Invitaciones y Curry

Es una verdad universal que, si un hombre soltero posee una buena comida, es porque quiere la compañía de alguien más. Al menos, esto era lo que pasaba por la mente de Haruka mientras el metro avanzaba, llevándolos cada vez más cerca del apartamento de Makoto.

Makoto, quien le había estado preguntando de sus recetas favoritas desde hace un cuarto de hora. Makoto, quien se detuvo en tres tiendas diferentes para comprar los ingredientes necesarios antes de ir a la estación. Pero sobre todo, Makoto, quien se veía como si Haruka le hubiera hecho el favor más grande del mundo al aceptar acompañarlo a casa.

"Puede que esté un poco frío," el mismo Makoto le advirtió, escaneando su tarjeta de entrada para poder entrar al edificio. "Normalmente apago la calefacción cuando salgo, y luego tarda un rato en volver a calentar. Pero no estuvimos afuera por mucho tiempo, ¿no?"

Sólo más de 4 horas, la mente de Haru anunció. "No importa," dijo en su lugar, en un intento de eliminar la preocupación tras el par de ojos verdes. "¿Estás seguro que no te molesta que venga?"

Makoto lo volteó a ver con una expresión tan incrédula que hizo que Haruka se sintiera estúpido por preguntar. Queriendo evitar un momento incómodo, Haru le ofreció una sonrisa impotente. Sonreír se le daba mejor, últimamente.

Una vez dentro del apartamento, Haruka tuvo que admitir que Makoto tenía razón. Estaba helado. Al principio no lo sintió, habiendo llegado del exterior y completamente envuelto en ropa invernal, pero en cuanto se quitó el abrigo y la bufanda, se quedó con sólo una delgada camisa manga larga que estaba batallando por no dejarlo morir de hipotermia. Dejó sus botas cautelosamente junto a la puerta, mientras Makoto balbuceaba disculpas e iba por el lugar, encendiendo el sistema de calefacción. Haruka no pudo evitar notar su par de calcetas con estampado de renos. Renos y hombres de nieve lo estaban observando desde todo rincón de la casa, también. Casi lo había olvidado.

"No suele tardar más de una hora," Makoto trató de reconfortarlo, aunque no era necesario: Haru estaba seguro de que podría acostumbrarse al frío en menos de eso. "¿Estás bien?" Haruka asintió, dándole otra sonrisa instintiva. Makoto frunció como una madre preocupada. "Voy a hacer té."

Recordando que era mil veces más fácil entrar en calor cuando uno se está moviendo, Haruka dio un par de pasos hasta que sus pies estaban sobre la alfombra. "¿Quieres que te ayude?"

Makoto ya estaba en proceso de poner cajas de té sobre la mesa de la cocina. "No," respondió, su mente en otra parte. Después levantó la mirada y una brillante idea pareció iluminar sus ojos. "Oh. Espera un segundo," y, con eso, entró al baño.

No era propio de él – o, por lo menos, no mientras estaba en las casas de otras personas – pero Haruka tomó esta oportunidad para poner agua a hervir. Se sentía raro, usar la cocina de otra persona, pero definitivamente no era la cosa más rara que haya hecho en su vida. Se encontraba viendo la variedad de tés que Makoto había colocado cuando escuchó sonidos venir del baño, y recordó que KitKat probablemente estaba reinando ahí.

"La encontré," Makoto regresó con una notoria falta de gatos, aun si su cabello se veía mucho más alborotado. Haruka estaba a punto de comentar en eso, o en la ausencia de KitKat, cuando lo vio. Aquí viene. Makoto se le acercó, riendo. "Me miras como si hubiera bajado de la Luna. Toma," le ofreció a Haru su cargamento, que resultó ser un enorme suéter gris. En retrospectiva, debió haberlo esperado.

"No, estoy bien, gracias…," murmuró, pero aceptándolo de todos modos. ¿Cómo me dejo convencer de estas cosas? pensó, derrotado.

Tan alegre como siempre, Makoto se dio la vuelta para ver la estufa. "Oh, ya hiciste el agua, gracias. Ahora," regresó a la mesa y Haruka le dio una mirada amenazante poco convincente antes de ponerse el suéter. "¿Te gusta el té negro?"

La respuesta que obtuvo fue un distraído , puesto que Haru estaba más que ocupado enrollando las mangas para que sus manos pudieran ser remotamente útiles. "Huele a KitKat," dijo, a la vez que Makoto buscaba tazas en la cocina.

Eso le consiguió una sonrisa. "No dejes que te escuche. Todavía cree que no sé que se mete al cesto de ropa cuando no estoy." Haruka se mofó, manos de vuelta a la obra, y tomó asiento en la mesa, algo extrañado por lo cómodo que era el suéter. "Sigue durmiendo, por cierto. Es un acto de rebelión hasta que la temperatura suba de nuevo."

No pudo reprimir la sonrisa que se expandió por sus labios. Makoto llegó con la tetera hirviendo para llenar las tazas y Haruka se hizo útil, otra vez, sosteniéndolas para que no fuera a derramar el té accidentalmente.

"Pero hasta entonces," la tetera fue retirada al lavaplatos. "Eres todo mío," Makoto empujó una taza azul hacia él, dirigiéndole una mirada que hizo que Haru dejara de respirar por un momento.

Oh, Dios, va a hablar del beso, fue lo único que pasaba por su mente.

¿Y no era eso lo que querías? lamentó su mente, y jaló la taza un poco más cerca, deseando que el vapor pudiera cubrir su cara. Por supuesto que se iba a acobardar, ahora que tendría lo que quería.

"¿Pasa algo, Haru?" Ojos azules se posaron sobre Makoto inmediatamente y, sí, quizá se había puesto pálido durante esa línea de pensamiento, porque éste lo observaba con pura preocupación.

Haruka mantuvo los ojos sobre él y tomó un trago de su té, en algo que parecía decir: Mira, soy un ser completamente funcional, ¿lo ves? "Er, ¿no…?"

La preocupación se derritió a una ligera agravación con tonos de afecto, y Haruka se sintió encoger frente a esa mirada – no creía haber experimentado algo parecido antes. Entonces Makoto pareció perder el entusiasmo, su expresión reduciéndose a tranquila paciencia. Eso significaba, tal vez, que él también se había desgastado con la multitud de personas en Odaiba. Haruka sintió inesperado alivio al pensar eso.

Ambos estaban en silencio, Haruka sentado junto a la mesa, y Makoto apoyándose contra el mostrador de la cocina, hasta que terminaron con la mayor parte del té. No era quién para juzgar, pero Haruka pensaba que Makoto igual estaba buscando la mejor forma para hablar del tema. "Um," escuchó a su propia voz, y estaba tan sorprendido como Makoto de que fuera él el primero en hablar. "¿Está todo… bien… entre nosotros?"

¿'Está todo bien'? ¿En serio es lo mejor que se te ocurrió? No se atrevió a desviar la vista del fondo de su taza, como si ésta contuviera todos los secretos de cientos de universos.

"Por supuesto que sí," Makoto contestó, pero, aparentemente, incluso él se dio cuenta de la rapidez con la que lo dijo, siendo que cuando Haruka levantó la mirada, lo encontró sonrojándose. "Qui –Quiero decir… sí." Haru estaba paralizado, y todo era culpa de la leve coloración en la complexión del otro. Makoto pareció juntar fuerzas de la fuerza centrífuga de su taza, a la que estaba dando vueltas en sus manos. "Perdona. No estoy acostumbrado a este tipo de cosas."

"Supongo que podríamos…," y Haruka se detuvo, notando que sólo habló porque Makoto se había escuchado tan honesto, y continuó a un paso menos fluido. "…sólo, ah." Volvió a quedarse mudo, viendo su taza vacía.

"¿Seguir y ver qué pasa?" Makoto intentó completar, un poco penoso, y Haruka asintió a las pequeñas hojas secas de su bebida.

Haruka contó unos cuantos segundos y quince hojas. "Si a ti te parece," finalizó, haciendo contacto visual; Makoto se veía aliviado y, de cierta forma, feliz. No obstante, todavía quedaban residuos de rojo en la punta de sus orejas, pero Haruka no se sintió en posición de hacer ningún comentario al respecto.

"Sí. Vamos a estar bien," declaró, con más determinación, y Haruka estaba agradecido de que alguien le tuviera tanta confianza, por una vez.


Era imposible adivinar qué, exactamente, significaba un almuerzo rápido. Después de otra taza de té (mucho menos incómodo, cabe decir), Makoto indicó con vaguedad que ya había empezado a prepararla, así que Haruka decidió ponerse completamente a su merced. Makoto decidió hacer curry verde.

"No es un platillo muy navideño," Haruka dijo lacónicamente, esperando que las docenas de ornamentos en el fondo le ayudaran a construir el sentido de sarcasmo perfecto.

Makoto ni se inmutó. "Añadiré jengibre," anunció con simpleza, cortando una cebolla.

Así es que, media hora después, ahí estaban los dos, sobre una olla de vegetales, de vez en cuando dándole uno o dos vistazos al arroz. Haruka se sentía bastante bien, aunque un poco acalorado, y le agradaba estar, finalmente, al mismo nivel de otra persona, aun si era en algo tan sencillo como cocinar. Se sentía bien, saber lo que estaba haciendo.

"Cuando era niño, creo que Edvard Grieg era mi favorito," Makoto dijo, atendiendo la olla con un movimiento particularmente llamativo (a los ojos de Haruka, pero puede que él no sea el juez más imparcial con respecto a Makoto) de su muñeca.

Haruka esperó un segundo, escuchando la música que salía del estéreo de Makoto en ese momento, e identificándolo como las notas de La Mañana. "¿Y ahora?" preguntó, probando una cucharada de la comida antes de añadir un poco más de pimienta.

"Todavía me gusta, claro, pero siento que ahora me intimida," admitió, con una corta risa.

En la humilde opinión de Haruka, la intimidación era algo que le ocurría a otras personas, no a Makoto. Otras personas – léase: Haruka. "¿Te gusta más que Tchaikovsky?" preguntó, inconscientemente levantando una ceja.

Makoto sonrió. "¿Puede ser? Tchaikovsky me recuerda a mi infancia. El Cascanueces era una de mis cosas favoritas del invierno. Todavía lo es, a decir verdad," habló, deshebrando hojas de cilantro con sus manos.

Haruka observó cómo las hojas verdes caían, de los dedos de Makoto, a la cacerola. "Sí, yo… lo recuerdo, igual me gustaba." Había sido hace tanto que ya ni siquiera podía recordar si lo vio con su abuela o con sus padres, pero seguía siendo un recuerdo.

Un rato después, todo estaba listo y Haru no tuvo mucho tiempo para determinar su estrategia de alimentación antes de que Makoto sacara los extraños platos - cubiertos con siluetas de gatos – que, por algún motivo, poseía, y eso efectivamente lo distrajo de su plan de ataque. Como venganza, Haruka decidió juntar todo el jengibre que pudo en su propio plato.


El almuerzo pasó sin muchas inconveniencias, en contra de toda expectativa. Haruka se preguntó cuánto tiempo tardarían, la próxima vez que se vieran, en alcanzar el mismo estado de comodidad. Makoto incluso le dejó ayudar con los platos, aunque lo limitó estrictamente a secarlos.

La calefacción por fin logró su trabajo, con un poco de ayuda de la estufa, y Haru analizó los pros y contras de quitarse el suéter de Makoto. Había - y no pensaba admitir esto en público – resultado ser mucho más agradable de lo que esperaba. Consideró quitarse su camisa y quedarse sólo con el suéter, pero eso tenía el peligroso potencial de hacerlo ver como un acosador pervertido, si Makoto se fuera a dar cuenta. Así que, por el momento, tan sólo se enrolló las mangas hasta los codos.

Al poco tiempo de terminar con los platos, Makoto salió de la cocina. Ahora, suaves arrullos salían del baño. Contrastaban bastante con el Rimsky-Korsakov que había como música de fondo.

Es ahí que el celular de Haruka vibró, haciéndolo sentir como si hubiera despertado de una muy larga siesta.

De: M. Rin
Para: N. Haruka
15:57 PM
Ok todavía no estás en casa (una primera vez para todo!) y me están preguntando sobre tus paraderos. Moriste? Voy a pasar la noche en lo de Kisumi pero dime si quieres que te espere antes de que me vaya

Era típico de Rin, y Haruka en serio deseaba no ser tan bueno leyendo entre líneas – así no sabría que Rin estaba preocupado. Una suave ola de culpa cubrió su conciencia, a la cual ordenó que se fuera inmediatamente, pero no fue muy efectivo.

"¿Ocurrió algo?" Makoto cuestionó, entrando al cuarto con sus brazos llenos de esponjoso y somnoliento KitKat. Haruka les sonrió involuntariamente, antes de que recordara lo que estaba haciendo y regresando la vista a la pantalla.

"No, nada, sólo… un amigo me preguntó dónde estaba."

"¿Tienes que volver a casa?" Makoto tenía una mirada en sus ojos, como si fuera capaz de llamar un taxi en cuestión de segundos, si Haru fuera a responder que . Se sintió un poco enfermo ante la idea de irse, y quizá la reflejó con su consecuente acción de sacudir la cabeza vehementemente.

"N-no, no, está bien. De hecho me estaba diciendo que iba a salir en la noche, y, pues…" ¿Y pues qué? Exhaló con lentitud.

Inhaló profundamente.

Hay un tipo de sonrisa especial, usada por personas que saben que están a punto de hacer algo devastador, y Makoto la tenía adherida a su rostro. "Bueno," extendió, abrazando a KitKat contra su pecho por puro hábito. Una pequeña parte de la mente de Haruka pensó que, lo que sea que estuviera a punto de pasar, no sería justo. "Tenemos una increíble vista de la ciudad, en la noche," inclinó la cabeza en dirección al balcón. "Si te quieres quedar."

"Er." Haruka articuló, teléfono olvidado en su mano.

La sonrisa de Makoto se desvaneció hasta que se terminó mordiendo el labio. "Ah."

"Um." Haruka continuó de la misma inteligente manera, estupefacto. Hasta KitKat hizo un sonido de interrogación, a la vez que clavaba un segundo par de ojos azules sobre Makoto.

Makoto hizo una mueca insegura. "¿Demasiado pronto?"

Haruka decidió pensarlo por un par de segundos más. "No," concluyó, al final. "Yo- de acuerdo, me quedo." Ese no era exactamente el plan, cuando lo invitó a la exhibición de cajas musicales, pero no podía decir que no le gustaba la idea en lo absoluto.

"¿De verdad?" Y ahora era Haru el que estaba siendo inspeccionado con dos pares de ojos. Asintió, estrujando su celular. "Okay."


Para: M. Rin
De: N. Haruka
16:11 PM
Estoy bien. Voy a quedarme a dormir en casa de un amigo. Dile hola a Kisumi de mi parte.

De: M. Rin
Para: N. Haruka
16:11 PM
Es una broma?

Para: M. Rin
De: N. Haruka
16:12 PM
No. Nos vemos mañana.

Jamás veré el fin de esto, Haruka pensó desganado.

De: M. Rin
Para: N. Haruka
16:12 PM
Vale como digas

De: M. Rin
Para: N. Haruka
16:12 PM
No hagas nada estúpido. Cuídate Haru


Nota de Autor: Lo logré. Un capítulo corto, con noches desveladas, pero lo logré. Puedo decir que estoy orgullosa de mi misma (TT v TT )

¡Espero que les haya gustado el capítulo! Dejo las aventuras nocturnas para la próxima haha.. ¡Y muchísimas gracias a todos los que dejaron comentarios, en serio en serio en serio los aprecio mucho~! Bless!