capitulo 7
¡Ahí esta! Harry sonrió mientras Tom se acercaba a su habitual mesa, deteniéndose ahí. ¡Justo a tiempo!
"Estás impaciente, Harry. ¿Qué provocó esto?" Tom preguntó con una ligera sonrisa.
"Cállate." Harry respondió, agarrando una larga mano pálida en las morenas suyas y arrastrando al mago mayor detrás de él.
"¡Whoo! Harry ¡más despacio!" Tom rió, disfrutando en verdad el tiempo con el chico.
Harry disminuyó la velocidad ligeramente, pero aún así los dos magos llegaron a El Caldero Chorreante en tiempo record. Harry no se detuvo adentro, optando, en lugar de eso, atravesarlo directamente.
Tom solamente suspiró y se dejó llevar.
Harry se detuvo afuera de una pequeña tienda con un letrero que la declaraba como Sortilejios Weasley. Se detuvo, nervioso de repente. ¡Y si se empiezan a preocupar por mí ¡Y llaman a Molly, o Dumbledore! ¡Tom podría estar en problemas!
"No me digas que de repente te acobardaste, Harry." Tom provocó.
Harry mordió su labio, dando un vistazo al Señor Oscuro. "Podrían llamar a su mamá o a Dumbledore si les preocupa que no esté a salvo."
"Si eso sucede, tan solo te dejaré con ellos, asumiendo que estás en mejores manos que en las de un simple, desconocido mago como yo. De cualquier forma, cualquiera que te conozca debería saber exactamente lo bien que puedes ver por ti mismo, con un Señor Oscuro demente detrás de ti o no."
Harry sonrió. "Desea que el mencionado Señor Oscuro no te escuche llamarle demente, Tom. He escuchado que no le agrada mucho."
"Déjeme decirle un secreto, Señor Potter." Tom dijo suavizando su voz, dando un vistazo alrededor antes de inclinarse hacia delante para susurrar en su oído. "A Voldemort le agrada ser considerado como demente. Pone a sus enemigos en desventaja."
"¡Nunca funcionó conmigo!" Harry informó al Señor Oscuro con una mirada triunfante antes de introducirse en la tienda.
Tom sonrió. "Lo he notado." Informó al aire antes de seguir al joven mago.
"¡Harry!" Dos voces llamaron al unísono. Gemelos pelirrojos se colocaron alrededor del chico de cabello azabache mientras Tom entraba. No parecía que los cambios en la apariencia del mago los hubiesen engañado.
"¡Estás vivo!"
"¡Todos se empezaron a preocupar cuando dejaste de enviar tus habituales cartas!"
"¡Mama estaba a punto de dejarnos ir a rescatarte de nuevo!"
"¡Estoy bien! ¡En verdad!" Harry rió, parando a los gemelos con una habilidad adquirida. "Nunca he estado mejor."
Los gemelos compartieron una mirada antes de mirar maternalmente al desamparado Chico-Que-Vivió. "Dílo, Potter." Dijeron juntos.
"Eh." Harry suspiró. "Me abandonaron en Londres. Me he estado quedando en el mundo Muggle. Conseguí un disfraz. Algo por el estilo."
"No, no. Es un buen disfraz contra Ya-Sabes-Quién y sus Mortífagos. La mayoría no te conoce lo suficientemente bien como para reconocerte, pero deberías de tener cuidado con sus hijos." Advirtió un gemelo mientas el otro fue a la parte trasera a traer algo.
"Estoy bien conciente de ello, Fred. Puedo cuidarme yo mismo." Harry bufó.
"Eso no es lo que nos preocupa. Todos saben que puedes cuidarte perfectamente." El gemelo, Fred, suspiró. "Fue la falta de respuesta lo que nos preocupó."
"Lo siento. Me conoces, me gusta manejar las cosas a mi manera. Sin embargo, llamé a Hermione."
"¿Y mencionaste que estabas por tu cuenta en las calles de Londres?" Fred presionó provocadoramente.
Harry hizo un gesto. "¿Decirle a Hermione? ¿Estás loco?"
"Bueno, sí, de hecho." Fred concordó. "Así que ¿quién es el alto y bien parecido moreno de allá?"
Harry se ruborizó ligeramente ante la manera en que había llamado a Tom. "Tom, deja de estar merodeando." Ordenó al mago mayor.
Tom se acercó rápidamente hacia los otros dos magos con una ceja levantada hacia el sonrojo de Harry, el cuál solo empeoró. "No estaba 'merodeando', Harry. Estaba siendo educado y dejándote ponerte al día."
"Que considerado de tu parte." El otro gemelo dijo mientras regresaba.
Harry suspiró. "Tom, ellos son Fred y George. Fred, George, él es Tom. Me ha estado cuidando estos últimos días."
Ambos gemelos miraron al mago alto por un largo momento antes de asentir. "¿Dónde lo conseguiste, Harry?" Fred preguntó.
"He conocido a Tom desde hace años. Sólo sucedió que corrimos el uno al otro el primer día en que fui dejado aquí." Harry informó a los gemelos.
Tom sonrió. En verdad, él y Harry se habían conocido desde hace años. Una manera muy sutil de hacer que confiaran en él. Era un misterio el por qué el chico no era un Slytherin.
"Oh, está bien." Fred suspiró, cediendo a la mirada suplicante que Harry le estaba dando para que creyera en que el mago mayor era de confianza.
"Ten." George le dio algo y Harry lo tomó.
Harry volteó el pequeño pendiente, frunciendo el entrecejo. "¿Qué es?"
Tom se asomó por encima de su hombro para obtener una mejor visión del pendiente y miró a los gemelos en shock. "Este es un artefacto más oscuro de lo que uno pensaría que tendría un Weasley."
"¿Que es? " Harry repitió.
"Su función es hacerte menos notable en una multitud." Fred explicó. "Úsalo cuando salgas para tranquilizarnos¿de acuerdo?"
"No es ilegal ¿verdad?"
"Noo." George replicó.
"Apenas es legal." Tom informó a El-Chico-Que-Vivió. "Pensé que el Ministerio pedía permisos para ellos."
George extendió un pedazo de pergamino a los dos magos de cabello oscuro. Tom lo tomó, dado que Harry estaba demasiado ocupado observando el pendiente. "El permiso está expedido hacia esta tienda. De hecho, se utiliza para trasportar dinero de manera segura. Todas las tiendas en Diagon tienen uno. Harry, de cualquier manera, en estos momentos tiene una necesidad mayor de él que nosotros, y, como es nuestro patrocinador financiero, deducimos que es legal." Explicó mientras Tom leía el documento.
Tom frunció el entrecejo hacia los gemelos mientras Harry quitaba de un tirón el pergamino de las manos de Tom. "Lograron hacer que sonara como si fuera legal."
"Nunca se sabe cuando Harry podría usar un poco más de protección." Fred acordó.
"Harry, póntelo. Sólo funciona cuando lo traes puesto." George ordenó, quitando el pergamino de los dedos del joven mago cuando el trataba de encontrarle sentido a las gamelatías legales.
Harry le frunció el ceño, pero de cualquier manera colocó el pendiente alrededor de su cuello. "¿Y bien?"
"Te notas menos. Es un buen encantamiento." Tom asintió.
"Mientras más gente haya a tu alrededor, mejor funciona." Fred informó al joven mago mientras George guardaba el documento. "Llévalo contigo a Hogwarts y úsalo por nosotros en Hogsmeade."
"O si decides visitarnos." George agregó mientras regresaba. "Conseguirás tu Licencia para Aparecerte una vez que hayas cumplido los diecisiete ¿cierto? "
"¿Tengo otra opción?" Harry respondió quedamente.
"Siempre hay una opción." Tom dijo suavemente. "Aparecerse podrá facilitar escapar de ataques de magos dementes, pero no significa que tienes que ser capaz de hacerlo. Te las haz arreglado para mantenerte con vida por casi diecisiete años sin la habilidad de Aparecerte ¿qué te dice que no puedes vivir tu vida sin ella?"
"Adoro cuando intentas darme una opción cuando no la tengo." Harry gruñó.
Observando y decifrando la mirada confundida de Tom, los gemelos lo pusieron al corriente. "Harry ha odidado los transladores desde el el Torneo de los Tres Magos-"
"-y jamás encontrarás un alma que sea peor en la Red Floo que nuestro Harry."
"Lo hace bien con thestrals e hipogrifos-"
"-pero no siempre están muy disponibles-"
"-y lo mismo pasa con las escobas-"
"-y los Ford Anglias voladores."
"¿Ford Anglias voladores?" Tom rió.
Harry sonrió. "Si. Ron y yo tuvimos que usar uno en nuestro segundo año por que Dobby nos cerró la plataforma del tren. Debería seguir en el Bosque prohibido. Una vez nos salvó de una Acromántula."
Tom parpadeó. "¿Aragon?"
"Si. No éramos Hagrid. Dedujeron que podrían comernos."
Tom bufó. "Lo imagino."
"Así que, Harry ¿por qué estás aquí?" George preguntó.
"Bueno, mejor que evitar que Weasley al azar se preocupen demasíado por mí, pensé que conseguiría algunas bromas para usarlas en Muggles desprevenidos…"
"¡No lo harías!" Los gemelos dijeron, sus ojos brillando maliciosamente.
"Tal vez lo haga. Nunca se sabe."
Tom tosió algo que sonó sospechosamente como "Slytherin". Harry miró molesto al Mago Oscuro y Tom sonrió inocentemente.
Fred y George sonrieron a los dos magos morenos. "Tan agradable como puede ser verlos mirarse furisosamente el uno al otro ¿creo que querías bromas, mi querido Harry? " Fred interrumpió.
"Y estoy seguro que tendremos justo lo que necesitas."
"Brillante." Harry miró furisosamente a Tom una vez más antes de seguir a los gemelos hacia el interior de la tienda. Tom solamente sonrió y los siguió.
"Así que, Harry ¿dónde te has hospedado?" Fred preguntó mientras George mostraba a Tom algo sobre lo que había preguntado.
Harry sacudió su cabello que le llegaba hasta los hombros. "En un pequeño hostal Muggle no muy lejos de El Caldero Chorreante. Un lugar agradable, en verdad. No hacen preguntas y el cuarto es agradable y privado. No hay mucha gente hospedada, a pesar de estar a la mitad del verano."
"Probablemente haya más populares cerca."
"Si…"
"¿Por qué no te quedas en la Madriguera?"
"Voldemort, Fred." Harry suspiró. "No voy a crear una oportunidad para que ataque su casa. Tu sabes como me siento acerca de ponerlos en peligro."
"Lo sé, lo sé." Fred entornó los ojos. "Sabes que Dumbledore te dejaría quedarte en el Cuartel General o Hogwarts si se lo pides."
"No me voy a quedar en el Cuartel General de nuevo." Harry gruñó. "Y me rehúso a pasar mi verano sin Dursleys en Hogwarts. Sólo faltan unos días para mi cumpleaños. Una vez que pueda usar magia, estaré perfectamente bien, lo sabes."
"Está bien, al menos deja que Mamá dé una fiesta para ti. Sabes que ella quiere."
"Estoy de acuerdo." Tom dijo cuando él y George regresaron con los otros dos. "te hará bien estar con tus amigos. Se que probablemente te estoy aburriendo."
Harry giró los ojos. "Tom, creéme, jamás podrías aburrime. Haces demasiadas bromas pesadas."
"Me alegra saber que eso evita que yo sea aburrido. Creo." El hombre bufó. Harry sonrió.
"Bueno, Tom ¿por qué no vienes también?" George comentó mientras empacaba las cosas del hombre.
Tom negó bruscamente con la cabeza a la par que Harry dijo un definitivo "No".
"Aw ¿por qué no? ¡Mamá lo adorará!" George se quejó, había decidido que le gustaba el sentido del humor de Tom después de que el hombre lo maldijera cuando no había estado atento.
"Tengo mucho trabajo pendiente." Tom suspiró. "He estado tomando mucho tiempo libre para cuidar al infame Harry Potter, aquí presente."
"Eso es bueno de tu parte." Fred provocó.
"¿A qué te dedicas?" George preguntó.
"Tom es un Auror." Harry dijo rápidamente. Tom parpadeó un par de veces antes de asentir silenciosamente. "Sin embargo, no es un gran admirador ni de los ideales de Voldemort ni de los de Dumbledore. No se molesten." El chico agregó cuando los gemelos abrieron la boca para invitarlo a unirse a la Orden.
Tom frunció en entrecejo al chico. "No estaba enterado que mi boca se había mudado a ti, Harry." Harry hizo un gesto mientras los gemelos reían.
"Bueno, Tom, serían quince Galeones." George informó al hombre. Tom suspiró y dió el dinero.
"¡Te dije que encontrarías algo para usar en tu trabajo!"
"Harry, planeo usar la mitad de esto en tí."
"Entonces no debiste decirme."
"Potter, cállate."
"Así que ¿fiesta de cumpleaños?" Fred interrumpió.
"Claro. Envíenme una lechuza para decirme la hora y los veré aquí."
"Claro. Papá probablemente te lleve a sacar tu Licencia."
"Si, si. Lo que sea es bueno."
"¡Perfecto!" Fred agarró el brazo de Harry cuando George agarró el de Tom y los dos hombres fueron sacados de la tienda mientras los gemelos hablaban.
"¡Que tengan un buen día!"
"¡No sean extraños!"
"¡Esperen nuestra lechuza!"
"¡Sonrían siempre!"
"¡No olvides usar esa cosa cuando salgas!" Los dos gemelos dijeron al unísono mientras cerraban la puerta de la tienda detrás de Harry y Tom.
Harry sonrió al Señor Oscuro. "¿Que te parecieron?"
"Están locos, Harry."
"¡Pero son divertidos!"
"Ahora, en verdad. ¿Un Auror?"
"Trabajas con magos oscuros y tratas con redadas."
"¡Nunca quise ser un Auror!"
"Lo sé. Tú querías ser un Señor Oscuro." Harry bufó. "¿Quieres ser el blanco de las varitas de los gemelos en su propia tienda?"
"Cállate, Potter."
"Eso es lo que pensé."
"Idiota."
"Gracias."
Tom gimió. "¿A dónde vamos ahora?"
"Bueno, supongo que podemos separarnos e ir a casa."
"Muy bien. ¿Te veo mañana afuera del café?"
"Perfecto."
Tom asintió y revolvió el cabello de Harry. "No recibas un Avada Kedavra por mí, o, si lo haces, déjame una nota diciéndome quien fue para que pueda vengarme." Dijo alegremente antes de Aparecerse fuera del callejón.
Harry volteó los ojos. "No sabía que te importaba, Riddle. En verdad. Dejarle una nota. Que idiota." Harry suspiró y se dirigió al hostal.
