Granger miraba fijamente por la ventana, la cruel lluvia después de una semana por fin había terminado. Le era extraño y un tanto inusual salir de esa vieja casa de madera después de esos extraños días confinada. Se aferró al libro en su regazo, la chimenea por primera vez estaba apagada, no había podido dormir en toda la noche por la idea de volver a la guerra. Era tan irreal lo sucedido el último día en esa cabaña, prometieron nunca hablarlo en voz alta, hacer como nunca hubiese pasado. Ella firmemente no lo mencionaba porque a veces simplemente dudaba que hubiese sucedido, llevo su vista hacia Draco ¿Y si él hablaba?

—He terminado de esconder nuestros vestigios.— Una masculina voz escapó de los labios del rubio—Andando que el barrio muggle no está tan cerca.

Draco detuvo sus movimientos para caminar hacia donde la chica descansaba, mordió su labio inferior inseguro de cuáles palabras usar, prometieron no mencionar lo sucedido. Como palabra de honor nunca por su boca escaparía el secreto, no porque le avergonzara sino porque se lo prometió a ella, por ella se llevaría la descripción de los eventos del último día a la tumba.

—Andando Granger, sé que mueres por encontrarte con tu comadreja.—Musitó con una burlona sonrisa estirando la mano para ayudarla a ponerse de pie.— Yo también quiero volver a casa.

La mencionada soltó el libro para dejarlo caer al piso, se puso de pie ignorando la mano tendida. Entre ellos nada paso, lo sucedido en esa cabaña nunca ocurrió, ella amaba a Ronald, no había ni un gramo de duda en sus pensamientos. Entre ellos no paso nada, esa la única verdad que sostendría hasta al final.

—El hechizo es muy bueno y peligroso.—La castaña comentaba mirando como los camino estaban lodosos y resbalosos.—No sé cómo se te corren estas cosas.

—Siempre he sido bueno ideando métodos para hacer sufrir a la gente.—Comentó sujetándose de unos troncos para no caer.— Cuando eres imbécil y crees en un loco genocida quieres hacerte su favorito aún lastimando a otros.

La leona llevó la vista al camino no estaba segura que trayecto continuar pero andaba a paso lento detrás del rubio, extrañamente confiaba ciegamente en su palabra. Esa calma que le provocaba su tono de voz la descontrolaba porque nadie antes causo ese efecto, ni siquiera Ronald.

—Haz cambiado.—Comentó deteniendo al rubio del brazo.— Eres amable conmigo.

El rubio bajó la mirada para dibujar una mediana sonrisa, que equivocada estaba la leona. Los depredadores no modifican sus hábitos de caza solo cambian su presas. No quería continuar torturando a inocentes pero si a él le permitieran un momento a solas con su tía o cualquier otro mortifago sin un gramo de conciencia invocaria los peores hechizos de tortura. Él continuaba siendo malvado, salvar a Hermione y a los otros fue un acto a su conveniencia, una manera de obtener puntos en el lado contrario sin poner su riesgo su posición en el bando de los mortífagos.

—Mueve esas buenas caderas, me has prometido una deliciosa cena caliente —Comentó pasando un pequeño arroyo para girarse y extender la mano.—No olvido que perdiste.

Una sonrisa se dibujó en los labios de la castaña para negar con la cabeza, esos días descubrió algunos detalles chistosos del rubio. Odiaba las guayabas, tenía la manía de lavarse las manos por cualquier cosa, odiaba tomar el té extremadamente caliente, cuando le desesperaba algo su pierna derecha comenzaba a temblar, mordía el labio inferior cuando quiere reprimir una sonrisa por chiste estúpido ya que para él es más importante mantener su personaje de chico malo.

—Espero encontremos algún sitio donde quedarnos.— Agregó la castaña metiendo las manos en sus bolsillos, continuaba usando la capa negra de la serpiente.— No me importa comer una hamburguesa pero necesito algo que no venga de una lata.

Los dos brujos continuaron andando por los casi borrados senderos, para su buena fortuna se encontraron con un par de personajes, quienes le indicaron que unos cuantos kilómetros más adelante había una posada, ahí podrían encontrar un mapa y saber cómo moverse hacia su destino. Draco trato de ser amable con los muggles pero en su interior los aborrecía y le causaban asco solo por Hermione mostraba un gesto amable.

—Deja de hacer gesto. —La leona lo regaño dándole un pequeño golpe en el hombro.

Malfoy también descubrió muchas cosas de ella, tomaba el té extremadamente caliente, para su gusto, le gustaban las fresas, relamía sus labios cuando se encontraba nerviosa o también juega con uno de sus rizos para eliminar los nervios, sus dedos golpean sobre una superficie para demostrar su enojo. Durante el trayecto conversaron de distintos temas, como le iban a convencer a los gryffindor sobre su alianza. Ronald obviamente no iba a creer una sola palabra.

—¿Si vas a tener suficiente dinero? —El mago cuestionó intrigado deteniéndose frente a la puerta de aquella posada.— Muero de hambre.

—Confia en mi.—Le contestó con una dulce mueca atrapando la mano del chico que había detenido su andar.—Solo deja que yo hable ¿Esta bien?

El rubio por un segundo se quedó sin aliento y sin pensarlo dos veces creyó en sus palabras, confiaba en ella ciegamente y esa sensación lo aterrorizo. Se prometió a sí mismo olvidar lo sucedido esa cabaña pero tenerla cerca se lo imposibilita, cada segundo recordaba los segundos a su lado. Sacudió la cabeza alejando los pensamientos.

Enfoco sus ojos en su compañera quien hizo una sensacional representación dramática sobre una damisela en peligro, una mujer, quizá la dueña de la posada se trago todo el drama. El cual iba que ellos eran dos amigos que viajaban a visitar un familiar hasta que unos maleantes los asaltaron, lograron rescatar una tarjeta de crédito, estaban perdidos y asustados.

La muggle, una mujer de avanzada edad abrazó y consoló a una excelente actriz, él trato de fingir agonía pero era una situación estúpida en la cual no se sentía muy cómodo. Su gesto mejoró cuando los llevo a la cocina donde les sirvió platillos que no sabía que existían pero eran deliciosos. Ambos magos disfrutaron cada uno de los platos hasta que sus estómagos quedaron satisfechos después fueron llevados a una habitación, la mujer malinterpretó su relación, asumiendo que era pareja y ninguno tuvo las fuerzas necesarias para oponerse.

—No pienso usar esa horrible ropa muggle.—Comentó molesto al chico al mirar unos pantalones de mezclilla y la camisa de franela de cuadros rojos con negro.—Son baratijas.

Draco cruzó las manos detrás de la cabeza para dejarse caer hacia atrás y encima de la cama. Hermione rodó los ojos mientras secaba sus húmedos rizos, llevaba una toalla alrededor de su cuerpo después de comer lo único que deseaba era un baño real. Tardó un par de minutos y no le importó las quejas de Draco, quien deseo entrar primero le fascinaba escucharlo berrear detrás de la puerta, en ese instante hasta sus quejas le parecían adorables.

—No seas mal agradecido, es ropa limpia y no creo que se te vea mal.—La chica pasó los dedos por la prenda, se sentó en el borde de la cama.—Es negra, tu color favorito.

La chica lanzó una coqueta sonrisa por lo cual Malfoy rodó los ojos dejando escapar un suspiro. Sus grises orbes se enfocaron en esa cuello húmedo, la piel canela de la mujer lucía radiante, detectó hematoma rojo ¿Causado por? saltó para ponerse de pie, tomó las prendas no sin antes acercarse a la chica, su nariz se hundió en su cuello para absorber hasta el último gramo de esencia.

—El shampoo tiene un olor a manzanas.—Musitó en tono seductor y relamió sus labios. — Aunque me gusta mas ese olor que tenías a …

El rubio no pudo finalizar la frase debido a que un puño cerrado se estampo suavemente sobre su abdomen, comprendió el mensaje, le sería imposible volver a la normalidad después de todo lo sucedido aquel día. Le prometió respetar su decisión, para él solo fue una experiencia más. Malfoy se dirigió al baño no sin antes girarse a observar a la chica que difícil iba ser volver a la guerra.

Hermione se recostó en la cama, encendió la televisión con la intención de entretenerse pero ningún programa captó su atención, se giró para mirar al otro extremo de la cama sin duda compartirán cobijas, cerró los ojos fatigada por la larga caminata. Ya suficientes problemas tenía con Voldemort, las reliquias, sus amigos y ahora cargaba con ese episodio en la espalda. Ella no se opuso a sus instintos naturales a ese calor creciendo por cada célula de su piel, aunque después gritó a los cuatro vientos que se arrepentia, solo fue un parche para calmar sus remordimientos, era mentira, no se arrepentía.

—Te vas a resfriar si duermes fuera de las cobijas.—Una voz despertó a la adormilada castaña quien sintió como un cuerpo se dejaba caer a su lado.— ¿Apagó la luz?

La castaña parpadeo por un par de segundos al sentir como unos dedos se colocaban en su barbilla, sus labios temblaron pero ningún sonido salió entre ellos, se limitó a sentir desviando la mirada. Granger estaba avergonzada y sonrojada por lo que implicaba darle un sí a ese serpiente, cuando la luz desapareció y las sombras inundaron percibió como el nudo del cinto de su albornoz era desecho, su piel quedaba expuesta. Se prometieron no repetir, fue un error del momento es lo que afirmaron la primera vez, para la segunda se volvieron a arrepentir, una tercera se miraron mutuamente llenos de vergüenza y las siguientes ocasiones simplemente se quedaron sin palabras para buscar pretextos, era inevitable.

Al otro día las personas de la posada se comprometieron en llevarlos al tren, esa sería la última noche juntos lo sucedido en la cabaña se repetiría en ese sitio ¿Si después de esa noche no podían detenerse? Existía un hoyo negro entre aquella escena donde ambos miraban la leña consumirse por las llamas y la historia de Jane Eyre ingresaba por sus oídos al instante de salir de la cabaña. Ese día, esas escenas, las palabras dichas, fueron dos personas distintas y firmemente pensaron que no se volvería a repetir pero ni 24 horas pudieron estar separados. ¿Quién los iba a detener?

—Regálame una última noche.—La masculina voz resonó por la habitación. —No quieras escapar.


Notas de la autora: No sé como llegamos a este capitulo jajaja hay un hoyo negro ¿Qué diablos paso en el ultimo día del Dramione? Saludos y gracias por seguir la historia.