Disclaimer: Los personajes y la historia original de Naruto pertenecen a Misashi Kishimoto y a su editorial, por lo que no obtengo beneficio alguno a escribir esta historia más que pasar un buen rato de ocio.


.

.

VI

Enmarcando una vida con color

.

.


.

.

Papá tenía el cabello amarillo, el color de pato-Kun, sus ojos eran azules, como el cielo, mientras sus ropas eran negro, como el cabello de Uchiha-San y naranja brillante como…como la mayoría de las camisas en el armario.

El pequeño Yuki con ahora cinco años tomó el crayón en color naranja y pintó con cuidado de no salirse de la línea el largo y disparejo rectángulo que representaba la usual gabardina de su padre. Su tío Sai siempre le decía que un buen artista cuidaba cada detalle de su obra, de que no hubiera manchas ni rayones, totalmente impecable y siempre fiel a la verdadera esencia del arte. Esto último el niño aún no lo entendía pero de igual forma le gustaba pensar que él era un buen artista, así que siempre trataba de realizar todos sus dibujos de la manera más pulcra posible y él hacía varios, muchos dibujos al día que regalaba entusiasta a su Papá, a su Mamá, a Baa-Chan y a todos y cada uno de sus tíos. Porque también tenía muchos. Aunque nunca le había regalado nada a Uchiha-San, Akemi podría pegarle y ella golpeaba muy fuerte…

Yuki dejó el crayón a un lado y observó detenidamente el dibujo de su familia. Sonrió satisfecho, solo faltaba una última cosa. Tomó el crayón en azul marino y en la esquina derecha de la hoja comenzó a trazar las primeras líneas que formarían su nombre Uzumaki Yuki. Su mami se pondría muy feliz cuando viera lo bien que lo había escrito, posiblemente le abrazaría y daría muchos besos tal y como lo hiso cuando pudo leer por primera vez o cuando pudo decir el abecedario (primero de la A-J y después de la K-Z) sin que se le olvidara ni una sola letra. A él le gustaba que su mami le abrazara, ella era muy cálida, suavecita y olía siempre rico, también le agradaba mucho que su papi le diera sus abrazos de oso, pero prefería mucho más que él le pusiera sobre sus hombros, no solo era divertido, sino que también las cosas parecían mucho más pequeñas desde ahí y el cielo un poco más a su alcance. Algún día él llegaría ser igual de alto y fuerte que su Papá.

— Cariño, ¿Ya terminaste tus planas?

Nop, ahodita.

Hinata observó a su pequeño hijo esconder el dibujo que había hecho en lugar de la tarea que le había marcado minutos antes y aunque no vio bien la imagen se percató de las letras en el borde de la hoja. La mujer sonrió. Si bien la letra de Yuki era algo dispareja y separada la una de la otra era totalmente legible aunque de vez en vez combinaba mayúsculas con minúsculas pero eso era algo que ya se arreglaría con el tiempo y la práctica.

— Cuando termines vamos a seguir leyendo el cuento que te regalo Lady Tsunade ¿De acuerdo?—El niño asintió.

Con cuidado y remarcando con fuerza el lápiz, Yuki terminó las últimas líneas que le faltaban de su plana diaria de palabras con la letra O en cursiva (Al menos de esa semana) y cuando por fin vio que había quedado igual de bien y limpio que sus dibujos, cerró con rapidez el cuaderno apartándolo de un manotazo. Tomó otra hoja de las que habían encontrado sobre la mesa de la cocina y se dispuso a elegir los colores que utilizaría para su siguiente dibujo.

—A Baa-Chan le gusta el verde—Recordó y después de trazar el ovalo en rosa que sería la cabeza, tomó el crayón verde y empezó a dibujar la ropa de la Gondaime—A Gai-Sensei también le gusta el verdeMuchas veces cuando él y su mami terminaban de comprar las cosas para la comida pasaban un rato al parque donde casi siempre se encontraban con Gai-Sensei, Lee y Kubo trabajando y divirtiéndose con el Fuego de la Juventud, una vez cuando él preguntó si también podría jugar, Kubo palideció haciendo señales negativas bastante extrañas y divertidas, mientras ambos hombre de gruesas cejas y vestidos de verde neón sonreían con amplias y brillantes sonrisas—¡Yosh! Verdaderamente eres el hijo de Naruto—Exclamaron y Yuki decidió tomar eso, junto al común gesto de pulgares alzados como un "Si", extrañamente su Mamá le arrastró prácticamente fuera del parque después de disculparse con una leve reverencia advirtiendo lo tarde que era y lo retrasada que estaba en el quehacer doméstico.

— ¿A Kubo le gustará el verde?—Se preguntó y después de pensarlo solo un poco cambió de color. Aquel dibujo que inicialmente seria de la Hokage tomando su "Bebida Mágica" y Shizune regañándole, era ahora de Gai-Sensei, Lee y Kubo saltando bajo un enorme sol pero Kubo no tenía ropa verde sino gris, ayer lo había visto así mientras salía de la Academia junto Mirai y Riuji.

— ¡Es Verdad!—Se sobresaltó el pequeño niño apachurrando sus mejillas con las palmas de las manos. Tomó otra hoja después de poner su nombre en el dibujo para Kubo y comenzó a trazar otro ovalo con el crayón rosa—No le he dado dibujos a Mirai—después de unos minutos el niño dejó de dibujar en lo que pensaba si agregar también a Iruka-Sensei ya que siempre que lo veía estaba con ellos.

En los últimos años Iruka había estado pretendiendo a Kurenai, aunque la mujer nunca le había dado un claro si, posiblemente preocupada por la reacción de Mirai quien se suponía no estaba al tanto de nada pero al parecer los niños eran cada vez más despiertos y como no queriendo decir nada en particular, la jovencita de cabellos negros y ojos rojos comentó a Sakura y Hinata, mientras era arrastrada por Yami y Yuki para jugar escondidillas, que para ella "Las Familias debían ser grandes, padre, madre y muchos, muchos hijos". Kurenai no pudo evitar sentirse abochornada, puesto según Mirai—Iruka-Sensei era un gran profesor, como padre seria aún mejor.

Yuki sonrió de forma levemente zorruna. Él quería agregar también a Iruka-Sensei en el dibujo.

— ¡Ya llegué ¿Dónde está mi adorada familia?!

El crayón rosa salió volando por quién sabe dónde, cuando el pequeño niño se levantó rápidamente al escuchar la gruesa voz de su padre quien había regresado hacia no mucho de una misión. A Yuki no le gustaba que su Papá se fuera ya que cuando lo hacia los ojos a perlados de su mami perdían algo de aquel hermoso brillo, se ponía triste, él lo sabía a pesar de la sonrisa que se dibujaba en el dulce rostro de su madre— ¿Mami extraña mucho a Papi?—Preguntó en una ocasión y Hinata sonrió de forma tierna mientras acariciaba la mejilla del niño pero no pudo responder, pues enseguida los delgados brazos del pequeño Uzumaki la rodearon del cuello—Mami no se debe poner triste, Papi siempre vuelve, mientras tanto yo cuido de Mami ¿Vale?—Y separándose un poco de ella, Yuki dibujó una amplia sonrisa.

Tan similar a la de Naruto—Pensó la mujer y sin poder evitarlo una diminuta lagrima se resbaló por su mejilla y atrapó al niño en un fuerte abrazo. Al principio Yuki pensó que había dicho algo malo, aunque no estaba seguro de qué, su intención no había sido hacer llorar a su Mamá, al contrario. Si su Papá se enteraba y le regañaba o castigaba por ello, lo aceptaría por qué hacer llorar a su Mamá no había sido correcto.

Sin embargo y aunque a Hinata buscó todas las maneras posibles para hacer entender al niño que él no era ni había hecho nada malo (y es que podía ser tan terco como su padre) cuando Naruto regresó de su misión, Yuki le contó con voz muy baja, casi murmurando y la mirada al piso, lo que había dicho para hacer llorar a su Mamá. Probablemente esperaba que su Papá le hablara de la misma forma que Uchiha-San a Akemi cuando se portaba mal o incluso que le pegara, cosa que hasta el momento nunca había hecho, por lo que al sentir la fuerte mano de su padre revolviendo sus azulados cabellos se sobresaltó un poco. Al abrir sus ojos que hasta el momento se daba cuenta había mantenido fuertemente cerrados, vio cómo su Papá le sonreía de esa manera tan propia que tenia de hacerlo, para después decirle que contaba siempre con él para cuidar de Mamá mientras estaba de misión.

— Bienvenido a casa Naruto—Dijo una sonriente Hinata saliendo de la cocina.

— Estoy en casa—Repitió el hombre con una enorme y zorruna sonrisa, tomando entre sus brazos a Yuki— ¡Adivinen qué, les tengo una fabulosa sorpresa, dattebayo!—Hinata le miró expectante imaginándose ya algo.

Yuki sonrió, con los ojos brillantes y abrazando el cuello de su padre, preguntó— ¿Tendremos un perrito?

Ambos adultos rieron—No exactamente—Explicó Naruto ante el puchero kilométrico del niño—Hablé esta tarde con Tsunade-baachan, el Teme no quería que fuera ya que baa-chan estaba en una tonta reunión o algo parecido ¡Pero no podía esperar más! Así que me le escape utilizando el Kage Bunshin no Jutsu ¡Debiste verlo Hinata! No había pasado nada así desde que salimos de la academia, pero esta vez no tomaré leche echada a perder, pero eso no importa, luego me dirigí donde baa-cha y

¿El tío Kiba aún tendría a ese cachorro? Se preguntó Yuki observando fijamente los exagerados gestos de su padre. En realidad, después del "No, exactamente" había dejado de escuchar el relato de su papi. No es que nunca le pusiera atención a lo que decían sus padres pero había ocasiones en que no entendía de lo que hablaban y a él no le gustaba sentirse un tonto, de vez en vez Yami le explicaba las cosas pero solo cuando no tenía a Akemi colgando del brazo y por supuesto que no preguntaría nada con la primogénita Uchiha ahí. Solo se arriesgaría a que esa niña "Fea y Mala" se burlara de él.

— ¡Voy a ser su sucesor!—Gritó de pronto su Papá levantándole por encima de su cabeza. Su Mamá también soltó un chillido de emoción y al poco rato Yuki se encontró atrapado entre sus progenitores en un cálido abrazo.

— ¿Y el perrito?—Preguntó el niño mordiéndose ligeramente los labios. Naruto rio y beso largamente la mejilla del niño y después a Hinata.

— Cuando Papi se ha nombrado Kage tendrás el perrito más genial de todo Konoha—Yuki le devolvió el beso aunque un poco más húmedo. Ya quería ver la cara de esa niña Uchiha cuando él tuviese a su perrito.

— Estaba segura de que lo lograrías Naruto—El rubio asintió y bajó al niño para después abrazar a Hinata melosamente. La cara de la mujer se encendió de carmín.

— Dentro de un par de semanas se hará oficial y en unos meses más podríamos estar viviendo en la torre del Hokage—Hinata frunció ligeramente el entrecejo—O…podríamos vivir en un lugar menos concurrido y excéntrico pero definitivamente nos mudaremos—Hinata rio.

— Por ahora tengo que llevarle el informe de mi última misión a baa-chan ¿Lo has visto?

—¿No lo habías entregado ya?

— Er…Bueno—Una sonrisa zorruna se dibujó en el rostro del rubio y llevándose una mano por detrás de la cabeza, agregó—Tuve algunos contratiempos

— Naruto…—La mujer suspiró.

Los ojos azul cian de Yuki observaron con cuidado los trazos del dibujo entre sus manos. Cuando su Papá lo bajó, decidió regresar donde Gama-Chan segunda permanecía cuidando de sus cosas y aunque todavía tenía que terminar el dibujo para Mirai deseaba regalarle ya a su Papá, el dibujo que había hecho antes de que él llegara. Y, felicitándose a sí mismo por lo bien que le había quedado, se levantó del suelo y pidió de nueva cuenta a Gama-Chan que vigilara el resto de sus hojas.

— ¡Papá, papá!—Exclamó emocionado entrando a la cocina donde ahora estaban sus padres pero se detuvo cuando escucho a su Mamá suspirar con pesadez. La observó interrogante con sus grandes ojos azules pero ella solo sonrió apenada y con un pequeño gesto le animó a continuar.

— ¿Qué pasa Yuki?—Preguntó Naruto dejando la licuadora que mantenía alzada por sobre su cabeza

— ¡Mira! ¡Es para ti! Yo lo hice—El hombre tomó el dibujo entre sus manos y lo observó con detalle sonriendo ampliamente, en él se mostraba a Hinata con su cabello largo y azulado, vestida con un kimono violeta y tomada de la mano de un feliz Naruto y un pequeño Yuki quien sostenía algo a lo que no encontraba forma.

Lo miro más de cerca, otro poco más, casi hasta pegar la nariz. ¡Ha, ya! Era un perrito.

— ¿Te gusta?

— ¡Por supuesto, dattebayo!—El niño sonrió ampliamente mientras su padre le revolvía los cabellos—Lo voy a guardar para presumírselo luego al Teme—Hinata tosió—Digo…Sasuke. El tío Sasuke, no Teme, por que llamar Teme a alguien es malo, no es correcto. Así que es Sasuke, tu tío. ¿He?—Yuki asintió sin entender y Hinata suspiró de nuevo mientras el Uzumaki doblaba la hoja, solo una vez, una bastó para que sus ojos se abrieran de par en par—Mierda—Pensó mientras extendía la hoja y le daba vuelta al lado contrario del dibujo—Ya encontré el informe—Anunció con una risilla nerviosa.

—N-Naruto …Yuki no quiso…er ¿Dibujaste en todas las hojas de papi, cariño?—Preguntó Hinata y el niño asintió energético.

— ¿Quieres verlos mami?—La mujer asintió e inmediatamente Yuki fue a recogerlos.

Todas y cada una de las hojas del informe permanecían esparcidas en medio de la pequeña sala. Naruto pensó que probablemente Tsunade-baachan no se molestaría, después de todo eran dibujos hechos por la personita que ella llamaba "Su Yuki" o al menos eso esperaba el rubio. Un escalofrío recorrió su cuerpo.

— Naruto…—El hombre dirigió su mirada a una sonrojada Hinata—Y-Yo…yo quería…—La mujer intentaba no desmallarse.

.

.

El niño se arrodilló en el suelo y comenzó a acomodar los dibujos según el orden en que fue haciéndolos, el ultimo claro está era el destinado para Mirai pero antes estaba el de Gai-Sensei y era justo ese el que no encontraba. Revisó de bajo del cuaderno donde hacia sus planas, su mochila en forma de espiral, incluso por debajo de Gama-Chan. Frunció el ceño. Su Mamá quería ver todos los dibujos, por lo que no podía llevarle los demás sin ese. Eso sería hacer trampa. Volvió revisar todo, alzándole por sobre su cabeza. Se cruzó de brazos y pensó un rato. Si él fuese su dibujo ¿Dónde se escondería? Movía su cabeza de lado a lado en una especie de gesto pensativo.

Derecha, izquierda, derecha, izquierda

Una sonrisa se dibujó en su rostro—¡Pillado!—Exclamó metiéndose por debajo del sillón. Ahí estaba su hoja.

— ¡Te amo, Te amo, Te amo!

Yuki observó curioso como los pies de su Papá se movían trazando círculos perfectos por toda la cocina y saliendo de bajo del sillón se dio cuenta de que su mami era sostenida por su papi mientras giraba—Eso se ve divertido—pensó llevándose un dedito a los labios. Se acercó lentamente hacia ellos, justo en el momento en que Naruto permitía que los pies de Hinata tocaran suelo para después acariciar el vientre de la mujer de forma pausada y tierna. El pequeño Uzumaki se preguntó si a su Mamá le dolería la pancita de tantas vueltas.

— ¿Mami?—Preguntó de forma tímida extendiendo las hojas hacia ella, pero su Padre lo atrapó en uno de sus abrazos de oso.

— Dime, Yuki ¿Qué te parecería tener un hermanito además de tu perrito?—Preguntó Naruto. Hinata soltó una risilla.

Yuki frunció el ceño mientras la imagen del pequeño y llorón de Itachi, el hermano menor de Akemi, se dibujaba en su mente. Sus deditos repasaron el borde de todas las hojas entre sus manos y con una expresión risueña agregó con el mismo tono amable pero firme que tenía Hinata cuando lo regañaba.

— Gracias Papi…pero solo quiero el perrito.

.

.

.