Bishoujo Senshi Sailor Moon: La Alianza

Episodio 7: El extraño joven que ve el futuro

Las cosas no iban para nada bien. Los dos seguían conversando y riendo. Sobre todo

Ami, quien parecía estar muy feliz por el regreso de Greg. Mientras tanto, yo, con el corazón

estrujado por los celos, seguía observando la escena desde lejos junto con Makoto y Julian.

-No lo puedo creer-, le dije a Julian. -Después de lo bien que la pasamos el

sábado...-

-Yo conozco a Ami-, respondió él. -Debe tenerle mucho cariño a ese tipo para

comportarse así con él. Pocas veces la he visto con esa alegría.-

"¿Alguna sugerencia, Makoto?", le pregunté.

"No, ya te he dicho lo que debes hacer. Ahora, si quieres quedar como un pobre

despojo humano, arriésgate. Estoy segura que Ami te ignorará por completo."

"Oye Nakago", dijo Julian, "creo que ella tiene razón."

Vaya, que buenos amigos tenía.

-Julian, ven conmigo, por favor. Vas a serme de mucha ayuda. Además, no quiero ir

solo.-

Julian suspiró, resignado a hacerme caso.

-Bueno, está bien, pero no pienso decir nada.-

"Espéranos un momento", le dije a Makoto. "Trataré de acercarme amablemente primero..."

"Sólo espero que no hagas una tontería."

Julian y yo nos dirigimos hacia Greg y Ami. Los cogimos en plena risotada.

"Así que, ¿divirtiéndose mucho por acá, no? Perdón por interrumpirte Ami."

Ambos voltearon a vernos.

"¡Ah, Nakago! Él es Greg... ¿recuerdas que te hablé de él, no?"

Greg nos observó a mí y a Julian detenidamente. No era la gran cosa este tipo. No

era muy alto, y tenía una apariencia algo frágil.

-Oye Julian-, le dije, -¿tú crees que es bien parecido?-

-No puedo opinar sobre eso, Nakago. Soy hombre, como él.-

-Ah, tienes razón. Disculpa por mi tonta pregunta.-

Miré a Greg directamente a los ojos, y le ofrecí mi mano derecha (a pesar de ser

zurdo, tenía que usar mi brazo derecho pues en el izquierdo SE SUPONÍA que la herida aún

me dolía, y no debía levantar sospechas).

"Hola. Mi nombre es Nakago Tsukino."

"¿Tsukino? Tú debes ser el primo de Usagi."

No, que va...

Ami presentó a Julian con Greg, y ambos se dieron la mano. En esos instantes yo estaba

muy concentrado en tratar de llevar adelante la situación lo mejor posible, escuchando

atentamente las palabras de Greg, y midiendo bien las mías. Podría decirse que estaba algo

desconectado de la realidad, y fue por eso que no me percaté de algo, algo que no pasó

desapercibido para Julian.

-Nakago, ¿sentiste su mano? Estaba llena de sudor. Parece estar nervioso con nuestra

presencia.-

Sentí dicho líquido escurriendo por mi dedo medio, y me limpié disimuladamente en el

pantalón.

-Que asco... No me había dado cuenta, Julian. Quizás tenga alguna relación con

nosotros. ¿Tú qué opinas?-

-No lo sé, no estoy seguro. Lo mejor será preguntarle algo, algo de forma indirecta.-

-¿Quieres que le diga algo?-

-No, no te molestes. Yo lo haré.-

Julian se acercó a Greg. Su determinación me sorprendió. Parecía estar muy interesado

en la misión... bueno, comparando esta actitud con su actitud anterior. Eso era bueno, pues

yo no tenia mucho interés en estar haciendo indagaciones.

"Greg", comenzó Julian, con voz seria, "¿por qué has vuelto a venir a Tokyo? Por lo

que sé, dejaste esta ciudad hace un buen tiempo, al parecer, por ninguna razón en especial.

¿Por qué? ¡Ima kotaenasai!"

Vaya Julian, que indirecto eres. Y encima le gritaste.

"Bueno", respondió Greg, "sólo quería estar cerca de Ami nuevamente."

Esa respuesta hizo que Julian se atragantara, Ami se ruborizó, y ya se pueden imaginar

como me sentía yo en ese momento. Traté de conservar la calma, pero no pude lograrlo, y se

me salieron las palabras.

"¡¿Cómo que 'quería estar cerca de Ami nuevamente'?! ¡¿Qué clase de estúpida respuesta

es esa?!"

Julian volteó a verme, como diciendo '¿estás loco?'. Ami estaba un poco avergonzada.

-Por favor, Nakago... déjame esto a mí. Me he dado cuenta de que Greg...-

Las palabras de Greg lo interrumpieron. Muy molesto, nos dijo,

"Está bien, si de verdad lo quieren saber, vine porque sentí que su seguridad y la

de sus amigas está en peligro. Solamente quería estar seguro de que no le había pasado

nada. ¡Supongo que ustedes no tienen nada que ver con eso! ¡¿No es así?!"

"Por favor, Greg, no sigas", dijo Ami. "Nakago no sabe nada acerca de tus habilidades."

La súplica de Ami surtió efecto en él, y lo vi más tranquilo a partir de ese momento.

Por mi parte, decidí retirarme para no complicar más las cosas.

"Claro que no tengo nada que ver con eso, Greg. Lo último que desearía sería ver a

Ami en problemas. Espero... que sepas entender lo que te estoy diciendo."

Ami se ruborizó nuevamente (que chica más sensitiva). Luego de esto, me fui con Julian.

"Omae-tachi...", alcancé a escuchar, por parte de Greg.

Clase de anatomía... muuuuyyy aburrido. Decidí hablar con Julian acerca de Greg

en ese momento.

-Julian, ¿qué es lo que ocurre con Greg? No creo que él sea uno de los guerreros.-

Luego de unos segundos, me respondió.

-La verdad no podría asegurar eso, pero todo es posible. Una de mis habilidades es

sentir el peligro, y siento algo peligroso en él. Algo que nos puede afectar a ambos.-

-Yo también puedo hacerlo. Y no siento nada de peligroso o extraño en él. Es sólo

un payaso, nada más.-

-No, no pienses así de él. No lo tomes a la ligera. Lo que ocurre es que te estás

dejando llevar por tus sentimientos. ¿Recuerdas lo que dijo Ami hace un rato? Le pidió a Greg

que no siguiera peleando contigo pues tú no sabías nada acerca de sus habilidades.-

-Me pregunto a qué se refería con eso. Creo que voy a preguntárselo a Ami.-

-No, deja que yo lo haga, Nakago.-

-¿Tú? No gracias. Ya me has demostrado con cuanta sutileza haces las cosas.-

El timbre sonó, indicando el final de las clases.

"¡Por fin!", me dije a mí mismo. Que aburrida había estado la clase.

Greg se acercó al sitio de Ami, que obviamente también era el mío. Mientras yo guardaba

mis cosas, pude escuchar que hablaban, pero no entendía claramente sus palabras. Pero parecía

como si Ami lo estuviera animando a hacer algo.

"Vamos, díselo...", decía ella.

"No, no estoy muy seguro de que vaya a ocurrir..."

Yo no le di importancia. Estaba molesto y quería salir de ahí. Le pasé la voz a Julian

para que nos fuéramos, y justo cuando lo estabamos haciendo, Greg me llamó.

"¡Nakago! Ten... ten cuidado al salir del salón..."

¿Qué tenía ese? ¿Acaso era una broma?

"No sé de qué me estas hablando. Ami, adiós."

"Ya te lo advertí, luego no te quejes", me dijo él.

"No necesito tus advertencias", respondí, con ira.

Ni bien di dos pasos desde el momento en que crucé la puerta cuando de repente sentí

un enorme impacto en la parte izquierda de mi rostro. Mi poder para sentir el peligro de un

ataque había funcionado, pero yo no reaccioné a tiempo. Caí de bruces al suelo.

"He estado esperando desde hace mucho para pelear nuevamente contigo..."

Yo volteé, para ver quién había sido... ¡Era Ken! ¿Pero cómo había logrado golpearme

ese idiota sin que yo me diera cuenta? Diablos, sí que me había dolido ese puñetazo. Empecé

a sangrar por la boca. Me levanté, adolorido. Julian corrió hacia mi lado.

"¡Vamos, que esperas! ¡PELEA!"

"Nakago, ¿estás bien?", me preguntó Julian.

"No... ¡No estoy bien! ¡Ahora va a ver este infeliz!"

Me preparé para luchar contra Ken. ¡Que tipo más duro era! No quería entender que no

tenía ninguna posibilidad contra mí.

Greg y Ami salieron del salón, apresuradamente. Usagi y Makoto, seguramente alertadas

por toda la bulla, también se hicieron presentes. Y además, un montón de curiosos formaron

un círculo alrededor nuestro. Ya me estaba ganando fama de pleitista, y todo por culpa de

la terquedad de Ken.

"¡Eres un animal!", exclamó Usagi, acercándose a el. "¡¿No ves que tiene una venda en

el brazo?! ¿Cómo quieres pelear así contra él?"

"¡Tu cállate! ¡HAZTE A UN LADO!"

Ken le dio un empujón a mi prima... y la mandó a volar. Usagi quedó tirada en el piso.

"¡USAGI!"

La pequeña chispa de ira que tenía en mi interior tras el golpe de Ken se convirtió

en un gran fuego que me quemaba las entrañas. No era ira, ni furia, era algo mucho más allá

de todo eso. Sólo lo que dije en ese momento puede explicar como me sentía.

"Ahora sí... ¡MALDITO SEAS, BASTARDO! ¡Todo tiene un limite, miserable malnacido...

VAS A DESEAR ESTAR EN EL INFIERNO!"

Julian trató de detenerme sujetándome del brazo, pero yo me solté de él.

-¡Nakago, no hagas nada! ¡Todos te están viendo!-

-¡NO ME IMPORTA!-

Ken trató de defenderse, pero yo era muchísimo más veloz que el. Lancé una lluvia de

golpes, y todos ellos cayeron sobre su cuerpo. Estaba tan furioso que creo que use mi

máximo potencial, y los golpes debieron verse muy veloces para los demás. Ken empezó a caer,

pero antes de que tocara el suelo le lancé una patada y lo estrellé contra la pared.

Quedé exhausto. Había acabado con toda mi energía. Cuando uno está colérico puede hacer

grandes cosas.

Iba a seguir, pero alguien me cogió el hombro. Era Makoto.

"Nakago, creo que ya ha sido suficiente", dijo, con voz muy seria. Luego me habló

en voz baja.

"¿Eres tonto? ¡Mira cómo te están viendo todos!"

Volteé a ver a los demás. Había una gran cantidad de gente, sobre todo chicos y chicas

del salón, y todos ellos estaban boquiabiertos. Recordé las expresiones de las amigas de Usagi

cuando vieron a Elías en acción. Justamente eso estaba pasando ahora, pero conmigo.

"¡Usagi!", grité, mientras corría hacia ella. "¿Estás bien?"

"Sí... sí, estoy bien, no te preocupes...", respondió ella, sorprendida. "Creo que

yo debería de preguntarte eso a ti. ¿No sentiste dolor al hacer... eso?"

¡Maldición! ¡Se suponía que estaba herido! La herida ya no me molestaba tanto pues

al ser uno de los guerreros de Lambda tenía un gran poder de recuperación, pero yo no podía

decirle eso a ella.

"Claro que sí. No sabes como me está doliendo el brazo ahora.", respondí, fingiendo

que sentía molestia en mi herida. "Pero cuando te vi en el suelo sentí una gran ira que no

pude controlar."

"Esa debió de ser la adrenalina", dijo Ami, mientras se acercaba junto con Greg y

Julian. "Cuando uno se encuentra en situaciones de extrema ira o peligro la adrenalina

aumenta y uno es capaz de hacer ese tipo de cosas."

"Sí", dijo Julian, tratando de que esa explicación sirviera para calmar un poco el

asombro de los demás, "eso debió de hacer sido..."

"Nakago, ¿dónde aprendiste a pelear así?", inquirió Greg.

Todos voltearon a verme. En ese instante recordé lo que él me había dicho antes de

que saliera del salón.

"Digamos que es un don que tengo", le dije, "como el tuyo de predecir el futuro."

Tras el incidente, Greg, sin que nadie se diera cuenta, me dijo que quería hablar

conmigo. Me llevó al baño de la escuela para ahí poder hablar a solas.

"Bien, aquí nadie podrá escucharnos", dijo él.

Yo estaba furioso. ¿Qué quería ese? Ya tenía suficiente con lo de Ken.

"Lo que tengas que decir, dilo rápido. Quiero irme de..."

"¡Nakago, ten cuidado! ¡Una sombra se está materializando detrás tuyo!"

¡¿Qué?! ¡No en ese momento! ¡No podía transformarme en frente de él! Tras escuchar

su advertencia, volteé inmediatamente... pero no había nada.

A pesar de eso, dada mi naturaleza de guerrero, sentí cierto peligro detrás mío...

y pude voltear a tiempo para detener el puño de Greg con mi mano.

"¿Eso es lo que querías, Greg? ¿No viste lo que hice hace un rato? Estás perdiendo

tu tiempo si crees que puedes vencerme."

"Pero... ¡¿cómo?! ¡Entonces también tuviste que haber sentido si había una sombra

ahí o no!"

"¿Y cómo querías que reaccione, si tú gritaste de esa manera?"

"¡Eso quiere decir que puedes sentir el peligro! ¡Tú eres..."

"¡Cállate! ¡No tengo por qué darte explicaciones!"

Luego de eso, lo mandé al otro lado del baño de un simple empujón. Greg se levantó,

adolorido, con una mirada de odio, y empezó a gritarme.

"¡Lo sabía! ¡Sabía que tú no eras un tipo normal! Ninguna persona común y corriente

es capaz de sentir el peligro de esa forma, ni moverse a una velocidad tan sorprendente.

¡¿Y ahora estás pensando en hacerle daño a Ami, no es así?! ¡Dime qué te propones, o de

lo contrario le diré a Ami y las demás acerca de ti y de tu amigo Julian!"

¿Qué cosa? ¡Masaka! ¿Decirle a todas acerca de mí y de Julian? ¡¿Acaso él sabía

quiénes éramos nosotros dos en realidad?! Pero... no podía ponerme nervioso en ese momento.

Tratando de aparentar calma, caminé hacia Greg y lo cogí del cuello de la camisa.

"Eres un estúpido. No tengo la más mínima idea de lo que estás hablando. ¿Quiénes

crees que somos?"

Él esquivó mi mirada. A lo mejor iría a retractarse de lo que había dicho.

"Yo... aún no lo sé, pero siento algo extraño en ustedes, y también sé que algo malo

le pasará a Ami muy pronto. Por lo tanto, ustedes son los primeros sospechosos."

Lo solté. Apenas podía sostenerse en pie.

"Pronto descubriré la verdad acerca de Julian y de ti, y entonces Ami se dará cuenta

de su maldad..."

"Sabes", le dije, un poco más calmado, "reconozco que sabes actuar."

"Ya he tenido que pasar por una experiencia similar."

Pasé por su lado, y salí del baño. Estaba muy preocupado por las palabras de Greg.

Primero, porque él ya sospechaba que Julian y yo no éramos personas comunes. Además, si

él podía predecir el futuro, era seguro que algo le pasaría a Ami, como él había dicho.

Ese tipo... no era normal. Julian tenía razón acerca de él.

Cuando salí sólo encontré a Julian, y Eta estaba con él. Las demás chicas ya se

habían ido.

"Vaya, por fin saliste", dijo Eta. "¿Qué ocurre? Te noto intranquilo."

Al principio pensé en no decirles nada a ambos, pero luego cambié de opinión, pues

tarde o temprano, Eta tendría que enterarse. Así que les conté acerca de mi pequeño

enfrentamiento con Greg.

"¡Ja!", exclamó Julian. "Desde el primer momento en que lo vi, sabía que había algo

extraño en él. ¿Y dice que nosotros somos un peligro para Ami? Está loco de remate."

"Sí, tienes razón", respondí. "Pero no olvides que él predijo lo que iría a pasarme

con Ken. Entonces, lo de Ami también debe ser verdad. Tenemos que vigilarla."

"De todas formas, es obvio que él ya sospecha de ustedes", nos interrumpió Eta,

"aunque aún no está seguro de su verdadera identidad. ¿No han pensado en la posibilidad

de que él puede ser uno de los guerreros?"

Julian y yo nos quedamos con los ojos bien abiertos, y luego miramos a Eta.

"¡DE NINGUNA MANERA!", protesté yo. "¡¿Cómo puede él ser uno de nosotros?!"

"Todo es posible, Nakago, recuérdalo", dijo Julian, un poco más serio. "No olvides que

él tiene una habilidad especial. Eso lo hace un posible candidato."

"Tendré que investigarlo", dijo Eta.

Algo dentro de mí me decía que no era posible que él fuera uno de nosotros. Y así

se lo dije a Eta y a Julian.

"¡Pues yo creo que sí es un guerrero!", dijo Julian. "¡Tras lo que ocurrió con Ken,

ahora sí estoy más seguro!"

"Si quieres, podemos apostar..."

"¡Muy bien! ¿Castigo, premio, o reto?"

"Reto, Julian. Si no la apuesta no tiene sentido. ¡El perdedor deberá besar a una

de las SAILOR SENSHI!"

Julian se puso pálido, era obvio que no le gustaba la idea.

"... Eso es demasiado atrevido, Nakago..."

"¿Qué pasa? ¿Eres cobarde o que?"

Había lastimado su orgullo. Eso era más que suficiente para que él aceptara.

"¡CLARO QUE NO! ¿A cuál de todas?"

"¡Chicos", exclamó Eta, muy molesto. "¡No puedo creer que estén haciendo bromas con

una situación tan seria! ¿Acaso no entienden que Greg puede saber quiénes son ustedes en

realidad?"

Por fin otro fin de semana. Esa noche se iría a saber quién de los dos recibiría el

reto de tener que besar a Sailor Mars. Julian y yo habíamos tenido una larga conversación

la noche anterior en su casa (sin la presencia de Eta, desde luego), decidiendo cuál de

todas sería la elegida. Dado que Julian sólo conocía a Sailor Moon (el resto de las Sailor

estaba con la cabeza enterrada sobre el piso cuando él llegó), yo le di una descripción

de cada una de ellas.

"Entonces", dijo él, "si pierdo, me gustaría mucho tener que besar a Sailor Jupiter."

"¡NO! ¡DE NINGUNA MANERA!"

"¿Eh? ¿Y por qué?"

"Bueno...", dije, tratando de buscar una salida, "eh... ¡Porque ella es más alta

que tú! ¿Cómo harás para llegar hasta sus labios?"

"Hmmm... buen punto."

Y así, fuimos descartando a las demás, hasta que quedó Sailor Mars. La maldita se

había burlado de mi discurso... pero como yo iba a ganar, entonces no había problemas.

Durante los últimos días había tenido que soportar la presencia del maldito de Greg

en todas partes. Greg hablando con Ami, Greg ayudando a Ami con sus cosas, Ami enseñándole

matemáticas a Greg... Muy pocas veces lograba hablar con ella, pues en todo momento, ambos

estaban juntos. Es algo muy horrible ser ignorado por la chica que quieres. Julian nunca se

quejaba de nada (bueno, dicho sea de paso, tampoco mostraba interés en ninguna chica), y

debo admitir que él era más responsable que yo con respecto a nuestra misión.

"Espera a que te guste alguien", le comenté yo, "para que veas lo que se siente."

"¡Por favor! Ya te he dicho varias veces que yo puedo ayudarte. Trataré de hablar

con ella..."

"¡NO! Es algo que debo resolver por mi cuenta."

Así tenía que ser. Por lo menos eso era lo que yo pensaba.

Otro sábado, otro amanecer... Iba a sentirme peor si me quedaba tirado en la cama todo

el día. Eta me había enseñado a no encerrarme en mí mismo si es que tenía algún problema. Así

que decidí salir a dar una vuelta, sólo para despejarme un poco.

Cuando terminé de asearme bajé a la cocina, y justo en ese instante escuché el timbre.

"Ah... hola Rei."

Su rostro no mostraba expresión alguna. No estaba nerviosa, estaba muy calmada, pero

por su fría voz me di cuenta que no le alegraba encontrarme.

"Hola. Necesito que le digas a Usagi que venga a mi casa esta tarde. Dile que es

muy importante", dijo ella, con mucha brusquedad. No me sorprendió mucho su actitud, pero

de todas formas no tenía ganas de discutir con ella.

"De acuerdo", le dije, y ella se fue sin darme las gracias. Eta se acercó a la puerta

y alcanzó a verla mientras se iba.

"¿Es esa chica Rei, no? Oí como hablaron ustedes dos."

"Sí, era ella. Insisto en que la investigues. Es demasiado hostil conmigo."

"Bueno, pero cuando tenga tiempo. Por ahora ella no es la prioridad."

Eta y yo fuimos a la cocina para tomar nuestro desayuno.

"Nakago, recuerda que esta noche tendremos una reunión en la casa de Julian. ¿Ya

pediste permiso para quedarte en su casa?"

"Sí, no te preocupes", le aseguré yo. "Me alegra que mi tía no sea tan estricta

conmigo. Si le decía a mi madre que tenía una invitación para ir a dormir a la casa de un

amigo, ella hubiera dudado de mi heterosexualidad."

"¿En serio? Que extraño... Bueno, no te olvides de llevar contigo tu pluma de

transformación. La última vez la dejaste tirada sobre tu escritorio, y yo tuve que..."

Unos pasos apresurados que provenían de las escaleras nos puso alerta a ambos. Era

Usagi, que parecía estar un poco apurada. Su gata venía pisándole los talones.

"¡Oh no! ¡Ya es tarde! ¡Le prometí a Mamo-chan que desayunaría con él!"

Ah, era eso.

Recordé a Rei, y pude alcanzarla antes de que saliera por la puerta.

"¡Oye, espera! Rei vino hace unos minutos. Me pidió que te dijera acerca de una

reunión en su casa esta tarde."

"¿Dijo para qué era?", preguntó ella, con voz jadeante.

"No, sólo dijo que era muy importante. A lo mejor ya llegaron los últimos cosméticos

de Yanbal, Usa."

"¡JA, JA!, ¡mira como me río! Bueno, gracias por decírmelo. ¡Nos vemos mas tarde!"

"¡Y dile a tu amiguita Rei que no me trate tan mal!", alcancé a gritar.

Di media vuelta, y vi a la gata de Usagi, quien me observaba fijamente. Yo la cogí,

acariciándola. Ella dio unos cuantos ronroneos apagados.

"Kawaii... Pues con razón te pusieron Luna. Nunca había visto un gato con una marca

similar en la frente... bueno, aparte de Eta."

Era extraño, parecía como si la gata me observara con temor...

"A lo mejor si me estoy volviendo algo paranoico", pensé yo, pues Eta era el único

gato en el mundo con conciencia.

La dejé en la entrada de la cocina. Eta tomaba un plato de leche.

"¡Eta! Yo creo que ya es hora de que hagas las paces con ella. ¡Luna, ve con él

a tomar la leche!"

Luna volteó a verme, y tras unos segundos, se encaminó muy lentamente hacia Eta.

"¡Nakago! ¡Llévatela de aquí! ¡Me va a matar!"

La gata se detuvo en seco y se quedó inmovilizada.

"¿Qué te pasa Luna? ¿Eta te ha hecho sentir mal?"

Como una exhalación, la gata pasó por mi lado, saltó por encima del sillón y luego

hacia la ventana, de donde escapó a la calle.

"Nakago, me pregunto qué le da de comer tu prima a esa gata."

"No, seguro se espantó porque te escuchó hablar. Pero alégrate, ya no te volverá a

molestar."

"Eta", le dije al anaranjado gato, mientras cogía mi casaca, "saldré durante algunas

horas. Vendré a almorzar, y luego podemos irnos a la casa de Julian. Me costó mucho trabajo

conseguir la dirección de Greg, así que por favor no dejes que te descubra."

"Hai", respondió él. "Ahora mismo saldré hacia allá. Oye, dudo mucho que él sea uno

de nosotros."

"¿Por qué?"

"Simplemente, porque no siento ninguna energía. Existe la probabilidad de que su

energía sea muy débil como para sentirla desde esta distancia, pero es muy difícil que eso

ocurra. Los guerreros de Lambda poseen una gran aura de combate fácilmente reconocible, al

menos para mí."

"Entonces eso quiere decir que no hay mas guerreros en Tokyo, si es que no estás

sintiendo nada."

"La princesa me dijo que sólo sentiría la presencia de un guerrero cuando fuera

necesario. Entonces sería imposible que Greg fuera un guerrero, pero de todas formas no

quiero tomar riesgos."

Pero era obvio que Greg no era uno de nosotros.

"Ja ja ja...", pensé yo, "Julian debe ir preparándose para el beso..."


"¡Ima kotaenasai!" - ¡Responde ahora!

"Omae-tachi" - Ustedes, con algo de rudeza (una forma más fuerte es "kisama-tachi", si

Greg hubiera dicho eso, Nakago hubiera trapeado el piso con él).

"¡Masaka!" - ¡No puede ser!

"Kawaii" - Lindo/linda (Cute para los que sepan inglés).

"Hai" - Sí