2004
El policía casi me sacó arrastrando del lugar, para mi mala suerte, alguien me había visto quebrarle la botella al gorila ese y me había delatado; razón por la cual yo estaba metido en un grave problema, que se acrecentó cuando se dieron cuenta de que era menor de edad y de que estaba ligeramente alcoholizado.
Cuando me estaban metiendo a la patrulla llegó mi hermana, casi se muere del susto al ver que me llevaban esposado, ella se acercó al policía y comenzó a platicar con él. Pobre Rose, no paraba de llorar, se veía tan angustiada, tiempo después, ella me diría que había comenzado a llorar al verme con el ojo morado y prácticamente cerrado por el golpe.
- No le digas nada a mamá - Le grité mi hermana, antes de que la patrulla comenzará a avanzar, ella solo asintió con la cabeza, mientras me miraba con preocupación y tristeza.
Al llegar a la estación, me encerraron en una pequeña celda junto con otros cinco muchachos. Para ser sincero, nunca en mi vida había estado en un lugar tan sucio y maloliente, y ruego a Dios nunca volver a caer en un lugar de esos. Durante el tiempo que estuve encerrado, tuve que aguantarme las ganas de orinar, porque el baño estaba a mitad de la celda y a la vista de todo el público.
Cerca de cuatro horas después, uno de los guardias fue por mí y me dijo que ya habían pagado la fianza. La primera persona que vi al salir fue a Candy, ella estaba llorando como Magdalena, mientras que Terry la abrazaba, cuando ella me vio, se separó rápidamente de él y corrió hacia mí para abrazarme con fuerza.
- ¿Estás bien? - Me preguntó, bastante afligida.
- Sí, estoy bien...
- Estaba muy preocupada, te juro que quise volver por ti, pero Terry no me dejó.
- No te preocupes Candy, todo está bien.
En ese momento vi salir a mi abuela de una de las oficinas, ella traía una cara de enojo que no podía con ella, mi hermana, quién la estaba acompañando, también corrió a abrazarme.
- Bert, tuve que hablarle a la abuela, entre todos tratamos de juntar dinero, pero ni con todos nuestros ahorros juntos nos alcanzaba para pagar la mitad de la fianza.
- Está bien Rose, gracias.
Yo no estaba en condiciones de reclamarle nada a mi hermana, al contrario, le estaba agradecido por haber hecho todo lo posible por sacarme de ese lugar.
- Logré convencer a la abuela de que no le dijera nada a nuestros padres, por favor, no la vayas a hacer cambiar de opinión.
- Ok…
Mi abuela comenzó a caminar hacia la salida sin siquiera voltear a verme, Rose la siguió y yo me quedé parado sin saber qué hacer.
- William, ¿qué estás esperando para comenzar a caminar? ¿O quieres que le diga al policía que te vuelva a encerrar? - Gritó con su voz gruesa, que resonó por todo el lugar.
Creo que mi abuela me atemorizaba más que mi propio padre, ella siempre tenía ese semblante tan duro, enérgico, que no demostraba ningún tipo de emoción o sentimiento. Al convivir de cerca con ella, pude entender por qué mi padre tenía ese carácter tan severo, aunque en el fondo, los dos eran excelentes seres humanos.
Cuando nos subimos al taxi, ella se soltó a hablar - William Albert Andrew, no sé quién te estás creyendo para preocuparnos de esta manera, pero te juro que la próxima vez que hagas una estupidez cómo esta, yo misma voy a arreglar todo para que te envíen al mismo internado donde estudió tu padre.
Yo ni siquiera quería voltear a verla, sentía que de un momento a otro se le iba a ir la boca chueca del coraje.
- Da gracias a Dios de que el hombre que atacaste no levantó cargos en tu contra, si no, ahorita te estarían llevando a la correccional.
- Al que debieron encerrar fue a él, por atacar a Candy…
- ¡Candy!... Pues más te vale irte alejando de esa amiguita tuya, estoy segura de que esa tal Candice fue la causante de todo este embrollo. Escúchame bien William, esa chica solo te va a traer problemas, se puede ver desde lejos la clase de "señorita" que es.
- Ella no es mala - Le contesté, haciendo que mi abuela se enfureciera aún más.
- Tú qué vas a saber si es mala o no, niño tonto. Sólo andas por ahí, creyéndote mayor, pero la verdad es que no sabes nada de la vida y la prueba más grande de que tengo razón, es la estupidez que hiciste hoy. Deberías estar agradecido de que no le voy a decir nada a tu padre, si no, créeme que ya estarías haciendo tus maletas para irte a estudiar a Londres.
En ese momento me di cuenta de que lo mejor que podía hacer, era cerrar mi boca y dejar de alegar con mi abuela, quien ya tenía suficiente con haber ido a sacarme de ese hoyo.
Ella me llevó a que el doctor me revisara, es curioso, pero en ese momento ni siquiera me dolía el golpe, a pesar de que casi me quedo sin ojo. Una vez que el doctor le dijo que yo no tenía nada grave, nos fuimos al departamento, ya casi estaba amaneciendo cuando salimos del hospital. Rose le habló a mi madre para decirle que se nos había hecho tarde y que habíamos quedado con la abuela, así que mamá no sospechó nada.
Al dia siguiente, por la tarde, la abuela habló con mi madre y le pidió permiso para yo pasara el fin de semana con ella, argumentando que se sentía sola y que quería que yo le hiciera compañía. Mamá aceptó.
Rose fue la encargada ir a la casa a recoger mis cosas, yo la esperé en el departamento, no quería que mi madre me viera todavía, ya que no tenía idea qué le iba a decir para explicarle lo que me había pasado en el rostro. Estaba consciente de que en dos días no se me iba a quitar lo morado del ojo, pero al menos tendría tiempo de inventar algo que decirle.
Los siguientes dos días fueron demasiado aburridos. Yo me la pasé encerrado en el departamento, ya que mi abuela no me dejó salir ni a la esquina y para colmo de mis males, durante la pelea perdí mi celular. Yo moría de ganas de ir a ver a Candy, pero tuve que contenerme; uno, por que la abuela no me iba a dar permiso, dos, porque no quería que ella me viera con el ojo morado.
El domingo por la noche regresé a la casa, mi mamá casi se cae de espaldas al verme.
- Pero Bert, ¿qué te pasó? – Me preguntó ella, mientras examinaba mi rostro con detenimiento.
- Nada mamá, estoy bien.
- ¿Cómo que nada? ¿Te peleaste con alguien?
- No, no me peleé, fui a jugar béisbol con mis amigos y me cayó una pelota en el ojo – Estaba seguro de que me iba a ir al infierno por mentirle a mi madre, pero por ningún motivo le iba a contar lo que me había pasado esa noche.
- ¿Y cuándo pasó eso?
- El sábado por la mañana…
- ¿Y por qué no me avisaron?
- Porque no quería preocuparte, además estoy bien, la abuela ya me llevó al doctor.
- Ay hijo… Debiste avisarme enseguida…
- Ya ma, no te preocupes, no es nada grave.
Al día siguiente, cuando llegué a la escuela, todos me miraron sorprendidos, muchos de mis compañeros se burlaron de mí, pero la verdad es que no le di importancia. Al entrar al salón, Annie y Candy ya estaban sentadas, las dos pusieron una cara de espanto al verme, ya que con el paso de los días el golpe se veía mucho peor.
- Albert, ¿dónde estuviste? te estuve llamando todo el fin de semana – Me dijo Candy, visiblemente molesta.
- Perdí mi celular y no estuve en mi casa, me quedé con mi abuela.
- ¿Y por qué no fuiste a verme?
- Porque la abuela me castigó y no me dejó salir.
- Estaba muy preocupada por ti… - Me dijo ella, luego se levantó de su asiento y se acercó a mí para darme un fuerte abrazo.
- Tranquila, estoy bien… - Le contesté, y después le di un beso en la frente.
- Terminé con Terry – Murmuró Candy, muy cerca de mi oido. Yo la miré incrédulo.
- Pero, ¿cómo?...
- Te cuento saliendo de clases – Me dijo.
En ese momento entró el profesor de historia e interrumpió nuestra conversación, no volvimos a tocar el tema durante el tiempo que estuvimos en la escuela. Ese día Terry no se acercó ni una vez a nosotros, yo me lo topé en un par de ocasiones, pero él me ignoró por completo, a decir verdad, se veía bastante molesto conmigo, aunque yo no entendía por qué. Al salir de clases, acompañé a Candy a su casa, en el camino ella me contó lo sucedido con Terry.
- ¿Y cómo fue que terminaron? – Le pregunté.
- Después de que te fuiste con tu abuela, Terry me llevó a mi casa, él estuvo muy callado durante todo el camino, además, se veía molesto, así que le pregunté que qué era lo que le estaba pasando.
- ¿Y qué te dijo?
- Me dijo que había estado pensando bien las cosas y que lo mejor era que termináramos… Que él pronto iba a entrar a la universidad y que quería a su lado una mujer que estuviera a su mismo nivel y no una niña tonta a la que tuviera que estar cuidando.
- ¿Y qué le dijiste?
- Que por mi estaba bien, que yo tampoco quería un novio que fuera un completo idiota….
Yo me quedé en silencio, no sabía si alegrarme o sentirme mal por Candy.
- De cualquier forma, yo también había pensado en terminar con él – Me dijo, mientras tomaba mi mano y la apretaba con fuerza.
- Pues que bien que ya no sean novios… Digo que mal que hayan terminado así… Bueno, tu entiendes…
Yo no fui capaz de terminar mi nada coherente frase, porque ella se acercó a mí para colgarse de mi cuello y besarme de nuevo. En ese momento mi cerebro dejó de trabajar, mientras que mi corazón trabajaba a marchas forzadas, no sé cuánto tiempo estuvimos pegados, pero yo sentí que fue una eternidad. Vaya que la pecosa besaba bien, muy bien diría yo, tanto, que no quería separarme de ella.
- ¿Vamos a ir al rato al parque? – Me preguntó, cuando nos separamos.
- Sinceramente no creo poder ir en mucho tiempo…
- ¿Y ahora por qué?
- Porque tengo que hacer servicio comunitario por las tardes y algunos fines de semana, durante los próximos dos meses.
- Oh, qué mal… Lo siento…
- Yo lo siento más, créeme.
- Bueno, dos meses se pasan volando… - Me dijo ella, tratando de darme ánimos, una vez más.
Pero esa vez Candy sí tuvo razón y los siguientes dos meses, tan cerca de ella, se me pasaron volando. Nosotros mantuvimos nuestro romance en secreto durante el tiempo que restaba del ciclo escolar, evitando toda muestra de cariño dentro de la escuela. Todavía no éramos novios formales, y no era porque yo no quisiera, sino porque Candy temía que iban a hablar mal de ella, si iniciaba una relación conmigo, al poco tiempo de haber terminado con Terry.
La verdad es que a mi poco me importaban los títulos, para mi ella era mi novia, o al menos yo la trataba como si lo fuera. Ciertamente, los besos que nos dábamos todas las noches en su tejado, eran de novios. Candy tenía el poder de llevarme al mismísimo cielo con cada beso suyo, con cada mirada, con cada sonrisa y con cada abrazo, está de más decir que yo estaba perdida y estúpidamente enamorado de ella.
Cuando el mes de mayo llegó, Candy estaba sumamente emocionada porque iba a cumplir sus ansiados 16 años. La señora White le realizó una pequeña fiesta en su casa, con sus primos y sus amigos más cercanos, Candy llevaba puesto un hermoso vestido tipo tutu, color rosa, que la hacía lucir tan inocente y sexy al mismo tiempo. Creo que esa fue la primera vez que tuve pensamientos pecaminosos con ella y no porque yo fuera un depravado, si no porque Candy despertaba mis más bajos instintos.
Ese día sí que me lucí con los regalos, yo le llevé un oso de peluche gigante, que ahora que lo pienso, era mucho más grande que ella. También le llevé un arreglo de rosas, una caja de sus chocolates favoritos y un CD de su artista preferido.
Al final de la fiesta, los dos nos quedamos platicando un rato en el patio. Yo elegí esa noche para pedirle a Candy que fuera mi novia, después de todo, habían pasado cuatro meses desde que ella había terminado con Terry, y estaba seguro de que ya era tiempo de que nosotros iniciáramos nuestra relación.
Yo tomé su mano y le sugerí que fuéramos al tejado, dónde yo había dejado un último regalo para ella. Candy se sorprendió cuando encontró una almohada sobre las tejas, con forma de corazón y una cara sonriente con muchas pecas. Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro al voltear la almohada y ver lo que estaba bordado. "Mi amor por ti es tan inmenso, como todas tus pecas juntas, ¿quieres ser mi novia?". Ella volteó a verme, completamente emocionada y dijo esas tres palabras que cambiaron para siempre mi vida.
– Sí, sí quiero…
Yo la abracé y comencé a besarla como si el mundo fuera a acabarse al día siguiente, me sentía tan eufórico, que si por mi hubiera sido, me hubiera quedado ahí, pegado a ella, toda la noche. Varios minutos después apareció mi hermana con Stear y me dijo que George ya había llegado por nosotros, por lo que tuve que separarme de MI NOVIA, ja.
Todo el camino de regreso, me sentí como si estuviera flotando en las nubes y tenía una estúpida sonrisa que, por más que me esforzaba, no podía quitar de mi rostro. Cuando llegamos a la casa, papá nos estaba esperando en la sala.
- ¿Cómo les fue? – Nos preguntó, al vernos entrar.
- Bien - Contestamos los dos, un poco sorprendidos, ya que papá no solía actuar de esa manera.
- Te estaba esperando Albert, necesito platicar contigo – Me dijo un poco serio. Por un momento pensé que él ya se había enterado de lo que había pasado en la fiesta de Terry.
- ¿Sobre qué?
- Como sabrás, en unos meses más tu hermana va a entrar a la universidad… Y ahora que tu abuela ya está completamente recuperada, no encuentro más motivos para seguir permaneciendo en Chicago.
Al escuchar esas palabras, yo sentí como se me oprimía el corazón, no podía creer que me estuviera pasando lo mismo. En ese momento sentí como la rabia se hacía presente en mí y sin pensarlo dos veces, lancé mi ofensiva.
- Yo no me voy a ir de aquí – Le respondí, apretando los puños.
Él me miró fijamente a los ojos – No te lo estoy preguntando, solo te estoy avisando. Nos vamos a principios de Julio, te lo digo con tiempo para que finalices todos tus… "asuntos"
En ese momento sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas, pero al final logré contener el llanto. Si de algo estaba seguro, es que en esa ocasión, el honorable Sr. Andrew, no se saldría con la suya.
2016
- Estimados pasajeros, les informamos que dentro de unos momentos estaremos aterrizando en el aeropuerto de Chicago. Les pedimos de la manera más atenta que abrochen su cinturón de seguridad y que se aseguren de que el respaldo de su asiento está en posición vertical...
La voz de la azafata me hace despertar de golpe, la imagen de Candy, con su vestido rosa, hace que se me dibuje una gran sonrisa en los labios. No sé en qué momento me quedé dormido, pero me doy cuenta, para mi sorpresa, que hemos llegado a Chicago. Por más que intento no puedo mantener la calma, sé que en estos momentos lo único que debería importarme es el hecho de que mi abuela acaba de morir, pero sinceramente, eso es en lo último en que puedo pensar.
A través de la ventanilla veo como el avión hace su aterrizaje, ya no sé si siento mariposas en el estómago por el descenso o porque estoy seguro de que voy a encontrarme con Candy. Mi hermana se da cuenta de mi estado nervioso y pone su mano sobre la mía.
- Tranquilo, todo va a salir bien… - Me dice, con un tono de voz calmado.
Yo asiento con la cabeza, tratando de convencerme de sus palabras. Una vez más me siento como si fuera ese adolescente perdidamente enamorado, que está a punto de ver al amor de su vida.
Mientras bajamos del avión, comienzan a temblarme las piernas, ¿pero qué demonios me sucede? No puedo creer que a mi edad, me estén pasando este tipo de cosas. Me doy cuenta de que necesito tranquilizarme, no puedo llegar al funeral en ese estado.
- ¿Podemos pasar por una cerveza? – Le pregunto a mi hermana, quien me mira con desconcierto.
- ¿Una cerveza? ¿Ahorita? Albert, el funeral empieza a las 6 y son las 5:30…
- Por favor, la necesito… yo… ella… ¡Dios!
- Cálmate ya Albert…
- ¡No puedo!…
- No vas a llegar ebrio al entierro de la abuela… Así que respira profundo y tranquilízate. Ni siquiera sabes si ella va a estar presente,
- No sé por qué, pero algo dentro de mí me dice que ella va a estar ahí.
- Por Dios, han pasado muchos años, es probable que ella ni siquiera sea la misma chiquilla que tú recuerdas… Al menos tú ya no eres el mismo.
Respiro profundo en un intento por calmarme, mi hermana tiene razón, no puedo dejarme dominar por mis emociones. Tomo mi maleta de la cinta transportadora y comienzo a caminar hacia la salida.
- Tienes razón, vámonos ya, y que sea lo que tenga que ser…
HOLA, HOLA, YA ESTOY DE REGRESO…
- Balderas: Gracias a ti por leer mi historia, así es Albert es todo un chiquillo enamorado.
- Elbroche: Ya falta poco para que se sepa el motivo de su separación… No comas ansias. :)
- Pinwy love: Obvio que Albert le bajó la novia, aunque no quiera aceptarlo. Ya en este capítulo les comparto como fue que iniciaron su noviazgo. ;)
- E.K.V.V.: Jajaja, si, pobre Albert, siempre que está con Candy le pasan puras desgracias… Pero bueno, al menos con la policía no le fue tan mal.
- Marysilenciosasuenos481: (está grande tu sobrenombre, jejeje) Gracias a ti por leerme, me alegra que te guste la historia.
- Fiorela: Bueno, ellos sí lograron escapar y Albert, con su inexperiencia, no supo que hacer… :(
- Pivoine3: Traté de que al pobre de Albert no le fuera tan mal con sus padres, después de todo él no había ocasionado el pleito, solo fue víctima de las circunstancias. Y bueno, me encanta describir ese tipo de situaciones tiernas y románticas entre ellos, me hacen recordar mi adolescencia. :D
- ALY: Siii, ya por fin se besaron como debía ser, ahora sí comienza su "historia de amor". Gracias a ti por leerme.
- Celestte: Bueno, Terry salió huyendo porque tenía que sacar a Candy, si no, también a ella la hubieran encerrado. Lo bueno es que no hubo grandes consecuencias, a excepción del ojo morado. :O
- Guest: Yo recuerdo que cuando tenía esa edad, era común que me escribiera notitas chistosas con mi novio o con mi mejor amiga, y era feliz con cualquier chuchería que me regalaran… Qué tiempos aquellos :)
- Elo Andrew: Claro que son el uno para el otro, y tienes razón, es feo que una noche tan bella haya terminado tan mal, pero gracias a ese incidente, Candy quedó libre para Albert. :D
- Gabriela Infante: Creo que Albert necesita una limpia, tiene muy mala suerte, jaja.
- JUJO: Que bueno que notaste lo de Candy Claus, jajaja o mejor dicho, jojojo… Lo del pastel es un clásico, ¿qué mejor manera de ganarte a tus suegros que con un delicioso pastel preparado por ti misma? Y sobre la canción, recuerdo que yo la escuchaba cuando era adolescente, aunque en esos entonces no sabía de qué trataba la letra… algunos años después me enteré de que se la estaban dedicando al sancho, jajaja.
- Guest: ¡Ya actualicé! :) :) :)
- Enamorada: Ya se van a reencontrar esos dos… (En el próximo capítulo, Siiii!) :D :D :D
- AzuKrita: Ese Albert casanova iba con todo, jajaja. Gracias por decidirte a leer mi historia, me alegra que te haya gustado y que te la hayas echado de un tirón.
LES AGRADEZCO INFINITAMENTE TODOS SUS COMENTARIOS, ASÍ COMO EL HECHO DE QUE SE TOMEN SU TIEMPO PARA LEER MIS LOCURAS, JAJAJA. LES MANDO UN SALUDO GRANDE Y AFECTUOSO A TODAS USTEDES, ESPERO PODER ACTUALIZAR MAÑANA, QUE TENGAN UN LINDO DÍA.
