OHAIO GIRLS!

HEME, VIOLANDO MI CONTRATO LABORAL (QUE ME PROHIBE OTRAS ACTIVIDADES EN MIS HORAS DE TRABAJO, KE), ACTUALIZANDO UN NUEVO CAPITULO...ESPERO QUE LES GUSTE...

GRACIAS POR SUS REVIEWS!

LAS QUIERO!

MATTA NE!

NOTA: STEPHANIE MEYER ES LA CREADORA DE CREPUSCULO Y CREADORA DE EDWARD (DEMOS GRACIAS A DIOS)...PERO LO QUE SUCEDA EN ESTA HISTORIA ES CULPA MIA!


"Yo miro como se sienta en el suelo en la noche oscura

Brillando con la luz del sol

El sol no le da vida a la luna al suponer

Que la luna va a valerse por si sola

Eso me hace suponer en como tu actúas conmigo"

A PLACE OF MY HEAD (Linkin Park)


— ¿En qué estás pensando?

—Estaba pensando en el bien y el mal.

Era octubre. La presencia de la alfombra de hojarasca anunciaba la llegada del otoño. El viento mecía suavemente las hojas de los árboles desprendiéndolas de sus ramas, mientras el sol escapaba de las nubes atiborradas y obscuras que anunciaban una la proximidad de la tormenta.

Contemplo fijamente la casa y aspiro lentamente tratando de percibir su esencia, escondida en medio de aquella que repudiaba tanto.

-¿Bells?...Linda… ¿donde estas?-pregunto subiendo de prisa las escaleras. Entro estrepitosamente a la habitación. Siguió llamándola en voz alta a medida que su impaciencia aumentaba. Nadie contesto.

Su corazón comenzó a bombear rápidamente al percatarse de que no había nadie ahí.

Se desplazo por toda la casa agudizando sus sentidos. Pronto el sentimiento de culpabilidad lo sacudió, haciéndole apretar los dientes una vez que se dejo guiar por su olfato hasta del jardín de la parte trasera. Sus ojos descubrieron los restos de seda manchados de sangre quemándose en una improvisada hoguera.

"Oh no..."

Sus rodillas se doblaron como si el peso enorme hubiera caído violentamente sobre su cuerpo. Apretó las manos golpeando la tierra dejando escapar un sollozo. Las lágrimas- siempre traicioneras- corrieron por sus mejillas, a medida que el dolor aumentaba.

"Malditos….mil veces malditos…."

Los pensamientos se arremolinaron en su mente como un torbellino confuso….eran el dolor, la sensación de pérdida, el odio, la sed de venganza…

Permaneció estático por un buen rato, hasta que un suave eco, emergió de entre los árboles.

Once there was a way to get back homeward

once there was a wayto get back homesleep

pretty darling do not cryand i will sing a lullaby…

Jacob corrió desesperado hacia el bosque. Se adentro rápidamente en el, haciendo caso omiso a los pensamientos que la manada le dedicaba.

Estaba en absoluto trance, siguiendo la voz hasta que brillo extraño entre los arboles le erizo la piel. Se detuvo abruptamente y enfoco su mirada hacia el frente, avanzando a paso muy lento y cuidadoso.

Golden slumbers fill your eyes

smiles awake you when you rise

sleep pretty darling do not cry

and i will sing a lullaby…

Se detuvo al llegar al claro. Era una mujer la que emitia ese sonido. Era una nana. Estaba cantando amorosamente para la una criatura que arrullaba entre los brazos.

Once there was a way

to get back homeward

once there was a way

to get back home

sleep pretty darling do not cry

and i will …

El crujido de una rama bajo su pie delato su presencia. La joven se dio la vuelta para encararlo de frente. Su piel irradiaba luces de colores, como su estuviera compuesto de miles de cristales. Sus ojos color carmesí se posaron sobre él con cautela cuando dio un paso hacia ella extendiendo su mano con gesto de angustia.

Tres días… Se necesitaron solo tres días para alejarla de él definitivamente. Tres días para que este amor que sentía por ella se volviera completamente imposible. Tres días para que esa piel cálida perdiera su suavidad, tres días para que su corazón se paralizara y convirtiera en piedra para siempre…tres días para que acabara todo.

-¿Bells?-pregunto con un nudo en la garganta.

Aguardo la respuesta en silencio esperando que intentara arrojársele al cuello, como lo había hecho con su padre.

Sus manos descansaban sobre los costados de su cuerpo. Si eso ocurría no llegaría a defenderse.

Había decidido morir si no podía vivir a su lado.

Se tenso cuando Bella, asintió con una sonrisa amable en su rostro, al tiempo que caminaba en dirección suya acurrucando a ese extraño ser que había causado toda esta desgracia.

-Hueles horrible…-dijo en son de broma arrugando la nariz cuando llego hasta él y lo contemplo con expresión amorosa.

Pero Jake no tuvo tiempo de reparar en ese gesto. Sus ojos estaban posados sobre lo que acurrucaba entre sus brazos. En esa pequeña mano blanca que se esforzaba por alcanzar el rostro de su amada. Bella se inclino para que pudiera tocarla.

-Si amor…-susurro con un asentimiento –Es él. Ven aquí Jake, Reneesme quiere conocerte.

Bella extendió sus brazos hacia Jacob, ofreciéndole que tomara a la criatura con gesto de suplica.

¿Era en serio?

Jacob Black quería gritar, salir corriendo, negarse ante tal petición. Si llegaba a tomar al monstruo, seria para destruirlo como él había destruido a su madre, como su padre lo había hecho…pero cuando los ojos de Bella revelaron un extraño matiz de dolor al ver su duda, lo acogió entre sus brazos.

Dejo se respirar, cuando la pequeña enfoco sus ojos achocolatados y poso la mano sobre su rostro.

¿Jake? – pregunto una voz cantarina dentro de su cabeza.

Jacob Black sintió el vértigo del cambio ocurrido en su interior, mientras observaba el rostro de aquel bebe, mitad vampiro, mitad humano, por que todo cuanto él era, desapareció por un segundo, mientras una nueva fuerza le mantuvo justo donde estaba, como si se tratara de millones de cables de acero, atándolo al mismo centro del universo.

Lo podía ver ahora —como el universo giraba alrededor de ese punto: la pequeña bebe sus brazos le mantendría atado para siempre.

Renesmee.

Eso era lo que había sucedido. Jacob no pudo luchar contra las leyes de su propia naturaleza. Apenas vio el rostro de mi pequeña, todo cuanto era y creía paso a un segundo termino.

Pude verlo en su mente.

La impronta era un extraño fenómeno de la mítica naturaleza de los lobos. Igual que nosotros, cuando el amor llegaba era para siempre. Jacob se había atado a la existencia de mi hija, cuando Bella aún estaba embarazada

Ahora todo era lógico, viéndolo de ese modo. Podía entender por que esa necesidad –casi enfermiza – por estar a su lado.

Por eso no pudo dejarla sola, por eso había enfrentado a su propia raza para protegerla, por eso cazaba para ella…

Era por Reneesme.

Lo que mi mente no alcanzaba a comprender, era como podía haberse enamorado de un bebé.

Para ser más exacto… de mi bebé.

A través de los recuerdos que me mostró Carmen, me percate que Bella estaba más que incomoda con la situación. Jacob reclamaba la atención de mi hija la mayor parte del tiempo y le impedía disfrutar de su maternidad. Además, siempre que se refería a Reneesme, hablaba de ella como si se tratara de una propiedad y ella correspondía su cariño de igual forma.

En el fondo, sabia que Jacob no tenia esas intenciones con Reneesme. Aún. Yo debería estar agradecido con él, pero no pude pensar así en aquel momento.


La furia se apoderó de mí, en cuanto leí su mente.

-Es mía, Cullen…es mía.

Comencé a ver todo en color rojo, mientras la ponzoña iba inundando mi garganta y crispaba mis manos con fuerza. Quería romperle el cuello, desmembrarlo poco a poco, escucharlo implorar su propia muerte.

-¡¿Cómo te atreves…perro?...¡Es solo una niña! – deje salir con un alarido-¡No tienes derecho sobre ella!

Me miró con un gesto extraño inclinando la cabeza…como si lo que había dicho tuviera algún significado oculto para el. No me adentre a su pervertida mente por que estaba haciendo un gran esfuerzo por controlarme.

-¿Derecho? –musito entrecerrando los ojos - ¿Como me hablas tú a mi de "derecho?- bufó y agrego con grito, manoteando furioso-¡El que se largo de aquí, dejando a su madre embarazada y sola fuiste tú! ¡¿Dónde estabas tu cuando Bella te necesito?

-Cállate…

-No. Cullen! No. –agregó con un gruñido y se sonrío con descaro- He esperado mucho tiempo por ti.

Me llevé las manos a la cabeza tratando de bloquear inútilmente las imágenes que me mostraba. Todo lo que yo me había perdido. Sus primeras palabras, su primera cacería, sus primeros juegos…la primera vez que camino.

-Esa niña es más mía que tuya, porque fui yo quien cuido de ella cuando tú no estabas…

-Cállate…

-La alimenté, la protegí, la cuidé cuando tú estabas quien sabe donde...le enseñe a hablar, a caminar, le mostré el mundo a través de mis ojos.

-¡Cállate!

-¿Y que me dices de Bells?..¿Ella no fue lo suficientemente buena para ti, parásito chupasangre? ¿No te basto con romperle el corazón con tu abandono? ¡Tenías que burlarte de ella, tomar lo que querías para luego tirarla como si fuera cualquier cosa, arrebatándole sus ilusiones y su confianza!

-¡Basta!...- grite desesperado. Jacob había avanzado hacia mi, mientras invocaba los recuerdos con satisfacción maligna.

"Te gusta ver dentro de las mentes de otros ¿verdad?"

Retrocedí soltando un jadeo. La imagen de Bella era lo más horrible que había visto.

La piel de su rostro lucia pálida, casi transparente. Sus pómulos se marcaban notablemente, dándole una apariencia delgada y demacrada, cansada, casi enferma…Grandes círculos color lavanda yacían bajo sus ojos…

Pero lo peor de todo era ese brillo que había en su mirada…el brillo perenne de las lagrimas en sus ojos que delataba las noches que había pasado sin dormir, las lagrimas que había derramado por mi culpa.

Era una imagen verdaderamente horrible…horrible por que todo ese dolor reflejado en sus ojos yo lo había causado.

Caí de rodillas. No podía más. La culpa es una carga demasiado pesada…aun para un vampiro.

-Perdí la cuenta de la cantidad de noches que despertaba gritando tu nombre, de las incontables veces que se ponía a llorar sin razón alguna, de cómo sus ojos perdieron ese toque de inocencia que la hacia tan especial.

-Por favor…- dije levantando la mirada hacia el-…basta….

Apretó fuertemente los puños conteniéndose. Yo estaba en una posición vulnerable. Podía ver en su mente lo fácil que le resultaría destruirme en ese instante, con sus propias manos. Pero no lo haría. Estaba disfrutando verme sufrir por la culpa y eso compensaba su rabia.

-Probablemente yo sea un monstruo por haber improntado a tu hija, Cullen. Pero tú eres uno mucho peor, eres del tipo que destruye a quien le ama.

Se acercó con los ojos llenos de ira y propinó un puñetazo sobre mi pecho haciéndome volar por el patio hasta el otro extremo.

-Eso es de parte de Charlie.


-No puedo creer que hayas dejado que ese perro te golpeara de esa forma. ¡¿Eres imbécil o qué? –bramó mi rubia y furiosa hermana mientras me dirigia una mirada envenenada.

-Rosalie…por favor…

-No Esme…alguien tiene que decírselo. Tú y esa estúpida manía de culparte por todo es lo que ocasiono esto Edward. – dijo Emmett con una seriedad antinatural en él –Si no te hubieras responsabilizado a ti mismo desde el principio, nunca habrías abandonado a Bella. Habrías podido protegerla y quizás disfrutado de tu hija. Pero como el "hubiera no existe", no seguiré insistiendo con eso.

-Cuidado Emmett, te va a explotar el cerebro.

-Muy graciosa Alice…Mira Eddie…ya no puedes hacer nada con el pasado, solo acéptalo y continua hacia adelante. Bella viene camino a Forks y trae a tu hija con ella. Es lo único que debe importarte.

La mirada incrédula de todos estaba puesta en Emmett, quien parecía a punto de sufrir un desmayo. Fue Carlisle quien rompió el incomodo silencio.

-Debemos estar preparados…


Habían pasado cerca de 2 semanas desde que Eleazar y Carmen nos habían relatado la increíble historia de Isabella Swan. Durante ese tiempo, pude reflexionar acerca de las palabras de Emmett.

A mi pesar, el tenía razón.

Ya no podía hacer nada por el pasado. Me había equivocado terriblemente con Bella y eso no tenía remedio. Debería vivir con esta culpa el resto de mi vida.

Ahora, tenia más cosas por las cuales preocuparme.

Para empezar, la manada había colocado una guardia permanente en los límites territoriales de Forks y en las cercanías de la mansión, pese al tratado. Todo porque había cometido la estupidez de revelarle a Jacob que Bella estaría de regreso en poco tiempo.

Cuando ella se marcho de Forks, le había arrebatado el centro de su universo y él le guardaba resentimiento por haberlo abandonado.

La manada lo había aceptado de nuevo y ahora estaban apoyándolo, ya que al estar sincronizados, el dolor de Jacob atormentaba a cada uno de ellos.

Vigilaban a distancia cada uno de los movimientos de los Cullen, con desconfianza casi palpable en los ojos.

Eso, sin olvidar el asunto de la impronta.

Cuando decidí enfrentar a Jacob, estaba vulnerable por el exceso de información y eso no me dio tiempo a contemplar la situación tal y como era.

Jacob estaba literalmente "atado" a Reneesme y ella -según la explicación de Carmen- estaba aferrada a él con la misma intensidad. El seria para ella, todo lo que mi hija necesitara: un padre, un amigo, un confidente, un protector…un amante…

La naúsea regreso a mí.

¿Qué extraña especie saldría de la unión de ese perro y mi bebé?

-"La misma duda atormentaba a Bella" – explico Eleazar mientras contemplaba las pinturas en el despacho de Carlisle –"Si bien es cierto, ella huyo de este pueblo por culpa de la vampira pelirroja, tampoco es un secreto que ella sufría al pensar en el futuro de su hija. Tratándose de una niña semihumana, semi inmortal temía por esa relación insana entre su amigo y ella"

Victoria también era un problema. Ella y su deseo de venganza.

Además, estaba la propia Bella.

Había sufrido lo indecible por mi causa.

Esta vez, no tenía la menor duda de que ella me odiaría y con justa razón.

Pero eso estaba lejos de aminorar mis ansias.

Algo inesperado sucedió en mí, sin darme cuenta.

Esperaba ansioso la llegada del crepúsculo que me anunciaba lo inevitable.

Que restaba un día más para volver a verla.


La partitura frente a mi estaba en blanco. Dude un par de veces antes de colocar los dedos sobre las teclas del piano. Cerre los ojos, instigando a mi memoria, para que me mostrara el rostro de aquel curioso ser de ojos hermosos.

La duda me atormentaba.

¿Sabría ella de mi como yo ahora sabia de ella?

¿Qué sentiría?

¿Me odiaba?

¿Me amaba?

¿Seria capaz de perdonarme?

Lentamente deje que una fuerza absolutamente desconocida hablara por mí, mediante las notas que se enlazaban una a una, construyendo una melodía. Una historia sobre una niña de hermosos hoyuelos y ojos color chocolate. El bufido de mi hermana me hizo abrir los ojos.

-¿Es que acaso nunca se cansan de vigilarnos?

Rosalie cerró las cortinas visiblemente irritada por la presencia de uno de los lobos.

-Tranquila bebé…-la reconfortó Emmett desde el comedor. Estaba enfrascado en un feroz juego de ajedrez con Jasper.

-¡Es que no puedo creerlo! –bufo dejándose caer sobre el sillón y cruzo los brazos malhumorada – Me siento prisionera dentro de mi propia casa.

"Les dije que la humana solo nos traería problemas"

De inmediato le dirigí una mirada envenenada. Siempre me incomodo la forma en la que Rosalie menospreciaba a Bella, pero me divertí a sus costillas cuando descubrí la razón de su furia contra ella.

La vanidad de mi hermana era en ocasiones perturbadora y en otras, exasperante para la familia.

Yo la encontré extrañamente divertida.

Ella estaba ofendida de que la belleza de Bella me hubiera tocado de una forma en la que la suya nunca me había alcanzado. No es que ella estuviera enamorada de mí. En absoluto. Ella compartía un amor pasional y arrebatado con Emmett que la hacía inmensamente feliz.

Solo que no le gustaba la competencia.

Sin embargo, esta ocasión me dio la impresión de que debajo de ese pensamiento suyo, había un trasfondo.

"Si tratas de leer mi mente, te daré caza como a un perro"

Por primera vez en semanas, deje salir una risa ahogada que trate de disimular tosiendo. Rosalie subió a su habitación enfurruñada por mi patético intento.

-¿Qué anda mal? –pregunto mi madre en cuanto Rose se encerró con un sonoro portazo.

-Lo de siempre…-dijo Alice con una sonrisa.

"¿Algún día me dirás que haces para fastidiarla asi?"

Negue fascinado por la curiosidad chispeante en los ojos de Alice. Ella desvió su rostro en dirección de Jasper.

-¿Qué tienes planeado, pequeño monstruo?- podía reconocer ese gesto. Era lo que hacía cuando trataba de bloquear mis pensamientos.

-Bueno…-compartió una rápida mirada de complicidad con Esme, quien le asintió con una sonrisa -…de todas formas tienes que ver.

-Ven con nosotras –Esme me tomo de la mano y las acompañe escalera arriba.

Alice bloqueo mi paso antes de llegar a una habitación que Esme siempre se habia usado como estudio, mientras ella abría la puerta y me invitaba a pasar.

Sentí un nudo en la garganta.

-Es un pequeño regalo, para tu hija…-explicó mi madre abrazándome-…Eleazar dice que ella es más humana que vampira…que ella come y duerme como si fuera cualquier otra niña…así que pensé que sería adecuado que ella tuviera su propia habitación..

La habitación era realmente exquisita. Mi madre y Alice se caracterizaban por tener buen gusto, pero sobre todo por su nobleza.

-Gracias…-musite mientras acariciaba el cabello de la muñeca que alguna de ellas había puesto sobre la cama.

-Es mi nieta después de todo…

Sabia porque lo decía. Esme había sufrido por aquel hijo que perdió cuando humana, se lamentaba por tener una casa tan grande sin niños corriendo por ella. Estaba más que ansiosa por ver con sus propios ojos aquel milagro de nuestra naturaleza vampírica.

Alice nos contemplaba con una sonrisa exultante en los labios que poco a poco fue desapareciendo, mientras una visión comenzaba a formarse en su mente.

Un bosque.

Neblina densa.

Enfocó su mirada hacia la nada, tratando de ver de qué se trataba. Me acerque a ella, mientras Alice caminaba como autómata buscando algo en el aire. Era como si estuviera ciega.

Su visión continuaba.

Dentro de la imagen mental, se comenzaron a formar siluetas que viajaban a velocidad inhumana en el bosque. Siluetas obscuras cubiertas por mantos negros que rodeaban ansiosas la neblina, mostrando las garras y gruñendo.

Lentamente, la neblina comenzó a difuminarse…permitiéndome ver…

-¡Están aquí! – gritó mi hermana saliendo de su trance-….Edward…están aquí…en el bosque…

-¡¿Dónde?

Ella volvió a enfocar su mirada. De inmediato contesto.

-Vienen…vienen por el lado contrario a la línea del tratado….por nuestro campo de juego… ¡corre Edward!

Salí rápidamente, de la casa. Ví de reojo, a ese joven quileute que vigilaba nuestros pasos entre los árboles, al que todos llamaban Seth.

"¿A dónde irá?"

No me detuve. La visión de Alice era como ver una película de terror. En medio de la neblina, apareció Bella sosteniendo a una niña contra su pecho, mientras gruñía y mostraba los dientes a esas figuras obscuras, que a su vez estiraban sus manos, como garras tratando de arrebatársela de los brazos.

No podía permitirlo.

Le había fallado muchas veces.

No podía dejarla sola esta vez.

Debía estar ahí.

Son mi familia…

Son mi responsabilidad.

Pude ver que me acercaba al sitio que contemple en la visión.

Pronto escuche los pasos acercándose tan suaves como los de un gato y un zumbido parecido al batir de las alas de un colibrí.

Me detuve.

Moví mis ojos rápidamente a mí alrededor. Gire hacia todos lados, confundido por el creciente nivel de ponzoña inundando mi sistema.

Escuche un jadeo, que provenía a mis espaldas.

-¿Edward?

Me di la vuelta lentamente, sintiendo la angustia y el dolor emerger de alguna parte de mi interior con fuerza. Tenía miedo.

-Bella…-musite con un nudo en la garganta.

Ahí estaba ella, tal y como la recordaba; con su cabello suave y rebelde al mismo tiempo escapando de su improvisada cola de caballo.

Con sus labios rellenos e imperfectos, tan tentadores, que parecían invitarme a robarle un beso.

Sus ojos dorados se enfocaron en los míos por un momento, que me pareció una eternidad.

Nada había cambiado y nada era igual.

Basto solo un minuto para que lo comprendiera.

Ella podría odiarme, podría aborrecerme, podría no perdonarme nunca…pero yo, definitivamente la amaría por el resto de mi existencia.

Y eso sería para siempre.

Bella retrocedió mirando nerviosa hacia todos lados, cuando di un paso hacia delante, tratando de acercarme un poco más.

El sollozo lleno de miedo de la niña que protegía entre sus brazos, me trajo de nuevo a la realidad, como un cubetazo de agua helada.

Reneesme.

Era tan hermosa como la había imaginado. Diferente, peculiar…

Tanto como ese aroma a sangre emergiendo de algún lado que me tensó por completo.

Era un aroma dulce…muy muy dulce.

Tan dulce como…

¡No puede ser!

Me acerque a ver más de cerca y descubrí horrorizado, que la esencia provenía de la niña, que mantenía presionada la herida de su brazo.

-Hummm… – susurro una voz casi imperceptiblemente. –Que delicioso manjar tenemos por aquí…!

La mente de esos seres era algo difícil de describir…algo todavía más inhumano de lo que yo era.

De inmediato me agazape, cubriéndolas con mi cuerpo. Me tense antes de escuchar el grito de una siniestra voz retumbando en el bosque, como la risa de una hiena.

- No escaparas esta vez…


¿QUIEN MERECE UNA MORDIDITA?