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Mucho mejor de lo esperado

Todas practicaban tratando de pasar un buen momento, pero Jun, Azusa, Sumire y Nao estaban fallando mucho. Bueno; Nao sólo escribía las canciones, pero no podía concentrarse y estaba teniendo muchos errores. Jun le lanzaba varias miradas asesinas a Azusa; y Sumire se aceleraba mucho y ni Ritsu podía seguirle el ritmo. Por su parte, Mugi y Yui tocaban de maravilla tratando de contagiar su buen humor. Sokabe también estaba muy satisfecha consigo misma y organizaba los papeles que le asignaba con naturalidad junto a Nodoka; que parecía estar más estresada esos días. Al final decidieron ir a comer. Azusa iba muy pegada a Yui tratando de evitar a las demás, pero Sokabe llamó a Mugi y a la dueña y señora y tuvieron que separarse.

—Sólo tardaré un minuto Azu-Nyan, no te preocupes.

—Vuelve pronto, por favor Yui.

La dictadora acarició la cabeza de su novia dulcemente.

—Za, za, za, za, za… Daijobu. Mi Azu-Nyan ha estado muy cariñosa estos días.

—Sólo será un minuto Nakano, lo que nos tardemos de ponernos al día con la situación —la quiso tranquilizar Sokabe.

Las tres se fueron dejando a Azusa sola. Nodoka se volvió a las otras chicas y dijo con toda la naturalidad del mundo:

—Akiyama-san, Tainaka-san, todas… adelántense. Tenemos que hablar un minuto con Nakano.

—Bueno, pero no tarden.

Cuando se fueron, Sawako, Nodoka y Jun miraron a Azusa muy serias.

—¿A qué juegas Azusa-chan? Desde que el comandante te puso esta misión no dejas de evitarnos.

—¿Todavía lo preguntan? No puedo acabar con Yui, ustedes saben que la amo de verdad. No pueden obligarme a hacerle daño.

—Creía que eras fiel a la Resistencia.

—Lo era… hasta que me pusieron esta misión. No puedo, no puedo, no puedo. Además no recuerdo que a ustedes les pusieran a acabar con sus novias. Ui-chan es inofensiva, pero creo que es más conveniente acabar con Sokabe y Mugi-senpai. Sin ellas, Yui es inofensiva también.

—No te metas con Mugi!

—¿Lo ve sensei? Usted me entiende!

Las rebeldes se miraron. Megumi Sokabe no le importaba gran cosa a Nodoka, pero Mugi y Ui eran muy importantes para las otras.

—Miren sigo con la Resistencia pasándoles información, pero sólo si me prometen que alejaran a mi Yui del poder sin lastimarla. Si le pasa algo, les juro que les diré a Mugi-senpai y a Yui todo lo que sé. —La voz de la chica temblaba, pero tenía determinación.

Nodoka estudió la situación y luego miró a Jun.

—Jun-chan, eres la única que no vigilan. Contacta con la Resistencia e informa a Satoshi de las… instrucciones de Nakano-san.

Jun asintió y luego se unieron a las demás en la mesa del comedor.


—¿Lo ves, Yui-chan? Azusa-chan no es de fiar…

—No entiendo, ¿qué no se dan cuenta que hay cámaras en todo el palacio? —preguntó la comandante.

—Ésta la puse anteayer —explicó Mugi. —Antes era un punto ciego. Pero Yui-chan, ¿qué decides?

—Azu-Nyan es muy importante para mí, no quiero que le hagan nada —dijo Yui preocupada. —Pero no entiendo por qué no le gusta mi regalo de aniversario.

—Ese no es el punto, Yui-sama, —agregó Sokabe. —Ella pone en peligro la integridad de nuestro mundo Yuri. No podemos dejar que ayude a Tainaka-kun.

—Pero si el plan de Mugi-chan funciona, seguro ganaremos! Lo único es no decirle nada a nadie. Ni siquiera a Azu-Nyan. Además yo misma tengo un plan que la pondrá de mi parte —dijo metiéndose la mano al bolsillo y sacando un pequeño objeto que les mostró a las otras.

A Mugi se le iluminaron los ojos y dio un suspiro de ternura. Sokabe rió con malicia.

—Brillante, Yui-sama. Simplemente brillante.

—Lo hago por amor, no por ser mala.

—No le quita lo brillante.

—Pensaba reservarlo el aniversario del día en que nos conocimos, pero creo que ahora es el mejor momento.

—No lo dude, Yui-sama.

—¿Y qué hay de tu plan, Mugi-chan?

—Hoy mismo haremos la prueba. Si funciona, sólo tendremos que capturar a mi Onee-sama y seguro ganaremos. Sumire-chan está lista para la acción, y también Okuda-san.

Al fin, las tres chicas más peligrosas de todo el mundo Yuri se unieron al almuerzo junto con los demás.


—Moshi, moshi, ¿mamá? Habla Tsumugi, ¿cómo les va todo?... Ah! Que bien, me alegro… ¿Yo? Todo bien, ya saben, muy ocupada. Tienes que trabajar mucho si quieres tener a todo el mundo a tus pies… ¿Eh? Claro! Me encantaría!... entonces quedamos hoy a las ocho treinta. Hasta entonces, un beso…

—¿Y?

—Voy a verme con mis padres hoy mismo a las ocho treinta. Todo sale a pedir de boca Megumi-chan, soy brillante!

—No lo niego.

—Muchas felicidades Mugi-chan.

La rubia sonrió, ahora sólo era cosa de esperar.


8:30. Mugi llegó puntual a la casa de sus padres. La mamá de Mugi tenía ese mismo rostro gentil, tenía el cabello entre negro y castaño y su padre era un hombre de ascendencia extranjera, rubio de ojos azules y unas pobladas cejas rubias también. Los saludó con mucha calidez, hablaron un momento poniéndose al día, en fin… todo parecía ir bien, cuando la puerta se abrió y entró su media hermana.

—Hola papá, hola señorita Amane. Siento mucho la demora, ¿qué era tan importante que querían verme?

—Ah! Emina-san! Que bueno que pudiste venir. Verás: Tsumugi llamó esta mañana y pensamos que sería bueno organizar una pequeña reunión familiar. Estamos tan solos desde que ambas se fueron a la universidad!

—¿Tsu… Tsumugi?

Las hermanas se miraron por unos instantes. Emina, la media hermana de Mugi, aún no les decía a su padre y a la madre de Mugi que ella pertenecía a la resistencia; mientras que Mugi no parecía haberles dicho que su querida Onee-sama era una de las personas más buscadas del mundo. Mugi parecía muy nerviosa; detalle que a Emina no le pasó por alto. "Está sola y desarmada tal vez; una vez salgamos de esta reunión… le haré un gran servicio a la resistencia".

—Hija! ¿Te depilaste las cejas? Cariño, si ese es el rasgo de los Kotobuki, ¿por qué no sigues el ejemplo de tu hermanita y tu viejo, ¿eh? No me digas que te avergüenzas de ser una Kotobuki!

—Eh? Ay papá! Ya hemos hablado de esto, me gusta mi estilo! Vamos, no te lo tomes tan a pecho.

Padre e hija rieron un poco y Tsumugi se les unió, pero seguía nerviosa. La presencia de su Onee-sama podría arruinarlo todo.


Sokabe miró preocupada a su misteriosa acompañante. Las dos estaban en una furgoneta militar que había escoltado la limusina de Mugi para su protección. Ahora miraban todos los acontecimientos a través de una cámara oculta en el broche que llevaba Mugi en ese momento. La acompañante de Sokabe sólo le sonrió con malicia. La comandante supo que estaba trazando un plan al ver el maligno brillo de sus ojos.

—Daijobu Megumi-chan, dejemos que se desarrollen los acontecimientos.

La comandante asintió y siguieron mirando.


La cena pasó sin mayores sobresaltos. Los padres, para diversión de Mugi, interrogaron a Emina sobre su novia. La aludida se sonrojó (no se sabe si de la furia o de la vergüenza) y habló de su compañera de cuarto de la universidad. Miraba a su hermanita de reojo aguantando las ganas de darle un puñetazo en esa carita que parecía estar disfrutando a lo grande con su relato. Luego interrogaron a Mugi, quien respondió con toda naturalidad:

—Ah! Es preciosa, se mira muy inocente e ingenua a través de esas lindas gafitas, muy intelectual; pero muy cariñosa cuando se lo propone. Yo digo que si son dos chicas, seguramente es amor verdadero.

Emina levantó una ceja. "¿Yamanaka, intelectual? Con razón dicen que el amor es ciego."


—Esa boba lo va a arruinar todo!

—Tranquila, Megumi-chan. Sólo fue un detalle, pero —su dulce rostro se tornó amenazador —más le vale no volver a equivocarse.


Pasó la cena, llegó el postre… salvo la imperceptible tensión entre las dos hermanas, podría decirse que fue una hermosa velada. Al final llegó la hora de despedirse. Mugi abrazó a sus padres y prometió que iría a verlos muy pronto. Luego se despidió de su media hermana y salió a la calle. Emina también se despidió y una vez se aseguró que no la vieran… salió corriendo tras su hermanita.

—Tsumugi!

Mugi se volteó lentamente y quedó helada de horror: su Onee-sama le apuntaba con un revólver. Estaba congelada por el miedo, la otra se acercó y puso la punta del arma justo en su frente. La pobre chica no sabía qué hacer. Varias Nyans y militares salieron y rodearon a las chicas, pero Emina no se acobardó y quitó el seguro del arma en señal de advertencia. Las fuerzas del orden retrocedieron, pero sin perderlas de vista.

—No muevan ni un músculo! Si no, les juro que acabo con la mano derecha de Yui-sama aquí y ahora!

—¿Qué me va a hacer, Ojou-sama?

—Voy a llevarte a la Resistencia. Sin ti, esa cabeza hueca no sabrá qué hacer y esta porquería de mundo Yuri se habrá acabado para siempre. Gomen nassai, hermanita…

Una especie de click sonó detrás de Emina y sintió cómo le ponían la punta de una pistola justo en la nuca.

—¿Qué no me oíste? —dijo sin mirar a su agresora. —Les dije que…

—Te oí muy bien, Onee-sama —dijo una voz muy conocida.

Emina se congeló por unos instantes y soltó el arma. Lentamente levantó las manos y se volteó. No podía creer lo que veía.

—¿Tsumugi? Pe… pe… pe… pero… pero… ¿cómo diablos…?

Mugi le dedicó su cálida sonrisa y le hizo un gesto a las Nyans y los militares para que la llevaran a la furgoneta militar (con los colores de Gitah). La rebelde miró primero a una Mugi y luego a la otra; estaba tan desorientada que no ofreció resistencia.


Ey!Primer cap del año; aprovecho ahora que estoy de vago, pero la U no tarda en comenzar y creo que no me dará mucho tiempo de seguir este fic, pero espero terminarlo para el 27 de noviembre: cumpleaños de Yui-sama. Como digo siempre, espero sus reviews. Nos leemos!