Acto 7

Una visita a Narita

Mientras volaban por Narita Lelouch recordó con exactitud cuando él junto con los Caballeros Negros utilizó la cima de Narita para arruinar el plan de su hermana Cornelia y también para sepultar bajo tierra el Frente de Liberación Japonesa. En aquel entonces la vida de los demás no le importaba en lo más mínimo, con tal que pudiera cumplir su cometido él sacrificaría todas las vidas necesarias para lograr que el mundo de paz llegara para Nunnally.

Qué irracional era en aquel entonces, pensó Lelouch con una leve sonrisa en su rostro, todas las vidas que murieron por su culpa. No sentía remordimiento alguno, a excepción de la muerte del padre de Shirley, pero eso no significaba que iba a seguir con sus antiguas tradiciones. Claro, Lelouch sabía que tendría que haber sacrificios todavía pero deseaba disminuirlos lo mayor posible, y si se podía, evitarlos por completo.

En ese momento Lelouch miró a Suzaku y recordó dolorosamente bien que casi su plan hubiera sido un éxito si no fuera porque su mejor amigo llegó con la odiosa máquina en la que él estaba montado ahorita mismo. No solamente eso, varias veces lograba atrapar a Cornelia pero todos sus planes eran frustrados por el Lancelot y Suzaku. Al menos éste le fue útil cuando se volvió en el emperador de Britannia.

-Suzaku, aterriza el Lancelot en esa casa de madera – le dijo Lelouch a Suzaku al ver la misma casa en donde Lelouch se quedó esperando a que los Caballeros Negros subieran la maquinaria pesada a la cima de Narita.

Suzaku asintió y aterrizó lentamente hasta tener el Lancelot en un lugar seguro y oculto, así por si alguien los estaba esperando.

Cuando salieron del Nightmare Frame vieron a C.C. esperándolos con una mirada burlona en su rostro.

-¿Qué pasa? – preguntó Suzaku confundido al ver el rostro de C.C.

-Nada, solamente que sentí que me estoy entrometiendo en sus asuntos. Si quieren los dejo solos para que sigan pasando tiempo juntos – respondió C.C.

-Silencio bruja, deja de pensar cosas indebidas – le espetó Lelouch pero eso no sirvió para que C.C. cambiara la expresión de su rostro.

Al entrar en la cabaña vieron que C.C. no estaba sola, también Sayoko estaba en la cabaña con sus ropas de ninja. Lelouch observó el complejo y vio que seguía igual de desnudo que antes: las mismas paredes de color chocolate y la mesa en donde estaban antes los guardias del Frente de Liberación Japonesa.

-Sayoko, ¿dónde está Nunally? – demandó Lelouch cuando cerraron la puerta de la cabaña.

-No tengo ni la menor idea – respondió Sayoko honestamente -. Tengo las fuerzas de Britannia observando el área por si encuentran algún movimiento raro pero hasta la fecha no he recibido respuesta alguna. Todo se ve normal.

-Puede ser que sea normal al menos que tu hermanito esté usando su geass – sugirió C.C.

-Ewald va a utilizarlo para engañarnos – musitó Lelouch y se quedó mirando la ventana.

-Otra cosa Lelouch-sama, las tropas de Britannia vieron algo interesante – dijo Sayoko. Cuando Lelouch la miró ella prosiguió -. Dicen que avistaron el Guren merodeando por los alrededores.

-¡Kallen! – saltó Suzaku de inmediato.

Por alguna razón, cuando Suzaku exclamó el nombre de su amiga y a la vez rival Lelouch sintió una presencia familiar, una presencia que hace tiempo no había sentido, desde que abandonó a esa muchacha. Al recordarla éste se dio cuenta que algo malo había pasado. De una forma bien disimulada dijo que tenía que salir para tomar aire fresco. C.C. captó esto y los dos salieron de la cabaña dejando a Suzaku y Sayoko solos.

-¿Qué pasa? – preguntó C.C. -. ¿No estás feliz que Kallen esté cerca?

-Sentí la presencia de Victoire – respondió Lelouch de inmediato y en voz baja para que nadie lo escuchara a excepción de C.C. -. Ella está cerca.

-Ya veo – dijo C.C. -. Entonces tenemos que tener cuidado.

-Ustedes, yo no. Acuérdate que ella nunca me haría daño – Lelouch dijo lo último con una sonrisa amarga en su rostro.

-Las personas locas son volátiles. Recuerda a Mao que dijo que iba a cortarme para tenerme siempre con él.

Al recordar eso Lelouch se dijo a sí mismo que a pesar que Victoire estaba obsesionado con él no se podía darse el lujo de relajarse estando cerca de ella. Por seguro que al estar separada de Lelouch la locura de ella hubiera incrementado mucho más que antes.

-De todas maneras, ¿por qué un demonio como tú se interesó en esa niña? – preguntó C.C. de repente.

Ya Lelouch estaba harto que C.C. le estuviera haciendo la misma pregunta un millón de veces. Pero lo que más le irritaba era que C.C. sabía la respuesta, solamente la preguntaba para molestarlo.

-Lo mismo te pregunto. ¿Por qué acogiste a Mao?

-Ya tú sabes, no es necesario que te responda – replicó C.C. fríamente y regresó a la cabaña dejando a Lelouch con una sonrisa satisfactoria en sus labios.

Demoró treinta minutos para que Lelouch se impacientara con los soldados de Britannia y demandara que dijeran si vieron algo anormal. Tristemente no lo lograron, toda Narita estaba tranquila desde que Sayoko le pidió a Oughi que evacuara todo el pueblo hasta cuando Nunnally estuviera a salvo. En pocas palabras, solamente ellos y los soldados de Britannia estaban en Narita. Al no recibir la respuesta que quería éste se levantó y salió de la cabaña dejando a todos sorprendidos por lo impaciente que estaba.

Sin pensarlo dos veces éste vio a un Knightmare Frame merodeando por los alrededores. Pasándose como un ciudadano común le dijo al piloto del Knightmare que bajara para después usar su geass y tomar control del vehículo.

Lelouch al tener el control del Knightmare empezó a bajar la colina en donde estaba mientras buscaba por todos los lugares un indicio de la localización de Nunnally. Por nada del mundo podía dejar que Ewald se saliera con las suyas. A pesar de lo preocupado que estaba, el muchacho no pudo evitar parara mientras contemplaba el claro en donde C.C. fue a salvarlo de las garras de Suzaku y su Lancelot. En esa ocasión ya él juraba que estaba perdido hasta cuando C.C. llegó y utilizó su Código para trastornar un poco la mente del piloto del Lancelot. A la vez él descubrió el verdadero nombre de C.C. cuando puso su mano en el hombro de ella.

Al observar el lugar con detenimiento Lelouch se dio cuenta que en el piso estaba el rastro de varias ruedas de Knightmare. De inmediato el muchacho las siguió hasta ver que éstas se perdían en un bosque que estaba en la montaña. Si él mal no recordaba en ese bosque estaba la cueva en donde él llevó a C.C. después que quedara inconsciente.

Sin pensarlo dos veces Lelouch llamó a sus amigos para que fueran juntos al lugar. A pesar que era inmortal no iba a dejarse disparar tan fácilmente.

Al llegar los tres lentamente entraron al bosque mientras seguían el rastro que dejaron los Knightmares en el piso. En poco tiempo vieron una gran cantidad de Knightmares reunidos en la entrada de una cueva que Lelouch identificó de inmediato: la cueva que utilizó él antes.

-Para Suzaku – dijo Lelouch al ver que su amigo no paraba.

Éste lo hizo aunque estaba confundido. Allí Lelouch lo captó todo: Ewald estaba utilizando su Geass para proteger a sus soldados.

-¿Qué es lo que ves Suzaku?

-Bosque, árboles, animales pequeños – respondió Suzaku pero al ver el rostro de su amigo captó que había algo inusual -. ¿Estoy bajo los efectos del geass de tu hermano, verdad?

Lelouch asintió y le dijo a Suzaku que de ahora en adelante siguiera todas sus indicaciones para salir airosos en esa pelea que se avecinaba.