Capitulo 7: Volví
Por fin se viene lo CAM, después de tanto tiempo y aproveché que ya en la facu casi no hago nada, más que preparar proyectos finales y así :P.
Cabe aclarar que aquí ya pasó mucho tiempo y ya se viene lo CAM, como dije desde el comienzo, que este fic no iba a parecer tan CAM en un principio, pero ya desde este punto sí lo será, bueno ya no digo más.
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POV SAM.
Desde que Cat dejó de trabajar en la cafetería hemos pasado más tiempo juntas, y nos unimos más desde que su Nona murió, pues fui la única que le brindó apoyo, pues el resto de su familia le abandonó en esa situación.
Estoy a nada de terminar mi carrera y de cumplir la mayoría de edad, algo que Cat y yo hemos esperado ansiosamente, pues tenemos nuestros planes para irnos de aquí lo más pronto posible.
Aún recuerdo cuando Cat y yo cumplimos el año de relación, fue cuando me soltó el "Te Amo" que tanto temí, y que incluso sigo temiendo porque me lo sigue diciendo sin esperar mi respuesta a cambio, me ha comprendido, ella sabe bien que aún no he logrado amarla. Ella dice que no le importa, que esperará el tiempo que sea necesario hasta que pueda escucharlo de mis labios, pero lo dudo, yo veo eso muy lejos, aunque parece absurdo el tiempo yo sigo amando a mi Panquecito, y puedo jurar que eso no cambiará.
Por otro lado, mi padre sigue le dio nuevas instrucciones a la abuela, él piensa que ya olvidé la tontería de que me gustan las mujeres, así que ya me quito supuestamente la vida que tenía que llevar, y ya puedo vivir como una adolescente normal.
Me encontraba en el salón de clases charlando con Adam, aún faltaban algunos minutos para que diera inicio la primera clase.
-¿Ya iniciaste el trámite de tu título? –me preguntó mi buen amigo, ese que me brindó amistad desde que llegue aquí, lo recordaba a la perfección a pesar del paso de los años.
-Sí, ya lo hice, ¿y tú? –le devolví la pregunta.
-Aún no, todavía no junto el dinero, pero bueno, equis, al menos ya terminaremos la carrera y podemos comenzar a trabajar –dijo.
-Pues sí –dije.
-Y dime, ¿Cuándo piensas irte con Cat? –cuestionó ansioso. Adam era el único que sabía que Cat y yo nos iríamos de aquí, pues le contamos a quien más confianza le tuvimos.
-Pronto, no sé la fecha exacta pero ya tenemos todo listo –respondí en un tono bajo. Él sólo quedó pensativo y no dijo nada más.
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Todos estaban dormidos en casa, observé el reloj del buro izquierdo de mi cama, marcaba las 3:24 a.m. Ya no había vuelta atrás, era hora. Me puse de pie, y busqué debajo de mi cama la maleta que oculté y la tomé.
Ya estaba lista, tan sólo esperaría a que el reloj marcara las 3:30 a.m. para poder salir e irme de aquí definitivamente, Cat me esperaría afuera y entonces para cuando mi padre se entere, será demasiado tarde, pues mi cumpleaños habrá pasado y la mayoría de edad ya tendría, por lo que ya no podría buscarme, no al menos con ayuda de la policía.
Coloqué una pequeña carta sobre la cama, al menos les dejaría una explicación a la abuela y Melanie.
Esto de irme de aquí no estaba en mis planes desde que conocí a Cat, pero desde que su Nona murió ella ya no tenía nada más que hacer aquí… entonces fue cuando comenzamos a idear este magnífico plan de irnos juntas, lo planeamos desde que recién cumplimos los dos años de relación, y vaya que no fue mala idea.
Al ver el reloj ya marcaba las 3:30 a.m. Ya no había vuelta atrás y no pensaba rajarme, así que salí cuidadosamente de la habitación cargando mi maleta y bajé las escaleras hasta llegar a la salida. Fue un reto enorme pero lo logré.
Al salir me encontré con Cat en un taxi, y quien lo conducía se nos quedó viendo confundido, era obvio, Cat y yo actuábamos de manera sospechosa y ya no teníamos porqué, pero era divertido. Subimos al taxi y le indicamos que nos llevara a la estación de autobuses, y listo eso ya por fin nos iríamos a Los Angeles, y comenzaríamos una nueva vida juntas.
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A pesar de llevar más de tres años de relación con Cat y desde hace ya dos meses que logramos llegar a Los Angeles yo aún no sentía esas ganas de quedarme con Cat para siempre, como compañera de vida, porque hasta la fecha aún no podía decirle "Te Amo", pero ah como me tenía de enamorada, eso si no lo podía evitar.
Su departamento era muy amplio, y compartíamos habitación, y a pesar de que dijo que también era mío yo no podía considerarlo así, apenas y encontré empleo par ayudarle con algunos gastos, pero ella no batallaba pues tenía el dinero que Nona le dejó.
Salí de la habitación en busca de mi pelirroja, y la encontré colocando dos platos y un par de vasos sobre la mesa.
-Hola –saludó sonriendo en cuanto me vio. Al parecer ya tenía listo el desayuno.
-Hola –le respondí alegre.-¿Y eso? –le pregunté señalando a la mesa.
-El desayuno está listo –respondió.
-Genial –respondí y me acerqué para sentarme.
Ella comenzó a servir el desayuno, eran waffles, y de beber sirvió leche.
Noté que Cat estaba muy pensativa, así que eso sólo podía significar que le pasaba algo.
-¿Ocurre algo? –le pregunté directamente mientras comenzábamos a desayunar.
-No, nada –respondió algo distraída.
-Estás muy pensativa, y sabes que no me gusta que me ocultes cosas, así que dime, ¿qué ocurre? –le pregunté en un tono firme para que me respondiera. Suspiró.
-Mi padre quiere verme y aún no sé si aceptar, es decir, ya han pasado tres años desde la última vez que nos reunimos y, ¡Ay no sé! –dijo un tanto nerviosa.
-Oye, tranquila –le dije para calmarla. Ella se relajó en cuanto tomé su mano y la entrelacé con la mía.-Escucha –comencé a decirle.-Yo creo que ya es tiempo de que hables con él, ya eres totalmente independiente, ya tan sólo habla con él y hagan las pases, ya no le debes nada, tan sólo es un consejo que te doy –le dije en un tono tierno, lo cual a veces se me hacía raro usar, pero con ella era inevitable. Mostró una pequeña sonrisa que quitó de inmediato y contestó.
-Tienes razón –dijo.-Entonces, le confirmaré, le diré que este fin de semana iré a verlo a Seattle –dijo un poco más relajada.-Y quiero que vayas conmigo –siguió. Yo abrí mis ojos como plato, sentí que se me saldrían.
-Pero mi presencia no será necesaria –le contesté. Solté su mano suavemente y cogí el vaso para beber leche.
-Quiero que me acompañes, anda, por favor –insistió. Suspiré resignada, no podía negarle nada a ella, jamás lo había hecho y esta ocasión no sería la excepción así que terminé aceptando.
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[Seattle]
Por fin llegamos a Seattle, a la hermosa ciudad donde pasé casi toda mi vida, y los recuerdos comenzaron a invadirme en cuanto había pisado de nuevo la ciudad.
-Tengo que reunirme con mi padre esta misma noche –habló Cat mientras entrabamos a la habitación del hotel.
-Oh, claro, yo te estaré esperando, o tal vez busque a mi madre, creo que también es tiempo de que lo haga –le dije.
-Me parece bien, suerte –me dijo tocándome el hombro y después se acercó a mí para depositar un suave beso en mis labios. Al término de esto, le sonreí.
Cat se fue a reunir con su padre, mientras tanto yo me senté sobre la cama y me deje caer hasta quedar acostada. Miré hacia el techo y comencé a pensar en todo lo que había pasado estos últimos tres años, pensé que ya por fin quedé libre de mi padre, ya logré independizarme, y al parecer mi padre no me buscó, me dejó ir, me dejó escapar, y eso de algún modo me relajaba.
Mis pensamientos fueron cambiando, regresé al pasado, recordé a mi Panquecito y entonces me senté sobre la cama.
-¿Y sí la busco? –me pregunté susurrando a mí misma.-No, Puckett, no puedes hacer eso, seguro ya no te recuerda, y a parte si la ves ¿qué le dirías?, ella seguro aún está enojada –comencé a hablar conmigo misma.-Pero seguro ella ya olvidó lo que pasó, fue hace mucho tiempo y tan sólo éramos unas niñas –me dije a mí misma tratando de sonar lógica.-Mejor iré con mi madre –me dije a mi misma. Me puse de pie, tomé las llaves y salí de la habitación.
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Por fin llegué a mi casa, o a la que fue mi casa, se veía exactamente igual a como la recordaba, no cambió en nada. La observaba desde una distancia de 5 metros, dudaba si llegar o no, ¿Cómo me recibiría mi madre?, bueno, era obvio que eso no lo sabría si no me acercaba, así que respiré profundamente y caminé hacia la puerta.
-Bien, Puckett, sólo toca –me animé. Estaba parada frente a la puerta, pero aún no podía tocar el timbre o dar golpes en la puerta.
No sé como lo hice pero saqué fuerza de voluntad y me animé a tocar. Pasaron 10 segundos y nada, así que volví a intentar, toqué el timbre de nuevo y pensé que si a la tercera no salía mi madre pues me iría, en serio estaba nerviosa.
Toqué por una tercera ocasión y dejé que pasaran 5 segundos más estuve a punto de marcharme cuando por fin mi madre abrió la puerta.
-¿Sam? –habló mi madre sorprendida. Me giré para verla de frente.-Hola, mamá –le contesté. Ya no me dijo nada, tan sólo se acercó a mí y me rodeó con sus brazos en un cálido y fuerte abrazo al cual le correspondí.
Ambas entramos a casa y de nuevo confirmé que en serio no había cambiado en nada, todo seguía igual, me sentí bien e incluso sentí nostalgia, tanto tiempo que viví, a esto si podía llamarle "Hogar".
Mi madre y yo nos pusimos a conversar sobre lo que hice y lo que mi padre hizo, me pidió perdón por todo y le dije que no tenía nada que perdonarle, comprendí que lo que mi padre hizo fue por mi "bien" o al menos así pensaba él, pero bueno, no le guardo rencor.
-¿Ya buscaste a Carly? –me preguntó mi madre entusiasmada.
Ella estaba desde la cocina preparándome algo de comer y yo estaba sentada desde la silla junto a la barra observándola.
-No –le respondí en un tono triste.-No lo haré, es decir, ya te dije, vine con Cat –le contesté. Y es que mi madre junto con mi abuela y Melanie ya sabían de la larga duración de mi relación con Cat.-¿Y eso qué? –Me preguntó mi madre de lo más normal.-Mira, yo estoy segura que Carly estará muy feliz de volver a verte –me dijo de lo más segura.-¿Ah sí?, ¿Por qué lo dices? –Le pregunté confundida.-Pues porque yo le conté a ella lo que tu padre hizo, ella sabe la verdad –dijo mi madre quien me daba la espalda porque seguía moviendo sus manos en algún sartén sobre la estufa cocinando algo. Quedé impactada la escuchar esa información, entonces en este momento tal vez Carly ya no me esté odiando, pero volví a mi realidad, y la realidad era que yo estaba aquí en Seattle por Cat.-No puedo aunque quisiera –le dije.
Mi madre apagó la estufa y caminó hacia mí.
-¿Por qué no puedes?, ¿Por cat? –me preguntó en un tono molesto. Yo sólo asentí.-Sí, por Cat, yo vine con ella, y sería incorrecto buscar a mi ex –dije. Mi madre me observó unos segundos y después suspiró.-Te preguntaré algo y quiero que me respondas de inmediato y con toda seguridad –propuso. Yo sólo asentí otra vez.-¿Ya dejaste de amar a Carly? –preguntó de inmediato, no tartamudeó al formular la pregunta y entonces yo me congelé, no le pude responder rápido. Me sentía confundida.
Mi madre me siguió observando y no contesté nada, tan sólo bajé la mirada.
-Lo sabía, aún amas a Carly –dijo con toda seguridad y regresó a la estufa por la sartén donde había preparado chilaquiles.-¿Qué? –pregunté confundida.-No, bueno, no sé, es que, bueno, la verdad…-comencé a hablar pero mi madre me interrumpió.-¿Amas a Cat? –Preguntó de inmediato.-No –respondí lo más rápido posible.-¿Lo ves?, entonces aún amas a Carly –dijo con toda seguridad mi madre.
Me paré de mi sitio y caminé hacia la alacena para sacar dos platos y vasos en lo que mi madre colocaba la sartén en la mesa. Abrí el refrigerador y saqué jugo de naranja después de haber colocado los dos platos.
Ambas nos sentamos y comenzamos a servirnos la comida.
-Bueno –comencé a hablar.-Sí así fuera, de seguir amando a Carly –dije. Lo cual era seguro, aún le seguía amando, eso jamás había cambiado.-De nada serviría ir a buscarla, seguro ella ya tiene a alguien más o dejó de amarme –le comenté algo triste.
-Pues eso no lo sabrás si no vas y la buscas –soltó mi madre con una sonrisa.
-Ni siquiera sé si aún vive donde mismo –seguí.
-Ella aún vive con su hermano, la vi hace poco y me contó que aún vivía con su hermano –dijo mi madre. Lo cual me hizo recordar algo, mi madre no conocía a Carly, ¿cómo es que ahora hablaba de ella como si le conociera de toda la vida?
-Heeey! –dije. –Un momento, ¿Cómo es que conoces a Carly?, yo no recuerdo haberte presentado a ella como amiga o algo –le dije confundida.
-Mira hija, no hay tiempo para explicaciones, el punto es que la conozco y ya –dijo mi madre tratando de zafarse del tema de las explicaciones.-Ahora sólo debes concentrarte en definir que sientes realmente por Cat, así que tendrás que buscar a Carly, hablar con ella, aclarar lo que sientes si es amor o sólo un capricho y tomar una decisión –mencionó mi madre en un tono firme.
-¿Intentas remediar lo que destruiste junto con mi padre hace años? –le pregunté en forma de reclamo. Y es que era verdad, ella apoyó a mi padre cuando me separó de mi Cupcake, y ahora me animaba como si nada para acercarme a ella, ¿Cómo iba esto he?
-Hija, no quiero que peleemos, no ahora que te volví a ver después de tantos años, tan sólo quiero que seas feliz –respondió con tanta honestidad que hizo que me sintiera mal ante aquél reclamo que le hice.
-Lo siento, mamá –me disculpé.-Por un lado si quiero buscarla, por el otro pienso en Cat, si se entera que busqué a mi ex le dolerá, ya que ella confía en mí y no quiero que se lleve una decepción –le dije con temor.
-Cat no debe enterarse –dijo mi mamá en un tono divertido.-Por favor, hija, hazlo, busca a Carly, sólo tienes el día de hoy y mañana, así que ya no pierdas más el tiempo –me dijo mi madre mirándome a los ojos.
-De acuerdo, lo haré, no sólo porque me lo pides, sino porque también quiero hacerlo, y tal vez no me lo perdonaría jamás si no lo hago –le dije y ambas sonreímos.
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Pasé una tarde maravillosa con mi madre, aún así nos faltaron muchas cosas sobre qué hablar y hacer, pero ahora tenía un nuevo objetivo en Seattle, uno llamado "Carly Shay", no iba para nada preparada, no sabría que decirle, tendría que improvisar, pero antes que nada, ¿la encontraré? ¿Y sí ya se cambió de departamento?, bueno, creo que los pensamientos negativos no ayudaban en nada.
Conseguí un taxi, subí y le dije a donde me dirigía. Al llegar afuera del edificio donde está el departamento de los Shay me estremecí, y eso que aún no entraba.
Entré al edificio y subí las escaleras lo más rápido que pude hasta que por fin llegué al departamento 8-C, ahí estuve para frente a él como por cinco minutos y aún no lograba ordenar mis pensamientos, no sabía ni qué decirle.
-Lo mejor será que me vaya –me dije a mi misma. Di unos pasos para irme pero me detuve.-No, Puckett, no vuelvas a ser una cobarde, no como aquella vez –me refería a aquella ocasión cuando terminé mi relación con ella.- ya estás aquí, sólo hazlo, sólo toca –me animé yo sola. Vaya que es divertido hablar sola, y que bueno que nadie me estaba viendo.
No sé cómo lo hice, saqué tal vez la última fuerza de voluntad que me quedaba y lo logré, toqué a su puerta, di unos golpes y retrocedí. Esperé algunos segundos cuando por fin alguien abrió la puerta.
-¿Sam? –cuestionó el hermano de Carly sorprendido. Yo solo mostré una leve sonrisa y alcé mi mano como forma de saludo.
-Hola, Spencer –le respondí,-Sí, soy yo, Sam –le dije algo nerviosa. Se acercó a mí y me abrazó muy fuerte y le correspondí.-Por fin volviste –dijo Spencer mientras colocaba su mentón encima de mi cabeza y depositaba un beso.-Mi hermana está arriba, ve, estoy seguro que le cambiarás la vida con tu regreso –me dijo mirándome de frente sujetándome con sus dos brazos en mis hombros.-Gracias –fue lo único que le respondí.
Entré al departamento y lo observé de manera rápida, también seguía igual. Spencer entró seguido de mí y cerró la puerta.
Por alguna razón esto me parecía raro, creí que Spencer me correría o algo, pero reaccionó diferente, entonces sólo podría significar que Carly todo este tiempo probablemente había estado sufriendo por mí, por mi maldita culpa, mientras yo ya estaba o estoy disfrutando de otro amor, pero sólo es una probabilidad lo cual espero que no sea verdad.
Subí cuidadosamente las escaleras, al mismo tiempo quería llegar muy rápido pero por otro lado no, pues ¿Qué le diría?, ¿De qué hablaríamos?, si bien recuerdo yo ya tengo novia, pero, no la amo, en cambio a Shay sí, pero ¿Qué con eso?, como sea, ¿Cuál era el objetivo?, ¿Volver con ella?, ya no sabía qué más pensar, pero bueno, mis pensamientos terminaron, ya estaba aquí parada frente a la puerta de su habitación.
Creo que ya no me quedaba fuerza de voluntad para tocar, ya habían sido demasiadas puertas el día de hoy. Suspiré una vez más, de manera profunda, me di algunas bofetadas para no estar tan nerviosa. Listo está, di unos golpes a su puerta, ya no había vuelta atrás, lo hice, toqué.
-Pasa, Spencer –gritó desde adentro. Eso provocó en mí que me estremeciera y mis piernas comenzaron a temblar. Después de tanto tiempo volví a escuchar su hermosa voz, la seguía teniendo igual, muy dulce, justo como la recordaba.
Abrí la puerta y la vi ahí sentada sujetando un perapad, estaba en el pequeño sillón individual, estaba de perfil y la contemplé. Ella giró su vista ara ver quien estaba frente a ella, o sea yo. Y entonces nuestros ojos se encontraron después de tanto tiempo, ella se puso de pie algo nerviosa y sorprendida, creo que ella al igual que yo no lo podía creer.
-¿S-sam? –Titubeó al formular esa pregunta.-Hola, Panquecito –le respondí con la voz algo entrecortada.
Y listo está, por fin después de tantos años la tenía frente a mis ojos, jamás imaginé que nuestro encuentro iba a ser así, bendito sea este viaje tan repentino. Y ahora me doy cuenta que sí la sigo amando, lo estoy confirmando.
Miles de recuerdos comenzaron a llegar a mi cabeza, y entonces hace rato no sabía sobre qué hablar y ahora tenerla frente a mí se comenzaron a formular miles de preguntas en mi mente, ahora era seguro que sí teníamos mucho que aclarar y hablar…
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Y hasta aquí el capítulo siete, por fin el encuentro CAM, en serio esperé tanto este momento xD, jajaja, ya me estaba cansando del Puckentine aunque es lindo :p, pero obvio es mucho mejor CAM.
En fin, ¿un review?, chiquititillo :P.
