He aquí otro capítulo! Espero que pasaran una mejor Semana Santa que la mía, demasiado aburrida. Lo único que la animo fue el hecho de que termine la pequeña pre cuela de esta historia =D. Pero no se adelanten, aun no la colocare! Lo hare cuando lleguemos al capitulo después del 7mo, será como un bonus para Uds.!

Este capítulo es más que todo de relleno, son de esos capítulos que hago para que la historia no se vea tan corta. Yo tengo planeado todos los momentos clave, los clímax, batallas y muertes, pero si solo escribiera eso, créanme, terminaría mas rápido de lo que me gustaría. Aun así, trato de darle a estos capítulos algo para que se vean interesantes. Espero que les guste esa parte =D.

Qué semana más floja en reviews! Solo 3 v.v, esperaba más gente -.-! Pero entiendo, están o estaban de vacaciones, pero igual, I NEED REVIEWS! xD Igual ame los pocos que recibí!

Ahora si los dejo con la historia lol. Dejen reviews! Y comenten en el blog!

Alfy-Malfoy No te preocupes, pronto sabremos quién es quién! Pegaste solo dos de todo lo que dijiste xD.

proserpinah Mujer! ¿De donde sacaste tu nombre? siempre me equivoco xD Quien no ama a los Malfoy? Es algo obvio xD Y esos momentos serán muy pocos, eso lo digo. No quiero poner toda dulzona mi historia, aunque tampoco será emocentrista como les he visto. Esas me dejan loco o.o! Y no te preocupes, los poderes de Voldy serán épicos, épicos! xD

yilam Me alegra que te guste la historia! y si VIVA EL DRARRY (hell...me distes una idea pa otro fic o.o! Oh bueno! Fic número 7 en espera xD, todos drarry o.o) Esa frase fue uno de esos momentos donde probablemente tenia Adele en mi player y estaba era de un re meloso yo jajajaja. No Gracias a ti por los review, y si debiste haberme dejado uno antes xD. Mentira, mentira, pero si quieres, a través del blog me puedes dejar más comentarios.

Parejas: HarryxDraco, próximamente otras.

Word Count: 3,579

Disclamer: Verlo en el Prologo.

Capitulo 6

- Draco…- sentía que lo llamaban.- Draco ¿me oyes?

Lo único que pude emitir fue un gruñido, indicando claramente que me dejaran en paz. Mi cuerpo dolía por todos lados, hasta lugares que eran desconocidos para mí. Y el cansancio que tenía era peor que el de los entrenamientos con Flint. ¿Es que acaso otro hipogrifo me ataco y en vez de arañarme me embistió? Era la única razón posible para sentirme así.

- Draco…- volvieron a llamarme.

Lentamente abrí los ojos, pestañeando rápidamente, tratando de quitarme la fatiga. Gracias a dios el cuarto no estaba severamente iluminado. Eso hubiera sido un dolor de cabeza aun peor del que cargaba encima.

- ¡Gracias a Merlín!- dijo la misma voz, ahora la reconocía como la de mi madre. Sentí que me abrazaban con delicadeza.- me tenías preocupada Draco. ¡No vuelvas a asustarme así!

No sabía si estaba soñando o alucinando, pero no concebía la posibilidad de que mi madre siguiera viva después del ataque. Verla caer muy mal herida en mis brazos era algo que fácilmente uno asumió muerte, y más si mas cuando la toque y estaba helada como estatua. Me aparte un poco de ella, y me sobe los ojos con mis puños, tratando de enfocar mejor la habitación y mi madre.

- Sigues viva- fue lo único que pude decir, con voz ronca.

- Claro que lo estoy- contesto ella.- viva y preocupado y todo gracias a ti.

Tuve que sonreír ante su comentario. La mire detenidamente, y me di cuenta que de verdad estaba muerta de preocupación, al igual que lo estuve yo por ella. No lo resistí y la volví a abrazar, esta vez de verdad. Ella lo devolvió gustosa.

- Me alegra que estés bien- dije contra su hombro.- no sabría qué hacer con papa sin ti.

- No te preocupes mi dragón- dijo acariciándome el cabello.- no iré a ningún lado por mucho tiempo.

- ¿Dónde estamos por cierto?- pregunte notando que la habitación no era la mía.

- En el cuartel general de la Orden del Fénix- contesto alguien desde la puerta. Al levantar la mirada vi al profesor Dumblendore. Típico de el de tomar los momentos más inoportunos para aparecer o hacerse notar. Tan Slytherin de él. Mmmm.- me alegra verte despierto Draco.

- ¿Por cuánto tiempo dormí si tanto le sorprende?- le pregunte.

- Por 5 días- contesto mi madre, levantándose de la cama, donde estaba sentada.- Bueno, yo me retiro. Debo avisarle a Lucius que ya despertaste.

- ¿Y donde esta?- pregunte.

- Buscando al resto de los afectados con Severus- contesto, sonriendo.- nos vemos en un rato querido.

Con eso salió de la habitación, dejándonos solos al director y a mí. Algo bastante incomodo, si contabas toda la historia que tenia con él.

- No te sientas incomodo Draco- dijo él, como si leyera mis pensamientos.- Yo no muerdo.

Asentí. Fue lo único que pude hacer. Levante la mirada, observándolo a la cara. No debía de sentirme así, soy un Malfoy y debo enfrentarlo todo de frente, como hombre.

- ¿Deseas algo?- pregunto este, conjurando un sillón donde sentarse.

- Un poco de te estaría bien- dije. Al momento un elfo apareció con una bandeja, dejándola sobre la mesa de noche. Capte su mirada, y vi como sus grandes ojos se volvían aun más grande de sorpresa. Desapareció al instante.

- ¿Ese no era…?- empecé a preguntar, pero el profesor se adelanto y respondió.

- Si, es Dobby, uno de los ex elfos de tu familia.

- No sabía que ahora trabajaba aquí.

- El no trabaja aquí, trabaja es en el colegio. Esta aquí protegiendo a Harry.

Bufe. Típico de Potter de tener a medio mundo, incluyendo criaturas mágicas, protegiéndolo. Note al director mirándome mientras tomaba mi te.

- ¿Quiere decirme algo?- pregunte, tratando de hacerlo hablar.

- No exactamente- dijo este.- está esperando que usted me preguntara algo.

- ¿Debería?

- Después de lo sucedido en Paris, cualquiera lo haría.

Suspire con resignación. Lo menos que quería hacer era hablar de eso, pero sabiendo que el profesor sabía todo lo que mi padre me había contado sobre mis nuevos poderes, era obvio que estaría interesado en saber todo lo que recordaba. Que era todo.

- No sé cómo sucedió ni como los invoque, solo seguí mi instinto- le dije antes de que empezara a atacarme en preguntas.- y siento mucho la muerte del mortífago, pero no me arrepiento. Lastimo a mi madre y solo eso merece la muerte. Lástima que la perra…lo siento, mi tía Bellatrix se escapara. La próxima no tendrá tanta suerte.

- No te preocupes por decir lo que sientes en voz alta, a mi no me importa- dijo el hombre.- y gracias por tu fragmentado pedazo de información sobre tus poderes. Al menos esto nos ayuda un poco a saber que son controlables, aunque sean bajo puro instinto.

- ¿Es que acaso cree que nos volveremos asesinos de repente?- le pregunte, algo insultado.

- No, nada eso- dijo, apaciguándome un poco- me refiero a que sus poderes son controlables, es decir, yo deduje, erróneamente, que si en algún momento daban señales de ellos, pasaría como cuando un niño da señales de magia, la cual es salvaje y algo impredecible. Lo que te paso ahora me da a saber que aunque no sabemos si podrán ser entrenados, solamente pueden ser peligrosos si sienten amenazados o bajo la influencia de algún sentimiento especialmente fuerte.

- Entiendo- y de verdad lo hacía.

- Draco- me llamo el director. Al verlo, me sentí como de 5 años otra vez.- Se que lo que se viene en el futuro te tiene algo asustado, y estas en todo tu derecho. Pero no creas que estas solo en esto. La Orden y yo estamos aquí para ayudarlos a cada uno de ustedes, porque esta también es nuestra guerra. Y no te preocupes mucho por lo que paso en el pasado, eso quedo atrás, olvidado en el tiempo.

- Muy fácil para usted decirlo- murmure, bebiendo otro poco de te.- pero dudo que el resto de su Orden sean tan tranquilos con el pasado.- Con eso me refería a Potter y a su banda.

- Si te refieres a Harry y al resto de los chicos, no te preocupes, muchos te sorprenderán- dijo con una sonrisa. Una vez más el viejo me leía la mente. Debía mejorar mis escudos mentales.

- ¿Cuántos afectados han encontrado?- pregunte, después de un rato, recordando lo que había dicho mi madre sobre mi padre.

- Ustedes son dioses, almas divinas con poderes inimaginables para el mortal común- dijo con seriedad el director.- llamarse afectados es algo insultante ¿no lo crees?- sonrió como un abuelo indulgente.- y hasta ahora son 16, contándote a ti y a los que está buscando tu padre y el profesor Snape. Pero sé que hay más.

Dicho eso, el director se levanto, acomodándose un poco la túnica, de un color morado algo horrible.

- Bueno mejor te dejo descansar Draco- dijo aun sonriendo.- me retirare así la señora Ponfrey podrá examinarte. No sabes lo que me costó que me dejara verte primero.

No tenía que saberlo, porque ya lo sabía y podía imaginármelo.

- Que pases buenas tardes- dijo saliendo de la habitación. Justo unos segundos después, la enfermera entro como un hipogrifo en plena embestida, con varita en alto, y dispuesta a lanzar todo tipo de hechizos de diagnostico. Su saquito de pociones repicaba con cada paso que daba contra su cintura. Trague con miedo. ¡Quería a mami de vuelta pero ya!


Me tuvieron otros dos días más en cama, solo con las visitas de mi madre, un muy nervioso Severus, nunca sabia como actuar con gente que amaba, a veces me pregunto porque, y un muy lagrimoso padre, increíble como últimamente mi padre estaba actuando tan no él, tan común, tan no Malfoy, pero igual lo apreciaba.

Pero hoy por fin podría levantarme y hacer lo que quería, siempre y cuando fuera dentro de la casa, el jardín, y si quería ir a algún lugar, debía de ir con al menos un batallón de 3 miembros de la Orden, totalmente absurdo.

Pero eso era lo que menos importaba, ahora estaba en la cocina, leyendo un poco para matar el tiempo, según Dobby, no había nadie en la casa más que los guardianes de turno. Tomaba una taza de chocolate mientras leía un libro sobre los dioses de la antigua Grecia, cuando sentí alguien abriendo la puerta de la cocina, y al ver hacia la puerta, me quede impresionado. Nada más ni nada menos que mi mejor amigo Blaise Zabini.

- ¡Blaise!- exclame con mucha excitación, más de la normal. Me levante y fue hasta el, dándole un abrazo de oso.- ¿Cómo estás? ¿Cuándo llegaste? ¿Qué haces aquí? ¿Tú también eres un dios? ¿Qué dijo tu madre?- no sé que me había atacado, pero me estaba pareciendo a Granger con tantas preguntas.

- Wow Draco, cálmate un poco ¿sí?- sonrió el moreno.- me acaban de avisar que ya te habían dado de alta, y vine lo más pronto que pude. Y sobre tus preguntas, bien, el día de tu ataque, ahorita, visitarte, si, no mucho, estaba ocupada planeando su 11va boda.

- Gracias a dios estas aquí- dije abrazándolo de nuevo. Tenía mucho tiempo sin contacto físico del masculino, y a pesar de que Blaise era mi mejor amigo, y estaba fuera del mercado, no lo veía desde el final del curso y los cambios lo habían dejado como el perfecto dulce de chocolate al cual no puedes esperar para comer.

- Draco, ¿sabes dónde estamos no?- me pregunto.

- Si ¿por?

- Porque no deberías abrazarme de tal manera- contesto.

- ¡Que se vaya a la mierda!- exclame.- eres mi mejor amigo y hago lo que se me venga en gana.

Blaise sonrió.

- Igual quiero que me sueltes- me pidió, yo lo hizo a regañadientes.

Nos sentamos de nuevo en la mesa, donde ya había aparecido otra taza de chocolate, la mía estaba nuevamente llena y había más pastelillos recién horneados. Como me encanta la eficiencia de ese elfo, y me importa que sea porque me teme. Mejor aun.

- ¿Has visto a Potter?- fue lo primero que le pregunte. Sabía que la casa era suya, pero aun así, no lo había visto ni una vez desde que desperté.

- ¿Aun interesado no?- dijo Blaise, levantando las cejas sugestivamente.

- Cállate- murmure contra mi taza. Esto lo hizo sonreír aun más, si es que era posible.

- Pues si te interesa, el está con el resto de los Weasley en La Madriguera, preparando la boda de Bill, el mayor de los hermanos, y la francesa que fue campeona de Beauxbatons en el Torneo de los Tres Magos.

- ¿No podían contratar a alguien?- sabia que la pregunta era estúpida, pero los Weasley, especialmente el mayor, ganaba bien, y no digamos de la familia de la chica. Francesa y adinerada.

- Sabes que ellos les gusta hacer todo por ellos mismos- Blaise suspiro.- yo debería saberlo mejor que todos.

- Por cierto ¿Qué ha pasado?- pregunto ahora interesado de verdad.

- Nada interesante- la tristeza se le notaba en la cara.- siempre hay alguien en esta casa, y no digamos en La Madriguera, y se hace muy difícil vernos. Además, aun no le dice a nadie.

- ¿Cómo? ¿A nadie aun?- si fuera yo me sentiría insulto, pero como es Blaise, el lo comprende.- tú me dijiste a mí, ¿Por qué no podría decirle a alguien?

- Yo no te dije, tu nos encontraste en el dormitorio en pleno trabajo- dijo sonriendo. Puse cara de espanto, aun no podía sacarme esa imagen de la cabeza.- Y yo lo entiendo, no voy a presionar a nadie a que hagan cosas que no quieren hacer.

- Aun así, si fuera yo…- empecé a decir.

- Pero no lo eres- me interrumpió enseguida Blaise.- además, mira quien viene a hablar. Ni siquiera puedes decirle a tu madre que te gusta Potter, y todo el mundo sabe lo que mucho en que confías en ella.

Me sonrojo un poco. Era la pura verdad. ¿Cómo iba a reclamarle algo a alguien que solo quiere protegerse si yo hago lo mismo?

- En fin, ¿ya conociste al resto de los "dioses"?- pregunte, tratando de hacer honor a lo que me había dicho el director.

Desde ese punto en adelante, Blaise se lanzo a explicarme todo sobre los que fueron afectados, sorprendiéndome con algunos nombres, ¿Longbottom? ¿En serio?, e interesándome con otros. No aguantaba para ver a Harry y sus cambios. Solo rezaba que todo su cuerpo haya mejorado. Sonreí de solo imaginarlo.


Estaba absolutamente muerto del cansancio. No podía creer que la Sra. Weasley nos tuviera a los gemelos, Ron y a mí, ayudándola a armar la boda, ¡sin magia! ¿Es que acaso nos quería matar? Y su razón, era estúpida. Decía que debíamos de reforzar nuestra nueva encontrada fuerza, que usando la varita lo que hacíamos era desperdiciar puro musculo. Si bueno, pero no eran sus músculos. Y si se sintiera tan mierda como me siento, se pensaría todo otra vez.

Pero eso era lo de menos. Aun no podía creer que nos hubieran enviado a La Madriguera, un día después de que Draco y su madre llegaran al cuartel. Era como si pensaran que los fuéramos a atacar de sorpresa. ¿Quién haría eso? Ron quizás, pero era inevitable. Ron y Draco, son como el agua y el aceite. No se mezclan por ningún motivo.

Y sabía que debería sentirme furioso por eso, pero la realidad era que me sentía totalmente deprimido. Quería estar cerca de él. Solo el saber que estábamos en el mismo lugar, al mismo tiempo, me daba una sensación de calma. Una paz mental que solo sentía cuando sabia que todos los que quería y amaba estaba seguros y no les pasaría nada, algo que se intensifico días después de la muerte de Sirius.

Lo que antes la gente llamaba un complejo subconsciente de proteger a todos, ahora se había vuelto algo más real, hecho a propósito. Buscaba que todos estuvieran a salvo cada vez que una situación peligrosa me conseguía. Y el saber que Draco estaba solo, me ponía en un estado de total alerta.

Sabía que exageraba. Draco no estaba solo y no estaba en un lugar inseguro. Pero me daba igual. No lo tenía cerca y solo me bastaba para volverme loco. Desde que llegamos a La Madriguera hace 5 días, no había ningún momento en el que pensaba en cualquier plan o situación extrema que podría pasarle estando en Grimmauld Place. Loco, lo sé. Pero no había manera de evitarlo.

- ¿Harry?- oí la voz de Hermione que me llamaba. Extraño.- ¿estás hay?

- ¿Qué pasa Mione?- le pregunte. Desde hace un tiempo me auto forzaba a decirle su apodo, aunque ya no me sentía bien hacerlo. Sentía que había perdido ese derecho.

- Molly te está buscando- dijo sin mirarme a la cara.

- Hermione- empecé a decirle. El que no me mirara a la cara, me hizo estallar.- la próxima vez que alguien te pida buscarme, por favor, evítate la molestia y di que no. O simplemente mándame un patronus.

No la deje contestarme, simplemente salí de la habitación. No la oí seguirme, y eso me indicaba que también para ella, nuestra amistad estaba más que terminaba. Me dolía mucho, pero no podía seguir aparentando algo que no sentía, y de tratar de ocultar quien era solo porque ella no lo "entendía". Para ser la bruja más inteligente de los últimos tiempos en pisar Hogwarts, el hecho de ser tan cerrada con algo tan estúpido como mi sexualidad. Pero a la mierda con ella y sus creencias.

- ¿Me llamaba Sra. Weasley?- pregunte al llegar a la cocina, donde se encontraba.

- Si querido, necesito que vayas a ayudar a Ginny a colocar otras 4 mesas en la tienda- me dijo.

- ¿Invitados de último momento?- pregunte con curiosidad.

- Claro, pero algunos llegaran hoy para quedarse hasta la fecha- me explico.

No quise preguntar más, ya me estaba excediendo con mi curiosidad a pesar de que ella decía que no le importaba cuando me comportaba así. Salí por la puerta de la cocina, hacia el patio, donde se encontraba una inmensa tienda de un morado pálido con toques dorados que brillaban con la luz del atardecer. Parecía un pequeño palacio. Se notaba que Fleur tenía tremendo gusto.

- ¿Ginny?- llame al entrar en la tienda. Era más grande de lo que parecía por fuera. La magia nunca dejaba de impresionarme.

- Harry, anda y busca las tablas para las mesas- me mando sin mirarme, contando los centros de las mesas.- ya sabes donde están. ¡Y nada de magia!

De tal palo tal astilla. No quería invocar la furia de la chica haciendo un comentario, no le gustaba que le dijeran lo parecida a su madre que se volvía cada día que pasaba.

Busque las tablas y las cargue sin mayor esfuerzo. Claro, no requería mucho con mi nuevo físico, pero no contaba que aun seguía siendo tan torpe como siempre. A pesar de mi altura, las tablas semi tapaban mi vista, y no me di cuenta de una de las estacas de donde estaban atadas las cuerdas que sostenían la tienda.

No pude evitarlo, por más veces que mis pies intentaron permanecer en su sitio. Así que simplemente cerré los ojos y espere el dolor de la caída, especialmente el de mi nariz.

Pero nunca llego.

Abrí los ojos, y me vi a unos centímetros del suelo. Fue cuando me di cuenta de que estaba levitando. Alce la vista y vi al rubio por el cual mi corazón latía a mil por hora.

- Potter ¿acaso no sabes que puedes hacer magia?- me pregunto, tratando de sonar insultante, pero raro en él, no lo logro.

- Ehmmm…- fue lo único que pude balbucear. Por una parte estaba emocionado y feliz de verlo, por otro estaba más nervioso que el día de mi primer partido de Quidditch y por otro, me preguntaba que mierda hacia Draco Malfoy en La Madriguera. Y hay caí de cuenta. Los Malfoy eran parte de los invitados de último momento.

- ¿Harry porque mierda tardas…- preguntaba Ginny sin levantar la vista.-…tanto?- termino dándose cuenta quien estaba entre nosotros.- ¿Malfoy? ¿Qué mierda haces tú aquí?

- Salvándole el cuello al Elegido- dijo señalando mi predicamento. Ginny me miro esta vez y se sorprendió un poco. Pero yo estaba era pendiente del rubio. Odie que me llamara el Elegido. Odiaba ese apodo. Quería matar a Skeeter.

- Bueno puedes soltarlo- dijo Ginny.- ya estoy aquí. Entre él y yo podemos con todo esto. Gracias por tu ayuda Malfoy.

El rubio la miro con algo de rabia el verla ayudándome con las tablas, las cuales solté para que cayeran al suelo. De un segundo a otro, sentí el pequeño impacto con el suelo. Sentí un poco de dolor, a pesar de estar centímetros de este.

- Podías haberme advertido- le reclame.

- ¿Y desde cuando yo te advierto las cosas?- dicho eso, se dio media vuelta y se fue en dirección a la casa.

- Harry- me llamo Ginny. Voltee y la mire fijamente. El brillo de sus ojos no me gustaba apara nada.- ¿No tienes algo que contarme?

Suspire. La chica era demasiado perceptiva con estas cosas. ¿Cómo era posible que de este simple momento captara más de lo que debía? Me levante del suelo, y camine hasta la tienda. Ella me siguió.

Era hora de que la primera persona conociera mi mayor secreto. Solo esperaba que lo comprendiera.


- Nooooooooooooooo- grite con fuerza, despertando de lo que esperaba fuera un terrible sueño.

Respiraba agitadamente. No podía creer lo que acababa de soñar. ¿O era algo más que un sueño?

Mi cuerpo estaba bañado de sudor, y mi cara de lágrimas, las cuales eran imposibles de evitar. Recogí mis piernas contra mi pecho y las abrace, tratando de calmarme. Lo que había soñado era imposible, no podía pasar. Fue algo demasiado real, demasiado doloroso.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Debía contárselo a alguien, no podía quedarme con esto guardado. Tenía que evitar que se volviera realidad.

Mire el reloj de mi mesa. Las 4 de la mañana del 25 de Agosto. "No…." Dije en susurros en mi mente. No podía ser sueño. El solo hecho de ser el día de la boda de Bill Weasley y la chica francesa era mucha coincidencia.

Me levante de mi cama, colocándome la bata. Sabía lo que debía hacer.

Me dirigí a mi escritorio, tome la pluma, tinta y pergamino y empecé a escribir lo más rápida que mis dedos daban.

Al terminar salí de mi habitación con rapidez en busca de mi lechuza. La vi durmiendo en el sillón de mi sala. Que rara era. La cargue y la lleve hasta la ventana de la sala. Ella despertó al sentirse levantada y me miro con sus extraños ojos azules.

- Celeste- le dije.- lleva esto lo más rápido que puedas. Si no, muchas vidas se perderán hoy. Sabes cómo llegar al director.

Ella ululo, captando mi preocupación. Le ate la carta a su pata, y con un picoteo en mi dedo, la solté hacia la noche estrellada. La vi perderse en el horizonte.

Le rezaba a Merlín que no fuera demasiado tarde.


Editado 30/09/2016