Todo parecía ser una broma del destino, ella creía que estaba escrito que moriría en una sucia celda a manos de grupo de locos, estaba sentada en una silla metálica atada de pies y manos, no había comido desde hacía varios días, toda esa situación le trajo recuerdos muy amargos, esta vez no estaba su hermana suplicando que la ayudara ni Simmons obligándola a hacer algo que no quería, ahora estaba sola al otro lado del mundo pasando frio y con un futuro incierto.

- Si muero al menos nadie me extrañará- se dijo a si misma

Una lágrima rodó por su mejilla, debió negarse a ir pero era más fuerte el deseo de escapar del dolor que no escuchó a esa voz interna que le dijo que algo no andaba bien, no era lógico que la enviaran a una misión si apenas tenía unas horas de haber vuelto, aunque por otro lado para Leon esa situación era común, el solo recordar su nombre hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas, aún en el silencio de aquella oscura celda podía escuchar su voz susurrándole al oído que no se diera por vencida, trató de romper las cuerdas con las que estaba atada pero solo logró que sus muñecas comenzaran a sangrar, se sentía perdida y sola, a través de una pequeña ventana pudo ver que ya era de noche, cuantos días más tendría que soportar en esa prisión y lo más importante se preguntaba si saldría con vida de ella.

Leon se encontraba en el cuarto de armas alistando su equipo para salir a buscar a Helena cuando escuchó que alguien abrió la puerta

- Entonces es cierto que te enviaron a buscarla- dijo Paul Martin

- ¿Cómo lo sabes?- dijo asombrado

- Tengo mis medios, además todo el mundo sabe que Bradley fue despedido esta mañana-

- Es lo menos que se merece-

- Sé que tenemos nuestras diferencias pero al menos tenemos algo en común y es lo mucho que nos importa Helena-

Leon nunca imaginó que Paul Martin estaba interesado en Helena, eso explicaba en parte porque se portó tan mal en el bar, no fue por los problemas que tenían de tiempo atrás, fueron los celos que sintió al verlo entrar a buscarla y aún más cuando ella prefirió irse con él que seguir con sus ex compañeros.

- Así que estás preocupado por ella- dijo Leon molesto

- Lo estoy, pero déjame decirte algo galán, nunca intenté nada más con Helena, no te voy a negar que me gusta pero ella desde el principio dejó claro que sentía algo por ti, nunca lo dijo abiertamente pero me di cuenta cuando se enteró que estabas herido, dejó todo y salió corriendo a buscarte, ahí supe que no tenía ninguna oportunidad con ella-

- Ya veo-

- En fin, me alegra seas tú quien vaya por ella, bueno solo vine a desearte suerte y a decirte que no te detengas hasta encontrarla-

- No necesitas decirlo, sabes que lo haré-

Un hombre alto y robusto entró a su celda seguido de dos hombres armados, Helena le dirigió una mirada llena de odio, así que él era el culpable de que ella estuviera viviendo un infierno pensó, el hombre la miraba con curiosidad, con una mano levantó su rostro y la miró más de cerca

- ¿Por qué esa cara, linda? ¿Acaso mis hombres no te tratan bien?-

Helena trató de evitar la mirada del hombre sin embargo la obligó a mantener la vista fija en él

- Cuando hablo me gusta me vean a los ojos-

- ¿Qué es lo que quieres de mí?- dijo furiosa

- Tienes agallas, es una lástima que a tu país no le importe que mueras en este lugar-

- ¿Quiénes son ustedes?-

- Soy Damien pero ¿Acaso no lo sabes?, voy a refrescar tu memoria, tu país tiene la mala costumbre de meterse en los asuntos de otros, hace tiempo enviaron a un agente a robar información de mi laboratorio, mis hombres le dispararon y lo dieron por muerto, días después llegaron los federales y destruyeron el lugar llevándose millones en virus y otras armas, ¿Ahora entiendes porque odio tanto a los americanos?-

Helena se dio cuenta de que el agente que robó los datos y resultó herido era Leon, miró de nuevo al hombre, vestía un traje de diseñador, usaba joyas ostentosas y un reloj costoso, si la agencia no hacía algo era seguro que no saldría viva de esa prisión, cada día que pasaba su esperanza de que la rescataran se iba esfumando, respiró profundo y dijo

- No contestaste mi pregunta ¿Qué quieren de mí?

- Estamos negociando con tu gobierno, no queremos más problemas solo una pequeña cantidad de dinero a cambio de tu vida-

- ¿De verdad creen que son tan estúpidos para caer en su juego?, pierden su tiempo, está claro que no les importa si vivo o no, en este momento deben estar reclutando a mi reemplazo- espetó furiosa

- Estas jugando con fuego- dijo molesto

- ¿Qué vas a hacer?, ¿Matarme?, hazlo, yo ya no tengo nada que perder-

Damien sacó su pistola y la puso sobre la cabeza de Helena, ella mantuvo la mirada fija en él, lentamente Damien alejó el cañon de ella.

- Sabes, si no obtengo mi dinero al menos no me iré con las manos vacías, me gustan las mujeres que no le temen a nada incluso a la muerte- le dijo al oído

Tomó su rostro y la besó a la fuerza, Helena no podía hacer nada para evitarlo, trató de moverse pero fue inútil, correspondió el beso y fue entonces que lo mordió hasta que se alejó de ella

- ¡¿Cómo atreves?!- dijo golpeándola en el rostro

Los tres hombres dejaron la celda, una vez que cerraron la puerta con llave, Helena comenzó a llorar en silencio.

Una suave llovizna comenzó a caer por las calles de Bruselas haciendo que el clima de la ciudad se sintiera cada vez más frio, Leon caminaba a través de las calles siguiendo la última ruta que marcó el localizador de Helena, durante todo el vuelo no dejó de pensar en la misión que tenía entre manos, sabía que Damien Van Moer era un hombre peligroso, él y su grupo de criminal llevaban años amasando una gran fortuna con la venta de armas en el mercado negro no obstante cometieron el error de comenzar a traficar con armas bio orgánicas y fue ahí donde perdieron todo, tampoco dejó de pensar en Helena, no tenía ninguna pista que indicara que ella seguía con vida, Leon trataba de pensar de manera positiva sin embargo en el fondo temía que cuando él la encontrara fuera demasiado tarde.

Caminó hasta llegar a un viejo almacén, ese fue el último lugar en el que estuvo Helena antes de que perdieran su rastro, justo antes de cruzar la cerca para entrar recibió una llamada en su móvil

- ¿Hunnigan?- dijo sorprendido

- Leon, no entres a ese edificio hay hombres armados dentro de él-

- ¿Cómo sabes eso?-

- Van Moer hizo contacto con la agencia hace unas horas, pidió trasferir todo el dinero que el gobierno confiscó cuando su laboratorio fue destruido a una cuenta en el extranjero, a cambio él entregaría a Helena-

- ¿Entonces está viva?-

- Al parecer si, logré rastrear la llamada y tengo la ubicación de Van Moer, la estoy enviando en este momento-

- ¿Qué dijo el gobierno del trato que ofreció Van Moer?

- Ellos no quieren negociar con él, sin embargo la agencia está tratando de ganar un poco más de tiempo-

- ¿Ganar tiempo?-

- Reid Chambers es quien está en contacto con él, Van Moer llamará mañana al medio día, si el gobierno se niega a sus demandas…-

- Helena pagará el precio- dijo molesto

- Lamento darte malas noticias-

- Entiendo, es mejor que me dé prisa-

- Leon ten cuidado, si Van Moer descubre que fuiste tú quien robó los datos de su laboratorio toda la misión se vendrá abajo-

- Gracias Hunnigan-

Leon revisó la información enviada por Hunnigan, el lugar no estaba muy lejos de ahí, caminó hasta llegar a un edificio en ruinas, tenía que encontrar la forma de entrar sin ser visto, una de las ventanas de del segundo piso estaba abierta, cruzó la cerca y comenzó a subir trepando por uno de los tubos de desagüe de la pared, finalmente entró pero fue sorprendido por un grupo de hombres armados

- Parece que tenemos un intruso- dijo uno de ellos apuntando

- No esperaba una fiesta sorpresa- dijo Leon con sarcasmo

Justo cuando uno de ellos intentó jalar el gatillo se escuchó un disparo y el hombre cayó muerto en cuestión de segundos, Leon aprovechó la confusión para sacar su arma, disparó contra ellos y se puso a salvo tras un contenedor, desde las sombras alguien seguía batiendo a tiros al grupo de hombres que se iba reduciendo, él continuó disparando hasta ninguno de ellos quedó de pie. Leon se levantó del suelo y buscó a la persona que lo había ayudado, una silueta familiar se proyectó en la pared, de la oscuridad salió Ada Wong con un rifle de francotirador en la mano

- ¿Ada?, ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendido

- Solo pasaba por aquí y vi que podrías necesitar una mano-

- Gracias-

- Me debes una- dijo saliendo por la ventana

La manera de actuar de Ada siempre sería un misterio para Leon, siempre agradecía su ayuda en los momentos difíciles, durante mucho tiempo siguió sus pasos sin llegar a ninguna parte, quizá no había ningún futuro para ellos solo que el amor que él sentía por ella no lo dejaba darse cuenta de ello, dejó de lado esos pensamientos y comenzó a buscar el escondite de Van Moer, inspeccionó los tres pisos del edificio pero no había rastro de él, un sentimiento de impotencia empezó apoderarse de él, revisó su reloj y vio que marcaba las 6am, solo tenía seis horas para encontrarla, volvió a revisar la planta baja y encontró un piso subterráneo oculto tras una puerta al nivel del suelo, entró sin hacer ruido y fue entonces que escuchó a Damien hablar con Helena, fue acercándose lentamente hasta llegar a la celda donde estaba ella cautiva, se ocultó tras una pared, debía pensar en la manera de sacarla viva de esa prisión sin morir en el intento.

- Esos americanos se creen muy listos, espero que piensen lo mismo cuando te encuentren muerta en esta celda-

El frío extremo, el hambre y sobre todo la angustia de saber que quizá no sobreviviría la agotó tanto que estaba casi inconsciente sentada en esa silla

- ¿Escuchaste lo que dije?- dijo molesto

Helena no respondió, entonces Damien la golpeó en el rostro, ella apenas respondió con un sonido parecido a un quejido de dolor y dijo

- No puedes morir ahora, no hasta que reciba mi dinero-

De repente escuchó el ruido de una pistola detrás de él, sonrió con ironía y dijo

- Me encontraste-

- Estas bajo arresto, se acabó Damien- dijo Leon sin dejar de apuntar

Helena despertó y vió a Leon, por un instante creyó que se trataba de una alucinación, bajó la mirada cerró los ojos y rezó porque todo fuera real.

- Jala el gatillo y termina con esto-

- Aún tienes asuntos pendientes con la ley, no voy a dejarte la salida más fácil-

Damien lentamente metió la mano en su chaqueta y sacó un cuchillo, volteó rápidamente y se abalanzó sobre Leon, con un movimiento logró esquivarlo sin embargo Van Moer llegó hasta donde estaba Helena y puso el cuchillo sobre la garganta de ella.

- Tal vez vaya a la cárcel pero al menos no se saldrán con la suya esta vez-

Leon tenía que actuar rápido, en solo segundos tomó su arma apuntó y de tres disparos Damien cayó en el suelo sin vida, Helena mantuvo los ojos cerrados y su rostro de lado, al fin su pesadilla había terminado, sintió como las cuerdas que la tenían atada se fueron rompiendo liberándola de su cautiverio, no tenía fuerzas para sostenerse por si misma, estuvo a punto de caer y fue entonces que alguien la ayudó a mantenerse de pie.

- Ya todo terminó- dijo Leon tomándola del rostro

Helena no pudo contener el llanto, lo abrazó y se aferró a él como si su vida dependiera de ello, no esperaba que él la rescatara, en un instante toda la angustia y el dolor quedaron atrás, Leon la soltó por un momento para sacar su móvil y hacer una llamada

- Hunnigan-

- Leon ¿Lograste encontrarla?-

- Está aquí conmigo, necesito que envíes a alguien a sacarnos de aquí, Helena no está en condiciones de salir por su propia cuenta-

- De acuerdo, enviaré a un equipo por ustedes, en veinte minutos llegarán al lugar-

- Gracias-

- Me alegra que todo haya salido bien-

Guardó su teléfono y ayudó a Helena a ponerse de pie, puso su brazo alrededor de su cuello y la sostuvo por la cintura, caminaron muy despacio hasta llegar a la salida, notó las heridas en sus muñecas y algunas marcas en el rostro, en el fondo se alegró de haber sido él quien acabara con la vida de ese criminal, mientras esperaban al equipo Helena dijo

- ¿A dónde vamos ahora-

- A casa-

Después de más de diez horas de vuelo finalmente Leon y Helena llegaron a Washington, la llevó a su departamento después de todo no estaba en condiciones para estar sola, durante el camino la notó ausente con la mirada fija hacia ninguna parte, él solo se limitaba a tomarla de la mano y a abrazarla, tenía que ayudarla a recuperarse de la pesadilla que vivió, debía llevarla a un hospital sin embargo ella se negó, Leon le dijo a Chambers que se haría cargo de ella con tal de que la dejaran tranquila, la ayudó a cambiarse de ropa y cuando volvió de la cocina con algo de comer Helena se había quedado dormida. Leon salió de la habitación con la bandeja cuando vio a Ada caminando en la sala de estar

- ¿Te importa mucho Helena verdad?-

- Más de lo que crees-

- Pensé que tú y yo teníamos algo- dijo molesta

- Yo también lo creí pero me di cuenta que no era real-

- En todo este tiempo nunca te quejaste, ¿Qué te hizo cambiar de idea?-

- Quizá ahora quería despertar con una mujer durmiendo entre mis sábanas en lugar de una nota sobre mi almohada-

- Sabías que lo nuestro era complicado-

- Me cansé de estar solo todo el tiempo, de seguir tus reglas pero sobre todo de esperar por ti-

- Entiendo, entonces ya tomaste una decisión-

- Lo siento Ada-

- Supongo que nos veremos después, tú sabes, nuestros caminos nunca dejan de cruzarse- dijo caminando hacia la puerta

- Cuídate-

Ada salió del departamento, Leon sintió que se cerraba un capítulo de su vida, siempre estaría agradecido con ella por todo lo que hizo por él en el pasado, Ada siempre ocupará un lugar especial en él, ahora debía pensar en el presente y en tratar de arreglar las cosas con Helena.

Un fuerte dolor la despertó de su sueño, puso las manos sobre su abdomen y lentamente abrió los ojos, no se acordaba cómo fue que llegó a la habitación de Leon, lo último que recordaba era que él discutió con Chambers al llegar al aeropuerto, se subieron a un taxi y de ahí todo se volvió confuso, ni siquiera traía su ropa puesta, vestía una camiseta blanca y un pantalón de pijama que no eran de ella, trató de levantarse pero aún se sentía agotada, miró al techo durante un rato, la voz de Damien Van Moer resonaba en cabeza, el dolor de sus muñecas era un recordatorio de que la pesadilla fue real, estuvo a punto de morir de no ser por Leon, era la segunda vez que le salvaba la vida, nunca terminaría de agradecérselo, de repente el sonido de la puerta la sacó de su ensoñación

- ¿Cómo te sientes?- preguntó Leon

- Bien aunque me duele un poco el estómago, yo creo que es porque no he comido nada en días-

- Compré algo para desayunar- dijo mostrándole una bolsa grande de papel

- Gracias pero no quiero causarte molestias- dijo apenada

- Para mí no es problema lo sabes-

- No me gustaría que tuvieras problemas con Ada por mi culpa, será mejor que me vaya- dijo tratando de levantarse de la cama entonces Leon la tomó del brazo y le dijo

- No vas a ir a ninguna parte hasta que aclaremos esto-

- No hay nada que explicar, Ada y tú están juntos ahora déjame tratar de seguir con mi vida-

- Entre ella y yo no hay nada-

- ¿Y la mancha en tu camisa?, se veían mientras estabas conmigo, lo único bueno de todo es que lograste salir de tu confusión- dijo con tristeza

- Unos días antes de que volvieras ella estuvo aquí, Ada pensaba que las cosas entre nosotros seguían como siempre, esa noche me di cuenta que ya no sentía nada por ella, que me había enamorado de ti, pero en lugar de hablar conmigo por lo que encontraste sacaste tus conclusiones y te fuiste-

Helena se dio cuenta de su error, se dejó llevar por los celos y la tristeza, lo miró a los ojos y vio que estaba siendo honesto con ella

- ¿Y que querías que pensara?, me sentí traicionada y herida, Ada y tú tienen una historia juntos, yo creí que aún la amabas- dijo con lágrimas en los ojos

- Ada fue algo especial para mí, de hecho estuvo aquí anoche pero le dejé claro que con quien quiero estar es contigo, eso si aún quieres-

Helena lo tomó de las manos y dijo

- Siento mucho haber arruinado todo, es solo que después de ver lo mucho que la amabas no creí que algún día lograría conquistar un lugar en tu vida-

Leon la tumbó lentamente en la cama hasta quedar encima de ella, la besó suavemente en los labios

- ¿No estás enojado conmigo?- dijo acariciándole el rostro

- ¡Shh! Hablas demasiado agente- y volvieron a unir sus labios en un cálido beso.

EPILOGO

Un año después

La luz del sol comenzaba a filtrarse a través de la ventana apuntando directamente a su rostro, volteó a ver el reloj que estaba en la mesita de noche y vio que aún era temprano, se envolvió aún más en la manta y trató de dormir más tiempo hasta que una voz desde la puerta lo despertó

- ¿Llamaste para cancelar los boletos?- dijo Helena apoyada del marco de la puerta

- Si, y dijeron que si volvía a cambiar la fecha perdería el dinero que pagué por ellos- dijo adormilado

- Es la tercera vez que tenemos que cambiar la fecha de nuestro viaje-

- A este paso celebraremos tu cumpleaños hasta el próximo año- dijo molesto

- París puede esperar unos días, los tipos malos no, además una vez un agente me dijo que alguien tiene que hacer el trabajo sucio, así que levántate o vamos a llegar tarde a la agencia- en ese momento Helena le lanzó un cojín en la cara y dejó rápidamente la habitación.

Tomó el cojín y comenzó a sonreír, ya no necesitaba una botella de vodka para llenar su vacío interior y sus fantasmas ya no lo visitaban más, tal vez no llevaba la vida normal que alguna vez deseó pero al menos tenía a alguien a su lado, hacía casi un año que Helena se había mudado con él y cada día que pasaba se alegraba más de haberle pedido que vivieran juntos, una vez se preguntó si su lucha contra el bioterrorismo le estaba cobrando un precio alto, tal vez si, las tragedias de las que fue testigo jamás las olvidaría, no podía cambiar su pasado pero no por eso dejaría que definiera el resto de su vida, el futuro era algo incierto así que de lo único que era dueño era de su presente, se dijo así mismo que no volvería dejar que su lucha lo alcanzara y trataría de vivir de la mejor forma posible, con ese pensamiento se levantó de la cama y salió de la habitación, un nuevo día lo esperaba.