Capítulo 7. Yo me quiero quedar aquí contigo.

Ha pasado casi un mes. Octubre de 2008. Es el típico día de otoño japonés. Ya empieza a hacer fresco y la temperatura es aun muy agradable. En el hangar de los mecánicos, estos, con Shige a la cabeza, realizan el mantenimiento habitual de los Labors de la primera y segunda sección. Saben que faltan pocos meses para que a estos les llegue el relevo. En Industrias Pesadas Shinohara, han vuelto a la actividad normal y trabajan frenéticamente en su gran proyecto estrella para 2009: el nuevo Labor policial para todas las secciones de Patlabors de todo Japón para el próximo lustro.

Pero mientras tanto, aquella mañana de otoño, en el hangar, además de los mecánicos, también está Richardson. Cómo suele hacer muchas veces, se ha puesto un mono de mecánico y se pone a revisar a fondo su coche... o mejor dicho, uno de sus coches. Esta vez va con un "muscle car" americano de los años sesenta: Un Ford Mustang Shelby GT500KR del '68, de color azul eléctrico con franjas blancas sobre el capó. Un coche realmente precioso y que Richardson cuida con el máximo cariño. Hace poco que se lo ha traído desde Escocia. Además de esto, Richardson suele ponerse música mientras trabaja en el mantenimiento de sus coches.

En un momento dado, por la Radio ponen la archiconocida canción "Vida la Vida" del grupo británico Coldplay. Una canción que emana optimismo y buen rollo por los cuatro costados... y que a Richardson es una canción que le encanta. Se va animando y se pone a bailar y hacer "playback" con la llave inglesa en la mano a modo de micrófono con gran gesticulación. Los mecánicos se lo miran divertidos, riendo, aplaudiendo y silbando. En esto que llega la novia de Richardson... la oficial Sonoko Kubo, quien se le queda mirando un rato sonriendo... y se le suma a Richardson. Coge una herramienta y ella también se pone a bailar y a hacer playback junto a Richardson, mirándose uno al otro, deletreando la letra de la canción.

Pero la fiesta tiene que parar de golpe. Llega el capitán Ota y se acaba la diversión.

(Ota) -se planta delante de Richardson y Sonoko con cara de enfado- ¡Ejem, ejem!

(Richardson) ¿? ¡Oh, mierda! -apaga la radio enseguida y él y Sonoko se ponen firmes y saludan al capitán- Capitán.

(Ota) ¿Que se cree que es esto, teniente? Una discoteca en Shibuya un sábado por la noche o que.

(Richardson) ¡No, señor! Sólo... esto... la oficial Kubo y yo estábamos... revisando a fondo mi Mustang. Sí... eso.

(Ota) ¿Te crees que soy estúpido, escocés? Mira... os lo dejaré pasar. Pensándolo bien sería una pérdida de tiempo presentar una sanción por semejante tontería. Pero no quiero que montéis estos numeritos aquí en horas de trabajo. ¿Os ha quedado claro, parejita?

(Sonoko) -se sonroja- oohhh

(Richardson) ¿Podría decirme que quiere decir exactamente con eso de "parejita"? -pregunta un tanto mosqueado-

(Ota) ¿Eh? Nada, nada.

(Richardson) Si considera que es malo que seamos novios...

(Ota) ¡No! ¡Claro que no! Vuestro trabajo no os impide que tengáis relaciones sentimentales entre vosotros. Pero... no montéis más números de estos. Os lo digo porque la comandante hoy está aquí y os puede pillar. ¿Entendido?

(Richardson) Sí, capitán. Lo hemos entendido a la perfección.

(Ota) Eso espero. -se marcha-

(Richardson) Ufff.

(Sonoko) De la que nos hemos librado, eh? -mirando sonriente a Richardson-

(Richardson) ¡Oye! ¡Pero si no has abierto la boca! Toda la bronca me la he tragado yo.

(Sonoko) -suspira- A veces eres tan egoísta.

(Richardson) -mirando cariñoso a Sonoko- Ya lo sé... my love.

(Sonoko) ¡Ay! No me digas eso aquí en medio. Los mecánicos nos miran. -haciéndose la estrecha-

(Richardson) ¿Que? -se ríe- No me jodas. Pero si eres la chica más lanzada que he conocido jamás. ¿Te da vergüenza que los mecánicos miren cómo nos besamos y...

(Sonoko) Precisamente por eso.

(Richardson) ¿? Ahora me he perdido. ¿Que problema hay?

(Sonoko) -sonríe- Eres británico pero eres genial haciéndote el sueco.

(Richardson) -se ríe entre dientes- Ja. Sonoko. Lo digo en serio. ¿Que jodido problema hay?

(Sonoko) La semana que viene regresa tu compañera. ¿Recuerdas?

(Richardson) Oh... Joder, es verdad. Vuelve Mimiko.

(Sonoko) Ya sabes lo que quiere decir eso.

(Richardson) Mierda. Te... te van a mandar a otra sección. -dice algo asustado-

(Sonoko) Sí. Andrew... yo te quiero. Te quiero mucho, de verdad. Quiero estar a tu lado.

(Richardson) Tendremos que organizarnos para vernos fuera del trabajo. Es una putada, pero... no nos queda otra.

(Sonoko) Sí. Ya lo hablaremos en otro momento. Tengo cosas que hacer.

(Richardson) Claro. ¡Eh! Esta noche...

(Sonoko) Estamos de guardia nocturna. Quedamos en tu casa la próxima noche. ¿De acuerdo?

(Richardson) De acuerdo.

(Sonoko) -le dice en broma- Y a propósito... Sabes hacer playback muy bien. -se ríe-

(Richardson) -se rasca la cabeza y sonríe- Eeeee sí... bueno... ya sabes. Éste es el país del Karaoke. Se me habrá pegado la manía. -se ríe-

(Sonoko) Hasta luego. -se despide toda sonriente-

(Richardson) Nos vemos. -Sonoko se marcha... y se acerca Shige-

(Shige) La tienes en el bote, eh?

(Richardson) Sólo es una víctima más de mi encanto natural. -diciendo esto con una sonrisa en su cara-

(Shige) Sí... no me extraña nada. Eres un hombre muy atractivo.

(Richardson) Aquí el problema vendrá cuando regrese tu mujer la semana que viene.

(Shige) ¿Mi mujer? ¡Ah, claro! -se ríe- Si. Mi amorcito está impaciente por regresar a su trabajo. ¿? Pero... ¿Que problema?

(Richardson) No lo digo por ti, Shige. Si no por mi y Sonoko. Al regresar Mimiko a la primera sección a Sonoko la trasladarán a otra parte. Y entonces será mucho más complicado vernos.

(Shige) Ooohhh... es cierto. Pueden destinarla a otra sección... o incluso a otra ciudad.

(Richardson) -con cara de preocupación- Sí. Menuda mierda. Después de tanto tiempo sin una mujer a mi lado... ahora que la encuentro, vuelven los obstáculos. Igual que con Jasmine.

(Shige) ¿? ¿Quien es Jasmine?

(Richardson) Nadie. Olvídalo. Yo regreso arriba. -le tira las llaves del Mustang y Shige las coge cómo puede- Toma. Apárcalo tú en el párking subterráneo. ¡No lo ensucies ni le hagas ningún arañazo o te corto las pelotas! ¿Entendido?

(Shige) -todo incrédulo- ¿De... de verdad me dejas conducir tu Mustang? Gr... gracias.

(Richardson) -yéndose y de espaldas a Shige- Sólo te pido que me lo aparques. Pero no le des mucho al acelerador. Este juguete lleva un Ford V8 Cobra de siete litros. Así que trátalo con delicadeza.

(Shige) -traga saliva y mira espantado el coche- De... acuerdo. Madre mía. Espero que pueda conducir semejante monstruo.

Tal cómo antes ha dicho Ota, efectivamente aquel día Shinobu está allí. La comandante de la división de vehículos especiales tiene su reunión semanal con los capitanes de la primera y segunda sección. En el despacho de la comandante, los capitanes permanecen firmes y de pie delante de Shinobu, quien permanece sentada en su silla tras a su impoluta mesa.

(Shinobu) Bien. Vamos a empezar la reunión semanal de los altos mandos de la división de vehículos especiales. Seguro que debéis pensar que hay muchas cosas de que hablar, pero no os hagáis ilusiones. Básicamente hay dos puntos que quiero anunciaros y que de hecho... ya debéis conocer con toda seguridad.

(Ota) Lo dice por mi sección, comandante. Por...

(Shinobu) Sí, capitán. Dentro de una semana la oficial Mimiko Shiba se reincorpora a su puesto de piloto en la primera sección. Termina su periodo de baja por maternidad. Y su hija...

(Noa) -exclama sonriente- ¡Es preciosa! Fuimos a verla al hospital cuando regresamos de Nueva York. Esa niña es muy bonita.

(Ota) -frunce el ceño- Noa, que estamos en medio de una reunión con la comandante. Más seriedad.

(Noa) Uy, lo siento, comandante. Disculpe.

(Shinobu) No pasa nada. Yo también pienso lo mismo. Esa niña realmente se parece en todo a su madre. Será también muy guapa. Pero a parte de esto... os quiero comentar el otro asunto. Uno digamos... aun más importante.

(Noa) -se extraña- ¿? Pero nos ha dicho que sólo había dos puntos que discutir. ¿Ahora son tres?

(Ota) ¿Hay algo más que debamos saber, comandante?

(Shinobu) Sí. En realidad sí. Porque... afecta a estas instalaciones en las que trabajáis. Bueno... justo antes de que pasase todo aquello el mes pasado ya os lo comuniqué. ¿Os acordáis?

(Ota) ¿? Pues...

(Noa) Ah. Ya me acuerdo. El traslado de la cuarta sección de Kanagawa a nuestras instalaciones del puerto de la Bahía de Tokio.

(Ota) ¡Es verdad! Entonces...

(Shinobu) Sí, capitanes. De eso se trata. La próxima semana también se produce oficialmente el traslado de la cuarta sección de vehículos especiales de Kanagawa a nuestras instalaciones. Y debo deciros que no será un traslado temporal.

(Noa) Eso significa que no les construirán unas instalaciones nuevas, no?

(Ota) Ya entonces nos dijo que de traslado temporal nada. Que se quedarían definitivamente aquí.

(Shinobu) Transmití vuestras quejas y observaciones al respecto a mis superiores y las consideraron apropiadas. Pero ya sabéis que para poder hacer eso... se depende del presupuesto. Y el presupuesto lo dictamina...

(Ota) El ministerio de interior. Pues vaya. Si esto depende de los políticos... lo llevamos claro.

(Noa) Es por la crisis económica, supongo.

(Shinobu) Supones bien, Noa. El hecho de que estas instalaciones se construyesen con todo lujo de detalles se debió a que las circunstancias del momento eran otras.

(Ota) Y también la situación económica era otra, si me permite decirlo, comandante.

(Noa) Ya. Si, lo entiendo. Cuando yo y Ota eramos oficiales hace diez años ya se criticaba eso de la patrulla Labor. Y diez años después... aun más, por culpa de la crisis económica.

(Ota) Eso es verdad. La tasa de delitos cometidos con Labors no se ha reducido de forma drástica... pero ha cambiado sustancialmente en la tipología, debido a que hay menos obras y más alborotos o robos de Labors.

(Noa) Vaya, que complicado.

(Shinobu) -tose- Capitanes... ¿No les interesa el tercer punto?

(Noa) Oh, disculpe, comandante. Por supuesto que nos interesa. ¿De que se trata?

(Shinobu) Es sobre una remodelación.

(Ota) -se extraña- ¿Que? ¿Qué quiere decir con eso?

(Shinobu) Conocéis al capitán de la cuarta sección. ¿Cierto?

(Ota) Sí, por supuesto.

(Noa) Keitaro Hosue. Es un buen hombre. Templado, educado y sereno.

(Shinobu) Pues... justo cuando la cuarta sección se traslade aquí... él también se traslada.

(Noa) ¿Que? -se queda sin entenderlo-

(Ota) -descolocado- Oh, pero... quiere decir que... que se marcha?

(Shinobu) Se traslada a dirigir el departamento de tráfico de la Policía de Saitama. Lo que significa...

(Ota) Oohhhh ¡Que le han ascendido a comandante! ¡Fantástico! -exclama con admiración-

(Noa) ¡Vaya! Dele nuestra más sincera felicitación. -dice alegrándose-

(Shinobu) Claro. Pero... ¿No os descuidáis de un pequeño detalle?

(Ota) ¿?

(Noa) -con mirada seria- Hay que seleccionar a un nuevo capitán para la cuarta sección entre los tenientes de las cuatro secciones de Patlabors. ¿Cierto?

(Ota) Así que van a seleccionar a un nuevo capitán.

(Shinobu) Correcto. Si ponemos sobre la mesa todos los tenientes de la división de vehículos especiales, tenemos a... Andrew Richardson desde la primera sección; Hiromi Yamazaki y Tetsuo Chikawa desde la segunda sección; Yamahiro Tadawa y Kozaku Nobuo desde la tercera sección; y finalmente, Hideo Takashita, el teniente de la cuarta sección, el más joven y menos veterano de todos.

(Ota) Vaya... hay mucho donde elegir. Pero quien debe tomar la decisión de quien ocupará el puesto, es usted.

(Shinobu) Sí. Y aunque haya muchos candidatos... lo cierto es que ya estoy bastante convencida de quien es el más apropiado. -mirando a Ota y sonriéndole-

(Ota) -se queda extrañado- ¿Por qué me mira así, comandante? ¿? ¿Queeeeee? No... no puede ser. Será... -dice alucinado-

(Noa) -exclama muy sorprendida- ¡El teniente Richardson! ¿Él será el nuevo capitán de la cuarta sección?

(Shinobu) Sí. Pensad un poco, o mejor dicho, recordad un poco. Especialmente tú, capitán Ota. ¿No recuerdas cómo se desenvolvió tu teniente en la batalla contra los cuatro Kidush en Londres el mes pasado?

(Ota) Ohhh... sí... por supuesto que lo recuerdo, comandante. El teniente Richardson estuvo magnífico. Lo cierto es que... fue él quien lideró en todo momento la estrategia de la operación. Se nota que sirvió durante años en divisiones de Labors de primera línea del ejército británico. Cómo piloto de Labors es un auténtico veterano. Pero también lo es cómo estratega, jefe de equipo... en definitiva, que sin ninguna duda tiene madera para este trabajo.

(Noa) -mirando de reojo a Ota con cara sonriente- Vamos, que para tú equipo es una pieza clave.

(Shinobu) Por todo lo que has dicho, capitán... es así. Si no hoy, mañana mismo hay que comunicarlo al teniente Richardson, para proponérselo.

(Noa) ¿Para proponérselo? Pero... ¿no le ascenderá y ya está?

(Ota) Me imagino que es... porque el teniente Richardson es británico. Quien sabe. El día menos pensado le da por querer regresar a su país. Por eso, antes que nada hay que proponérselo y dejarle un tiempo para que se lo piense. Si dice si, perfecto; y si no...

(Noa) Hiromi.

(Ota) ¿Hiromi? No me hagas reír. Hiromi es demasiado bonachón para hacer de capitán. ¿Tú crees de veras que serviría para ese puesto?

(Noa) Lo mismo pensábamos todos de ti antes que te ascendieran y al final eres un buen capitán. Nunca se sabe, Ota. No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo.

(Ota) Sí, bueno. Está bien. Pero si al final Richardson acepta el puesto... vaya. Significa que en mi sección entraría un novato.

(Shinobu) No exactamente. El oficial Fukuda Hato sería ascendido a teniente... y la oficial Sonoko Kubo se quedaría permanentemente en la primera sección.

(Noa) Vaya, la oficial Kubo se quedaría con nosotros. -da un sobresalto al darse cuenta de algo- ¡Claro! Si es así seguro que Richardson acepta el puesto.

(Ota) Qué te hace pensar eso, eh? -le dice a Noa sin entender de que va la cosa-

(Noa) -mirano mal a Ota- Hay que ver. Que cortito eres a veces. Andrew y Sonoko salen juntos. Si él se convierte en capitán de la cuarta sección y ella se queda en la primera sección... seguirán trabajando en el mismo sitio y se seguirán viendo. ¿No lo ves?

(Ota) Sí sí, ya lo veo.

(Shinobu) -mirando su reloj- Oh, que tarde. Debo marcharme. Tengo otra reunión dentro de dos horas en la Jefatura Superior. Aquí termina la reunión semanal. Sólo recordaros que hoy o mañana debéis comunicarle mi decisión al teniente Richardson. ¡Ah! Y decidle que os debe dar una respuesta antes de que termine la semana. ¿Entendido?

(Ota y Noa) ¡Sí, comandante! -los tres se hacen el saludo militar y se marchan-

Shinobu lo ha dejado claro: quiere a Richardson cómo capitán de la cuarta sección que en una semana se trasladará a las instalaciones del puerto de la bahía de Tokio. Pero Richardson aun no sabe nada de todo esto. Él está en el despacho de oficiales y tenientes con todos los demás. Mientras charlan entre ellos...

(Watanabe) Que nervios. Ya falta sólo una semana para que vengan aquí los de la cuarta sección. Me pregunto cómo serán.

(Hiromi) Sí, es cierto. No están muy lejos de nosotros... pero para la primera y segunda sección siempre han sido esos "grandes desconocidos".

(Bado) ¿Sabéis si hay alguna chica guapa entre sus integrantes?

(Miyazaki) -se enfada- Hay que ver. Siempre hablando de lo mismo, Bado. Vas más salido que un balcón.

(Bado) ¬ ¬ Déjame en paz, doña estrecha.

(Miyazaki) -le replica cabreada- ¡Yo no soy doña estrecha! ¡Soy madura y prudente, que no es lo mismo!

(Chikawa) ¡Basta ya de gilipolleces, oficiales!

(Miyazaki) Pero teniente.

(Chikawa) ¡Es una orden!

(Miyazaki) Sí, señor.

(Richardson) -dice sonriente- Vamos, Chikawa. No te lo tomes a mal. Sólo lo hacen para romper el hielo. Si todos fuésemos cómo tú, esto parecería un entierro.

(Chikawa) ¬ ¬ Cierra el pico, escocés. Nadie te ha pedido tu opinión.

(Hiromi) Sólo estábamos hablando del traslado de la cuarta sección de Kanagawa a nuestras instalaciones.

(Richardson) Eso significa que aquí seremos más gente.

(Chikawa) Pues ya que hablamos de eso... no sé si será cierto el rumor que corre por ahí.

(Hiromi) ¿Eh? ¿Que rumor? -pregunta sin saber de que va-

(Chikawa) Que el actual capitán de la cuarta sección, Keitaro Hosue, se traslada a otro departamento. Lo que significa...

(Richardson) Coño. Eso significaría que requerirían de un nuevo capitán entre los tenientes de las cuatro secciones.

(Watanabe) Aaaahhhh... pues entonces a los oficiales no nos afecta para nada.

(Miyazaki) También nos afecta, idiota. Si uno de los tenientes asciende a capitán, en consecuencia uno de los oficiales tendrá que ser ascendido a teniente para ocupar su lugar y se requerirá de un nuevo oficial. ¿Es que no lo ves?

(Watanabe) Ya lo sé, tontaina. Pero lo que ha dicho el teniente no deja de ser un rumor. Lo más seguro es que nos quedemos cómo estamos.

(Bado) A mi eso me da igual. Lo que me importa es que regrese Mimiko la semana que viene.

(Watanabe) -burlándose de Bado- ¿Ah si, Bado? Claro. Cómo siempre te quedabas hipnotizado mirándole el culo y los pechos.

(Miyazaki) -mirando a Bado con mara cala- ¿Queeeee? Eres un cerdo pervertido, Bado.

(Bado) ¿Por qué me miras así? ¿Que tiene de malo? Cualquier hombre que no se fijase en ese cuerpazo es porque está ciego o le gustan los hombres.

(Miyazaki) ¬ ¬ Sí, ya. Excusas.

(Watanabe) Vamos, Sakura. No te pongas así. Tú también tienes tu encanto... a tu manera, claro.

(Miyazaki) Watanabe... -se pone toda nerviosa y sonrojada- ¡A mi no me digas esas cosas! ¡Que me da mucha vergüenza!

(Watanabe) Pero por qué. ¿Que he dicho? -dice sin entender la reacción de ella-

(Miyazaki) Na... nada... no has dicho nada. Es igual, olvídalo. -sonrojada y nerviosa-

(Watanabe) -en voz baja a Bado- ¿Y a ésta que le pasa?

(Bado) -en voz baja- Y luego me decís que el idiota soy yo. Es evidente que le pasa.

(Richardson) Aaaahhh... ser joven es una maravilla.

Pasó el día y llega la noche. Aquella semana la guardia nocturna le toca a la primera sección, así que tienen que quedarse allí a dormir de noche por lo que pueda pasar. Hato y Sonoko están en la sala de proyecciones, junto a algunos mecánicos, viendo una película. Concretamente la primera de "El Padrino", de Francis Ford Coppola. Richardson por su lado, se ha quedado sólo en el despacho de oficiales, consultando Internet. De repente, alguien le llama a la puerta.

(Richardson) ¿? ¿Quien es?

(Shige) Soy yo. -abre la puerta y se asoma- Andrew, tienes una visita esperando abajo.

(Richardson) -se extraña- ¿Que? -mira su reloj- ¿A las diez de la noche? ¿Quien coño es?

(Shige) No lo sé. Pero seguro que te conoce. Es extranjero.

(Richardson) ¿Cómo? … ¿Es británico?

(Shige) Pues... no sé. Pero ahora que lo dices, tal vez sí. Habla en inglés. Y parece que entiende mucho de Labors.

(Richardson) - _ - Joder. Ese cabronazo me ha encontrado. De acuerdo. Ahora voy.

(Shige) ¿Entonces le conoces?

(Richardson) Luego te lo cuento. ¿Dices que está abajo?

(Shige) Sí, en el despacho de mecánicos. Estaba allí solo y ha entrado preguntando por ti.

Richardson está intrigado. Pero intuye quien puede ser ese hombre occidental que ha venido a verle. Llega al despacho de los mecánicos, en la planta baja... y su cara se ilumina. Es Lyonel Murdoch, con quien luchó codo con codo en sus años en el ejército británico... y con quien combatió bajo sus instrucciones en el combate contra los cuatro Kidush en Londres hacía sólo un mes.

(Richardson) Pero que coño...

(Murdoch) -con una sonrisa en la cara- Hello, Andrew. Encantado de volver a verte.

(Richardson) -se echa a reír muy contento- ¡Lyonel! ¿Que coño estás haciendo en Tokio? -él y Murdoch se abrazan- Joder. Cada día estás más viejo.

(Murdoch) -se separan y se miran sonrientes- En cambio tú sigues igual de joven. Oye... menudas instalaciones tenéis en los Patlabors japoneses. En Londres esto no podríamos ni soñarlo.

(Richardson) No seas tan pelota. Vuestras instalaciones de Londres también estaban muy bien. Y no digamos ya vuestros nuevos Labors, los Winston BPP-62 Cronwell. Vuestro hangar era algo más pequeño... pero moderno y bien equipado.

(Murdoch) Sí. Y muy pronto... tendremos más.

(Richardson) ¿? ¿De que hablas?

(Murdoch) Oh, de nada. Nada en especial. Oye... viene a verte a Tokio tu antiguo capitán de la Royal Army y no le ofreces ni una triste copa?

(Richardson) -se ríe- Te tendrás que conformar con una taza de té. ¿O acaso esperabas algo más consistente?

(Murdoch) Andrew... Soy inglés. Tengo el té aborrecido.

(Richardson) No me refiero a esa bazofia de infusión de calcetín sucio que me disteis en Londres. Si no a té de verdad. -le pone una taza- Anda, pruébalo.

(Murdoch) -echa un sorbo- La madre que me... joder, está delicioso. Seguro que no lo has preparado tú.

(Richardson) Me alegro que te guste. Pero si quieres que bebamos algo más consistente, vayamos a la cafetería y nos tomamos una cerveza.

(Murdoch) Ahí quería llegar. Una charla de viejos amigos sin una cerveza es cómo un día sin sol.

(Richardson) -se vuelve a reír- Esa frase te la has copiado de una peli. Anda, vamos para arriba.

Los dos viejos amigos suben hasta el comedor. Se pillan dos latas de cerveza en una de las máquinas expendedoras, se sienten cara a cara y se ponen a charlar.

(Murdoch) -echa un trago de cerveza- Aaagghhh. Esto ya está mucho mejor.

(Richardson) Y bien. ¿A que cojones has venido a Japón? Ahora no me digas que me echas de menos.

(Murdoch) No, gilipollas. Tengo unos días de vacaciones y me dije "Iré a ver a Andrew a Tokio. Hace una eternidad que no veo a ese capullo".

(Richardson) ¿Una eternidad? Pero si nos vimos hace un mes.

(Murdoch) Es cierto. Pero entonces... tuvimos que concentrarnos en el combate contra esos tarados mentales de William K. Thomson. No tuvimos a penas tiempo de hablar de nosotros.

(Richardson) Sí. Es una lástima. Oye, ya que estás aquí... ¿Que sabes de mis viejos colegas?

(Murdoch) ¿? ¿Tus antiguos compañeros del batallón de Labors del ejército?

(Richardson) ¿Sabes algo de Erick?

(Murdoch) Aaahh... El soldado Erick Locke. -se echa a reír al recordar algo gracioso- Oye... ¿Te acuerdas del pollo que montasteis tú y él aquel día de maniobras en Birmingham? -le dice todo divertido-

(Richardson) ¿Eh? Ostia puta, es verdad. Fue cerca de la fábrica de coches MG Rover. Estábamos haciendo un simulacro de combate urbano con los Winston MM-48 Churchill. Y recuerdo que el monitor principal de la cabina de Locke, falló. Estaba a ciegas. Y el pobre, al ser un novato, se asustó. -se ríe a carcajada limpia- Y entonces yo...

(Murdoch) Te acercaste sigilosamente por detrás... pusiste las manos de tu Labor en la cintura del suyo... y -se ríe-... y... y hiciste ver que le dabas por el culo! -se ríe de forma escandalosa-

(Richardson) -meándose de risa- Sí... y... y entonces Locke gritó "¡Capitán! ¡Noto una vibración extraña en la parte posterior de mi Labor!" -sin dejar de reír-

(Murdoch) Y tú gritaste "¡No es una vibración extraña, novato! ¡Es tu Labor que se ha vuelto Gay!" -riendo sin parar-

(Richardson) -ríe que te ríe- ¡Si! ¡El pobre soldado Locke se cabreó conmigo cómo un loco! ¡Y más cuando vio las fotos que sacaste tú de mi Labor dándole por el culo al suyo! -llorando de la risa-

(Murdoch) -riendo cada vez más flojo hasta que para-... Aayyy... sí... que días aquellos. ¿Verdad?

(Richardson) Sí. Eso fue... en otoño del 98. Pocos meses antes de la guerra de Camboya. Oye... ¿Me dirás algo de Locke?

(Murdoch) -echa un hondo suspiro- … Sigue en el ejército. Ahora es capitán en una división de infantería motorizada. Está en Afganistán.

(Richardson) Coño. ¿Está en esa jodida guerra?

(Murdoch) Recuerda aquel día. La emboscada que te pararon en Camboya en 1999. Él estaba allí, pilotando uno de los Labors. Entonces le hiciste creer que habías muerto.

(Richardson) -con mirada triste- Sí. Pero fue entonces. Yo abandoné el ejército en 2002, Lyonel. Ya no tengo ninguna vinculación con ellos. Y sabes que... a mi familia eso le alegró profundamente. Pero para mi...

(Murdoch) Ya lo sé. Fue una decisión muy difícil. Estoy convencido que si te hubieras quedado en el ejército británico podrías haber llegado donde quisieras. Que ahora mismo serías coronel, estarías condecorado... e irías directamente al generalato.

(Richardson) Soy incapaz de verme a mi mismo todo el día embutido en un uniforme de General británico de color caqui, con la gorra roja y el escudo de su majestad. Además... ese nunca sería mi sitio. Me sentiría incomodo allí. Ya sabes que yo...

(Murdoch) Sí, ya lo sé. De pequeño te quedabas completamente embobado escuchando las historias de tu abuelo de la segunda guerra mundial. Del genial piloto de Spitfire Irvin Richardson. Pero a ti personalmente...

(Richardson) A los diez años empecé a leer libros y novelas de las unidades especiales de la guerra. Y me llamó la atención especialmente las "ratas del desierto". Iban por todo el desierto del norte de África, con sus jeeps armados con ametralladoras Vickers. Saboteando a las fuerzas alemanas e italianas constantemente. Fue entonces cuando decidí que de mayor quería ir al ejército de tierra.

(Murdoch) Sí. Y lo conseguiste. Cuando te conocí la primera vez pensaba que eras el típico niño bien de familia rica, insufrible y nenaza. Pero no. No tenías absolutamente nada que ver. Valías y mucho para ese puesto.

(Richardson) Pero en 2002 tiré la toalla. Decidí buscar un empleo civil relacionado con Labors para aprovechar mi experiencia... y encontré en Internet que el fabricante de Labors japonés Industrias Hishi buscaba pilotos de pruebas por todo el mundo.

(Murdoch) Debían pagar muy bien para que decidieras irte a Japón.

(Richardson) Sí, ya lo creo. Me costó poco adaptarme a mi vida en Tokio. Pero al poco tiempo lo dejé. Ese trabajo era un puto coñazo insoportable. Y entonces vi otra oportunidad.

(Murdoch) Te viniste a la patrulla Labor de la Policía de Tokio. Y al ver tu excelente hoja de servicios... te aceptaron sin dudarlo. Y aun sigues aquí.

(Richardson) Sí. Llevo en el mismo puesto desde... abril de 2003. Más de cinco años.

(Murdoch) ¿Y aun no te han ascendido? Que cabrones.

(Richardson) No. Pero Sonoko está convencida que me ascenderán muy pronto.

(Murdoch) Aaahhh. Sonoko. La chica japonesa con quien has empezado a salir. ¿Cómo te va con ella? -le pregunta con gran interés-

(Richardson) Fantástico. Pero la semana que viene... lo tendremos un poco más chungo para vernos y estar los dos solos.

(Murdoch) ¿La trasladan?

(Richardson) La oficial Mimiko Shiba se reincorpora después de haber tenido su primera hija... y claro, Sonoko es sólo su substituta.

(Murdoch) Creo que ya sé que quieres decir.

(Richardson) ¿?

(Murdoch) Que el día menos pensado regresarás a Reino Unido. ¿No voy muy desencaminado, verdad que no?

(Richardson) -dice todo serio- Lyonel... no lo sé. Te lo juro de verdad que no lo sé. Justo ahora que he vuelto a encontrar el amor aquí, en Japón, regresar a casa... no lo veo claro.

(Murdoch) -se termina la cerveza- Aaaaggghhh. Bueno... pues entonces será mejor que vaya al grano.

(Richardson) -sonríe- Ya me lo temía. No has venido únicamente a charlar de los viejos tiempos.

(Murdoch) Andrew... vengo a proponerte una oferta.

(Richardson) ¿? No sé que coño pretendes. Pero soy todo oídos.

(Murdoch) Scotland Yard quiere poner en marcha una nueva división de Patlabors con base en Londres... pero que tendrá capacidad para operar en toda Inglaterra. Y más que eso. Con la debida autorización de los respectivos gobiernos... también en Gales, Irlanda del Norte... y por supuesto, en tu querida Escocia.

(Richardson) -con cara muy seria y sorprendido- Joder. Esto va en serio.

(Murdoch) Será una unidad de Patlabors de élite. Sus pilotos y controladores provendrán directamente de las unidades de Labors del ejército. Y por supuesto... equiparán los mismos Labors que visteis el mes pasado. Los Winston BPP-62 Cronwell, en una nueva versión mejorada, con un mejor blindaje y un armamento más potente.

(Richardson) Suena de puta madre. Pero oye... ¿Por qué me lo estás contando?

(Murdoch) -mirando seriamente a Richardson- … Quiero que seas el capitán de esta nueva división de Labors.

(Richardson) -se queda alucinado- ¿Que? Por los clavos de Cristo y San José. Esto... esto es...

(Murdoch) No hace falta que me contestes inmediatamente. Puedo esperar una semana si hace falta.

(Richardson) -descolocado, sin saber que decir- Es que... de verdad que no sé que decir. Tan así, de golpe. -suspira con cara de preocupación- Está bien, me lo pensaré. Dame unos días.

(Murdoch) -le da una tarjeta- Toma. Aquí está mi número de teléfono y mi correo electrónico. Llámame decidas lo que decidas.

(Richardson) Descuida, lo haré.

(Murdoch) De todas formas... deja sólo que te diga algo. ¿Tú que eres?

(Richardson) ¿? ¿Qué quieres decir?

(Murdoch) ¿De donde eres, Andrew?

(Richardson) Británico de nacionalidad... pero escocés de corazón. Y también un poco catalán de parte de mi madre.

(Murdoch) Tú lo has dicho. Eres británico. Súbdito de su majestad... y ciudadano británico. Cierto es que llevas viviendo más de cinco años en Japón... pero es el mismo tiempo que serviste con gran honor en el ejército británico. Andrew... te estoy ofreciendo dirigir una unidad de Patlabors de élite, centralizada en Londres pero que podrá operar en todo Reino Unido. Trabajarás en tu país, al servicio de los ciudadanos de tu país. Porque en el fondo... ese es tu sitio. No lo olvides.

(Richardson) -mirando fijamente a Murdoch, muy serio- … Sí. De acuerdo.

(Murdoch) Me marcho de vuelta al hotel.

(Richardson) ¿Quieres que te lleve?

(Murdoch) No, gracias. Ya he alquilado un coche. Es una suerte que aquí en Japón también conduzcan por la derecha. Espero muy pronto tu respuesta, Andrew. Good bye.

(Richardson) Adiós, Lyonel.

Ahora Richardson tiene un dilema de proporciones gigantescas en su mente. Decidir que hacer con su futuro profesional, y en consecuencia, con su vida. La cosa aun se complicará más para él a la mañana siguiente.

Al día siguiente, ya de buena mañana, Ota convoca a Richardson al despacho de los capitanes para comunicarle algo importante.

(Richardson) -entra en el despacho y cierra la puerta- ¿Me ha llamado, capitán?

(Ota) Sí, teniente. He pedido que vengas un momento porque tenemos que comunicarte algo de parte de la comandante Goto.

(Richardson) Oh... si es por lo de ayer por la mañana en el hangar...

(Ota) Olvídese de eso, teniente. Es algo mucho más importante.

(Richardson) ¿? ¿Algo... importante, señor? -muy extrañado-

(Ota) Cómo ya debes saber, la próxima semana será bastante movida para nosotros. Por tres cosas. Primero... se producirá el traslado de la cuarta sección de Kanagawa a nuestras instalaciones. Con sus correspondientes vehículos y Labors. Segundo... y esto seguro que no lo sabes, teniente, el capitán de la cuarta sección, Keitaro Hosue, se traslada a la Policía de tráfico de Saitama.

(Richardson) -se sorprende- ¿Eh? Vaya. Entonces los rumores de los que hablaba Chikawa son ciertos.

(Noa) ¿Que el teniente Chikawa ya lo sabía?

(Richardson) No. Dice que sólo oyó rumores al respecto. Nada más. Pero no pensaba que llegasen a ser ciertos.

(Ota) Dígame, teniente. ¿Sabe lo que eso supone para los tenientes de la división de vehículos especiales?

(Richardson) ¿Eh? -se queda de piedra- Ooohhh... Joder, es verdad. Se necesitará de un nuevo capitán para la cuarta sección entre todos los tenientes.

(Ota) Muy agudo, teniente. Bien visto. Debido a esto, una reestructuración de la división de vehículos especiales será inevitable. Uno de los tenientes será ascendido a capitán. Y el puesto que éste dejará, será ocupado por un oficial de la misma sección que ascenderá a teniente.

(Richardson) Es acojonante, capitán. Pero... ¿Por qué me lo cuenta sólo a mi? Se supone que esto debería comunicarlo en presencia de todos los tenientes.

(Noa) Tienes razón, Richardson. Pero ya sabes quien manda aquí.

(Richardson) Ya. Entiendo. La decisión final pertenece a la comandante. Y ella...

(Ota) Ya le he dicho que quería ir al grano, teniente. Ella te ha seleccionado a ti. Quiere que seas el nuevo capitán de la cuarta sección.

(Richardson) -se queda alucinado- ¿Queeee? ¡No joda! Ooohh -se acuerda de lo de anoche- Mierda. -dice desviando la mirada-

(Ota) ¿? ¿Pasa algo, teniente? ¿No le gusta la proposición?

(Richardson) No. Digo si. Por supuesto que me gusta. Pero... ¿Podrían darme unos días para que me lo piense?

(Ota) La comandante ya sabía que dirías eso. Sí, de acuerdo. Te damos hasta el fin de semana para que te lo pienses con calma. Piensa que es una oportunidad única en tu carrera profesional de Policía en Japón para ascender y estabilizarte definitivamente aquí.

(Noa) Y también para que tu relación con Sonoko se vuelva más estable. ¿No crees?

(Richardson) -en voz baja y desviando la mirada- Ooohh... Sonoko... mierda. Otra vez el mismo dilema.

(Noa) ¿Pasa algo?

(Richardson) ¿Eh? ¡No! Nada, nada. Muchas gracias por comunicarme esto. En unos días les daré una respuesta, se lo prometo.

(Ota) Bien. Puede retirarse, teniente.

(Richardson) Sí, señor. -hace el saludo militar "a la británica" y se marcha-

Ahora si que la situación se ha vuelto realmente complicada para Richardson. Está hecho un auténtico lío. ¿Qué hacer? ¿Por donde tirar? ¿Debe quedarse en Japón junto con Sonoko... o regresar a su país de origen y volver a empezar de nuevo? No sabe que hacer. Pero si alguien puede hacer decantar la balanza a un lado o a otro... es Sonoko.

A la noche, la guardia nocturna corresponde a la segunda sección. Richardson y Sonoko pueden quedar en casa de él. Están los dos acostados, desnudos. Han terminado de hacer el amor.

(Sonoko) -besándose con Andrew toda juguetona, riendo- … Has estado genial. ¿Cómo has podido estar tanto tiempo sin novia aquí en Japón?

(Richardson) Porque las japonesas no se dejan tocar demasiado. Por eso. ¿A que ahora te apetecería fumarte un cigarrillo?

(Sonoko) No. Me costó mucho dejarlo. Empecé a los quince años... y a los dieciséis ya fumaba cómo un camionero. El año pasado conseguí dejarlo.

(Richardson) ¿Tan poco tiempo fumaste?

(Sonoko) Bueno... para besarse oler demasiado a tabaco es desagradable. ¿No crees?

(Richardson) Sí. En eso tienes razón. -echa un hondo suspiro, mirando fijamente al techo con cara preocupada-

(Sonoko) ¿? ¿Qué te pasa? No me ha gustado nada ese suspiro tan largo.

(Richardson) Nada... no me pasa nada.

(Sonoko) -acariciando el pecho a Richardson- Mientes. Te lo noto.

(Richardson) No es nada, de verdad. Cosas del trabajo.

(Sonoko) -se ríe haciéndose la traviesa- … A mi no me puedes engañar.

(Richardson) Joder. Ni que fuésemos dos viejos que llevan cincuenta años casados.

(Sonoko) -mirando amorosa a Andrew- ¿Es que no te gustaría envejecer a mi lado?

(Richardson) ¿Que? ¿Por qué me lo preguntas?

(Sonoko) Por nada. Y eso del trabajo... de que va.

(Richardson) Está bien. Eres mi novia, tienes derecho a saberlo. El capitán Ota... bueno, mejor dicho la comandante Goto... me ha ofrecido ser el capitán de la cuarta sección.

(Sonoko) -se alegra y su cara se ilumina- Aaahhh. ¿En serio? ¡Eso es genial! ¡Te han ofrecido un ascenso! ¡Que pasada! ¡Te quiero! -se abraza y se besa apasionadamente con Andrew-

(Richardson) ¡Oye, oye! ¡Tranquilizate un poco!

(Sonoko) ¿Como quieres que me tranquilice? Acabas de decirme que te van a ascender a capitán. ¿No es genial? -exclama muy contenta e ilusionada-

(Richardson) -con cara seria y de preocupación- Aun no has escuchado la otra parte.

(Sonoko) ¿Eh? ¿Que otra parte? -se preocupa de verdad- Andrew... me estás asustando. ¿Qué quieres decirme?

(Richardson) Resulta que anoche... vino a visitarme alguien que conociste el mes pasado. Bueno... a quien yo ya hace muchos años que conozco.

(Sonoko) ¿Quien quieres decir?

(Richardson) ¿Te acuerdas de Lyonel Murdoch, el capitán de la sección de Patlabors de la Policía Metropolitana de Londres?

(Sonoko) ¿Cómo? ¿Vino a verte anoche? Caray. Pues si que ha hecho un largo viaje sólo para verte.

(Richardson) No seas ingenua, mujer. Vino para decirme algo bastante importante. Algo referente a mi futuro profesional.

(Sonoko) Algo de tu futuro profesional...

(Richardson) Resulta que Scotland Yard pone en marcha una sección de Patlabors de élite, centralizada en Londres... pero que podrá actuar en todo Reino Unido. Estará equipada con los Winston BPP-62 Cronwell que ya vimos en Londres el mes pasado.

(Sonoko) Vaya. Esos Labors son magníficos. Pero... ¿Que es lo que tienes que decirme en el fondo, Andrew? -pregunta un tanto intrigada-

(Richardson) -mirando seriamente a Sonoko- … Me ha ofrecido ser el capitán de esa sección de Patlabors británica.

(Sonoko) ¿Que? -se queda descolocada-

(Richardson) Debes entenderlo, Sonoko. Yo... soy británico. Serví durante los mejores años de mi juventud en el ejército británico. Y ahora... debo decidir que hacer. Si quedarme aquí... contigo. O regresar a mi país... con los míos.

(Sonoko) -se pone llorosa... y se lo toma muy mal- … Ya. Ya veo. Muy bien. O sea, que no sabes por donde tirar. No sabes si quedarte aquí conmigo... o regresar a Gran Bretaña y dejarme en la estacada. ¿No?

(Richardson) Eh eh eh. No quiero decir eso. Yo...

(Sonoko) -se cabrea de verdad y se ponen a discutir- ¡Cómo que no quieres decir eso!? ¡Entonces que coño quieres decir!? ¿Que en el fondo no soy importante para ti? ¿Es eso?

(Richardson) Sonoko, haz el favor de calmarte y escucharme sólo un segundo. Te lo pido.

(Sonoko) -se levanta con prisas y se viste- Y una mierda.

(Richardson) Eh eh! ¿A donde vas?

(Sonoko) -mientras se viste muy enfadada- Me voy a casa. No quiero verte hasta que me digas lo que realmente quieres.

(Richardson) ¿Que? Oye, esto no va contigo. Es mi futuro profesional lo que está en juego.

(Sonoko) -mirando a Richardson con mala cara- Ya. Entonces no te importa donde esté yo. ¿Verdad? -se marcha dando un portazo-

(Richardson) ¡Sonoko! ¡Sonoko, espera, por favor! -se queda tras la puerta descolocado- Mierda.

Ahora para más complicación, Sonoko y Richardson están peleados. Esta situación, pero... decantará la balanza.

A la mañana siguiente, Sonoko evita en todo momento a Richardson. No le dirige la palabra y ni siquiera le mira. Está muy enfadada con él. Y los demás se han dado cuenta enseguida. En el despacho de oficiales y tenientes, están todos sentados en sus respectivas mesas. Richardson, con expresión triste y de indecisión, está hecho un mar de dudas. Aprovechan que Sonoko no está y le preguntan...

(Hiromi) Andrew... ¡Andrew!

(Richardson) ¿Eh? Oh, perdona, Hiromi. ¿Que decías?

(Hiromi) ¿Que te pasa? -pregunta interesándose por él-

(Richardson) -intentando disimular que está bien- ¡Nada! ¿Que coño os pasa a todos hoy que queréis saber cómo estoy?

(Watanabe) Es que tendríamos que estar ciegos para no verlo. Tienes una cara que da pena.

(Miyazaki) Y Sonoko... no quiere ni verte. Está muy cabreada.

(Bado) ¿Cabreada? ¡Está que muerde! Le he dicho buenos días y casi me arranca la cabeza.

(Chikawa) Es de esas mujeres simpáticas y agradables que cuando se enfadan de verdad se vuelven realmente peligrosas. -mirando a Richardson con cara burlona- uuuyyyy la que te espera, escocés.

(Hato) No le des tantas vueltas, hombre. Sea lo que sea, ya verás cómo pronto se le pasa. Hace muy poco que sois pareja y es normal que pasen estas cosas. Pero ya verás cómo os reconciliáis.

(Richardson) - _ - mmmmm... no sé que decirte. Si nos hemos peleado ha sido precisamente por mi trabajo. -todos se extrañan-

(Chikawa) ¿Por el trabajo? Me cuesta mucho creer eso. Tanto en lo sentimental cómo en lo profesional sois cómo uña y carne. Inseparables. Pero ahora que lo pienso...

(Bado) Ahora Mimiko regresará y Sonoko se irá a otra parte. Ya no podréis veros las caras siempre que queráis.

(Miyazaki) Bueno... en el fondo tampoco es tan malo. ¿No? Trabajar en el mismo sitio que tu pareja y verle todo el día.. al final acabarías cansado de ella.

(Hiromi) No estoy de acuerdo, Miyazaki.

(Chikawa) Exacto. Puede pasar lo contrario... y acabar en boda, cómo le pasó a Hiromi.

(Hiromi) Eso es a lo que quería referirme.

(Richardson) Os agradezco de veras vuestros ánimos. Pero... si nos hemos peleado ha sido por una doble oferta de trabajo. Y porque cómo dirían en el país de mi madre... "tengo la picha hecha un lío".

(Chikawa) ¿? ¿Que es eso de la doble oferta?

(Richardson) Ayer mismo... el capitán Ota me dijo que la comandante me quiere a mi cómo nuevo capitán de la cuarta sección.

(Chikawa) Vaya. Mira que bien. Entonces los rumores son ciertos.

(Bado) -exclama con admiración- ¡Y tanto que son ciertos! ¡Y encima te dan el puesto de capitán a ti!

(Watanabe) -dice alegrándose por él- ¡Que bien, Richardson! ¡Después de tantos años en el mismo sitio por fin te van a ascender!

(Richardson) Pero también... anoche... vino a visitarme un viejo amigo. Hato... tú seguro que te acuerdas de él.

(Hato) … Lyonel Murdoch. El capitán de la patrulla Labor de la Policía Metropolitana de Londres.

(Richardson) Exacto. Me ofreció... el puesto de capitán de una nueva patrulla Labor vinculada a Scotland Yard, con sede en Londres... pero que podrá operar en todo el territorio británico.

(Miyazaki) -alucinada- ¿Que? ¡Que pasada!

(Bado) ¡Menuda oferta! ¿Cómo puedes tener tanta suerte en un sólo día?

(Watanabe) Sí. Ya sólo faltaría que te tocase la lotería.

(Hiromi) Me parece que no entendéis lo que Andrew quiere decir. Esto en realidad es un problema.

(Chikawa) Ahora lo entiendo todo. Es por eso que Sonoko está tan cabreada. Si te quedas, todos felices. Pero si marchas... la dejarás a ella en la estacada... y también a nosotros. Pero en el fondo no estarías haciendo nada malo.

(Hiromi) Regresarías a tu país. Estarías más cerca de tu familia.

(Richardson) -con voz y expresión tristes- Sí... pero... de verdad que no sé que hacer. No lo sé. Puede que bien pensado... tal vez es hora de regresar a Reino Unido.

(Chikawa) Creo que sería lo lógico. Eres británico. Tu sitio es ese.

(Hiromi) -mirando seriamente a Andrew- Richardson... deja que te diga sólo una cosa. No debes pensar únicamente en lo que será mejor para tu carrera. Tanto si te quedas aquí como si regresas a Gran Bretaña, será una buena opción. Pero debes pensar sobre todo, en tu felicidad. Y en la felicidad de los que te rodean... y te quieren.

(Richardson) Sí. Lo sé. Gracias de verdad... por todos vuestros consejos.

Richardson sigue confundido. Realmente no sabe que hacer. Pero después de aquella pelea con Sonoko, piensa que tal vez aquel amor no es para siempre... y acaba decidiendo regresar a Reino Unido.

Pasan dos días cómo un suspiro. Y cómo efectivamente dijo Hato, en estos dos días se le pasó el enfado monumental a Sonoko. Su enfado se ha convertido en un profundo sentimiento de culpabilidad. Aquella misma mañana está decidida a reconciliarse con Richardson... pero no ha venido. Pregunta a los demás donde está... pero dicen que no lo saben. Hasta que le pregunta a Ota y le dice que le ha pedido permiso para hoy. Es entonces cuando Sonoko se da cuenta que con la bronca que le echó el otro día, quizás ha decantado la balanza de Richardson para regresar a su país. Al anochecer, Sonoko se dispone a irse. Baja al hangar de los mecánicos... donde se encuentra al viejo Sakaki, que ha venido a visitar a Shige.

(Sakaki) -mirando unas fotos de la hija de Shige- Caray. Que niña más bonita. Te puedes sentir muy orgulloso, Shige.

(Shige) -sonriendo bobamente y frotándose la mano en el cogote- Me va a poner colorado, jefe Sakaki. -riendo tontamente-

(Sakaki) Nunca habría imaginado que te casarías con una mujer tan despampanante y que acabarías convertido en padre de familia.

(Shige) Oh, bueno, no es nada. Sólo procuro hacer lo más feliz posible a Mimiko y a mi preciosa hijita. ¡Trabajo duro cada día para eso, jefe!

(Sonoko) -se acerca allí con cara y voz tímidas- Hola. Esto... usted es...

(Sakaki) Oh... Hola. Tú eres...

(Shige) Oh, le presento a la oficial Sonoko Kubo de la primera sección. Estará aquí con nosotros hasta la reincorporación de mi mujer.

(Sakaki) ¿Sonoko? ¡Eres tú!

(Sonoko) Oh... entonces... ¿Me conoce? -dice un tanto sorprendida-

(Sakaki) Eres la novia de Richardson. ¿No es así? Hace más de un mes que salís juntos. Me ha hablado mucho de ti. Parece... que le tienes el corazón robado.

(Sonoko) -sonrojándose- El... corazón robado? Vaya...

(Sakaki) Tampoco me extraña. Eres una chica muy guapa. Y según me ha dicho también simpática y de carácter fuerte... cómo las mujeres escocesas.

(Sonoko) Andrew... ¿Andrew le ha dicho todo eso de mi?

(Sakaki) Sí. Disculpa si me meto donde no me llaman, pero... te noto bastante apagada. ¿Ha pasado algo con él?

(Mecánico) ¡Jefe Shige! ¿Puede venir un momento?

(Shige) ¿Que ocurre?

(Mecánico) Es el estabilizador hidráulico trans-posterior de la pierna derecha del Zeus número cinco. Tenemos alguna dificultad para montarlo de nuevo. Puede que haya que cambiar los cojinetes. ¿Puede comprobarlo, jefe?

(Shige) De acuerdo. Lo siento, jefe Sakaki. Me llaman. Os dejo solos. -se marcha-

(Sonoko) ¿No va a echarle una mano?

(Sakaki) No. Yo estoy jubilado. Además, Shige es un genio. Sabe perfectamente cómo trabajar en estos Labors de tercera generación. Volviendo a lo de antes... ¿Ha pasado algo malo entre tú y Richardson?

(Sonoko) -dice un tanto triste- Sí. Nos peleamos hace un par de noches. Bueno... en realidad fui yo quien le eché la bronca. Y todo por su trabajo.

(Sakaki) ¿Que os habéis peleado por el trabajo? Por lo que me ha dicho Shige... eso no me cuadra nada. Sois la pareja perfecta, tanto dentro cómo fuera del trabajo.

(Sonoko) Le han ofrecido dos oportunidades de trabajo muy buenas. Ser el nuevo capitán de la cuarta sección... y también... ser el capitán de una nueva sección de Patlabors de élite en Londres.

(Sakaki) Ahora lo entiendo. Richardson está hecho un mar de dudas. No sabe que hacer.

(Sonoko) Lo que me da miedo... es que... que al final decida regresar a su país y a mi me deje sola. -dice con cara un poco asustada-

(Sakaki) ¿Tan mal te sabría? ¿Tanto le quieres?

(Sonoko) Sí. ¡Claro que sí! -exclama incluso con desesperación-

(Sakaki) ¿Estás segura?

(Sonoko) ¡Sí! ¡Completamente! Y aunque me lo preguntase mil veces, le respondería siempre que si. Reconozco que he conocido más hombres en mi vida. Pero Andrew... jamás he sentido nada tan profundo ni sincero cómo con él. ¡Le quiero con locura! -casi poniéndose a llorar-

(Sakaki) -sonriendo- En ese caso... debes hacer decantar la balanza. Igualmente... puede que al final se quede aquí. No querrá que le pase cómo con su ex novia.

(Sonoko) -se sorprende- Oh... su... su ex novia?

(Sakaki) ¿Te interesaría saber lo que pasó?

(Sonoko) No... no debería, pero... quiero saberlo. -mostrándose muy interesada-

(Sakaki) Richardson tuvo una novia en su época de militar británico. Se conocieron en el ejército, ya que ella también era militar. Se llamaba Jasmine creo recordar.

(Sonoko) Jasmine...

(Sakaki) Se querían mucho. Eran el uno para el otro. Una pareja inseparable. Pero un mal día ella consideró que lo suyo se había estancado... y decidieron dejarlo un tiempo, para volver a empezar. Entonces él abandonó el ejército... y se vino a Japón para trabajar cómo piloto de pruebas primero. Y después aquí... en la primera sección de vehículos especiales. Ella le había dicho que vendría a Japón a verle. Él la telefoneó, le mandó cartas, correos electrónicos... pero jamás recibió respuesta. Hasta que... hace un par de años...

(Sonoko) Ella regresó. ¿No?

(Sakaki) Sí. Vino un día lluvioso y nublado... cómo los de la Escocia natal de Richardson. Jasmine se presentó... para decirle que lo suyo había muerto hacía mucho. Que se había casado con otro hombre... y que esperaba un hijo de ese hombre.

(Sonoko) -se queda pasmada- Dios... que putada.

(Sakaki) Sí. Así es cómo lo definís los jóvenes de ahora. Aquello fue un golpe muy duro para él. En poco tiempo se recuperó de aquello... pero me dijo que esos días lo pasó muy y muy mal. Y también... que aprendió una lección muy importante del amor.

(Sonoko) Una lección importante. ¿Cual?

(Sakaki) Que el amor y el cariño hacia la persona que más quieres tienes que cocinarlo a fuego lento... pero sin descanso. Nunca se debe ir demasiado deprisa. Pero si lo abandonas demasiado... el amor se pierde. Eso es lo que le pasó a Richardson con Jasmine. La abandonó tanto tiempo por venir a trabajar a Japón, que al final la perdió. Por eso... si ahora regresa a Reino Unido...

(Sonoko) Teme perderme a mi... y yo también temo perderle a él. Y mucho. -con cara de asustada-

(Sakaki) -le pone una mano en el hombro y le sonríe- Pues entonces díselo. Dile cara a cara lo que sientes desde lo más profundo de tu corazón.

(Sonoko) Sí. Pero no sé cuando podré decírselo. Me temo que si hoy no ha venido es por...

(Sakaki) Pues ve a verle enseguida. ¿Cuando sales de aquí?

(Sonoko) ¿Que? Bueno... pues... ahora iba a cambiarme de ropa y a marcharme.

(Sakaki) Pues cámbiate de ropa enseguida y te llevo a su casa en un momento. ¿Aceptas?

(Sonoko) -su cara se ilumina- Ooohhh sí. ¡Claro que sí! Muchísimas gracias, señor Sakaki. No sé cómo agradecérselo.

(Sakaki) Ya me lo agradecerás cuando os hayáis reconciliado. Richardson es un buen amigo mío. No me gustaría dejarle sin la compañía de una chica tan joven y guapa cómo tú.

(Sonoko) -se ríe con una sonrisa preciosa- Es muy amable. Pero no perdamos más el tiempo. ¡Vamos!

(Sakaki) Caray, que prisas.

Sakaki, en su AC Cobra verde aceituna, lleva a Sonoko rápidamente hasta casa de Richardson. Éste está sólo en su casa. Sobre la mesa de su comedor ya tiene escrita y preparada el sobre de su carta de dimisión para entregársela al capitán Ota. Está haciendo las maletas... y también llamando a una compañía de transportes internacional.

(Richardson) -hablando por teléfono- Sí. Son ocho coches. Todos antiguos. … La dirección es Glasgow, Kenneth Road, seis siete ocho nueve cero. … Sí. … Es cargamento delicado. Así que necesitaría que lo tratarán cómo carga delicada. … Sí. … Perfecto. Muchas gracias. ¿Cuando pasarán a recogerlos? … ¿Dentro de 48 horas? Perfecto. … Muchas gracias. Adiós. -cuelga... y suena el timbre- ¿? ¿Y ahora quien coño es?

Va a abrir la puerta, abre... y allí está Sonoko. Con los ojos llorosos y cara de estar muy asustada. Richardson se queda completamente sorprendido.

(Richardson) Ohhh So... Sonoko. Que... ¿Qué estás haciendo aquí?

(Sonoko) ¿Puedo entrar?

(Richardson) Bueno... sí, claro. -Sonoko entra en casa. Los dos se ponen a charlar en el comedor-

(Sonoko) Vaya. Al final vas a marcharte. Estás haciendo las maletas.

(Richardson) Me lo he pensado muy y muy bien, Sonoko. He decido que ha llegado la hora de volver a mi casa. A Gran Bretaña.

(Sonoko) No me creo que me vayas a abandonar así. No me lo creo de ninguna manera. ¡Me niego a creérmelo! -exclama con enfado-

(Richardson) -dice con tristeza- Yo... y todos... sabíamos que lo mio aquí en Tokio... siempre fue un trabajo temporal que tarde o temprano se acabaría. Y ahora... debo regresar a mi país... para seguir cumpliendo con mi deber.

(Sonoko) ¿Con tu deber?

(Richardson) Sea soldado o policía... mi obligación es siempre la misma, Sonoko. Soy británico. Y por tanto, debo servir a mi país. Pero por favor... no te preocupes. Aunque estemos muy lejos el uno del otro... mantendremos el contacto. Te lo prometo.

(Sonoko) Ya. ¿Quieres hacer conmigo lo mismo que hiciste con Jasmine?

(Richardson) -da un sobresalto y sus ojos se abren cómo naranjas- Aaahhhh. -se queda un rato pensativo y sin contestar... hasta que toma una decisión-... No... No... ¡Por supuesto que no! ¡No pienso cometer el mismo error otra vez! -coge la carta de dimisión-

(Sonoko) -dice sobrecogida- Eso... eso significa...

(Richardson) ¿Ves esta carta de dimisión? Mírala bien... porque la mando a tomar por culo. -la rompe en mil pedazos-

(Sonoko) ¿Te quedarás conmigo, Andrew? -mirándole enamoradiza-

(Richardson) -se abraza a Sonoko... y la mira con gran amor- Me quedaré contigo. Pase lo que pase. Siempre... estaré a tu lado. Porque te amo. Eres el amor de mi vida y te amaré siempre por encima de todo.

(Sonoko) Pues demuéstramelo de verdad. Arregla el desaguisado que has provocado.

(Richardson) Te amo. -se besa a Sonoko muy apasionadamente-

Richardson y Sonoko se besan más y más y más... y se convierte en una noche de pasión desenfrenada sin tapujos. Cómo el propio Richardson diría, se reconciliaron con un "polvo salvaje".

Por la mañana... Sonoko es despertada en la cama de Andrew por los rayos del sol que entran por la ventana. Oye la voz de Andrew a lo lejos, no está a su lado. Sino en el comedor... hablando por teléfono. Sonoko, vestida únicamente con la ropa interior, se acerca allí para escuchar la conversación de Andrew a escondidas.

(Andrew) -hablando por teléfono- Sólo te llamaba para decirte que lo siento mucho, pero declino tu oferta. … Sí, ya sé que me dijiste eso, pero aquí en Tokio también me han ofrecido ser capitán de una sección de Patlabors. Y ciertamente... ¿Que? … ¿Lo dices por Sonoko? … Pues sí. Si quieres que te diga que es por Sonoko, si. Es por ella. … ¿Por qué? Porque amo a esa chica. La amo con locura. Y es más. Estoy seguro que me casaré con ella. -al oír eso, Sonoko se pone roja cómo un tomate y se avergüenza- No es ninguna broma, Lyonel. Lo digo muy en serio. … Ahora mi vida está aquí, en Japón. Y en Japón me voy a quedar. … No me guardes rencor por haberte dicho que no. … Sí. Muy bien. … Gracias. … Ya te llamaré otra vez o vendré a visitarte a Londres cuando me den vacaciones. … Adiós, y cuídate mucho. -cuelga... y echa un profundo suspiro de alivio-

(Sonoko) -se abraza por detrás a Richardson y le besa en la frente, toda cariñosa- Buenos días.

(Andrew) Oh. ¡Sonoko! Has... has estado escuchando toda la conversación? -dice sorprendido-

(Sonoko) Sí. Estoy tan y tan feliz que al final te quedes aquí... a mi lado. -dice amorosa-

(Andrew) -mirando con cara cariñosa a Sonoko- Nunca podré agradecerte lo suficiente... que vinieras anoche a pararme los pies. Y a abrirme los ojos. Estuve a punto de largarme... y volver a cometer un error garrafal que jamás me habría perdonado.

(Sonoko) -sonriendo y mirando a Richardson con cara pillina- Eso demuestra que necesitas a una chica que te tenga controlado y te tutele. Y quien mejor que yo, eh?

(Andrew) Sí... quien mejor que tú. -se besan- Te amo. Eres tan hermosa. -dice con cara de tonto enamorado-

(Sonoko) Y yo también. ¡Pero ahora no es momento de besos! ¡Démonos prisa o llegaremos tarde a la primera sección! ¡Vamos!

(Andrew) Sí, vamos. -le dice sonriente-

(Sonoko) -haciéndose la traviesa- Y... por cierto. ¿Estás seguro que quieres casarte conmigo?

(Andrew) Eeeeee... bueno... aun tenemos que pensarlo muy bien, perooooo...

(Sonoko) -suspira- Hay que ver que dudoso eres a veces. Anda vamos.

Aquella misma mañana, Richardson va a ver a los capitanes para decirles que acepta la oferta para convertirse en el nuevo capitán de la cuarta sección. Nuestro amigo escocés se siente muy bien por haber tomado esa decisión. Por quedarse junto a la mujer que ama y con la que posiblemente... muy pronto habrá algo aun más duradero.

Una semana después, llega el momento de los grandes cambios. Aquel día, la oficial Mimiko, esposa de Shige y piloto en la primera sección, regresa más contenta que unas castañuelas... y con su hija de poco más de un mes de vida, Minako Shiba, en brazos. En el hangar todos la reciben con los brazos abiertos, tanto a Mimiko cómo a la pequeña.

(Miyazaki) -mirando al bebé- Ooohhh es una monada. ¡Es preciosa!

(Mimiko) -encantada con su hija- Sí, verdad? Es un ángel. ¿Verdad que si, pequeñina? Que bonita eres.

(Shige) Es tan bonita que me cuesta de verdad creer que sea hija mía.

(Mimiko) Pues es hija tuya, tontorrón. ¿No recuerdas lo "duro" que fue conseguirla? -le dice con voz seductora-

(Shige) -se sonroja y se pone nervioso- No no no no digas eso delante de todo el mundo, mujer.

(Bado) -mirando con sonrisa burleta a Shige- Eso eso. No te quejes, Shige. Que duermes todas las noches en la misma cama que Mimiko. ¡Menuda suerte!

(Miyazaki) ¬ ¬ Bado...

(Bado) Oye, no he dicho nada malo esta vez.

(Miyazaki) Pasa que te veo venir. Ten la boca cerrada. ¿Vale?

(Bado) ¬ ¬ Borde.

(Watanabe) Esta noche haremos una fiesta en el comedor para celebrar tu regreso.

(Hiromi) Pero también para dar la bienvenida a los de la cuarta sección. No tardarán mucho en llegar.

(Mecánico) -entra por la puerta- ¡Jefe Shige! ¡Los de la cuarta sección ya han llegado!

(Shige) ¿Ya? ¡Voy enseguida!

En el hangar ya han llegado los miembros de la cuarta sección. Su estructura es cómo la primera sección. No tienen controladores, ya que esa función la ejerce en exclusiva el capitán. Pero cuentan con tres pilotos. Está el teniente Hideo Takashita, de 28 años. Un hombre alto y ciertamente atractivo. Con peinado corto, moderno e informal, gafas de pasta cuadriculadas y un pendiente en una oreja. Formal, disciplinado y algo solitario. Luego están los dos oficiales, un chico y una chica de veintipocos años. El oficial Masaru Suzuka, de 23 años. Recuerda y mucho a Ota de más joven. De piel morena, algo bajo pero de composición muy fuerte y musculada; peinado corto acabado en punta por delante y perilla en la barbilla. Si bien en carácter a Ota se le parece más bien poco. Le gusta mucho leer, el cine y la pintura, y también mucho practicar deporte, ya que practica el atletismo y cómo no, hace muchas pesas y ejercicio. Y finalmente, está la oficial Reiko Yamada, de 22 años. Una chica ciertamente atractiva, con una cara preciosa, de ojos negros muy brillantes y una larga melena teñida de blanco, y en todo lo demás, también está "bien dotada". Aunque en su carácter la chica es más bien solitaria y no muy habladora.

Ota y Noa los reciben en el hangar.

(Ota) Bienvenidos a vuestro nuevo hogar. Soy el capitán Isao Ota, de la primera sección.

(Noa) Yo soy la capitana Noa Shinohara, de la segunda sección.

(Takashita) Mucho gusto. Soy el teniente Hideo Takashita. Esto... nos han dicho que en cuando llegásemos aquí, conoceríamos a nuestro nuevo capitán.

(Ota) Sí, tenéis razón. Venid con nosotros. Ahora mismo la comandante le está entregando sus nuevos galones.

(Takashita) -se queda sin entenderlo- ¿?

En el despacho de la comandante Goto, Shinobu le entrega sus nuevos galones a Richardson, quien ahora ya es capitán.

(Shinobu) Teniente Andrew Richardson. Yo, la comandante Shinobu Goto de la división de vehículos especiales, le hago entrega de sus nuevos galones de capitán... y le asciendo oficialmente a capitán de la cuarta sección de vehículos especiales. La enhorabuena. - le da la mano sonriente y saluda a Richardson-

(Richardson) -le devuelve el saludo "a la británica"- Muchas gracias, comandante. -dice con orgullo, cuando entonces llaman a la puerta-

(Ota) Comandante. ¿Podemos entrar?

(Shinobu) Sí, adelante.

(Ota) -entra en el despacho con Noa y los de la cuarta sección- Tenemos visita, comandante. Los miembros de la cuarta sección ya han llegado.

(Takashita) ¡Atención! ¡Saludad a la comandante! -él, Masaru y Reiko se ponen firmes y saludan a Shinobu-

(Shinobu) Descansad. Y bienvenidos. Supongo que debéis querer conocer a vuestro nuevo capitán. Pues lo tengo a mi lado mismo. Os presento al capitán Andrew Richardson. Hasta hace un momento teniente y piloto en la primera sección.

(Takashita) Encantado de conocerle, capitán. Será un honor trabajar con usted.

(Richardson) Gracias. Veo que sois tres tipos... bastante bien compenetrados y disciplinados. Eso está muy bien. Ok. Os diré algunas cosas de mi. Sé que no estáis ciegos ni borrachos y ya os habréis dado cuenta que soy occidental. Británico para ser más concretos. Llevó en la primera sección más de cinco años pilotando uno de los Labors que habéis visto abajo. Pero antes, había estado más o menos los mismos años en el ejército británico pilotando un Winston MM-48 Churchill. Por tanto, si consideráis que cómo capitán soy un novato... quitároslo de la cabeza, porque tengo más experiencia que todos vosotros juntos. Pero no estoy aquí para restregároslo por la cara, si no para que nosotros... la cuarta sección, lleguemos a ser la mejor. Trabajaremos compenetrados y cooperando siempre con las demás secciones. Pero tampoco vamos a engañarnos. Siempre existen roces entre las cuatro secciones por ver quien consigue mas detenciones, quien tiene menos partes al seguro, quien daña menos sus Labors... en fin, ya me entendéis. Espero que a partir de ahora mismo... seamos un equipo perfectamente compenetrado y a punto en todo momento para actuar. ¿Entendido?

(Hideo, Masaru y Reiko) ¡Sí, señor!

(Richardson) Estupendo.

(Shinobu) Otra cosa, capitán.

(Richardson) ¿? Diga, comandante.

(Shinobu) Me faltaba decirle los cambios que se producen en la primera sección. Yo tengo que irme a la Jefatura Superior. ¿Puedes comunicárselo tú mismo?

(Richardson) -se pone serio- Oh... sí... si, comandante. Es sobre...

(Shinobu) Desde hoy mismo el oficial Fukuda Hato es ascendido a teniente... y la oficial Sonoko Kubo se queda con nosotros cómo piloto en la primera sección.

(Richardson) ¿Que? -su cara se ilumina- Si... significa eso que Sonoko se quedará aquí, comandante? -pregunta muy ilusionado-

(Shinobu) Sí, por supuesto. -le responde con una sonrisa-

(Richardson) ¡Fantástico! ¡Great! -se echa a reír de alegría-

(Shinobu) Capitán... no se comporté así delante de sus subordinados el primer día. Bueno, conociéndole, decirle esto es cómo poner puertas al campo. Adiós, me marcho. Comunique esto a la primera sección.

(Richardson) -sonriente y muy contento- Sí, comandante. ¡Sí, señor!

Aquel mismo día, tienen que hacerse algunas reformas en el despacho de oficiales y tenientes. Se tienen que poner tres mesas más, con lo que están un poco más estrechos. Todos van conociendo a los hasta entonces "grandes desconocidos" de la cuarta sección. Bado especialmente se queda embobado con Reiko, la solitaria y misteriosa pero también muy guapa chica de la cuarta sección. También tienen una extraña sensación al ver al oficial Suzuka, que a Hiromi le recuerda a Ota diez años atrás en lo físico... aunque de carácter le recuerda mucho más a Hato. Y el teniente Takashita, causa cierta admiración entre las chicas, si bien esta pronto se desvanece al enterarse que el teniente está casado.

También en el despacho de los capitanes tienen que poner otra mesa para el capitán de la cuarta sección: Andrew Richardson. Ahora indudablemente, allí van a estar menos tranquilos. En definitiva, la plebe ha crecido... y el amor entre Sonoko y Andrew se vuelve más fuerte y sólido que nunca.