A / N: ¡Hola de nuevo! ¡Muchísimas gracias a todos por hacer esto posible!
* Un gran, gran, GRAN gracias a mi maravillosa amiga crimson-obsidian-rose, ¡que llegó con la trama de este capítulo! ¡¡GRACIAS!!, Todos, ¡denle gracias a ella!. ¡Ahora! xD *
Para este capítulo, Estados Unidos tiene dos amigos inusuales: Tony, el extraterrestre y su ballena de las tiras de Hetalia. Tendrán una aparición pequeña, así que sólo quería decirle a las personas que tal vez no los conocen.
Además, India no está incluido en este fic porque, bueno, no hay ningún personaje de Hetalia para la India, sin embargo, y no quiero acabar arruinando su personalidad cuando él / ella salga.
Espero que lo disfruten ~
Capítulo 7: Madre Inglaterra
21 de abril
Inglaterra estaba nervioso. No, tachen eso. Estaba aterrorizado. Saltaba a cada sonido que oía, se volteaba a cada pequeño movimiento que alguien o algo hacía...... Estaba inquieto, pero esa inquietud no era la misma de antes. La inquietud de Arthur en ese momento era diferente porque estaba en espera de un castigo inminente. Él lo sentía en el aire. Incluso podía probarlo si lo intentaba. Sabía a hamburguesas. Olía como hamburguesas. Diablos, si Inglaterra se daba vuelta, probablemente vería a una hamburguesa gigante, si él no lo supiera mejor. (Alfred había dejado su traje de hamburguesas en casa).
Pero, ¿Por qué Arthur Kirkland, ex temible pirata, estaba tan nervioso?, ¿A qué le tenía miedo?, Porque, porque era el cumpleaños de su Reina, ¡por supuesto!, ¿Y pueden adivinar quienes eran los invitados de honor?, Serían Australia, Seychelles, Canadá, Hong Kong, Sealand, y Estados Unidos.
.
Las cosas no podían estar peor, ¿cierto?
Una semana antes, Arthur había sido llamado a sala del trono de su Reina, por petición de ella. Se arrodilló delante de la mujer y fijó la cabeza hacia arriba con una mirada interrogante.
— Inglaterra — comenzó. — Como ya sabes, mi cumpleaños se acerca. Te agradecería una pequeña cena con unos invitados determinados —
— ¡Por supuesto, Mi Señora! — respondió Arthur inmediatamente. — ¿A quién le gustaría invitar? —
A esto, la reina sonrió. — Me gustaría que invitara a todas nuestras antiguas colonias —
— U-uh... uh ,¿qué? — Arthur tartamudeó, completamente desconcertado. — ¿U-usted se refiere a… quién, exactamente? —
— Como Australia, Seychelles, Canadá, Hong Kong, India y Estados Unidos —respondió ella como si fuera la cosa más obvia en el mundo. — Nosotros les hemos dado forma a lo que son, y realmente me gustaría verlos a todos. ¿Puedes hacer eso por mí, Arthur?
Inglaterra se quedó mirando los cálidos ojos de su queridísima Reina y no pudo decir más que: —Sí ...— aunque su corazón gritaba: "¡No!"
Y así, Arthur Kirkland, decidió que era su responsabilidad y sólo de él, ver que estas naciones estubieran en condiciones de estar en la misma habitación que su Reina.
Día 1: Invitaciones
Inglaterra tenía que poner cada palabra en las invitaciones con el mayor cuidado posible. Él realmente necesitaba que todos se presentaran como él pedía, así que decidió que cada invitación tendría que ser personalizada. No necesitaba preocuparse mucho por Hong Kong o Canadá... los dos eran muy tranquilos. Sin embargo, Seychelles podría no querer presentarse, teniendo más sentimientos hacia Francia que nadie. India probablemente estuviera demasiado ocupado como para aparecerse. Y luego estaban Australia y América, dos de los niños más salvajes que había tenido la desgracia de criar. Suspiró internamente, Sería esos dos a los que necesitaría controlar más, y sólo esperaba que no comenzaran a hablarse el uno al otro... Si eso llegara a suceder, y de alguna manera combinaran su salvaje estupidez... Arthur se estremeció ante la idea .
Día 2: Llegada
Parecía que todos, con la excepción de India, podrían asistir al cumpleaños de la Reina Isabel. Arthur estaba un poco decepcionado. Pero, de nuevo, se supone que no todos estaban fácilmente a los pies de la Reina de Inglaterra (Arthur se entristeció por el pensamiento).
Arthur miró su reloj. Eran las 7:55 pm. Había puesto en las invitaciones que las naciones llegaran a su casa a las 8 pm, para que puedan vivir juntos por el resto de la semana. ¿Por qué?, Porque necesitaba prepararlos para su Reina, ¡por supuesto!
KNOCK, KNOCK, KNOCK
Inglaterra se apresuró hacia la puerta y se asomó por la mirilla. Vio a un desastre de pelo rubio y ojos azules. América... pensó para sí mismo. Bueno, Por lo menos llegó a tiempo.
Arthur abrió la puerta y rápidamente comenzó, — Ahora, mientras estés aquí, ¡espero que te comportes!, Nada de hamburguesas, nada de fiestas, nada de películas de miedo, y en especial, ¡sin extraterrestres!, ¿Entiendes? —
— Um, bueno, ¿puede Kumajiro quedarse...? — Preguntó la joven nación inocentemente.
Oh. Tal vez no era América, después de todo. — L-lo lamento, Canadá, pensé que eras otra persona...—
— Pensaste que yo era América de nuevo, ¿verdad? — preguntó Canadá con una expresión de aburrimiento en su rostro. Él ya estaba acostumbrado a eso. Inglaterra sólo sonrió nerviosamente como respuesta y abrió la puerta para dejarlo entrar. Cuando estaba cerrando la puerta, oyó un grito.
— ¡Imbécil Inglaterra, No me cierres la puerta en la cara! —
Oh, no ... no podía ser ...
— ¿Sealand? —, preguntó nervioso. Efectivamente, Sealand abrió la puerta de par en par. Arthur estaba desconcertado viendo a Peter Kirkland entraba directo a su casa. ¡Estaba seguro de que no había invitado a ese mocoso! — ¡Canadá! — gritó Arthur en tono acusador apuntando hacia Matthew al cerrar la puerta.
Canadá miró inocentemente a Inglaterra y preguntó: —¿Qué?, Estaba en mi casa cuando recibí la invitación, así que era correcto invitarlo, ¿no te parece, eh? —
Arthur sólo gruñó como respuesta. Sealand en ese momento estaba zumbando (como un avión) alrededor de su sala de estar, mientras que Canadá se acomodó en el sofá. Inglaterra estaba a punto de regañar a Peter por correr en la sala, cuando oyó otro golpe en la puerta.
Esta vez, Hong Kong y Seychelles estaban allí, mirándolo completamente agotados. — zonas horarias—, fue todo lo que Hong Kong dijo, como si supiera lo que Inglaterra estaba pensando. Ambos entraron a la casa, Seychelles bostezando y estirando sus brazos.
Arthur estaba a punto de cerrar la puerta cuando oyó una voz que gritaba: — ¡espera! —Parece que Australia estaba allí.
— Sí, sí, adelante Australia —, Inglaterra, dijo y invitó al otro huésped a pasar. El hombre se abrió paso dentro de la casa y se sentó en el sofá con los brazos abiertos, completamente a gusto. Canadá, sin embargo, se veía muy incómodo ahora. Arthur echó un vistazo afuera para asegurarse de que no venía nadie más. Cuando parecía que no había nadie, cerró la puerta.
— Oye viejo, ¿no tienes café en alguno de estos armarios?—, Preguntó alguien desde la cocina.
Espera. Arthur contó a los países que tenía en su sala de estar. Eran cinco. ¡¿Quién estaba en su cocina?!
Antes de que pudiera averiguarlo por sí mismo, Alfred asomó la cabeza, mirándolo gravemente. —Hombre, ¿No tienes café en alguna parte?, ¡Todo lo que veo por aquí es té! —
Inglaterra no estaba seguro de qué decir ahora. ¿Responder a la pregunta del café de Estados Unidos como si nada?, ¿Gritarle por estar hurtando? , ¿Demandarle el cómo había logrado colarse en su casa, primero que todo?
Decidió ir con ese último pensamiento. — ¡¿Cómo te metiste en mi casa?! — Le gritó.
"¿Eh? ¡Oh, Tony me presionó!, Por cierto, quiere saber si podemos ver algunas películas de terror más tarde!, Ah, y mi amiga ballena está dando una fiesta, y ¿quiere saber si tenemos carne de hamburguesa? —
Esta iba a ser una semana muy larga ...
Día 3: Vestimenta adecuada
Era como tener hijos de nuevo. ¡No es que alguna vez haya tenido hijos!, Pero, todas estas naciones habían sido sus "niños" en algún momento. La triste verdad era, sin embargo, que todavía actuaban como niños. Inglaterra les asignó una habitación grande donde todos podían pasar la noche. Cuando fue a despertarlos a la mañana siguiente, Canadá y Estados Unidos de alguna manera habían terminado en la misma cama... lo mismo pasó con Australia y Seychelles. Como cuestión de hecho, Inglaterra tenía una experiencia aterradora despertando para encontrar a Sealand durmiendo junto a él.
Eran alrededor de las 10:00 de la mañana, y ya era suficiente. — ¡Saquen sus traseros de la cama, perezosos gits (1)! —
Hogar, dulce hogar... pensó Alfred mientras se movía en la cama. Dejó que un gorgoteo saliera de su boca como respuesta, mientras que las otras naciones sólo gruñían. Inglaterra no estaba satisfecho. — Bueno, supongo que iré a hacer el desayuno entonces...— comenzó…
Todos en la habitación se despertaron en un instante. — ¡Voy a mezclar la masa para los panqueques! — gritó Canadá mientras saltaba de la cama. América seguió con: —¡Y yo me encargaré de el tocino!, ¡Y no ese estúpido tocino canadiense que en realidad es sólo jamón!, ¡Me refiero a tocino de verdad! —Las dos naciones rubias entonces comenzaron a discutir mientras bajaban las escaleras. Seychelles atontada se incorporó de la cama y se volteó a la derecha. —¡¡¡¡Ahh!!!!—gritó mientras caía al suelo. Inglaterra supuso que ella no se había dado cuenta de que Australia estaba ahí. — G'day(2), preciosa —, dijo, guiñándole un ojo. ¿Acaso él había salido con Francia?
Sealand entró en la habitación, quejándose de cómo Canadá y Alfred no le permitían ayudar a hacer el desayuno, mientras que Hong Kong trataba de saltar por encima de la lucha que tenía lugar entre Seychelles, que estaba usando un pez en la mano como un arma, y Australia, que estaba siendo golpeado sin piedad por el mismo pescado. Tony llegó, gritó, apuntando a la cabeza de Inglaterra, y salió corriendo de la habitación.
Esa fue una gran manera de empezar la mañana.
Finalmente, Inglaterra logró tomar el control de la caótica situación lo suficiente como para que todo el mundo comiera tranquilamente sus panqueques y tocino en la mesa del comedor. Alfred se desplomó sobre el plato (necesitaba su café de la mañana), mientras que las otras naciones comieron satisfechos. Arthur llamó inmediatamente a Lituania para que viniera a llevarse a Tony y la ballena, de modo que eso estaba fuera del camino también.
Tan pronto como todo el mundo terminó de comer, Arthur les ordenó a todos reunirse en la sala de estar. Todas las naciones (con la excepción de Inglaterra) fueron en pijama, y hoy, Arthur dijo que planeaba dar a las naciones ropa apropiada para su reunión con la Reina.
Alfred suspiró internamente. Esto significaba que no podía llevar su chaqueta de aviación. Estados Unidos simplemente siguió mirando como Arthur hablaba sobre sobre que las pelucas de payaso no eran apropiadas para la Reina y que esos (monos) Trajes serían más adecuados.
Bueno, era algo bueno que Inglaterra supiera bordar y coser, porque ahora Alfred tenía que permanecer en el centro de la sala en un taburete y dejar que Arthur le acomodara el dobladillo de los pantalones. Y Alfred no culpó a las hamburguesas.
A Hong Kong se le permitió llevar su estilo, sin embargo, su pasada de moda llamada changshan. A Alfred no le importaba cómo se llamaba. Todavía parecía un vestido. Seychelles se vio obligada a ponerse un vestido azul, que sentía que era demasiado apretado y se puso muy triste cuando se dio cuenta de que no podía correr libremente con él puesto. Estaba tratando de aprender a caminar y a equilibrarse, con tacones de 10 centímetros. Australia se ofreció a ayudar, pero cuando volvió a mirar al arma en su pie, decidió no hacerlo. Además, estaba demasiado ocupado con su propio traje y riéndose de Alfred por rasgar los pantalones así. Canadá fue probablemente el único que estaba bien con su traje.
Cuando fue el turno de Sealand para la evaluación del conjunto de Arthur, no hacía más que patear y gritar. Alfred se reía de la escena delante de él. Sealand gritaba cosas como: — ¡Nunca me pondré ese traje! ¡Nunca! —, Mientras que Inglaterra seguía tratando de sujetarlo al botón de la camisa.
Cuando Arthur había hecho todo, dijo que se reunieran para que pudiera tomar una foto (quería una prueba de que sus antiguas colonias podían ser razonables a veces). Al principio, las sonrisas fueron forzadas, e Inglaterra lo notó. Arthur sintió toda la presión del día sobre sus hombros, y su rostro delataba sus emociones. Alfred lo vio y se animó en un instante. Mostró su mejor sonrisa, que a su vez hizo que Australia sonriera. Luego Sealand, Canadá, Seychelles, e incluso el, generalmente, apático Hong Kong. Arthur sonrió ante la escena y puso el temporizador en la cámara.
— ¡Vamos Inglaterra, sal en la foto! — Alfred gritó mientras señalaba a Inglaterra hacia el grupo.
— Oh, no, yo realmente no debería...— dijo sacudiendo la cabeza.
Lamentos como " vamos Inglaterra ..." y "¿no nos quieres?", y " por favor ..." salieron del grupo de naciones, y Arthur se sintió a si mismo corriendo hacia ellos y sonriendo a la cámara también.
Día 4: Etiqueta
Si algo iba a ir absolutamente desastroso en el cumpleaños de la Reina, iba a ser durante la cena. Arthur era muy consciente de que mucha gente no aprecia su buena cocina. Sin embargo, a sus chefs no se le debían dar el mismo trato que, por lo general, él recibe cada vez que cocina una comida algo delicioso. Y entrenar a los otros países para que no gritaran "¡Esto es asqueroso!" ó "¿Esto nos va a matar?" Llevaría mucha práctica. El enseñarles los modales en la mesa adecuados respecto a la colocación correcta de los utensilios estaría fuera de cuestión. Estos países no estaban preparados para ese tipo de tarea compleja y agotadora.
Con el fin de capacitar adecuadamente a estas naciones, se decidió por hacer lo único que sabía que todo el mundo odiaba: sus galletas. Por alguna razón, cada vez que trataba de hornear deliciosas, doradas galletas de chocolate, la s personas empezaban a tener náuseas, asfixia, y sus ojos se ponían blancos. Hasta ese día, él no tenía la menor idea del por qué.
¡Pero no importa! pensó Inglaterra mientras empezaba a batir. Derramó accidentalmente con su agitador toda la sal en la mezcla (de nuevo), pero nadie se daría cuenta. Unos 20 minutos más tarde, fue sacando una bandeja de galletas del horno. Estaban sólo un poco quemadas ... la galletas se suponen que se vean negras si tienen chocolate, ¿no?
Entró en el comedor con la bandeja de galletas. Se había asegurado de colocar a todos con sus respectivos presidentes (una precaución necesaria ... pensó Arthur para sí mismo). Alfred y Australia estaban llorando lo suficiente como para romper la barrera del sonido (¿sinceramente, no había estado bien Alfred comiendo sus Bangers y todo lo demás hace unos días?), Seychelles estaba tratando de escapar, Sealand estaba gritando, Hong Kong tenía un aspecto de horror en su rostro, y Canadá estaba gimiendo suavemente para sí mismo.
Arthur decidió comenzar primero con los dos idiotas que se encontraban lloriqueando. Tenía un tenedor con él porque no tenía ganas de que alguien lo mordiera. Australia fue su primera víctima. — Australia, abre la boca y toma un bocado. Espero que no hagas ruidos de ningún tipo. — dijo Inglaterra.
Australia tenía un nudo en la garganta. Se había enfrentado a cosas peores que eso ... insectos venenosos, desiertos peligrosos, koalas agresivos ... él podía hacer eso. Puso una expresión estoica y aceptó el tenedor lleno de galletas. Sin cambiar la expresión de su rostro, Australia consiguió masticar y tragar.
El siguiente fue Alfred. América se quedó mirando a la muerte inminente en el tenedor. Estaba dispuesto a probar la comida de Arthur de vez en cuando para hacerle feliz, pero ... esta situación era diferente. Arthur deliberadamente hizo algo de mal gusto, ¡lo que sólo podía significar que la comida era probablemente cien veces peor que lo que había comido antes! A medida de que el tenedor lentamente se acercaba a su boca, Alfred tenía pequeños recuerdos de Inglaterra sonriendo mientras le daba la cena, cuando él era apenas una joven colonia ... Dí "Ahh ..." Alfred ... recordó a Arthur cuando le cocinaba. La joven colonia resopló, explicandole que tenía 3 años y era perfectamente capaz de comer sin la ayuda de Inglaterra. Sin embargo, aceptó la cucharada de, bueno, no estaba muy seguro de lo que era, pero se lo comió, obediente, con una pequeña sonrisa en su rostro. Esos habían sido días agradables y relajantes. Estados Unidos cerró los ojos, recordando la sonrisa de Arthur cuando aceptó la cucharada de ese día, y se comió la terrible galleta.
Masticaba lentamente y con cuidado, sin cambiar la expresión de su rostro. Cuando abrió los ojos, se encontró con la mirada de Inglaterra. — ¿Bueno...?— empezó Arthur.
Alfred lo miraba sin decir nada, sin embargo, sólo unos segundos más tarde, exclamó: — That was awesome!, ¿Tienes más? —
Nadie podía decir si él era un gran mentiroso, o si quizás le gustaba el chocolate, hasta el punto en el que se le podría añadir a cualquier cosa y se lo comía.
Luego, Seychelles tuvo que entender que no habría pescado en el cumpleaños de la Reina. Canadá tuvo que aprender que no habría jarabe de arce. Para Hong Kong, ni el uso de los palillos (aunque no era realmente un gran problema, de hecho). Y por último, pero no menos importante, Sealand tuvo que aceptar que no se le permitiría escupir la comida al suelo, como lo hizo con las galletas.
Día 5: Comportamiento apropiado
Arthur sintió que su fuerza se debilitaba a medida que el día pasaba. Este era el último día para enseñarle a sus niños -colonias, sus colonias- lo que necesitaban saber antes de ver a la Reina. Él tenía que hacer que las naciones practicaran un Inglés adecuado (y sin embargo, Alfred, un hablante nativo del Inglés, tenía más problemas). Cuando el día terminó, Inglaterra se dejó caer en el sofá, agotado por los esfuerzos en esa semana de trabajo. Sólo dos días más para el cumpleaños de mi Reina... pensó.
Mientras Arthur cerraba sus ojos y se relajaba, Alfred y las otras naciones le miraban desde la otra habitación. No habían hecho demasiado bien el aprendizaje de hoy. Hubieron muchas quejas y caos al tener que aprender lo que se considera "conducta respetuosa", y Arthur parecía exhausto.
Día 6: Descanso
Inglaterra no tenía nada previsto para ese día. Absolutamente nada. Sería inútil tratar de enseñar a las colonias algo más. Y, además, tenía problemas más grandes que atender... ¡como el hecho de que no podía encontrarlos!
Se había despertado a las 8 en punto de la mañana y se dirigió a la habitación donde se encontraban, ¡sólo para encontrar las camas completamente vacías! Corrió por toda la casa como un loco, comprobando en todas las habitaciones y pasillos. ¡Una vez que les ponga las manos a esos mocosos, los voy a matar! pensó mientras corría frenéticamente por toda la casa. ¡los voy a matar, ya verán!, y, oh Dios, ¡¿y si están heridos?! Arthur sintió un vacío en su pecho ante la idea.
Dejó de correr y se detuvo para recuperar el aliento. Le pareció oír voces en el exterior... Arthur miró por la ventana que tenía cerca, encontrándose con que todas las naciones estaban afuera. Oh.
Inglaterra salió de la casa en pijama. ¡¿Qué estaban haciendo allí?! — Ustedes Gits, ¡estaba tan preocupado!, ¿Qué diablos hacen todos aquí? —
— Ay, ¿acabas de decir que estabas preocupado, Arthur? — Se burló Alfred, haciendo que Inglaterra se ruborizara de inmediato.
— N-no, ¡desde luego que no estaba preocupado!, E-Es que pensé que estaban atrapados en alguna zanja en alguna parte, y mañana es el cumpleaños de la reina, y yo sólo los buscaba porque ella quiere que todos asistan, además…—
— Oh, creo que nos extrañó, muchachos — se mofó Alfred de él, mientras volvía la cabeza hacia el grupo de naciones que parecían como si se trataran de levantar una tienda de campaña ... espera, ¿qué?
Alfred y Seychelles estaban tratando de prender una fogata. Australia y Hong Kong estaban montando unas carpas. Canadá y Sealand estaban preparando algo de comer. ¿Que estaba pasando?, ¡¿Iban a acampar en su patio trasero?!
— ¡¿Qué ... qué rayos están haciendo ahora?! — gritó Arthur.
— Cálmate, mamá, ¡vamos a celebrar tu semana de trabajo duro con un relajante camping! — exclamó alegre Alfred. Inglaterra volvió a sonrojarse al haber sido llamado "mamá".
— ¡No soy tu madre!, En todo caso, ¡yo era tu padre! — exclamó Inglaterra.
— No, mamá, ¡no eres lo suficientemente viril! — intervino Australia, Seychelles trató de contener la risa, pero decidió unirse también. — Francia era más un padre para mí, pero tú siempre has sido ... bueno, te pones gruñón, nos obligas a comer cuando no lo deseamos, te pones a bordar ...—
Su niñ-colonias- ahora se reían entre sí. Inglaterra dejó que surcara una pequeña sonrisa en su rostro.
Más tarde, todos estaban sentados alrededor del agradable fuego de la fogata la oscuridad descendia sobre el día. la comida preparada por Canadá y Sealand había estado realmente deliciosa. Ahora todos asaban malvaviscos en el fuego.
— ¡Es tiempo de una historia de terror! — exclamó Alfred. Las otras naciones sólo se quejaron en respuesta.
— No hay historias de terror, Alfred, ¡o después no podrás dormir! — le gritó Inglaterra a la joven nación.
— Ok, está bien, nada de historias de terror... ¿y qué tal algunas historias de los buenos viejos tiempos, entonces? — sugirió Alfred.
Canadá parecía que tenía algo en mente, y comenzó, —¿Quieres decir, como, historias del pasado?, ¿de cuando Arthur se ocupó de nosotros? —
Inglaterra se ruborizó por millonésima vez ese día. — Claro, ¡adelante, Canadá! — le exclamó Alfred.
— B-Bueno, hubo una vez que Inglaterra me llevó a ir a ver los conejitos a la orilla del bosque ... eso fue de alguna forma muy bueno — dijo Matthew con una pequeña sonrisa.
Seychelles lo interrumpió para contar su propia historia. — Sí, y hubo una vez en que Inglaterra y yo pescamos juntos. Él no era muy bueno y el pez incluso lo golpeó en la cabeza con su cola — dijo mientras se reía.
— Eso no es nada en comparación con la vez en la que era perseguido por unas arañas venenosas cerca de la casa — dijo Australia. Inglaterra sólo se quejó de la última historia. —Pero también hubo una vez en que me consiguió un koala como mascota. Lo llamé Artie. Era mi mejor amigo. —
Sealand estaba agitando frenéticamente la mano en el aire. — Ooh, ¡vengo yo!, ¡elíjanme! Yo quiero ir ahora — cuando todas las naciones se voltearon hacia él, Sealand comenzó, — ¡Hubo una vez que Inglaterra me llevó por un helado después de la reunión de la Cumbre Mundial!, Él no me dejó ser una nación, ¡pero el helado estuvo increíble! —
Hong Kong ahora parecía que quería decir algo. Pronto, cada nación se volvió hacia Arthur, y él desvió la mirada hacia otro lado con torpeza. — B-Bueno, recuerdo una vez cuando Arthur me llevó a ver por primera vez los fuegos artificiales...—, dijo con una pequeña sonrisa en el rostro.
Hey Estados Unidos — comenzó Seychelles. —¿Y tú? —
Alfred se rió. — Hombre, ¡tengo cientos de historias que contar!, ¡Como la vez que fui a bailar con ese toro!, Él estaba tan asustado, pero era impresionante en ese entonces también, así que podía manejarlo. Ah, y hubo una vez en que recibí una herida en la rodilla, lo admito, estaba llorando, P-pero sólo eran lágrimas de valor —, le aseguró a todos. — En fin, Inglaterra lo besó para que estuviera mejor, ¡e incluso me consiguió un conejo al día siguiente! —
Ahora todos estaban sonriendo alrededor de la fogata. Incluso Inglaterra, que tenia la mirada clavada en el palo que tenía en la mano. Su malvavisco estaba completamente en llamas, pero no le importaba. — Hubo una vez que...—, comenzó, — cuando Alfred desapareció. No podia encontrar al pequeño mocoso en ninguna parte, y yo estaba preocupado. Busqué en el bosque y lo encontre durmiendo en una pequeña pila de hojas. Se veía... bueno, tan inocente ... —, dijo mientras miraba hacia la nada. — Ha habido momentos, en que los he encontrado a todos durmiendo cuando eran pequeños. Es difícil creer que ya todos son mayores, e independientes. A veces ... no sé ... sigo viendo las caritas que solía cuidar. —
Todas las antiguas colonias tenían pequeñas sonrisas en sus rostros. Alfred intervino con un — Oh, sí, recuerdo que ... me encontraste, y comenzaste a gritar acerca de lo preocupado que estabas ... y lo último que supe es que estabas llorando y abrazándome bastante fuerte...— América tenía una sonrisa radiante, y pasó el brazo sobre los hombros de Inglaterra.
Alfred amaba los días como este ... días en los que la personalidad #5 de Arthur hacía aparición. Esta era Madre Inglaterra, que tenía múltiples personalidades de la propia. Madre Inglaterra podía reprender, gritar y regañar como si no hubiera mañana. Y habían veces ... cuando madre Inglaterra podía leerte un cuento en la noche antes de ir a la cama. A veces depositaba un pequeño beso en la frente cuando pensaba que ya estabas dormido. Los síntomas de Madre Inglaterra incluían: persistencia, necesidad de alimentar a otros, bordar, muestras de afecto y cuidado de sus colonias. Esta personalidad era definitivamente una de las favoritas de Estados Unidos, y uno que extrañaba mucho ... No había visto a Arthur así desde la Guerra de Independencia ... y era muy bonito haberlo podido presenciar de nuevo después de tantos años.
Hacía demasiado frío para realmente quedarse en las bolsas de dormir, así que todos regresaron a la habitación de huéspedes de la casa. Alrededor de la 1:30 am, cuando Inglaterra pensó que todos dormían, se coló en la habitación y dio un pequeño beso en la frente a cada uno. Salió en silencio de puntillas de la habitación, sin saber que Alfred había abierto los ojos y estaba sonriendo suavemente para sí mismo.
Día 7: Cumpleaños de la Reina
Así que, sí... Inglaterra estaba aterrorizado. Se puso en pie inmediatamente y le dijo a las otras naciones que hicieran lo mismo. Se oyó la música y la Reina entró en la habitación con gracia. Ella sonrió cuando vio a las otras naciones de pie alrededor de la mesa asignada. No podía esperar a conversar con todos ellos.
En el transcurso del día, la Reina Elizabeth II se sentó con las naciones y entabló múltiples, conversaciones agradables. Hong Kong tenía historias increíbles del mundo oriental que contar. Sealand estaba tan lindo con su traje, aunque estaba de mal humor todo el tiempo. Parece como un pequeño Arthur... pensó ella. América y Australia eran, aunque increíble de creer, los más corteses en la mesa. Seychelles estaba muy hermosa en su vestido azul y parecía estar disfrutando de ello muy a fondo. Canadá había decidido no llevar a su oso a la mesa (Gracias a Dios ... pensó Inglaterra para sí mismo) y optó por conversar en voz baja sobre la vida silvestre en su país.
Arthur miró alrededor de la mesa y no pudo evitar una sonrisa ... estaba lleno de alivio y amor.
A/N: Madre Inglaterra fué difícil de escribir ... al principio solo estaba pensando en hacer un pequeño fic sobre la colonia Estados Unidos y madre Inglaterra, pero quería hacerlo con todas las naciones para las que había sido una madre ... y luego, por supuesto, Crimson-obsidiana-Rose tuvo su brillante idea, ¡y fue tan genial que tenía que escribirla!, Espero de verdad que haya plasmado bien las personalidades de las diferentes naciones... si sienten que cualquier cosa puede ser mejorada, por favor dígame! :3
Bueno, sobre la situación de la cama entera. Siento como si Estados Unidos y Canadá son de verdad hermanos, y pueden dormir en la misma cama sin tener, um, "Crazy PyMEx Time" xD América estaba un poco asustado y necesitaba dormir junto a alguien: 3 Crimson-obsidiana-Rose propuso poner a Seychelles pegándole a Australia, así que por eso estaba allí. En cuanto a Sealand ... bueno, sólo estaba solo, es todo: 3
Próximo: Ángel Británico :)
(1)Gits: Es un término usado en U.K para referirse a alguien considerado como molesto, irritante, problemático o desconsiderado (insulto informal)
(2)G-day : realmente no tengo la menor idea de lo que significa, lo siento, tendría que preguntarle a la autora, lo cual lleva algo de tiempo, lo único que me quedó claro es que es algo que dice Australia muy a menudo…
Lo Sientooooo, lo siento, lo siento, lo siieeeento, de verdad, lamento haberme tardado tanto!!!, pero todo se me complicó, y estuve varios dias sin internet y uds saben como son las navidades u_u
Este capi lo tenia casi listo, pero me faltaba una parte, ayer me puse a pensar, ¿hace cuanto que no actualizo?, un mes!!, que irresponsable!!, asi que lo terminé y dejé para subirlo cuando hubiera inter
En fin, uds saben, yo no escribí este fic, sólo lo traduzco, la autora es Smrtypantz :)
Espero que tengan un FELIZ AÑOOOOO!!!!!! ;D
