Eriol observaba rencorosamente al sujeto frente a el.
- Por favor -dijo sonriente el chico- No me digas que ya te enojaste -dijo a Eriol conteniendo la carcajada - Si solo digo la verdad, tu no quieres a esa chiquilla, además solo la necesitamos para que lo introduzca en nuestro mundo perfecto -dijo el chico echándose a reír- Tu solo estás obsesionado.
- Entonces, ¿qué es lo que quieres que haga? -preguntó Eriol conteniendo su enojo.
- Que sigas haciendo lo que te ordene, o ¿acaso ya olvidaste por qué te acercaste a mí?
- No -contesto Eriol sin dudar.
- Entonces no te queda otra que seguir manejando los otros dos bandos, hazlo bien mi estimado buitre y veras que nos ira muy bien a ambos –hizo una pausa- Y deja ya esa obsesión por esa chiquilla, concéntrate, ella solo es un medio para nuestros planes.
DOBLE FILO
CAPÍTULO VI: DECISIONES
SH
Seguía mirando a Sakura dormir en su cama. Lo ojos de ella estaban hinchados, sus mejillas sonrojadas y de vez en cuando fruncía las cejas seguramente soñando algo malo o más bien soñando con alguien desquiciante.
Se revolvió el cabello nuevamente y se fue al sofá donde por el momento dormía. No dejaba de pensar que era gracioso el hecho de que a pesar de escuchar esa absurda historia él fuera capaz de creerle más fácilmente que cuando ella llegó y le hablaba de toda esa conspiración.
No podía negar que aún tenía dudas sobre esa chica, pero cuando le contó hasta los más vergonzosos detalles él había tomado la decisión de no dejar que nada le pasara.
De todo lo que confesó Sakura, lo que más rondaba en su cabeza era que ella le había dicho que estaba enamorada de la basura de Eriol y, lo cierto, es que esperaba que después de cómo la había tratado el día que se encontraron ella ya no quisiera estar más con él.
Se giró en el sillón buscando una comodidad que no encontraría pensando en lo que pensaba, pues algo tenía que estar pasando con él, ya que venía una chica que confesaba todo un plan en su contra, diciéndole que desde el primer día que lo conoció venía con la intención de traicionarlo y en lo único que se centraba su cerebro era en que no dejaría que el bastardo de Hiraguisawa se acercara de nuevo a ella.
En algún momento su mente lo dejo descansar, lo supo cuando abrió los ojos y su cuello pedía a gritos cambiara de posición. Se dijo a sí mismo que debería invertir en un sillón más cómodo si la castaña iba a seguir ocupando su cama.
Se sentó en el sillón y masajeó su cuello cuando sintió el olor de unas tostadas. Miró a la cocina y lo que vio le gusto: estaba en su cocina una mujer hermosa, abriendo y cerrando las puertas y cajones buscando los utensilios de cocina que necesitaba. No pudo evitar sonreír. Se puso de pie y se le acercó.
- Buenos días -dijo con la voz un poco más ronca de lo normal.
- Buenos días -contestó la castaña sonrojada y sonriendo- ¿Cómo dormiste?
- Mejor que tú, no -dijo volviendo a colocar una de sus manos en su cuello- Nunca creí que me había comprado un sillón tan incómodo.
- Lo siento mucho, no fue mi intención...yo…-intentaba decir la castaña totalmente arrepentida y avergonzada.
- No te preocupes -le restó importancia Shaoran- Mientras no se te haga una costumbre…- no había meditado realmente lo que salió de su boca, por lo que al darse cuenta desvió su mirada al sentir un sonrojo en sus mejillas.
- En agradecimiento, te preparaba el desayuno, pero cómo no sé donde están las cosas he demorado más de lo que esperaba -confesó la castaña intentando recuperar el ambiente.
Shaoran sonrió y se relajó, juntos terminaron de hacer el desayuno y se lo sirvieron conversando de banalidades. Cuando notó a Sakura más tranquila, no pudo evitar la pregunta que llevaba desde anoche haciéndose.
- Sakura -la llamó para tener toda su atención- ¿Seguirás con Hiraguizawa? -el brillo en los ojos esmeraldas se apagó y agachó la mirada. En respuesta asintió con su cabeza- ¿Por qué? -exigió saber Shaoran con un tono más rudo de lo que quiso.
- Sospecharía de mí si termino con él ahora -explicó Sakura- Además, si lo piensas fríamente, es conveniente que siga siendo su novia y siga creyendo que estoy trabajando para él, pues me seguirá proporcionando información que podemos ocupar a nuestro favor.
La parte de Shaoran que era el jefe de división sabía que aquello era lo mejor, Sakura sería como una infiltrada y podría obtener mucha información valiosa del imbécil de Hiraguizawa. Sin embargo, la parte de él que pensaba más como hombre, no podía evitar sentirse furioso, no quería que Eriol volviera a poner las manos sobre Sakura, lo quería lo más lejos posible de ella. Pero ambas partes sabían que eso era lo mejor, así que asintió aceptando el razonamiento de la castaña.
Cuando ya hubieron terminado, Sakura se despidió de Shaoran y se fue a su departamento, él espero a que ella entrara para cerrar.
Luego buscó su teléfono y marcó un número.
- Tenemos que hablar -su interlocutor dijo algo- No, no puede ser en la oficina.
Una hora después se encontraba en el lugar acordado, esperando a su amigo.
- Tu si que me quieres -dijo su amigo al llegar- Creo que nunca me habías llamado tan seguido.
- En la bodega había alguien esperando -relató Shaoran sin darle tiempo a su amigo de seguir bromeando- Creyeron que yo era un contacto para aliarse con ellos -Yamazaki escuchaba atentamente- ¿Y recuerdas lo de la chica? Pues a ella la enviaron para que yo haga lo que ellos quieran. Aún no sé quiénes son.
- Bueno, creo que eso despeja tus dudas, supongo que ya la reportaste -miró a Shaoran y supo que no era así- Espero que tengas un buen motivo para no hacerlo.
- Lo tengo -miró a su amigo a los ojos- Ella me lo contó sin que tuviera que presionarla y además me dijo que lo que ellos quieren es que la manera en que pueda ganarme su confianza es matándote -y por primera vez la sonrisa de Yamazaki se desvaneció de su rostro- Tengo que llegar al fondo de esto, sé que esto es una especie de trampa que no hará más que destruirme, pero tengo que hacerlo.
- Lo sé -dijo Yamazaki sonriendo de nuevo- Pues habrá que hacerlo, no hay mejor manera que hacerlos pensar que las cosas van como ellos quieren -reflexionó un momento- ¿Quién más sabe de esto?
- Las dos mujeres con las que trabajo y nosotros.
- Bien, solo gente de confianza espero.
SA
- Hoy te ves muy linda, Sakura.
Sakura miró a Tomoyo como si hubiera dicho que afuera llovían cangrejos. Tomoyo río elegantemente.
- ¿Estas ciega, Tomoyo?
- Sakura, tienes los ojos hinchados, es cierto -dijo acercándose a ella para ponerle un mechón de pelo que se había salido de su coleta tras la oreja- Pero eso no quita que tus ojos hoy brillan, lo que no había visto desde que te conocí.
Sakura enrojeció y se encogió de hombros quitándole importancia.
- Supongo que es lo que provoca una consciencia tranquila.
- ¿Pudiste solucionar tu problema, entonces?
Sakura asintió y mientras dejaba unos papeles en uno de los cardet se volteó a mirar a Tomoyo.
- ¿Este lugar es seguro? -susurro la esmeralda.
Tomoyo negó.
- ¿Podemos hablar en otro lugar?
Y Tomoyo asintió, agarro a Sakura de la mano y la llevó por los pasillos de la división a un lugar que solo el Jefe de la división y su personal de confianza conocían.
- Aquí sí podemos hablar.
Sakura miró a su alrededor era un cuarto ni muy grande ni muy pequeño, a simple vista no se le veía nada especial, pero por el recorrido que había tomado estaba bastante protegido.
- Un Jefe siempre debe tener sus secretos -puntualizó la amatista- Este lugar es seguro y no sospecharán de nosotras por salir juntas.
Sakura asintió y se acomodó en uno de los futones que tenía el lugar, Tomoyo hizo lo propio sentándose junto a ella.
- Tomoyo...espero que cuando sepas toda la verdad puedas seguir siendo mi amiga.
- Seguiremos siendo amigas, Sakura, descuida -prometió la amatista.
Y así, tal cual como había contado todo a Shaoran se lo contó a Tomoyo, cada detalle de su vida y de lo que en un principio hacía, su crianza, su misión, su sentimientos.
Tomoyo escuchó todo atentamente y preguntaba de vez en cuando, pero cuando Sakura empezó a contar lo de Eriol con detalles fue que la amatista mostró más preocupación.
- No puede ser cierto… -soltó cuando Sakura contó cómo había perdido su virginidad.
- Solo...lo hizo y ya...por mi estricta educación no era mucho lo que pude leer sobre sexualidad -confesó apenada Sakura- Pero no puede ser cierto que tenga que doler tanto y se tenga que sentir así…
- ¡Por supuesto que no! -exclamó alterada Tomoyo- El imbécil se comportó como un animal contigo, Sakura. Es cierto, duele, pero puede doler más o menos y depende exclusivamente de tu pareja y lo que sientas por ella.
Sakura no pudo evitar dejar salir una lágrima que limpió rápidamente.
- Y la segunda vez no fue mejor…-se detuvo y miró a su amiga- Lamento tener que contarte todo esto...es solo que siento que necesito sacarlo de mi…
Tomoyo negó con su cabeza, dándole a entender que no se preocupara por eso.
- Cuéntamelo todo.
- Lo hicimos en el sillón de mi departamento… -se detuvo porque sentía que le fallaba la voz- Él pidió que me volteara y tuve mucho miedo cuando lo hice.
Tomoyo llevó ambas manos a su boca horrorizada.
- ¿Él…? -dejo la pregunta en el aire imposibilitada de poder terminarla.
Sakura negó.
- Pero me penetró nuevamente de una estocada y dolió igual o más que la primera vez -la castaña no contuvo sus lágrimas y las dejó caer- En un momento el dolor desapareció, pero solo rogaba porque todo aquello terminara de una vez.
- Amiga, tengo que preguntar esto -advirtió Tomoyo y Sakura asintió levemente- ¿Se protegieron?
Sakura volvió a enrojecer, se sentía en confianza con Tomoyo, pero no quitaba que el tema fuera vergonzoso.
- Tenía los preservativos -confesó- Realmente no supe cuando se los puso en ninguna de las ocasiones, estaba nerviosa, pero luego en el baño estaban….-y empezó a balbucear- Bueno, esas cosas usadas -soltó avergonzada.
Tomoyo no pudo evitar una carcajada, tanto de alivio como de gracia.
- Por lo menos el idiota se protegió.
- Tomoyo…-dudó Sakura, pero su amiga la animó- ¿Esas cosas realmente están hechas para eso?
Tomoyo volvió a soltar una carcajada y asintió. Sakura bufó.
- Pues son un asco, son secas y no ayudan en nada a disminuir el dolor de la fricción, al contrario -terminó de decir la castaña con el ceño fruncido y bufando.
La amatista volvió a reír de buena gana al ver el ánimo mejorado de Sakura, sin embargo y muy maternalmente, tuvo que decirle lo siguiente.
- Sakura, una relación no debería ser tan desagradable como la que tú has vivido, mucho menos así de traumática. Es muy probable que Hiraguizawa no esté enamorado de ti.
Sakura miró un punto fijo en el suelo. Tiempo atrás al escuchar algo como eso hubiera reído de buena gana, pero con los últimos acontecimientos tenía serias dudas del amor que le profesaba el de ojos zafiro.
- Lo sé...también me lo he cuestionado… -soltó dolida- Es solo que es lo único que conocía hasta entonces. Era tan diferente todo antes de venir aquí.
- ¿Te hubiera gustado no haber venido?
Sakura lo medito.
- No -dijo al fin- Creo que fue lo mejor. He sufrido, pero abrí los ojos. Vivía en una burbuja que se acaba de romper -terminó con una sonrisa de resignación- Sé que en un futuro agradeceré haberme dado con la realidad en la cara.
Tomoyo asintió feliz.
- ¿Y qué pretenden hacer ahora? -preguntó refiriéndose a ella y Shaoran.
- Tengo que seguir con Eriol, es la única forma que tenemos para obtener más información y que no sospechen que les dije la verdad.
- Entiendo… ¿Shaoran está de acuerdo?
- Si, se veía enojado, pero al final comprendió que eso es lo mejor.
Tomoyo intuía que Shaoran estaba muy enojado.
- ¿Dejarás que Eriol te toque de nuevo?
SH
Las manos ya en puño se volvieron blancas por la fuerza con que las apretaba.
Había vuelto de hablar con Yamasaki y encontró su oficina vacía. Miró alrededor y nadie había visto a ninguna de las mujeres que trabaja directamente con él. Frunció el ceño, ¿dónde estaría ese par?
Miró el escritorio de Sakura y se veía como que hubiera dejado todo tirado de repente. Miró el de Tomoyo y supo dónde estaban. Tenían una forma de informarse cuándo ocuparían esa sala especial y era dejar una llave en la esquina del escritorio descuidadamente.
Se encaminó sigilosamente al lugar, cuando escucho las voces de ambas, se sintió más tranquilo. Pretendía entrar cuando lo que escuchó lo dejó paralizado.
¿Eriol había hecho qué…?
Todo su cuerpo se tensó y un odio que no conocía podía sentir por alguien creció en su interior. Se quedó ahí quieto y escuchó cada detalle de cómo Eriol había quitado la virginidad de la castaña y como había hecho de su segunda experiencia algo igual o peor que la primera. Quiso salir de ahí, buscar al grandísimo idiota y golpearlo, pero la última pregunta de Tomoyo lo detuvo.
- ¿Dejarás que Eriol te toque de nuevo?
Su corazón empezó a latir fuertemente y su mente a correr a mil por hora. Ahora que sabía toda la verdad no iba a hacer tan fácil para él, ni como hombre ni como jefe, exponer a Sakura a algo como eso.
Se pegó más a la puerta al no escuchar respuesta, pero de un momento a otro se encontraba con la cara en el suelo adentro del lugar.
- ¿Shaoran? -había preguntado Tomoyo.
Con la poca dignidad que le quedaba se puso de pie ante la mirada atenta de ambas mujeres. Ahora tendría que inventar una muy buena excusa para que no lo acusaran de chismoso.
- Buscaba a Sakura y tropecé -dijo tratando de no sonar falso, pero como era de esperarse Tomoyo no le creyó en lo absoluto.
- ¿Para qué me buscaba, Jefe? ¿Olvidé algo? -preguntó la castaña con esos brillantes ojos esmeralda y por un segundo él se perdió en ellos olvidando el coraje que recién tenía.
- Yo...bueno... -tartamudeó un poco al principio, tosió aclarando su voz- Hay que rastrear las direcciones en la libreta que encontramos.
Sakura asintió y se acercó a su jefe dispuesta a seguir trabajando, Tomoyo por su parte solo sonrío traviesamente, pues sabía que había más en las palabras del castaño que lo que él mismo quería reconocer.
SA
Miraba el televisor sin ver nada y claramente fastidiada, no podía dejar de pensar que el Eriol que tenía a su lado no era el mismo del que se había enamorado, pero la furia quiso salir en lágrimas y de nuevo sus ojos se inundaron, pero se contuvo ya que él no tardaba en llegar y ella tenía que echarlo.
Como si lo hubiera invocado con el pensamiento, la puerta se abrió y supo que era momento de tomar el toro por los astas. Se armó de valor y corrió hacia él como si estuviera emocionada de verlo, le besó la comisura de los labios y lo abrazó con la misma intensidad del coraje que le tenía.
Fue en ese preciso momento en el que ella supo que en las dos noches que pasó con ese hombre, él se había encargado de matar el amor que ella sentía por él. Al darse cuenta de eso no pudo evitar sentirse vacía.
- Pequeña -dijo Eriol abrazándola afectuosamente como cuando estaban en casa de ella, con el mismo tono de voz que muchas veces la hizo sentirse querida y segura, pero Sakura se obligó a sí misma a no creerle, tenía que terminar de matar los sentimientos que tenía por él, porque si bien ella no conocía del mundo, no estaba dispuesta a vivir ese infierno durante toda su vida.
- Te extrañé -mintió, tenía que hacerlo y soltó rápidamente lo que tenía planeado- Pero no puedes quedarte.
Sakura sintió como Eriol se tensaba y se separaba de ella.
- ¿Por qué? -exigió saber claramente molesto.
Sakura hizo exactamente lo que Tomoyo le dijo que hiciera, así que volvió a besar al de ojos zafiros, pero ahora en los labios, sin embargo esta vez fue un beso fugaz.
- Es solo que una compañera del trabajo me pidió de favor que la dejara quedarse en mi casa, porque le pidieron su apartamento y no me pude negar.
- ¿Cómo que no te pudiste negar, Sakura? -pregunto más molesto y separándose de ella- ¿Qué no ves que este es el único sitio donde puedo verte?
- Lo sé y lo siento, pero ¿qué podía decirle? -dijo tratando de acercarse a él.
- Que no, por ejemplo -respondió hirviendo- ¡De verdad no te entiendo! ¿Qué no quieres estar conmigo?
- Por supuesto que sí -se apresuró en responder Sakura abrazándolo por la cintura- Pero se quedó sin donde vivir y no pude decirle que no.
- ¡Deja de abrazarme! -gritó Eriol antes de hacer que lo soltara por la fuerza y arrojarla contra el sofá y antes de que ella siquiera pudiera alegar, se escucharon unos toques en la puerta y una vocecita hablo.
- Sakura, ¿estás ahí? Abre rápido por favor, me urge ir al sanitario.
Tomoyo en la entrada, Eriol adentro y Sakura en lo único que podía pensar era que de no haber llegado Tomoyo, Eriol seguramente le habría golpeado, porque esa expresión en su rostro decía más de lo que ella hubiera querido.
Nerviosa se puso de pie y miró a Eriol esperando que desapareciera de su salón. El hombre, enojado aún se escondió en la cocina.
Sakura abrió la puerta y con su mirada le transmitió a Tomoyo el miedo que sentía. La amatista asintió y entró rápidamente al sanitario, dándole esa oportunidad a Eriol para que saliera del departamento.
- Tendremos que hablar de esto, Sakura -amenazó Eriol antes de salir y la castaña temblando se dejó caer al suelo agradeciendo infinitamente el plan de Tomoyo.
Muchas gracias a todos los que leen y a quien han dejado review.
Espero les siga gustando esta historia.
¡Arriba la Locura!
Nos leemos en el próximo capítulo.
