Capi nuevo~

Añadí una pequeña escena de celos a petición de una persona que me lo pidió en un review.


La gatta (En italiano. Traducción más que obvia xD)


Antonio siempre lo supo.

Desde el preciso instante en el que pronunció aquella promesa, supo enseguida que no podría cumplirla. Porque en el fondo sabía muy bien lo que sentía por Lovino, y al contrario que este, a Antonio no le preocupaba si eran humanos o no, o lo que pasaría en un futuro si eran descubiertos. Y aun así se esforzó por cumplir aquel pacto con todas las fuerzas que pudo reunir. Solo lo hizo por Lovino.

Pero, al final, nada pudo evitar lo inevitable, y así una promesa quedó rota para siempre:

-.-.-.-

Flash back

-.-.-.-.-.-

"Lovino …n-no querrías quedarte hoy … con Antonio"

"No"

La respuesta fue cortante y seca. Sin ninguna emoción aparente. Lovino siguió preparándose para ir a trabajar, sin siquiera dirigirle una simple ojeada.

Antonio no pudo evitar cerrar sus puños, conteniendo su rabia.

Frialdad.

Era todo lo que Lovino le había mostrado durante hacia ya una semana.

Hace exactamente 7 días atrás, Antonio estaba tan contento ... Y es que sintió gran alivio al comprobar que Lovino no le odiaba por lo que paso aquella vez en el baño, cuando se dejo llevar por sus instintos. Después de eso, notaba a su dueño un tanto más precavido que antes, y más irritable, pero al menos no le rechazaba ni le trataba como ahora. Varios días habian pasado con normalidad después de aquel incidente en el baño, y de repente … Lovino cambió su actitud.

¿Acaso había hecho algo malo?

O q-quizás … ¿Q-Quizás Lovino se había … a-aburrido de él?

¿Ya no le quería a su lado?

El neko Antonio se arrodilló, sus brazos y el rabito rodeando sus piernas, como un intento de protección. Como intentando protegerse a sí mismo, y sobre todo a su corazón, del sentimiento doloroso que le invadía al ver como la persona que más quería le iba abandonando poco a poco. Apartándolo hacia un lado como si fuera una molestia.

'¿Acaso me he convertido en solo eso? ¿Una molestia para él?' - dijo cabizbajo, mirando hacia el suelo, con la cabeza gacha al igual que las orejas y el rabo, luciendo deprimido y desolado.

Un susurro escapó entonces de sus labios.

'¿Ya no me quieres?' – murmuró para sí mismo, pero su voz débil y quebrada llegó hasta los oídos de Lovino, que quedó paralizado al escucharle, sin mover ni un solo músculo de su cuerpo. Permaneció de pie, inmóvil, como una fría estatua de mármol. Estaba de espaldas a él, por lo que Antonio no pudo ver la expresión que mostraba el rostro del menor.

Lovino permaneció así por un breve periodo de tiempo que pareció eterno, hasta que dio un paso en dirección a la puerta, dirigiéndose a ella lentamente sin decir ni una sola palabra más.

El brusco estruendo que dejó tras de si al cerrar la puerta fue el último sonido que Antonio escuchó antes de que el apartamento, tan vacio y solitario, quedase inmerso en completo silencio. Sus ojos verdes quedaron fijos en ese determinado punto de la habitación, con la mirada perdida, mirando 'sin mirar' a aquella puerta.

Su mirada aun seguía perdida y sin brillo cuando observó su alrededor y vagamente fue consciente de lo oscura y hostil que parecía esa habitación tras la partida de su dueño. Siempre pasaba igual. Todo parecía más tétrico y desolado cuando él se iba. Incluso la tenue y débil luz del sol que entraba por la ventana parecía no brillar con la suficiente intensidad, pero probablemente, eso tan solo era fruto de la sensación de vacío que le dejaba al marcharse.

Al irse de esa forma …

De repente, esa habitación vacía y lúgubre le recordaba a … aquel lugar … aquel horrible lugar del que huyó no hace mucho tiempo atrás. No quería ni recordarlo siquiera.

Solo sabía que tenía que hacer algo. Algo para que todo volviese a ser como antes.

Y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirlo.

Si su dueño no deseaba escucharlo, él le obligaría a escucharle …


Lovino comenzó a preparar el restaurante para la llegada de sus clientes, junto a Francis, su compañero de trabajo. Realmente, el francés tenía muy buena mano para la cocina ... lastima que esas manos no se quedasen quietecitas en la cocina, donde debían estar, sino en los traseros de sus clientas ...

Y por desgracia, ahora mismo en el suyo ...

"Francis, te doy un segundo para que apartes tu mano de mi culo antes de que la meta en el triturador." - Sonó tan serio que Francis apartó la mano en menos de un segundo. Estaba completamente seguro de que si no lo hubiera hecho, Lovino habría cumplido su amenaza.

En ese momento, el italiano se encontraba solo junto a este peligro andate, puesto que su hermano aun no había llegado.

- "¡Maldito Feliciano! ¡Como esté con el imbécil alemán Míster Potato se va a enterar!" – gruñó con rabia contenida.

Últimamente se encontraba de muy, muy mal humor en el trabajo. Quizás era por eso por lo que todo el mundo empezaba a mantener una distancia de seguridad mínima de cuatro metros cuando le veían aparecer. Sin embargo, Lovino no podía evitar que su malhumor empeorara por momentos ... no podía sonreír y fingir que nada malo pasaba. Ya era demasiado agotador mantener esa actitud distante con el neko como para fingir frente a los demás que nada le pasaba. Era incapaz de relajarse, sobre todo después de esa creciente tensión entre Antonio y él, y de la fría contestación que le dio esa misma mañana a esa pregunta tan tierna que escapó de los labios del minino …

… y sobre todo, no podía relajarse después de … d-de … de lo que él mismo hizo … .Oh dios ... no podía creer que tuviera una mente tan sucia. Antonio tan solo buscaba afecto y él solo podía pensar en ... cosas indebidas. ¡Maldita sea, se sentía tan culpable! No podía creer que había llegado a mastu-u ... ¡Oh dios! ¡No podía ni decirlo! … moriría si Antonio se enteraba …

Pero … jamás se enteraría. Claro que no. Cueste lo cueste, él no permitiría que se enterará. Después de todo, nada le impedía fingir que nada pasaba entre ellos.

Trató de calmarse, reuniendo la fuerza necesaria para concentrarse. Tenía que centrarse en el trabajo.

Pero, cada segundo que pasaba era un segundo en el cual su mente reproducía una y otra vez aquellas palabras:

'¿Ya no me quieres?'

"Maldita sea …" – murmuró, llevando una mano a su pecho y apretando la camisa fuertemente en su puño.

Se sobresaltó cuando de pronto sintió que alguien le abrazaba por detras. Giró asustado para verse cara a cara con ...

"¡Francis! ¡Qué demonios haces! ¿Qué te pasa hoy conmigo, maldito pervertido?" - le gritó en pánico mientras trataba de soltarse.

"Solo trataba de reconfortarte~ Tienes toda la pinta de estar sufriendo una terrible enfermedad. Mal de amores, concretamente~ "

Lovino dejó de forcejear por completo y se quedó paralizado, con expresión confusa. En sus mejillas podía apreciarse un ténue sonrojo que lucía insanamente sexy en él.

"¿M-Mal de amores?"

"Exacto~ ¿No estarás enamorado, no~?"

"Y-Yo ..."

"¿Te enamoraste de mí~?" - bromeó Francia, sabiendo muy bien que con esa provocación se estaba jugando la vida y sus 'regiones vitales'. No se sabe si es muy valiente y atrevido o simplemente no aprecia su vida ... o sus 'regiones vitales'

Bueno, en realidad ... 'sus regiones vitales' si que las aprecia.

'¡Maldita sea, sueltame!" - Lovino le dio un pisotón y lo apartó como pudo, cosa que no fue fácil, y le ordenó 'muy amablemente' que se fuese a la cocina si no quería que le lanzase de cabeza a la trituradora.

Alguien debería llevarse esa trituradora antes de que ocurra una desgracia ...

Cuando Lovino al fin consiguió quedarse solo, soltó un profundo suspiro y se dirigió hacia una de las mesas situadas en la entrada del restaurante.

Y entonces, una voz insegura resonó en aquella sala donde supuestamente solo se encontraba él:

"¿Lovi?"

Lovino dejó de andar. Incluso de respirar por un instante.

Esa voz la conocía muy bien. Pertenecía a la persona que más deseaba evitar en estos momentos. La voz que alborotaba todos sus sentidos.

"¿Qué mierda haces aquí? " – preguntó sobresaltado, mientras se giraba y sus ojos confirmaban lo que ya sabía. Frente a él estaba Antonio.

"¿Quién es ese?" - Dijo Antonio. Su voz estaba cargada de inseguridad y furia contenida que trataba de ocultar. Sin embargo, su expresión tensa y ese tono de voz tan grave y serio le delataban.

"¿Por qué ... e-estás aquí?" - Es lo único que pudo decir el italiano, que lo miraba con horror. Ni siquiera había prestado atención a su pregunta.

Hubo una leve pausa, en la que ambos permanecieron en tenso silencio.

"Te he extrañado mucho Lovi. Mucho, mucho." – Afirmó entonces Antonio, decidiendo romper ese incómodo silencio, para luego tomar aire y embozar una sonrisa un tanto forzada, pero igual de radiante e inocente.

"¡No puedes estar aquí!"

"¿Y dónde quiere Lovino que Antonio esté? ¿En casa? ¿Dónde Lovino nunca está y donde nunca le escucha? – le dijo esta vez, mientras su sonrisa se desvanecía. Ambos se miraron directamente a los ojos por primera vez en varios días - "Lovi … quiero saber qué es lo que pasa. Si Lovino habla con Antonio todo se solucionará. Todo será como antes. " – hizo una pausa, para luego añadir gentil y suavemente: "Yo quiero estar contigo Lovi …"

¿Por qué? ¿Por qué su corazón latía así por escuchar semejante tontería?

No debía sentirse así.

Estaba mal.

Todo esto estaba mal y Antonio no debería estar aquí. ¡Lo descubrirán si se quedaba un solo minuto más ahí!

"¡Déjame en paz! ¡Yo no quiero estar contigo! ¡Vete!" – le dijo desesperado. Tenían que marcharse cuanto antes. Era cuestión de tiempo que alguien llegara y les viese.

"¡Lovi! Escu- …"

"¡No quiero escucharte. Tienes que irte! ¡Ya!"

"¿Y con quien quieres estar? ¿Con el rubio ese? ¡No me iré hasta que me escuches!" – gritó furioso, cosa que nunca había hecho antes frente a Lovino.

"¡Eres una molestia!" – gritó entonces el italiano lleno de ira, soltándolo sin siquiera pensar en lo que decía.

'molestia' … 'molestia'… 'molestia'

Esas palabras que Antonio tanto temió oír resonaron en su mente. Entonces … ¿Era cierto? ¿Lovino se había aburrido de él? ¿Prefería a ese maldito rubio? ¿Ahora tan solo era una molestia?

'molestia'

Eso fue más de lo que Antonio estuvo dispuesto a aguantar …

La frustración por no obtener lo que deseaba comenzaba a consumirle. No podía soportarlo más.

Quería lo que deseaba …

y le deseaba a él.

Le necesitaba a él.

Le amabasolo a él.

"Lovi" – dijo Antonio en un susurro que sonó grave y profundo. Lleno de tantos sentimientos contradictorios. Algo había cambiado en la expresión de su rostro. De mostrar pura furia , pasó en ese preciso instante a mostrar algo muy distinto.

De repente, Antonio se acercó a él con paso firme y decidido, mirándole con una intensidad que el italiano jamás pensó que fuera posible. Lo miraba tal y como miraría a la más preciada y apetecible presa. Sus ojos hambrientos en deseo, ardiendo con aquel verde fulgor, parecían sumergirse en el dorado de los suyos, de tal manera que Lovino se vio incapaz de apartar la vista de ellos.

El fulgor reflejado en esos ojos verdes, que Lovino había intentado olvidar con tanto empeño, se encontraba de nuevo frente a él. La mirada sensual con la que secretamente soñó.

Con la que fantaseó mientras se masturbaba …

Si. Lo hizo.

Se había masturbado pensando en Antonio … mientras este dormía a su lado.

El simple hecho de recordarlo le provocaba una vergüenza terrible. Desde entonces no podía mirar a la cara a Antonio.

Este hecho, el deseo que sentía por él y sus crecientes sentimientos amorosos habían incrementado su inseguridad, y provocado su repentino cambió. Él siempre fue así. Construía solidas barreras para todo aquello que no podía controlar y todo aquello que temía. Era su manera de protegerse y no resultar dañado.

¿Y ahora que se supone que debía hacer? ¿Cómo ignorar lo deseado cuando lo tienes justo enfrente de tus ojos?

Lovino, sin saber que debía hacer, retrocedió un paso por cada uno que Antonio dio. Hasta que ya no tuvo más espacio para huir. Entonces, solo pudo ver sin más opción como Antonio se aproximaba hasta que detuvo sus pasos y quedó tan cerca del italiano que tan solo los separaban escasos centímetros.

Lovino le miraba con duda e indecisión, mientras intentaba articular palabra, pero nada salió de su boca. Tan solo podía observar embelesado los movimientos felinos de 'su mascota', que le acorraló contra la pared y colocó sus brazos apoyados en aquella superficie, a ambos lados de su cabeza. Así quedó definitivamente imposibilitada su huida.

Oh dios …

Esa cercanía … era demasiado para Lovino, que no podía controlar la reacción de su cuerpo. Podía sentir el aroma de Antonio, el calor de su piel, la intensidad de sus ojos clavados en él.

Y entonces Antonio se inclinó. Más y más.

Lovino quería actuar como siempre hizo, llamarle bastardo, tomar control de la situación, pero tan solo pudo sonrojarse y tragar saliva nervioso. Tan solo un pensamiento rondaba su mente, un fuerte e insaciable deseo:

'Bésalo'

Sus cuerpos se juntaron al máximo, pegados y sintiéndose el uno al otro. Podían sentir sus corazones latiendo con fuerza, y más aun cuando Antonio acercó su rostro al de él. Sus labios rozándose en una exquisita caricia que encendía por completo sus cuerpos.

Y entonces …

Lovino escuchó el sonido de unos pasos aproximarse hacia ellos.

"¡Antonio! ¡Para!" – exclamó sobresaltado.

"No." – La respuesta fue clara y contundente.

"Te van a descubrir, bastardo, ¿ que cre- …? ¡aah! ¡A-Antonio!" – una mano se deslizó hacia abajo, rozando su entrepierna a través del pantalón, a la vez que Antonio lamía su cuello insaciablemente.

Sus rodillas temblaron ante el placer de aquellas caricias, y antes de que su mente cediera a esa agradable sensación, trató de apartarle tanto como pudo.

"¡D-Detente A-Antonio! … aah … ¡ m-me hiciste u-una promesa!"

Los pasos se acercaban.

Pero Antonio no tenía la más mínima intensión de detenerse. Su mano se deslizó dentro del pantalón, produciéndose el deseado y cálido contacto de piel con piel.

"¡Bastardo detente … ¡e-eres un mentiroso!" – gritó el italiano, forcejeando desesperado con todas sus fuerzas.

Antonio acercó su rostro al de Lovino, y al fin, sus labios se unieron en un beso apasionado. El menor dejó de forcejear, experimentando aquel dulce y apasionado beso con los ojos abiertos de par en par, mirando atónico a Antonio.

"Te quiero." – murmuró suavemente sobre sus labios, pero Lovino no llegó a escucharlo. Tan solo pudo escuchar aquellos pasos que se oían cada vez más cerca. Cada vez más y más peligrosamente cerca.

Finalmente, Lovino reaccionó, y le separó con un fuerte empujón.

"Maldita sea. ¡Estoy harto de tí!" – Romano gruño, alzando su voz, confuso por todos los sentimientos experimentados. - ¡Te odio! ¡No quiero verte aquí jamás! ¡Fuera de mi vida!

Y entonces ….

Los pasos se detuvieron.

Y poco después la puerta se abrió …

Y por ella entró Feliciano.

Solo que en esa habitación ya no había nadie más, excepto Lovino …

...

Antonió se había ido de allí justo a tiempo, dejando a un confuso italiano acalorado y respirando entre jadeos.

-.-.-

Fin del flash back

-.-.-.-.-

Lovino ocultaba su rostro con sus manos, sus codos apoyados en la mesa donde se encontraba sentado de forma un tanto incomoda, con la cabeza gacha y la espalda levemente encorvada. Aun estaba en su restaurante, y en estos momentos debería estar recogiéndolo todo después de una jornada más agotadora de lo habitual, y no por el trabajo en si precisamente. Junto a él se encontraba su hermano y socio, Feliciano, que le preguntaba una y otra que era lo que sucedía.

- "Por más que intento no puedo … "- murmuró Lovino más para si mismo que para Feliciano.

- "¿Qué es lo que no puedes, fratello? Me estas asustando … ve~ …"

- "¡Maldición! ¡No puedo olvidarlo! ¡Es su culpa!" – dijo en alta voz, dando un puñetazo a la mesa y sobresaltando a su hermano que dio un brinco hacia atrás al contemplar su arrebato. Tan pronto como surgió su ira, esta desapareció. Sus mejillas se tiñeron de rojo. - "¿Cómo se supone que debo actuar cuando vuelva a casa y nos veamos frente a frente?"

- "F-Fratello … ¿Qué pasa?" – gimoteó Feliciano dando disimuladamente un paso hacia atrás. Se quedo mirando a su hermano hasta que una posibilidad pasó por su mente - "Acaso … ¿Tienes algún problema amoroso?"

Lovino alzó la mirada rapidamente, reuniéndola directamente con la de su hermano. Sus ojos se ampliaron, siendo de pronto muy consciente de la presencia de su hermano.

¿Por qué todo el mundo le preguntaba lo mismo?

Q-Quizas ... ¿Q-Quizas debería simplemente aceptar sus sentimientos y difrutar de ellos?

- "Feliciano … tú … ¿Qué harías si sospechas que quieres a alguien … p-pero esa relación sería extraña … o imposible? "- se atrevió a preguntar.

- "¡Nada es imposible en el amore, fratello! ¡El amor no conoce de edad, sexo o nivel social! ¡Amar nunca es extraño!"

- "Ya veo" – dijo Lovino pensativo, mientras tomaba un sorbo del vaso de agua que tenía enfrente.

- "Ve~ … a menos que ames a un animal. Jajajaja~~"

Lovino escupió toda el agua.

- "La zoofilia si que no entra en el campo del amore~ Jajaja~~ ¿Verdad, Lovino? ¿verdad? ¡A que es súper feo imaginárselo! ¡Qué asco! ¿Quién podría ser tan pervertido para aceptar algo así? Jajaja~~ ¡Suena tan ridículo! ¡Imagínate a ti casado con … un gato, por ejemplo! Jajajajaja"

"..."

"… Fratello … ¿te encuentras bien? …"

- "Perfectamente. Voy a ... casa. Tengo que ... cruzar la calle ... con suerte me atropellará un coche "- dijo un pálido Lovino, más blanco que la leche, mientras se levantaba de la silla y caminaba rumbo a casa tan tenso que su cuerpo se asemejaba al de un robot oxidado. Incluso se oía un chirrido por cada paso que él daba.


Ok.

Ok …

No sabía por qué mierda tuvo que preguntarle eso a Feliciano … maldita sea. Si es que ya lo veía venir.

Y quizás Feliciano tuviera la razón …

… pero …

¡Que se jodan! ¿Para qué negarlo? ¡Le gustaba el hombre-gato! ¡A la mierda con todo! Estaba harto de ignorar a Antonio para no enfrentarse a sus sentimientos.

Y es que siempre pasaba igual. Cuando Feliciano abría la boca para darle un consejo (que normalmente nunca le gustaba) , siempre terminaba haciendo todo lo contrario.

¡Y es que estaba harto! ¡Cuando llegara a casa se iba a enrollar con Antonio! ¡Toda la noche! ¡desde el anochecer al amanecer! … ¡No! ¡De aquí al próximo año! ¿No decían que el mundo se iba a acabar en 2012? ¡Pues venga! ¡A aprovechar!

"¡Maldición!" – gritó en plena calle, asustando a todo el que se cruzaba en su camino.


Y con ese pensamiento, llegó a su casa con el corazón en un puño. Maldita sea … ¿Qué se supone que debería decir primero?

Tal vez debería empezar declarándose. O disculpándose …

¡Pero el primero que se tenía que disculpar por su comportamiento es Antonio! ¿A quién se le ocurre salir de casa y tratar de aprovecharse de él en un lugar donde podían ser descubiertos fácilmente?

O quizás sería mejor si se dejaba de disculpas y se confesaba. Pero con solo pensar en lo que tenía que decir ya se ponía nervioso y completamente rojo. Oh dios, si ya estaba así … ¿Qué sería a la hora de declararse?

Tomó aire y respiro profundamente antes de colocar su mano en el pomo de la puerta y abrirla lentamente. Las luces estaban apagadas y todo estaba en completo silencio.

Lovino avanzó dudoso y llamó a Antonio.

La única respuesta que recibió fue silencio …

Inquieto, encendió todas las luces de la casa y la recorrió de habitación en habitación. Su preocupación aumentaba por segundos al no ver ni rastro de él.

Y entonces, sus peores sospechas se convirtieron en cruel y dura realidad.

Caminó lentamente hacia su dormitorio, con aire perdido y desorientado, siendo consciente de lo que le había dicho a Antonio anteriormente:

'¡Te odio! ¡No quiero verte aquí jamás! ¡Fuera de mi vida!'

Reteniendo el rio de lagrimas que amenazan con escapar de sus ojos, Lovino se arrodillo frente a la cama en la que una vez durmió cómodo y seguro … junto a él.

La casa estaba vacía.

Antonio se había ido ... fuera de su vida …

Le había abandonado …


Me he fijado en lo mucho que a Lovino le gusta llevarle la contraria a Feliciano, asi que quise hacer algo asi en el fic. xD

Aunque tengo la sensación de que este capítulo no quedo bien :( ... y es excesivamente largo o.o

Siento la tardanza de este capitulo en comparación con los otros, pero hasta que no termine el tercer trimestre no podré actualizar muy rápido. ¡Pienso sacar un 10 en todas las asignaturas! Es que han puesto una especie de beca, por cada sobresaliente que saque en la nota final me daran una cantidad de dinero. Más materias con sobresaliente = más dinero *¬* ( "es como Suiza ... una tacaña" xD ) Tendré que sacrificar algo de mi tiempo de ocio y pereza para conseguirlo T.T

En fin, ¿les gustó el capi? Pronto aparecerá el malo y los nekos :3

PD: no tiene nada que ver con esto, pero ... ¿Alguien sabe dónde puedo subir un video USAxUK con escenas yaoi muy explícitas? xD Youtube no deja :(