Disclaimer: Los personajes no me pertencen, pero la trama si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la distancia o por teléfono.
La historia está escrita desde el punto de vista de Alice.
Los personajes de esta historia son HUMANOS.
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7.
- Jared, aquí no.
- ¿Es que no quieres hacerlo?
- Claro que si.
Jared me cogió en brazos y me dejó sobre la mesa, en la que segundos antes había estado mi maletín de maquillaje y de costura. María vendría esa tarde a probarse el vestido, que ya tenía terminado, y a hacerse unas pruebas de maquillaje. Al parecer, se había enterado de que también era mquilladora y le había dicho a mi amiga y jefa rosalie que también quería que la maquillara yo.
- Tiene que venir una clienta. - dije, aunque le quité la camiseta y empecé a besar su pecho.
- Tenemos media hora hasta entonces.
- Ya...
- Hoy es nuestro último día juntos.
Ya era jueves por la tarde. Jared y yo nos había visto todas las tardes, incluso habíamos pasado las noches juntos. Cada vez me gustaba más. Gracias a él, el ver a Jasper ya no me dolía tanto. Incluso podía hablarle con naturalidad.
- Como había dicho Jared, esa era nuestra última tarde juntos. Al día siguiente, me pasaría el día entero con Jasper y Maria, a la que maquillaría y peinaría. Como esteticista aficionada, también sabía cortar el pelo, y haríamos sesión de peluquería con Maria y también con Jasper.
Jared me quitó la camiseta y comenzó a besar mis pechos. Oía jaleo por los pasillos, pero no podía detenerme. Debíamos aprobechar nuestra últimamedia hora juntos.
- Haz eso que hiciste el otro día. - dijo, llevando mi mano a su entrepierna.
Le bajé un poco los pantalones y metí mi mano bajo sus calzoncillos, empezando a acariciarle lentamente. Puso sus manos una a cada lado de mi cuerpo, sobre la mesa, y empezó a besarme para ahogar sus gemidos y jadeos.
- Vamos, Jasper. No seas tan lento.
- Mierda. Son ellos. - exclamé, aunque Jared no dejó que apartara mi mano - Jared. Nos van a pillar.
- Cerré la puerta. - dijo en un susurro, como si no le saliera la voz. - No me dejes a medias o tendré que ir al baño y terminar yo.
- La puerta está cerrada. Vayamos al despacho a buscar a Alice.
- ¿Ves? Ya se largan.
Continué moviendo mi mano, cada vez más deprisa. Jared intentaba aguantarse, pero cada vez gemía más fuerte, sujetándose a la mesa, moviéndose lentamente entre mi mano.
- No encontramos a Alice.
- Pues se ha pasado todo el día aquí.
Cuando oí la voz de Rosalie, aparté a Jared y este fue corriendo como pudo hacia el cuarto de baño. Me puse bien el sujetador, me puse la camiseta y fui corriendo a abrir la puerta. Maria, Jasper y Rosalie se me quedaron mirando. Mi amiga estiró el brazo y pasó su mano por mi pelo, como peinándome.
- ¿Tenías la música puesta? - dijo Rosalie, sonriéndome con picardía.
- Si... el ipad. - dije, señalando hacia atrás. - Perdonad. ¿Llevais mucho rato esperando?
- No. Acabamos de llegar. - respondió Maria.
- ¿Que te ha pasado en la nariz? - dije, al ver que llevaba un par de tiritas de puntos.
- Una zorra me pegó. - dijo, entrando en la sala, tirándo de Jasper, que no decía nada, pero no dejaba de mirarme. - Pero no quiero hablar de ello. - Se quitó el bolso y comenzó a quitarse la ropa.
Rosalie también entró y cogió la camiseta de Jared, que seguía en el suelo. Me la dio con disimulo, pero no sirvió de nada, ya que Jared salió del cuarto de baño, abrochando el botón de su pantalón. Se quedó paralizado al vernos a los cuatro.
- Ho-hola.
- Hola. - dijeron los tres al unísono.
- Jared, estos son los Whitlock. Y esta es mi jefa Rosalie. - dije sintiendo la garganta cada vez más reseca. - Este es mi novio Jared.
- Encantado de conoceros a todos, pero tengo que irme. - vino hacia mí, le di la camiseta, que se puso al momento, y me besó, con sus manos acariciando mi cinura. - Llámame antes de irte.
- Y en cuanto llegue. - nos dimos un último beso y se marchó, despidiéndose con la mano.
- Yo también me voy. Tengo que solucionar un asunto. - dijo Rosalie, que ya iba hacia la puerta.
Cuando nos quedamos los tres solos, Maria continuó desvistiéndosa y la ayudé a ponerse el vestido. Cuando se miró frente al espejo, vi como una lágrima recorría su mejilla. Me acerqué a ella y la abracé.
- Has hecho un gran trabajo, Alice. - dijo, sorviendo por la nariz. - Va a ser la mejor boda del mundo.
- Eres muy amable, Maria. - nos separamos y fue corriendo hacia Jasper, que la recibió con los brazos bien abiertos.
Sentí como mi corazón se encogía, pero me obligué a no ser egoísta. Me gustaba Jasper, mucho, y me encantaba verle sonreír, aunque fuera en los brazos de otra mujer. Al fin y al cabo, eso es el amor. No? "¿Amor? Es cierto. Estoy enamorada de él."
- Alice, por favor. Tienes que maquillarme. Tienes que conseguir que no se me vea la nariz tan horrible que me han dejado. - dijo, estando aun entre los brazos de su prometido, que secaba las lágrimas de Maria con sus dedos.
- Haré lo que pueda. - dije, yendo a por mi maletín, que seguía en el suelo. - Ven.
- Maria se sentó en la silla y le quité los puntos de la nariz.
- ¿Que haces?
- Tranquila, cariño. Alice sabe lo que hace. - dijo Jasper, poniéndose a nuestro lado.
- ¿Ah, si?
- Es enfermera. - cogió el taburete y se sentó. - Una muy buena. - sonrió y me miró.
- ¿Como sabes eso?
- Fue quien me puso la vacuna para la luna de miel.
- ¿Conseguiste ponerle la vacuna? - exclamó, claramente sorprendida. - Si que eres buena en tu trabajo.
- Me costó lo mío, lo reconozco, pero al final lo conseguí.
- Perdona que me comportara como un niño.
- Perdonado. Por cierto. Hay una cosa que no entiendo. - dije, aplicando una pomada en la nariz de Maria. - ¿No se supone que da mala suerte que el novio vea el vestido de la novia antes de la boda?
- Yo no creo en esas supersticiones. - respondió Maria.
- Entiendo. ¿Y dices que te pegaron?
- Si. Me estaba poniendo la vacuna, sin camiseta, porque el jersey de manga larga era un poco dificil de subir la manga, y una enfermera entró y creyó que me estaba insinuando a su novio, el enfermero que me tenía que pinchar, y me pegó. Vamos, que me ha jodido bien.
- Tranquila. No se notará nada. - "Vaya con Maria. Primero se tira a Emmett y luego lo intenta con Jacob. Pobre Jasper".
Fui maquillando a Maria, bajo la atenta mirada de Jasper. Cuando terminé con el maquillaje, continué con el pelo. No me llevó mucho tiempo, ya que parecía que hubiera ido a la peluquería hacía poco tiempo. Cuando terminé, Maria fue a mirarse al espejo y empecé con Jasper, mojándole el pelo. Lo llevaba un poco largo y quería cortárselo bastante.
- ¿A donde te marchas? - dijo, cerrando los ojos.
- No se a que te refieres. - mentí. Estaba claro que había oido a Jared.
- Tu novio insinuó que te marchabas.
- El sábado por la mañana, unos compañeros del hospital y yo nos marcharemos. Estaremos en oriente medio durante seis meses, como mínimo.
- ¿No vendrás a nuestra boda? - exclamó Maria. - Quería presentarte a un montón de gente.
- Tal vez en otra ocasión. - dije, centrándome en cortarle el pelo a JAsper.
- Te echaré de menos.
- Y a mi me ha encantado conoceros. - "Sobretodo a Jasper."
Terminé de cortarle el pelo a Jasper y le di un pequeño espejo para que se mirara bien. Recogí mis cosas y le miré a los dos. María había cogido a Jasper de ambas manos y habían comenzado a bailar. Cogí la cámara que llevaba siempre en el bolso y les hice un par de fotos y un pequeño video. Cuando Maria se dio cuenta, vino hacia mí y me cogió la cámara de las manos.
- Alice, Jasper. Poneos juntos. - dijo, preparándo la cámara. - Venga. Quiero tener una foto tuya. Eres nuestra salvadora, y tengo que recomendarte a todas mis amigas. - imploró. - Va, Alice.
- Bueno...
- Va, que no te cuesta nada.
- Vale.
Me acerqué a Jasper y miré a MAria, que vino hacia nosotros y nos juntó aun más.
- Sonreíd!
Intenté sonreir y nos hizo la foto. Vino de nuevo hacia nosotros y le dio la cámara a Jasper, que también nos hizo una foto.
- Me pasarás las fotos, eh. - dijo Maria.
- Sois muy amables, de veras.
En los años que llevaba en ese trabajo, nunca nadie había sido tan agradecido. Me emocioné y sentí como alguien me abrazaba. Me sorprendió darme cuenta de que era Jasper quien me estaba abrazando. Correspondí a su abrazo sin darme cuenta. Maria nos estaba mirando, pero me daba igual. Me había acostumbrado tanto a su presencia que, el simple hecho de pensar que no volvería a verle, me dolía mucho. - "¿Que más te da si se va a casar con esa tía?" - decía una voz en mi cabeza. - "Porque le amo."
- Gracias. Eres demasiado amable. - dije, separándome de él, limpiándome las lágrimas con los puños de mi jersey. - ¿Puedo tener una foto con los dos? Me llevo fotos de toda la gente a la que aprecio.
- Claro.
Nos pusimos los tres de lado, yo en medio de la parejita, y María hizo la foto.
- Gracias, yo... voy a empezar a recoger. - dije, dándoles la espalda a ambos, con la cámara en mis manos.
Maria se quitó el vestido, lo puse en el maniquí y recogí mis dos maletines. Cuando estuve lista, me volví hacia ellos.
- ¿Nos veremos mañana para seguir probando o te gusta como te he maquillado hoy?
- Me gusta como lo has hecho.
- Bien. - cogí el teléfono de la sala y marqué el número del despacho de la maquilladora oficial de la empresa. - Hola Victoria.
- Hola Alice. ¿Ya has terminado?
- Si. Ya puedes venir.
- ¿Ya sabe que maquillaje quiere?¿Hiciste lo que porbamos el otro día?
- Si. Lo he hecho tal y como me dijiste.
- Bajo en menos de diez minutos.
- Vale. Gracias. - me volví hacia la parejita y cogí mis maletines, que había dejado en el suelo. - La maquilladora vendrá enseguida. Ella te maquillará el sábado.
- Vale.
- ¿Te peino yo mañana?
- Que me peine otra. - dijo, en tono bastante hostil. - Quiero decir. Que aun tendrás que hacer las maletas y eso.
- Ya las tengo hechas, pero se hará como quieras. Coméntaselo a Victoria. - dije, antes de irme hacia la puerta. - Ah! Y Leah nunca pega sin motivos. - dije antes de irme.
- ¿Que ha querido decir? - oí preguntar a Jasper.
- No se, no se.
- Has estado bastante borde.
- Ya... Lo siento.
- Eso deberías decírselo a ella.
- No voy a decirle nada. No me ha gustado nada como te ha abrazado.
- Te recuerdo que he sido yo quien la ha abrazado.
- ¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho?
- Porque necesitaba que le dieran un abrazo y tu estabas demasiado ocupada mirándote al espejo.
- Vale. Tienes razón. Iré a pedirle perdón.
Eché a correr en cuanto oí la puerta abrirse. Me escondí en mi despacho y me senté en la silla en el momento en que la puerta se abrió. María entró en el despacho, ya vestida con su ropa, y se sentó en la silla que había frente a mi mesa. No dije nada. Me sentía dolida.
- Alice... Lo siento mucho... Yo... Me puse celosa... Me dio rábia que Jasper te abrazara.
Continué sin decir palabra.
- Conoces a la que me pegó-
- Maria, voy a ser sincera contigo. - dije, sentándome mejor en la silla. - Jasper me gusta, y mucho, pero no he intentado nada porque se que está contigo y que te quiere.
- Qué?
- Sin embargo, se que en una despedida de soltera, seguramente la tuya, te acostate con un tio y el sabado, en el hospital, lo intentaste con el enfermero, y no le he dicho nada a Jasper porque no quiero verle sufrir.
- Ya...
- Maria. Victoria te maquillará y te peinará. No volveremos a vernos y no ya no tendrás motivos para estar celosa.
- Alice...
- Adiós, Maria.
- Alice, yo... gracias. - dijo, en un susurro, levantándose de la silla.
Salió del despacho y cerró la puerta con cuidado. Respiré hondo, sintiendo como empezaban a temblarme las manos. Yo nunca le había hablado así a nadie y aun no me podia creer que hubiera podido decirle todo eso sin titubear.
Cerré los ojos y me concentré en el viaje, aunque mi inconsciente me traicionó y el rostro de Jasper apareció en mi mente. Lamentaba guardar el secreto de que Maria le engañaba siempre que podría, ya que eso significaba que le estaba traicionando. "¿Que otra cosa puedo hacer? No quiero verle sufrir."
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Uff. Al fin pude actualizar. Es que perdí una página y no pude escribirlo hasta hoy, que ya la he encontrado.
Bueno. Espero que os haya gustado.
Besitos!
