Holi, ya sé que me tarde años, NO ME MATEN TTwTT di lo mejor de mi en serio, espero que les guste mucho y gracias a todos los que me han dejado reviews, en serio que me hacen bastante feliz *Llora desconsoladamente* Me alegra saber que les gusta lo que hago con muchísimo amor, y pues, ya falta poquito para el final, tenganme paciencia porfi. En fin... DISFRUTEN Y DEJEN REVIEWS :*

Me recargué sobre mi puño, torcí los ojos y suspiré. La risa de Luka es de lo más ARTANTE. Y es mucho más artante cuando la llevas escuchando QUINCE MINUTOS SEGUIDOS.

¿Alguna vez les dijeron que las psicólogas eran comprensivas y te orientaban y te ayudaban si o sabes qué hacer? ¿Sí?

¡PUES OLVIDENLO! ¡TODO ES UNA COMPLETA MENTIRA! ¿Oyeron? ¡MENTIRA, LES DIJE!

O…

Luka Megurine es la excepción.

Habré llegado a su despacho como a eso de las cinco y cuarto.

-¿Qué haces aquí tan tarde?- me habrá preguntado ella.

-Solo quise pasar a saludar- habré dicho yo.

-Ajaaa- se habrá burlado ella- A ver, suelta la sopa, ¿Qué pasó con Teddy?

Y después puso una cara entre picara y curiosa y yo, por más que luchaba por no perder mi genialidad que como habrán notado antes, al parecer tiene vida propia, me sonrojé.

Y empecé a contar todo lo que Geno me había dicho, y luego la broma de Ted hasta llegar a mi inusual declaración, y luego…

Silencio.

Luka me veía en silencio hasta que,

-Jajajajajajaja, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJA, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JA- y explotó en una carcajada tan sonora que hizo temblar las ventanas. Nunca había visto a Megurine tan, tan, tan, rara.

Imaginen a un burro comiendo cereal mientras trata de imitar el canto de un ruiseñor que a la vez tiene laringitis. Bueno, eso, eso es la risa de Luka Megurine.

Extraño, lo sé.

Ahora, imaginen tener que escucharla por quince desquiciados minutos de su vida.

Quince desgraciados minutos y ella no había parado de reír y estaba llegando a sacarme por completo de mis casillas.

-¡Bueno, ya estuvo bueno!- exclamé roja por la furia. Mi forma de quimera se apoderó de mi cuerpo y tomé a la peli rosa por la blusa. Se puso lívida enseguida y se quedó mirándome a los ojos.

-Mph,- me acerqué para ver si decía algo pero…

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- y se zafó de mi para caer al piso y retorcerse como lombriz en comal.

Di un largo suspiro.

-¿No se supone que debes ayudarme, como todas las psicólogas NORMALES?-

-¿Q-que? ¡Ah, sí! ¡Perdón! Es que es taaan patético-

-Y eso me hace sentir mucho mejor…- murmuré con todo el sarcasmo del mundo embarrado en mis labios.

-Oh, no soportas ni una pequeña broma- Luka se cruzó de brazos y esbozó un puchero.

-Si te vas a burlar de mí por mi horrible, asquerosa, inusual, e incómoda declaración, al menos cuéntame tu historia de amor.- supuse en ese momento que era lo menos que podía hacer por mí.

Pero al escuchar mis palabras, Megurine se puso completamente roja y bajó la cabeza.

-¿Eh? ¿Qué pasa?- pregunté- ¡No me digas que nunca has tenido un novio!

-Pues…-

-JAJAJAJAJA ¡ESO SÍ ES PATETICO!- eché a reír señalándola y se puso muy nerviosa.

-Ok, ok, la verdad es que no creo que tengas la madurez para escuchar una historia de amor REAL, nada que ver con la televisión o los cuentos- sentenció dándose la vuelta y cruzando los brazos.

-Ay, ¡Por favor! Ya tengo treinta y uno- dije dándole unos golpecitos en el brazo con mi codo.- ¡No seas así Luka!

Y entonces ella puso una cara parecida a esta: 77

-…-

- 77 –

-…-

- 77 –

-…-

-77-

-¡YA! ¿¡NO!?-

- Pero…-

-SOLO DILO DE UNA BUENA VEZ-

-Nos conocimos en un pr….- murmuro de una manera inaudible.

-¿Qué?-

-En un pr…-

-¿Qué?- me acerqué más para oír. Megurine se sonrojaba cada vez más.

-EN UN pr…-

-¿QUÉ?- Me acerqué aún más y Luka hacia todo lo humanamente posible para no perder la cordura.

-EN UN PR…-

-¡No te escucho! ¡Más fuerte!-

-¡EN UN PROCTOLOGO, MALDITA SEA!- entonces se tapó la cara con las manos y se echó a un rinconcito.

-¿Un proctólogo? ¿Y, qué es eso?- pregunté llevándome un dedo a la frente.

Uno de esos yunques anime imaginarios le cayó en la cabeza en la psicóloga que parecía que su alma se le escapaba por la boca.

-M-Megurine, ¿estás bien?-

Pequeños sollozos y lágrimas empezaron a escurrir por las mejillas de la mujer.

-¿Q-Qué pasa?- pregunte confundida.

-Es que,- contestó con un tono más dulce que lo usual- eres un fastidio.

-¡Ah! ¿Un proctólogo no es esos doctores del trasero?-

-¡LUKA! ¡LUKA! NO MUERAS, ¿QUÉ PASA?-

Cinco minutos después, cuando la psicóloga se calmó y pudo hablar de nuevo comenzó su historia no sin antes advertirme que si me reía me arrancaba mis colitas con todo y listones, Ay

-Pues iba en tercer año de Instituto- comenzó con un aire soñador…

Imaginen a una chica peli rosa con uniforme de preparatoria acompañando a su anciana tía a una clínica porque su trasero le molesta, además de incomodo debe ser aburrido como un concierto sin música.

Megurine Luka, quien sus amigos llamaban "Pulpo Luka" debido a su mascota con el mismo nombre, había entrado a la sala de espera de un proctólogo reconocido de su ciudad pensando en ese nuevo artista de j-pop por el que todas se morían. Entonces, su mirada se cruzó con unos ojos violetas al otro lado de la habitación.

Un chico de cabello morado y sonrisa seductora le veía fijamente.

-¿¡El prefecto Gakupo!?-

-SHHH, déjame seguir con la historia-

En fin, antes de mi interrupción, decíamos que la peli rosa y el otro tipo se veían fijamente, y luego Luka dijo algo como "explosión cósmica" y "fuegos artificiales", "campanas", "muy asdfghjkl", etc., etc.

Luka se había quedado como una boba viéndole, cuando menos se dio cuenta, él ya estaba frente a ella.

-Hola-

-Hola- contestó ella sonrojándose un poco.

-¿Y, a qué doctor vienes a ver?- preguntó él rápidamente, era obvio que estaba muy nervioso.

-Mi tía viene a ver al proctólogo, yo solo la acompaño, ¿Y tú?-

-Esteeeee, yo, trabajo aquí-

- Te ves algo joven para ser doctor- pero era lo menos que le importaba a la chica. Su corazón le latía fuertemente y estaba muy feliz…

-Sí, bueno, mi papá es un gran medico y desde pequeño ya me enseñaban cosas más avanzadas y ahora estoy graduado en medicina general- comentó el chico con una pizca de egocentrismo.

Y sí comenzó la típica plática que siempre termina en "¿Me das tu número?".

-Por cierto, ¿Cómo te llamas?- dijo él después de despedirse.

-Luka Megurine-

-Luka… que hermoso nombre, yo soy Gakupo, te llamaré luego ¿sí?-

-Si…-

No les hago el cuento largo, su primera cita fue al día siguiente.

A Luka le divertía mucho ese chico, tenía un gran sentido del humor, nunca estaba aburrida si él estaba cerca. Cada día que pasaba, ella esperaba con ansias la salida para poder salir con Gakupo.

Aunque ya llevaban un mes saliendo, aún no se habían declarado novios oficiales y NUNCA se habían tomado de la mano.

Un día de esos en los que habían acordado verse por ahí, Gakupo le llamó diciendo que no podría asistir ya que tenía un pendiente.

Ese mismo día, la tía de Luka le pidió que la llevara una vez más a la clínica. Ella, como buena sobrina aceptó. Al salir, se encontró con Gakupo que al parecer recién salía también.

-¡Hola!- saludó la chica sonriente y sorprendida de verlo ahí.

-Hola- respondió él más sorprendido que feliz.

Emprendieron una caminata hacia la casa de Luka, unos niñitos jugaban con una pelota, cuando a uno le sacaron el aire por accidente y este comenzó a gritar como poseído.

-Rápido, rápido, ayúdalo- dijo Luka empujando al chico- debe ser pan comido ya que eres doctor.

Sin embargo, este se puso lívido y comenzó a sudar. Incapaz de moverse gritó un "Lo siento" y se esfumó por la calle.

Pasaron los días y Luka ya no veía a Gakupo por ningún lado, parecía que hubiese desaparecido. Un jueves, Luka se paro frente a la entrada de su casa a sacar las llaves cuando se percató de una nota pegada en la puerta, decía así:

Luka,

Perdóname por haber huido la otra vez sin decir nada, pero, tengo que confesarte que no soy un doctor. Estaba apenado de ser un cliente en la clínica y cuando te vi, solo atine a decir tontería y media. Pero, ahora me doy cuenta de que en serio me gustas mucho y que por eso actué así. Aunque, por mucho que me gustes la verdad es que mereces a un chico honesto y confiable. Desde hoy dejaré de molestarte…

Atentamente,

Kamui Gakupo

-¿Y eso es todo?- pregunté después de que la mujer se quedara en silencio.

-Cuando me encontré con que trabajaba aquí, salimos un par de veces pero, decidimos mantener una relación más profesional- dijo bajando la cabeza.

-¿¡ES UNA BROMA!?- Megurine negó con la cabeza- Un momento, eso quiere decir que… ¡EL PREFECTO TIENE MAL EL TRASERO! JAJAJAJAJAJAJA *Favor de imaginarse risa tipo Renge de Ouran High School Host Club*

Megurine se sonrojó con mi comentario, pero se sonrojó aún más cuando el aludido entró por la puerta.

-Señorita Megurine, vengo a hablar con usted de los preparativos para el concierto-

-¡Prefecto!- exclamé sin aún recuperarme del todo de mi ataque de risa tipo Renge- Justo hablábamos de usted.

-¿Ah, sí?- preguntó el hombre extrañado.

-Sí, hablábamos de que usted tiene…-

-UNA LINDA VOZ- me interrumpió Megurine.

-Oh, pues gracias- dijo el maestro aún algo confundido.

-Sí, deberían cantar un dueto en el concierto de bienvenida- sugerí con una sonrisa maléfica.

La psicóloga me lanzó una mirada asesina pero el prefecto sonrió despreocupadamente.

-A mí me encantaría, ¿Qué te parece?- preguntó sonriente, una sonrisa radiante.

Megurine le miro con un ligero sonrojo en las mejillas pero asintió feliz.

Aún siendo una pareja de viejos, se sentía como si el tiempo no avanzara y regresarán a esos días de Instituto.

En fin, desmotiva poder arreglar historias de amor de rucos, y no saber que canción dedicarle al amor de tu vida TTwTT