"La oscuridad casi me traga, pero entonces escuché tu voz"
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Justo frente a sus ojos se encontraba la alta figura de Eriol, de pie sobre el sello que él mismo había creado en su encarnación anterior, con un báculo dorado en sus manos y a ambos lados de él estaban sus actuales creaciones, Ruby Moon y Spinel Sun.
-Hiragizawa -musitó Shaoran algo sorprendido.
-¿Meiling?
Shaoran se volvió de nuevo al escuchar a Sakura y esta vez si que estaba sorprendido, al lado de Sakura, estaba su prima Meiling quien lo veía fijamente…
Explicaciones
-Cuánto tiempo sin vernos -dijo el reencarnado.
Li no hizo caso y Eriol sonrió al ver que su rostro parecía mas sorprendido por ver a su prima en Japón que al saber quien había conjurado el escudo; de nuevo había tenido razón: el llegar de sorpresa en el momento oportuno les dio cierta ventaja. Li había perdido por completo la concentración y recuperarla sería difícil sin importar la razón por la que actuaba de esa forma.
Por otra parte, Sakura también estaba pasmada con la repentina interferencia de Eriol (aunque claro, lo agradecía enormemente) y la figura de Meiling a su lado no era para menos, pero notó la distracción de Shaoran y aprovechó esto para "llamar" su espada con un conjuro, la cual volvió a convertirse en báculo en sus manos.
Shaoran volvió en sí al ver esto y Eriol se percató que sus ojos irradiaban cierta tranquilidad.
Era cierto. Shaoran sabía que estaba agotado y la presencia de Hiragizawa definía por completo su derrota. Aún así, le daba cierta curiosidad el pensar en el tipo de batalla que resultaría entre un combate con Hiragizawa. ¿Qué haría éste último? Seguramente tratar de inmovilizarlo o algo por el estilo, o tal vez uno de sus tantos trucos. ¿Y que haría él mismo ante cualquiera de esas situaciones? Shaoran no tenía la orden directa de lastimar a nadie que no fuera Sakura, sin embargo, Hiragizawa no era cualquier don nadie y ahora mas que nunca sabía que cualquier asunto en el que estuviera involucrado era para tomarse con cuidado.
Pero tenía que atacar de nuevo a Sakura. Después de todo, esa era su orden y no atacaría a Hiragizawa si éste no se interponía en su camino como lo había hecho Ozai momentos antes. Así que tomó la espada con decisión e hizo el amague de avanzar, esperando encontrarse con al menos alguno de los guardianes del mago de occidente cerrando su paso.
Sin embargo, no fue Eriol quien trató de detenerlo, Meiling había avanzado unos cuantos pasos y se colocaba en posición de pelea.
-Creo que necesito una explicación -decía la joven china- después de volver a acomodarte las ideas en la cabeza, claro.
Cuando Shaoran vio los puños levantados de Meiling supo exactamente como era que quería "acomodarle las ideas de la cabeza".
-No Meiling, espera.
Meiling miró a Sakura sorprendida al escucharla, pero la hechicera no dio ninguna explicación, sino que sacó una carta y la arrojó al aire.
-Conviértete en cadenas de justicia… ¡Viento!
La Carta Viento se dirigió contra el joven hechicero, pero éste reaccionó con rapidez e invocó su propia ráfaga de viento y ambas chocaron fuertemente provocando una polvadera que dejó a todos sin visibilidad.
Sin embargo, de inmediato el joven de ojos castaños sintió claramente como unas ramas lo aprisionaban desde los pies y comenzaban a subir por su cuerpo hasta sus brazos, los cuales extendían para quedar en forma de cruz, asimismo, la fuerza de las ramas hicieron que soltara su espada.
Disimuló una sonrisa. No había sido Hiragizawa quien lo inmovilizó. ¡Y hasta había caído en su mismo truco de distracción!
El polvo desapareció por completo y pudo ver como Sakura se le acercaba lentamente con una sonrisa en su rostro. ¡Cómo le gustaba verla sonreír!
Un momento... ¿estaba sonriendo?
Sakura llegó hasta donde estaba Shaoran inmóvil y miró su mano izquierda con detenimiento, observando su tatuaje con cuidado e incluso, le pareció a Shaoran, con cierto interés. Después de esto la jovencita volvió a mirarlo a la cara.
-Esta vez es mi turno Shaoran; yo te ayudaré.
Shaoran no comprendía que era lo que quería decir con eso, ¿de que manera podría ayudarlo? Pero al perderse en sus ojos verdes, supo que podía confiar en ella.
Sakura dio unos pasos hacia atrás y sacó una carta más. La arrojó al frente y dio varios giros en el aire mientras que su Maestra pronunciaba un hechizo.
-Carta Sakura, usa tus poderes y elimina aquello que sea necesario para liberar al que está cautivo en sí mismo -acercó la punta del báculo hacia la carta que seguía girando y con un enorme ímpetu gritó-: ¡Desaparición!
Una mujer con extrañas ropas a cuadros y un sombrero estrafalario apareció de pronto, se colocó enfrente del muchacho y extendió sus brazos, una mano la colocó sobre la mano izquierda del joven hechicero y la otra hacia su frente y así comenzó a utilizar su poder.
El dolor que Shaoran sintió cuando horas antes trató de librarse del embrujo por su cuenta, volvió a aparecer, sin embargo, la carta parecía aferrarse aun más a su mano. Apretó los dientes con fuerza pues sentía como si la mano fuera a estallarle de un momento a otro. El dolor comenzó a hacerse más insoportable aún, las cuchillas que antes le perforaron la mano ahora se desplazaban por cada centímetro de su piel y esta vez no pudo evitar lanzar un grito desgarrador. Dolía, no dejaba de doler, aumentaba con cada segundo y con cada apretón que la Carta le daba; sabía que estaban tratando de ayudarlo, pero aún así quería que el dolor parara, así que comenzó a retorcerse y a tratar de quitar la mano y liberarse de ese maldito sufrimiento pero Desaparición no daba tregua y Bosque no le dejaba ninguna libertad de movimiento, haciendo que comenzaran a aparecer cortes en los brazos del joven y pronto también en la cara y demás partes de su cuerpo.
Quería huir, alejarse de ahí lo antes posible… desaparecer…y entonces ocurrió lo que para el fue una maravilla: su cuerpo no resistió mas y pasó a desmayarse sin remedio, dándole a su propietario aquel descanso que tanto anhelaba, mientras la Carta seguía haciendo su labor.
Sakura veía con horror el sufrimiento de Shaoran pero algo dentro de ella le decía que no debía detenerse. Incluso la Carta parecía estarse esforzando al máximo, hasta que por fin soltó al chico quien parecía mas una marioneta que una persona, colgando y completamente vulnerable.
El tatuaje ya no estaba.
Sin necesidad de una orden, las ramas de Bosque lo fueron liberando lentamente y lo depositaron con suavidad en el suelo.
-Muchas gracias -les dijo Sakura a ambas y después de esto se volvieron a convertir en cartas.
Mientras Sakura y Meiling se arrodillaban junto al desfallecido Shaoran, Eriol liberaba a Yue y Kerberos, los cuales, al verse fuera de su prisión volaron de inmediato junto a Sakura que hablaba con Ozai, quien se había acercado a las jovencitas casi arrastrándose y bastante despacio. Este último también se colocó junto al joven chino y revisó su mano la cual estaba libre de toda marca o señal.
-No puedo creerlo -susurró.
-¿Va a estar bien? -preguntó Meiling.
-Si, creo que sí -contestó incrédulo– el tatuaje desapareció.
-Entonces supongo que no tenemos que quedarnos aquí mas tiempo -dijo Eriol mientras se acercaba acompañado de Touya Kinomoto, después de haberlo ayudado también con sus ataduras.
Ozai pareció salir de la incredulidad que le causó la eficiencia del conjuro de Sakura al ver y oír a aquel chico.
-¿Quiénes son ustedes dos? -dijo mirando a Eriol y Meiling.
-Me llamo Eriol Hiragizawa, podría decirse que soy un viejo amigo de Sakura. Y ella -señaló a Meiling con un ademán- es una amiga mía, Li Meiling. Prima de Li Shaoran -añadió esto último al ver el rostro sorprendido del chico cuando escuchó el apellido de la jovencita.
-¿Pero qué hacen aquí? -preguntó Sakura al ver que Shaoran solo estaba desmayado y no parecía ser algo grave.
-Hemos venido a buscar a Li, Sakura -contestó Eriol cortés.
-¿Vienen de parte del Clan Li? -inquirió Ozai.
-No exactamente -contestó Eriol serio, pero con los ojos chispeantes.
Hizo un movimiento con su báculo y el cuerpo de Li comenzó a levitar con las piernas y brazos colgando.
-Como dije antes, será mejor que nos vallamos, Li necesita descansar en un lugar cómodo. Sinceramente ya se le veía agotado mucho antes de quedar inconsciente.
-Y también quisiera saber por qué Shaoran actuaba de esa forma -agregó la chica de lacio cabello negro.
-¡Shaoran! -gritó Sakura inesperadamente al ver con espanto que el cuerpo inmóvil del chico comenzaba a palidecer y después a volverse gradualmente transparente hasta que se desvaneció por completo.
-No te preocupes Sakura, fui yo -intervino Eriol con una sonrisa al ver que Sakura abría la boca tratando de articular palabra–, lo envié al hotel.
Sakura suspiró, por un momento había pensado en Ching y en la piedra que aún tenía consigo. Inmediatamente se pusieron en camino hacia donde se hospedaba Eriol, para no dejar solo a Li mucho tiempo. Sin embargo, aunque ninguno de ellos lo supiera, esa misma escena era observada por los ojos de Ching, quien estaba realmente enojado pero a la vez satisfecho y esa satisfacción opacaba el enojo casi por completo.
¡Por fin lo había encontrado!
La pérdida de Li como subordinado había valido la pena después de todo. Aunque le habría sido útil un poco más. A él y también a su hijo.
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Todos se encontraban ya en la espaciosa y elegante habitación de Eriol, (mas bien era la sala de la habitación, ya que en la recámara se encontraba Li descansando), Ozai se había ofrecido explicarles a Eriol y Meiling lo que pasaba. Habló del deseo de Ching Ma por poseer objetos de gran poder, les contó que había robado el Zafiro de Senin y que él intentaba recuperarlo, explicó cómo había conocido a Li y que su extraño comportamiento se debía al poder del Zafiro.
-Ya veo -dijo Eriol al terminar de hablar Ozai.
-Ahora por favor díganos como supieron que Shaoran estaba aquí -pidió Sakura.
-Eso es muy sencillo, Kaho me dijo que sintió la presencia de Li cierta noche.
-¿Pero y Meiling? ustedes no se conocían.
-Ahora estudio en una escuela en Londres, Sakura, ahí conocí a Eriol hace tiempo -explicó Meiling– hace poco mi madre me informó que Shaoran había desaparecido, cuando se lo conté a Eriol, me dijo lo que le había dicho la profesora Mizuki.
-Pero cuando llegaste no dudaste en pelear contra Shaoran, Meiling ¿por qué?
-Es que no llegamos en ese preciso momento Sakura -dijo Eriol.
- ¿Qué?
-Nosotros estábamos ahí desde que Li peleaba con usted -dijo Eriol mirando a Ozai quien hizo un gesto de incomodidad.
-No seas tan formal, soy mayor que tú pero no un anciano.
-Lo recordaré -confirmó con una sonrisa.
Ozai lo miró y a simple vista el chico le cayó bien, aunque con esa sonrisa amable y mirada tan segura dedujo que también era una persona muy inteligente y por lo tanto de cuidado, además de tener un gran poder mágico sin contar que era el primero que no desconfiaba inmediatamente de él, lo cual era (tenía que admitirlo) mas sospechoso.
-Si estaban ahí, ¿por que no se hicieron presentes? -continuó Sakura quien tenía mas dudas cada vez.
-Era una situación confusa así que preferimos observar primero un poco.
-¿Confusa? Pero si ustedes venían a buscar a Shaoran y lo vieron peleando con alguien a quien no conocían ¿no creyeron que Ozai era un enemigo? -inquirió Sakura y Eriol comprobó que ya no era la misma niña despistada que conoció una vez -porque yo así lo hubiera pensado -terminó diciendo, ajena a los pensamientos del inglés.
-Es lo mismo que yo le dije -se quejó Meiling apoyando a Sakura– pero solo me dijo que esperara un poco más y fue cuando Shaoran comenzó a atacarte a ti. Fue algo asombroso porque jamás imaginé a Shaoran tratando de lastimarte.
Todos los presentes clavaron sus miradas en Eriol que solo seguía sonriendo. Francamente, desde su vida anterior se había acostumbrado a no tener que esclarecerle nada a nadie, ni siquiera a Yue y Kerberos, pues el guardián lunar obedecía y atendía a lo que decía sin rechistar, mientras que el solar parecía haberse acostumbrado a su manera de ser tan poco… usual. Ahora por el contrario, se había percatado que se estaba rodeando de varias personas con las cuales era preciso decir mas de lo estrictamente necesario.
-Desde esta tarde pude sentir la presencia de Li conjurando un hechizo celador -comenzó a explicar-. No era nada extraño, solo que le hizo ciertos cambios que concordaban perfectamente con Yue y Kerberos y eso si llamó mi atención, fue así como sospeché de Li -todos lo escuchaban atentamente y a pesar de que guardó silencio por unos momentos nadie dijo nada pues sabían que aun no terminaba–. Pues bien, confirmé mis dudas al verlo pelear con Ozai, ya que sentí su presencia muy cerca de ti casi todo el tiempo desde que llegamos, me pareció obvio que era alguien de tu confianza Sakura -y la miró con ojos que chispeaban ingenio puro, se acomodó mejor en la silla en la cual estaba sentado y agregó la respuesta a la última pregunta que le habían hecho con gesto distraído-: no quise presentarme de inmediato para que Meiling viera todo y no se adelantara a los hechos.
Ozai había quedado mudo. Definitivamente, ese chico era bastante listo para su edad, además de ser alguien perfectamente adiestrado en magia, pues esa diferencia que mencionó en el conjuro que hizo Li, era algo que no se nota con facilidad, mucho menos a distancia.
En ese momento, Nakuru Akizuki salió de la habitación en que se encontraba durmiendo Shaoran, donde había permanecido todo ese tiempo cuidándolo, todos la miraron intrigados.
-Ha despertado.
Sakura se puso de pie de inmediato.
-¿Qué dijo? -preguntó rápido.
-Dijo que... –dudó un poco, parecía que lo que iba a decir le daba algo de pena, cosa poco usual en ella- dijo que quiere hablar contigo... Eriol.
Todos parecieron sorprenderse, incluso Touya, que estaba a punto de protestar el que Sakura fuera a hablar con ese mocoso, se detuvo justo a tiempo al escuchar el nombre que pronunciaba Nakuru.
Eriol no dijo nada, solo se puse de pie y entró a la habitación mientras que Sakura aparentaba suma tranquilidad. Después de todo ya lo había hecho por mucho tiempo. Lo que todos vieron fue que volvía a tomar asiento serena, pero por dentro se reprendía a sí misma.
¡Había sido una tonta! ¿Qué le había hecho pensar que Shaoran quería hablar con ella? Ahogó un suspiro. La verdad, desde que lo vio aquella noche y supo que era cautivo de Ching, a parte de preocuparse por encontrar la manera de ayudarlo, también sintió algo de alivio. El saber que no fue su propia decisión el cortar la comunicación con ella le hizo pensar que tal vez...
Recordó su mirada cuando ambos pelearon y creyó haber visto un hermoso brillo que solo tenía cuando la veía a ella "o al menos así era antes" pensó con pesar, ahora estaba confundida. Tal vez solo lo había imaginado.
-¿Qué más dijo? -la voz de Meiling la hizo salir de sus pensamientos.
-Preguntó cuanto tiempo había estado inconsciente y también quiso saber cómo se encontraba Ozai -contestó Nakuru tan confianzuda como siempre a la vez que le lanzaba miradas coquetas a Ozai-. Es un par de años más joven que yo pero eso no le quita lo guapo -pensó con regocijo mientras veía a Touya de reojo– espero que no te descuides Touya, querido.
Al entrar Eriol en la habitación se encontró con que Li ya estaba de pie y se observaba en un espejo la venda que tenía en la mejilla derecha, unas pequeñas manchas rojas habían atravesado la tela, además de otros cortes que se había hecho gracias a la Carta Bosque.
-No deberías levantarte tan rápido Li -dijo mientras cerraba la puerta detrás de él-, será mejor que te recuperes por completo.
-Estoy bien -replicó sin darle mucha importancia y girándose hacia Eriol– esta es la única herida física que tengo y no es de cuidado -tal vez los cortes no contaban para él, ni el agotamiento mágico y psíquico al que estuvo sujeto, pensó Eriol distraído-. Pero hay algo que necesito decirte y que es importante Hiragizawa.
Eriol observó a Li a través de sus anteojos con su completa atención. Había algo que le rondaba la cabeza desde hacía bastante tiempo y al final podría ser posible que también se relacionara con lo ocurrido. Después de todo, los Li y las anteriormente llamadas Cartas Clow tenían mucho que ver.
-Te escucho -dijo ya más serio.
Shaoran pareció percibir el cambio en el joven inglés porque arrugó el entrecejo de manera casi imperceptible antes de comenzar a hablar.
-Supongo que ya estás al tanto de todo -se aseguró Shaoran antes que nada y continuó al ver al joven dar una ligera cabeceada de asentimiento– bien, este tiempo que estuve...
-¿Ausente? -sugirió Eriol pero a Shaoran ninguna sonrisa le llegó a los labios.
-Descubrí algunas cosas -soltó como si fuera un pesado lastre.
-Vaya.
Li no se esperaba esa clase de respuesta, de todos modos continuó.
-Lo que quiero decirte, Hiragizawa, es que sospecho que Ching está detrás de ti.
Eriol no dijo nada, ni siquiera pareció sorprenderse. Sin embargo, esta vez Li si había previsto esa reacción.
-Para ser más precisos -siguió hablando el chino sin alterarse-, detrás de la reencarnación del Mago Clow.
Eriol entrecerró un poco los ojos.
-¿Estás seguro?
-Como ya te dije, solo son sospechas, pero podría decirte que si estoy algo seguro -Li se dio la vuelta dándole la espalda y dio un par de pasos para ver hacia afuera por la ventana del hotel-. En un principio, creí que Ching buscaba objetos mágicos para la batalla entre clanes. No se si lo sepas, pero el hijo de Ching Ma es el jefe del Clan Ching quienes están en guerra contra mi clan.
-El hijo… -repitió Eriol– resulta algo bastante extraño estando su padre aún con vida ¿es lo que quieres decir?
-Es extraño sin duda, pero no es eso a lo que quiero llegar. Creí que Ching buscaba magia para dársela a su hijo Auki y derrotarnos fácilmente, pero al pasar el tiempo comencé a notar algo. Los objetos que Ching Ma tomaba bajo su poder los conservaba él mismo. Jamás vi ni un rastro de satisfacción en él al poseer un nuevo objeto. Y, el tiempo que estuve a su lado, jamás lo vi comunicarse con su hijo, ni siquiera tratar de hacerlo. Empecé a poner atención en estos objetos y noté que eran principalmente de Inglaterra y países del occidente, y cerca de cada uno de los lugares en los que Ching los había encontrado, el mago Clow había vivido o pasado alguna temporada. No encontré excepciones, todo tenía el nombre de Clow rondando.
Eriol se asombró al oír esto, era consiente de que los Li eran muy minuciosos con sus miembros y sabia que seguramente tendrían bastante información de su encarnación anterior. Eso no era lo que le sorprendía, lo asombroso era la memoria del joven frente a él, que sin ningún diario, libro o referencia alguna, (solo los lugares de procedencia de los objetos) había sacado tal conclusión. Li sin duda era un buen estudiante y seguramente gran parte de sus estudios habían sido acerca de Clow. No veía otra razón por la que estuviera tan bien instruido.
-Además -continuó Li ignorante de lo que pensaba el joven de cabellos azules– está la obsesión por tener las Cartas Sakura y sus guardianes; si en verdad estuviera en busca de estos objetos mágicos al azar, hay muchos de ellos sin dueño y de los cuales saben casi todos los clanes, pero ni siquiera se ha acercado a esos lugares.
-Entiendo.
-Excelente -dijo Li con cierto tono irónico– ahora puedes explicarme a mí.
-¿Explicarte? -preguntó hasta cierto punto inocente.
-¿Cómo es que Ching Ma tiene datos tan precisos del mago Clow? -inquirió Li volviéndose de nuevo hacia Hiragizawa y con expresión dura– ni siquiera el anciano Jefe del Concilio tiene información tan detallada. Eso solo le pertenece al Clan Li.
Eriol miró a Li con algo de sorpresa. Definitivamente ya no era el mismo niño al que solía confundir a menudo. Él y Sakura habían cambiado un poco aunque podría decir que su esencia era la misma.
Suspiró. ¿Era de verdad necesario decirle a Li?, cierto era que el problema involucraba a demasiadas personas (desde una chica japonesa hasta un clan chino entero), pero no podía dejar de sentirse incómodo al tener que decir todo acerca de lo que hacía, cómo lo hacía y por qué lo hacía. Ni como Clow ni ahora como Eriol había tenido que ofrecer tanta cuenta de sus actos en tan poco tiempo. Por otro lado, era casi seguro que de ahora en adelante él mismo terminaría con el asunto y ninguno de los presentes sufriría alguna consecuencia irreparable.
Después de quedar satisfecho con aquel pensamiento decidió que no tenía que contarle a Li o por lo menos no de momento, pues también debería pensar en el siguiente paso que daría a continuación y tendría que andarse con más cuidado. Fue entonces que prefirió responder a Li con otra pregunta:
-¿Qué te hace pensar que yo lo sé?
-No vi un solo gesto de sorpresa en tu rostro -respondió Li altanero.
-No deberías olvidar que hablas con la reencarnación del Mago Clow.
-No me asustas con eso. Ya no soy un niño.
Bien, si eso no funcionó, trataría con la segunda alternativa.
-Ya lo sé, tu y Sakura han cambiado mucho -sonrió para sus adentros al ver el cambio de Li ante la mención de la joven castaña, si hay lago que puede distraer a Shaoran Li eso se llama Sakura Kinomoto, así era de niños y por lo visto lo seguiría siendo– hablando de Sakura, la pobre estaba muy preocupada por ti Li.
Esta vez Eriol no pudo evitar formar una sonrisa al ver el sonrojo de Li. Pero volvió a ponerse serio, ya había conseguido lo que quería (desviar la atención de Li), pero ya que tocaban el tema no sería mala idea ayudar un poco a sus antiguos compañeros, como en los viejos tiempos.
-Sin embargo -comenzó a decir serio y con una expresión de preocupación falsa–, aunque pudo ayudarte me parece que hay algo que aún le preocupa, ¿tú no sabes que puede ser Li?
-¿Yo? -preguntó algo nervioso- porque habría de saberlo.
-Bueno, como eran tan buenos amigos en la primaria yo pensé que... -y dejó la frase en el aire.
El pobre Shaoran estaba tieso como roca, no le gustaba hablar de esas cosas, además que Hiragizawa no era alguien que pudiera clasificarse como confiable. Cuando despertó ya había pensado hablar con Sakura y explicarle como habían pasado las cosas pero entonces recordó que su hermano estaba también ahí y por ahora no quería tener problemas con él y menos después de haberlo derrotado de esa manera. Conocía bien el orgullo masculino (él mismo era algo orgulloso) y juraría que ahora le caía peor que antes a Touya Kinomoto.
Por eso fue que decidió hablar primero con Hiragizawa.
Extendió la mano para tomar un vaso de agua que estaba sobre una mesita de noche (se le había secado la boca ante el recuerdo de Kinomoto) pero ante el movimiento brusco sintió que todo el lugar daba vueltas y se llevó una mano a la frente por reflejo. Muy bien. Tal vez no estaba tan recuperado como creía.
-Deberías volver a dormir -sugirió Eriol al ver el semblante pálido de su excompañero y ayudó a Li para que se acostara de nuevo.
-Gracias.
-No debes preocuparte Li solo duerme un poco -pero antes de salir agregó con picardía-: yo le explicaré a Sakura tu estado, pero podrán hablar mañana.
Y salió aún riendo de la habitación dejando a un Li completamente colorado.
-¿Cómo está? -le preguntó Meiling al verlo salir.
-Está algo débil, así que sugiero que ya no lo molestemos -contestó Eriol ocultando su sonrisa– aunque solo tenga algunos cortes pequeños y ninguna herida grave, me parece que el deshacerse de ese tatuaje debió ser agotador.
-Entonces ya vámonos -dijo Touya tajante mientras Sakura asentía y Ozai también se ponía de pie.
-¿Ya se van? -preguntó Nakuru decepcionada pero en un movimiento rápido se puso entre Touya y Ozai y dijo mientras los sujetaba de un brazo a cada uno-: No sé cuando volveré a estar rodeada de dos chicos tan guapos y ya se quieren ir ¡que mala suerte!
Touya exhaló con resignación pensando que Nakuru ya se había tardado en molestarlo mientras que Ozai por otra parte se veía algo incómodo (tal vez apenado, ¡es un chico serio! dentro de lo que cabe, claro está) por tener a Nakuru tan cerca, por que la joven mujer jalaba sus brazos y atraía a ambos hombres hacia ella con una facilidad sorprendente.
-¿Quieres soltarme de una vez Akizuki? -remilgaba Touya con su casual enfado e indiferencia mezclados, pero Nakuru lo sujetó con mas fuerza al oírlo.
-¿Sigues llamándome así querido Touya? -reprochó Nakuru con desilusión– cuantas veces tengo que decirte. Llámame: Na-ku-ru.
Touya hizo un gesto de disgusto y se soltó del brazo de Nakuru con agilidad. Para desgracia del pobre Ozai quien tuvo que soportar a la dama él solo, pues Nakuru se aferró a su cuello mientras recargaba la cabeza en su hombro.
-Tu si me llamarás por mi nombre ¿verdad Ozai?
-¿Eh? -el pobre chico de ojos amarillos no sabía que decir o pensar.
Nakuru sonreía al ver el nerviosismo de Ozai, ¡se veía tan lindo! Se aferró aún más a su cuello con deleite.
-Vamos ¿verdad que si?
-Pues… si así lo quieres -y diciendo esto hizo un movimiento parecido a una clase de arte marcial pero no tan rudo y se alejó de las zarpas de Nakuru para después refugiarse prácticamente detrás de Sakura ante el ceño de su hermano mayor.
-Ya vámonos Sakura -le susurró rápido.
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Las risas inundaban la habitación entera, aunque no era precisamente una carcajada, mas bien esa risa parecía hasta la melodía de una canción.
-No te rías Tomoyo -se quejó Ozai enojado- créeme que no fue muy gracioso que digamos y sabes bien que tengo un buen sentido del humor.
-Lo siento -se disculpó Tomoyo tratando de contener la risa– pero no puedo evitarlo.
Sakura también estaba ahí y se reía junto a Tomoyo, ya que después de relatarle la repentina aparición de Eriol y Meiling, tocó el turno de contarle el nerviosismo del que fue presa Ozai momentos antes frente la insistencia de Nakuru.
-Si Ozai, discúlpanos -se unió Sakura aunque seguía riendo– es solo que nunca imaginé que una persona como tu… -volvió a reírse.
-Está bien, pueden reírse todo lo que quieran, no me interesa -por un segundo pensó en hacer mención de Li por venganza pero de inmediato descartó la idea, eso sería algo bajo en definitiva.
Ahogó un suspiro. Al menos aquella escenita sirvió para que Sakura olvidara a Li de momento porque a pesar de aparentar calma en el hotel, estaba seguro de que no se sentía así y esa seguridad en sus suposiciones se derivaba de sus dones "especiales". Podía notar la confusión en el espíritu de la chica con mas claridad que con la que escuchaba esas risas desquiciantes. Nunca había tenido oportunidad de hablar con ella de ese tema (se suponía que el no estaba enterado) pero la manera en la que Sakura vio a Li esa tarde decía mas que mil palabras.
Parecía que a la chica le gustaba Li en serio, se preguntaba si él también sentiría lo mismo por ella, según Tomoyo, a Li también le gustaba Sakura pero no sabía si todavía sentía lo mismo. Por la expresión de todo el mundo en la habitación de ese chico Eriol, de seguro pensaban que Li preguntaría por Sakura; él mismo también lo había pensado y sin duda fue una sorpresa escuchar que quería hablar con un inglés y no con la chica que supuestamente le gustaba.
En fin, siguieron conversando con Tomoyo, contándole todo lo que había sucedido esa tarde con mas detalles hasta que Sakura dijo estar algo cansada y se fue a dormir, dejando a solas a Tomoyo y Ozai.
-¿Y tú no estás cansado? -le preguntó Tomoyo- Sakura dijo que habías quedado débil después de pelear con Li.
-Mmm, creo que ya no estoy tan cansado como en ese momento -respondió indiferente– utilicé mas magia de la debida en el último ataque que le lancé a Li, dejándome temporalmente cansado, pero con el paso del tiempo la energía vuelve -y sus ojos se abrieron un poco más al percatarse de algo que antes no había notado- creo que por eso el resistió más que yo, solo utilizó el rango necesario dejando una buena reserva de magia para él. Cielos, fue muy listo.
Tomoyo lo observaba comprendiendo que Ozai hablaba consigo mismo, ¡hombres! Si no eran autos, tenía que ser la magia. Rió para sus adentros.
-Oye Tomoyo -la chica volvió a la realidad bruscamente- ¿Crees que a Li aún le guste Sakura?
Vaya cambio de tema.
-¿Por qué preguntas eso?
-Nada, solo es curiosidad.
Y era cierto. Ese tema le parecía más interesante de lo normal, ¡que extraño! Tal vez el interesante para él era Li, siempre le pareció (o al menos el poco tiempo que lo trató) un chico bastante serio y un tanto arrogante, pero al descubrir que al mencionado muchacho le atraía una chica como Sakura le llamó demasiado la atención, eso demostraba que todos tenían un lado oculto para los demás.
-Podría jurar que Li aún quiere a Sakura -contestó Tomoyo convencida.
-Y que me dices de ese chico Eriol.
-¿Eriol? Que hay con él -preguntó extrañada.
-No lo sé -respondió dubitativo pero al mismo tiempo holgado- es un chico muy amable, demasiado, diría yo.
-Eriol siempre ha sido así desde...
-La primaria -completó Ozai.
-¿Cómo lo sabes?
Sonrió.
-Adiviné.
Siguieron el ejemplo de Sakura y se fueron a dormir, Touya y Yukito se habían ido a sus casas hace unas horas, no sin antes de que Touya le recordara a Sakura que al día siguiente iría por ella para llevarla a casa, pues su padre volvería de la excavación y las clases ya estaban por reiniciar.
Muy temprano en la mañana, justo cuando tres jóvenes y un guardián terminaban de desayunar, el hermano mayor de Sakura hizo acto de presencia para llevarse consigo a su hermana menor. Algo temprano para todos, pero Touya no quería dejar a Sakura más tiempo con ese tipo. Seguía sin agradarle.
Sakura y Tomoyo se despidieron con un fuerte abrazo "vamos, ni que sea la última vez que fueran a verse" comentó Ozai con sarcasmo al ver tal muestra de afecto.
-Entonces nos veremos el lunes -dijo Sakura como despedida.
-Si -confirmó sonriente Tomoyo mientras los hermanos Kinomoto salían de la mansión y subían al auto de Touya.
-No hagan tanto drama -murmuró Ozai- hoy es sábado y se verán el lunes.
La residencia Daidouji se perdió de vista rápidamente, el camino de regreso fue rápido y en silencio y no tardaron mucho en llegar a la casa de color amarillo que pertenecía a la familia Kinomoto. Ese hogar no había cambiado nada en los últimos años, excepto tal vez, que en la habitación de Sakura habían desaparecido casi todos los muñecos de felpa y solo había conservado dos de ellos, una muñeca con un traje rosa y un listón rojo, regalo de Tomoyo, y un osito gris, los cuales estaban en la cabecera de la cama.
Sakura entró a su habitación con su maleta y la dejó en la cama al tiempo que la habría y sacaba las cosas para acomodarlas de nuevo en su lugar. Estaba haciendo esto cuando levantó su mirada hacia donde se encontraban la muñeca y el oso gris, aunque su concentración estaba solamente puesta en el oso.
¿Por que tenía que pensar en eso? La noche anterior también le había dado demasiadas vueltas al asunto y no había llegado a nada. Debería de dejar de pensar en eso o se volvería loca, tal vez ya lo estaba, porque en su locura se imaginó la figura de Shaoran parada en su ventana.
-¿Puedo hablar contigo?
-Aaahhh! -las playeras y pantalones que Sakura tenía en las manos salieron disparados por todos lados cuando "la ilusión creada por su mente" le habló.
-Lo siento, no quise asustarte -dijo Shaoran entrando y ayudándole a levantar la ropa tirada.
-N-no eh, no te preocupes -contestó con una sonrisa nerviosa y al ver de nuevo al chico notó una venda que cubría su mejilla, gracias a eso debió haber sabido desde un principio que no se trataba de su imaginación– eh… Shaoran... ¿Por qué entraste por la ventana? -preguntó, para distraerse en otra cosa que no fuera el hecho de saber lo cerca que estaba de ella.
Las mejillas de Shaoran se tiñeron de rojo por un momento pero desaparecieron cuando hizo una mueca de enfado.
-Tu hermano me dijo que no estabas en casa -ambos se pusieron de pie y dejaron la ropa en la cama- parece que el tiempo que ha pasado sin poderes le hizo olvidar que puedo sentir tu presencia, o tal vez solo lo hizo por molestar.
Repentinamente oyeron unos pasos apresurados por el pasillo dándole apenas tiempo a Shaoran de ocultarse detrás de la puerta, la cual se abrió dejando ver a la cabeza de Touya Kinomoto asomándose a la habitación.
-¿Pasó algo Sakura? -preguntó ocultando su preocupación– escuché que gritaste.
-No hermano, es solo que… me resbalé y caí. Por eso grité.
Touya le lanzó una mirada a la habitación y vio la ropa arrugada en la cama.
-Debí suponerlo -gruñó aunque con alivio– los monstruos suelen hacer escándalo de cualquier cosa.
-¡Yo no soy un monstruo! -replicó enfada.
Touya hizo un ademán de manos dando a entender que le daba igual lo que pensara y cerró la puerta detrás de el.
-Es un odioso -remilgó la chica con sus ojos verdes brillantes de puro enojo.
-Sí, lo sé -convino Shaoran y Sakura se puso rígida, por un momento había olvidado que Shaoran estaba ahí.
Se quedaron de pie uno frente al otro sin decir nada mas al darse plena cuenta de que estaban solos. Era estúpido cómo ambos habían pensado en ese momento durante tanto tiempo y ahora no sabían que decir.
-¿De qué querías hablar? -preguntó finalmente Sakura después de aquellos segundos de silencio incomodo.
-Quiero explicarte bien las cosas Sakura -serio pero a la vez nervioso.
-¿Explicarme? -preguntó aparentando desentendimiento, acababa de recordar todo el tiempo que pasó sin saber nada de él y la desilusión que se llevó la noche anterior al ver que a Shaoran no le parecía lo suficientemente importante como para haberle "explicado" en ese momento.
-Sí Sakura, explicarte -repitió incómodo, notando claramente su rechazo y pensó que lo mejor sería decirle todo directamente- lo que quiero decirte es que... quiero decir… que todo este tiempo he pensado en ti Sakura. No había día en el que no te recordara.
Cada palabra suya fue como aire limpio para sus pulmones, no podía seguir fingiendo mas, su corazón pareció latir con tal fuerza que amenazaba con salir disparado y sus manos temblaban tanto que tuvo que juntarlas para disimular aquel movimiento descontrolado. Su boca simplemente había enmudecido.
Pero el joven chino malinterpretó su silencio. No podía reclamarle nada, toda la culpa había sido suya, sería un milagro que después de tanto tiempo Sakura siguiera sintiendo algo por él.
-Yo solo quería que lo supieras, siento mucho molestarte con esto -pasó como un rayo a su lado y se apoyó en la ventana para salir.
-Shaoran...
Podía jurar que sintió como el alma le regresó al cuerpo después de escuchar el llamado de Sakura. Se giró.
-...yo también he pensado en ti.
Regresó sobre sus pasos y ambos jóvenes se fundieron en un cálido abrazo. ¿Qué otra cosa podría ser mas importante en esos momentos si se tenían el uno al otro?
Todo el dolor y los malos recuerdos desaparecieron cuando hicieron contacto. Fue como una eficaz poción de olvido, la mejor medicina, sin duda.
De pronto, la temblorosa chica sintió como él la liberaba un poco de su agarre, permitiéndole ver sus ojos almendra que brillaban más que nunca. Ambos corazones parecían latir al mismo ritmo mientras veía como esos ojos se acercaban más a ella...
-¡SAKUUURAAAA!
Ambos jóvenes se separaron de sobresalto pues el pequeño Kero acababa de entrar a la habitación en un momento no muy oportuno.
-Kero... -murmuró Sakura con una sonrisa nerviosa- ¿qué haces aquí?
-¿Qué hago yo aquí? -repitió enfadado- ¿Qué hace ÉL aquí?
-Shaoran y yo estábamos conversando, Kero.
-Sí, conversando -repitió con ironía taladrando a Li con la mirada.
Shaoran no se quedó atrás y le devolvió el gesto de igual manera, sin embargo, su mirada cayó de nuevo en Sakura y volvió a sonreír.
-Será mejor que nos veamos en otra ocasión -le dijo Shaoran a Sakura y caminó de nuevo hacia la ventana, se paró en el alfeizar y la miró de nuevo, intentando grabar esa imagen en su mente– adiós.
-Adiós -se despidió Sakura sonriente.
Y saltó. Sakura corrió para alcanzar a ver como caía en el jardín y luego se iba por la calle, hasta que desapareció al dar vuelta en una esquina, se quedó viendo hacia esa dirección por unos segundos mas hasta que estuvo completamente segura de que todo eso había pasado en realidad.
-No me digas que entró por la ventana -gruñó Kero escandalizado- ¿Por qué estabas a solas con ese mocoso?
Sakura se volteó hacia Kero con una sonrisa que no cabía en su rostro y sus ojos verdes parecían dos esmeraldas que brillaban con el sol, tomó al guardián dorado y lo sujetó en un fuerte abrazo mientras se dejaba caer en la cama como en un ensueño.
-Sa...kura... me... falta... aire
Pero la Maestra de las Cartas no le escuchaba pues estaba perdida en las profundidades de la felicidad. Repentinamente se puso de pie dejando libre al guardián.
-Kero, vayamos a la casa de Tomoyo.
-Pero Sakura acabamos de venir de ahí.
Sakura pareció desilusionarse un poco.
-No importa -volvió a sonreír- se lo diré el lunes.
Lo que tenía que contarle no era como para decirlo por teléfono, se dijo. Y volvió a la tarea de guardar su ropa, solo que esta vez tarareaba una canción. ¡Estaba tan feliz!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Hola Eriol, ¿puedo ver a Shaoran?
-No lo creo.
-¿Aún está descansando?
-No, hace un rato salió. No te asustes, lo vi completamente recuperado -agregó al ver la cara de espanto de Meiling– creo que tiene que solucionar asuntos pendientes.
-¿Asuntos pendientes? -repitió pero comprendió de inmediato al ver la picardía en los ojos de Eriol-. Entonces tal vez se tarde un poco.
Contradiciendo lo que Meiling dijo, la figura de Shaoran apareció en el umbral de la puerta.
-No creí que volverías tan rápido Li -dijo Eriol pero de pronto adquirió una falsa seriedad- no me digas que no quiso escucharte.
-Nunca pensé que fuera esa clase de chica -opinó Meiling reprobadoramente.
-Tienes razón aparenta ser bastante tierna.
Los dos hablaban animadamente tomando de sorpresa a Shaoran en un principio pero después empezó a impacientarse.
-Tal vez si le pidieras al joven Ozai que hable con ella -continuo Eriol– no creo que se niegue, se ve que te aprecia.
-Tienes razón, el chico de cabello alborotado -secundó Meiling- creo que Sakura y el eran amigos ¡oh! -exclamó de pronto llevándose las manos a la boca- no creerás que ese chico y Sakura...
-¡¿Quieren dejar de decir tonterías? -explotó Shaoran sin dejar a Meiling terminar lo que iba a decir.
-Ya Shaoran, cálmate o te va a dar un infarto -Meiling tomó a su primo de un brazo y lo obligó a sentarse en un sofá- hablemos de otra cosa.
-Tienes razón -afirmó Eriol- Sakura es importante pero también hay otras cosas que también lo son.
Meiling se volvió hacia Eriol con una mirada que decía "la broma terminó", pero el hechicero de Inglaterra solo se encogió de hombros.
-Shaoran, nuestro clan está en problemas -dijo muy seria la única jovencita del salón y su primo olvidó su enojo.
-Lo supongo, llevo casi once meses desaparecido.
-Mi madre me dijo que hace cuatro meses que ya todo el concilio y los demás clanes están enterados, todo es un caos en Hong Kong.
-Tengo que volver a Hong Kong -dijo un tanto desalentado.
-No creo que esa sea la mejor opción -terció Hiragizawa– tu clan está en medio de una batalla mágica, no lo olvides.
-Sabes bien que esas batallas no son como las guerras de la gente común -le contestó Li– no hay magos por las calles de Hong Kong arrojando hechizos y maldiciones.
-Por eso mismo es mas peligroso, estoy seguro que sabes que hay hechizos que solo funcionan con determinada persona o familia y si mueres, tu clan se destruirá desde adentro al tratar de encontrar un nuevo Jefe.
Shaoran apretó los puños con fuerza, sabía que Hiragizawa tenía razón, tal vez su clan ya empezaba a pelear entre si por el puesto del jefe. ¿Pero que mas podría hacer?
-Entonces que sugieres. ¿Que primero envíe una carta? -dijo irónico- las vías de comunicación cambian casi quincenalmente para que los mensajes no sean interceptados, hace casi un año que no se nada del clan y dudo que Meiling pueda comunicarse.
Meiling bajó la mirada, ella no tenía forma de comunicare a Hong Kong, su madre era la que solía enviarle mensajes o llamadas telefónicas.
-Precisamente una carta era mi sugerencia -dijo Eriol sonriendo, se levantó, caminó hacia la ventana y colocando sus manos alrededor de su boca emitió un silbido lento y suave.
Shaoran y Meiling también caminaron a la ventana pero no vieron nada.
-¿Qué hiciste Eriol? -preguntó Meiling impaciente, pero Eriol solo sonrió.
Repentinamente una pequeña mota negra se dejó ver a lo lejos en el cielo, la cual cada vez se acercaba más y más.
-¿Qué es eso?
-Es... ¿una lechuza? -inquirió Shaoran al ver que a la mota se le veían alas y pico.
-Exactamente Li, que buena vista tienes -celebró Eriol.
Momentos después una lechuza tan negra como la noche aterrizó en la ventana, sus ojos eran grises como si una niebla los empeñara dándole un porte algo misterioso y de una de sus patas colgaba un pequeño cascabel que extrañamente no tintineaba.
-¿Cómo puede servirnos una lechuza Eriol?
-Su nombre es Kage y es una lechuza mensajera Meiling, es el medio de comunicación de los magos en occidente -explicó el inglés– lamentablemente, como no me relaciono con muchos magos, Kage no tiene mucho trabajo -y cubriendo su boca le susurró a Li como si no quisiera que la lechuza lo escuchara– además que prefiero utilizar el teléfono.
-¿Crees que sea seguro enviar una lechuza? -preguntó Li no muy convencido.
-Por eso no hay problema -contestó Eriol ya con tono normal y con la mano apuntó el cascabel- esto es un talismán que protege a Kage de cualquier intento de intervención mágica o no -estiró el brazo y la lechuza se posó en él– lo único que tienes que hacer es escribir la carta y Kage se encargará del resto.
-Entonces supongo que está bien -terminó aprobando Li y se dispuso a escribir una breve carta en donde decía estar bien, su actual localización y por ultimo pedía instrucciones, es decir, si volver o no a Hong Kong. Dobló la carta y la ató a la pata de la lechuza pero ésta no se movió sino que parecía verlo a los ojos- ¿Qué pasa?
-Si no escribes a quien va dirigida tienes que decírselo.
-¿Decírselo? ¿Hablas de decirle a la lechuza?
-Si.
Shaoran vio el rostro de Hiragizawa y supo que no bromeaba, miró la lechuza y sintiéndose tonto dijo:
-Ieran Li.
Apenas y dijo estas palabras, la lechuza extendió las alas y alzó el vuelo saliendo por la ventana hasta volverse nuevamente un punto negro en el cielo y desaparecer.
-Ahora solo hay que esperar.
Shaoran se volvió hacia Hiragizawa quien acababa de decir estas palabras y lo vio acomodarse en un cómodo sofá y servirse un poco de té que estaba a un lado sobre una mesita, y después volvió a ver por la ventana.
-Sí, solo queda esperar -pensó dándole la razón.
Fin del capítulo
Aclaración importante:
Solo quería aclarar que usé el método de mensajería usado en la saga de Harry Potter (ya saben, la lechuza) y quería dejar en claro que el mago de la cicatriz, ni uno de sus amigos o enemigos, se verán involucrados en ningún momento en esta historia, solo me copié su entrega del correo (no me demandes J.K. Rowling) n.n
Así que si no te gusta Harry Potter, no hay problema.
Avances: Shaoran no ha olvidado del todo la plática pendiente con el mago inglés y recibe una noticia que lo sorprende en gran manera, Ozai busca algunas respuestas, sin embargo, encuentra unas que no estaba buscando.
Próximo capítulo: Responsabilidad
