Llegamos al final de este descorazonador, imaginativo y extraño fic. He decidido poner en un mismo capítulo los dos finales alternativos que pensó la autora. Quiero recordar que Gottevil dio forma a un sueño que tuvo una amiga. Pero claro está, la pluma y la imaginación en los detalles de esta escritora son magníficos. Espero que les gusten los dos finales ideados. El primer final es el que la amiga soñó desde un principio, el segundo es fantasía de la propia Gottevil a raíz de un episodio de OUAT que no le gustó nada. No voy a decir cuál para no adelantar acontecimientos.

Epílogo

FINAL I

«Heeeeyyyy, pero no tenías el derecho de matarme» gritó Emma tirando un puñado de palomitas a la cara de Regina que estalló en carcajadas intentando protegerse con el reverso de la mano.

«Tenía que hacer aterradora la historia» respondió la morena encogiéndose de hombros con aire indiferente, su mano derecha reposando en el suelo, sobre la alfombra del salón.

«¡Lo has logrado!» respondió Henry, con sus piernas recogidas contra su torso, la manta azul subida hasta su nariz «Realmente ha sido tétrica tu historia, mamá. Y además, podrías haber evitado las escenas asquerosas entre mamá y tú…» añadió él haciendo una mueca pensando en la escena del cuarto de baño

Regina bajo la mirada enrojeciéndose. Había edulcorado mucho esa escena inspirada en el último fin de semana que habían pasado a solas para no perturbar a su hijo, pero la mirada enfebrecida de Emma le había indicado que había comprendido en que estaba pensando la morena en ese momento.

«Asesinada por ese idiota de Robin» gruñó Emma levantándose del sofá para ir a rellenar las tazas vacía de chocolate caliente «Asesinada por un zombi, una bruja o un dragón, lo habría entendido» continuó ella alejándose, sin darse cuenta de la mirada divertida que intercambiaron Regina y su hijo «Pero Robin….¡Robin! ¡Qué asco de muerte...Además no he podido defenderme…en la vida real no hubiera ido muy lejos el comilón de ardillas!»

Las vagas quejas de la rubia llegaron al salón, provocando la escandalosa risa de Regina que se levantó para sentarse en el sofá al lado de su hijo, estrechándolo contra ella hasta que su segunda madre regresó con sus tazas humeantes y algunos pasteles.

Lanzando una oscura mirada a su mujer, Emma dejó la bandeja en la pequeña consola, cerca del sofá y aprovechó para cambiar la vela, casi consumida, de la gran calabaza con asustadores dibujos que estaba colocada cerca de la ventana.

Al volver sobre sus pasos, le pasó una taza a su hijo, después a su mujer, fingiendo que la miraba con enfado sin logar disfrazar el reflejo de amor que pasaba a través de su mirada.

Tras sentarse en el suelo, cerca del fuego, Emma sopló su chocolate caliente y frunció el ceño durante unos segundos, reflexionando en lo que podía contar.

«Me toca contar una historia de Halloween, señora Regina Swan-Mills…prepárate a sufrir…»

FINAL II

Si no hubiera estado sentado cómodamente en su sillón estilo imperio, Henry se habría caído al suelo desde hacía mucho tiempo. Su respiración entrecortada le impedía concentrarse en el libro que tenía delante. Secándose con el dorso de la mano el sudor que resbalaba por su frente, el muchacho intentaba recobrarse, ya que estaba temblando completamente tras la lectura de la historia que relataba la muerte de su madre y de todos sus amigos.

Al entrar por efracción en el despacho del autor, Henry se había puesto a buscar documentos que pudieran ayudarle a comenzar su nueva función de la mejor de las maneras. Después de haber ojeado varios libros y papeles encontrados por aquí y allí, el muchacho se encontró con un capítulo de la historia de su madre que el anterior autor estaba escribiendo.

Al principio, divertido ante la idea de un consejo municipal en el interior del bosque, el chico rápidamente había perdido el color cuando el autor mató a Tinkerbell, después a Marianne y a todos los otros. Hundido en la lectura desde hacía más de una hora, Henry no había podido apartar la mirada del capítulo, su corazón latiendo cada vez más rápido a medida que la historia avanzaba.

Cada muerte, cada desaparición de una persona que él amaba le había provocado un estremecimiento como nunca antes. Luchando contra el desasosiego al leer la parte que relataba la muerte de su abuela, el muchacho rápidamente se había enderezado y cogido la pluma para reescribir toda la historia.

Solo su curiosidad, que él mismo juzgaba como malsana, le había impedido hacerlo, sus deseos de saber lo que había planeado el autor lo había empujado a leer el relato hasta la última línea.

En el momento de la muerte de Emma, su corazón se saltó un latido…La manera en que el autor había descrito el dolor sentido por Regina ante la idea de hacerle daño a la rubia lo había conmocionado profundamente.

Al principio, asombrado ante la evocación de una relación amorosa entre sus dos madres, Henry finalmente había encontrado la idea interesante, y no tan loca como se pensaba.

Regina y Emma se había acercado mucho la una a la otra, al principio en Neverland cuando habían colaborado para salvar al pequeño moreno, a continuación con el descubrimiento del autor, la llegada de Robin y todos los problemas que esto había provocado. A veces, Henry había interceptado entre ellas algunas miradas, algunos gestos sospechosos, sin sospechar nunca que esas pequeñas atenciones podían estar fundadas en el amor.

Tras una larga reflexión, Henry encontró lógico que la malvada reina pudiera sucumbir al encanto de un valeroso caballero, que la había llevado, poco a poco, hacia la luz. Nunca había apreciado a Robin, y a pesar de su afección por Killian, el joven sonrió al imaginarse una historia entre las dos mujeres.

Mojando la pluma en el pequeño frasquito de tinta negra, Henry pasó algunas páginas blancas y se sentó más cómodamente en su gran asiento. Definitivamente, tenía que hacer que esa historia monstruosa no sucediera nunca. Sin saber si el hecho de destruir, quemar o rayar el capítulo infame que había escrito el antiguo autor podría impedir que los hechos se produjeran, decidió escribir un nuevo capítulo, arreglando a su manera el pequeño fin de semana entre amigos.

Tras alzar la mirada hacia el techo por unos segundos, el joven asintió, sonriendo ampliamente ante la idea de lo que iba a escribir y colocar en su justo lugar.

Deslizando la pluma por el blanco papel, Henry pronunció en voz alta lo que escribía

«SWANQUEEN- Capítulo 1…»


¿Qué? ¿Con cuál se quedan? Los dos son interesantes. El primero nos refleja una noche de Halloween en familia contando historias de miedo, y el segundo en más consonancia con la historia del autor de OUAT deja entrever que podría pasar, y Henry es el único que lo puede cambiar. En mi opinión, los dos están bastante bien.