6. La verdad no es mejor que la mentira.

El viaje al hotel donde se hospedarían durante el campamento fue tenso, y 'tenso' se queda corto para describir el aura que rodeaba a Kanda y Allen, aquellas sin duda alguna habían sido las cuatro horas y media más aterradoras que Lou Fa había experimentado en su vida.

Adoraba cada minuto que pasaba junto a Allen y estaba profundamente agradecida que le hayan asignado un asiento junto a él en la parte trasera del autobús, sin embargo la presencia de Kanda había arruinado por completo cualquier ilusión de viaje placentero. Ella no sabía la razón de su pelea ésta vez, pero era obvio por la frialdad de ambos chicos que había sido grave, por lo menos lo suficiente para arruinar el ánimo del inglés.

Lou Fa lanzó un suspiro, ahora no sólo tenía que soportar la ineptitud de Lavi como madre, sino también tendría que ayudarlo con sus heridas cuando éste, indudablemente, decidiera intervenir en los asuntos de Kanda y Allen.

—Y con el buen pronóstico de tiempo para este fin de semana.

Ya ni llorar era bueno.


Hay diez mil razones para golpearlo fuerte con la funda de su katana, pero diez mil más para perdonar.


Un poco de antes.

Allen conoce a Neah desde los ocho años, cuando Mana lo adoptó éste olvidó mencionarle el pequeño — pequeñísimo, nótese el sarcasmo— detalle de que tenía un hermano menor de su misma edad. Maná era joven, quizá demasiado joven para adoptar; pero el internado no dudo ni un segundo en entregarle a Allen, digamos que esa época de su vida no fue la mejor para el menor. Sin duda alguna el reverendo y las monjas estuvieron más que contentos de deshacerse de él.

Al huérfano no le agrado de inmediato su nuevo papá, el hombre recibió más de un golpe y un sinfín de insultos; pero poco a poco se fue ganando la confianza y el cariño de su nuevo hijo. Quizá su único error fue no avisar a su familia de su decisión, ni Madre ni el Conde estuvieron muy felices cuando meses después se enteraron de su nuevo estado como padre; ni mencionar a Neah, el día que su pequeño hermano se enteró hizo semejante faena que todavía algunos sirvientes de la mansión hablan de ella.

Pero Neah aprendió a querer a Allen, al ser cercanos de edad era el compañero de juegos ideal —a menos aquellos que Maná era demasiado grande o encontraba demasiado aburridos—, a el hermano mayor esto pareció gustarle. Sus demás hermanos y primos acogieron con gusto al pequeño Allen, al Conde le costó un poco más pero al final termino por cogerle cariño al pequeño demonio que su querido Mana adoptó.

Sin embargo la felicidad no duró mucho, Maná sufrió un accidente que terminó por quitarle su vida a los cinco años de adoptar a Allen, destruyendo así el mundo del pre-adolescente. Como secuela del accidente, Allen no sólo perdió a su padre, sino que además ganó una cicatriz bastante peculiar sobre su ojo izquierdo y su cabello se tornó blanco por la impresión; además de ser temporalmente separado de lo que llegó a conocer como su familia. Mana dejó a su amigo Cross Marian como su nuevo tutor, marcando con ese hecho una vez más la vida de su hijo.

Su vida con Cross fue difícil, el hombre era un bastardo. Mujeriego como ninguno y adicto al juego, siempre dejaba al pobre Allen lleno de deudas. Ese estilo de vida duró por dos años, durante los cuales el peliblanco paso viviendo de lugar en lugar, conociendo nuevas personas y haciéndose hábil en las apuestas. Hasta los quince años, cuando Cross decidió que era hora de regresar a su lugar de origen, permitiéndolo a Allen ingresar a la escuela y reencontrarse con su familia adoptiva.

Road y Neah fueron los más felices a su regreso, acogiéndolo como si nunca se hubiese ido. Es probable que su cariño desmesurado ayudará en ello, aunque Allen pronto se dio cuenta de que quizá recibir tanto afecto de parte de ellos no era totalmente nuevo. Pero sin duda lo agradeció, volvió a recuperar un poco de su vida con Mana.

Aquel era el lazo entre Neah y Allen, técnicamente sobrino y tío, pero más como hermanos. Al menos así lo veía Allen y era algo despistado para notar los no tan fraternales sentimientos de Neah.

Es por eso que no podía alejarse de él, no podía perder otra pieza más de Mana; incluso si eso significaba forzar un poco más su relación con Kanda. Con el joven que era su pareja de proyecto, su amigo-enemigo, alguien por el que Allen sentía algo más que amistad.

—Tim, nunca crezcas…créeme no te pierdes de mucho —murmuró Allen al pequeño huevo dormido entre sus brazos.

Un poco de ahora.

El lugar del campamento no era nada fuera de lo común, unas diez cabañas en un claro en el bosque a poco más de dos kilómetros de la carretera principal, con su propio sendero que desafortunadamente no estaba pavimentado y el autobús botaba de vez en cuando. Estás cabañas estaban rodeadas por frondosos pinos, y a doscientos metros se encontraba un pequeño riachuelo; no era mal lugar para desconectarse del mundo o mandar a pobres estudiantes a convivir. Después de todo la señal para comunicaciones era pésima, asegurando así el desconecte de los estudiantes con el resto del mundo; incluso los sistemas de entretenimiento portátiles fueron confiscados por la profesora Nine.

Allen más o menos acostumbrado a dormir y vivir donde sea no sintió el nivel de desesperación que alguno de sus compañeros, tampoco Kanda pareció padecerlo por la actitud de este. Tal vez estar en el Club de Kendo era el responsable, después de todo ellos suelen salir a campamentos de entrenamiento en este tipo de lugares, por lo que el pelinegro ya debe estar acostumbrado.

—Vamos chicos acérquense — gritó la profesora Nine a sus alumnos—, voy a decirles cómo serán asignadas las cabañas, seis de ellas serán para las chicas, tres chicas por cabaña; las restantes serán para los hombres, tres de cuatro chicos y una de tres.

Walker tuvo que darle un codazo a Lavi al ver la intención de su amigo de protestar, después de todo las chicas se estaban llevando lo mejor de la situación. Por lo menos el pelirrojo pareció captar la indirecta y mantuvo cerrado el pico, permitiendo así que la profesora mencionara a los integrantes de cada cabaña.

—Walker, Bookman y Kanda en la cabaña siete —anunció la profesora con un brillo extraño en sus ojos—, por su bien espero un comportamiento ejemplar de ustedes, nada de destrucción a la propiedad del campamento ni agresiones a sus compañeros.

La pequeña sonrisa de la mujer transmitió un escalofrío a Allen, sin duda el joven trataría de cumplir y haría lo que estuviese en su poder para que Lavi no mosquease en demasía a Kanda. Podía sentir los inicios de la migraña, que la situación sin duda le traería, desde ahora.

—Por su bien más les vale que no me molesten, par de atarantados —siseo Kanda al reunirse con ellos para ir a su cabaña—, no voy a tolerar ninguna de sus payasadas.

—Pero Yuu, somos amigos, no seas tan frío —chilló Lavi, lo que le ganó un coscorrón de parte del samurái.

En definitiva, éste sería un fin de semana difícil para el joven Walker.

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El interior de las cabañas era estéril y básico, dos literas y una pequeña cómoda para sus ropas. Para el baño y duchas tenían que cruzar hacía el otro extremo del campamento dado que era comunal, no estaba tan mal pero tampoco era maravilloso. Como era de suponerse Kanda termino con una litera para el solo y Allen y Lavi tuvieron que compartir.

Hasta el momento las cosas iban bien, por lo menos había sobrevivido con éxito la primera actividad. La cual simplemente consistió en 'enseñar' los alrededores a sus hijos y tener un poco de tiempo en familia antes del almuerzo.

Las cosas seguían tensas entre Allen y Kanda, el primero aún no sabía cómo abordar el tema de Neah con el pelilargo y éste último seguía enojado —aunque sin querer reconocerlo— sobre la aparente conexión del Moyashi con uno de sus enemigos declarados. Así que aquellas dos horas de conexión familiar se tornaron algo embarazosas al final, sólo la voz de Allen explicándole a Tim el nuevo entorno se podía escuchar de ellos, Kanda simplemente les seguía gruñendo de vez en cuando.

—¿Sigues enojado? —preguntó Allen mientras caminaban de regreso a la zona de cabañas, ambos habían decidido adentrarse en el bosque y enseñarle ahí a su hijo.

—¿Por qué debería estar enojado? — refunfuñó el otro joven.

Allen suspiró debatiéndose entre seguir con el tema o dejarlo ahí, pero sin duda no era buena idea dejarlo así, no después de sentir la tensión entre ellos. Y realmente no le apetecía estar así con la mamá de su hijo el resto de su estadía en ese lugar.

—Neah es el hermano pequeño de quien fue mi papá adoptivo —empezó Allen, acomodándose a Tim entre los brazos—. Al ser casi de la misma edad él y yo crecimos juntos, en la misma clase, jugando…después de todo entre nuestros demás familiares sólo había primos más grandes o pequeños, así que de cierta manera sólo nos teníamos a nosotros mismos como compañía; Mana siempre fue más como figura paterna para Neah que como hermano así que era entendible que buscará un compañero de juego.

››—A la muerte de Mana no vi a los Noé durante dos años, al dejar a Cross como mi tutor y las tendencias de éste a la vida nómada estuve viajando, cortando así relaciones durante un tiempo. No sé qué hizo Neah durante ese tiempo, ni por qué pareces odiarlo tanto, simplemente sé que la muerte de Mana cambio algo fundamental en ambos…Neah se volvió más cínico y cruel con las personas externas a la familia, e incluso entre nosotros hay algo de frialdad que antes no estaba; no lo estoy justificando pero quizá eso te sirva como referencia sobre la actitud de él. Yo lo considero como un hermano y nada más, no sé qué te enoja tanto de eso y persona que no te haya dicho antes de mi relación con él.

Tragó saliva y bao la mirada, Allen no se atrevía a mirar al otro después del discurso que le soltó.

—Kendo — dijo Kanda después de minutos de silencio.

—¿Mmm?

—¿Cómo aprendiste Kendo?

—Ah, no sé Kendo exactamente… a Tikky (uno de los parientes de Mana) le gusta el esgrima y desde antes que llegará le enseñaba a Neah, así que cuando Mana me adoptó Tikky empezó a enseñarme también — contestó Allen y armándose de valor lo miró a los ojos—, yo creo que eres más fuerte que Neah, pero también creo que le falta algo a tu espada…cuando lo encuentres serás invencible BaKanda.

—Idiota.

Después de esa charla el ambiente dejo de sentirse tan tenso y el silencio se tornó amigable en vez de frío y enemistado. La distancia entre ambos se había reducido, aunque ninguno de los dos parecía dispuesto a darse cuenta aún.

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Kanda reflexionó sobre lo que le había dicho el Moyashi en la mañana, si bien su historia no parecía completa por lo menos le había aclarado unas cuantas cosas. Ya no se sentía tan enojado.

Miró a Mugen en sus brazos, el sensor en su costado indicaba que se encontraba feliz…los últimos días había estado oscilando entre tranquilidad y estrés. No sabía que tan preciso era el artefacto, pero casi parecía como si en verdad notará el ambiente entre él y el brote de habas.

—Tch, se fuerte Mugen no seas tan debilucho como el Moyashi.

Con el rabillo del ojo vio como Lavi se le aventaba al peliblanco, al parecer el conejo idiota ya había terminado la actividad de la tarde con Lou Fa. Cerró los puños y entrecerró los ojos con odio, más le valía dejar al Moyashi en paz. Allen aún no terminaba de tejer el suéter para Mugen, y no iba dejar que el pelirrojo se entrometiera en su camino a una buena calificación. Era sólo por eso que quería que lo soltará, no porque estuviera celoso o alguna chorrada de esas. Para nada.

—Deja al Moyashi, Baka-Usagi.

—Pero se ve tan lindo tejiendo, como una buena esposa —chilló Lavi mientras restregaba su mejilla contra la de Allen.

—¡Que lo sueltes imbécil!, ¿no ves que tenemos que terminar la actividad?

—¿Tenemos? —intervinó Allen, soltando un momento las agujas con la chambrita para alejar a su amigo—, el único que está trabajando aquí soy yo.

—Yo estoy cuidando a Mugen — apuntó Kanda.

—Tim es perfectamente capaz de pasar un rato solo, lo que pasa es que no tienes ninguna habilidad para las actividades domésticas —dijo con superioridad Allen.

—Tch…es por eso que te queda mejor el papel de madre, con esa complexión de niña y tus 'habilidades domésticas', es obvio que en realidad tu eres la madre de esta familia — se burló Kanda.

Al no encontrar argumento con el cual rebatir Allen sólo pudo hacer lo lógico, aventarle a Kanda la almohada de su litera. Pero lamentablemente ni eso pudo borrarle la sonrisa de satisfacción al samurái.

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La familia de Lavi.

No es que Lavi fuese una mala madre, era simplemente que era demasiado hiperactivo para el papel. No podía estarse quieto y sí lo hacía era porque planeaba algo o la situación era realmente seria, lo que por sí mismo era preocupante. Lou Fa estaba indecisa entre echarse a llorar o reír, pero se aguantaba al ver que Yoshi no parecía llevarlo del todo mal, o al menos su estadística anímica era buena según el sensor. De otra forma la chica estaba segura de que ya habría ahorcado al pelirrojo.

—Ne, ne, Yoshi ¿por qué no vamos a ver a tu súper adorable tío Allen?

Y era por esos momentos por los que Lou Fa estaba un poco agradecida de ser la pareja de Lavi, claro que se decepciono cuando Allen fue asignado con Kanda, pero por lo menos al tener al Bookman en el equipo le daba excusas de ver más seguido al otro joven. Allen sin dudas era la pareja perfecta —como equipo se decía furiosamente—, educado con buen temperamento, atento y cariñoso por lo que podía ver cuando lo veía con su huevo, un buen padre.

Vio a Lavi con Yoshi, el sensor indicaba felicidad. Por lo menos podían decir que eran una familia feliz.

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Sobre el campamento.

Las actividades que Kloud Nine diseñó para el campamento no eran nada del otro mundo, sólo cosas que una familia realizaba durante vacaciones.

Primer día. (Viernes)

Mañana: Reconocimiento de entorno; mostrarle a su hijo/hija el nuevo lugar.

Tarde: Tejido; proporcionar confort y afectó con ropa hecha por ustedes mismos.

Segundo día. (Sábado)

Mañana: Haciendo del desayuno; proporcionarle los nutrimientos necesarios a su hijo/hija.

Tarde: Competencia física; mediante distintas actividades introducir a su hijo/hija a una vida activa.

Tercer día. (Domingo)

Mañana: Preparación de salida; despedida del nuevo entorno y regreso a la academia.

Nada difícil, todo perfecto para que un montón de revoltosos no lo arruinaran. Por lo menos esta vez nadie resulto herido.

Nine lo contaba como un éxito.

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El campamento no fue largo y lo único rescatable de éste era que Kanda ya no estaba peleado con Allen.

Tal vez no lo único rescatable, hay que recordar aquel momento en que Lou Fa casi quema vivo a Lavi —un accidente, incluso si a veces Lavi desesperaba a la muchacha nunca haría algo así a posta— para decepción de Kanda. También cuando un muchacho de la clase casi suelta a su hija en el riachuelo, los golpes que le puso su compañera no le dejaran de doler un tiempo.

O cuando Kanda se quedó dormido en el hombro de Allen.

Ambos se encontraban cansados después de las actividades físicas —las ganaron todas cabe decir, con ambos jóvenes tan competitivos realmente no fue una sorpresa—, así que se quedaron un rato más alrededor de la fogata, sin ganas de recorrer el trecho que los separaba de su cabaña. Lavi desde hacía un rato que Lou Fa lo había arrastrado para que lavará y durmiera a Yoshi, por lo que Allen y Kanda se quedaron solos en compañía de Tim/Mugen.

Sentados lado a lado en silencio, los parpados de Yuu se sentían cada vez más pesados, podía escuchar la queda respiración de Allen a su lado y el tenue sonido de los insectos. El pelinegro no se dio cuenta cuando se quedó dormido apoyando su cabeza sobre el hombro de su compañero.

Allen simplemente sonrió y acomodó con cuidado unos mechones rebeldes de cabello del otro, parecía tan distinto dormido y sin el ceño fruncido. Era reconfortante verlo tan relajado, algo extraño de ver cuando Kanda estaba despierto. Le gustaría verlo más seguido así.

Quizá no fue una salida épica o especialmente memorable en su trayectoria escolar, pero en ese momento con Tim en sus brazos y Kanda durmiendo a su lado, Allen la encontró entrañable.

Oye Allen, sí es un bastardo ¿por qué sigues a su lado?

Ahora podía responderle con sinceridad a Lenalee, al menos en la profundidad de sus sentimientos.

—Porque parece que soy masoquista y le quiero.

Ya tendría tiempo de entrar en pánico después, por ahora sólo quería disfrutar un poco más de la cercanía de Kanda.


N/A: Er, ¡Ta dan!. Lo sé más de tres años sin actualizar y eso; en mi defensa trate de darles un capítulo largo (al menos de los más largos que he escrito). Mi vida real ha sido algo caótica estos años, ya saben la Universidad aunado a que me fui un semestre a estudiar al extranjero, una huelga en mi escuela arruinando mi último semestre de la carrera, el servicio social y mi tesis. Mi obsesión con los fics de Avengers y las ganas de hacer algo en inglés.

Pero tengo un compromiso con éste y otros fics que tengo inconclusos, que no los he olvidado y que terminaré. Agradezco infinitamente a todas las personas que han tenido paciencia y fe en este trabajo, espero no decepcionarlos y hacerles saber que lo finalizaré. No creo que pasen más de los diez capítulos, y espero no dilatar mucho entre actualizaciones, sigo ocupada pero daré lo mejor de mí.

Gracias y espero que me dejen saber que les parecío este capítulo después de tanto tiempo.