Capítulo 6 : Alguien de importancia
Comencé a pensar en lo sucedido el fuego dorado, había sido utilizado.
Por lo cual ya no había manera devolver a la normalidad mi cuerpo… bueno, daba igual, no me molestaba en lo absoluto ahora.
Lo que me causa más curiosidad es Gabri, el cual volvió de la forma de un caballo negro. Venía de un extraño desierto de otro continente, y vestía ropas lujosas y extravagantes.
-Hu… Gabri… ¿Puedo preguntarte algo?
-Por supuesto, lo que quieras compañero. Estoy deseoso de resolver tus dudas sobre lo que te interese
-¿De dónde eres y de dónde vienes exactamente?
-¿Quieres saber eso? Pues, verás... es algo largo….
Hace mucho, bastante tiempo, mi madre me contó una historia, sobre un tirano y como sus ambiciones destruyeron nuestra reputación. En ese entonces no entendía mucho sobre aquellas palabras, pero ahora comprendo todo.
Gabri mostró una débil sonrisa, y continuó su relato
Cuando aquel tirano murió, un predecesor existiría y lo reemplazaría alrededor de unos 100 años. Y aunque tal raza se hubiera marchado a causa de la vergüenza, la tradición aún persiste por más lejos que este el hogar.
-No lo entiendo del todo… ¿Quieres decir que ese predecesor es amigo tuyo?
-Lo que quiero decir es que...
Ilse nos interrumpió. De tanto charlas habíamos llegado a una extraña pradera, dónde se podía apreciar un débil camino de tierra que conducía directamente hacia el pantano, según indicaba una señal que había allí puesta.
Gabri se adelantó, y dijo casi susurrando:
-Aún está muy lejos aquel brujo, pasando esta pradera llegaremos al pantano y más tarde al gran río clariazul. Después de eso vendrá el camino subterráneo y desde allí un buen trazo hasta su guarida.
-¿Y cómo es que sabes tanto de esta zona? – Ilse interrumpió
Acostumbro a llevar mapas de todos los lugares que visito, para encontrar siempre la manera de volver a mi hogar.
Comenzó el anochecer, acompañado de unas cuantas estrellas.
Mientras Ilse descansaba, me animé a preguntarle algunas cosas más a Gabri:
-¿Qué es lo que tanto miras? Solo son las estrellas…
-Gracias a ellas puedo saber si estamos al sur o al norte. Justo ahora nos encontramos en medio del punto cardinal…
-Interesante… volviendo al tema, aún no me cuenta mucho sobre tu amigo el predecesor
-En mi raza no hay más que un varón cada 100 años, creo que te estás confundiendo – Gabri suelta una risa, pero Estalt no logra entender el por qué
-Sigo sin entenderlo… ¿Acaso tu eres el predecesor?
-Exactamente…
-¿Exactamente qué cosa?
-Que yo soy el predecesor…
-¿Huh?
-¡Que yo soy el predecesor! ¡Yo soy el príncipe Gerudo! ¿Es que no logras entenderlo?- Gabri alzo tanto la voz, que las aves echaron a volar.
Yo había oído cosas sobre los Gerudo, pero nunca pensé encontrarme con su príncipe-.¿De verdad aparecían cada 100 años? Entonces mi suerte era más que suficiente.
Mientras pensaba, Gabri calló, se quedó en una pose petrificada durante un buen rato y repentinamente alzó la cabeza, volviendo a mirar las estrellas:
-Si llego a hablar más sobre mi procedencia, seguramente todo Hyurle intentara aniquilarme por mis antepasados, algo realmente horrible.
Pero es hora de descansar, un largo viaje nos espera y sin energías no podremos avanzar.
Después de decir eso dejó de mirar las estrellas y se puso a descansar. Yo no hice lo mismo, seguí mirando las estrellas intentando descifrar esos puntos cardinales de los cuales me habló, ya que aún no entendía el concepto.
Ilse había despertado al escuchar la charla.
Ella ya sabía que su hermano la odiaba en cierta forma, no le había ayudado a escapar de aquel monstruo oscuro. Pero eso se podía arreglar, lo que más importaba es que ambos estaban vivos.
Quiso acercarse a él, pero este hizo un claro signo derechazo y le dio la espalda, prácticamente como un crío enojado.
"Que inmadurez" – Pensó ella. Lo que más quería era arreglar esta situación para seguir el viaje tranquilamente. Intentó disculparse pero su hermano seguía dándole la espalda, sin decir ni una sola palabra.
Tanto alboroto también despertó a Gabri, el cuál, somnoliento y bostezando dijo:
-¿Sucede algo entre ustedes dos? No paran de hacer ruido sobre disculpas y cosas así
-Estalt, por favor acepta mis disculpas. No sabes en verdad, no podía hacer nada.
Este dio la vuelta, y mirando hacia un lado, con los brazos cruzados, dijo amargamente:
-Está bien… pero no quiero que sigas hablándome así
A Ilse le brillaron los ojos, y abrazó a su hermano.
Gabri, interrumpiendo el momento, exclamó :
-¡Ahora lo recuerdo! ¡Vira puede ayudarnos!
Ambos nos preguntamos que era Vira, pero no nos molestamos en preguntarlo, esperaríamos a ver lo que era con nuestros propios ojos..
Gabri sacó una pequeña y reseca flautilla de madera.
Toco una extraña sonata, después de un breve silencio, una sombra en el cielo soltó un rugido feroz.
-¡Les presento a Vari, ave del ocaso!
-¿En que nos ayudará? ¿Explorará el lugar?
-Al contrario, nos llevará, aunque será algo lenta, vamos, todos suban
Subimos al lomo del ave, la que alzó vuelo hasta las nubes, mientras veíamos Hurle desaparecer entre ellas.
