Capítulo VII

Capítulo VII

Shikadai se calmó después de sentir las caricias confortantes de sus padres y Kankurō aún furioso tuvo que salir de la habitación para esperar al Nara.

No tuvo que esperar mucho, púes Shikamaru salió poco después y lo encaró.

–Terminaremos con la farsa.

Kankurō tomó del chaleco al Jōnin y lo estampó en la pared.

–¡¿Te cansaste de jugar con mis dos hermanos?!

Shikamaru dejó que el marionetista hiciera, púes lo consideraba en todo su derecho.

–Me equivoqué, y no tienes idea de cuánto me arrepiento. Nunca debí alejarlo –susurró el consejero del Hokage, aún aprisionado entre la pared

–Sí, pero lo hiciste, ¿sabes lo que era escuchar a Gaara en las noches? ¿Que llamará entre sueños a Shikadai? Verlo romperse cada día que pasaba lejos de ustedes. –El de maquillaje estaba furiosos– ¡Sí los vuelves a separar!… está vez te mató.

–No cometeré ese error, sería mi muerte y no por tu amenazas, sino porque Gaara y Shikadai son mi todo.

Kankurō sintió la verdad plasmada en esa frase y claudicó:

–Que sea tu palabra. Suerte en reconquistarlo… Y por cierto si lo logras no seas el flojo de siempre... quiero más sobrinos.

Shikamaru se acomodó el chaleco y estaba por dejar las cosas así, sin embargo no quería empezar mal y antes de que Kankurō se retirará a descansar, le detuvo.

–Kankurō. Temari no se lo tomó a bien...

El Nara relató lo que había pasado en su casa. Kankurō se dejó caer en un sillón y suspiró abatido.

–Debí imponerme, ella no actuó lealmente y yo no insistí en detenerla, más era difícil escoger entre mis hermanos. Pero cuando vi a Gaara deshecho sin su hijo y... sin ti; supe que erré.

Shikamaru imitó a su cuñado y se sentó.

–Fueron las circunstancias las que te colocaron en una disyuntiva.

El shinobi de Suna rió irónico.

–Este viaje era el decisivo, estaba dispuesto a golpearte hasta que dijeras la verdad sobre Shikadai.

–Y no me hubiese defendido.

Con ese par ya conversando serenos. Gaara se asomó por el pasillo, pues había escuchado toda la plática.

–Espero que mi hijo no herede lo pasivo de Shikamaru o lo violento de ti, Kankurō.

Los aludidos se sonrojaron, mas no pudieron refutar eso.

–Aunque con Shukaku dentro de él, sea un poco perezoso. –opinó el de maquillaje.

–Eso es herencia de los Nara. –Gaara rió suavemente, haciendo que las mejillas del moreno se tiñeron aún más.

–Mañana debo salir a la reunión, más Shikadai no puede quedarse sólo ¿es molestia que lo cuides un rato? Seguramente estará hablando con Shukaku. –preguntó el kazekage a su hermano.

–Así que el bijū se encariño. –opinó Kankurō.

–Mientras no le enseñe a beber. –bromeó el pelirrojo.

Shikamaru creyó pertinente aprovechar esa oportunidad y…

–Puedo dormir esta noche aquí y yo te acompañaré a la reunión –aseguró el Nara.

–¡Oye no seas abusivo! –exclamó indignado Kankurō.

–Por supuesto sería en otra habitación –concluyó Shikamaru para que no hubiese malos entendidos.

Los Sabaku no aceptaron, algo reacios. Todos se fueron a descansar un par de horas.

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En otra parte de la ciudad, Naruto llegaba de madrugada a su casa..., acompañado de Sasuke. El moreno esperó a que el Hogake abriera la puerta de su casa.

–Sasuke…

–¿Si?

–Quiero que estés en la reunión.

–¿Por qué?

–Voy a sincerarme con los Kages. Debo saber cuál es su opinión y estar listos por si hay represalias.

Sasuke intentó calmar las dudas del rubio:

–Pues con el Kazekage sincerándose también, no creo que haya molestia. Y los otros líderes son jóvenes, su mente no debe ser tan cerrada.

Naruto deseó que el Uchiha tuviese razón.

–Y bueno… Ya que las visitas no se quedarán largo tiempo... te invito a comer.

–No lo sé, no quiero comer ramen.

–¡Oye!

Sasuke se cruzó de brazos.

–¿Ya sabes cocinar?

–No... Bueno... ¡Sólo acepta, ttebayo!

El Uchiha sonrió de lado.

–Bien.

El rubio miró hacia todos lados y tomando desprevenido al moreno, lo jaló hacia él –afortunadamente estaban igualados en altura– y lo besó.

Sasuke al sentir aquellos labios sobre los suyos, no evito corresponder, años habían pasado desde que los sintiera. Con su único brazo atrajo al rubio más cerca, para sentir su cuerpo; su mano rodeó la cintura del Hokage y este no se resistió.

Naruto se sorprendió al sentir al Uchiha corresponder con ese ímpetu, los besos. Cuantas noches añoró estar en sus brazos, cuantas lagrimas derramó por saberse merecedor del desprecio del Uchiha, sin embargo ahora, al sentir como lo atraía hacia él, supo que no era el único que extrañó y anhelo ese contacto.

Ambos se debían el ser felices y luchar por eso, pero sobre todo por que Menma fuese reconocido como lo que era, su hijo… el de ambos.

Instantes después se separaron y los dos tenían las mejillas algo sonrojadas.

–Creo que es mejor que entre- –murmuro el Hokage.

–¿Tienes miedo de que alguien nos vea?

–No, por el contrario no quiero que nada de lo que sucede entre nosotros sea a escondidas.

–¡¿Nada?! –bromeó el pelinegro.

–Sabes a que me refiero. –masculló el de bigotitos aun sonrojado.

Sasuke asintió, pues lo que el de ojos azules deseaba era no tener en secreto a su familia, no más.

–¿Esa es una proposición? –Preguntó el Uchiha– porque lo estoy pensando.

Naruto sonrió zorrunamente.

–Por mí no quedaría, pero cierto teme se he puesto quisquilloso sobre eso de que lo conquisten antes de casarse.

–Sabes que con ganarte a Menma ya me tenías en la bolsa.

Naruto abrazó la cintura del moreno sintiéndose temeroso.

–Dime que es cierto, que me has perdonado.

Sasuke imitó al otro y dijo.

–Han sido años en los que te vi sufrir y dejar de reír, no tengo ganas de seguir negando lo que pasa entre los dos.

El Nanadaime miró al pelinegro.

–Entonces vayamos a un lugar privado.

El Uchiha abrió los ojos impresionado y por un momento no supo que decir, pues esa reacción era como las que Naruto tenía antes de ser… ese hombre adulto demasiado serio para su propio bien.

Esa fue la última frase que se dijo antes de que la pareja desapareciera en una bola de humo.

Arribaron a una pequeña cabaña y ahí el Uchiha prendió la chimenea con un Katon en lo que el rubio miraba el lugar. Constaba de un futón, un pequeño mueble, la chimenea, y una puerta que llevaba al baño.

Sasuke, anduvo hasta el rubio curioso y lo abrazó por la espalda; empezó a besarle el cuello, mientras su mano recorría el cuerpo de este.

Las ropas fueron retiradas con parsimonia, pues los varones deseaban recordar cada porción de epidermis que alguna vez tuvieron, cuantas veces desearon.

Primero –desnudos– se hincaron e iluminados por el fuego se observaron. Ya no eran los jovencitos de antaño, mas ahora con la madurez de su lado, tenían mucho por lo que agradecer esa oportunidad.

De las miradas siguieron las manos recorriendo al otro, recostándose para estar más cómodos.

Las frases amorosas y los susurros de perdón fueron la sinfonía que acompañó a esa entrega anhelada.

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La reunión de Kages iba a empezar con esa reunión, tan sólo faltaba cierto pelirrojo de Suna.

Shikamaru le había acompañado todo el trayecto, Gaara no evitó recordar los paseos que daban tomados de las manos en las calles de la aldea de la arena.

Con eso en mente, el de ojos verdes dejó salir sus verederos sentimientos:

–Sí. Me gustaría el darnos otra oportunidad.

–¡¿De verdad?! –exclamó ilusionado el pelinegro.

–Sí, después de todo… no te he dejado de amar, –El pelirrojo le sonrió al moreno, como no lo había hecho en años– pero te quiero en Suna conmigo, sin distancias, ni excusas.

–Sin distancia –aceptó el moreno tomando los dedos del más joven entre los de él, así caminaron hasta llegar al edificio. En la puerta de la sal se soltaron sin embargo eso no significaba algo malo.

En el lugar de la reunión, ni uno de los presentes dijo nada al respecto de verlos entrar, más el rubio de Konoha sonrió cómplice.

Los otros Kages no consideraron que era sospechoso que el Kazekage llegará con escolta de Konoha.

Aprovechando ese momento Naruto miró de soslayo a su escolta –Sasuke.

El rubio Nanadaime, tomó la palabra.

–Ya estamos todos, iniciamos. Antes de pasar al asunto que nos atañe, debo confesar algo de mi vida

El Kage de Kumogakure, Darui, comentó.

–Si no atañe a las aldeas, no veo porque inmiscuirnos en su vida.

El Nanadaime comprendió y agradeció, sin embargo continuó:

–El que afecte o no, depende de ustedes...

Naruto relató los hechos y al concluir, esperó las reacciones.

Gaara fue el primero en opinar.

–En lo personal sería hipócrita cuestionarle, pues mi situación no es muy diferente.

Los demás Kages se miraron en silencio; aún sin comprender a que se refería el de Suna. A lo cual Gaara, acotó:

–Shikadai Nara es mi hijo –afirmó, esperando las reacciones, al no haberlas continuó–, pero por miedo a las represalias en su contra, no lo acepté. Viví una farsa por seis años y preferí dejárselo a su padre –Shikamaru se mantenía en silencio detrás de su pareja.

Sasuke sin dejar de escrutar las reacciones de los presentes, se permitió sonreír internamente por ese par; pues les veía un buen futuro juntos, si se apoyaban de ese modo.

Los murmullos se oyeron en la sala de juntas. Más el Raikage intervino:

–¿Miedo a cuales represalias?

El rubio Hokage, tomó esa pregunta personal y respondió:

–La gente, nuestra gente está acostumbrada a los convencionalismos y la unión de dos varones, y más si uno de ellos es jinchūriki y que hayan tenido descendencia; eran motivos suficientes para temer por nuestros hijos...

El Mizukage Chōjūrō, se acomodó los anteojos y se cruzó de brazos:

–Eso si es algo inesperado..., permítanme preguntar, ¿quiénes son los otros padres?

El Raikage hizo un asentimiento con la cabeza, apoyando esa pregunta; considerando esa información valiosa.

Naruto miró al Uchiha y este se colocó a su lado.

Las miradas de Las sombras, se posaron en ellos.

El turno fue de Shikamaru, imitando al Uchiha.

El silencio reinó en el lugar y solo fue roto por la Tsuchikage:

–Si bien como dijo el Raikage no nos concierne su vida..., me temo que nos gana la curiosidad y no voy a negar la preocupación... ¿Sus hijos son...?

Sasuke pidió permiso con los ojos al rubio, para responder y este accedió;

–Menma nuestro hijo, es ya Jōnin tiene doce años...

Shikamaru comprendió que sólo dirían una parte de lo que eran sus retoños y agregó.

–Shikadai es el nuestro, está en la Academia tiene siete años.

–Bueno al final ustedes saben lo que hacen en su vida personal –murmuró el Mizukage.

Y como los otros solo asintieron, se consideró esa observación como respuesta de todos los presentes. Tanto Gaara como Naruto sonrieron al parecer los otros Kages estaban de acuerdo.

Cuando la reunión término horas después, Shikamaru antes de salir, agarró al rubio del brazo.

–Naruto me temo que tendrás que conseguirte otro concejero.

El Hokage rió divertido:

–Me lo imaginé. Solo te pido una cosa…, hazlo muy feliz.

Shikamaru sonrió en respuesta; tenía en mente conquistar de nuevo al pelirrojo.

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Un poco pasado el mediodía, Shikadai despertó, había tenido un buen sueño y esperaba que el viaje de regreso a su casa fuera beneficioso; quería pasar tiempo con su familia.

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Con los Kages fuera de la torre, el Nanadaime se encaminó hasta su oficina, por supuesto seguido de Sasuke, lo que le dio una idea y comentó:

–Me quedé sin concejero.

–¿Si?

–Si.

–Oh.

– ¿Tienes que seguir viajando?

–Puede que si…

El moreno no respondió. Naruto masculló.

–Ni como ayudar a este teme.

El poseedor del Sharingan rió de lado.

-Si seré tu concejero, dobe.

El de marquitas sonrió zorrunamente y cruzó los brazos detrás de la nuca, se sentía muy feliz. Y la sonrisa de Naruto se extendió al ver que cierto Jōnin, llegaba.

Corrió hasta él y lo abrazó efusivo. El pobre Menma se sentía asfixiado, pero Sasuke le guiñó un ojo y el moreno menor dejó que su rubio papá le tronara todos los huesos -abrazara- , resignado.

Al soltarlo, el rubio agarró de los hombros a Menma y lo llevó a la oficina.

Ya dentro, los tres shinobis, se pusieron de acuerdo para que la parte de Kurama que moraba en Menma no saliera ni se notara, en lo que estaban de visita los Kages. No querían preguntas incomodas o hasta suspicacias.

Que lo de cómo era realmente Menma, solo los muy cercanos lo sabían.

Mil gracias por todos sus comentarios y por seguir el fic.

Alba marina, Ying Fa Malfoy de Potter, kane-noona, jennitanime y sakura1402.