EPÍLOGO
Después de hablar con Gilbert y pedirle ese favor me vi en la tarea de recordarles quien era Mozart, su viuda Constanze también quiso ayudar por cuenta propia al contactar a Johann Anton André para la edición de su música. A diferencia de ella yo jamás me casé con Georg Nikolaus Nissen so pretexto de publicar su biografía mediante Friedrich von Schilchtegroll.
Pero Constanze tenía mucha mejor suerte con la investigación pese a que no lo amaba del todo en cambio para mí fue muy difícil dado que no había enunciado en el que hablara de Wolfgang sin romper en llanto. No fue hasta 1856 cuando empezaron a apreciar la música de aquel Gran Prodigio; al parecer al fin le hicieron justicia y para entonces ya no me dolía recordarlo. Todos quedaban maravillados con la vida y obra del Genio de Salzburgo; desde Europa hasta el vasto continente americano (de ahí fue que en México conocí a Iván Braginski quien siempre menciona lo mucho que admira a Mozart cada vez que me ve).
No fue hasta 1920 cuando le sugerí al jefe en cuestión realizar un festival en su memoria, a lo que accedió sin reparos. Salí de esa oficina entusiasmada cuan niña hasta que me percaté de que Roderick me observaba serenamente atónito:
-¿Estás segura de lo que estás a punto de hacer?- me preguntó incrédulo
-Una promesa es una promesa y sé que harás un excelente trabajo- le conteste con una sonrisa.
A partir de entonces sentí después de muchos años esa paz; como si realmente me hubiera perdonado. Cada 27 de enero y cada 5 de diciembre visito el sitio donde duerme plácidamente mi pequeño milagro pero no puedo revelarles la ubicación. Ya les ofreció 31 años de su talento, merecía descansar.
Un agradecimiento a los que han seguido este fanfic aunque sea solo por curiosidad ;) ojalá me haya salido bien.
