Hola! Aquí os traigo el capitulo numero 7 a ver que os parece! Nos leemos mas abajo!
Disclaimer: Los personajes no son míos son de Cassandra Claire y la historia es de Kikicullenswan que amablemente me ha permitido cambiar los personajes
LA HEREDERA
CAPITULO 7
- ¿Qué haces aquí, Simon? – le sorprendió encontrarse a su hermano en la puerta de su departamento
- Quería hablar contigo
- ¿Y no pudiste hablar conmigo durante la fiesta? Estoy agotado
Había vuelto de casa de sus padres hacía un par de horas. Y por alguna razón que no entendía, no había podido dejar de pensar en Clary. Las delicadas braguitas azules que aún descansaban en el bolsillo de su pantalón, no lo habían ayudado.
- Digamos que te fuiste demasiado temprano y además tampoco es algo que quisiera hablar allí con tanta gente presente.
- Pasa – dijo haciéndose a un lado
Simon se dirigió al salón después de coger una cerveza de la cocina y se dejó caer en el sofá junto a Jace, apoyando los pies sobre la mesa del salón tal como lo hacía su hermano.
- Estuvo bien la fiesta – comentó Simon con despreocupación – Celine estaba bastante contenta
- Sí, pero no sé por qué se preocupa tanto siempre. Sus fiestas son un éxito.
- Digamos que estaba un poco preocupada por la reacción de Valentine al ver a Clarissa
Jace se estremeció en su lugar.
- Finalmente no la vio
- Es verdad. ¿Qué crees que hubiese sucedido? ¿Cómo habría reaccionado Valentine?
- No lo sé – suspiró – Realmente en esa relación creo que hay muchas cosas que nosotros no entendemos.
- ¿Por qué lo dices?
- No sé. Es algo así como un pálpito. Me parece que Clary no es nada de lo que Valentine quiere creer.
- ¿Cómo es eso?
- No lo sé. Me parece que ella nos engaña, o al menos es lo que pretende. Me parece que no es lo que todos piensan.
- ¿Y tú?
- ¿Yo qué?
- ¿Tú qué piensas de Clary?
Se dejó caer contra el respaldo del sofá antes de darle un trago a su cerveza pensativo.
- No lo sé, Simon. Estoy hecho un lío. – confesó bajando los pies de la mesa y apoyando los codos sobre sus rodillas y la cabeza en sus manos.
- Algo sucedió hoy, ¿verdad? Algo sucedió para que Clary se marchara de la manera que se marchó
- Sí, pero no sé exactamente qué fue.
- Cuéntame
- No lo sé. La dejé con Seelie y luego se había ido. Estoy seguro que Seelie le dijo algo.
- ¿Qué cosa pudo decirle?
- No lo sé – se llevó las manos al pelo alborotándolo – Es mi culpa, Simon, pierdo el control con Clary
- Explícate
- La abordé en el estudio de Stephen
- ¿Qué quieres decir? – indagó Simon extrañado
Metió la mano en su bolsillo y sacó las bragas de Clary.
- ¿Qué es eso? – preguntó Simon y estiró la mano para coger la prenda
Jace volvió a guardarlas antes de que Simon pudiera tocarlas.
- La ropa interior de Clary
- ¿Qué dices? – los ojos de Simon se volvieron enormes – ¿Le quitaste la ropa interior a Clary?
- Eso fue lo menos que hice
- ¿Te acostaste con ella? – preguntó con la mirada desorbitada
- No. Pero sólo porque escuché a Seelie buscándome. Si se hubiese tardado cinco minutos más me hubiese encontrado enterrado en el cuerpo de Clary.
- ¡Por Dios, Jace! No lo puedo creer ¿Qué tienes con Clary?
- Nada
- ¿Nada? ¿Nada y te la tiras en casa de tus padres? ¿En medio de una fiesta? A mí me parece algo más que nada
- Lo sé. – se quejó lastimero – No sé qué me pasa con Clary pero no puedo resistirme. El miércoles la ataqué en mi despacho contra la puerta. Hoy sobre el escritorio de Stephen. No sé. No puedo refrenarme. La deseo de una forma que nunca deseé a nadie jamás.
- ¿Ni siquiera a Lauren? – Jace había creído estar completamente enamorado de Lauren durante sus seis años de noviazgo
- Muchísimo menos a Lauren
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé. De verdad que no lo sé. He sido deliberadamente cruel con ella y me temo que Seelie no haya sido mucho mejor que yo.
- ¿Qué hiciste?
- El miércoles le dije que era una persona totalmente inadecuada para mí.
- Eres un gilipollas. ¿De verdad lo piensas?
- No. Pero no puedo pensar qué sucedería si Valentine supiera que tengo un lío con su hija.
- ¿Crees que le molestaría?
- Estoy seguro que sí. Sin mi voto Valentine no puede tomar ninguna decisión en contra de Clary. Si uniera mi 40% de Morgenstern con el 15 de Clary, podríamos decidir cualquier cosa contra Valentine. No creo que Valentine se tomara muy bien esa pérdida de poder.
- En cambio si Valentine y tú os unís contra ella podríais quitarle la empresa
- No quitársela, pero obligarla a vender o al menos coaccionarla para ello.
- Qué putada, ¿no? Debes elegir entre Valentine y Clary
- El problema es que creo que Valentine está siendo injusto con ella. Ya lo has visto. La culpa de la muerte de Jocelyn y eso es algo completamente irracional. ¿Cómo puedo creer que es racional en lo que sea con respecto a Clary?
- ¿Qué vas a hacer? – preguntó Simon interesado
- Tengo que hablar con Clary.
Simon le ofreció que le acompañara al día siguiente al departamento de Clary. Él había llamado a Clary para preguntarle cómo estaba, pero había contestado Isabel. Ella le había dicho que Clary estaba bien y Simon no había desaprovechado la ocasión de invitar a la rubia a ir al cine al día siguiente.
Clary hundió la cuchara en el bote de helado de tiramisú que tenía sobre el regazo, cuando escuchó el timbre.
Isabel corrió a la puerta antes de que Clary se levantara del sofá.
- Hola – saludó tímidamente la morena a los dos hombres que encontró en la puerta
- Hola morena – contestó Simon despreocupado – Te presento a mi hermanito, Jace. Jace, ella es Isabel, la mejor amiga de Clary.
- Encantado de conocerte, Isabel – la saludó Jace en cuanto la chica se movió dejándoles entrar
- Igualmente – respondió ella con clara sorpresa
- Jace no va a unírsenos – explicó Simon sacándole del trance en el que se encontraba – Ha venido a ver a Clary.
- Oh – fue todo lo que pudo responder – Desde luego. Pasad.
Los chicos entraron y la siguieron al salón.
- Clars, te buscan – dijo Isabel mirando a su amiga a la vez que enarcaba las cejas
Clary giró la cabeza con la mano en el mando del televisor para poner en pausa el capítulo de Six Feet Under que acababa de comenzar.
- Hola, Simon – saludó antes de poder distinguir al chico que entraba tras él
Se enderezó en el sofá bajando los pies descalzos de la mesita de café.
- Oh, hola, Jace
- Hola, Clary – le saludaron los hermanos Herondale
- Jace ha venido a verte, Clars – le informó Isabel a la vez que cogía su bolso – Nosotros nos vamos o se nos hará tarde – dijo y salió con Simon caminando detrás de ella
Clary se levantó de su asiento nerviosa dejando sobre la mesa el bote de helado.
- ¿Querías verme? – preguntó intentando ocultar su inquietud
Jace no podía dejar de mirarla. No mentía cuando decía que esa chica le hacía perder el control.
Era preciosa. Tenía el cabello recogido en una coleta despeinada. Llevaba una camiseta desgastada que apenas le llegaba a la cintura y unos vaqueros muy anchos que descansaban sobre sus caderas, dejando a la vista una franja de piel clara y cremosa.
Los bajos del pantalón le cubrían completamente los pies desnudos en los que Jace había podido vislumbrar unas uñas pintadas de estridente color rosa.
- Sí. Quería hablar contigo – explicó metiendo las manos en los bolsillos delanteros de sus vaqueros – Espero no interrumpirte – dijo señalando con la cabeza la pantalla del televisor
Clary se giró hacia el televisor y luego volvió a mirarlo.
- Oh, no, no te preocupes. Puedo verlo más tarde. ¿Quieres un café? – ofreció pasando a su lado para dirigirse a la cocina
- Sí, gracias – aceptó y caminó detrás de la chica
El suave bamboleo de las caderas de Clary lo estaba excitando, y ver el tatuaje en su espalda lo ponía a mil.
- Hulle kan nie vernietig nie – leyó en voz alta
- ¿Disculpa? – Clary se giró sin dejar de caminar
- Hulle kan nie vernietig nie. – repitió él – Tu tatuaje
- Oh – Clary se sonrojó a la vez que llevaba la mano a su espalda y acariciaba la leyenda grabada en su piel
- ¿Qué idioma es? – preguntó curioso
- Afrikáans – le respondió tímida
- ¿Afrikáans? ¿Y dónde se habla?
- En Namibia y Sudáfrica principalmente – explicó señalándole un taburete junto a la isla de la cocina mientras ella se estiraba para coger el bote de café de uno de los armarios
- Wow. ¿Lo hablas tú? – preguntó sentándose
- Algo – confesó restándole importancia
- ¿Por qué? – preguntó y ella se volteó para mirarle interrogante – ¿Por qué hablas una lengua tan extraña?
- No es extraña para los namibios y los sudafricanos.
Él sonrió divertido.
- Es verdad. Pero supongo que es extraña para los americanos y los ingleses.
Ella suspiró mientras ponía en funcionamiento la cafetera, recostándose en la encimera de frente a él.
- Mi abuela Marie apadrinó una niña de Namibia cuando yo tenía nueve años. Kaure era tres años más joven que yo. – explicó – Pasaba con nosotros uno o dos meses cada verano. Ella me enseñó.
Jace la miró entrecerrando los ojos.
- Nunca dejas de sorprenderme, Clary Morgenstern – confesó y ella se sonrojó sintiéndose una idiota
- ¿Por qué? ¿Porque hablo una lengua que poca gente conoce?
- No. Porque no eres lo que quieres que todos creamos que eres.
- No te confundas, Jace. No dejes que un par de palabras extrañas te confundan. Sigo siendo "la heredera" – dijo despectiva
- No lo eres – discutió él
Clary se volteó incómoda y sirvió dos tazas de café. Volvió a sentarse frente a él sosteniendo la taza entre sus manos buscando calentarlas.
- ¿Qué dice tu tatuaje? – preguntó después de observarla fijamente durante unos momentos
- No pueden destruirte – citó
- No pueden destruirte – repitió él y Clary asintió en silencio – ¿Quién quiere destruirte, Clary? ¿La prensa, los periodistas? ¿O tu padre? ¿Quién crees que quiere destruirte?
- Siempre hay alguien que quiere destruir quien eres.
Jace la observaba con atención, intrigado por esa mujer que tenía frente a él.
Clary tenía la vista fijada en la taza humeante.
- Kaure fue obligada a casarse con un primo de su padre cuando tenía trece. Él tenía la edad de su padre. – explicó con voz acongojada mientras recordaba a la muchacha – Nadie quiso escucharla cuando le acusó de maltratarla. Todos culparon de su rebeldía a la libertad que conoció todos aquellos años que visitó Londres. No volví a verla hasta hace tres años. Tenía diecinueve. Me llamaron de un hospital de Windhoek. Ese hombre golpeó a Kaure hasta dejarla moribunda, cuando descubrió que tomaba anticonceptivos. Quería ir a la universidad. No quería tener hijos porque quería ir a la universidad. Durante toda su vida, su familia intentó destruir todo lo que era, todo en lo que creía. Llegué a verla antes de que muriera. – le contó con las lágrimas rodando por sus mejillas y la mirada absorta clavada en el oscuro café – No han podido destruirme, fue lo último que me dijo. Nunca les ha gustado quien soy pero no han podido destruirme.
Jace se levantó de su asiento y rodeó la isla para acercarse a ella. Con las manos sobre sus hombros la giró de frente a él y la abrazó.
- Lo siento, cariño – susurró secando sus lágrimas
- Era mi hermana. No pude hacer nada por salvarla. Pude haberla sacado de esa casa, de ese país, pero no lo hice. Estaba demasiado ocupada intentando ganarme la atención de mi padre – confesó sin darse cuenta – Y cuando me di cuenta, ya era tarde.
- ¿Es por Valentine, Clary? – preguntó separándose de ella para mirarla a la cara – ¿Es por él que haces todo lo que haces? ¿Por llamar su atención?
Clary se envaró notando por primera vez la situación en la que se había colocado frente a Jace, con su confesión.
Se separó de él, clavando en su rostro el gesto despectivo y despreocupado que era marca registrada de "la heredera".
- Te equivocas conmigo, Jace – dijo con voz burlona – Quieres creer que soy algo que no soy.
- No me dejas saber quién eres.
- No. Eres tú quien no quiere ver quién soy en realidad. Soy exactamente quien siempre has creído que soy. Soy la heredera de Morgenstern, soy consentida, caprichosa, despreocupada e irresponsable. Y disfruto de ello.
- No es verdad – discutió él caminando detrás de ella
Clary se dejó caer en el sofá despreocupada.
- Sí lo es. Te engañas. Te engañas porque te atraigo. Quieres echarte un polvo conmigo porque soy guapa y me gusta el sexo sin compromisos – repitió lo que las revistas tantas veces habían escrito sobre ella – Pero te cuesta reconocer que sólo es un polvo y por eso quieres pensar que valgo más de lo que valgo en realidad.
- Me mientes, Clary, lo sé.
- ¿Quieres que echemos un polvo? – ofreció despreocupada y se puso de pie
En actitud desenfadada llevó las manos a la cintura de sus pantalones y los desabotonó dejándolos caer a sus pies.
Se acercó a Jace vestida sólo con la camiseta y unas diminutas braguitas negras. Su actitud insolente lo hizo tensarse. Le pasó las manos por el cuello y se puso de puntillas para recorrer su cuello con la punta de la lengua.
- Podemos desfogarnos juntos – susurró sugerente – Sabes que no tengo problemas en irme a la cama con un chico guapo.
- No hagas esto, Clary – dijo él llevando sus manos a las de ella para destrabarlas de sus cabellos y la alejó de él.
Ella se separó de él recostándose en el respaldo del sofá.
- Me gustas, Jace. Eso es evidente. Me gustas y me calientas un montón. Pero eres el hijo de Stephen y Celine, y realmente los aprecio mucho. No creo que sea conveniente que nos echemos un polvo. Eso enrarecería todo. No soy la chica para ti. Tú lo sabes, tú lo has dicho, soy inadecuada e inconveniente para ti.
- No entiendes. No creo que no seas adecuada para mí – intentó explicar
- Claro que sí – dijo ella alejándose de él y caminando hasta su bolso de donde sacó un cigarrillo y lo encendió – Tú y yo no tenemos nada en común. A mí me gustan cosas que a ti no.
Jace observó el cigarrillo consumiéndose en sus dedos sin fumarlo.
- Ayer me pareció que nos gustaban las mismas cosas – gruñó
- Venga ya, Jace. Era un polvo, nada más. Sexo, lujuria. Pensé que ambos lo teníamos claro, pero evidentemente tú no eres de ese tipo. Tú eres de los que tienen novia, y yo no soy de esas.
Jace la observó dolido durante unos instantes antes de volverse hacia la puerta.
Pues esto ha sifo todo por hoy… que os ha parecido? Yo creo que Clary se equivoca actuando asi… a ver que pasa
Nos leemos mañana en un nuevo capi!
Mil besos de Jace!
Gracias a todas por seguirme, a las que le dais al botón de alertas y favoritos, a las lectoras silenciosas y a las que dejáis comentarios, en especial a: Jonathaclary; Yocel; Ashley Cullen Salvatore; Yamie; Babosamuerta
Dejo un adelanto del próximo capi, espero vuestros reviews.
La puerta se abrió tímidamente cuando Valentine dijo un lacónico "Adelante"
Clary se asomó por ella. Se la veía tímida y nerviosa pero aún así estaba preciosa. Llevaba un discreto vestido claro con estampado de pequeñas flores y unas zapatillas nude.
- Buenos días – saludó sorprendida al encontrarse con tantas personas frente a ella
Todos respondieron con amabilidad.
- Buenos días, Clarissa – le saludó su padre sin siquiera mirarle – ¿Qué haces aquí?
- Siento interrumpirte, papá – se disculpó – Sólo pensé que podríamos comer juntos hoy.
Valentine enarcó una ceja interrogante.
- Ya sabes – continuó ella completamente avergonzada – Por ser hoy y como mañana debo volver a Londres...
