Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, yo solo juego a ser Atsushi Ohkubo, su verdadero dueño, para escribir historias sobre ellos

Espero que les guste


Era lunes por la mañana y ya quería morir.

-¿Qué le sucede a Soul?-preguntó Tsubaki.

-No sé, pero es gracioso-respondió Liz, mientras comía unas papas fritas.

Gruñí como respuesta.

Me encontraba con Liz, Kid y Tsubaki en la cafetería de la escuela, pero a diferencia de ellos, yo estaba con la mitad de mi cuerpo echado sobre la mesa en un deplorable estado de desesperación y abatimiento.

-Soul se dio cuenta que le gusta Maka-informó Kid.

-¿De verdad?, ¡enhorabuena!-dijo Liz, contenta.

-Nada de enhorabuena, voy a saltar de un puente-dije.

-Vamos, no es el fin del mundo-me confortó Kid-a cualquiera le puede pasar que le guste su mejor amiga.

-Ese no es el problema.

-¿Cuál es entonces?, ¿es que te da miedo confesarte?-preguntó Tsubaki.

-No- levanté la cabeza para mirarlos y los tres se asustaron al ver mi cara-iba a decírselo, juro que iba a decírselo.

Nos quedamos en silencio, hasta que Kid se atrevió a hablar.

-Soul… ¿qué fue lo que te hizo Maka?

-Bueno…


"Después de encontrarla en la plaza, fuimos a buscar mi moto y volvimos al departamento. Ninguno de los dos dijo una palabra durante el camino y yo lo agradecí porque aún tenía un caos en mi cabeza por mi reciente descubrimiento.

Al entrar, dejamos nuestras chaquetas y suspiramos casi al mismo tiempo.

-Maka, voy a preparar café… ¿quieres una taza?-le pregunté.

-Sí, gracias-me dijo, con una pequeña sonrisa, antes de ir a sentarse al sillón.

Volví a suspirar y me dirigí a la cocina. Mientras el agua hervía no podía parar de pensar en lo sucedido durante el día, básicamente porque no sabía qué hacer a continuación.

Había tenido un par de novias antes, pero nunca le pedí salir a ninguna y más bien sentía que lo hacía porque no tenía nada mejor que hacer. Además, nunca duré más de una semana con alguna.

Pero esto era totalmente distinto. Maka me gustaba en serio… quería que funcionara, en el caso que ella me aceptara, claro.

Una vez listo el café, lo serví y lo llevé hacia la sala. Ella había prendido la televisión, pero a decir verdad no parecía que le estuviera prestando atención y yo también la ignoré cuando interrumpí sus pensamientos para ofrecerle su taza.

Me senté a su lado y rápidamente empecé a ponerme nervioso y el hecho de que estuviera usando aquel vestido corto que seguramente Liz le obligó a ponerse no me ayudaba en nada. Realmente no sabía cómo había hecho para aguantar las ganas de besarla todos estos meses y ahora ciertamente no me sentía capaz.

La paciencia nunca ha sido mi fuerte y si no se lo decía ahora, me iba a volver loco.

-Maka, oye, yo…

-Perdón por estropearte la noche, Soul- dijo ella interrumpiéndome, con voz triste.

-¿A qué te refieres?-pregunté, confundido.

- Si yo no hubiera perdido mis llaves y no me hubieses acogido en tu casa habrías podido quedarte con la chica del bar y no aburriéndote aquí conmigo-suspiró.

Quedé atónito.

-¿Qué…?

-Siempre me habían contado que eras un conquistador, pero nunca lo había visto con mis propios. Supongo que ella debía de gustarte de verdad teniendo en cuenta que en todos estos meses no parecías haberle prestado atención a nadie.

¡Toda mi atención te la has llevado tú!

-Pero ya me siento más aliviada. La verdad es que estaba empezando a preocuparme.

-¿Preocuparte? ¿Por qué?

-Bueno…es que sentía que últimamente las cosas iban cambiando entre nosotros-se sonrojó un poco mirando hacia otro lado-y el haber dormido contigo en la mañana me había hecho pensar que todo eso no era normal y que algo estaba pasando, pero ya veo que me equivoqué.

-¡No!... Maka, ¿cómo se te ocurre que el estar con un chico de esa forma es algo normal?

Me miró durante unos segundos y luego empezó a reírse.

-Tú no eres un chico, Soul Evans. Eres una pesadilla con forma humana.

Puñalada directa en el corazón…

-Oh, ya es tarde-dijo, sin darse cuenta de que me había aniquilado con su frase-mejor me voy a dormir, nos vemos mañana.

Yo me quedé mirándola como un idiota mientras ella caminaba felizmente a la habitación tarareando una melodía.

¿¡Qué había sido eso!?"


El silencio continuó durante unos momentos hasta que las carcajadas de Liz empezaron a sacudir todo Shibusen.

-¡JAJAJAJAJA!-rió, agarrándose el estómago-¡el karma! ¡es el karma! tantos años tratando mal a las chicas y ahora recibes tu merecido.

-No digas eso Liz-le regañó Tsubaki.

-Si Liz-gruñí-o tendré que llamar a Wes, a ver si él logra hacerte callar.

Eso detuvo sus burlas de golpe y la hizo sonrojar.

Liz empezó a sentir una estúpida debilidad por mi hermano mayor Wes después que él me visitara por primera vez hace dos años, algo que no logro entender para nada pues si bien Wes es un tipo simpático, también puede ser un perfecto idiota que me supera por mucho.

Lo bueno de eso es que cuando Liz me jode mucho, solo tengo que mencionar su nombre y logro hacer que se calle, pero solo lo uso como último recurso pues no quiero que pierda su efectividad.

-Y es eso… sucede que la primera chica que me ha gustado de verdad en toda mi vida me rechazó antes de que pudiera confesarme-dije, volviendo a sentirme miserable.

-De todas formas no me esperaba que ella actuara así. Podrá sacarse un montón de dieces pero ahora ha demostrado ser una tonta a tiempo completo-dijo Liz.

-Estamos hablando de Maka, la chica con menos experiencia amorosa de toda Death City-dijo Kid, frunciendo el ceño- para que llegue a tener al menos una idea aproximada de que Soul siente algo por ella tendríamos que poner una pancarta gigante fuera de su casa y quizás ni ahí lo pille.

-Tienes razón, no tiene ni idea sobre chicos y estoy completamente segura que no ha tenido ninguna relación con uno antes, ni siquiera de amigos-dijo Tsubaki con preocupación-a excepción de ustedes claro.

-No sé si eso cuente-dijo Kid- por lo que contó Soul, parece que para ella somos seres asexuados, como las amebas.

-Ustedes son fantásticos para mi autoestima-gruñí mientras los miraba con odio-¿podrían callarse un rato?

Liz y Tsubaki se miraron y Kid suspiró.

-Y bien, entonces ¿qué vas a hacer al respecto a esto?-me preguntó Kid.

-Olvidarme de ella, por supuesto-respondí, escondiendo la cara de nuevo.

-No seas imbécil, si es tan importante para ti deberías intentar conquistarla.

-¿Conquistar a Maka? ¿Es que no te escuchaste a ti mismo?-dije, enojándome-soy su amigo porque no me ve como un chico.

-Cobarde-declaró Kid, cruzándose de brazos.

-¡Yo no soy…!-intenté reclamar, pero Liz me dio un golpe en la cabeza.

-¡Por supuesto que sí!, tanto que hablas y lloriqueas sobre Maka pero a la hora de hacer algo te echas para atrás-dijo ella, enojada-deberías ser más directo, como el tipo de allá.

Miré hacia donde señalaba e inmediatamente sentí como mis instintos asesinos despertaban en gloria y majestad.

Por lo visto, cuando Maka iba entrando a la cafetería un chico se interpuso en su camino y empezó a hablarle. Tenía la mano apoyada en la pared y se agachaba para mirarla de cerca. Cualquier otra chica se habría sentido intimidada al ser abordada de esa forma, pero ella no se veía lo más mínimamente incómoda y lo miraba directamente a los ojos.

-Sí que tiene éxito, ¿no es el segundo hoy? -preguntó Liz, intentando sonar inocente, pero es obvio que quería pincharme- y apenas estamos en el primer descanso.

-No lo creo-dijo Tsubaki-hubieras visto como tenía su casillero esta mañana. Estaba lleno de tarjetas.

-¿Tarjetas?-preguntamos Kid y yo con curiosidad.

-Oh, Maka empezó a recibir muchas más esta semana.

-Tsubaki, tendrías que ser más explicativa porque no entiendo de qué estás hablando-dije, frunciendo el ceño.

-Los chicos le escriben confesiones, invitaciones a citas y cosas así en tarjetas -respondió Liz- son como la versión masculina de tus cartas perfumadas con brillitos.

-¿¡Qué!?-exclamé.

-¿Cómo es que no nos enteramos de tan interesante información?-dijo Kid.

-Es que ella no les da importancia, las bota a la basura de inmediato porque dice que son muy molestas-dijo Liz, y luego pareció tener un escalofrío-nosotras lo descubrimos porque a algunos se les ocurrió que era mejor dejárselas en sus libros y Maka perdió la página.

-Esos chicos querían morir-dije, comprendiendo su temor.

Miré de nuevo en dirección a Maka. Estuve a punto de levantarme para ir a alejar al tipo de ella, pero en cuanto vi su expresión supe que no era necesario.

Lo más seguro es que mis amigos no lo notaran y mucho menos la próxima víctima de Maka, pero no por nada paso tanto tiempo con ella y me di cuenta que cuando hacía ese leve gesto con la boca cuando fruncía el ceño significaba solo una cosa.

Estaba cabreada, MUY cabreada.

-Buen intento, amigo-dije, suspirando.

Los demás me miraron confundidos, pero dejaron de prestarme atención de inmediato para ver el tremendo puñetazo que Maka le dio al chico.

Eso daría mucho que hablar durante el día.

Maka le dio una nueva mirada furiosa y siguió su camino. Luego pasó algo que me dejó extrañado, pues el chico se levantó y me miró directamente, con odio.

¿Y ahora qué hice?

-Eso fue sublime-dijo Liz.

-Pero, ¿por qué está recibiendo tantas tarjetas si ya está demostrando públicamente su malgenio?-pregunté, recordando sus primeros días en Shibusen, cuando dirigía sonrisas dulces a todo el mundo menos a mí.

-Es por el baile de invierno.

-¿Qué baile?

-¿Cómo es que no lo sabes, Soul?-preguntó Kid, como si le escandalizara lo que dije-¿es que acaso no recuerdas la tortura del año pasado?

Entonces entendí y los dos miramos a Liz al mismo tiempo, tragando saliva.

-Son unos desagradecidos, jamás volveré a ayudarlos con su ropa-dijo Liz.

-Eso si es algo que te agradezco-dijo Kid.

Así que Maka estaba recibiendo invitaciones para el baile y al parecer eran demasiadas.

"Cool, lo que me faltaba" pensé.

-Hola chicos-saludó Maka cuando llegó a nuestro lado.

-¿Qué fue eso, Maka?-preguntó Kid-¿ya estás dando palizas tan temprano?

-Algunos no saben cuándo tienen que callarse-respondió ella.

Intenté dirigir mi atención al refresco que me había comprado e ignorado cuando caí sobre la mesa queriendo morir. No tenía ganas de escuchar sobre las conquistas involuntarias de la chica que me gusta.

-Entonces sí que te invitó-dijo Tsubaki-¿y qué le respondiste?

-Que ya tenía pareja-respondió, distraídamente.

Todos se sorprendieron y me miraron de reojo mientras le daba un trago a mi bebida.

"Hazte el sordo, hazte el sordo…"

-¿Ah sí? ¿y con quién irás?-preguntó Liz.

-Con Soul, obviamente.

Escupí el refresco con escándalo.

-¿Que-QUÉ?-dije, con la boca chorreando, presa del pánico.

-Oh, perdona, ¿ya habías invitado a alguien?-me preguntó.

-Claro que no, yo no voy a esas cosas-repuse.

-Fuiste el año pasado-me recordó Liz.

-Sí y fue horroroso, no quiero repetir la experiencia, muchas gracias.

-Sí que te gusta hacerme sentir halagada, Soul-dijo Maka, con sarcasmo- ¿tan horrible sería ir conmigo?

Bueno, quizás no estaría mal pasar una noche con Maka en la que pudiera bailar con ella y acaparar toda su atención.

-La verdad es que podría ser peor-y sentí una patada brutal por debajo de la mesa. Estoy casi seguro que fue de parte de Tsubaki.

Vale, lo pillo. A las chicas no se les dice eso y menos frente a sus amigas.

-¿En serio te interesa el baile?-le preguntó Liz.

-La verdad es que nunca le vi ninguna gracia a ese tipo de cosas, pero jamás he ido a uno así que me gustaría ver como es para entenderlo-respondió.

Típico de Maka.

-Así que soy una especie de conejillo de indias acompañante-dije con un tono aburrido.

Ella desvió la mirada y dijo:

-Por supuesto, ¿qué esperabas?

Fue en ese momento que noté que Liz y Tsubaki intercambiaban unas miradas muy raras, típicas del código femenino. Tuve un mal presentimiento, pero no por mí, sino que por Maka.

-Ah, ya va a empezar la clase-dije, mirando mi celular-¿vamos? nos toca con Stein y bueno…ya saben.

Maka y Liz asintieron y nos fuimos los tres juntos separándonos de Tsubaki y Kid, quienes estaban en una clase diferente.

Mientras caminábamos, fui mirando a Maka de reojo. En aquel momento no fui capaz de adivinar cómo irían las cosas de ahora en adelante, pero rogaba sobrevivir a los posibles problemas que me esperaban.


El día siguió sin grandes interrupciones. Algunos tipos volvieron a acercarse a Maka, pero rápidamente fueron desistiendo. Al parecer, el rumor de que íbamos a ir juntos al baile se regó rápidamente y me sentí como los primeros días de clase, cuando jodían sin parar con que los dos estábamos saliendo.

No sabía si enojarme o ponerme nervioso.

Cuando terminaron las clases, decidí ir a buscar a Maka a la biblioteca para irnos juntos.

Si, ya sé que ella me había clavado una daga en el corazón, pero los lunes preparaba hamburguesas así que…

Solo que no fui el único que tuvo la misma idea.

-Ya suéltalo, Albarn-escuché antes de que pudiera entrar-¿qué demonios te pasa?

Reconocí la voz de Liz y no pude evitar quedarme quieto detrás de la puerta.

-¿De qué hablas?-preguntó Maka.

-Deja de hacerte la inocente, es obvio que hablo de lo tuyo con Soul.

"¿Pero qué mierda estás haciendo, Liz?" pregunté en mi mente, escandalizado.

-¿Ah?

-Soul podrá ser un idiota, pero yo no y ya me di cuenta que estás muerta de miedo.

-Claro que no-dijo Maka, sonaba molesta-no soy una miedosa.

-¿En serio? ¿Y por qué no vas y le dices que te gusta?

¿¡QUÉ!?

-¿¡Qué!? ¡No seas ridícula! ¿Cómo podría ser que yo…?

-Soul nos contó sobre lo que le dijiste después que llegaran a su departamento-la interrumpió Liz, sin piedad-por lo que entendí de tus palabras es que intentabas encontrar una excusa para escaparte y auto-convencerte de que todo lo que ha sucedido entre ustedes no significaba nada.

Esta chica no se anda con rodeos…

-Eso es imposible, yo nunca…

-¿Es que eres un ser aún más superior que Black Star y no te puede gustar alguien?

-No he dicho eso, pero si me fuera a gustar alguien ciertamente no sería Soul.

-¿Por qué no?

-Porque es un idiota engreído y perezoso que le encanta sacarme de mis casillas burlándose de mí.

Eh…quizás sea mejor que me vaya…

-Aun así siempre andas con él-intervino Tsubaki por primera vez.

-Claro, porque es mi amigo.

-Esa no te la crees ni tú-dijo Liz-los que son "solo amigos" no se ponen tan celosos como tú.

O mejor me quedo…

-No creas que no me di cuenta de cómo espantaste a la chica del cine-continuó.

-¿Cine?-preguntó Tsubaki.

-Oh sí, cuando fuimos todos juntos a ver esa película de acción con la que los chicos molestaron por semanas-contó Liz alegremente-estábamos en la fila para las palomitas y había una chica muy linda mirando a Soul. Entonces Maka lo agarró del brazo y si las miradas mataran, la habría aniquilado-ya podía imaginar su sonrisa burlona- te felicito, en serio. Hasta a mí me aterraste.

Oh, recuerdo eso. Cuando me agarró del brazo con fuerza la miré extrañado y también me asusté cuando ordenó, con voz terrorífica, que le comprara palomitas dulces. No vi a ninguna chica y creí que aún seguía enojada porque en la mañana le había vuelto a llamar plana y que mejor se comprara un wonderbra, así que preferí dárselas como ofrenda de paz.

-Sin mencionar lo del sábado otra vez-dijo Tsubaki-si acepté que te quedaras en mi casa fue porque parecía que ibas a llorar.

Al escuchar eso me sentí como una basura, ¿en serio había hecho sentir mal a Maka?

Espera, ¿qué significa eso?

-Te dije que no quería molestarlo-dijo Maka.

-Sí, por no querer molestarlo es que saliste corriendo-dijo Liz.

-Y no creo que lo molestaras mucho porque fue tras de ti- continuó Tsubaki.

-¿Aún piensas que es algo "normal" entre amigos?

Se quedaron en silencio durante unos segundos, mientras yo me sentía morir de lo acelerado que latía mi corazón.

-¿Cómo quieres que lo sepa?, es todo muy confuso-dijo Maka-todas esas situaciones que estás destacando parecen demostrar lo que dices de forma conveniente, pero aunque Soul puede hacer esas cosas, en menos de un segundo ya me está haciendo bromas pesadas, burlándose de mi apariencia o haciéndome enojar. ¿Eso es lo que se hace cuando te gusta una persona? no tenía idea.

-Maka, tú sabes que Soul es idiota…

-Y además, teniendo en cuenta todo eso, creo él que no me daría ninguna oportunidad si me gustara.

Eso me dejó impactado y creo que a las chicas también.

-Dios, ya me siento agotada, primero el tipo de la mañana y ahora ustedes-suspiró Maka.

¿Eh?

-Ahora que lo pienso, no nos contaste porque lo golpeaste, ¿qué pasó?-preguntó Tsubaki, curiosa.

-Insultó a Soul-respondió, con voz muy seria.

-Nosotros lo hacemos a menudo y no intentas asesinarnos-dijo Liz.

-Lo que ustedes hacen es un juego. Este chico dijo cosas que no deben tomarse como broma, no para mí al menos.

-¿Qué fue lo que te dijo como para que te pusieras así?

-Cuando le respondí que no podía aceptar su invitación al baile porque iría con Soul, me dijo que él era un hijo de perra que utilizaba a las chicas. Que no fuera estúpida, porque apenas consiguiera lo que quería de mí iba a engañarme con otra y a dejarme botada.

Mierda. Si yo había cavado mi propia tumba, este chico había construido su propio mausoleo.

Si hay un tema delicado de tratar con Maka es la infidelidad, debido que había sido la razón del divorcio de sus padres.

-Me alegra que le hayas dado su merecido-dijo Liz, poniéndose seria de repente.

-No voy a dejar que hablen así de Soul-dijo Maka-estoy segura que jamás haría algo así.

-¿Por qué crees eso?

-Porque eso no sería nada cool.

Las chicas rieron ante la respuesta y tuve muchas ganas de unirme, pero no podía revelar mi presencia así que solo me quedé ahí, sonriendo como un idiota, sintiendo esa calidez que solo Maka consigue darme.

-Tienes razón-dijo Tsubaki, concordando con ella.

-Ese es un punto a su favor-dijo Liz-ahora, por favor, ten en cuenta lo que te dijimos.

Maka se quedó callada, mientras sentía que mi alma pendía de un hilo al esperar su respuesta.

-De acuerdo-respondió.

Mi alma volvió a aferrarse a mí y mi respiración se aceleró.

-Ahora debo irme, debe estar buscándome.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque es lunes de hamburguesas.

Me eché a reír de forma silenciosa y me alejé rápidamente antes de que descubriera que estaba detrás de la puerta.

Había sido una conversación bastante más extraña que la que tuve con Kid en su momento, pero la intervención de Liz y Tsubaki me había dado ánimos.

Me sentía esperanzado.


Llegué justo a tiempo al estacionamiento para apoyarme en mi moto con una pose despreocupada antes de que Maka lograra encontrarme.

No había podido ver sus reacciones cuando estaba en la biblioteca, pero pude notar que se la veía un poco distinta ahora. Algo más nerviosa.

-Perdón por hacerte esperar-dijo mientras se iba acercando a mí.

-No te preocupes-le respondí, relajadamente-de seguro te entretuviste con algo importante.

-Eh…bueno…-murmuró y noté como se sonrojaba suavemente.

Sonreí y le extendí mi mano para ayudarla a subir.

-¿Nos vamos, mi lady?-le dije, de forma galante.

Se sonrojó aún más, pero aceptó mi mano y yo le sonreí.

Maka se había puesto celosa, empezaba a pensar sobre mí de forma diferente y me había defendido (¡y de qué forma!) contra un tipo que la doblaba en tamaño, ¿cómo era posible que no la amara?

Ahora solo debía ponerme en acción.


El baile iba a ser en tres semanas y cada vez me iba poniendo más nervioso, no solo porque había decidido que era el mejor momento para decirle a Maka lo que sentía, sino que porque las chicas nos estaban volviendo locos.

Todos los días hablaban sin parar sobre vestidos, maquillaje, chicos y cosas así que nos repelían a Black Star, Kid y a mí. La única excepción del grupo era Maka, la cual, generalmente, se unía a nosotros cuando las demás chicas empezaban con el escándalo.

Cuando Liz le pidió explicaciones para sus repentinos escapes, Maka le respondió de una forma tan lógica que nos sorprendió.

-Tengo pareja para el baile, compré maquillaje suficiente y ya tengo un vestido, ¿para qué seguir preocupándome por eso?

-¿¡Fuiste a comprar un vestido sin mí!?-exclamó Liz, enfurecida.

-Creí que odiabas ir de compras-dije, algo descolocado ante algo tan poco propio de ella.

-No odio ir de compras, es que prefiero ir de forma más relajada pero con Liz es imposible-dijo Maka.

-Quizás con qué esperpento vas a aparecer. Tengo que ir a inspeccionar el atuendo-dijo Liz.

-Olvídalo Elizabeth Thompson, ya escondí el vestido así que no me ganarás esta vez-contraatacó Maka, sonriendo de forma triunfal.

Mientras Liz soltaba palabrotas, yo no podía evitar sentir curiosidad. No es que Maka no se preocupara de su aspecto, pero no solía ser su prioridad, y sin embargo, esta vez se había preparado por sí misma sin depender de Liz (que sí, podemos quejarnos muchísimo de lo loca que se pone, pero hay que aceptar que hace un muy buen trabajo)

Eso me hizo desear que los días pasaran más rápido.

De todas formas tuve muchas cosas para entretenerme durante esas semanas al seguir mi casi inexistente plan para conquistar a Maka. No podía pasar más tiempo con ella porque o si no terminaríamos viviendo juntos, así que traté de aprovechar más los pocos momentos que pasábamos a solas. Para entenderla un poco mejor, le pedí que me enseñara a cocinar y también que me contara sobre sus libros, lo cual hizo que se sorprendiera, pero también que se entusiasmara tanto que al poco tiempo empezó a preguntarme sobre mis intereses, como la música y las motos, incluso terminó acompañándome a mi tienda favorita de discos.

Yo no entendía nada sobre géneros literarios ni ella sobre el ritmo o la armonía de una canción, pero nos divertíamos mucho juntos.

-Soul, ¿estás seguro de querer acompañarme al baile?-me preguntó Maka.

Esa tarde estábamos en el supermercado. Ella había invitado a todos a cenar, así que fuimos a comprar ingredientes.

La miré un poco extrañado.

-El baile es pasado mañana ¿y ahora me lo preguntas?

-Está bien si no quieres ir-insistió.

-¿Quién querría ir? en realidad preferiría quedarme en casa viendo una película acompañado de una cerveza-dije, luego la miré de reojo y me dieron ganas de reír al ver como inflaba las mejillas, bastante molesta-es broma, tonta. Si quiero y voy a ir.

-¿De verdad?

-Claro. En realidad detesto ese tipo de cosas, pero también detestaba cocinar y mírame, ahora hago unas omelettes de muerte-dije haciéndola reír-sin mencionar eso también…

-¿Qué cosa?-preguntó, curiosa.

-En lo mucho que te esforzaste para elegir un vestido, ya que quieres verte linda para mí, ¿no?-le dije sonriendo de lado, logrando que se sonrojara nuevamente.

-¿Quieres jugar sucio, Evans?-me preguntó como si me retara a un duelo-¿crees que no vi el catálogo de trajes que escondiste debajo de tu cama?, espero que hayas escogido uno bueno para que no desentones con mi vestido.

Joder, me descubrió…

Entonces me eché a reír. Esta chica es un caso especial.

-¿Y qué hacías espiando en mi cuarto, pervertida?

-Buscaba el libro que te presté, y por cierto, no me hizo mucha gracia encontrarlo medio aplastado entre tus almohadas, ¿tan difícil era dejarlo en el velador?

Y seguimos así mientras caminábamos por los pasillos, hablando y discutiendo sobre tonterías.

Ya faltaba poco


Los capítulos cada vez van siendo más largos, ¡YAY!

Este en particular me hizo mucha gracia, me encantan las intervenciones de Liz y la aficción de Soul a las hamburguesas

En el próximo capítulo vendrá el baile además que sabremos cómo es el famoso vestido y cómo saldrá la confesión de Soul... ¡CHAN CHAN CHAAAN!

Y en otras noticias...

Estoy escribiendo un nuevo fanfic de Soul Eater llamado "Aquí estaré" y por supuesto que es Soul x Maka

Será más corto que "My pretty girl" así que los invito a leerlo, también está bonito~

Ahora, abrazos para todo el mundo y muchas gracias por todos los lindos reviews que me escribieron del capítulo anterior

¡Nos vemos!