Capítulo 7. Tensión entre amigos
Bruce caminaba por el campus de la universidad de Gotham despreocupado, a su alrededor veía a cientos de estudiantes inquietos, sentados en las escaleras del edificio de ciencias de la universidad. Aquel día había un importante examen y sus compañeros de clase consultaban desesperadamente sus cuadernos y libros, intentando retener el mayor número de conocimientos posible. Bruce, sin embargo, caminaba relajado alrededor del edificio esperando a que el profesor abriese la puerta para dar comienzo a la prueba. Mientras paseaba, pensaba en lo que haría después del examen. Al terminar iría a la facultad de psicología y allí se encontraría con Harley, con la que después iría a la cafetería de la universidad a hablar un rato. Después iría a comer y finalmente tendría que coger el autobús para ir a las clases del profesor Ducard.
-¡Eh, Bruce!-dijo una voz apartándole de sus pensamientos.
Bruce se giró y vio que una chica pelirroja se acercaba a él saludándole. Era Katherine Kane, una compañera de clase.
-Hola, Kate.-saludó Bruce.
La chica fue hacia él y esbozó una leve sonrisa mientras intentaba tomar aire. Bruce observó que ella estaba agotada como si hubiera venido corriendo desde su casa hasta la universidad.
-No te imaginas lo agitada que puede estar Gotham por la mañana.-dijo ella jadeando.-Casi no llego al examen.
Bruce rió y Kate miró hacia la puerta del aula donde los alumnos esperaban nerviosos.
-¿No estás nervioso?-preguntó la chica a Bruce.-He oído que este examen es casi imposible de aprobar.
-No hay nada imposible, Kate.-dijo Bruce mientras continuaba paseando.
-Ya, bueno. No todos podemos ser Bruce Wayne, el alumno estrella de la universidad de Gotham.-bromeó ella.-Por cierto, ¿quieres ir a algún sitio después del examen? Podríamos ir al zoo. Esta mañana, el doctor Langstrom traerá una nueva especie de murciélagos procedentes de Sudamérica.
-Lo siento, Kate. Pero ya tengo planes.-dijo Bruce.-Después del examen voy a ir a visitar a Harley, ya sabes, mi amiga de la infancia.
-¡Oh! Ésa es la chica que te gusta, ¿no?.-Bruce se sorprendió al oír el comentario de Kate.
-No empieces otra vez. Solo es una amiga.-dijo él rápidamente.
Kate miró a Bruce y le sonrió.
-Vamos, Bruce. No hace falta que lo ocultes. Se nota que estás colado por ella. Solo respóndeme a una pregunta. ¿Es guapa?
Bruce sintió como su pulso se aceleraba a la vez que su boca quedaba seca y sus manos se llenaban de sudor. No sabía que responderle a Kate. Harley era muy guapa, no era una chica despampanante como otras que había él había conocido en el instituto o en la universidad, pero sí tenía un aspecto bastante adorable con su pelo rubio recogido en dos coletas y sus ojos azules mirando siempre a su alrededor con curiosidad. Para Bruce era una chica irremplazable. Pero nunca se había atrevido a decirle lo que sentía realmente por ella y aunque ahora estuviese hablando con Kate, tampoco sabía qué decir. Si admitía que era guapa, posiblemente ella descubriría que de verdad le gustaba, pero si decía que no lo era, ella también sabría que estaba mintiendo.
-Bueno... estoy obligado a decir que sí, porque soy su amigo. Pero...-dijo él intentando bromear.
-No hace falta que sigas, Bruce.-le paró Kate, riendo.-Tu aspecto habla por sí solo.
Bruce intentó fingir que no estaba nervioso pero no pudo, Kate era demasiado rápida.
Los dos continuaron caminando hasta que Kate volvió a hablar.
-Oye, ¿te importa si os acompaño?
-¿Cómo?-preguntó Bruce.
-Quiero decir, si os parece bien. No quiero estropearos el momento... Además, me gustaría conocerla. Quiero saber si de verdad es como tu dices que es o estás exagerándolo.
Bruce no encontró ningún problema en que ella le acompañara, de hecho, el que Kate estuviera con ellos seguramente evitaría que él se pusiera nervioso. Segundos después, la puerta del aula se abrió y el profesor anunció el comienzo del examen.
-Suerte.-dijo Kate a Bruce, un poco intranquila.
-Eh... sí, gracias.-dijo Bruce.-Suerte a ti también.
. . .
Harley se encontraba en la puerta del edificio de psicología de la universidad. Bruce llegaría dentro de unos minutos y podrían irse a la cafetería. Harley esperaba a su amigo nerviosa. Desde que había entrado en la universidad había visto a Bruce con menos frecuencia, en parte porque ambos tenían que estudiar para sus respectivas carreras, pero también porque ahora Bruce tenía nuevas amistades y él quería mantenerlas igual que mantenía su amistad con ella. Harley también había hecho nuevos amigos en la universidad pero ninguno de ellos podía igualar a Bruce, él era alguien en quien podía confiar con toda seguridad, con él no necesitaba fingir ser quien no era y sabía que él siempre estaría dispuesto para ayudarla. Bruce era todo lo que Harley podía desear en una persona.
Impaciente, la chica miró su reloj. Bruce se estaba retrasando cinco minutos y comenzó a impacientarse. Tenía muchas ganas de hablar con él, de contarle varias anécdotas que habían ocurrido en clase, de preguntarle cómo le iba en su carrera y tal vez, invitarle algún día a su casa para volver a pasar la tarde, como cuando eran niños. La idea de que Bruce no fuera a venir asaltó la mente de Harley. "Tal vez se le ha olvidado."pensó ella. "O quizás ya no le parezca interesante y no quiere venir a verme..." , rápidamente se quitó esa idea de la cabeza. Bruce no lo olvidaría. Harley había sido su única amiga durante muchos años, él no podía olvidarla como si nada por no haberla visto en unos pocos meses, ella aún le importaba a Bruce, o por lo menos, así lo esperaba.
Estaba a punto de llamarle al móvil cuando de pronto unas grandes manos aparecieron detrás de ella y le taparon los ojos.
-Hola, Dra. Quinzel.-dijo una voz familiar y Harley sonrió.-¿Sabes quién soy?
La chica se giró y se quitó las manos de Bruce de la cara para ver a su amigo.
-Sí, lo sé: eres el tipo más impuntual del mundo.-bromeó ella mientras señalaba su reloj de pulsera.
-Vamos, solo me he retrasado cinco minutos.-se disculpó Bruce.-¿pensabas que no iba a venir?
-No.-dijo Harley, dando un abrazo a su amigo.-Sé que no puedes olvidarte de mí. Me alegro de verte, Bats.
Bruce también abrazó a Harley sintiéndose incómodo a la vez que feliz. Había pasado casi un mes desde la última vez que hablaron por teléfono y no se habían visto en persona casi desde que ella entró en la universidad.
Harley abrió los ojos y entonces reparó en que al lado de Bruce había una chica que los observaba. Bruce se percató de la mirada de Harley y presentó a ambas chicas.
-Harley, quiero presentarte a una amiga de mi facultad: Katherine Kane. Kate, ella es Harley.
-Hola, Katherine.-saludó Harley un poco incómoda ¿por qué esa chica estaba allí con Bruce?.
-Llámame Kate.-respondió ella sonriente.-Así que tú eres la famosa Harleen Quinzel. Bruce no para de hablar de ti. Y por lo que veo, no exageraba en nada, eres tal y como Bruce me dijo.
-¿Y cómo te dijo Bruce que soy?-dijo ella, queriendo saber qué es lo que Bruce decía de ella a sus espaldas.
-Lo último que me ha dicho de ti es que eres muy guapa. Y tiene razón.-respondió Kate, sabiendo que aquello pondría a Bruce en un aprieto.
Harley miró a Bruce y éste no pudo evitar sonrojarse. A Harley le molestó ligeramente que Bruce hablara con esa chica de ella, al parecer, tan desinhibidamente mientras que cuando los dos estaban a solas, se mostraba tímido al hablar con ella. Sin embargo, sonrió y cogió a su amigo del brazo.
-Bueno, él tampoco está nada mal. ¿No crees, Kate?-dijo ella riendo.-Dime, Bats. ¿Nos vamos ya?
-Sí, por supuesto.-dijo él.- Harley, ¿te importa que Kate nos acompañe? La he invitado a venir con nosotros. Si no te molesta...
-¡Oh, claro que no! Por supuesto que puede venir.- dijo ella quitándole importancia, pero por dentro se sentía frustrada. Quería haber estado a solas con Bruce aquel día y hablar con él sobre ellos y su amistad pero ahora que Kate iría con ellos, no podría hablar de aquellos temas.
. . .
Al llegar a la cafetería, los chicos se sentaron en una mesa al fondo. Harley y Bruce se sentaron en frente el uno del otro y Kate estaba al lado de Harley. La chica rubia hablaba con Bruce de momentos pasados que habían tenido cuando eran niños y Kate se mostraba interesada por aquellas historias, pero Harley se sentía incómoda en la conversación. Bruce se mostraba de una forma distinta a la que solía ser, él hablaba de aquellos momentos como si fuesen cosas de niños estúpidas y sin sentido y eso la hirió un poco ¿acaso él no consideraba esos momentos importantes en su vida? ¿estaba tratando de hacerse el duro delante de Kate o realmente él no vivió esos momentos de la misma forma que ella?. A medida que la conversación transcurría se fue llenando de bromas y de anécdotas sobre Bruce y Kate que Harley no entendía y a los que respondía con una risita forzada. Al salir de la cafetería, Kate se despidió, dejando a los dos amigos solos. Bruce sonrió y miró a Harley.
-Sin duda es una chica increíble. ¿No te parece?-dijo él, riendo ligeramente.
-Es simpática...-dijo Harley.
-Bueno, será mejor que me vaya a comer.-dijo Bruce, despidiéndose.
-¡Espera! ¿Te importa si te acompaño?-preguntó Harley intentando retener a Bruce el mayor tiempo posible.-No tengo nada mejor que hacer hasta que venga el autobús para llevarme a casa.
Bruce aceptó y los chicos caminaron por el campus hacia el restaurante de la universidad. Durante un largo trayecto, los dos permanecieron en silencio. Bruce no sabía que decir cuando estaba cerca de Harley, no había estado con ella desde que aprobó los exámenes de acceso a la universidad y la conversación aquella tarde había sido vacía e insustancial para lo que eran las conversaciones de Bruce y Harley normalmente. Ambos notaron que las palabras del otro no eran más que cumplidos y cosas que se solían decir en esas situaciones, carentes de sentido en lugar de deseos sinceros. Y ahora de nuevo juntos en el campus, Bruce y Harley paseaban sin hablar el uno con el otro.
Harley, incómoda con el silencio, fue la primera en romperlo.
-Me alegro mucho de que nos hayamos vuelto a ver.-dijo.
-Sí, yo también. Parece que ha pasado una eternidad.-respondió Bruce.
-Sí.-contestó Harley riendo levemente.
El silencio volvió a reinar entre los dos y Harley miró a Bruce de reojo. ¿Por qué se mostraba tan distante con ella?, ¿es que ya no le importaba? ¿había dejado de considerarla su amiga? Finalmente se volvió hacia él y respiró profundamente.
-Bruce.-dijo con voz temblorosa.-Si no estás muy ocupado... ¿te gustaría venir a mi casa esta tarde? Podríamos jugar a algo o... no sé. Lo que tú quieras.
Bruce quería responder afirmativamente con todas sus ganas, pero ya tenía planes hechos para aquella tarde.
-Lo siento, Harley, pero tengo que ir a clase de artes marciales.-dijo él, al final.
-¿Todavía sigues ahí?-dijo ella, un tanto molesta.-¿No puedes saltarte las clases por un día y venir a verme?
-Lo siento, pero no puedo faltar.-dijo Bruce, en el momento en que él habló, el autobús de Harley llegó a su parada.-Lo siento, pero podemos quedar otro día ¿no?
-Sí.-dijo ella mientras se subía al vehículo y esbozaba una falsa sonrisa.-Otro día. Hasta luego.
A medida que el autobús se alejaba, Harley veía a Bruce desaparecer del lugar y algo dentro de ella comenzó a desgarrarse lentamente.
. . .
Harley intentaba atender a la clase de aquel día. Desde que había visto a Bruce no podía dejar de pensar en su forma de actuar. Parecía incómodo cada vez que estaba con ella y siempre ponía excusas para evitar pasar una tarde juntos. Era inevitable pensar que tal vez ella ya no le interesase y que cada vez pasar tiempo juntos era más difícil para él. No podía encontrar otra explicación.
-Harley, ¡eh, Harl!-dijo en voz baja la chica que estaba sentada a su lado, sacando a Harley de sus pensamientos.-¿Te has enterado de lo que ha dicho?
Harley miró a su cuaderno.
-¿Eh? Ah, no. Lo siento. ¿Qué ha dicho?-dijo ella también en voz baja.
-Te lo pregunto a ti. Yo no lo he oído.-dijo la chica.
-Silencio, por favor.-anunció el profesor y las dos chicas se callaron.
Harley volvió a mirar hacia el frente de la clase y de nuevo pensó qué podía hacer con Bruce.
Al salir de clase fue un rato a la calle, llevaba horas metida dentro de aquel edificio y necesitaba respirar y relajarse. Se sentó en las escaleras e intentó dejar la mente en blanco cuando alguien dijo su nombre.
-¡Harley!-saludó la chica que se sentaba a su lado y que se dirigía a ella con una amplia sonrisa.
-Hola, Jess.-dijo ella sonriendo débilmente.
-Te he estado buscando por todas partes. ¿Tienes los apuntes de las clases de ayer?-preguntó Jess.
-¡Oh, dios mío! ¡Es verdad!-respondió Harley llevándose las manos a la cabeza.- Lo siento, lo he vuelto a olvidar.
-Oye, ¿estás bien?-dijo su amiga, preocupada.-Últimamente pareces un poco distraída.
-¿Qué dices?, ¿por qué iba a estarlo?-respondió Harley.
-No lo sé, pero estás muy rara. No prestas atención en las clases y eso debe significar que algo muy malo le pasa a la alumna estrella de la facultad.
-¡Eres una exagerada!-rió Harley.-No soy nada excepcional.
-Eres una de las notas más altas de clase, Harley. Eres una empollona, admítelo.-bromeó Jess.
Harley no respondió sino que se limitó a reír y miró hacia otro lado.
-Venga, dime lo que pasa, Harl.-dijo Jess.-Sabes que puedes confiar en mí. ¿te preocupa no sacar la máxima nota en el examen de la semana que viene? ¿es que no llevas al día una asignatura?-preguntó ella intentando que lo confesara.
-¡Para ya! ¡No es eso!-dijo Harley un poco molesta por las preguntas de su amiga.
-¿Entonces qué es?. Te prometo que no se lo diré a nadie.-dijo Jess acercándose más a su amiga.
Harley miró a su amiga, pensando si debía contarle lo que ocurría con Bruce. Desde que había llegado a la universidad, Harley se había limitado a sus estudios y casi no se relacionaba con gente de su clase. Jess se hizo su amiga y desde que estaba con ella se había vuelto más sociable, pero Harley no sabía si confiar en ella para hablar de aquel tipo de cosas. Finalmente decidió que no perdía nada en contárselo.
-Está bien, verás...-dijo Harley.-Hace unos días me encontré con un amigo al que hacía tiempo que no veía...
-¿Te refieres a ese amigo tuyo de la infancia?-la cortó Jess.
-Si, el mismo.-continuó Harley.-Y creo que ya no quiere seguir siendo mi amigo. Ya no hablamos apenas y si lo hacemos solo es de tonterías, nada tan importante como lo que hablábamos antes.
Jess se quedó mirando a Harley y la sonrió.
-¿Qué opinas?.-dijo Harley una vez terminó de hablar.
-No me lo puedo creer.-dijo Jess asombrada.-¿De verdad? ¿Es posible que la gran Harleen Quinzel se haya enamorado?
-¡No estoy enamorada de él!-dijo Harley sonrojándose.
-Claro que sí.-le respondió su amiga.-Respóndeme a esto. ¿Cómo te sientes cuando lo ves? Y respóndeme sinceramente.
-¿Que cómo me siento? Pues... bien, supongo. Me alegra verle.-dijo Harley, pensando.
-¿Y si está con alguien más? ¿te molesta que esté entre vosotros?-continuó su amiga.
-No...-dijo Harley.-¿por qué iba a molestarme?
-¿Tiene novia?.-dijo Jess.
-No.-respondió tajantemente Harley.
-¿Y si la tuviera? ¿te importaría?
-No... quiero decir,... ¿por qué no...-balbuceó Harley incapaz de decir nada coherente.
-No hay duda, te gusta ese chico.-concluyó Jess.
-¡No me gusta!-gritó Harley.-Es mi mejor amigo, le conozco desde hace muchos años, sé cómo piensa, cómo se siente, cómo actúa...
-Pues desde el punto de vista psiquiátrico, debo decir que me parece muy poco profesional que te enamores de tu paciente.-dijo Jess bromeando.
-¿Qué estás diciendo? No es mi paciente.-dijo Harley molesta.-Es un amigo. Y no estoy enamorada de él, es solo que... las cosas ya no son como antes.-dijo estas últimas palabras con voz débil.
-Mira, da igual como quieras llamarlo o qué excusa quieras inventarte para negarlo. Pero al final todo es muy simple: estás enamorada de ese chico y te duele que él no se fije en ti.-concluyó la amiga de Harley.
-¡No es verdad!.-respondió Harley indignada.-Solo es un amigo, Dios, ¿por qué todo lo resuelves diciendo que es amor?
-Tal vez en otras ocasiones falle. Pero en tu caso está claro como el agua, Harley.
Harley se quedó callada intentando tranquilizarse. Estaba segura de que quería a Bruce, pero no de aquel modo, pensaba que sus sentimientos hacia él eran producto de una amistad muy profunda entre ambos. Durante años, no se habían tenido más que el uno al otro y era normal no querer perder aquella conexión entre los dos. Estaba segura de que no era amor, el amor debía de ser otra cosa...
-Supongamos que hipotéticamente estoy enamorada de él.-dijo finalmente la chica.-¿Qué crees que debería hacer?
-Intenta que vuelva a interesarse por ti.-respondió Jess.-¿por qué no le pides una cita?
-¡Porque no somos novios!.-respondió ella enérgicamente y no pudo evitar recordar la de veces que había dicho aquello a sus compañeros en el instituto y a su propio padre.
-Yo me refería solo a que quedarais como amigos.-insistió Jess.-Dile algo que le recuerde lo
bien que os lo pasabais de niños y seguro que vuelve a interesarse por ti.
Jess paró cuando vio que la cara de Harley se iluminaba. En ese momento ella se levantó y salió corriendo.
-¡Eh! ¿adónde vas?- gritó Jess mientras la chica se alejaba corriendo.
-A seguir tu consejo.-gritó Harley.-Puede que por una vez me sirva de algo.
. . .
Bruce salió de clase con Kate, tras un largo día en aquel aula era agradable salir al exterior, ambos de dirigieron a la puerta principal de la universidad donde se despidieron.
-Entonces, ¿la semana que viene puedes venir conmigo al zoo a ver los murciélagos?-preguntó Kate.
-Allí estaré.-dijo Bruce.-Aunque sabes que primero tengo que ir a la escuela de artes marciales.
-Lo sé.-dijo Kate.-Te estaré esperando.
La chica pelirroja se fue y Bruce se quedó solo a la puerta de la universidad esperando a que llegara Alfred a recogerle.
-¡BRUCE!-gritó Harley mientras corría desesperadamente hacia él.
La chica llegó a la puerta principal colocándose la mano en el pecho mientras intentaba respirar.
-Harley. ¿Qué haces aquí?-preguntó Bruce.
-Dame... un segundo... por favor.-dijo entre jadeos la chica.
Una vez volvió a la normalidad ella miró a su amigo y sonrió.
-¿Qué ocurre?-preguntó él.
-Es que casi lo había olvidado, y como a lo mejor no podemos vernos luego... quería recordarte que la semana que viene es mi cumpleaños.-dijo ella.
-Lo sé.-dijo Bruce.
-¿Vas a poder venir?-dijo ella.
Bruce lo pensó un momento y recordó que aquel día era el que iba a ir con Kate al zoo. Harley refunfuñó, de nuevo Kate tenía algo que ver para que ellos dos no pudieran estar juntos.
-No te preocupes.-dijo Bruce.-Podemos ir al zoo otro día. La llamaré y le diré que no puedo ir.
-¿De verdad?-preguntó Harley.
-Claro. Ella lo entenderá.-dijo Bruce.-Iré a tu fiesta de cumpleaños el primero, te lo prometo.
Harley se esforzaba por no saltar y gritar de alegría. En su lugar asintió y se quedó mirándole.
La limusina de Alfred no tardó en llegar y Bruce se despidió de su amiga. Antes de irse, Alfred la saludó y le preguntó qué tal le iba.
-No podría irme mejor, Alfred.-dijo ella.-Le estaba recordando a Bruce que la semana que viene es mi cumpleaños.
-Allí estaremos, Harley.-dijo Alfred sonriendo mientras se metía en el coche.
Bruce miró hacia atrás mientras el coche se alejaba de la universidad y vio como Harley los despedía con una amplia sonrisa y agitando enérgicamente la mano.
. . .
Bruce se colocó en posición defensiva observando como Steven, su rival, ideaba alguna estratagema para atacarle. Era imposible cogerle desprevenido, los cinco sentidos de Bruce estaban puestos en la pelea. Cuando el chico por fin atacó Bruce bloqueó el golpe y volvió a recuperar su posición de defensa. Durante varios minutos, ambos intentaron golpear al otro pero todos sus golpes eran bloqueados, Bruce pensó en una ocasión en poner fin a la pelea con un golpe certero pero recordó que Steven solía aprovechar esos momentos para atacar con todas sus fuerzas y tumbar a Bruce, de modo que decidió esperar. Minutos después el rival de Bruce le lanzó un puñetazo al pecho que él esquivó y entonces cogió el brazo y lanzó al chico al suelo de un golpe donde finalmente, éste quedó atrapado por el ataque de Bruce.
-Ya es suficiente.-anunció el maestro Ducard.
Bruce no pudo creer lo que estaba viendo. Había ganado, tras años de duro trabajo para vencer ese chico por fin había vencido, ahora nada podría con él. Bruce ayudó al chico a levantarse y éste le tendió la mano.
-Enhorabuena, Wayne.-le felicitó Steve.-Parece que al final sí que puedes ser un buen luchador, después de todo.
-Bueno, ya es una pelea vencida frente a muchas derrotas, Steve.-dijo Bruce aceptando las felicitaciones del chico.
Una vez fuera de la clase, Bruce esperó la llegada de Alfred, parecía que se retrasaba más de lo normal, de modo que tuvo que esperar. Mientras esperaba pensó en que tenía poco tiempo que perder. Debía ir a casa de Harley, hoy era su cumpleaños y había prometido estar allí el primero. No quería decepcionar a su amiga y esperaba que en la fiesta pudieran volver a retomar el contacto que al parecer había disminuido entre ellos. Mientras pensaba aquello miró alrededor de la calle y vio a Kate. Se acercó para saludarla y ella también le saludó.
-¿Ya has salido de tus clases de lucha?-le preguntó Kate.
-Sí.-respondió Bruce.-Ahora voy al cumpleaños de Harley.
-Fantástico, salúdala de mi parte. Bueno, no te entretengo más, voy al zoo ahora mismo, de verdad, vas a lamentar perderte esto.-se despidió la chica.
-Sabes que no puedo faltar.-dijo Bruce.
-Lo sé, era solo para hacerte rabiar.-rió Kate mientras se alejaba.
Bruce volvió a esperar a Alfred mientras veía como Kate se alejaba de allí. Se sorprendió cuando un par de chicos mayores que él miraron a Kate y comenzaron a seguirla.
. . .
Harley esperaba impaciente sentada en el salón de su casa. Bruce debía estar al venir. Le había prometido que estaría allí antes que cualquiera de sus amigos y ella sabía que cumpliría su promesa. Miró su reloj, Bruce se retrasaba diez minutos, Harley pensó que quizás él podría estar aún en sus clases de lucha, o tal vez, había demasiado tráfico y no podían venir tan temprano. A cada minuto que pasaba, la chica miraba más intranquila el reloj. Casi era la hora de su fiesta y Bruce no había venido aún. Harley se angustió, quería tener un poco de tiempo con Bruce antes de que sus amigos vinieran a buscarla para la fiesta, desde la última vez que se vieron estuvo deseando hablar con Bruce de ellos, de su amistad y de cómo podían recuperarla a pesar del tiempo que pasaban separados. Miró de nuevo su móvil, no había ninguna llamada de Bruce. ¿Acaso él la estaba ignorando? ¿era posible que después de todo lo que habían pasado Bruce fuera a dejarla plantada y a olvidarse de ella? De nuevo las dudas volvieron a asaltar a Harley y comenzó a preocuparse. Recordó los momentos que habían pasado los dos juntos durante sus vidas. Recordó cuando jugaban cuando eran niños, después rememoró los días en el instituto con él y los momentos en los que se reían cuando otros chicos les preguntaban si salían juntos. Y por último recordó aquel día en el que el vino a visitarla antes de los exámenes y le dijo que jamás la cambiaría por nada del mundo. Aquella había sido la última conversación importante que habían tenido, pensó en cómo había visto a Bruce distanciarse de ella desde entonces y comenzó a sentirse mal porque Bruce ya no viniera a visitarla con frecuencia. Cada vez que él iba a su casa, el corazón se le aceleraba. Harley tragó saliva, ¿podría ser que Jess tuviera razón y que se estuviera enamorando de Bruce?. El timbre de la puerta sonó y Harley se apartó de sus pensamientos. Debía ser Bruce, ya había llegado.
-¡Ya voy!.-gritó Harley, corriendo hacia la puerta para encontrarse con su amigo.
. . .
Kate se percató de que la seguían y apretó el paso. Los chicos parecían peligrosos y cada vez se intranquilizaba más al ver que no paraban de seguirla. Los chicos finalmente la alcanzaron y la rodearon. Kate se puso nerviosa.
-Eh, nena. ¿adónde vas tan deprisa?-dijo el que parecía ser el líder del grupo.
Kate le ignoró e intentó continuar su camino, pero los jóvenes la retuvieron.
-¡Eh, te he hecho una pregunta! Es de muy mala educación ignorar a la gente ¿sabes?-dijo de nuevo el líder.
-¡Dejadme en paz!-dijo Kate mostrando que estaba asustada.
-¿Por qué? ¿es que no te apetece pasar un rato con nosotros?-los otros dos chicos se rieron.
-Dejadme, os lo digo en serio.-respondió Kate.
-¿O qué? ¿qué vas a hacer, preciosa?-dijo otro de los chicos que la agarró de los brazos dejándola inmóvil.
Los chicos la llevaron a un pequeño callejón y empezaron a reírse. Kate forcejeaba con todas sus fuerzas intentando liberarse, pero era inútil. Gritó pero uno de los chicos le dio una bofetada y le puso una mano en la boca para que no hablara.
-Vamos, vamos. No hace falta estar tan nerviosa.-dijo el líder del grupo mientras se llevaba las manos a los bolsillos.-Tranquilízate, ¿no querrás que use esto contigo, ¿verdad?
Kate soltó una pequeña lágrima cuando vio que el chico había sacado de su bolsillo un enorme y brillante cuchillo. El chico se acercó a él y deslizó el filo por debajo de la camisa de la chica y comenzó a cortarla. Kate comenzó a llorar y se retorció aún más. Pensó que todo estaba perdido cuando una voz gritó a los chicos y éstos se giraron sorprendidos.
-¡Eh! ¡Soltadla ahora mismo!-dijo la voz.
-¿Y quién eres tú, payaso?-dijo el líder mostrándole la navaja.-¿y si no queremos soltarla?
Kate miró hacia donde ellos miraban y vio que a la entrada del callejón estaba un chico de su edad que miraba a sus agresores con odio y rabia.
-Soltadla, ¡YA!-gritó Bruce.
. . .
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!-gritaron todos al unísono.
Harley sonrió y sopló con fuerza las velas de la tarta. Todos sus amigos aplaudieron y la fiesta continuó. Harley se sorprendió de que sus amigos hubieran decidido llevarla al Parque de atracciones Dini's Funland de Gotham por su cumpleaños, no había ido a aquel lugar desde que era niña y había cambiado notablemente. Miró a su alrededor y vio como todos sus amigos se divertían y lo pasaban bien. Tras hablar unos minutos con algunos de los invitados, Harley salió del restaurante donde estaban comiendo la tarta y miró preocupada su móvil. Bruce no había llamado ni una sola vez y ella estaba más angustiada. Cada vez pensaba con más fuerza que él la estaba ignorando y eso la hacía sentirse humillada y furiosa. Jamás pensó que Bruce pudiera hacerle algo así.
-¡Harley!-gritó Jess saliendo del restaurante ella también.-¿Qué haces aquí fuera? ¡Vamos entra! Te estás perdiendo tu propia fiesta de cumpleaños, ¡hay que estar loca para eso!
Harley sonrió.
-Enseguida voy, Jess.-dijo con cierto aire de tristeza.
-¿Te pasa algo? ¿estás bien?-dijo su amiga preocupada.
-Sí.-respondió ella cerrando de nuevo su móvil y entrando el restaurante.-Si, estoy bien.
. . .
Bruce golpeó primero al chico del cuchillo con un puñetazo en la cara. Los otros dos reaccionaron dirigiéndose hacia él. Bruce se concentró, intentaba pensar en cómo resolvería aquello si se tratara de sus clases de artes marciales con la diferencia de que los chicos no parecían tan inteligentes como sus rivales habituales. Bloqueó los golpes de ambos y contraatacó con una patada a uno de ellos, lanzándole hacia los cubos de basura. El otro lanzó un puñetazo que él esquivó con facilidad y después le golpeó en el mentón antes de tirarle al suelo con una zancadilla. El chico con el cuchillo se acercó sigilosamente por detrás pero Kate se percató de ello y gritó.
-¡Cuidado! ¡detrás de ti!
Bruce se giró a tiempo y esquivó la puñalada, a continuación agarró el brazo de su rival y le estrelló contra la pared, dejándole inconsciente. Bruce disfrutaba con la lucha, mientras defendía a su amiga pensaba en lo fácil que estaba siendo, sentía que realmente podía acabar con el crimen en Gotham con todo lo que había aprendido, aquel triunfo le dio esperanzas. Tal vez sí podría hacer algo por la muerte de sus padres después de todo. Bruce terminó la pelea levantando a uno de los chicos del suelo y lanzándolo contra el otro, que intentaba escapar.
Al terminar miró hacia donde estaba Kate que le observaba con una mezcla de gratitud y de admiración.
-Gracias.-dijo ella en voz baja.
-No hay problema.-respondió Bruce ayudándola a levantarse del suelo.-¿Estás bien? ¿te han hecho daño?
-No.- dijo Kate aún asustada.
-Deberíamos llamar a la policía.-respondió Bruce.-¿Tienes tu móvil...-Al instante, Kate abrazó con todas sus fuerzas a Bruce y rompió a llorar, sintiéndose afortunada de estar con vida. Bruce respondió al abrazo.
-Muchas gracias, Bruce.-repitió la chica.-No olvidaré esto nunca.
-No hay de qué, Kate.-dijo Bruce intentando tranquilizarla.
. . .
Al anochecer un coche de policía dejó a Bruce en la puerta de la mansión Wayne y un agente habló con Alfred sobre lo que había pasado. Bruce había estado toda la tarde en la comisaría explicándole a los agentes cómo aquellos tipos iban a atacar a Kate y que él intentó detenerlos. Cuando todo estuvo aclarado, los policías se fueron y dejaron a Bruce y a Alfred en el recibidor de la mansión. Bruce miró a Alfred.
-¿Estás bien, Bruce?-preguntó Alfred.
-Sí, no me ha pasado nada.-respondió él.
Alfred le miró seriamente y Bruce se sintió incómodo.
-¿Qué ocurre, Alfred?
-Podrías estar muerto.-dijo el mayordomo simplemente.
-¿Qué?-preguntó Bruce, confundido.
-Bruce, has corrido un riesgo enorme esta tarde... Sé que has hecho lo correcto ayudando a esa chica...
-¿Qué quieres decir? ¿que tenía que haber dejado que hicieran daño a Kate?-dijo Bruce molesto.
-No, es solo que... tus padres.-dijo Alfred.
-Deja de usar como excusa a mis padres, Alfred.-respondió Bruce enfadado.- Mis padres están muertos. Si tienes algo que decirme, dímelo directamente.
-Prometí a tus padres que cuidaría de ti, no permitiré que te ocurra nada malo.-dijo el mayordomo.-si esta tarde hubiera pasado algo...
-Pero no ha pasado ¿verdad?-respondió Bruce- He hecho lo que debía hacer, Alfred. Lo correcto. Yo sé luchar, puedo defenderme.
-¿Y qué pasará cuando te ocurra algo? ¡Tus padres...
-¡Yo no soy mis padres! ¡No va a pasarme nada! Y no intentes echarme la bronca solo porque no puedas soportar la idea de que yo haya hecho lo que tú no fuiste capaz de hacer la noche que ellos murieron: protegerlos.
Alfred se quedó callado un momento y Bruce se dio cuenta de lo que acababa de decir. Intentó disculparse con Alfred pero él le detuvo.
-No, Bruce. Tienes toda la razón. No sirvo para nada. Debería asumirlo de una vez en lugar intentar ayudar a todas personas que me importan.-Y tras decir esto, subió las escaleras y entró en su habitación.
Bruce se quedó callado durante unos minutos, lleno de rabia. ¿Por qué todo le salía mal? Había defendido a Kate de aquellos chicos y si él no hubiera llegado a tiempo seguro que la hubieran matado o algo peor. Bruce se encerró en su habitación. Nadie le entendía. Él necesitaba aquello. Nunca se había sentido tan satisfecho con nada en su vida y los demás solo le decían que estaba jugándose la vida tontamente. ¿Acaso no podía ser él un héroe? ¿por qué no podía intentar hacer de su ciudad un lugar mejor? Sabía lo que le diría Alfred o cualquiera de sus amigos, ¿y si le ocurría algo? ¿qué harían sus seres queridos?
Bruce estuvo varios minutos paseando furioso por su habitación cuando por fin decidió que lo mejor era ir a disculparse con Alfred, pero antes de salir de su habitación recordó que no había encendido el móvil desde que salió de clase de lucha. Cuando encendió el teléfono vio que le habían llamado varias veces a lo largo de la tarde. Bruce miró su registro de llamadas y vio que todas ellas pertenecían a un solo nombre. Al verlo, sintió como todo su mundo se le caía encima.
-Harley...-dijo en voz baja.
. . .
Eran las nueve de la noche cuando Harley llegó a su casa. El doctor Quinzel estaba en el salón leyendo el periódico cuando oyó que su hija abría la puerta. Rápidamente se giró hacia el recibidor.
-Cariño, ¿ya has vuelto de tu fiesta? ¿qué tal te lo has pasado?
-Bien.-respondió ella desganada.
-¿Bien?, ¿no vas a decirme nada más?-insistió el doctor.
-No hay nada que contar.-dijo ella en voz baja.
-Harley, ¿te encuentras bien?-dijo ahora el doctor, preocupado.
-Sí.-respondió simplemente ella.
-No, es evidente que te ocurre algo.-respondió el doctor dirigiéndose a su hija.-Ven siéntate en el salón conmigo.
-¡Estoy bien!-dijo Harley evidentemente furiosa.
-¡Harleen Quinzel!-dijo el doctor enfadado mientras se dirigía hacia su hija.-¡Basta ya de estupideces! Soy tu padre y no te consiento que me hables así.
Harley se quedó mirando un rato a los ojos de su padre. Su mirada la ponía nerviosa, intentaba mantenerse seria pero era inútil, lo único que quería era echarse a llorar. Cuando el doctor vió aquella expresión en la cara de su hija, se calmó y la habló en un tono más tranquilizador.
-Lo siento, cariño. No quería gritarte.-dijo mientras la abrazaba.
-No pasa nada, papá.-gimió ella incapaz de contener unas pequeñas lágrimas.
-Por favor, siéntate conmigo y cuéntame lo que ha pasado. Por favor, Harley.-dijo el doctor, llevándola al salón.
Harley lo pensó unos minutos pero accedió a la petición de su padre y se sentó junto a él en el sofá.
-¿Qué ha pasado?-dijo su padre suavemente.
En ese momento el móvil de Harley comenzó a sonar y ella lo cogió pero cuando vio de quién se trataba no pudo evitar deshacerse en lágrimas. El doctor la abrazó y la chica lloró desconsoladamente entre los brazos de su padre mientras éste veía cómo en la pantalla del móvil de Harley había un nombre que indicaba la llamada: Bruce.
