos tazas rezumantes de ramen de pollo.

―desayuna… necesitarás proteína para el encuentro.

―aunque sea-…. Deberían de dar una cuchara.

―usa los palillos

―no sé cómo se usan estas cosas.

Comieron entonces en silencio. El australiano inevitablemente pensó en su familia. ¿Qué estarían haciendo su padre y su hermana en esos momentos? Extrañaba el temperamento agriado de Allison, su hermana menor. Extrañaba a su padre, a pesar de la agria disputa que había tenido ya cerca de seis meses atrás. Pero… por sobremanera, extrañaba a su madre. Había sido un golpe trágico la muerte de Stephanie Mckennet, su madre. Y lo peor fueron las circunstancias: mientras dictaba clase en el colegio en donde trabajaba, el techo del salón se desplomó sobre ella y sobre varios alumnos. Agonizó por horas entre los escombros y los infructuosos intentos por rescatarla. Dylan la vio morir, mientras le sostenía la mano dándole fuerzas. Su padre también le acompañaba, mientras los rescatistas en un intento desesperado buscaban retirar las losas que la aprisionaban. Cuando ya lograron liberarla… era demasiado tarde.

La tragedia de la secundaria Appleton parecía anunciada. 29 personas murieron cuando el edificio se desplomó. Se descubrió en la investigación que el concesionario privado que había adquirido la licencia para construir la escuela pública había desviado los fondos, construyendo con materiales de una calidad inferior. La responsabilidad penal recayó en el ingeniero, el cual al final se suicidó ahorcándose en el despacho. Las autoridades luego le revocaron la licencia al concesionario, e investigaron más a fondo. Pero prontamente, todo quedo en el olvido. Apenas había pasado 1 año de ello.

― ¿será que podremos alcanzar la ceremonia de inauguración?

―quizás una parte. Pero tenemos que prepararnos rápido, en seis horas ya entras a combatir, aunque la ceremonia se demorará una hora o dos.

HBNSAC transmite para el sureste asiático y Latinoamérica la ceremonia de apertura de la versión 50 del Hetalia Budokan 1999.

Así es caballeros, iniciamos esta transmisión especial para el sureste asiático y américa latina. Es un enorme placer para nosotros estar aquí transmitiendo en vivo para nuestros televidentes la ceremonia de inauguración del torneo.

Muchas cosas se esperan en esta versión del torneo, también llamado "millenium tournament". El último torneo del calendario deportivo de este año, damas y caballeros, patrocinado y auspiciado por las ligas continentales. Este año, la organización de torneo le correspondió a la liga del este de Asia, que fue comisionada por Honda Group International para iniciar las clasificatorias. Y vaya que los clasificatorios de ligas fueron especialmente duros y en algunos casos… sangrientos.

De estos clasificatorios han salido los 8 mejores competidores. La élite del mundo de la lucha, especializados en diferentes clases, modalidades de artes marciales, y uso de diferentes armas. Se enfrentaran en una arena que se acomodará a diferentes condiciones físicas, térmicas y hasta gravitacionales en algunos casos. Algo que es especial en el torneo Budokan es la constante variabilidad y cambio en las reglas e incluso la opción de usar algún arma. Pero no es un estricto todo vale, como han de creer. Cada regla se ajusta al combate de tal forma que un mínimo detalle puede dejar al competidor fuera del torneo, dependiendo de la modalidad o la regla de eliminación escogida.

No siendo más, los dejamos con esta transmisión especial de la ceremonia de apertura.

Palco de honor VIP. Estadio Shinozaki.

― ¿Dónde demonios se habrá metido?

Sakura se había cambiado por un elegante conjunto ejecutivo blanco de Channel. Obviamente el palco de honor estaría ocupado tanto por los ejecutivos de la corporación Braginski, como los del Honda Group (o los albaceas interinos que se encargarían del fideicomiso). Obviamente, ya el aforo estaba lleno, y la arena estaba ya dispuesta con todo lo necesario para la ceremonia de inauguración.

El ir y venir de los bailarines, vestidos con coloridos trajes y kimonos era evidente. Oculto entre todos, estaba la figura menuda de un hombre, vestido con una armadura samurái azul celeste y usando un casco cubierto con una máscara. Al cinto, una katana. La ceremonia involucraría "un combate simulado" por obvias razones. Sin embargo, de simulación tendría poco. Kiku lo había pensado claramente: si conseguía matar a Iván lograría librarse de él y de todos los problemas que tenía encima de una vez y para siempre. Iván por su parte, estaba en el otro extremo: usaba una armadura de samurái rojo carmesí apagado. A su lado, usaba una katana también. Detrás de la máscara sonreía malignamente, sabiendo que le esperaba.

En los tiempos legendarios… un espíritu surgió de la montaña. Un espíritu lleno de furia y codicia incontrolable que atormentaba a los hombres…

Inmediatamente la coreografía había comenzado con una serie de bailarinas danzando al son de los tambores gigantes, prestados por el templo Eizan. Luego, se alzó una figura, en medio de una plataforma. Dos banderas rojas flameaban, gracias a los efectos especiales, y una luz roja brilló. Como si todo estuviera planeado, descendió de un salto de la plataforma hacia la arena, desenvainando su espada. Las luces se tornaron más intensas, fulgurantes, siniestras. Las bailarinas seguían en su coreografía en medio de todo, sin advertir que todo tomaría un cariz distinto a medida que transcurriera la ceremonia.

Pero en medio de la tribulación, un guerrero se alzó en contra de aquel espíritu…

Otro guerrero entra, por un extremo del estadio. Asciende en medio de las bailarinas que le dan paso, escoltado por 12 hombres vestidos de kimonos aguamarina. Desenvaina su espada, y ambos asumen pose de batalla. Sin más… comienza la pelea.

Las espadas chocaban con violencia, en medio de la música, las luces, la coreografía. El efecto era de por sí dramático, Nadie sabía que todo aquello no era un simple espectáculo: Iván estaba dispuesto a saldar cuentas de una vez. Kiku respondía con igual fiereza y violencia, en medio del tintineo violento de las espadas, las poses, las fintas. Estaba luchando por el todo. Iba a cerrar el ciclo a como dé lugar.

Con gran temeridad y arrojo, el guerrero combatió al espíritu en atroz batalla. Truenos y centellas se oían por doquier, mientras los hombres miraban admirados en el cielo la salvaje ofensiva.

Desde los palcos, ambas mujeres miraban con algo de asombro la escena. Sakura reconocía ese estilo de combate.

―Ese idiota…

Lo único que quedaba por hacer era esperar a que la ceremonia concluyera,… aunque ella misma temiera lo peor.

Entre tanto, en los vestidores…

―las principales debilidades de Sarmiento están en los modos de ataque. Su estilo no es defensivo, pero tampoco ofensivo.

―Evasivo… lo sé. Es su principal habilidad.

―sí, y apelará al desgaste. Eso te pone en desventaja porque tú no tienes un factor de resistencia tan amplio como el de otros competidores

―Machado es él tiene un factor de resistencia alto, pero Sarmiento tiene un factor de evasión que compensa su resistencia ―dijo el australiano, mientras se enrollaba las vendas en las manos y las muñecas. ―entonces ¿Qué podemos hacer?

―Dylan: busca la forma de usar el ego que Sarmiento tiene en su contra. Lo que he oído es que es demasiado arrogante y eso nos puede sacar ventaja.

―entiendo.

Ambos ya estaban en los vestidores. La ceremonia no había terminado, pero había un televisor en el interior de los camerinos mostrando la lucha que se había desatado como parte de la ceremonia. Solo estaban ellos dos, preparándose para el combate de la primera ronda. Repentinamente alguien ingresa.

―Dylan…

Los dos se dan vuelta. Es el padre de Mckennet.

―que haces aquí.

―Eres mi hijo, a pesar de todo.

Travis miro a ambos australianos. Evidentemente, necesitarían hablar.

―creo que los dejaré a solas.

Travis se retira, dejándolos solos. Se tenían muchas cosas por decir, eran padre e hijo al fin y al cabo; a pesar de todos los conflictos que habían ocurrido.

―sabes que todavía no estoy de acuerdo con todo esto. Pero la prensa no ha hecho más que asediarnos día y noche a mí y a tu hermana.

―no es mi culpa.

―no te culpo, Dylan. ―contestó el sr. Mckennet― solo que… siento miedo de perderte. Así como perdí a tu madre.

―no metas a mamá en esto.

―Dylan. No te estoy obligando a que desistas de luchar. No puedo pelear contra tus sueños… y me ha sido difícil de entender esto. En otro tiempo te hubiera apoyado pero las circunstancias han cambiado demasiado. Aun me duele.

―y a mí también.

Los reproches habrían de dejarse atrás a la larga.

―Tú y Allison son lo único que me queda de ella. Solo te pido una cosa― dijo el sr. Mckennet― por lo que más quieras… no te mates en el ring.

Continuando la ceremonia de inauguración…

Habían tenido que cortar el combate, puesto que empezaba a retrasar el siguiente acto. Los dos guerreros habían sido posteriormente llevados en plataformas móviles, distanciados uno de otro. En teoría, la coreografía demostraba el antagonismo del bien y el mal en una batalla simulada. Sin embargo, los espectadores notaban la tensión alarmante que existía entre ambos contendores. Sakura miraba desde el palco la escena, y no sabía cómo reaccionar frente a ello: había dejado en claro que el combate solo sería una simulación que aludiría a la leyenda del monte eizan, no un combate real. En definitiva tendría que jalarle las orejas a Kiku apenas se desocupara. Acto seguido, alguien ingresa. La ve: con su opulento traje de color aguamarina, capa de armiño, guantes largos de la misma tonalidad. Contrastaba con el rígido conjunto ejecutivo de Channel que usaba la japonesa.

―tarde o temprano, nos encargaremos de acabarlos. ―dijo la rubia mientras estaba mirando desde el sofá del palco el espectáculo. ―mi hermano no se detiene ante nada, y yo menos.

― ¿Cree que yo o mi hermano damos el brazo a torcer, Braginskaya-Ojousama? ―respondió la oriental― no soy de las que doy mi brazo a torcer.

―Todos al final se rinden. Llegan a un punto de quiebre, en el que sencillamente suplican que paremos… pero no lo haremos. ―dijo la ucraniana fríamente mientras el espectáculo seguía― ¿Cuál será el quiebre de usted y su hermano?

―creo que va a empezar el segundo acto…

Continuaron entonces con la segunda parte de la inauguración. Por protocolo, las autoridades principales, acompañadas por el presidente del Honda Group daban por inaugurado el torneo. Kiku se quitó rápidamente la armadura… cambiándose por un conjunto ejecutivo sin corbata. Iván decidió subir al palco… no quería interrumpir. Lo acompañaba un delegado de la oficina del primer ministro y un representante de la familia imperial. Se había ubicado un estrado correspondiente en el ring. Kiku tomó su lugar.

Sería un discurso breve. No quería hablar mucho, el que hablaba siempre era su padre en las ceremonias de inauguración. Recordaba la primer vez que el Budokan trascendio a un mega evento, cuando él y su hermana apenas tenían 6 años. Su padre había pedido prestados cerca de 5'000.000 de dólares, respaldándolos con una bodega y lo producido con las apuestas de la arena de Kabukisho, en Shinjuku (que siempre era una considerable cantidad de dinero) más algunos prestamos con la mafia yakuza bajo cuerda. Consiguió convencer a un canal de televisión francés para la transmisión del evento; el sr Maximilien Bonnefoy estuvo interesado y prestó su espacio televisivo además de ser patrocinador. Luego, siguió el escenario: construir una arena de combates o al menos conseguirla. Y después, la gran apertura, el aforo lleno, la inauguración y el desarrollo del primer torneo. Recordaba a Tsuneo Shinozaki, el primer campeón, el cual fue competidor por la recién formada liga del este de Asia. Recordaba también la segunda versión del torneo, realizada en esa misma arena en el año de su inauguración, mismo año en el cual Shinozaki se quita la vida después de que le diagnosticaran leucemia. Tantas cosas cruzaban por su mente. Y en ese momento, las cámaras, la gente, todos estaban mirándole.

―damas y caballeros… honorables representantes del gobierno. Es un placer para mí darles la bienvenida a esta nueva versión del Hetalia Budokan 1999. ―tomó aire profundo, lo cual se notó en las megapantallas― sé que para muchos ha sido difícil el estar aquí. Hemos pasado por grandes tragedias que nos han marcado grandemente. Pero de no ser por aquellos que no están ya con nosotros no estaríamos aquí. La única forma de honrar su memoria es siguiendo con esta tradición. Espero que se encuentren a gusto y que la buena fortuna los guie hasta la victoria.

Un estruendoso aplauso suena después de la intervención. El combate está a punto de iniciar.

En otro lugar del estadio…

Lo había decidido. Sabía que tendría que salir de la isla cuando pudiera, pero tendría que cumplir el compromiso contraído con Iván así no quisiera. Su posición en ese momento era incomoda, sin embargo ya no podía hacer nada salvo seguir evadiendo la realidad que tanto le seguía doliendo a pesar de los años. Con agilidad, trepo hasta llegar a una de las vigas del techo. A su espalda llevaba un rifle de precisión especialmente diseñado para trabajos de esta clase, con silenciador incluido. Nadie sabría de donde había llegado el tiro y una de las ventajas era que al menos los vidrios de los palcos no eran antibalas. Así no tendría que complicarse con respecto a balas anti blindaje. Preparó y armó el rifle. Tomó posición. Ahora… era momento de esperar la ocasión justa para matar a Kiku Honda.

Ya en los camerinos, la situación era distinta. Diego se encontraba nervioso: usaba bóxer de color celeste con una franja blanca, y guantes sencillos de combate. Sentia nervios y no era por nada, era su debut ya como campeón de la liga suramericana. Era el todo por el todo. Dylan se encontraba en esa misma posición: los mismos nervios, la ansiedad, la preocupación manifestada por su padre, Allison, todo se había unido ahí justo en ese momento. Era el ahora o nunca.

Acaba de terminar la ceremonia de inauguración, y después de un breve receso nos preparamos para el primer combate del torneo.

El primer combate de la primera ronda, aunque suene redundante decirlo, definirá como es que se va a ir desarrollando este torneo del cual se esperan muchas sorpresas. Y especialmente en este momento, no sabemos a ciencia cierta que reglas regirán para este combate aunque todo hay que admitirlo, sin esta intriga no sería tan emocionante como suele serlo.

Eso es cierto, Paul. Es el punto diferenciador entre este torneo y otros. Para los que no sepan, explicaremos las reglas budokan: tres árbitros entran al ring y definen por azar las reglas a seguir, el número de "matchs" y las condiciones de la arena. Un Match es el periodo de tiempo variable en el que se fraccionan los combates. Hay encuentros de 2 matchs, de 4 matchs y de 6 matchs. A mayor cantidad de matchs menor espacio de tiempo: los matchs de 2 son de 60 minutos cada uno, los de 4 matchs duran 30 minutos, los de 6 matchs 15 minutos. En la misma proporción de matches se define claramente las reglas y modalidades válidas. Entre match y match hay una "pausa reglamentaria" de 8 minutos en las cuales los competidores pueden recuperarse, tomar agua y fuerzas para continuar.

Otro punto importante son las condiciones de la arena…

Exacto, Brennan. Las condiciones de arena son sorteadas junto con el tiempo y las reglas. La arena está diseñada para ser cambiante a medida que transcurran los combates. Pueden ser condiciones de restricción climática, física o de terreno. En algunos casos se puede habilitar gravitación invertida, piso mojado, piso áspero, piso ultra áspero, ring engrasado o condición de desniveles. En algunos casos se saca la regla de ring inverso, en la cual los combatientes deben de combatir por fuera de la arena, bien sea en un espacio designado en la platea, bien sea en uno de los palcos, bien sea incluso ¡EN EL TECHO!

En el techo… ¿eso es en serio?

Solo un combate ha sido conducido bajo reglas de ring inverso. Todo sea dicho, cualquier cosa puede pasar… ¡Y AQUÍ VAN ENTRANDO NUESTROS COMPETIDORES!

Esquina Azul

―Voy a ganarle a ese inglesucho…

―es australiano, weon. Recuerda todo lo que te dije y no te andes con cachifadas, de puro milagro estás aquí idiota como para que al final pretendas ir a cagarla de una manera espectacular, aunque

Esquina Roja.

―Bien… el momento de la verdad ha llegado.

EN LA ESQUINA ROJA… CON 1'75 DE ESTATURA, 75 KG DE PESO. VENIDO DIRECTAMENTE DE AUSTRALIA Y GANADOR DE LA LIGA DE LAS ISLAS DEL PACÍFICO… DYLAN MCKENNEEEEEET!

El sonido atronador del público se siente. El australiano ingresa, cubierto en una bata azul con la Unión Jack australiana. Se siente abrumado, pero no puede dar paso atrás. En algún punto del estadio su padre y su hermana lo miran. Winston siente algo de culpa, y emociones encontradas al ver a su hijo ingresar a la arena de combate. La gritería es poco menos que ensordecedora.

Y EN LA ESQUINA AZUL… CON 1'68 DE ESTATURA, 68 KG DE PESO, PROVENIENTE DE ARGENTINA Y CAMPEÓN DE LA LIGA DE SURAMÉRICA… DIEGOOOO SARMIENTOOOOOO!

El rubio hace su aparición enfundado en una túnica celeste y blanca. Las cámaras lo enfocan, no es para menos: su momento de fama y gloria era ese instante y tenía que aprovecharlo como fuera. Sentía que podría tomar el mundo entre sus manos. Que sería pan comido y que lograría enfrentarse al Káiser en la gran final.

Todo se definiría ahí en ese instante.

―es momento de los sorteos reglamentarios. ―dijo uno de los árbitros al ingresar.

Por tradición, las reglas de combate son al azar, con diferentes posibilidades de reglas, escenarios y tiempos. Una de las pantallas se pone en negro, con tres avisos.

REGLA

ARENA

Nº DE MATCHS

Vemos que el primer suplente está sacando la balota en donde están contenidas las reglas del primer combate.

―La regla será eliminación por límite de golpes. Se establecerá un límite de conteo de 200 golpes, incluyendo patadas y embestidas. Si exceden del límite de 200 golpes habrá derrota por default.

Es la regla más frecuente, pero recuerdo que hubo un combate de margen de golpes que fue demasiado corto… 8 golpes nada más en el budokan 86.

Si, y fue un combate de lo más tedioso porque no hacían más que evadirse yo corretearse.

Ahora… el segundo suplente definirá la arena.

―La arena definida será bajo condiciones de restricción por frio. Se bajará la temperatura a -10 grados Celsius.

Condición climática, esto será especialmente difícil para Mckennet que proviene de un clima cálido. Sin embargo, Sarmiento está en su salsa por haberse adaptado a condiciones invernales. Ahora solo falta que el árbitro titular defina el tiempo reglamentario.

―el tiempo reglamentario será de dos match de sesenta minutos cada uno.

No es frecuente que el número de Matches se defina en 2 al comenzar el torneo. Lo común suelen ser los matchs de 4 o de 6. Será un combate demasiado interesante.

―No quiero juegos sucios, trampas o similares. Todo golpe es válido, incluido los bajos, Pero no se permite el uso de armas dado que no se está usando la regla correspondiente.

―entiendo. ―dijo el australiano

―será pan comido che ―exclamo el argentino

―Listos… ¡COMIENCEN!

MATCH 1. FIGHT!

El árbitro se retira de la arena. Prontamente, una cúpula de cristal se cierra alrededor de la misma, y la temperatura comienza a bajar. Los árbitros suplentes les habían puesto a los luchadores cuatro brazaletes pequeños en tobillos y muñecas, los cuales contarían los golpes. Prontamente, comenzaría el primer match.

Entre tanto… en algún lugar del estadio…

A cuestas llevaba su rifle de precisión, enfundado en su estuche. Horas antes, se había logrado infiltrar entre la masa de bailarines y extras. Fue algo difícil copiar los pasos, pero era necesario para poder acercarse a su objetivo. Acto seguido, después de dejar la indumentaria que había usado, se escurrió por entre los accesos restringidos en donde estaba ya el cableado de electricidad, agua y gas que surtían los puestos de comida que estaban en los lobbies. Sacó del escondite su rifle, y se cambió por un camuflado en negro que lo haría disimular en medio de toda la estructura de hierro que serviría de soporte. Solo le quedaba una cosa por hacer: trepar hasta el punto seleccionado, justo por encima de la arena y de un par de tiros matarlos. Luego, se iría. Ya Iván arreglaría con él la forma de pagar lo acordado, a pesar de que se había salido de cálculo del ruso que el helvético había tomado la firme decisión de liquidar el negocio mucho antes de lo que anticipaba Braginski. Se concentró en trepar. La columna, era sencilla de trepar, porque era de acero. De haber sido una columna en concreto, otro sería el cantar. Con agilidad, se escurría entre la columna, apoyándose en las varillas de acero de la misma. Ignoró la gritería, la emoción de la gente, solo tenía que trepar y cumplir su objetivo a como diese lugar.

Consigue llegar hasta la viga que sostenía el techo. Rápidamente, pasó por esta hasta el punto seleccionado por él para ubicarse. No sería nada fácil, pero había escogido ese lugar porque era el que más facilidades le daba para apuntar a los palcos. Ensambló con maestría y rapidez el rifle, ignorando la gritería ensordecedora. Tomó posición. Y pacientemente, se dispuso a esperar.

Todo ya estaba definido.

Kiku Honda debía de morir.

Palcos… en ese mismo instante.

―Edward, dime las apuestas.

―e-están muy apretadas, señor… 44 a 46, algunos están a favor de Sarmiento. Otros a Mckennet

Iván miraba desde su palco la fiera batalla. Ekaterina lo acompañaba. Su mirada era fría, reflexiva, parca, sus ojos violeta estaban concentrados en el escenario en donde ambos competidores habían comenzado a pelear. El contador marcaba ya 15 golpes.

― ¿en que piensas, hermano querido? ―dice la ucraniana de cabellera corta, mientras Iván sigue mirando.

―en el paso siguiente. Honda Group es el principal escollo, pero después de que salgamos de Honda tengo que pensar en mis aspiraciones políticas.

― ¿Aun lo tienes en mente?

―si… lo tengo en mente. El capital ya está, solo falta que un partido me dé el aval suficiente para alcanzar el puesto de diputado en la Duma. Y de ahí, el paso siguiente será conseguir crear un partido aparte en donde pueda tener la mayoría parlamentaria y dominar. Chermodymin puede ayudarnos, o incluso Netvarenko.

― ¿y yo?

―tu siempre serás lo primero, querida Katiuska mia. ―dijo el ruso de una manera enfermizamente sutil― pero sabes que mi ambición lo es todo. No me basta con condensar el poder económico o aplastar a mis rivales. Deseo todo el poder posible…. Controlar, dominar, tener todo el poder entre mis manos, aplastarlos a todos hasta que se arrastren en frente mío. No habrá nadie que se incline en mi presencia… que se arrastre mendigándome algún favor. Lo tendré todo. Y eso te incluye, querida Katiuska mia.

Tomó un trago de su copa de vino. Su ambicion parecía no saciarse con solamente adquirir los derechos de la franquicia. Quería también liquidar a sus enemigos, provinieran de donde provinieran.

Las pantallas mostraban la fiereza del combate. El argentino eludía los golpes con elegancia, mientras la temperatura bajaba más y más en la arena. El australiano buscaba la forma de propinar golpes, algunos acertados, otros bloqueados, otros eludidos. Todos estaban esperando el momento. El conteo de golpes aumentaba a cada tanto, las elusiones eran la constante. Se respiraba la tensión. Y el frio… no parecía menguar.

Entre tanto, en el palco siguiente Sakura estaba discutiendo con Kiku fuertemente con respecto a todo aquello que había estado ocurriendo. Parecia que cada vez las distancias entre ambos se ensanchaban mas y más, y se volvían insalvables con el paso de los días. El primer intento de asesinato, luego la bomba que mató a casi todos los socios, la muerte de su padre. Ambos se sentían tremendamente desorientados frente a todo lo que estaba pasando y como Iván estaba ensañándose en contra de ellos dos de manera despiadadamente vil.

―Recuerda que estás subordinado a mí, hermano. No puedes hacer nada o tomar decisiones sin consultarme y eso incluye venir aquí y aparecerte. Piensa en tu salud, maldita sea

―Sabes que es mi deber Sakura-chan. No soy un inútil, tengo el deber de proteger el patrimonio de la familia

―!y yo también tengo ese mismo deber! ―espetó la asiática― ¿crees que me agrada estar en esta posición? Eres mi hermano, necesito tu apoyo no que te pongas con pataletas narcisistas

―NO ES NARCISISMO, TODO LO QUE HE ESTADO HACIENDO NO ES NARCISISMO

― ¿PUES SALIR EN LA CEREMONIA Y PELEAR CONTRA BRAGINSKI-SAN EN ARMADURA SAMURAI NO LO ES?

― ¡BASTA!

De un manotón Kiku derribó un florero que reposaba en una mesa del palco. Este se estrelló contra el piso con violencia. Yamoto no pudo evitar entrar.

―Honda-sama… Honda Ojousama… ¿sucede algo?

―No pasa nada, Yamoto-kun. ―le dice Sakura al escolta― solo… retírate.

Tomaron de nuevo asiento. El combate aún continuaba, el contador de golpes ya rozaba los 87. Los luchadores estaban ya al borde del agotamiento. El Primer match iba apenas por la mitad.