QUINN POV

-Quinnie, cariño, es hora de levantarse. Vas a llegar tarde a clase como no te pongas ya en marcha- abrí un ojo y vi a mi madre asomándose por mi puerta. Su cara decía "o te levantas, o te levanto" así que empecé a prepararme. Me puse el uniforme de animadora, me peiné y me hice una coleta. Me puse un poco de maquillaje y bajé a desayunar. Mi madre me había preparado un tazón de cereales, dos tostadas y un zumo de naranja. Me senté enfrente de ella y comencé a comer. Pensé en el día que me esperaba: lunes, por la mañana entrenamiento y después un montón de clases aburridísimas. Entonces me acordé de una cosa, o mejor dicho, de una persona. Una sonrisa se me escapó de los labios. El sábado fue un día de locos pero acabó bastante bien y el domingo solo nos limitamos a disfrutar de la mutua compañía. Fue un fin de semana bastante movidito.

-¿En qué piensas?- la voz de mi madre me sacó de mis pensamientos.

-En nada

-No debe ser nada porque estabas sonriendo- (mierda) - ¿hay algún chico especial?- rodé los ojos. (Sí, sobre todo un chico)

-No, ya te he dicho que nada

-Quinnie, a mí puedes contármelo- la miré dudando. Cuando me quedé embarazada de Beth, me echaron de casa y me dieron de lado. Pero después mi madre se arrepintió, echó a mi padre y me volvió a acoger. Estuve mucho tiempo guardándola rencor y desconfiando pero me demostró que había cambiado. No sabía hasta qué punto lo había hecho. Por el momento no se lo contaría, no hasta que fuera oficial.

-Lo sé, mamá- respondí mirándola a los ojos. Ya había terminado de desayunar así que me levanté y fui a - Quinn, tómate el zumo que tiene muchas vitaminas- bueno, volví, me tomé el zumo y subí a lavarme los dientes. Una vez lista, cogí la mochila y las llaves del coche.

-¡Acuérdate de pasar a buscar a Santana! -gritó mi madre desde el salón. ¡Casi lo había olvidado! Con todo lo que había pasado ya ni me acordaba.

-Buenos días, S- dije con una sonrisa.

-Buenos días, Q- dijo con desgano. Me fijé en que parecía agotada, como si no hubiera dormido bien.

-Oye, ¿te pasa algo?

-No

-Santana, estás horrible

-Vaya, gracias Q

-No, me refiero a que tú siempre estás preciosa- ante esto Santana alzó una ceja. Bajé la cabeza avergonzada. Ella me observó durante un momento y dijo:

-Quedamos a la hora de comer en el campo de fútbol americano, debajo de las gradas- en ese momento, acabábamos de llegar al parking del instituto. Se bajó y se fue corriendo. No entendí nada.

-¿Y ahora qué hago yo hasta la hora de comer?- me pregunté en alto.

El entrenamiento y las clases nunca me habían parecido tan eternas, claro que sin Santana como para no aburrirse. Me dirigí casi corriendo hacia las gradas. Al llegar, la vi. Estaba de espaldas, hablando como para ella misma, en bajito. Me sentía incómoda. No sabía si interrumpir o...

-Q, has venido- (vaya, qué silenciosa soy).

-Santana...¿qué era eso tan importante como para dejarme todo el día sola e intrigada?

SANTANA POV

Y ahí vino la pregunta que llevaba esperando. Tragué saliva y la miré a los ojos.

-Umm...me has dicho que estaba horrible- ella abrió la boca pero hice un gesto para que me dejarara hablar- y estoy horrible porque no he dormido nada, y no he dormido nada porque...me pasé la noche pensando en ti- cerré los ojos un momento. Entonces, sentí un roce. Cuando los abrí, vi a Quinn muy cerca de mí, con sus labios casi sobre los míos. Me acarició las mejillas con los pulgares y me dio un pico.

-¿En serio?- la miré y le brillaban los ojos. Sonreí.

-Sí. Como ya te dije me estoy enamorando de ti Quinn y lo único que puedo hacer es...preguntarte una cosa

-Dime- noté que estaba un poco nerviosa al igual que yo. Le cogí las manos.

-¿Te gustaría ser mi novia?- dije con todo el valor que tenía. Me quedé expectante, esperando una respuesta. Pero esa respuesta no llegaba y mi corazón cada vez latía más rápido. Sentía que si no escuchaba un "sí" iba a derrumbarme ahí mismo. Pero entonces la vi mover los labios. No me lo podía creer.

-¿Qu-qué has dicho?

-Que sí, ¡que me encantaría ser tu novia Santana!

De inmediato, me embargó una sensación de felicidad y solté un suspiro. Sin pensarlo ni un momento más, puse mis manos alrededor de su cuello y la besé como si no hubiera un mañana, como si toda mi vida hubiera estado esperando ese beso, como si por fin hubiera encontrado la pieza que me faltaba. Sentía electricidad por mi cuerpo y mi cabeza estaba en las nubes. No quería que esa sensación se acabase nunca, pero lo hizo, en algún momento Quinn se había separado y ahora estábamos abrazadas. Inspiré su aroma y sentí que me iba a desmayar. Todo era perfecto, demasiado. La campana sonó, poniendo fin a nuestro mágico momento. Solté un gruñido al escucharla. Menos mal que ya sólo nos quedaba una clase y era la del Glee club. Al separarnos, me dirigí a la entrada pero Quinn me agarró la mano y continuó andando al lado mío. La miré extrañada. (Imbécil, es tu novia, es normal que vayáis cogidas de la mano). Siempre estaba mi mente para recordarme sutilmente las cosas. Mientras íbamos por los pasillos miles de miradas se posaban sobre nosotras. En vez de incomodarme y hacerme querer salir corriendo, hicieron que me sintiera orgullosa de poder estar con la mujer que me acompañaba. Le apreté ligeramente la mano y cuando se giró para mirarme le robé un beso. Me fijé en el rubor de sus mejillas.

-Hey, te has puesto roja- le digo con una sonrisa pícara- no será que te da vergüenza que nos vean besarn- no pude terminar porque sentí su lengua casi en mi garganta. Me había cogido del cuello y me había dado un morreo con tal intensidad que yo creía que me iba a caer.

-Ahora la que se ha puesto roja eres tú- me recriminaba- no será que te has puesto...-se acercó a mi oreja y susurró- ...cachonda-. Noté que una parte de mí estaba un poco húmeda (mierda, con sólo un beso mira como te ha puesto López).

-N...no, que va. No soy tan fácil, Fabray- intenté disimular.

-Lo que tú digas, S

Al llegar a la sala del Glee club, todos nos miraron sonrientes, todos excepto una.

-Me parece que ya os habéis enterado

-Las noticias vuelan rápido, Santana- me dijo Brittany. Nos miraba con una mezcla de odio y asco.

-Como representante de este club, tengo el honor de comunicaros que estamos todos muy contentos de que por fin salgáis. Os damos nuestro apoyo y-

-Gracias Berry pero cállate ya por favor, me das dolor de cabeza

-Santana, no seas borde- me reprendió mi novia. Yo rodé los ojos.

-Uh, parece que alguien ha conseguido domesticar a la fiera- soltó Sam.

-Mira, bocatrucha, vuelves a decir otra tontería y...

-¡Basta! Dejémonos de peleas sin sentido. Santana, Quinn, de verdad que nos alegramos mucho por vosotras. Ya era hora de que dierais el paso- dijo Kurt.

-¿A qué te refieres?- preguntó Quinn.

-Pues a que estaba claro que os gustabais

-Pero si hasta hace dos semanas no sabíamos nada de los sentimientos de la otra

-Se veía que teníais química y sabíamos que tarde o temprano ibais a acabar juntas- ante esto, Quinn y yo nos volvimos a sonrojar.

-¡Ohh, pero si son adorables!- gritó Blaine. Todos soltaron el mismo ruidito y se acercaron a abrazarnos. Me intenté resistir pero al final me dejé llevar y les correspondí con cariño. Un momento después, oímos un portazo. Me fijé en que Brittany ya no estaba. Solté un suspiro. Odiaba que las cosas hubieran acabado así entre nosotras. Quinn me leyó la mente y me besó, haciéndome saber que todo estaría bien. Deseé que así fuera.

Bueeenoo aquí estoy de nuevo! Siento la tardanza pero intento escribir en mis ratos libres (que son pocos) y no siempre estoy inspirada. Ahora tengo finales así que en breves tendré más tiempo :) Decidme si os gusta y si queréis podéis darme ideas → reviews!