Notas de la Autora: ¡Hola! otro día, otro capítulo, mis estimados lectores. Este es un poquito más largo de lo habitual, lo cual supongo que les agradara =). Me han llegado preguntas sobre la duración del fic y les digo a todos que vamos algo así como en la mitad, así que para los que creyeron que se estaba acabando… no, no, no.

Esta actualización esta dedicada, nuevamente, a mi primita que salió recién de una pequeña operación. Ya sabes mi pequeña saltamontes, te quiero muchísimo y espero que este capítulo te haga sonreír un poquito, al menos yo lo hice mientras lo escribía.

Como siempre, les agradezco desde lo más profundo que inviertan tiempo y palabras en mi historia. Adoro sus comentarios y mis dedos se aceleran con tan bellas palabras.

Por último debo agregar que la canción que titula este capítulo es una de mis favoritas y me hubiera gustado poner toda la letra, pero creí que con ese trozo sería suficiente. Les pido que la escuchen y la amen, cada vez que la oigo pienso en Harmony xD. Bueno, espero que a ustedes también les guste y que las otras canciones que agrego también sean de su agrado.

Sin más que decir…

¡Disfruten la lectura!



Capítulo 6: First Time

We're crashing
Into the unknown
We're lost
in this
But it feels like home
I'm feeling alive all over again
As deep as the sky under my skin
Like being in love, she said, for the first time
Maybe I'm wrong, I'm feeling right
where I belong with you tonight
Like being in love to feel for the first time

First Time – Lifehouse.

Sin aliento.

Así se sentía el joven de la cicatriz. Harry estaba camino a su hogar en el taxi que había tomado fuera del edificio de Hermione. El recuerdo de los labios de la castaña golpeó su cerebro y casi automáticamente llevó sus dedos hasta sus propios labios. Formó una pequeña sonrisa y cerró los ojos, podía jurar que el sabor de Hermione aún estaba en sus labios; sonrió más ampliamente y apoyó su cabeza por completo en la cabecera del asiento.

Una agradable sensación en el estómago y una alegría incontenible lo estaban atacando desde que había abandonado el departamento de la castaña. Se sentía tan revolucionado como un quinceañero que acaba de descubrir lo que es enamorarse, su corazón arremetía fuertemente contra su pecho y no podía dejar de sonreír. Hace tanto tiempo que no se sentía así de bien, hace tanto tiempo que… Ginny no lo hacía sentir así.

"Ginny". Aunque quisiera no podía olvidarse de ella, ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Qué significaba todo esto? ¿Cómo podía sentirse así con Hermione si estaba en una relación con Ginny desde hace años?

El peso de la culpabilidad le dejó una amarga sensación en la boca. En pocos minutos debía enfrentar a la pelirroja y la inseguridad se apoderó de él, no sabía qué debía decirle.

"Debo decirle la verdad". Harry consideró la honestidad como la mejor herramienta, siempre se había quejado por la falta de honestidad de sus mayores cuando estaba en Hogwarts, sabía que sería muy hipócrita de su parte ahora hacerse el desentendido con esta situación. La pelirroja merecía explicaciones y tendría que dárselas cuando la viera.

El ojiverde suspiró y el taxista le informó que ya habían llegado a su destino. El ojiverde jamás había sentido tan profundamente el significado de esa palabra como ahora; le pagó al conductor y se bajó del automóvil. Esta dispuesto a ser sincero con su novia, pero no estaba seguro de cómo ella iría a reaccionar.

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Hermione estaba recostada en su cama, mirando hacia el techo. Una sonrisa estaba impregnada en su rostro desde el momento en que el ojiverde había cruzado la puerta de su departamento; siempre había creído que jamás tendría la oportunidad de besar a Harry y por primera vez en su vida agradecía estar tan equivocada. Sabía que solo había sido un beso y que seguramente debía sentirse mal por lo incorrecta que era la situación, pero no podía más que recordar la presión de los labios de Harry contra los suyos. Y es que no había sido ella la que se devolvió sobre sus pasos luego de una dramática salida, no había sido ella la que la observó con vivo deseo en sus ojos y finalmente no había sido ella la que lo besó como si no hubiera un mañana; ¡Había sido Harry! Él y solo él había hecho todo eso, solo él podría dejarla en tal estado de alegría, solo él era al que ella amaba.

La castaña se sentía en un sueño, toda la situación le parecía irreal. A pesar de recordar a Ginny y lo culpable que debía sentirse, se permitió ser egoísta por una noche, solo por esta oportunidad quería pensar en ella y en el dulce sabor de los labios de Harry.

La sonrisa seguía en su rostro y solo podía ampliarla, quería decirle a todo el mundo lo mucho que amaba al ojiverde, que jamás amaría a alguien tanto como a él y que solo sería más feliz cuando él posara sus labios nuevamente sobre los de ella.

Hermione contuvo un gritito de emoción, estaba tan extasiada que dudaba poder conciliar el sueño esta noche. Las mariposas en su estómago habían llegado para no irse y eso solo la hizo sonreír más. Durante esta noche la castaña se permitiría olvidarse del mundo; por primera vez en mucho tiempo se sentía completa y el único causante de eso era Harry, y podía jurar por el mismísimo Merlín que nadie más podía hacerla tan feliz como él. Después de todo siempre había sido Harry, solo Harry.

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Toda intención del ojiverde de hablar seriamente con su novia se había visto opacada cuando, al ingresar a su departamento, notó el arreglado escenario que Ginny había preparado. Frente a sus gafas se encontraba un romántico ambiente; luz tenue, velas, una elegante mesa y cubiertos, y por supuesto, Ginny con una enamorada expresión en su rostro.

Al fin llegaste, Harry – Una muy arreglada Ginny se acercó hasta al ojiverde y lo besó suavemente en los labios.

Hola, Ginny – La pelirroja le sonrió y él también formó una pequeña sonrisa en su rostro - ¿Estamos celebrando algo? –

No, solo quería hacer algo especial. Ya sabes, últimamente hemos tenido unos cuantos problemas y quise hacerte esta cena para que hagamos una especie de borrón y cuenta nueva – Ginny tomó el abrigo de Harry y este no pudo evitar sentirse incómodo, hace unas cuantas semanas hubiera agradecido profundamente este gesto de su novia, pero ahora le parecía tan inapropiado.

No tenías que molestarte, ¿Sabes? –

No es una molestia, al contrario… solo quiero que todo vuelva a la normalidad, que todo sea como antes – Ginny tomó su mano y la apretó, él simplemente asintió y caminaron hasta la mesa. El ojiverde la ayudó a sentarse y luego fue hasta su lugar.

Todo luce exquisito – El joven de la cicatriz decidió que, al menos por esta noche, no podía tener la conversación que quería tener con Ginny; ella se veía tan ilusionada con todo esto que resultaba imposible decirle que acababa de besar a su mejor amiga. Definitivamente eso la destrozaría y sabía que ella merecía una noche más de tranquilidad, ya habría tiempo para esa conversación.

El resto de la velada fue apacible, ambos habían conversado de temas ligeros y la cena resultó ser una buena forma de tranquilizar el ambiente. Harry se había limitado a beber una copa de vino solamente, pero Ginny se sentía, evidentemente, mucho más festiva que él y se permitió beber un poco más de lo habitual.

Creo que ya es hora de ir a dormir – Harry se levantó de la mesa y se acercó hasta ella – Vamos – Ginny tomó la mano que él le tendió. La pelirroja estaba un poco mareada y para evitar percances, Harry la tomó en brazos y la llevó hasta el cuarto.

Eres mi príncipe azul, Harry – El ojiverde sonrió y comenzó a sacarle los zapatos – No sé que haría sin ti… prométeme que siempre estaremos juntos – El ojiverde sintió la mirada de ella posarse sobre él y de pronto sintió que su voz se había escondido – Harry – Ella tomó su rostro, obligándolo a mirarla.

Ginny, estoy tratando de quitarte esto para que puedas acostarte –

Promételo – Harry tragó saliva.

Amor, estoy cansado… ¿Podemos hablar de esto mañana? – él se soltó de su agarre y terminó de sacarle los zapatos.

Ojalá no te costara tanto prometerme algo tan simple – La pelirroja se comenzó a sacar su vestido y el ojiverde le dio la espalda mientras se sacaba el pantalón.

Dijiste que querías hacer borrón y cuenta nueva… no empecemos de nuevo con las discusiones – Ginny decidió omitir lo recién ocurrido y se acercó hasta él cubierta solamente con su ropa interior.

Tienes razón, deberíamos sellar esta noche de otra manera – Ginny lo ayudó a deshacerse de su camisa y comenzó a besarlo urgentemente en los labios. Harry se sintió sofocado, trató de cerrar los ojos y seguirle el juego a Ginny, pero cuando ambos cayeron en la cama la situación comenzó a hacerse insostenible. La pelirroja comenzó a besar su cuello y acariciar su cabello, fue ahí cuando Harry recordó los labios de la castaña y no pudo seguir más.

Ginny… - El ojiverde intentaba detenerla, pero ella no quería escucharlo – Ginny – Harry tomó su rostro y la pelirroja lo observó – Estoy cansado –

Por favor Harry, te necesito – La lujuria estaba impregnada en los ojos de la menor de los Weasley.

De verdad estoy muy cansado, ¿Podríamos hacer esto otra noche? – Ginny no podía creer lo que su novio le decía.

¿Estás bromeando? –

No, lo siento Gin, pero realmente quisiera dormir – Ella suspiró y se bajó de él.

Como quieras – Totalmente frustrada, la pelirroja se puso su camisón de dormir y se metió en la cama seguida de Harry.

Buenas noches – El ojiverde apagó la lámpara junto a él y se apegó a la pelirroja abrazándola, esperaba que ese gesto disminuyera su enojo.

Buenas noches – Ginny también apagó la luz junto a ella y se acurrucó en los brazos del moreno, no sabía qué le pasaba a su novio, pero intentaría tratar de ser un poco más comprensiva con él, después de todo Harry valía el esfuerzo.

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Buenos días, Luna – La rubia observó a la castaña con escrutadores ojos, algo en ella lucía diferente, se veía radiante y feliz; estado muy alejado al cual ella sabía que estaba durante el último mes - ¿Luna? – La ex – Ravenclaw abrió sus ojos rápidamente y de pronto comprendió lo que estaba pasando.

Ayer estuviste con Harry, ¿Verdad? –

¡¿Qué?! – Hermione estaba aun más asombrada que su amiga, ¿Cómo demonios ella supo eso?

¡Se te nota a mil leguas! Ahora cuéntamelo todo – Más que una petición, eso había sonado a una orden y Hermione no tuvo otra opción más que sentarse y relatarle todo lo ocurrido - ¡Oh, por Merlín! – La castaña asintió - ¿Qué vas a hacer ahora? –

No sé – Luna la observó por unos instantes y pasó una mano por su mentón pensativamente.

Aunque, si lo piensas bien, el que tiene que hacer algo aquí es Harry – Hermione suspiró.

No lo sé, Luna. Yo sé que para mí fue algo importante, muy importante. Pero, no sé que piensa Harry sobre todo esto, talvez para él solo fue un simple beso y la verdad es que no quiero hacerme falsas expectativas con esto –

Yo no le daría tan poca importancia a esto, Hermione. Ambas sabemos que Harry no es del tipo que anda besando a mujeres por simple gusto, especialmente cuando se trata de su mejor amiga. Si él te besó debe ser porque también es importante para él –

Si fuera tan importante para él, no se hubiera simplemente ido, ¿No crees? – Luna rodó sus ojos.

¿No crees que él estaba un poco conmocionado con todo lo que pasó? –

¡Yo también lo estaba! Eso no le da derecho a dejarme así –

De acuerdo, no te discuto eso, pero creo que antes de criticarlo debes conversar con él y aclarar lo que pasó –

Supongo que tienes razón – Ambas guardaron silencio por unos momentos.

¿Y cómo estuvo? –

Increíble – Ambas sonrieron y Hermione no pudo evitar volver a sentirse entre las nubes – Jamás me había sentido así, Luna. A pesar de lo molesta que estoy por como se fue, no puedo negar que la piel se me eriza cada vez que recuerdo cómo me besó – Luna asintió sonriendo – Jamás me había sentido tan cursi en toda mi vida –

Jamás te había visto así de cursi en mi vida –

¡Lo sé! ¿No es extraño? –

Claro que no, solo estás feliz –

Sí, pero no debería estarlo, es decir, Harry está con Ginny y… - Luna la interrumpió.

Y no fue la situación más ideal, pero al fin se lo dijiste, Hermione. Además, no fuiste tú quién lo besó, si él lo hizo no debe ser porque esta en los mejores términos con Ginny, ¿No crees? –

Puede ser – La castaña asintió.

Ahora solo queda esperar –

Así es –

Y pase lo que pase estaré contigo, amiga – Luna le sonrió.

Muchas gracias, Luna – Hermione también sonrió.

Y no te preocupes, no le diré nada a Ron – La castaña no le sorprendió que su rubia amiga hubiera adivinado sus pensamientos.

Nuevamente. Muchas gracias, Luna –

No hay de qué – Ambas jóvenes siguieron con sus actividades en el hospital y Hermione trató de actuar normalmente, pero se le hacía francamente imposible teniendo consecuentemente en su cabeza el recuerdo de Harry y ese tan anhelado beso que había recibido de parte de él. ¿Quién diría que precisamente a Hermione Granger se le haría tan difícil concentrarse en su trabajo? Hasta para ella le resultaba imposible, pero así era, la castaña tuvo que hacer supremos esfuerzos para sobrevivir su jornada laboral exitosamente. Cuando llegó el final de día, agradeció poder volver a su departamento. Debía pensar, ya más aterrizadamente, esta situación; tenía que tratar de evadir las mariposas en su estómago para poder reflexionar seriamente sus opciones.

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La castaña salió del ascensor solo para encontrarse con la misma situación a la que se había enfrentado el día anterior, pero esta vez no quiso salir corriendo. Por el contrario, esta vez cuando Hermione vio a Harry podría jurar que lucía más guapo, perfecto y apropiado que nunca. Avanzó por el pasillo conteniendo una sonrisa y antes de detenerse tomó una bocanada de aire.

Harry – La medimaga alternó su mirada entre la ojiverde mirada de su mejor amigo y sus manos – No esperaba verte hoy –

Lo sé – El auror se acercó un poco más a ella y ambos corazones se aceleraron al mismo compás.

No es… no es lo correcto que estés aquí –

Lo sé – Harry suspiró y puso una de sus manos sobre la mejilla de la castaña – Pero… no he podido dejar de pensar en ti, Hermione – Sus miradas volvieron a chocar – Creéme, lo intenté. Pero no puedo, tenía que verte – Sus rostros estaban tan cerca que la castaña podía sentir la respiración del ojiverde.

Yo tampoco he dejado de pensar en ti – Ese fue el último susurro que salió de la boca de Hermione antes que Harry la silenciara con un certero beso.

Ambos entraron al departamento de Hermione sin despegarse y torpemente cerraron la puerta. Luego que el ojiverde se golpeara en la pierna con la mesa del recibidor de Hermione y esta casi botara la lámpara antigua que le había regalado su madre, ambos cayeron en el sillón más grande de la sala. Harry, aprovechándose de su posición, acorraló a la castaña con múltiples besos alrededor de todo su rostro y cuello; por su parte Hermione acarició el cabello del moreno y disfrutó de la presión que el cuerpo de este ejercía sobre ella. Entre risas y caricias, ambos siguieron besándose hasta que recordaron la importancia del aire en sus pulmones. Sus miradas estaban conectadas y sus respiraciones iban al mismo ritmo.

Quise hacer eso durante todo el día – Hermione sonrió ante al comentario y no pudo evitar sonrojarse ligeramente. Harry también sonrió y acarició una de las mejillas de ella.

Yo ya ni me acuerdo desde cuando quiero hacer eso – El ojiverde volvió a besarla y luego de separarse la observó con los ojos cerrados.

Eres tan hermosa, Hermione – La aludida recibió otro beso y otra sonrisa se dibujó en su rostro. La castaña se incorporó un poco, haciendo que ambos terminaran sentados en el sillón. A pesar de lo feliz que se sentía, no podía hacerse la desentendida con lo que estaba pasando, técnicamente Harry le estaba siendo infiel a Ginny con ella y, a pesar de todo, Hermione sabía que no estaban haciendo lo correcto, especialmente cuando Harry ni siquiera le había dicho que sentía por ella. Tratando de ponerse seria, Hermione lo observó.

¿Qué estamos haciendo, Harry? –

¿Besándonos? – El ojiverde le dio otro beso y la hizo sonreír.

No me refería a eso

Lo sé – Hermione rodó sus ojos.

¿Acaso esa es tu frase del día? – No sabía cuantas veces había escuchado la misma respuesta por parte de él en tan solo unos minutos.

Disculpa mi falta de vocabulario, no soy precisamente yo el más astuto entre los dos –

Buen punto –

¡Oye! – Harry alzó sus cejas y sonrió de medio lado, mientras Hermione contenía una risotada.

Ya sabes a qué me refiero – Él simplemente negó con su cabeza – En algún momento tenemos que tener esta conversación – Harry asintió.

Lo sé – Hermione alzó una ceja - ¡Lo siento! – Él cubrió su rostro con una de sus manos.

¿Y bien? – La castaña comenzó a juguetear con una de las manos del joven de la cicatriz.

Sé que tenemos que conversarlo, pero… - Ambos miraban sus manos entrelazadas – No me siento con ánimos de conversar precisamente ahora – Hermione mordió su labio inferior – Aunque si tu quieres hablarlo ahora, yo… -

Podemos hacerlo más tarde – Hermione se atrevió a mirarlo tímidamente y el ojiverde asintió.

Tenemos tiempo –

Mucho tiempo – "Esto está mal, Hermione. Él tiene novia y tú… bueno, ¡Tú tienes una conciencia! Deja de ser egoísta y piensa racionalmente, sabes que esto está mal. Piensa, ¡Por favor piensa!". Ella lo observó sonreír e, ignorando la molesta voz de su propia mente, se permitió sonreírle también.

Harry se acercó a ella y volvió a besarla profundamente, se sentía tan bien hacerlo, tenerla entre sus brazos hacía que se olvidara de todo el mundo; algo que definitivamente no le había pasado antes. Sabía que desde el día anterior algo había cambiado en él, los fuertes latidos de su corazón no podían mentirle tan descaradamente. Hermione estaba removiendo cada parte en su interior y, aunque todo pareciera indicarle que estaba en una muy incorrecta posición, jamás se había sentido tan feliz como en ese preciso instante. Si sentirla de este modo era cometer un pecado, que Dios lo perdonara, pero quería cometerlo mil y una veces más.

Se separaron y Hermione apoyó su frente en la de Harry mientras trataba de recuperar el aliento. De pronto recordó lo tarde que era y que seguramente él no había comido nada en horas.

Pero que mala anfitriona soy – Harry frunció el ceño sin entender – Debes estar muriendo de hambre y yo no te he ofrecido nada – La castaña ya estaba por dirigirse a la cocina, cuando Harry puso una de sus manos en la cintura de ella.

Si tengo hambre, pero no de comida – Él se levantó y quedó frente a ella, aún sujetándola por la cintura.

¿Y se podría saber de qué tienes hambre? – Ambos sonrieron y el ojiverde comenzó a arrastrarla hasta el lugar dónde se habían besado por primera vez hace tan solo unas horas.

No sé si sea algo que tengas en la cocina –

Dime qué es y talvez pueda dártelo – Ya en la cocina, Harry aún la tenía fuertemente sujetada y paseó su vista por el lugar.

Veamos… - Hermione sonrió mientras lo veía analizar toda la cocina – Creo que lo encontré – Sus ojos se encontraron nuevamente.

¿De verdad? – La castaña abrió sus ojos con falsa sorpresa.

Sí, te diré qué es – Harry comenzó a besar el lado izquierdo del cuello de Hermione – Quiero un poco de esto – Ella sintió los labios del joven de la cicatriz contra su piel y soltó pequeñas risitas – Algo de esto – Ahora los besos fueron al lado derecho del cuello de la medimaga – Pero, por sobretodo… - Se observaron – Mucho de esto – Sus labios se encontraron nuevamente, luego sus lenguas se volvieron a conocer y el beso se profundizó.

Bueno, creo que puedo hacer algo para saciar tu hambre –

¿En serio? –

Haré mi mejor esfuerzo – Ella lo volvió a besar y él no pudo evitar sonreír – Ya en serio, Harry. ¿No quieres comer o beber algo? – Ambos se separaron.

Te aceptaría un café – Harry se apoyó en el mueble de cocina detrás de él. Hermione conjuró su cafetera y pareció recordar algo – ¿Qué? –

Creo que tengo de esas galletas que te gustan – El ojiverde sonrió.

¿Dónde? –

Justo detrás de ti – él se volteó y abrió la puerta del mueble para encontrarse con un paquete de sus galletas favoritas, con una sonrisa las sacó y luego fue por un plato para vaciarlas en el. Hermione ya tenía listos los cafés y ambos fueron hasta la sala; dejaron las cosas en la mesita de centro y se sentaron.

Ambos comenzaron a conversar de sus vidas durante el último tiempo, obviando cada detalle que hiciera referencia a Ginny, el enorme elefante rosado en medio de la sala. De vez en cuando se besaban y reían sin razón aparente, la verdad es que a este punto ambos estaban fuera de sí mismos. Solo sabían que estaban felices por volver a estar así, solo los dos. Luego de unos momentos de silencio, Harry se quedó observando a Hermione fijamente y tomó su mano mientras sonreía.

¿Qué pasa Harry? –

Te extrañé mucho – Hermione apretó la mano de él y sonrió.

Yo también te extrañé – Se observaron por unos segundos más hasta que Harry recordó algo que no tenía claro, algo que ella aún no le explicaba, algo que necesitaba saber. "Tengo que preguntárselo"

Hermione –

¿Qué? – Ella observó el cambio en su rostro y temió que él hubiera recordado el tema de Ginny, talvez ya era el momento de hablar sobre ese tema.

Ayer – El ojiverde aclaró su garganta – Ayer no me dijiste porqué decidiste alejarte de mí de un día para otro –

¿No? –

No, me dijiste que era porque ya no me soportabas, pero evidentemente no creo que esa sea la razón – Ella dejó de observarlo y él se acercó más a ella – ¿Qué pasó en realidad? – La castaña se sintió un poco incómoda.

No sé si sea yo quién debe decirte eso –

¿Quién más tendría que hacerlo? – El ojiverde frunció el ceño y Hermione observó su reloj.

Ya es muy tarde, Harry. Ya deberías irte –

No evadas la pregunta, Hermione –

Ya seguiremos con esta conversación, ahora deberías volver a tu hogar – Harry quiso refutar, pero al ver la hora comprendió que desafortunadamente ella tenía razón.

Está bien, pero tendrás que explicarme esto, ¿De acuerdo? –

De acuerdo – Ella aceptó cansinamente y ambos se levantaron. Hermione lo acompañó hasta la puerta.

¿Nos vemos mañana? –

Ya veremos – Harry la observó seriamente – No sé si mañana pueda, mis turnos… -

Shh… - Él la besó silenciándola – Mañana te llamo y arreglaremos algo –

Está bien – Hermione sonrió.

Me debes una explicación y no se me… - Ahora fue ella quién lo silenció con un beso – No creo que me pueda ir si sigues haciendo eso – Él sonrió y ella suspiró.

Tienes que volver… Ginny debe estar preocupada – La sola mención de la pelirroja hizo que ambos perdieran la sonrisa.

Lo siento – Hermione asintió.

Ya hablaremos de esto – Harry acarició la mejilla de ella y le dio un último beso en los labios.

Nos vemos, Hermione –

Nos vemos – Se observaron por última vez y Harry salió por la puerta; luego de verlo tomar el ascensor, Hermione cerró la puerta y suspiró. A pesar de lo feliz que se sentía por haber estado con Harry, sabía que técnicamente él seguía con Ginny y que ella estaba jugando uno de los roles que jamás había pensado tener, siempre había repudiado la infidelidad y ahora estaba involucrada en una pésima situación. Las peores pesadillas de la pelirroja se habían hecho realidad y la castaña no pudo evitar sentirse culpable. se preguntó si Ginny sospechaba algo, no era como si llevara meses en una relación clandestina con Harry, pero de todos modos la culpa la estaba comenzado a ahogar.

"Ahora es cuando decido pensar, ¡Maldita sea! Como desearía perder un poco de conciencia a veces". Esperaba poder solucionar este problema junto a Harry, pero más que nada esperaba que él aclarara sus pensamientos y sentimientos; sabía que era muy pronto y difícil de hacer, pero él tenía que tomar una decisión y deseaba con todo su ser que ella fuera la elegida.


¡Hasta el próximo capítulo!

Cata