Perdonen la tardanza para actualizar, he estado algo ocupada, espero les guste aunque aun tengo mis dudas sobre la continuación pero aquí la tienen.
Había pasado las clases de la mañana sencillamente con los cuatro arcángeles mirando por cualquier cosa que necesitara, llegaba a ser algo fastidioso en cierto sentido ¿Quieres ayuda para mover esto? ¿Te sientes bien? No tienes que hacer esto si no quieres, era lindo que se preocuparan tanto por él pero se sentía mal por sus otros hermanos pensando que llegarían a tener celos, pero ningún ángel le miro mal por la atención extra que estaba recibiendo, casi sentía que más de un ángel también quería abrazarle con todas sus fuerzas.
"¿Por qué todos me ven así?" pregunto Castiel mirando a los demás
"Todos escucharon tu llanto ayer Cas" respondió Raziel a su lado, estaban en los pasillos de los salones "Creyeron que algo te había sucedido y nadie entendía porque"
"Y los arcángeles parecieron descubrir algo, pero no dijeron nada" agregó Samandriel
"¿Ustedes no están molestos?" pregunto Castiel nervioso
"Claro que no, estábamos preocupados de que tu estuvieras molesto con nosotros pero pareces bien" dijo Azrael "Q-Queremos pedirte disculpas por obligarte a ir a la tierra, debimos escucharte"
"Está bien, yo fui por mi cuenta, ninguno me obligo"
"Aun así Lucifer dijo que tenemos que cumplir con el castigo hoy e ir a la clase de Mikey" se quejó Azrael
"Vamos a prepararnos ¿Nos vemos en el campo de entrenamiento?" pregunto Samandriel mirando a sus hermanos "Necesito ir con Raph por mi equipo"
"Yo tengo que ir con Luci" dijo Azrael
"Y-Yo iré por…algo" murmuro Castiel, los cuatro asintieron y se separaron
Estaba confundido en ese momento, era la primera clase con Miguel que tomaba en esa realidad y tenía una duda ¿Llevar o no la daga de ángel? En su realidad tenía que entrenar de verdad, si te lastimabas con la daga entonces sentías ese dolor agonizante, Miguel decía que si no entrenaban con espadas de verdad no serviría de nada.
Llego a la casa mordiéndose el labio inferior, recordaba la amenaza de Miguel de no volver a tomar otra daga, pero también recordaba que el Miguel de la otra realidad le había advertido de no ir a entrenar sin la daga, estaba en un dilema personal.
"Cassie"
Dio un salto cuando alguien le toco por el hombro, miro hacia atrás a Gabriel.
"Oh Gabriel, eres tú"
"Lamento asustarte ¿Necesitas algo?"
"No, iré a tomar la clase extra de Miguel"
"Oh" Gabriel miro alrededor "S-Si no quieres tomar la clase puedo…"
"Lo haré, sería injusto que yo no la tomara y los demás sí"
Se sentía bien tener algo de atención y tanto cariño, pero empezaba a sentirse culpable, quizás no pensó que los recuerdos harían sentir culpables a los arcángeles, solo pensó lo peor ¿Qué tan mal sería que los arcángeles le trataran tan bien? No debe ser malo, incluso debería alegrarse ¿Verdad? Entonces ¿Por qué se había molestado cuando Gabriel le ofreció no tomar la clase? Se dio la vuelta caminando hacia el final de un pasillo, al ver atrás Gabriel ya no estaba.
Tomo aire y entro al cuarto de Miguel, se acercó a donde sabía guardaba las armas que tenía, no había cambiado mucho, siempre tenía su lanza en un armario y suponía que su daga estaría allí, abrió el armario comprobándolo, se agacho tomando su daga y saliendo rumbo al campo de entrenamiento.
Llego para encontrar a los demás allí, Miguel estaba de pie enfrente de todos esperando, Castiel oculto la daga en su túnica esperando a que Miguel diera las indicaciones.
"Llegas tarde" comento Miguel "Fórmate junto a tus hermanos"
Castiel asintió poniéndose al lado de Samandriel, como siempre estaban ordenados de mayor a menor empezando por Raziel.
"Se unirán en parejas y harán la rutina principal de ataque y defensa, no quiero que se golpeen, esquivaran y defenderán los ataques, entendido"
"Sí" contestaron los cuatro
"Comiencen"
Castiel miro hacia Samandriel, siempre eran equipo en los entrenamientos porque Raziel y Azrael eran obstinados sobre ser equipo así que solo quedaba hacer equipo con Samandriel, no le molestaba para nada y lo hacía feliz ya que había pasado mucho tiempo desde que entreno con alguno de ellos. Se preparó mirando a su hermano y saco la daga de ángel, Samandriel le dio una mirada de miedo retrocediendo.
"C-Castiel" tartamudeo Samandriel con miedo "¿Qué haces?"
Todos observaron, Azrael y Raziel le miraron igualmente sorprendidos y Miguel avanzó hacia él quitándole la espada.
"Castiel ¿De dónde tomaste esa daga?" pregunto Miguel algo molesto
"D-De tu habitación, creía que la necesitaría para entrenar"
"No entrenamos con dagas Castiel, es muy peligroso" regaño Miguel "¿Qué te dije acerca de tomar otra daga?"
"Y-Yo lo siento…pensaba qué…"
Castiel no pudo evitar temblar con miedo, no quería molestar a su hermano o asustar a los demás, sus ojos se llenaron con lágrimas sintiéndose horrible por lo sucedido, Miguel se relajó al ver esto agachándose a la altura de Castiel limpiándole las lágrimas.
"Shh lo siento pequeño, no quería asustarte pero ya te lo había dicho"
Castiel asintió mirando a su hermano mayor.
"Debí preguntar a alguien, lo siento"
Miguel le miro con tristeza, Castiel conocía esa mirada, era lastima, no quería que Miguel sintiera lastima por él, no quería que nadie sintiera lastima, si fuera cualquier Miguel de cualquier realidad se hubiera molestado por tal acto de desobediencia ¿Y ahora le estaba mirando con lastima?
"Lo siento tanto pequeño, no quiero hacerlo pero no me dejas opción"
Tomo los hombros de Castiel bajándolo sobre su rodilla, Castiel se tensó en ese momento temblando ligeramente esperando sentir el dolor o ardor, pero en lugar de eso le sorprendió apenas sentir la primera palmada, luego otra y otra y Miguel le levantó.
Estaba sorprendido, habían sido solo tres y casi ni se sintieron, miro a Miguel esperando alguna explicación.
"Ve con Gabriel, debe estar en las salas de mensajeros, cuéntale lo que hiciste"
"P-Pero la clase…"
"Ve Castiel" dijo con algo más de dureza "No me hagas repetirlo, porfavor"
Asintió, Miguel ni siquiera le miro a los ojos cuando se alejó hacia la salida y sus hermanos le miraban confundidos, salió dirigiéndose hacia donde le habían indicado, no sabía que pensar sobre lo sucedido ¿Acaso Miguel no había querido castigarle? Sabía que si Miguel no cumplía con los castigos de un joven o novato que rompió las reglas se enfrentaría a su padre con un sermón de cómo cuidar a los más pequeños y educarlos correctamente, de cómo se debían tratar y el porqué; por eso tuvo que hacerlo pero aquello había sido tan…suave.
Llego a las salas de mensajeros, varios ángeles le miraron pasar, sabía dónde estaba la oficina de Gabriel, había ido varias veces después de que Gabriel se fuera esperando verlo por allí, pero no había nadie, ahora era diferente, en cuanto llegó le miro sentado en su escritorio con algunos papeles que bajo al ver a Castiel.
"Pequeño ¿Qué sucedió?"
Gabriel se puso de pie avanzando hacia Castiel preocupado, se agachó a su altura para verlo a los ojos.
"Y-Yo…lleve una daga de ángel al entrenamiento y Mikey me dijo que no debía hacerlo"
Bajo la cabeza esperando que Gabriel se molestara pero no pasó nada.
"Pues…cualquiera comete un error, no te preocupes por eso"
Gabriel le acarició la cabeza volviendo a su postura normal, no sabía cómo reaccionar, aquello le había molestado y no era que quisiera el castigo, era la falta de interés en su hermano que le molesto, Gabriel se giró volviendo al escritorio.
"¿No estas molesto?"
"No es tu culpa" contesto Gabriel
Aquello marcaba la diferencia, eso lo explicaba todo 'no es tu culpa' eso significaba que lo sabían, era verdad que no tenía la culpa de no saber que no debía llevar la daga a la clase, pero tenía la culpa por no preguntar.
"¿Y si volviera a tomar otra daga?" pregunto en forma de reto o amenaza
Gabriel se dio la vuelta mirándole sorprendido, había entendido el reto del serafín.
"¿Lo harías?"
"No lo sé, solo pregunto" Castiel levanto los hombros aun mirando a su hermano
"No importa, no creo que sea tu culpa"
Eso era suficiente, Castiel estaba molesto, vio que Gabriel se volvía a dar la vuelta dándole la espalda, Castiel se acercó al librero a su lado tomando un libro arrojándoselo a Gabriel a la espalda, no era para golpearlo porque sabía que eso no lastimaría a Gabriel, era para provocarlo.
Gabriel se detuvo unos momentos pero luego siguió su camino como si nada hubiera pasado, Castiel se dio cuenta, no querían molestarse con él o mejor dicho no podían ¿Era peor tener a un arcángel molesto con él o tener a uno lleno de lastima y culpa?
"Iré con Lucifer"
"Puedes hacer lo que quieras" contesto Gabriel
Regreso por el camino corriendo, esquivo a un par de ángeles hasta llegar a la casa donde sabía estaría Lucifer, no quería un castigo, quería experimentar con todos los arcángeles, Miguel y Gabriel le habían dejado hacer lo que quisiera, solo tenía que ver a Lucifer y Raphael.
Llego a la casa, sabía de algo que Lucifer amaba y atesoraba por lo cual abrió la puerta encontrándose con el arcángel sentado en el sofá de la sala, Lucifer levanto la mirada sorprendido.
"Castiel ¿Qué sucede?"
"Cállate" dijo Castiel, probaría cada pisca hasta donde pudiera llevar al arcángel a cruzar la línea.
Lucifer le miro sorprendido unos momentos, luego se puso de pie agachándose a la altura del serafín mirándole con una sonrisa.
"¿Qué te tiene tan molesto pequeño?"
Castiel debía tomar valor para lo que estaba a punto de decir, tomo aire preparándose, sabía que si habían visto sus recuerdos entonces lo sabrían.
"Vete a la mierda Lucifer" dijo dándose la vuelta para caminar a la cocina, tomo un vaso y lo lleno con algo de jugo, estaba temblando esperando la reacción de Lucifer.
"Supongo que no quieres que te molesten" respondió Lucifer volviendo a ponerse de pie dándole la espalda a Castiel.
Sintió que su respiración se detenía, todas las reglas parecían haber sido tiradas a la basura, tomo el vaso entre sus manos apretándolo con fuerza, lo pensó unos momentos, era algo que Lucifer apreciaba mucho así que era seguro que se molestaría, ladeo el vaso arrojándole el jugo a las alas de Lucifer.
