Los personajes pertenecen a la señora S. MEYER. Pero me tomé el atrevimiento de jugar un rato con ellos y agregar otros personajes de mi imaginación.

Puede haber escenas subidas de tono, así que si eres menor de 18 "NO" te recomiendo seguir leyendo. No me hago responsable.

Quiero agradecer a todas las que leen, y a las chicas que me tienen entre sus favoritos y alertas.

Querida Melania, por ahí van los tiros, estos dos tienen un enredo del bueno, jejejeje, gracias por leer.

Ebrume, bienvenida, nena espero que este capi sea de tu agrado y ve a tu ritmo sin prisa y gracias.

Gracias a mi beta Wanda, por su valioso apoyo en esta aventura.

Sin más cháchara, aquí el capi…


Ya no estarás sola

Capítulo 6

Plan A y plan B (1ra Parte)

«Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser» Gabriel García Márquez.

POV Edward

Mirando directamente a sus ojos, para medir su reacción, comencé mi relato.

"Hace seis años, cuando estaba en mi segundo año de la universidad, me fui a vivir con Heidy, ya teníamos un año juntos cuando lo decidimos, ella estaba pasando por una situación económica un tanto difícil y a mí, mis padres me pagaban mi manutención, sin embargo, yo trabajaba en las tardes dando tutorías y pasando por las oficinas de papá para ir fogueándome y obteniendo experiencia.

Una tarde al regresar a casa, encontré a Heidy teniendo sexo en mí cama con un amigo, Aro, él se excusó diciendo que yo no la satisfacía y que ella lo había buscado, ella decía que él le había seducido. En ese momento salí y me marché sin discutir, le pedí que cuando regresara no la quería encontrar en mi casa. Esa noche me quedé en casa de Jake, uno de mis mejores amigos. Al día siguiente cuando regresé efectivamente ella ya se había ido. Pero a las dos semanas volvió con una prueba de embarazo y unos exámenes donde confirmaba que tenía ocho semanas y decía que el bebé era mío por el tiempo de gestación"

Isabella dio un respingo, poniéndose la mano en la boca. Pero yo continúe.

"Yo le dije que me haría cargo del embarazo y posteriormente del bebé, aunque no volvería con ella, pero me amenazó diciendo que si no volvíamos se iba a deshacer del embarazo, así que la acepté de regreso a mi casa. Como cosas del destino el embarazo no llegó a feliz término, teniendo un aborto espontaneo. En un momento pensé que era provocado, pero el médico que la atendió es el padre de Jake, el doctor William, me aseguró que había sido sin intención y que eso solía suceder.

Tanto el doctor William, mis amigos íntimos y mi familia conocían los pormenores de nuestra relación, así que sin mi consentimiento ni el de Heidy, efectuaron una prueba de ADN para confirmar si el bebé no nato en realidad era mío. Finalmente la prueba resultó ser negativa, ella me había engañado y no sabía desde cuando lo estaba haciendo"

Respiré profundo y continúe, Isabella no salía de su asombro.

Aunque su rostro pasaba por varios sentimientos, ahora veía un atisbo de tranquilidad.

"Y aunque no estuve de acuerdo en su momento, ya que Jake me engañó al tomar una muestra de mi sangre, diciendo que tenía que hacer no se qué practicas médicas, en realidad fue un alivio para mí cuando me lo notificaron, terminaría definitivamente todo contacto con Heidy, o eso era lo que yo pensaba que sucedería. Ella continúa buscándome, dice que no puede vivir sin mí y que me ama, incluso amenazando con atentar contra su vida y tratando de arruinar todo tipo de relación afectiva que tenga con alguna mujer, sin embargo, yo ya no le hago caso. Ya tenía un par de meses sin saber de ella, pero cada cierto tiempo aparece haciendo cualquier intento para volver conmigo"

—De verdad estoy muy apenado contigo, Isabella, porque tuviste que presenciar esa escena, verla aquí en mi casa en esas condiciones, tenía que aclarar las cosas antes de pensaras algo que no era. Yo estoy consciente de que me dijiste que no querías saber nada de mi pasado, aun así, creo que te lo debía.

—¿Aun sientes algo por ella?

—No, por Dios, si te lo digo es porque quiero ser sincero contigo, pero ten por seguro que eso pasó hace mucho y nada de lo que haga logrará que vuelva con ella. Heidy es una mujer exitosa, trabajadora, pero muy manipuladora y lamentablemente nos movemos en los mismos círculos de amistades, y eso hace que ella siga insistiendo.

Sobre todo por el hecho de que yo no he sido estable en mis relaciones después de ella, pero eso no se lo diría a Isabella.

—Está bien, Edward te agradezco la confianza y que me hayas aclarado la situación aunque no estabas obligado a hacerlo. Pero tengo una duda.

—Dime.

—No estás obligado a contestarme si no lo deseas. Hasta hace poco tenías una relación con una modelo, ¿Heidy tuvo algo que ver con esa ruptura?

—No, lo mío con Ángela fue algo diferente por llamarlo de alguna manera, contrariamente mientras estuve en esa relación, Heidy se mantuvo al margen, por lo que creo que al enterarse que ya no estoy con ella, es la causa de que haya vuelto con sus intentos. Lo que Heidy nunca imaginó fue encontrarte aquí. No tienes nada de qué preocuparte.

—Ok.

—Solo quiero que todo esté bien entre nosotros.

—Todo está perfecto—Me dijo con su hermosa sonrisa. Y estoy completamente seguro que era sincera.

La besé de nuevo, transmitiéndole todo lo que podía sentir por ella, sin palabras.

—Ahora vamos a comer algo, estoy muriendo de hambre.

Nos secamos, vestimos y la llevé a un Starbucks que estaba a dos calles de mi casa, para desayunar.

Ya eran las diez de la mañana, y sentados uno al lado del otro, comimos metidos dentro de nuestra burbuja.

—Edward, ya que estamos en confianza, yo quiero comentarte algo.

—Dime, soy todo oídos.

—Te acuerdas que te comenté que doy clases en la academia de Renata, la conociste el día de mi cumpleaños.

—Claro, la recuerdo perfectamente, aunque fue muy poco lo que conversamos.

—Ok, adicional a eso, ella es socia en una empresa de ropa íntima y yo soy una de sus modelos.

—Ummm está bien—Le dije sin más y continúe bebiendo mi Mocca.

Me quedó mirando, creo que no le había captado completamente la idea. Levantó una de sus perfectas cejas asombrada.

—¿Qué?

—Nada, pensé que no me habías escuchado—Me dijo sonriendo.

—Claro que te escuché, dijiste que eras modelo de ropa íntima… ¡Espera un momento! ¿Ropa íntima? ¿Posas desnuda? —Ahora estaba mosqueado y sorprendido.

Ok, ahora si lo había captado.

—Eso fue lo que te dije, ropa íntima, pero no poso desnuda.

—Explícate—Dije con mi ceño fruncido, me estaba cabreando.

—Ok, me pongo una sexy lencería y me toman fotos, para los folletos, revistas de venta y la publicidad de la empresa, se llama Liguerie, adicionalmente hacen una preventa en diciembre, donde varias modelos desfilamos para las casas especializadas en el ramo, que luego se encargan de distribuir las prendas.

—¿Trabajas para Liguerie?

—Aja, sabes de qué te estoy hablando ¿Cierto?

—Claro, sé perfectamente de que me estás hablando, es como Victoria Secret.

—Exacto, pero la preventa es menos ostentosa y privada, no asiste la prensa ni nada de eso.

—¿Y que estabas esperando para decírmelo?, entonces quiere decir que lo de la academia, ¿Es un engaño? ¿Una tapadera?

—No te engañé, Edward, y si doy clases en la academia, simplemente no te lo había comentado, eso es todo.

—Bueno, solo tengo una cosa para decirte—Me quedé un rato pensativo para darle más énfasis a lo que quería decirle.

Madre mía, se veía muy nerviosa. Retorcía sus dedos en la servilleta y yo estaba disfrutando del momento. Nunca me imaginé que me dijera eso. Seguramente pensaría que me molestaría. ¿Cómo me iba a molestar?, si yo estaba disfrutando de ese cuerpo con el que seguramente soñaban y fantaseaban muchos. Yo más de una vez había hojeado un par de esas revistas, y lo que más me gustaba era el estilo, que eran elegantes, sensuales y sugerentes sin ser vulgares ¡Joder!, con razón mi mujer era jodidamente caliente, todo lo que se ponía le quedaba bien en ese cuerpo sensual y provocativo.

—Dime.

—Cuando tengas ese puto desfile, quiero ir—Y seguí con mi café.

—Está bien, ¿No tienes más nada que decir?

—Que eres jodidamente caliente—Le dije susurrando sobre sus labios y la besé.

Cuando volvimos a casa, nos acostamos en el sofá a ver televisión un rato, la tenía acostada en mi pecho, disfrutaba de su roce y sus caricias, y ella se reía de las tonterías que le comentaba, mientras veíamos un par de películas.

¡Jodida mierda!, ya eran las dos de la tarde. No quería ver el puto reloj, pero mi inconsciente me traicionaba.

Ayudé a Isabella a preparar unos sándwich, comimos e inevitablemente a las tres la llevé al aeropuerto.

Su vuelo salía a las cinco de la tarde, quería que el tiempo se detuviera, pero el jodido seguía su curso.

Me despedí, asegurándole que el viernes estaría en su casa.


POV Bella

Ya habían pasado dos meses desde que comenzamos esta rutina, al principio yo iba o él venía, pasábamos el fin de semana en mi departamento o en el suyo, íbamos al cine, a pasear o conocer sitios nocturnos y otras ocasiones solo salíamos de la cama para comer algo, terminando por hacer el amor en la cocina o en la sala.

En esta ocasión yo estaba de vuelta en New York.

Estábamos en el sofá acostados, cómodamente abrazados viendo televisión.

—Bella, tengo hambre—Me dijo con un hermoso puchero.

¿Por qué tenía que manipularme de esa manera?

—¿Quieres que te prepare algo?

—No, tengo una mejor idea, vístete, ponte un vaquero y unas botas, saldremos a comer fuera.

Era extraño esa exigencia de su parte, por lo general nunca me decía que ponerme y a él le encantaba que usara vestidos, pero sin preguntar hice lo que me pidió. Lo que si noté era esa mirada pícara en sus ojos, temía por lo que estaría maquinando en su cabeza, siempre que veía esa mirada traviesa, era porque se traía algo entre manos y seguramente ahora no estaba equivocada.

Recordé que hace dos semanas, Edward me había bañado en chocolate, no fue nada cómodo el tener todo el cabello pegado por el dulce, pero si fue muy placentero cuando Edward lo había comido directamente de mi cuerpo, y yo del suyo, terminando por hacer el amor en su jacuzzi. Me estremecí de solo recordar el momento.

—¿Qué te sucede, Bella?—Preguntó sacándome de mis divagaciones.

—Nada ¿Por qué?

—Estas toda colorada. ¿Qué pasa?, seguro estabas pensando cochinadas—dijo riéndose de mí.

—Vamos estoy lista—Se quedaría con las ganas de saber en que estaba pensando.

—Estas hermosa como siempre, pero me temo que necesitarás esto—Dijo tendiéndome una cazadora de cuero negra y una bufanda a juego. ¿De dónde las había sacado?, no recuerdo haber traído esas prendas de mi casa.

—Las tomé de tu ropero la semana pasada—Seguía riéndose, sin duda alguna, esto era con premeditación y alevosía.

Tomados de la mano bajamos en el elevador directo hasta el estacionamiento, guiándome hasta el fondo de este, era primera vez que pasaba por ese lugar, ya que su carro estaba siempre ubicado al inicio del mismo.

—¿A dónde vamos?—Pregunté

—Ya verás.

Llegamos a una puerta y tecleó unos dígitos en un panel oculto que estaba en la pared, dándonos paso a un reservado, era otro estacionamiento pero más pequeño y estaba completamente oscuro.

—Espera aquí mientras prendo las luces.

Caminó a la derecha y pulsó el botón, encendiendo las luces del lugar.

—¿Qué es todo esto? —Pregunté sorprendida.

—Esta es mi versión moderna de mi casa del árbol.

—¿Tuviste una casa en el árbol?

—Aun existe, pero ahora es toda rosa y tiene muchas Barbies, la remodelaron hace un par de años para la consentida de la casa, mi pequeña sobrina Nella.

Había dos autos tapados con cobertores plateados y una Ducati negra impresionante.

—Vamos a dar un paseo y a divertirnos, ven y te pongo tu casco—Decía con su mejor sonrisa, enseñando su blanca dentadura.

—¿Divertirnos?, lo siento mucho Edward, pero parte de mi diversión no es atentar contra mi vida.

—Vamos no seas miedosa ¿No confías en mí?

—¡Claro que sí!, pero, Edward ¿Estás seguro de esto?

—Claro, nena la vamos a pasar genial, ya verás, tú sólo abrázame fuerte.

Y así fue que me convenció.

Salimos a las calles de New York disfrutando de una fría tarde, ya estaba entrando el invierno pero aun no llovía. Estar abrazada a él, sintiendo la brisa como chocaba con mi cuerpo, me hacía sentir libre.

Edward cada vez que podía rozaba mis manos, que estaban aferradas a su cuerpo, rodeando firmemente su cintura, o acariciaba mi rodilla hasta la parte interior de esta, enviando descargas de placer que estremecían mi cuerpo.

Condujo hasta un hermoso restaurant al aire libre en Long Island, a las afueras de New York, desde las mesas podíamos apreciar el atardecer y disfrutar del sonido y golpeteo de las olas. Comimos, hablamos y de verdad pasamos un rato muy agradable.

Ya había anochecido cuando decidimos regresar a casa.

Acostados cómodamente en su cama, decidí comentarle sobres las vacaciones de acción de gracias, estábamos a dos semanas y quería saber que planes tenia para esas fechas, ahora que pasábamos prácticamente todos los fines de semana juntos, quería pasar esos días con él. Después de la muerte de mi familia la pasaba con Rose y Emmett, pero pensé que este año podía ser diferente o tal vez pasarla los cuatro juntos.

—¿Crees que la pasaremos juntos? —Le pregunté

—Imposible—Dijo de forma categórica.

—¿Por qué?—Lo tomé como un rechazo.

—Porque tengo que pasarla en casa con mi familia, ¿Tú que vas a hacer?

—Pues nada, quedarme en casa sola, este año Rose y Emmett se irán a casa de los padres de él, en Florida, pero yo no tenía ganas de ir hasta allá, a menos que fuese contigo.

—No me hagas sentir mal.

—No hay problema, Edward—Le di la espalda y me hice la dormida.

Pasó el fin de semana, regresé a Nashville y no se volvió hablar más del tema.

Era lunes y esta tarde tenía sesión de fotos en Liguerie, estaban preparando la publicidad para el evento de fin de año y el catálogo para iniciar la temporada en enero.

Aunque ya se había adelantado gran parte, no pudimos terminar esa noche y lo continuaríamos el miércoles ya que mañana tenía que dar clases en la academia.

Por lo general las sesiones las tenia organizadas para los fines de semana, pero desde que estaba con Edward, había reorganizado mi vida de tal manera que no interfiriera con mis viajes a New York, o si él venia a Nashville poder dedicarle todo el fin de semana sin interrupciones, yo había adaptado mis horarios a él, pero podía ver que Edward no hacia lo mismo, la prueba estaba en que no pasaría acción de gracias conmigo y tampoco me había invitado a pasarla junto a su familia.

Incluso ya había delegado a Renata uno que otro jueves en la academia y tampoco era que debía pasar de mis obligaciones.

Cuando terminé la sesión fotográfica, noté que tenía varias llamadas perdidas de Edward en el móvil, aun estaba molesta con él, aunque no debería estarlo, ya que en realidad no habíamos estipulado una relación de pareja, pero el hecho no dejaba de incomodarme. Era muy tarde cuando regresé a casa, así que después de darme un baño, me acosté y a él lo llamaría mañana.

Al llegar a la constructora la mañana del martes y luego de tomarme mi café, me fui a la oficina, cerré la puerta, me senté tras mi escritorio y marqué el número de Edward, después de repicar un par de veces me envió directo al buzón de voz, marqué nuevamente obteniendo el mismo resultado, no dejé mensaje y colgué.

¡Joder!, lo llamaría después.

Paso el día y entre una cosa y otra, olvidé llamarlo.

Así pasó el martes y llegó el miércoles, si Edward no quería atender mis llamadas ¡Que le dieran!, ya me estaba cansando de esta situación, lo más probable es que él ya se hubiera aburrido de esta relación, que aun, después de dos meses, no tenia nombre.

El jueves, cuando desperté, tenía nada más y nada menos que diez y ocho llamadas pérdidas, cuatro Whatsaap y dos mensajes de voz en el buzón de mi móvil. ¡Mierda!, todas de Edward. Había olvidado que lo tenía en modo vibrar y no me percaté de ninguna de las llamadas.

Leí los Whatsaap:

1. 18:35 "Hola nena te extraño, no atiendes tu teléfono"

2. 20:14 "Isabella ¿Dónde coño estas metida?"

3. 20:45 "¿Es que no piensas atender tu puto teléfono?"

4. 22:05 "Ok, entendí, no te llamo más"

¡Qué terror!, después de esto no quise escuchar los mensajes de voz.

No había terminado de lavar mis dientes cuando tuve que enjuagar rápidamente para atender el teléfono de mi casa.

—Diga.

—Hasta que te encuentro.

—Hola Edward, buenos días para ti también.

—Se puede saber ¿Dónde has estado metida todas estas noches?, no me atiendes el móvil y en tu casa tampoco estabas.

—Tenía cosas que hacer y, Edward te devolví la llamada y tú tampoco atendías.

—¿Acaso estas saliendo con alguien, Isabella?

—No estoy saliendo con nadie ¿Qué te hace pensar eso? ¿Acaso hay exclusividad en esto que tenemos?

—¡Joder!, desde que estoy contigo no he visto a nadie más.

—Pues yo tampoco, Edward, ¿Entonces a qué viene todo esto?, no entiendo tu reacción, tenia cosas que hacer en la academia. Salí muy tarde y no quise llamarte a las tantas, luego el martes no atendías—Mi voz se estaba quebrando.

—Vi tus llamadas perdidas, pero estaba cabreado porque no sabía nada de ti, y luego entre reuniones, papeleo y el nuevo proyecto no he tenido un respiro.

—Es una actitud inmadura de tu parte, Edward lo sabes.

—Lo sé y te pido disculpas nena, entiendo que tienes tus ocupaciones con la academia, yo anoche salí con los chicos a distraerme un rato, tenia días que no los veía, pero ¡Joder!, te hecho tanto de menos cuando no estás—Su voz desaparece bragas haciendo acto de presencia.

—Está bien, Edward te disculpo, no pasa nada.

—¿Seguro?

—Sí, disculpas aceptadas.

—Ok, mañana estaré en Nashville a las 22:00, tuve que comprar para el último vuelo, no me puedo escapar antes, tengo varios compromisos mañana y una reunión a primera hora.

—Sin problemas, estaré allí esperándote.

Aunque estaba dolida me alegraba de poder verlo este fin de semana, así haríamos las paces.

Lo busqué en el aeropuerto y pasamos otro fin de semana sin pena y sin gloria, esta rutina se estaba haciendo costumbre, pero me sorprendió pidiéndome que fuese a New York para acción de gracias.


POV Edward

Esta noche había quedado con Jake y Ben en "The Moon", tenía que tomarme unos tragos y despejarme, el fin de semana había sido algo tenso y definitivamente necesitaba desahogarme. Tres días y no había hablado con Bella, no me atendía el teléfono y cuando ella llamaba yo no le atendía, parecíamos dos tontos e inmaduros adolescentes.

Pasé un par de horas con mis amigos, como siempre tendría que agradecerles, yo soy un libro abierto para ellos y esta noche de chicos, me había ayudado más de lo que hubiese imaginado en lo que se refiere a mi vida amorosa.

Les puse al tanto de lo que estaba viviendo, sin entrar en detalles escabrosos y como siempre con nuestro valioso código silencioso de por medio, les relaté más detalladamente la pequeña discrepancia que había tenido con Bella por lo de acción de gracias.

Jake estaba muy estable en ese aspecto, desde hace diez años, y Ben, aunque soltero, estaba de acuerdo en que cuando llegara la indicada no había que dejarla escapar, y eso ya me había quedado claro, ya sabía que era lo que quería, y era a mi Bella.

—¿A ver, Edward, tu sabes lo que significa la palabra amor?

—¡Oh!, por todos los Dioses, Jake ¿Qué pasa contigo? ¿Me vas a dar una clase?—Estaba cabreado, le acababa de enviar un tercer Whatsaap a Isabella sin recibir respuesta.

—Eres un jodido bruto y te lo voy a explicar, así que pon atención y no me interrumpas—Decía mientras tomaba un bolígrafo y una servilleta y comenzaba a garabatear en ella.

Yo solo asentí, tomando un trago de mi vaso.

A

—La A, significa amor, es lo primordial, lo incondicional, algo tan inmenso que darías tu vida por tu pareja, bíblicamente hablando. El amor todo lo da, todo lo soporta, no es egoísta y toda esa mierda, que nos hace querer matar a cualquiera que le haga daño o le toca un puto pelo a nuestra mujer. Y lo que nos hace soportar sus días no tan buenos.

M

—La M, es el morbo, el sexo, esa pasión que te hace querer enterrarte dentro de esa mujer y no salir nunca de ella y desearla 24/7.

O

—La O, es la obsesión que te da el querer estar con esa persona, saber dónde está, que está haciendo y lo más importante con quién, lo que nos hace ponernos brutos y controladores.

R

—Y por último, pero no menos importante, la R de romance, es cuando nos ponemos cursis, las flores, los detalles, el cine, las cenas, las velas y todas esas vainas que nos ponen maricones y que hace que ellas nos adoren.

¡Mierda!, yo no salía de mi asombro.

Sin ninguna duda mi amigo Jake estaba haciendo muy bien las cosas o eso fue lo que me dio a entender con todo lo que me dijo.

—¿De dónde coño sacaste toda esa mierda?, eres un jodido genio.

—¡Guevon!, eso me lo dijo el cura cuando me casé, ¿Donde coño tenias tú la cabeza? ¿Cómo ibas a poner atención a la ceremonia?

—¡Si no dejabas de mirarle las tetas a Heidy!—Gritaron los dos a la vez, para luego mirarse las caras y echarse a reír.

Por el resto de lo que me quedaría de vida me joderían con lo mismo. Sin duda, era cierto, en esa época estaba babeando por Heidy, babeando y no en sentido figurado.

—¡No me jodas!, el cura no pudo decirte todo eso.

—Bueno la verdad, es que no lo dijo con esas palabras, pero sí la idea principal y es lo que importa. Y si captaste todas las señales, estas perdidamente enamorado.

—Te perdimos bro, les dije que yo sería el último en caer—Decía Ben con una enorme sonrisa.

Si, definitivamente estaba enamorado de Bella.

—Si estoy jodido, en el mejor sentido de la palabra. Pero ella tiene miedo, necesito hacer algo para dárselo por dosis y cuando se dé cuenta, ya no pueda escapar de mí. ¿Si me entienden lo que les quiero decir?

—Claro que te entendemos, Edward, simplemente déjate llevar, muéstrate tal como eres. No finjas algo que no eres por temor a hacerle daño, quizás estés equivocado y ella lo que necesita en realidad es a una verdadera familia de nuevo, que la quiera y la proteja y ¿Quiénes mejores que los Cullen?, te aseguro que tía Esme estará feliz de adoptarla, y por no mencionar a tu hermana la siniestra, que estará encantada de tener una hermana pequeña.

—Puede que tengas razón, Ben—Le dije sonriendo e imaginándome a Alice tratando de manejarle la vida a Bella. Mi hermana era la mejor manipulándonos a su antojo, era una de sus mejores virtudes porque la mayoría de las veces sus ideas eran las más acertadas.

Disfrutando de una botella de Courvoisier, elaboramos un plan para introducir a Bella en mi mundo, ese sería el primer paso.

—Lo que hay que hacer es que ella desee tener una familia o formar parte de una y aunque sea cruel decirlo eso también incluye la perdida, pese a que sea dolorosa y no estemos preparados para afrontarla. Bien te ayudaremos en eso. Y hablando de familia, tengo algo que decirles, ¡Van a ser tíos!—Dijo un emocionado Jake.

—¿Perro, por fin te decidiste?, ya era hora—Ben le daba unas palmadas en la espalda.

—Felicitaciones hermano—Le dije abrazándolo.

—Bueno las probabilidades de que sean gemelos son un ochenta y cinco por ciento, así que, de una les digo que serán los padrinos.

—¿De cuánto tiempo está?—Pregunté.

—Apenas hoy se hizo una prueba casera, pero ya tiene tres semanas de falta, mañana voy a chequearla.

—Esta es una excelente noticia, Jake, William y Sarah van a flipar por sus primeros nietos y qué decir de tus suegros—Le decía Ben, mientras tomaba de su vaso.

—Si, Emely no dejaba de llorar esta mañana, bueno ambos lloramos, ya teníamos unos meses intentándolo. Y creo que definitivamente ahora es el momento indicado.

A las once de la noche y un poco achispados cada quien se retiró a su casa. Quedamos en que nos reuniríamos de nuevo el viernes después de acción de gracias, pero esta vez con nuestras respectivas parejas.

Primero la llevaría a casa para acción de gracias. Aprovecharía que mi familia se iría a Texas a visitar a los Brandon, los padres de Jasper, y al día siguiente saldríamos a bailar a "The Moon" con los chicos. Una de las propuestas de Ben, era darle celos a Bella, aun no me cuadraba la idea, pero estaba dispuesto a todo por ella.

Esa noche no sé cuantas veces la llamé, le envié varios Whatsaap y hasta le deje mensajes de voz en su buzón, y nunca recibí una respuesta de vuelta. Intenté dormir, pero estaba muy cabreado, ¿Qué carajos estaba pasando?

No tengo idea a qué horas pude finalmente conciliar el sueño, pero a penas desperté la llamé a su casa, por lo menos sabría si había ido a dormir en ella, no sé por qué dudaba pero estaba celoso como el infierno, seguramente Ben, y su ridículo plan, al final si funcionaría.

Así que, ¡Plan en marcha!

Ese fin de semana me fui a Nashville e hicimos las paces, tenia de vuelta a mi sonriente, sexy y caliente mujer en mis brazos, y le pedí que se fuera conmigo por acción de gracias.

Tenía trabajo que hacer, hablar con Esme y explicarle que no viajaría con ellos, luego decirle a Martha que estaría en casa de mis padres con una invitada muy especial y por último llamar a Mariel, una de mi exclusivo sequito de amiguitas, ella sería mi perfecta coartada de celos.

El lunes en la mañana llamé a mamá y le dije que quería almorzar con ella, que necesitaba hablar a solas, a Esme no le extrañó, total era normal que cada cierto tiempo nos reuniéramos solo los dos, al igual lo hacía con Alice o Carlisle, aunque con este último con más frecuencia.

Después de comer y ponernos al día de las últimas ocurrencias de Nella, pedimos café.

—¿Cuéntame, Edward, hay algo que me quieras decir?

—Que bien me conoces, madre.

—¿Qué pasa, hijo?

—¿Cuando se van a Texas?

—El martes a primera hora, ¿Sucede algo?

—Nada, mamá.

—Edward te conozco y sé que te pasa algo, el hecho que ya no esté detrás de ti como si aun fueses un niño pequeño, no significa que no me dé cuenta de ciertas cosas, además acabas de preguntar, ¿Cuándo se van a Texas, si lo correcto debería ser: ¿Cuándo nos vamos a Texas?

—Ok—La miré apenado, mi madre podía ser tan intuitiva a veces que daba miedo, ya sabía yo de dónde había sacado ese sexto sentido Alice—Me voy a quedar en casa, si no te importa y pedirle a nana que me prepare algo para la cena.

—Quédate Edward, así acompañas a Martha y a Walter. No tengo la menor idea de que es lo que te está sucediendo, lo que espero es que resuelvas todo, ya eres un hombre y sé que no te gusta que me inmiscuya en tu vida privada, espero que sepas que me preocupo mucho por ti, hijo, y cuando quieras contarle a tu madre lo que te pasa, estaré lista para escucharte.

—Gracias, mamá. ¿Por qué nunca tengo que decirte nada?, es como si ya lo supieras todo—Le dije levantándome de mi asiento y acercándome a su mejilla para darle un beso.

—¿Será porque te tuve en mi vientre nueve meses? O quizás, porque eres más transparente que el agua. Sé que andas en algo, hijo, últimamente estas muy distante pero muy feliz, tu cara te delata—Decía sonriente—Y eso sólo pasa cuando tienes algo importante entre manos. Así que lo único que deseo, que estés consciente y sepas muy bien lo que estás haciendo y tienes mi bendición—Me dio unas palmaditas en la mano, reconfortándome—Te amo, hijo.

—Yo también te amo, madre, y gracias por todo.

—No tienes nada que agradecer, Edward. De una vez te digo que estés preparado, en cualquier momento Alice te va a someter a su inquisición, le gusta estar enterada de todo y ya anda rondando, menos mal que hemos estado realmente ocupadas en estos días, pero ya me ha comentado varias veces sobre tu cambio de actitud desde que regresaste de Nashville. Y más por tus ausencias todos los fines de semana. Incluso me comentó que ya no frecuentas a los chicos.

—Si, la verdad es que la estoy evitando, sé lo intensa que se puede poner y necesito tiempo. Lo que te puedo adelantar es que esta persona me importa mucho, pero si Alice la llega a conocer, es capaz de prepararme la boda con músicos, banquete y hasta la luna de miel—Los dos rompimos en carcajadas, recordando lo intensa y sobre protectora que puede ser Alice.

—La conocemos muy bien.

—Y sobre los chicos, no te preocupes ya lo estoy solucionando. De hecho quedamos en vernos después de acción de gracias.

Terminamos nuestro café, pagué la cuenta y regresamos a la empresa. Al llegar llamaría a mi departamento, hoy Martha estaría allí.

—Casa Cullen.

—Hola, nana.

—Edward, ¿Cómo estás?

—Todo perfecto, gracias ¿Y tú?

—Todo bien, ya estamos terminando la limpieza, ¿Quieres que te deje algo preparado? O ¿Cenas en casa esta noche?, extrañamente tienes algunas cosas en tu despensa.

Sonreí al recordar las compras de víveres que había realizado con Bella hace dos semanas.

—No, no es necesario, hoy cenamos juntos, pero te llamaba por algo más.

—¿Qué será?

—Nana, voy a quedarme con ustedes por acción de gracias en casa, y quizás pase allí la noche.

—Está bien tesoro, no hay problema, ¿Quieres que te prepare la cena y compartimos juntos?

—Claro, esa es la idea, voy a tener compañía, esa persona es alguien muy especial pero quiero que sea nuestro secreto, ¿Me lo prometes?

—No hay problema, estaré encantada de atenderles.

Luego de colgar con Martha, le pedí a Carmen que llamara a Mariel a mi oficina.

—Buenas tardes, Edward me dijeron que querías hablar conmigo—Dijo después de cerrar la puerta y acercarse a mí, dándome un casto beso en los labios. Luego me los rozó con su pulgar para retirar el labial.

Esta mujer era caliente como el infierno.

—Hola, Mariel, si efectivamente tengo algo que comentarte—Le decía mientras la guiaba hasta uno de las sillas para sentarnos—Necesito un gran favor.

Después de explicarle que ya estaba fuera de juego, le hice un corto resumen de lo que deseaba, que nos veríamos donde Ben y que esta vez sería como nuestra despedida. Que ya no disfrutaríamos de nuestros acalorados encuentros. Pero seguiríamos con nuestra amistad. Ella lo lamentó, poniéndose a la orden por si algún día cambiaba de opinión.

Por mi bien y mi futura relación estable, esperaba que no fuese así.

Ya estaba todo coordinado.


Gracias por leer mis amores, hasta el próximo lunes, ya viene Acción de Gracias.

Besos de a dos.

Cleo.