El nerviosismo se percibía a simple vista, pero Wendy era una idiota en estas cosas así que posiblemente no se daba cuenta.
Bebe llevo un dedo a el cuello de su propio abrigo y lo aflojo un poco en un intento de respirar.
- ¿Bebe? -Le llamó Wendy pasando una mano frente a su rostro.
- Lo siento, no escuché.
- Diablos, estas muy distraída.
- Estoy cansada, eso es.
Wendy alzo las cejas, después hizo los libros a un lado.
- Debiste haberlo dicho.
- Te veías muy concentrada, no quería distraerte. Si me detenía sin avisar, es muy posible que fueras a regañarme. -Bebe respiró un poco mientras desabotonaba su abrigo. El nerviosismo le hacía sentir calor.
- ... No lo haría.
- Lo harías, te conozco.
Guardaron silencio unos pocos segundos.
- ¿Hice algo mal para que estés enojada conmigo ahora? -Preguntó Wendy confundida, y es que hace un rato había notado el cambio en Bebe pero quiso suponer que solo estaba de mal humor.
Se negó a aceptar que Bebe estaba enfadada con ella, y ahora solo esa era la única explicación.
- ... No, realmente no. -Bebe no podía culpar a Wendy por haberse enamorado de Stan, no podía culparla por haberla enamorado. Nada era culpa de Wendy, pero maldición que no podía dejar de sentirse así.
- ¿Entonces que pasa? -Wendy se acercó un poco mas a su amiga, la cual retrocedió.
Sentía que su piel le quemaba.
- No es nada, Wendy. ¿Quieres continuar?
- ... En realidad no. ¿Quieres hacer algo?
- ¿Qué es lo que tienes en mente? -Bebe comenzó a guardar sus propios libros en su mochila.
Cuando se dio cuenta Wendy ya había puesto una película en el televisor, se acomodó en el sofá mientras invitaba a Bebe a acercarse.
La rubia se acercó, pero guardó la suficiente distancia para que su corazón no se detuviera.
Latía con tanta fuerza que tenía miedo de que la descubrieran.
La película trataba de amor, simple cliché que por alguna razón la hacia sentir peor.
Esos amores entre mejores amigos solían triunfar, pero solo si eran de hombre y mujer, no de mujer y mujer.
La mano de Wendy tomó la de Bebe, y esto no era nuevo. Se tomaban de las manos todo el tiempo como las mejores amigas que eran. Aún así, Bebe comenzó a incomodarse.
En cualquier momento caería, y tenia que irse antes de verlo suceder.
Se levanto del sofá y recogió su mochila rápidamente.
- Me tengo que ir, Wendy.
- ¿Qu-- Espera, no te vayas...
- Lo siento, nos vemos mañana.
La rubia cerro la puerta tras de si, y Wendy no pudo sentirse mas rechazada.
Creía que Bebe no sentía lo mismo, y eso solo la lastimaba.
Ha pasado un tiempo, dudo que alguien lea esto ahora
