— CASI INTOCABLE —

6


La bilis se subió a la garganta de Ryder y su cuerpo comenzó a temblar de puro coraje al obligarse a ver a los ojos del chico que había secuestrado a Chase en la pantalla. Una reacción bastante normal que trató de ocultar por todos los medios.

— Vaya, hola —una sonrisa sardónica se dibujó en el rostro del chico—. Realmente eres idéntico a tu padre.

Los ojos de Ryder se abrieron en sorpresa por lo dicho por el joven, realmente no se esperaba algo así, pero su reacción tenía mucho que envidiarle a la de la Alcaldesa, quien había palidecido visiblemente y su boca lucía abierta de par en par, como si estuviese viendo un fantasma.

— ¡¿Tod?! —gritó todo lo que pudo con su garganta medio cerrada por la impresión. Casi pierde la voz.

El chico frunció ligeramente el ceño mirando hacía ella.

— Tod ha muerto —siseó—. Ahora soy Zak.

Ninguno de los presentes comprendía nada, pero eso no hacía que estuviesen en menos tensión.

— P-pero... ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¡¿Que esta pasando?! —exclamó la mujer, entrando en pánico.

— ¿Eres tú quién tiene a Chase? —Ryder desvió la atención del chico hacía él, tratando de sonar casual.

Zak le sonrió al niño de oreja a oreja.

— Sip, di hola, perrito.

Zak enfoco a Chase con su cámara, quien se veía francamente preocupado por todo lo que estaba pasando.

— ¡Chicos! —exclamó.

— ¡Chase! —dijeron al unísono los seis perros faltantes, agolpándose en la pantalla al lado de su humano.

— Chicos, no os preocupéis por mi, estoy bien.

Ryder solo pudo suspirar aliviado por ver a su cachorro en buen estado.

— Claro que está bien, Tod no le haría daño ni a una mosca... Al menos eso es lo que pensaba de él —la alcaldesa sonaba realmente decepcionada y compungida.

El chico siempre había sido dramático y con tendencia a exagerar las cosas y le gustaba obtener todo lo que quería, si tenía que ser por las malas, pues así sería. Pero secuestro... Eso era demasiado incluso para él.

— ¿Por qué lo has hecho? —preguntó Ryder cuando el joven volvió a aparecer en la pantalla— ¿Qué ganas con esto?

— Quiero negociar contigo niño, por la libertad y el bien estar de tu animal.

El corazón de Ryder se le subió a la garganta. Pero no, debía mantenerse fuerte.

— ¿Qué es lo que quieres?

La sonrisa de Zak se hizo todavía más grande.

— Me encanta que lo preguntes —dijo y le señaló a través de la pantalla—. A ti.

Una losa cayó encima de todos los presentes.

— ¿Tod? ¿Eres tú de verdad, a qué se supone qué estás jugando? —fue el Sr. Porter quién dijo eso, acercándose a Ryder y mirando a través de la pantalla.

— ¡Oh, pero si tengo público! —entonces la sonrisa de Zak se volvió más nostálgica y triste— Me temo que ya soy mayor para juegos, Sr. Porter, esto es trabajo.

— Tod, chico, estoy tan contento de volver a verte como cualquiera, pero estarás de acuerdo conmigo con que este es un reencuentro de lo más extraño e incómodo. Regresa con Chase y prometemos no hacer nada en tu contra —el Sr. Porter trató de razonar con el adolescente—. ¿Cierto o no, alcaldesa?

Goodway estaba demasiado ocupada abrazándose a si misma, como si tuviera un niño imaginario al que deseara proteger más que ninguna otra cosa entre sus brazos, pero aun así asintió.

Sin embargo, Zak negó con la cabeza.

— No, necesito a Ryder —siguió el joven en sus trece, su ceño frunciéndose.

— Si quieres ayuda con algo podemos proporcionártela —aseguró Ryder—. Para eso existe la PAW Patrol.

— Por supuesto que puedes ayudarme —aseguró Zak hablando violentamente—. Viniendo a Foggy Bottom conmigo.

— ¿Para qué o qué? —esta vez fue Katie la que habló, con el ceño fruncido. No sabía nada de ese chico, pero realmente no le estaba cayendo nada en gracia, y por encima de su cadáver le hablaban así a su amigo.

Sin embargo Zak le hizo oídos sordos a la niña y su mirada se volvió a posar en Nabhine.

— Tráemelo, si es que eres tan amable, si no —se encogió de hombros— me quedo con el pulgoso y volverás a tener noticias mías y de Melody.

Los ojos de Goodway se hicieron enormes.

— P-pero...

— En el puerto de Foggy Bottom con el niño, para hoy. No querrás enfadarla más de lo que ya lo está y desde luego no creas que voy a pagar tus platos rotos.

Y entonces, se cortó la conexión.

— ¿Cómo ha podido...? —Ryder estaba verdaderamente sorprendido, él no le había implantado a ninguno de esos comunicadores la opción de terminar una llamada. Siempre debía hacerlo él desde su PAW Pad.

Los susurros incómodos y hasta enojados de la muchedumbre desde luego no se hicieron esperar.

— Oh, no, es terrible... —rumió la Alcaldesa.

— ¿Qué se supone qué hagamos? —los cachorros estaban asustados por Chase, asustados por ese chico misterioso, asustados por lo que sea que quisiera de Ryder.

Miraron a su humano como si él tuviese la respuesta, ¡él siempre tenía la respuesta!

— Arreglaremos esto —se atrevió a asegurarles y después miró a la Alcaldesa con ojos penetrantes, al menos eso se lo parecía a ella—. Pero primero, creo realmente que me debe una explicación, Alcaldesa.

Ella se encogió en el sitio, pero no dijo palabra.

— Sí, Tod nombró a Melody —hizo notar el Sr. Porter, la duda reflejada en su rostro—. Estaba convencido de que ella falleció.

— No lo hizo —aclaró Humdinguer, quien continuaba en el lugar con sus gatitos—. Fue pillada con las manos en la masa en mi ciudad y obviamente encarcelada por sus crímenes.

— Alcaldesa, ¿nos mintió? —preguntó el Sr. Porter.

Ella asintió ligeramente, avergonzada.

— No estoy orgullosa de mi decisión, pero creo que fue la mejor...

— ¿Quién es Melody? —preguntó Marshall.

— Eso, ¿quién es? —le secundarón los otros cachorros.

— Ella es...

Goodway volvió a hacer contacto visual con un silencioso Ryder, y de repente ya no veía a un niño extraordinariamente maduro, si no a ese bebé que una vez fue. Chillón, lloroso y totalmente desprotegido en su cuna, abandonado por una madre irresponsable.

Y se rompió. Se dobló y comenzó a llorar delante de todo el conmovido pueblo de Adventure Bay.

— Alcaldesa, ¿se siente bien? —el niño acudió inmediatamente a consolarla, dejándose atrapar por sus brazos y que la mujer le mojase el hombro con sus lágrimas.

— Lo siento, lo siento —hipaba ella.

Humdinguer hizo un mohin irritado por tanto sentimentalismo barato y fue imitado por sus gatos, que a su vez fingieron que les daban arcadas.

— Oh, por favor, ¿es realmente tan difícil? Niño, esa delincuente fugada es tu madre.

A simple vista Ryder no mostró reacción alguna ante esa frase. Pero los cachorros pudieron notar claramente como el PAW Pad se resbalaba ligeramente de su mano. Se habría roto contra el suelo si el niño no hubiese notado el afloje inconsciente lo suficientemente rápido para apretarlo de nuevo en cuestión de menos de un segundo.

Pero aun así ellos lo notaron.