Hello everybody!! (lo escribí bien??) :P
Nuevo cap! :) Quise actualizar antes, pero de verdad no pude, no me dieron los tiempos. Y aquí se viene: la "charla" entre el rubio y la castaña. No estoy muy contenta con el resultado, pero es lo que hay. Ustedes me dirán que tal :)
Los dejos para que lean. Me dejan reviews si?? Porfis!
Besos!
Luii !
PD 1: quizás hayan visto que en el cap anterior decía por el medio Cap VI... eso fue un error.. este es el verdadero =)
PD 2: gracias Fatii y Monalisa por sus comentarios. Los valoro mucho :)
PD 3: Fatii, escuche el tema que nombraste, me gusto, ya que ando con bajones muy seguido.. y el tema es perfecto para esos momentos.
Me muero cada vez que ella mira a otro lado
Mi corazón, mi vida nunca será la misma
Este amor se llevará mi todo...
CAP VI: Pecado Mortal y La Llamada
Draco cerró la puerta y apoyó su cabeza en ella. Había despedido a Theo y Pansy; con quienes estuvo debatiendo y discutiendo por casi dos horas.
Esperaba, deseaba, anhelaba que sus planes funcionaran. También deseaba fervientemente que Potter y Weasley junto con la Orden del Pajarraco terminaran de una maldita vez aquella guerra. Así podría escaparse con ella. Escaparse, alejarse de toda esta mierda.
BASTA! Ella no te recuerda; no sabe quien eres y es probable que jamás lo recuerde, como así también que jamás vuelva a quererte. Y así, durante un rato, se envolvió en pensamientos como esos.
No podía concebir esperanzas. No debía concebir esperanzas. Porque al final esas esperanzas se encargarían de matarlo lentamente, si todo aquello que imaginó, quedaba en nada.
Con parsimonia, se enderezó y se dirigió al largo pasillo, decidido a tumbarse a dormir un rato. Dormir. Dormir para soñar. Soñar con Hermione. Con Hermione y un mundo donde amarse no era un pecado. Un pecado mortal.
Pero al llegar a dicho pasillo, en vez de dirigirse a su habitación, paró frente a la puerta de ella. Consultó su reloj brevemente para luego volver su mirada hacia la puerta. Hacía 8 horas que la castaña se había desmayado para luego quedar profundamente dormida.
Tenía que comprobar como estaba; además de aclararle su situación.
Demonios! Con todo el tema de sus amigos y la revelación de su secreto a estos, había olvidado que tenía que inventar algo para decirle a Hermione.
Improvisar. Siempre había sido bueno en eso. Si se puede considerar a las mentiras como una forma de improvisación.
Respiró profundo y tomó el pomo de la puerta. Aquí vamos! Pensó.
* * * * * *
Al entrar al cuarto, la claridad del sol que se colaba por la ventana lo cegó. Mientras sus ojos se acostumbraban a la luminosidad, avanzó sigilosamente unos pasos. No quería despertarla si dormía; ni tampoco asustarla en caso de que ya hubiera despertado.
Cuando fue capas de recorrer la habitación con la vista, la vio.
Parada frente al ventanal, su figura se recortaba en el sol nacido hace unas pocas horas.
Su vista perdida en el horizonte; el viento jugando con algunos rebeldes mechones de sus cabellos, haciéndolos mecerse y brillar. Su piel, ayudada con la luz del astro rey, emitía un aura poderosa, misteriosa; gloriosa. Toda ella era gloriosa.
Ese aura de misterio junto con el brillo dorado de su pelo la hacían parecer un pequeño sol; un sol terrenal. Un sol que había sido enviado a este mundo para llevar su luminosidad a las almas perdidas como el.
Y el había probado de esa luz. Había disfrutado de su calor y su amor; haciéndole el ser más dichoso del universo entero.
Pero nada de eso existía ahora. Su vida (si así podía llamarse), se había reducido a nada. Una existencia fría y vacía. Carente de cualquier sentimiento placentero.
Pero ella se había convertido en su droga, su elixir. De ahí a que la tuviera siempre presente. De ahí que recordara cada momento junto a ella; tratando de conseguir un poco de aquellas sensaciones y sentimientos que lo embargaron en dichos momentos. Mendigando un poco de aquellas sensaciones.
Mendigando su calor; mendigando su amor. Mendigándola a ella; a toda ella. Mendigando a Hermione. Mendigando su luz; su luz de sol.
El Mendigo de Tu Luz.
* * * * * *
El objeto de sus pensamientos apareció frente a ella, luego de girarse al sentir el inconfundible calor de una mirada poderosa clavándose en ella.
Hermione reparó en el. Desde que había despertado se estuvo preguntando por ese rubio ¿quién era? Se conocían? Donde estaba? Por qué estaba con el allí? Por qué sobre todo se preguntaba; por qué estaba en ese lugar...
Y sobre todo... por qué me resulta tan familiar? ( se pregunto por e n é s i m a vez).
Al observarlo mejor, vio que parecía descompuesto; a punto de derribarse. Respiraba agitadamente; podía ver como su tórax se expandía y volvía su posición original con cada inhalación y exhalación, rápidamente.
Sus manos cerradas en un puño. Sus labios fruncidos en una mueca de... angustia, tal vez? O, ira, quizás. Era difícil de deducir. Era como si una máscara velara sus ojos, impidiendo ver claramente en ellos.
La miraba con una mezcla de sentimientos. Era imposible definir uno solo. Sus ojos eran dos toberllinos sin fin.
y si es mi enemigo?, pensó la castaña. Ante tal pensamiento se quedó rígida. Pero su mente era un caos, tratando de buscar la forma de huir. No sabía que había sido de su varita. Pero podía arreglarse sin ella.
Más se dio cuanto de que aquel hombre no le había hecho nada; y no era que le habían faltado ocasiones. Incluso recordó como ayer en la tarde había tratado de calmarla, sin utilizar la fuerza. Entonces quizás sea un amigo.
Inmediatamente volvió relajarse. Comprobó que estuvo reteniendo el aire por demasiado tiempo; por lo que rompió a respirar profundamente.
Draco observó todos estos cambios en ella, los cuales se dieron en unos segundos. Primero la vio tensarse; sus ojos habían recorridota habitación nerviosamente; para luego recaer en el. Por último sus hombros abandonaron su rígida postura, para dejar pasó a inhalaciones rápidas y profundas, finalizadas con un suspiro.
Durante todo el proceso Draco procuró no mover ni un pelo. Eso la hubiera asustado probablemente. Y el la necesitaba calmada para hablar. Por último pensó:
Bien, se ha calmado... ahora... solo...
-Despertaste. Y al parecer estás mejor también.
Hermione casi pegó un bote al escucharlo. Había desconectado sus sentidos con toda la tensión. Ahora volvía a ser conciente de casa sensación. Sintió el viento y el calor del sol en su espalda. También llegó hasta su nariz un penetrante (aunque no molesto ni desagradable) olor a masculinidad. Este provenía del rubio, seguramente.
Pero hasta ahí llegó todo. No se permitió distraerse más.
Buscó algún significado implícito o alguna emoción transparentada en aquella frase. Pero su voz había sido limpia, lisa.
Ante esto prefirió guardar silencio.
El rubio vio como cada una de sus palabras era fríamente analizada. Y como la castaña parecía reacia a hablarle aún.
Tratando de suavizar aquella densa atmósfera, prosiguió:
- No debes temer. No te haré daño.- O quizás si lo haría, por olvidarte así sin mas de mi, resentido quiso agregar, pero se contuvo. No era su culpa se recordó. Suspiró.
También se sintió tonto aclarando aquello. Pero se obligó a pensar que quizás Hermione estuviera asustada.. Psss....., asustada... es una leona; quizá apenas está intranquila... pensó irónicamente. Pero aún así debía aclarárselo.
Hermione aún no se fiaba del todo. Si no pretendía hacerle daño... por qué no la dejaba marcharse??
Aún así preguntó:
- Y por qué no lo harás?
Cuando la última sílaba abandonó sus labios, ella se arrepintió de lo dicho. Y si cambiaba de opinión? Tonta, tonta, tonta.
Demonios! Que no puede preguntar otra cosa? Draco procesaba a mil por hora, tratando de contestar algo sincero sin revelarse a si mismo.
Optó por otra pregunta.
- Prefieres que lo haga?- su ceja derecha se levantó en signo de incredulidad; también su voz estuvo impregnada de aquel sentimiento y de capacidad. La conversación se estaba volviendo espinosa.
- NOOO! Emm... quiero decir...- Merlín ayúdame, pensó desesperada;- Emm... No es eso... solo que... yo... no... te... entiendo. Si! No te entiendo. Ya sabes, como no recuerdo quién eres...- terminó convincentemente con un encogimiento de hombros.
Unos segundos de confuso silencio, y luego:
- Soy Draco Malfoy. Fuimos compañeros de curso en Hogwarts...
Hogwarts... Malfoy...
Hermione sabía que había algo (probablemente muy malo) acerca del rubio. Decidió dejar esa cuestión para más tarde.
Por alguna razón necesitaba de toda su concentración para expresarse coherentemente. Otro punto a analizar.
- Eras de mi misma casa?- ya sabía la respuesta; aquella posición arrogante y aquel aire aristócrata solo podía ser digno de una serpiente.
- No. Estuve en Slytherin.
Si. Definitivamente lo conocía. Había algo que tiraba de su inconciencia, pugnando por salir.
Draco pudo ver su esfuerzo por recordar. En cierta forma la compadecía. Debía ser difícil no recordar nada... o no.
Decidió continuar:
- De ahora en más vivirás aquí; esta será tu habitación.
Ella soltó un respingo, de nuevo se había perdido en la profundidad de sus cavilaciones.
Le molestó el tono que había usado "Draco, su compañero". Lo había dicho de forma que parecía una orden.
Además ella tenía un departamento. No recordaba hacer salido de el y quería volver.
- Por qué? Por qué no estoy en mi casa? Y por qué debo quedarme? Quiero volver- Luego se sintió maleducada. Su "compañero" la había hospedado... cuánto?? Dos días? Tres?? Otra cosa por averiguar...- quiero decir... te agradezco que me hayas ayudado. Pero preferiría volver. Además, hace cuánto estoy aquí?
Claro! Recuerda lo que quieras! Pensó resentido nuevamente el rubio. Ahora viene lo difícil...
- Este es el segundo día que estás aquí. En cuánto a tu departamento... fue descubierto. Yo te saqué antes de que fueran a por ti. Fin de la historia.- mintió.
- Lo descubrieron? Cómo... quiénes?- antes de que Hermione pudiera terminar, una significativa mirada del rubio le aclaró todo.
"Fue descubierto" pensó. "Te saque antes de que fueran a por ti".
La castaña palideció notablemente. Tanto que Draco casi la socorre. Pero se contuvo. Seria extraño siendo solo un "compañero" como le había dicho.
A Hermione se le ocurrió algo.
- Cómo sabias que me descubrieron? Además el departamento era indetectable, debido a ciertos hechizos. Y por qué me ayudaste? Te estoy agradecida, por supuesto, pero no puedo entender cómo ni por qué...
Retirada, pensó Draco. No podía permitir que siguiera preguntando.
La castaña vio como su interpelado se daba vuelta y se dirigía hacia la puerta para salir. Cómo? No pensaba contestarle? Quién se creía?
Sintió como el enojo empezaba a hacer mella en su calma.
El rubio abrió la puerta con la intención de salir y dejarla sin respuesta. Sabía que se enojaría. No le importó.
De pronto recordó algo, que hizo que se detuviera bajo el marco de la puerta. Giró su rostro lo suficiente para que ella pudiera vislumbrar su perfil y dijo:
- Por cierto, no puedes salir de la casa. La puerta posee una clave que solo yo sé; y no te convendría intentar abrirla sin la contraseña. Créeme.
Posó una de sus manos en el marco, mientras suspiraba largamente. Echó la cabeza hacia atrás; estando siempre de espaldas a la castaña. No quería retirarse; no quería dejarla. Querría quedarse allí por siempre; junto a ella... aún si ella no lo recordaba. Su presencia en si ya lo reconfortaba.
Luego agregó:
- Los elfos están a tu disposición. Puedes pedirles lo que sea. Menos que te saquen de aquí o algo parecido. Tendrás tus cosas aquí por la tarde, hoy.
Sin más, abandonó la habitación; y con ella un trozo de su alma. Siempre un trozo de el se quedaba con la castaña.
No pudo ni siquiera dar un pasó más cuando un dolor lacerante le recorrió el brazo izquierdo. Draco cayó de rodillas al suelo, apretando dicha extremidad con su mano para aplacar el dolor.
El los estaba llamando. Y al parecer estaba furioso.
